sábado, 31 de diciembre de 2011

SONETO DE INTERRUPCIÓN DEL MECANISMO EN LAS HORAS PENÚLTIMAS Y PREVIAS DE DESPEDIDA Y BIENVENIDA DE LOS AÑOS 2011-2012















En el decurso incierto, definido,
de la rueda que rueda , va entre cuerdas
con ese pendular del tiempo acuerda
y morigera cuando acerca olvidos:

fatigas y membranzas, que no muerdan;
tan sólo cual relámpago encendido
iluminen instantes que han herido
y se apague después, y que se pierda

en un ocaso justo y provisorio
que anticipa la aurora venidera
al compás del temblor premonitorio

surgido de un final y de una espera
del próximo rotar. Lo promisorio
es la letra llegando, verdadera



Susana Romano



Susana Romano. Poeta, profesora y traductora argentina. Nació en Córdoba. Ha publicado los libros de poesía Verdades como criptas, (1981 primer premio en el certamen de poesía Luis José de Tejeda, Secretaria de Cultura de la Municipalidad Córdoba; El Corazón constante (1989) Ediciones Prosema/ Fondo Nacional de las Artes. Escriturienta (1994) Argos, Córdoba; Frida Kahlo y otros poemas (1997), Plaquetas del Herrero, Radamanto, Villa María; Nomencleatura/ Muros (1997), Libros de Tierra Firme, Buenos Aires;Mal del siglo; Los amantes (ambas de 2000), plaquetas de la Colección Calamita, Foco Cultural, Córdoba; Algesia, Foco cultural, 2000 y una novela poema: Procedimiento. Memoria de la perla y la ribera, 2007. Ha publicado los libros de ensayos: La Diáspora de la escritura, Una poética de la traducción Poética (1995), Alfa, Córdoba; La escritura en la diáspora, Poéticas de Traducción (1998), Narvaja Editor, Córdoba. Es Titular de la Cátedra de Estética y Crítica Literaria y directora de la Revista E.T.C. (ensayo, teoría, crítica), frecuenta la narrativa y el ensayo.







jueves, 29 de diciembre de 2011

UN NIÑO QUE BAILA EN EL VIENTO




Baila allí en la costa;
¿Por qué te ha de importar
el rugido del agua o del viento?
y despeina tu pelo
que las gotas saladas empaparon;
por ser joven no has conocido
el triunfo del necio, ni tampoco
has perdido el amor tan pronto lo ganaste,
ni viste muerto al mejor trabajador
con todas las gavillas por atar.
¿Por qué has de temer
el clamor monstruoso de los vientos?



W. B. Yeats (Dublín, 1865 - Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939)
(Traducción de Enrique Caracciolo Trejo)


To a child dancing in the wind


Dance there upon the shore;
What need have you to care
For wind or water's roar?
And tumble out your hair
That the salt drops have wet;
Being young you have not know
The fool's triumphs, not yet
Love lost as soon asa won,
Nor the best labourer dead
And all the sheaves to bind.
What need have you to dread
The monstrous crying of wind?




sábado, 17 de diciembre de 2011

ESTA NOCHE PIENO EN





Antonis Fostieris


(Traducción de Miguel Chiovetta)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

GARZAS










Vi frio trueno sobre el pasto,
los negros húmedos árboles de mi humanidad, mi piel.

Cuánto amor perdido colgando ahí
sin honestidad.
me agarro a esos hombres que escogieron
colgar al viento
sin honestidad.
Es que el cuerpo miente con su piel...

Arropado por mis palabras digo que la serpiente
muda su piel sin honestidad.

Y ellos
colgados ahí con cierta simetría
murieron jóvenes
como garzas orgullosas en su paisaje.

Ahora los años se han deslizado cautelosos, y nadie
más joven sabe
que el brusco dardo del aliento es
nuestra porción de honestidad.


Robin Blaser



Robin Blaser, nacido en 1925. Vinculado a las Universidades de 1943 a 1959: Northwestern, Universidad de Idaho, Berkeley, California, como estudiante. Harvard como bibliotecario de 1955 a 1959. Participó junto a los poetas Jacfk Spicer y Robert Duncan, del movimiento San Francisco Renaissance. Vive en Vancouver.

lunes, 5 de diciembre de 2011

EL REVOLUCIONARIO





Yannis Ritsos

(Traducción de Miguel Chiovetta)

sábado, 3 de diciembre de 2011

RELATIVIDAD DE LA PRIMAVERA

















No hay nada que hacer contra las noches de mayo
A veces la noche en las manos sae deshace
Y yo sé que tus ojos son el fondo de la noche

A las ocho de la mañana nacen todas las hojas
En lugar de estrellas tendremos frutas
Cuando uno se va el paisaje se cierra
Y nadie ha cuidado las ovejas de la playa

La primavera es relativa como el arcoiris
Podría ser muy bien un quitasol
Un quitasol sobre un suspiro a mediodía

El sol se ha extinguido por la lluvia

Quitasol de la montaña o tal vez de las islas
Primavera relativa arco de triunfo sobre mis pestañas
Todo está en calma a la derecha y en nuestro camino
La paloma es tibia como un cojín

La primavera marítima
El océano enteramente verde hacia el mes de mayo
El océano será siempre nuestro jaardín privado
Donde las olas crecen como helechos

Yo quiero esa ola de horizonte
Único laurel para mi frente.

