martes, 31 de marzo de 2015

EL MURO DE LA TIERRA


















PALABRAS   (TRAS  EL  ÉXODO)   DEL   ULTIMO DE  MOGLIA


Quien haya sido el primero,
no se sabe. Le siguió un segundo. Un tercero.
Luego, uno tras otro, todos
tomaron el mismo camino.
Ahora no queda nadie.

                 La mía

es la única casa 
habitada.


Soy viejo.
¿Qué hago yo aquí
arriba, donde dentro de poco
ni siquiera yo estaré
para hacerme compañía?


Mejor -lo sé- es que parta
antes de que me vaya yo.
Y sin embargo, no me decido. Me quedo.
Me ata la hierba. El bosque.
El río. Aunque el río es un rumor
apenas y un frescor
tras las hojas.


De noche
me siento en esta piedra, y espero. 
Espero no sé qué, pero espero. 
El sueño. La muerte, diría, si también ésa 
-desde hace mucho- no se hubiera ido 
de estos parajes.


             Espero
y escucho.


          (El agua,
¿hace cuántos millones de años que el agua 
tiene este mismo sonido 
sobre las piedras?)


               Me siento 
perdido en el tiempo.

                 Fuera
del tiempo, quizás.


             Pero estoy
conmigo mismo. No quiero 
dejarme a mí mismo -salir 
de mí mismo como, 
por la noche, 
el alacrán en busca 
de otra oscuridad.


      El trébol
de la ciudad es demasiado 
denso. Y yo estoy ya ciego. 
Pero aquí veo. Hablo. 
Aquí dialogo. Yo 
aquí me respondo y tengo 
a mi interlocutor. No quiero 
tapiarlo en el silencio sordo 
de un bullicio sin sombra 
de alma. De palabras 
sin más alma.


      Claro que
(es el viento de los años que entra 
en la mente y turba 
las hojas) a veces
el corazón se me sube a la garganta si pienso 
en cuánto he perdido. En toda 
la alegre camarilla
de ayer. En los abrazos. Las bofetadas. 
En las risas locas, 
la noche, en la hostería 
tras las mujeres. Altas 
hasta quebrar los cristales.


Pero yo no me rindo. Aún 
no me he perdido. 
No estoy del todo solo 
cuando estoy conmigo.


        Y sólo
cuando esté tan solo 
que ni siquiera a mí me tenga 
como compañía, 
tomaré, también yo, 
mi decisión.


         Descolgaré 
la lámpara del muro 
una madrugada, y diré adiós 
al vacío.


Paso a paso 
bajaré hasta el valle.


Y entonces, ¿en nombre
de qué, y dónde
encontraré un sentido (que otros,
parece, no han encontrado)
si dejo este peñasco mío?


Giorgio Caproni


(Traducción: Juan Carlos Reche y Juan Antonio Bernier)

PAROLE (DOPO  L'ESODO) DELL'ULTIMO DELLA MOGLIA


Chi sia stato il primo, non
è certo. Lo seguì un secondo. Un terzo.
Poi, uno dopo l'altro, tutti
lian preso la stessa via.

Ora non c'è più nessuno.

                    La mia
casa è la sola 
abitata.

Son vecchio.
Che cosa mi tratengo a fare, 
quassù, dove tra breve forse 
nemmeno ci sarò più io 
a farmi compagnia?

Meglio - lo so - è ch'io vada
prima che me ne vada anch'io.
Eppure, non mi risolvo. Resto.
Mi lega l'erba. Il bosco.
Il fiume. Anche se il fiume è appena
un rumore ed un fresco
dietro le foglie.


La sera
siedo su questo sasso, e aspetto. 
Aspetto non so che cosa, ma aspetto. 
Il sonno. La morte direi, se anch'essa 
- da un pezzo - già non se ne fosse andata 
da questi luoghi.


          Aspetto
e ascolto.

        (L'acqua, 
da quanti milioni d'armi, l'acqua,
ha questo suo stesso suono 
sulle sue pietre?)

              Mi sento
perso nel tempo.

               Fuori 
del tempo, forse.

                Ma sono
con me stesso. Non voglio 
lasciar me stesso - uscire 
da me stesso come, 
la notte, dal sotterraneo 
il grillotalpa in cerca 
d'altro buio.


