martes, 15 de noviembre de 2011

Y DE PRONTO ANOCHECE






Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol
y de pronto anochece.


(De Acque e terre)


Salvatore Quasimodo


(Traducción de Horacio Armani)




Salvatore Quasimodo (Siracusa, 1901 - Nápoles, 1968). Poeta y ensayista italiano que en sus inicios se afirmó como uno de los exponentes más significativos del hermetismo, para más tarde crear un lenguaje poético muy personal con el que profundizó en la infelicidad humana a través de un clima evocador de viejos mitos. Después de realizar estudios técnicos en Messina, con dieciocho años se trasladó a Roma para inscribirse en ingeniería, pero, atraído por la literatura, abandonó pronto la carrera universitaria. Mientras estudiaba por sí mismo las lenguas latina y griega, ejerció trabajos tan distintos como dependiente, contable o diseñador técnico. En 1929 se trasladó a Florencia, donde su cuñado E. Vittorini lo introdujo en los círculos literarios y le presentó a E. Montale, que enseguida intuyó sus dotes. Allí empezó a colaborar en la revista Solaria y a publicar sus primeras colecciones de poesía. Más tarde se trasladó a Milán, donde inició su actividad editorial como ayudante de Cesare Zavattini, quien también le facilitó su incorporación a la redacción de la revista Tempo. En 1939 fue nombrado, por méritos propios, profesor de literatura italiana del conservatorio Giuseppe Verdi. Entre los numerosos premios que recibió destacan el San Babila en 1950, el Etna-Taormina junto a D. Thomas en 1958 y, sobre todo, el Nobel de Literatura en 1959. Formado en los preceptos de los poetas clásicos, en sus primeros libros -Aguas y tierras (1930), Oboe sumergido (1932), Y llega pronto la tarde (1942)- mostró una gran predilección por las formas concisas y herméticas, poniendo especial énfasis en la búsqueda de la palabra precisa y de los valores musicales. Temáticamente, estas composiciones se caracterizaban por una evocación nostálgica y conmovida de los paisajes de su tierra, Sicilia, entendida como lugar simbólico de una soñada serenidad. En esta época inició su intensa actividad como traductor, que resultó determinante para la formación de su estilo lírico. Además de autores clásicos como Virgilio, Homero, Catulo, Sófocles o Esquilo, tradujo también a W. Shakespeare, P. Neruda, Molière o P. Eluard. La experiencia de la guerra y de la ocupación alemana marcó un giro decisivo en su poesía, ya que, convencido de que los poetas debían asumir un importante papel en la reconstrucción moral del hombre, se alejó paulatinamente del hermetismo y se abrió a una mayor sensibilidad humana y a la búsqueda de valores histórico-sociales. Así lo reflejaron los libros Con Il piede straniero sopra il cuore (1946) y Día tras día (1947). La última parte de su obra refleja un sentimiento intimista, consecuencia de cierta decepción ante la historia, y una clara conciencia de su propia soledad. A esta época pertenecen La vida no es sueño (1949), El falso y verdadero verde (1956), La tierra incomparable (1958), libros en los que el estilo se muestra más transparente y esencial pero lleno de sentido trágico y dramático. También Dare e avere (1966), su última obra, que significa una especie de balance de vida y testamento espiritual. Además de su actividad poética desarrolló una importante labor de ensayista que le llevó a confeccionar las antologías Lírica de amor italiana desde su origen a nuestros días (1957) y Poesía italiana de la posguerra (1958). Sus ensayos críticos fueron publicados en el libro El poeta y el político (1960), que incluye el discurso que leyó cuando le entregaron el premio Nobel, mientras que en el volumen Escritos sobre el teatro (1961) se recogieron sus crónicas sobre el mundo del espectáculo aparecidas en la revista Tempo.






domingo, 13 de noviembre de 2011

El vidrio roto






Todo se mueve contra ti. El mal tiempo,
las luces que se apagan, la vetusta
casa que baten ráfagas y que amas
por el mal padecido, las fallidas
esperanzas, algún bien gozado en ella.
Sobrevivir te parece un rechazo
de obediencia a las cosas.
Y el romperse
del vidrio en la ventana es la condena.