Al fondo de mi espejo el universo se deshace
No hay nada que hacer contra la noche que nace.



Vicente Huidobro


Vicente Huidobro (Santiago, 1893 - Cartagena, Chile, 1948). Poeta chileno fundador del Creacionismo, movimiento poético vanguardista. Fue además uno de los impulsores de la poesía de vanguardia en América Latina.Vicente Huidobro nació en el seno de una familia de la elite oligárquica, vinculada a la gran propiedad agrícola, a la banca y a la política. Cursó la enseñanza primaria con institutrices privadas y la secundaria en el Colegio de San Ignacio de la Compañía de Jesús. Aunque fue crítico con la enseñanza jesuítica, tomó de ella una postura elitista ante la vida. Desde su juventud realizó frecuentes viajes por Europa, que le valieron un profundo enriquecimiento cultural y una depuración de sus gustos estéticos. Particularmente intenso desde la experiencia intelectual fue el largo período en que residió en París, ciudad a la que llegó en 1916, en plena guerra mundial; allí conoció a Picasso, Juan Gris, Max Jacob y Joan Miró, entre otras figuras de la cultura del momento. Escribió en revistas literarias junto a poetas como Apollinaire, Réverdy, Tzara, Breton y Aragon; es decir, lo más granado de la poesía francesa del momento. Por aquel entonces ya era un poeta fecundo, que arrastraba tras sí una interesante producción literaria: seis poemarios impresos en su país natal (Ecos del alma, La gruta del silencio, Canciones en la noche, Pasando y pasando, Las pagodas ocultas y Adán), uno aparecido en Buenos Aires (El espejo de agua) y otro publicado en París (Horizon Carré). A ellos se añadirían pronto cuatro nuevos poemarios (Poemas árticos, Ecuatorial, Tour Eiffel y Hallali). Entre el 16 de mayo y el 2 de junio de 1922, Vicente Huidobro presentó una exposición de trece poemas en forma de caligramas en el Teatro Eduardo VII de París. En el catálogo de la exposición estaba su retrato dibujado por Pablo Picasso y una crítica elogiosa de sus poemas escrita por el español Gerardo Diego. Su aceptación en París fue un éxito personal y de Chile, favorecido por el hecho de que el poeta escribiera indistintamente en francés y en español. Regresó por un largo período a Chile en 1925. Desde su llegada inició una intensa actividad literaria y política, con la fundación de la revista La Reforma y sus numerosas colaboraciones en Andamios, Panorama y Ariel. En el terreno político fundó un diario, Acción, desde el que defendía sus ideas contrarias al militarismo. Candidato a presidente, fracasó estrepitosamente en los comicios de 1925, lo que le causó no poca amargura. Alrededor de 1930 fue cuando dio los toques finales a sus dos obras cumbres, dos poemarios que, desde el momento mismo de su aparición estaban llamados a situarse en los puestos cimeros de la literatura universal. Por aquel entonces, Huidobro estaba en el apogeo de su fama, y gozaba del éxito obtenido por su novela fílmica Mío Cid Campeador (1929), en la que el propio poeta -que alardeaba de ser descendiente de Rodrigo Díaz de Vivar- identificaba su relación amorosa con Ximena Amunátegui como una reencarnación moderna de la pareja formada por El Cid y Doña Jimena. La peripecia que había dado lugar a esta unión no puede ser más rocambolesca: en 1925, coincidiendo con su regreso a Chile y su fracaso en el intento de tomar parte activa en la política de su país, el gran poeta había conocido a Ximena, una joven estudiante de quince años de edad, por la que abandonó a su mujer (con la que llevaba casado más de quince años) y a sus hijos. Ximena no sólo era menor de edad, sino hija de un poderoso prócer chileno, quien se opuso tajantemente a su unión con el poeta. Huidobro marchó entonces a París, cerró la casa de Montmartre donde había residido con su familia, y se trasladó a Nueva York, donde cosechó algún éxito como escritor de guiones cinematográficos. Pero en 1928, cuando Ximena Amunátegui acababa de alcanzar la mayoría de edad, el poeta viajó a Chile, la raptó a la salida del Liceo y se marchó de nuevo a París, en donde la feliz pareja se instaló en el barrio de Montparnasse. Fueron aquellos unos años de plenitud amorosa y creativa para el poeta, quien, después del mencionado éxito de su versión del Cid, decidió retomar un largo y ambicioso proyecto en el que había empezado a trabajar diez años antes. Se trata de Altazor o el viaje en paracaídas, un poema mayor en siete cantos que narra la caída del hombre y el encuentro con la mujer, con la poesía. Junto con Temblor de cielo (acabado también por aquellas fechas), es la obra cumbre del Creacionismo y el mayor legado de Huidobro a la poesía. Después de que las corrientes estéticas hayan virado por centenares de derrotas diferentes, el valor poético de Altazor y Temblor de cielo sigue siendo incalculable. En 1933 Huidobro retornó de nuevo a su país. En esta ocasión volvió a desplegar una energía incansable fundando revistas tales como Pro, Vital, Primero de Mayo y Total. El año 1934 fue particularmente fecundo, pues publicó Cagliostro, a la que definió como novela-filme y que recibió un premio en un concurso de guiones celebrado en Hollywood, y La próxima historia que pasó en poco tiempo más, novela futuróloga en la que reflexionaba sobre la sociedad tecnocratizada que ya se estaba vislumbrando. En Papá o El diario de Alicia Mir introdujo referencias autobiográficas y En la luna, guiñol en cuatro actos y trece cuadros, una clara intencionalidad política. Entre 1935 y 1938 Huidobro polemizó con Pablo Neruda y estuvo en España durante la Guerra Civil. Regresó a Chile en 1938, donde continuó su incansable labor creadora publicando ese mismo año la novela Sátiro o El poder de las palabras. Se trata de una novela de gran penetración psicológica. Junto con otros autores como Braulio Arenas y Fernando Alegría colaboró en Multitud; recopiló antiguos poemas dispersos de 1923 en Ver y palpar y El ciudadano del olvido, ambos libros dados a conocer en 1941 y considerados como obras fundamentales en su creación poética. A finales de la Segunda Guerra Mundial regresó a Europa, para alistarse con el ejército francés con el que participó en las últimas batallas y obtuvo el grado de capitán. Entonces su figura comenzaba a ser una leyenda en Chile, donde en 1945 se publicó una Antología. Su experiencia bélica le dejó una herida que no llegó nunca a curar y que lo condujo a la muerte cuando estaba de vuelta en su país natal, falleciendo a orillas del mar en Cartagena el 2 de enero de 1948.Su hija Manuela se preocupó de sacar a la luz las últimas creaciones de su padre en el mismo año de su muerte publicando Últimos poemas. Siguieron diversas ediciones y reediciones de sus obras; todavía en 1993 José A. de la Fuente editaba Vicente Huidobro: Textos inéditos y dispersos.