Il trifoglio 
della città è troppo 
fitto. Io son già cieco. 
Ma qui vedo. Parlo. 
Qui dialogo. Io 
qui mi rispondo e ho il mio 
interlocutore. Non voglio 
murarlo nel silenzio sordo 
d'un frastuono senz'ombra 
d'anima. Di parole 
senza più anima.


               Certo
(è il vento degli anni ch'entra 
nella mente e ne turba 
le foglie) a volte
il cuore mi balza in gola se penso 
a quant'ho perso. A tutta 
la gaia consorteria 
di ieri. Agli abbracci. Gli schiaffi. 
Alle matte risate, 
la sera, all'osteria 
dietro le donne. Alte 
da spaccar le vetrate.

Ma non m'arrendo. Ancora 
non ho perso me stesso. 
Non sono, con me stesso, 
ancora solo.

        E solo
quando sarò così solo 
da non aver più nemmeno 
me stesso per compagnia, 
allora prenderò anch'io la mia 
decisione.

       Staccherò
dal muro la lanterna 
un'alba, e dirò addio 
al vuoto.


A passo a passo 
scenderò nel vallone.


Ma anche allora, in nome 
di che, e dove 
troverò un senso (che altri, 
pare, non han trovato), 
lasciato questo mio sasso?




Giorgio Caproni, poeta, crítico literario y poeta italiano. Nació en Livorno en 1912. En marzo de 1922 la familia se trasladó a Génova, donde el joven terminó sus estudios y asistió a la Facultad de Educación, al mismo tiempo dedicándose al estudio del violín y siguiendo las lecciones de filosofía de Giuseppe Rensi. En 1936 publicó su primera colección de poesie. Fue empleado, y, finalmente, maestro de escuela primaria, en 1938 se trasladó con su esposa Rina, a Roma, donde continuó ejerciendo el magisterio hasta 1973, manteniéndose alejado del ambiente literario. Después de la guerra y la resistencia, también empujado por la necesidad económica, colaboró en numerosas revistas como "La Unidad", "Trabajador Mundial", "Next!", "Socialista italiano", etc., con artículos, cuentos, traducciones. Intenso fue también su trabajo como traductor de prosa y  poesía, especialmente de los franceses, traduciendo, entre otras: "El tiempo recobrado" de Proust; "Las flores del mal" de Baudelaire, y obras de Celine, Maupassant, Genet y Apollinaire. En 1984 recibió un título honorario en Literatura y Filosofía en la Universidad de Urbino, y en 1985, fue declarado ciudadano de honor de Génova, una ciudad que influyó profundamente en su espíritu y su producción poética. Obtuvo numerosas distinciones a lo largo de su vida. Murió en Roma, en 1990. Su estética se mantiene en un punto equidistante entre el hermetismo y el neorrealismo. Publicó: Come un'allegoria, 1936; Ballo a Fontanigorda, 1938; Finzioni, 1941; Cronistoria, 1943; Il passaggio d'Enea, 1956; Il seme del piangere, 1959; Congedo del viaggiatore cerimonioso, 1965; Il muro della terra, 1975; Il franco cacciatore, 1982; Il Conte di Kevenhuller, 1986; Res Amissa, 1991; Poesie (1932-1991), 1995.


(Daniela Manzini)


domingo, 29 de marzo de 2015

COMO UNA ALEGORÍA


















MARZO

DESPUÉS de la lluvia la tierra 
es un fruto recién pelado.

El hálito del heno mojado
es mas acre - pero el sol sonríe
blanco en los prados de marzo
a una muchacha que abre la ventana.



RECUERDO

RECUERDO una iglesia antigua,
perdida,
a la bora en que el aire se anaranja
y la voz se nos quiebra
bajo los arcos del cielo.

Estabas cansada,
y nos sentamos en un escalon
como dos mendigos.

Sin embargo, la sangre hervía 
maravillada al ver 
cada pájaro en el cielo 
convertirse en estrella.



BORGORATTI

HASTA las llamas en flor 
en los balcones de este pueblo, 
débil recuerdo ya, 
olvida la noche.


Como una alegoría, 
una muchacha aparece 
en la puerta de la hostería. 
A su espalda un vocerío 
confuso de hombres, y el olor 
acre del vino.



Giorgio Caproni (Italia, Livorno, 1912- Roma, 1990)

(Traducción: Juan Carlos Reche y Juan Antonio Bernier)

MARZO

DOPO la pioggia la terra 
è un frutto appena sbucciato.


