sábado, 16 de agosto de 2008

TUNCA ABAJO



Ese sábado en la noche me había peinado bastante
Estábamos en la cocina
Estaba esperando el momento justo para pedir permiso para salir
cuando llegó mi tío y me dijo que lo acompañara

Subimos a la carroza y salimos del pueblo por la Carretera de la Fruta
Había poco tráfico yo miraba por la ventana el cielo
Mi tío manejaba
De pronto por la pista del lado pasaron dos autos de la Policía
de Investigaciones con baliza y a toda velocidad
-Debe haber pasado algo -dije

Mi tío dobló y entramos a un camino de tierra lleno de charcos y barriales
Las luces altas de la carroza alumbraron a un grupo de personas
afuera de una casa
-Aquí es -dijo mi tío

Era una casa de parcela
Y la gente estaba agolpada en el portón
Había policías y detectives cerrando el paso
Todos miraron cuando bajamos de la carroza
Menos una mujer que gritaba
¡¡ Malditos !!, ¡¡ desagraciados !!
Y seguía llorando para volver a gritar hacia adentro del portón
donde no la dejaban entrar

-Somos de la funeraria -dijo mi tío y nos dejaron entrar
Justo venían saliendo unos detectives
Ahí a mi tío le informaron que era un crimen
Un asesinato doble
Así que tuvimos que salir de nuevo de la casa e ir a buscar otro ataúd
Y otra carroza

La mujer seguía gritando pero de forma más débil aunque de
repente resurgía y dejaba a todos callados con sus alaridos y sus llantos
Era la hija y la nieta de las víctimas

No nos devolvimos a San Vicente sino que fuimos a Peumo
Donde mis tíos tienen otra funeraria y volvimos de ahí con dos
carrozas y dos ataúdes
Unos ataúdes especiales
Sellados para crímenes sangrientos porque son herméticos sin filtraciones
Venía también mi tío Marco
Las dos veces que cruzamos el puente de Peumo yo pensaba en
que ojalá hiciéramos todo luego para poder salir después un
rato con mis amigos
Y los cuervos me aconsejaron que mirara todo bien para luego
contarles y yo sólo quería que pasaran esos días para ver a mi polola

Volvimos a la casa y la mujer seguía gritando desconsolada
Volvimos a decir nuestra contraseña y entramos con un ataúd
Fuimos a la casa y tuvimos que esperar un rato afuera porque
los peritos estaban tomando huellas
Luego entramos y nos dejaron solos en la pieza
Era una pieza confortable blanca
Y en la cama había un anciano en posición de defensa
Un cadáver duro defendiéndose vanamente de la muerte
Se notaba que el anciano murió luchando
Tenía cortes en los brazos y su cabeza gritaba de dolor con la
boca abierta y la piel blanca
La boca y los ojos salidos
En el cuello tenía dos orificios traspasándole hechos con cuchillo
Toda la sangre estaba coagulada
Ya no brillaba
Y estaba empezando la putrefacción
Hace dos días que estaba así
Lo encontró un trabajador que como no veía luz en la casa fue
a averiguar y se encontró con la sorpresa
Tuvimos que meterlo en el ataúd el caballero era medio alemán
porque era inmenso
Y yo tuve que despegar su piyama sanguinolento coagulado con
las sábanas en varias partes
Y recuerdo sus manos tiesas
Nada en él era espontáneo
Todo era definitivamente un asesinato
Tenía 96 años y era el abuelo de la mujer que gritaba
¡¡ Malditos!!, ¡¡ desgraciados !!

Gran impacto causó en el personal policial
Encontrar el cadáver con un rosario ensangrentado en la frente
Se dedujo en el sitio del suceso que el hombre
Al sentir que estaba herido de muerte
Alcanzó con un postrer esfuerzo a tomar el rosario en un último
gesto de profunda fe católica

También se pensó en un acto de extrema malignidad del homicida
Pero esta posibilidad era la menos convincente
De igual modo llamó bastante la atención a la policía el que junto
al cadáver hubiese un par de guantes plásticos de tipo quirúrgico
Ensangrentados y con evidencia de que fueron usados por el asesino del agricultor

Lo dejamos en una carroza y nos dijeron que fuéramos al granero
porque ahí estaba el otro cadáver
Esta parte no la recuerdo muy bien
Hacía frío
Tuvimos que cruzar un canal con el ataúd
No tenía miedo
No estoy traumado
Sólo pensaba en mi polola
Cualquier desgracia
Toda la sangre
La crueldad
Robo
Asesinato
Violación
disparos
cañones
llanto
hedor
chacal
costras
Todas las escenas que yo veía
Eran el Paraíso
Comparado con el Infierno que era para nosotros estar separados

Era una violación
También asesinato
Pero era una violación
En realidad no era un granero
Era una gran pieza de adobe donde guardaban semillas
herramientas alambre

Tiempo atrás debe haber sido una casa
No recuerdo bien si estaban mis dos tíos
Había detectives yo sabía que yo era muy chico pero demostraba
valor ante mis tíos y mi abuelo
No sé cómo decirlo
Estábamos todos felices en medio de un doble asesinato

Había maíz flotando en la sangre de la señora
En una poza de sangre había maíz y el cadáver no lo recuerdo
Pero había sido violación y yo sólo veía la poza de sangre una
pared de adobe pintada celeste unos sacos un pedazo de viga
con la punta ensangrentada y ahí mi tío me dijo que saliera
de ahí y que los esperara afuera

Los detectives hablaban por radio
Después no me acuerdo hasta que nos fuimos
Tomando la carretera y llegamos a San Vicente
Recuerdo que en la esquina donde nos juntábamos estaban mis amigos
Yo los saludé desde dentro de la carroza pero ninguno de ellos
me saludó porque la carroza tenía vidrios polarizados
Afuera de la botillería también había algunos amigos pero era
inútil saludar aunque todos nos miraban
Cruzar el pueblo dos carrozas funerarias
Pasando por la plaza a las 12 de la noche de un sábado

Llegamos al Hospital y mis tíos abrieron la morgue que era
un cuarto chico y no pude memorizar muchas cosas porque
dejamos ahí los ataúdes y nos fuimos

Al llegar a la casa no quise comer porque quería salir y parece
que le conté la historia a un amigo cuyo nombre olvidé
Pero si quieres saber lo que había en el granero-pieza
Era un homicidio-violación
En una bodega situada a 200 metros de la casa principal
Ahí fue hallado el cadáver de la hija del agricultor
La mujer asesinada presentaba una herida profunda en el cuero cabelludo
Inflingida aparentemente con un tablón de siete pulgadas de ancho
por una de espesor y un metro de largo que se encontraba junto al cadáver
Asimismo tenía una herida contusa occipital
Y fractura en la región facial
Fractura mandibular
Y hundimiento maxilar interior con desprendimiento dentario
Estaba maniatada con alambre de fardos de pasto
Amordazada y taponada en la boca
Con dos pares de calcetines

El cuerpo estaba semidesnudo
Con las vestimentas de la región genital destrozadas

Tenía 78 años
Y era la madre de la mujer que gritaba de dolor en el portón de esa
casa ubicada en Tunca Abajo




Pablo Karvayal


Pablo Karvayal. Poeta chileno nacido en Rancagua, 1975. Publicó: El montaje imposible (2001), La ventana del poeta (poemas de niños, 2002) y Puta poesía (2004).





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