(De Il Canzonieri)
Umberto Saba




(Traducción de Horacio Armani)




Umberto Saba. Poeta y novelista italiano nacido en Trieste en 1883. Hijo de madre hebrea, adoptó su apellido en homenaje al pueblo judío. En 1903 inició estudios literarios en la Universidad de Pisa y en 1905 se trasladó a Florencia donde profundizó sus conocimientos sobre la literatura italiana. En el año 1910 publicó el primer volumen de sus versos, "Poesía". Se alistó en el ejército y al terminar la primera guerra mundial, se radicó en Trieste como propietario de una librería. En 1921 publicó una colección de poemas escritos durante veinte años bajo el título de "Canzoniere" seguidos de "Preludio e canzonette" en 1923, "Autobiografia" en 1924, "Figure e canti" en 1926, "Preludio e fughe" en 1928, "Parole" en 1934 y "Ultime cose" en 1944. A partir de 1948 sufrió severas depresiones que lo obligaron a hospitalizarse en varias ocasiones. Falleció en Gorizia en 1957. ©
Biografía tomada de "A media voz".



viernes, 11 de noviembre de 2011

La noche

















Mas la noche ventosa, la límpida noche
que el recuerdo rozaba solamente, está remota,
es un recuerdo. Perdura una calma asombrada
hecha también de hojas y de nada. No queda,
del tiempo aquel detrás de los recuerdos, más que un vago
recordar.

Alguna vez vuelvo en el día,
entre la inmóvil luz del día de verano,
ese estupor remoto.

Por la abierta ventana
el niño contemplaba la noche entre los cerros
frescos y negros, admirado de hallarlos agrupados:
vaga y límpida inmovilidad. Entre las hojas
que susurraban en la sombra surgían colinas
donde todas las cosas del día, las costas
y las plantas y las viñas eran nítidas y muertas
y la vida era otra, de viento y de cielo,
de hojas y de nada.

Alguna vez retorna
en la quietud inmóvil del día la memoria
de ese vivir absorto, en la luz asombrada.


(De: Lavorara stanca)



Cesare Pavese (Italia, San Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950)

(Traducción: Horacio Armani)



miércoles, 9 de noviembre de 2011

Puente





Quiero que mis manos sean extensión de ti,
y que mis brazos se continúen en ti,
y que yo sea de ti, como lo es la arena, del desierto.

Para no quedar desierto de ti,
arena sin tu sol,
polvo solo.




Alternativas


Aunque me aparten de ti,
seguirás ardiendo en mi,
sobre mi,
royendo el hueso final de mi muerte.

Si me dejas, quedaré en ti,
como una astilla en carne viva,
doliéndote.

Si intentas olvidarme,
debes saber, que toda llama que enciendas,
caerá sobre ti, fatalmente derramada.

Y si después de todo, acaso me buscaras,
ya nunca me hallarás,
no amor mío.

No se ha hecho el día, para los célebres del miedo.



Hugo Toscadaray (Buenos Aires, 1957)






lunes, 7 de noviembre de 2011

EL JUEGO EN QUE ANDAMOS






Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.


Juan Gelman




Juan Gelman. Poeta argentino. Nació en Buenos Aires —en el histórico barrio de Villa Crespo—, Argentina, en 1930; y murió en Ciudad de México, México, en 2014. Su primera obra publicada, Violín y otras cuestiones, prologada entusiastamente por otro grande de la poesía, Raúl González Tuñon, recibió inmediatamente el elogio de la crítica. Considerado por muchos como uno de los más grandes poetas contemporáneos, su obra delata una ambiciosa búsqueda de un lenguaje trascendente, ya sea a través del "realismo crítico" y el intimismo, primeramente, y luego con la apertura hacia otras modalidades, la singularidad de un estilo, de una manera de ver el mundo, la conjugación de una aventura verbal que no descarta el compromiso social y político, como una forma de templar la poesía con las grandes cuestiones de nuestro tiempo. Fue obligado a un exilio de doce años por la violencia política estatal, que además le arrancó un hijo y a su nuera, embarazada, quienes pasaron a formar parte de la dolorosa multitud de "desaparecidos". Ha recibido varios premios: "Boris Vian" (1987), Nacional de Poesía argentino (1997), Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (2000), el Iberoamericano de Poesía "Pablo neruda" (2005) , el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2005) y el 23 de Abril de 2008 fue galardonado con el Premio Cervantes, el más prestigioso de la literatura en español. Actualmente, es columnista del periódico argentino Página/12. Ha sido traducido a diez idiomas. En su copiosa obra, merecen destacarse los libros de poemas: Violín y otras cuestiones (1956), Gotán (1956-1962), Cólera buey (1965), Los poemas de Syney West (1969), Interrupciones (1988) y En abierta oscuridad (1993), entre otros.






sábado, 5 de noviembre de 2011

He mirado




He mirado un pequeño animal un poco grotesco.
Una figura casi de ciertos dibujos animados:
las orejas largas y el hocico todavía largo -

hacía pocos días que lo habíamos recogido del baldío.