Il fiato del fieno bagnato
è più acre - ma ride il sole
bianco sui prati di marzo
a una fanciulla che apre la finestra.



RICORDO

RICORDO una chiesa antica,
romita,
nell'ora in cui l'aria s'arancia
e si scheggia ogni voce
sotto l'arcata del eielo.

Eri stanca,
e ci sedemmo sopra un gradino
come due mendicanti.

Invece il sangue ferveva 
di meraviglia, a vedere 
ogni uccello mutarsi in stella 
nel cielo.



BORGORATTI

ANCHE le vampe fiorite 
ai balconi di questo paese, 
labile memoria ormai 
dimentica la sera.

Come un'allegoria, 
una fanciulla appare 
sulla porta dell'osteria. 
Alle sue spalle è un vociare 
confuso d'uomini - e l'aspro 
odore del vino.





viernes, 27 de marzo de 2015

LA VERDAD




La verdad está en las roeduras
de las polillas y las ratas,
en el polvo que sale de cajoneras llenas de moho
y en la corteza de los quesos añejados.
La verdad es el sedimento, lo estancado,
no la asquerosa verborrea de los dialécticos.
Es una tela de araña, puede durar,
no la destruyáis con la escoba.
Es una burla de los escoliastas decir que todo se mueve,
la idea de que después de un antes viene un después
hace agua por todas partes. Saludemos
a los ineptos que no se embarcan. Se estará mejor
sin ellos, se estará incluso peor
pero podremos respirar.




Eugenio Montale (Italia; Génova, 1896; Milán, 1981)



(Traducción: Fabio Morábito)

La verità

La verità è nei rosicchiameli
delle tarme e dei topi,
nella polvere ch'esce da cassettoni ammuffiti
e nelle croste dei «grana» stagionati.
La verità è la sedimentazione, il ristagno,
non la logorrea schifa dei dialettici
È una tela di ragno, può durare,
non distruggetela con la scopa.
È beffa di scoliasti l'idea che tutto si muova,
l'idea che dopo un prima viene un dopo
fa acqua da tutte le parti. Salutiamo
gli inetti che non s'imbarcano. Si starà meglio
senza di loro, si starà anche peggio
ma si tirerà il fiato.






miércoles, 25 de marzo de 2015

PODRÍAMOS PENSAR QUE EL ALMA NO EXISTE



















Una sombra y el valor del mundo pasan.
Un hombre joven y su sombra pasan.
Del otro lado de la calle, una niñita
Cierra los ojos y sueña con mi muerte.
Es que no ha terminado de amar lo que soy.
De pronto, una pequeña eternidad
se zambulle en una pileta y su cuerpo deformado
por el movimiento del agua
se transforma en los límites del mundo concreto.
Mis ojos pueden ver el espectáculo de los signos.
Una niñita cierra sus párpados.
Mis manos se extienden sobre la mesa.
Ella sólo tiene cinco años.
Es una miseria.
Ahora, camina con lentitud.
La soledad cubre su carne comestible.
Ella escucha mis poemas.
No sobrevivirá.
Ha adivinado el miedo.
Tiene un vestido que pliega
Bajo el calor, bajo el sol.
No tiene ninguna oportunidad.
Sus ojos caen en el polvo.
Ella traga una palabra. Es una minúscula verdad.
Se quedo un poco dormida.
Yo me quemo diez veces por minuto.


Jean-Marc Desgent

(Traducción: Lucía Dorin)


On pourrait croire que l'âme n'existe pas

Une ombre et la valeur du monde passent.
Un jeune homme et son ombre passent.
De l'autre côté de la rue, une petite fille
ferme les yeux er rêve à ma mort.
C'est qu'elle n'a pas fini d'aimer ce que je suis.
Soudain, une petite éternité
plonge dans une piscine et son corps déformé
par le mouvement de l'eau
devient les limites du monde concret.
Mes yeux peuvent voir le spectacle des signes.
Une petite fille baisse les paupières.
Mes mains s'étendent sur la table.
Elle, elle n'a que cinq ans.
Elle est une misère.
Maintenant, elle marche avec lenteur.
La solitude couvre sa chair comestible.
Elle entend mes poèmes.
Elle ne survivra pas.
Elle a deviné la peur.
Elle a une robe qui plie
sous la chaleur, sous le soleil.
Elle n'a aucune chance.
Ses yeux tombent dans la poussière.
Elle avale un mot. Elle est une minuscule vérité. 
Elle s'est un peu endormie. 
Moi, je brûle dix fois à la minute.




