domingo, 17 de agosto de 2008

UN MINUTO CON PADRE -Fragmento




A esta hora y en el lugar más alto de los que diviso
todas las cosas pertenecen al mundo
de los sueños

Veo una luz tentadora

Abro un hueco en la noche cerrada

Algunos demonios no trabajan con fuego, son fríos
en sus procedimientos, manejan una magia
extraña que hace desaparecer el aire del aire
y el color de las mejillas

La bruma como un enorme rebaño de coliflores blancos

El viento es un bálsamo del cual disfruto ahora sin
preguntar de dónde viene ni qué cosas transporta

Si padre es bicicleta color limón

El túnel es una cárcel de tablas, y está pintado de azul

Puede conducir a lugares inexplorados, no tener salida
o llevarme hasta la puerta de mi casa

Eso es un túnel

No hay apariciones excepcionales, es él, sin dudas

Avanza como si ésta no fuera una carrera, como si él
no fuera el ciclista o, mejor aún, como si viniera
en el pelotón y nadie estauviera dispuesto a salirse
y comenzar a tirar
Yo imagino el túnel, mi padre imagina el pelotón, y
las ruedas que van, unas tan cerca de las otras,
girando y girando, y el pelotón
es denso y compacto como la noche

No hay antecedentes sobre este tipo de documentos

¿Qué decir en un lugar donde no hay nadie más uno mismo?

Las palabras resultarían al fin un molesto e inútil sonido
que se ahogaría en sí mismo

Nada puede detenerse en el túnel y aunque nadie lo transite
en un momento preciso, el movimiento es incesante

No es exacto decir que uno echa a andar en el túnel,
pues el movimiento debe ser anterior a la acción
de entrar a esa construcción, tan humana que parece irreal

Ni aun en el caso. Ni aun así me detendría.

¿Cómo perderme la plácida mirada de mi padre dando
la vuelta triunfal después de haber cruzado
la meta en primer lugar?

Es extraño pero no hay mariposas

En este lugar tendría que haber mariposas

En el túnel la noche es tan sólo un mal recuerdo

Siempre un mismo paisaje: la curva hacia la derecha
y el final del túnel que no aparece ni siquiera
para devolverme la pena

Después de derrotar a los inasibles monstruos de la
niebla y encender todas las luces continuaba
siendo un hombre, nada más que éso

Desde su condición, no podía impedir que siguiera la
luminosa cinta que se estiraba hacia lo más
oscuro de la noche

A partir de entonces ya no estuve allí. Los dos partimos
y no hizo falta que nos saludáramos.
Estábamos el uno en el camino del otro.





El silencio es un gran árbol azul que cobija cada uno
de mis pasos

Volver a su sitio cada palabra es tarea de miniaturistas,
sobre todo porque ahora ninguna de ellas
pone en evidencia el lugar desde donde se ha arrojado

Ahora entiendo, han dejado migas de pan, pero como
se han vuelto ciegas las tomo de la mano y las llevo
de regreso, aunque algunas ya no encuentren
comodidad en sus lugares

Un caballo responde al llamado de su amo y se acerca
al galope, alguien se distrae y los engranajes
le cercenan dos dedos, el conductor
quiere maniobrar pero la máquina no responde,
el fuego está encendido

Vuela una mosca, los brazos abiertos, planea y sonríe

Padre continuó deslizándose. Dicen que lo vieron pasar
y que, con el envión, atravesó las quintas pobladas
de repollos y lechugas y dicen que llegó a ver
las viejas acelgas sin podar que servirían para semilla

Había fabricado una rampa, ¿qué otra cosa hacer con
tanta madera?

La arquitectura azul, verosímil sólo en tanto padre

No. Durante ese minuto no llovió ni un solo día



Jorge Montesino (Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina, 1962)


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