No parecía un gatito, no, no parecía.

Y he sentido de pronto que en ese momento era mi vínculo
con un mundo vasto, vasto, de vidas secretas y sutiles,
de vidas calladísimas, a veces duramente cubiertas,
pétreamente cubiertas,
y también de las otras cercanas de la suya
manando - sin memoria, dicen - entre las sombras indiferentes y hostiles

- ay, las sombras hostiles y opresoras y sangrientas somos siempre nosotros
- hacia el sueño final ardiente todavía de otras vidas...

Pero en sí lo he querido, lo he amado
con mirada profunda y mano suave.
Y él me ha respondido con su gritito
desde su pesadilla ahora doblemente acariciada.
Reíos: me fundí con él, me hice uno con él
Como con el llamado vivo, vivo, que nos rodea, y tiembla en la sombra...
Y vi otros rostros, oh sí, vi infinitos rostros
de niños envejecidos en el horror de otra pesadilla.


Los rostros de los niños de los infiernos helados de las ciudades y los pueblos.
Los rostros de los niños, ay, de los campos, y de las orillas de los ríos.
Los rostros también afinados por el hambre, grotescamente afinados.
Y viejos, viejos, en las orillas de los ríos...
- Qué habéis hecho, por Dios, de nuestros propios tallos puros?


La caricia, sí, la caricia dolorosa para esas cabezas alargadas,

para esos pelos ásperos y sucios, para esos ojos pálidos y pequeños y arrugados,
y esas miradas tímidas que nos buscan desde la hondura de la noche común;
sí, la caricia; sí, la respuesta que se inclina delicadamente atenta.

Pero el amor, oh Buda, pero el amor, oh Cristo, pero la caridad, si queréis,
han querido, han debido ir hasta el fin
y ahora el camino seguro es suyo y la lámpara fiel también es suya...


(en “El aire conmovido”)

Juan L. Ortiz (Argentina, Gualeguay, Puerto Ruiz, 1896 -Paraná, 1978)





jueves, 3 de noviembre de 2011

Brahma


























Cuando quieres conocerlo, no puedes verlo.
No puedes sujetarte a Él,
pero tampoco puedes perderlo.
Cuando no puedes alcanzarlo, lo alcanzas;
cuando permaneces en silencio, Él habla;
cuando hablas Él permanece en silencio.
La gran puerta está completamente abierta a las almas
generosas
y ninguna multitud cierra el paso.


(Anónimo)






martes, 1 de noviembre de 2011

JACARANDÁ























Pedían por tu gloria
el trigo flor, el lino
en las grietas
abiertas de Entre Ríos;
no era yo.
Lapachos.
Los últimos de Octubre,
las grevileas,
el río embarrancado;
equivocabas,
no era yo.
Erguido y lúcido,
justo en mi tiempo
desangrado de azul.
No era yo
quien te esperaba
impetuosa, ávida
de vientos y granizos,
nubarrones inhiestos,
lluvia de primavera.
No era yo,
celestidad vencida,
jacarandá
mi nombre.



Francisco Rodriguez (1950, Rosario, Reside en Paraná, desde 1978)


Jacarandá
Nombre vulgar: jacarandá, tarco, mimoso.
Nombre Científico: Jacaranda mimosifolia Familia: Bignoniaceas
Origen: Sudamérica, Bolivia, noroeste argentino, Brasil y Paraguay. En el litoral argentino naturalizada.
Características: árboles que superan los 15 m., hojas compuestas muy divididas caen las hojas antes de emerger las flores, estas en racimos a mediados de primavera, azul liliácea, el color varía con la claridad del día y la humedad. Frutos cápsulas redondas (semejantes a castañuelas).
Hábitat: se adaptan bien en lugares húmedos sufren los primeros años con las heladas. Usos: mueblería, infusión de hojas y corteza con principios antisifilíticos.


domingo, 30 de octubre de 2011

HAY UN MORIR




























No me lleves a sombras de la muerte
a donde se hará sombra mi vida,
donde sólo se vive el haber sido.
No quiero el vivir del recuerdo.
Dame otros días como estos de la vida.
Oh no tan pronto hagas
de mí un ausente
y el ausente de mí.
¡Que no te lleves mi Hoy!
Quisiera estarme todavía en mí.