Jean-Marc Desgent nació en Montreal en 1951. Es poeta, novelista y crítico. Fue miembro del Comité de Redacción de Éditions Cul-Q de 1975 a 1977 y colaborador regular de Hobo-Québec. En 1994, Jean-Marc Desgent fue laureado con el Grand Prix del Festival International de Poésie con su libro Ce que je suis devant personne. En el 2000, recibió el premio Rina-Lasnier por su libro de poemas Les Paysages de l’extase. Es miembro de la Unión de Escritores Quebequenses. Ha publicado : Scrap-Book : D´la Chick à Nick (1974), Frankestein fracturé (1975), Jardín Comestible (1978), Aux traces même de la panique (1981), Faillite Sauvage (1981), Transfigurations (1982), O comme agresión (1983), Malgré la mort du monde (1985), Deux amants au revolver (1987), L´état de grâce (1989), On croit trop que rien ne (1992), Ce que je suis devant (1994), Les quatre états du soleil (1994), y Les paisajes de L´extase (1997).




lunes, 23 de marzo de 2015

CONTEMPORÁNEA















Ahí donde duele en la vida
por toques sucesivos
no es la muerte
sino la movilidad de la luz
el don que tenemos de agravar la belleza



PAÍS

en québec imaginar es literario
y llorar, vagar, volver a empezar
en québec, ser una mujer
y llorar, vagar, volver a empezar
morir es muy fácil, con mucha frecuencia
hallamos una mujer herida
a nivel de la felicidad



ECO

el sufrimiento en ti es literario 
porque la vida suele parecerse a 
algo que hemos leído, el tormento 
la vida viaja sin permiso 
en los libros o el cuerpo 
callarse simplifica el sufrimiento 
hablar no se aplica de la misma manera 
a las mujeres


Nicole Brossard

(Traducción: Lucía Dorin)

Contemporaine

là où ça fait mal dans la vie
par touches successives
ce n'est pas la mort
mais la mobilité de la lumière
le don que nous avons d'aggraver la beauté


Pays

au québec imaginer est littéraire 
et pleurer, errer, recommencer 
au québec, être une femme 
et pleurer, errer, recommencer 
mourir est bien facile, très souvent
on retrouve une femme blessée
au niveau du bonheur


Ècho

la souffrance en toi est littéraire
parce que la vie ça ressemble souvent
quelque chose qu'on a lu, le tourment
la vie voyage sans permission
dans les livres ou le corps
se taire simplifie la souffrance
parler ne s'applique pas de la même manière
aux femmes



Nicole Brossard (Canadá, Montreal, 1943). Se la considera una líder de los movimientos formalista y feminista de su país. Su obra versátil, premiada en varias ocasiones, fue traducida abundantemente. Le centre blanc es el primer tomo de su retrospectiva poética. También preparó, junto a Lisette Girouard, la indispensable Anthologie de la poésie des femmes au Québec.




sábado, 21 de marzo de 2015

RENACIMIENTO
























por amar simplemente
muy naturalmente
sin considerarlo una estrella
ni una flor ni un árbol
ni un pasto ni una hierba
ni metafórica
ní montaña ni mi padre
pero por amarlo tanto
gano en sutileza
el rubio de sus ojos
una arruga de su boca
su mano en mí cintura
las sábanas de sus favores
el café de la mañana
las palabras que despedaza
para sonreír por los rincones
lo amo tanto
que guardé de usted
en un buen escondite
un mechón entero
que haré clonar
para hacerlo regresar
si usted alguna vez desapareciera




RODANDO

rodando
por la autopista
había pensado
en escribírselo
simplemente
ya estemos
en auto
o en esquíes
ya caminemos
adentro
o sobre ella
o contra ella
cuando del cielo
a la tierra
nos cae encima 
nos suaviza 
o nos fulmina 
nada se parece 
más al amor 
que la nieve


Denise Boucher 

(Traducción: Lucía Dorin) 