jueves, 1 de diciembre de 2011

El vuelo chamánico










CORRIENTES SUBTERRÁNEA

Alucinado trópico sur,
un periscopio revelador de enigmas;
una silla eléctrica
desconectada por la imaginación;
una belleza que atraviesa,
dramáticamente, la incertidumbre
en busca de la serenidad
extraviada en el abismo
de nuestro mundo interior.

Trópico de la hoguera,
de la pobreza y de la abundancia,
atormentado por el absurdo y la coherencia,
arañando el estado de gracia,
con la herida del martirio y el heroísmo,
con la cicatriz de la memoria y el olvido,
en una zona en donde lo sagrado
tiene el privilegio
de ser el centro del universo.



UN LUGAR EN EL UNIVERSO

Todo comienza
y todo fenece,
todo fluye
ylo único estable
es el fluir
de tu porción de vida,
sólo capturada
en el lugar y en el instante
de la indigente palpitación.

Tu patria, maravillosa y natural,
atormentada y trágica,
se sitúa provocativamente
en el eje del universo,
desde donde concibe la palabra
en la forma sonora de una gota de agua,
capaz de nombrar lo que aún no sido dicho,
capaz de cimentar el piso de su espejismo
Y de su fundamento desprovisto de apariencia
que se enriquece con la melodía del silencio.


De: "El vuelo Chamánico", 
Ediciones Subsecretaría de Cultura. 
Corrientes,  2008

Martín Alvarenga



Martín Alvarenga. Poeta argentino. Nació en Corrientes, en 1940. Es Maestro Normal Nacional. Periodista, ensayista y narrador. Entre sus obras cabe mencionar: Cantando como si naciera (1970-5); Flotilla de Fábulas (Premio Nacional de Poesía 1981-1984). "Drogados por la luz" y "El vuelo chamánico", son sus últimas obras.