miércoles, 3 de marzo de 2010

ELEGIAS

















Sobre el tiempo que se pierde en buscar el tiempo perdido

Los discos de vinilo decían
“33 ½ r.p.m” aunque las bandejas
andaban siempre un poco más lento
o un poco más rápido. De modo tal
que la música nunca fue
lo que nuestro oído creía percibir. Y así
de las miles de veces que escuchamos
“A day in the life”, “Las cuatro estaciones”,
“Lady Jane”, “Los mareados” o
“Visions of Johanna” resultan
largas horas robadas por el tocadiscos
a la pieza original, o en su defecto
versiones prolongadas que agregaban
minutos a la música, voces más gruesas,
bajos más bajos, largos pasillos entre notas.
Acaso la única opción a mano para que vuelva
la música perdida sea girar el disco en sentido inverso
lo que permitirá escuchar,
encriptada y secreta,
la vieja canción del pelotudo.


Quién pudiera lograr una velocidad

Quién pudiera lograr una velocidad
negativa, o sea mayor al infinito.
Llegar a la esquina antes de partir
hacia la esquina. Que oigan lo aún
no dicho, ante la chance de quedar
sin voz. Esta cuestión de espacio
vacunará cualquier idea sobre el
tiempo, ya que por ahora
nada supera a Bertoldo El Feo
–Bélgica, siglo XII, jorobado,
lleno de bocios – que al responder
sobre la cosa más veloz dijo
“el pensamiento”. Más que la luz
aunque el cuerpo recomiende
calma, y no perder de vista
las luces lentas, lo espeso
del aire oscuro que anticipa lluvia.
Pero en caso de que escuchen
lo que todavía no dijiste, y den
por consumados los actos no ocurridos,
sería posible que un día te consideren
muerto y se limiten a esperar
que no llegues tarde a tu entierro.
No sea cosa que el tiempo y los relojes
cuenten versiones distintas.

(De Elegías, 2008)

Horacio Fiebelkorn


Horacio Fiebelkorn. Poeta argentino. Nació en la ciudad de La Plata, en 1958, vive actualmente en Buenos Aires. Fue parte del grupo editor del tabloide de poesía “La novia de Tyson” a fines de los 90. Condujo los programas radiales “El cazador americano” y “La hora de los magos”, por radio Universidad de La Plata. Fue colaborador de la revista Humor Registrado en los años 80. Integró las antologías “36 poetas” (La Plata, editorial La Comuna, 1998), “Poesía erótica argentina” (2002, Buenos Aires) y “Naranjos de fascinante música” (Poesía amorosa de La Plata, 2003). Administró y abandonó el blog clubsilencio49.blogspot.com.