Renaissance

à aimer simplement
tout naturellement
sans vous croire une étoile
ni une fleur ni un arbre
ni une herbe ni un foin
ni métaphorique
ni montagne ni mon père
mais à tant vous aimer
je gagne en finesse
la blondeur de vos yeux
une ride de votre bouche
votre main sur mes reins
les draps de vos bienfaits
le café du matin
les mots que vous dépecez
pour sourire dans les coins
je vous aime tant
que j'ai gardé de vous
dans une bonne cachette
tout un cheveu de vous
que je ferai cloner
pour vous faire revenir
si jamais vous disparaissez




en roulant


en roulant 
sur l'autoroute 
j'avais pensé 
vous l'écrire 
tout uniment 
que l'on soit 
en voiture 
ou sur des skis 
que l'on marche 
dedans 
ou sur elle 
ou contre elle 
quand du ciel 
à la terre
elle nous tombe dessus 
nous adoucit 
ou nous tempête 
rien ne ressemble 
plus à l'amour 
que la neige



Denise Boucher(Quebec, Victoriaville, 1935), periodista, libretista de canciones. En teatro, escribió Les fées ontsoif, un clásico de la dramaturgia feminista quebequense y  Les divines; en poesía, Cyprine, Paris polaroïd, Grandeur nature, À coeur de jour y Un joint universal.





jueves, 19 de marzo de 2015

EL IGNORANTE

























Cuanto más envejezco más crezco en ignorancia, 
cuanto más he vivido, menos poseo y menos reino. 
Todo lo que tengo es un espacio alternativamente 
nevado o brillante, pero nunca habitado. 
¿Dónde está el dador, el guía, el guardián? 
Permanezco en mi cuarto y de momento me callo 
(el silencio, como un sirviente, viene a poner un poco de
                                                [orden),
y espero a que las mentiras se aparten una a una: 
¿qué queda? ¿Qué le queda a quien muere 
que le impide morir? ¿Qué fuerza 
le hace hablar aún entre sus cuatro paredes? 
¿Podría saberlo yo, el ignorante, el inquieto? 
Pero en verdad lo oigo hablar, y su palabra, 
aunque difusa, penetra con el día:


"Como el fuego, el amor no establece su claridad
sino en el error y la belleza de los bosques en cenizas..."


Philippe Jaccottet

(Traducción: Rafael-José Díaz)

L'IGNORANT

Plus je vieillis et plus je croîs en ignorance, 
plus j'ai vécu, moins je possède et moins je règne. 
Tout ce que j'ai, c'est un espace tour à tour 
enneigé ou brillant, mais jamais habité. 
Où est le donateur, le guide, le gardien? 
Je me tiens dans ma chambre et d'abord je me tais 
(le silence entre en serviteur mettre un peu d'ordre), 
et j'attends qu'un à un les mensonges s'écartent: 
que reste-t-il ? que reste-t-il à ce mourant 
qui l'empêche si bien de mourir ? Quelle force 
le t'ait encor parler entre ses quatre murs? 
Pourrais-je le savoir, moi l'ignare et l'inquiet? 
Mais je l'entends vraiment qui parle, et sa parole 
pénètre avec le jour, encore que bien vague :


" Comme le feu, l'amour n'établit sa clarté
que sur la faute et la beauté des bois en cendres... "



Philippe Jaccottet (Moudon, 1925). Poeta suizo en lengua francesa. Después de cursar estudios de letras en Lausana, vivió durante algunos años en París como colaborador de la editorial Mermod. Casado en 1953 con la pintora Anne-Marie Aesler, se instaló en Grignan (Francia), donde vive desde entonces. En ese mismo año aparece su primer libro de poemas, L'Effraie et autres poèmes, (La lechuza y otros poemas, 1953), a los que han seguido: El ignorante (1956), Airs (1964), A la luz del invierno y Pensèes sous les nuages (Pensamientos bajo las nubes, 1983). En sus últimos libros, Cahier de verdure y Después de muchos años, combina la prosa y el verso. Destaca como crítico y como traductor (Hölderlin, Musil, Ungaretti, etc.). Está considerado uno de los poetas actuales más importantes en lengua francesa.

Biografía tomada parcialmente de el poder de la palabra.




martes, 17 de marzo de 2015

PLEGARIA ENTRE LA NOCHE Y EL DÍA























En la hora incierta en que, abundantes, los fantasmas 
se apiñan contra las ventanas, alterados 
por una indecisión entre el día y la sombra, 
y amenazan la claridad con sus murmullos,

un hombre reza: a su lado se extiende 
la guerrera bellísima, desarmada y desnuda; 
no muy lejos descansa el fruto de sus batallas, 
con el Tiempo apretado en sus manos como paja.

"Una plegaria dicha en el temor, difícil
de atender, sobre todo si nada ayuda desde fuera;
una plegaria en la agitación de las ciudades,
al final de la guerra, cuando afluyen los muertos:

para que el alba, con su tenaz ternura,
para que la entrada de la luz al filo de los montes,
igual que aleja la luna ligera, borre
mi propia fábula, y oculte mi nombre con su fuego." 


Philippe Jaccottet (Moudon, 1925)

(Traducción: Rafael-José Diaz)


PRIÈRE   ENTRE   LÀ NUIT ET   LE   JOUR

À l'heure vague où les fantômes en grand nombre 
se pressent contre les fenêtres, ameutés 
par une hésitation entre le jour et l'ombre 
et menaçant de leurs murmures la clarté,

un homme prie : à ses côtés est étendue
la très belle guerrière désarmée et nue ;
non loin repose l'héritier de leurs batailles,
il tient le Temps serré dans sa main comme paille.

"Une prière dite dans la crainte, difficile 
à exaucer, surtout .sans secours du dehors;
une prière dans l'ébranlement des villes, 
dans la fin de la guerre, dans l'afflux des morts:

pour que l'aurore, avec sa tendresse tenace, 
pour que rentrée de la lumière au ras des monts, 
comme elle éloigne la lune légère, efface 
ma propre fable, et de son feu voile mon nom."





IMAGEN: Danae, Pintura de Gustav Klimt.




domingo, 15 de marzo de 2015

LA MIMOSA





























Ahí la tenéis sobre fondo azul, como un personaje de la comedia italiana, con su miaja de histrionismo estrafalario, empolvada como Pierrot, con su traje de guisantes amarillos, la mimosa.
Pero no es un arbusto lunar: más bien solar, multisolar...
Carácter de ingenua vanidad, pronto desalentado.
Cada grano no es liso en absoluto, sino formado de pelos sedosos, un astro se diría, estrellado al máximo.
Las hojas tienen aire de grandes plumas, muy ligeras aunque muy abrumadas de sí mismas; más conmovedoras, por ello, que otras palmas, por ello también muy distinguidas. Y, sin embargo, hay actualmente algo vulgar en la idea de la mimosa; es una flor que acaba de ser vulgarizada.
... Como en tamarisco hay tamiz, en mimosa hay mimo.



No elijo los motivos más fáciles: por eso elijo la mimosa. Como es un motivo muy difícil, tengo que abrir un cuaderno.
Primero, hay que anotar que la mimosa no me inspira nada. Tengo tan sólo una idea de ella en el fondo de mí que debo sacar porque quiero aprovecharla. ¿Cómo es posible que la mimosa no me inspire nada -cuando fue una de mis adoraciones, de mis predilecciones infantiles? Mucho más que cualquier otra flor, me causaba emoción. Sola entre todas me apasionaba. Dudo si no sería con la mimosa como se despertó mi sensualidad, si no se despertó a los soles de la mimosa. En las ondas poderosas de su aroma yo flotaba, extasiado. De modo que la mimosa, cada vez que aparece ahora en mi interior, alrededor de mí, me recuerda todo eso, y enseguida se marchita.
Así que tengo que darle las gracias a la mimosa. Y, puesto que escribo, sería inadmisible que no tuviera un escrito sobre la mimosa.
Pero realmente, cuantas más vueltas doy alrededor de este arbusto, más me parece que he elegido un motivo difícil. Como le tengo un gran respeto, no querría tratarlo a la ligera (sobre todo por su extrema sensibilidad). No quiero acercarme sino con delicadeza...
... Todo este preámbulo, que podría ser aún largamente prolongado, debería titularse: «La mimosa y yo». Pero es a la mimosa misma -¡dulce ilusión!- adonde hay que llegar ahora; si se quiere, a la mimosa sin mí...


Hablaremos, más que de una flor, de una rama, un ramo, quizá incluso una pluma de mimosa.
Ninguna palma se parece más a una pluma, a la pluma joven, a esa que está entre el plumón y la pluma.
Sentadas en estas ramas, numerosas bolitas, borlas de oro, mechones de plumón pollito.
Los minúsculos pollitos de oro de la mimosa, podríamos decir, los granos gallináceos, los pollitos vistos a dos kilómetros de la mimosa.
El hipersensible palmeral-plumeral, y sus pollitos de oro a dos kilómetros.
Todo esto, visto con la lente de aumento, embalsama.


Quizá lo que hace tan difícil mi trabajo es que el nombre de la mimosa resulta ya perfecto. Conociendo el arbusto y el nombre de la mimosa, se vuelve difícil encontrar algo mejor para definir la cosa que el nombre mismo.
Parece que le esté perfectamente aplicado, que aquí la cosa ya estuviera noqueada...
¡Pero vaya idea! ¿Acaso se trata de definirla?


¿No es mucho más urgente insistir, por ejemplo, en el carácter a la vez vanidoso y dulce, acariciante, sensible, tierno de la mimosa? Hay solicitud en su gesto y su exhalación. Uno y otra son desahogos, en el sentido que da Littré: comunicación de sentimientos y de pensamientos íntimos.
Y deferencia: condescendencia mezclada de atenciones y dictada por un motivo de respeto.
Tal es el tierno saludo de su palma. Quizá quiere excusarse con ello de su vanidad.


Bosquecillo de plumas grises de ancas de avestruz. Pollitos de oro se esconden (mal) en él, sin hacerse los misteriosos.


Accesorio de cotillón, accesorio de la comedia italiana. Pantomima, mimosa.


Un fervoroso de la pantomima se atrevió, 
¡Demonios!, a vender la ladera a las mimosas.


(Ex-mártir del lenguaje, me será permitido no tomarlo ya todos los días en serio. En mi calidad de antiguo combatiente -de la guerra santa- no reivindico otro derecho. -Pero no, la verdad. Debe haber un justo medio entre el tono enfático y este tono ordinario.)



¡Embalsama esta página, da sombra a mi lector, ramo ligero de plumas colgantes, de pollitos de oro!
Ramo ligero, gratuito, de floración numerosa.
Plumeros desalentados, pollitos de oro.


Abiertas, las bolitas de la mimosa desprenden un aroma prodigioso, luego se contraen, se callan: han vivido.
Diré que son flores de tribuna (o una vez más: de tablado).
Qué cualidades de pecho tienen, de do de pecho. Su aroma llega lejos. Son unánimemente escuchadas y aplaudidas, a nariz abierta, por la multitud.
La mimosa habla con voz alta e inteligible; habla dorado.
Es una buena acción difundida, un don gratuito y agradable que recibir.
La mimosa y su buena acción específica.
Pero no es un discurso que se sostiene, es una nota prestigiosa, siempre la misma, tan capaz de persuasión.


Francis Ponge

(Traducción: Miguel Casado)


Francis Ponge, poeta francés( Montpellier, 1899-Le Bar-sur-Loup, 1988). Desde muy pronto manifestó su interés por el latín y el diccionario Littré, interés que se reflejó como principal preocupación a lo largo de toda su obra en el tema del lenguaje. En 1922 se unió a la Nouvelle Revue Française, y al surrealismo, movimiento que abandonó por desacuerdo con sus manifestaciones y sus frecuentes disputas. En 1937 se afilió al Partido Comunista, pero abandonó su militancia después de la guerra y fue profesor de la Alianza Francesa hasta el momento de su jubilación. Es conocido ante todo por su obra De parte de las cosas (1942), en la que refuta la efusión lírica y la subjetividad y describe los objetos cotidianos en un lenguaje aparentemente objetivo y científico. Ponge explora la realidad del lenguaje, que, en su opinión, dignifica y humaniza al ser humano. En sus descripciones a menudo humorísticas, emplea neologismos creados a partir de la etimología de las palabras. Esta aprehensión del mundo a través de la vertiginosa profundidad del lenguaje fue bautizada con el nombre de ‘objeu’ y combina las actividades creativas y críticas del escritor. Ponge desarrolló su prosa poética en Doce pequeños escritos (1926), Poemas (1948), La Rage de l'expression (1952), La gran recopilación (1961, 3 vols.), El jabón (1967) y Fábrica del Prado (1971). También escribió ensayos como Pour un Malherbe (1965) y un libro sobre crítica del arte, Estudios de Pintura (1948). Ejerció una gran influencia en el desarrollo de la ‘literatura objetiva’ de los novelistas de la década de 1950, en especial en Alain Robbe-Grillet. 

BIO, tomada de: el poder de la palabra.


viernes, 13 de marzo de 2015

EN MEDIO DE LO QUE CAE LA SOMBRA



















I

La manera en que aquella chica
Camina en la arena
Diez años más joven de lo que crees

Camina aún 
Obstinadamente 
Llena de esperanza

Y sus ojos sonríen

La hemos visto
La hemos visto salvar el sentido del mundo
Con una mirada


Estos días
Camino hacia el centro de la ciudad

Pienso cuántas veces
He tocado secretamente su cabello

Cómo me miras
En tantos lugares donde nos hemos encontrado

En los símbolos que cuelgan 
En el lugar de tus pendientes

La manera en que tu mirada se va 
No deja otras palabras para mí

Y yo después cómo estoy

Sin palabras 
Y sin ti

Yo después cómo estoy

Y ella decía

Reconoce los momentos
En los que el tiempo puede detenerse
Y déjalo que te castigue
Sus marcas seducen

Confía
En loque vuela;
Sabe cómo caer


Si comenzáramos un juego yo estaría listo incluso para morir
Realmente; quiero que me mate un juego

Creo en lo que creo 
Porque he visto la forma 
En que el viento 
Acaricia tu rostro 
Con tu pelo

Pierdo el color poco a poco

Pero tú transformas la flor 
En la imagen más violenta 
Y por esto Soy tuyo para siempre

Quizá encuentres a alguien que tenga siempre una palabra para ti

Pero entonces no habrá más aventuras en tus fotos


II

Te descubrí entusiasmada
Entre almas de muertos que jugaban a tu alrededor

Y sentí tu lengua en mi sangre

Todos hablaban de ese privilegio que me revelarías

Dime entonces de dónde vienen tantos muertos

La melancolía no es un sentimiento, mi pequeña 
Sino una manera de existir

Como cuando reposas tu rostro en tus rodillas 
Y miras afuera como si escucharas las olas 
De aquel mar que habíamos abandonado

Y si de nuevo encuentras seductores los engaños 
Cuánto crees que nos dolerá la esperanza

Si debo subordinarme
Me subordinaré a la imaginación

Donde estoy ahora llueve
Y tú estás muy hermosa en la foto

Llevas el movimiento 
La manía del pánico

Pero nuestro rebelde romance 
Es aún amenazado por el amor

No sabemos cómo decir te amo 
Sin sal en los labios

Viviremos en medio de dos espejos

Qué ha ido tan mal contigo 
Para que me gustes tanto
Quiero besarte
Allí donde la muerte parece más fácil


I

Basta de indivisa abundancia
Fue cuestión de miedo y no de placer;
La atracción de las pérdidas
Y la embriaguez de poseer de nuevo

Pongan la mesa
Lo que importa es comer

Tiempos desesperados
Representaciones heredadas
Nos vencieron nuestras asociaciones de ideas

Intempestivos otra vez

Envidiamos la vida
De aquellos que eligen morir

Perseguimos la pornografía del intelecto

Avanzamos con lo que no nos pertenece 
Sonriendo seductoramente 
Turbados por inocentes perversiones 
Fingiendo ante cada luz casual 
Tan malditamente únicos y hermosos

II

En la distancia
En fábricas abandonadas
Nuestras manos secretas
Polvo fuera y dentro de nosotros
Esta noche el placer no nos pertenece

Música del futuro
Ropa del pasado
Ni la época nos pertenece
Existimos solo en la inercia 
O en la ira; no basta

Medias largas bolsillos vacíos
Pantalones cortos colores marcados en los cuerpos
Robamos golosinas
Pero no nos delata nadie

por esto el amor aún existe

Algunos chicos saben escribir buenos poemas 
Y algunas chicas saben leerlos 
A veces estos chicos se visten de chicas 
Y estas chicas besan como chicos

Y podría decir alguien
Que estos chicos y estas chicas
Son lo mismo

Pero no lo son

por esto el amor aún existe



Nikos Erinakis



(Traducción inédita de Miguel Chiovetta)




Nikos Erinakis, poeta griego, nacido en Atenas, en 1988). Doctorando en Filosofía en Londres. Ha estudiado, además, Economía (Facultad de Economía de Atenas), Filosofía y Literatura Comparada (Warwick) y Filosofía de las Ciencias Sociales (London School of Economics). En el 2009, se publicó su primera antología poética con el título Pronto todo arderá y se iluminarán tus ojos (Editorial Roés). En el 2011, vio la luz su traducción de una seleción de poemas de Georg Trakl y de textos de Martin Heidegger, titulado Oscuro amor de una generación salvaje (Editorial Gavrielidis).