Hay un morir si de unos ojos
se voltea la mirada de amor
y queda sólo el mirar de vivir.
Es el mirar de sombras de la Muerte.
No es Muerte la libadora de mejillas,
esto es Muerte: Olvido de ojos mirantes.



Macedonio Fernández





Macedonio Fernández (Buenos Aires, 1874-id., 1952) Escritor argentino. Autor de narraciones fantásticas que muestran su escepticismo ante la aplicación práctica de las teorías filosóficas. Su obra ha sido revalorizada después de que Jorge Luis Borges reconociera en él los orígenes de su narrativa. Formó parte de la generación «martinfierrista» e influyó en la obra narrativa de Leopoldo Marechal y en la poética de González Lanuza, sobre todo a través de la estrecha relación amistosa que mantuvo con ellos. En 1922 dirigió junto a Borges la segunda época de la revista Proa, que se prolongó hasta 1925. De todas sus obras, tan sólo llegó a publicar una, No toda es vigilia la de los ojos abiertos, en 1928. El resto de su producción literaria se editó posteriormente gracias al interés de sus amigos. Algunas de sus obras más destacadas son Papeles de recién venido, de 1930, Una novela que comienza, de 1941, Continuación de la nada, de 1945, Poemas, de 1953, y Museo de la novela de la Eterna, de 1967.



viernes, 28 de octubre de 2011

ME DISTRAJE UN MOMENTO




























Todo,
lo que está y sucede,
era un túnel
quieto
y en él, sola,
yo corría, corría.
Sin querer, sin etapas,
adiós, adiós
aunque a veces un ojo débil, fiel,
ciérrate,
se me atrasaba,
apúrate,
llorando sobre un día.
Sin poder asirme
a un pájaro, una mano, un fruto,
adiós, adiós
arrancarme
del amor sucesivo,
partir partiéndome,
dejar atrás,
pasar por todo,
honda, ligera, rota,
viva,
siempre marcharme
para ser nostalgia.
Pero un instante me distraje
sin tomar precauciones,
un instante
en que alguien vino de mi espalda
y cambió todo.
Fija, vaciada, ausente,
un agujero soy
por donde pasa el mundo,
veloz, sin detenerse,
agitando sombreros,
se escurre en mi vacío,
cómo huye.
Oh puerta, piel, árbol jadeantes,
¡paren, basta!
Suplico sin lengua,
me interpongo sin cuerpo.
Es inútil,
adiós, adios
Y todo lo que pasa
y se aleja cantando
con feroz alegría,
no vuelve, no recuerda.



Amelia Biagioni



Amelia Biagioni nació en Gálvez, provincia de Santa Fe, en 1916. Estudió el Profesorado en Letras en la Escuela Normal de Profesores N8 1 de Rosario, graduándose en 1936. Ese mismo año vuelve a Calvez, donde ejerce la docencia secundaria y realiza actividades culturales. A partir de 1944 publica poemas en diarios y revistas con seudónimo, hasta 1950, en que comienza a firmar con su nombre. En1954 y a instancias de José Pedroni, la Editorial Castellví publica su primer libro, Sonata de soledad, por el que obtiene la Faja de Honor de la S.A.D.E. y que será reeditado en 1957. En 1955 se radica en B uenos Aires, donde retoma sus actividades docentes, suspendidas desde 1952, e inicia sus publicaciones de poemas en periódicos nacionales. En 1957 aparece La llave, que recibe, en 1958, el Segundo Premio Municipal de poesía. Entre 1960 y 1964 colabora con Ediciones Culturales Argentinas, continuando con su labor poética. En 1967 aparece El humo, al que se le otorga, en 1968, el Primer Premio Municipal de poesía, y en 1976 Las cacerías, distinguido con el Premio Jorge Luis Borges de la Fundación Argentina para la Poesía (1977) y con el Tercer Premio Nacional de poesía (producción 1976-79). En 1984 aparece su último libro, Estaciones de van Gogh, por el que se le otorga el Segundo Premio Nacional de Poesía en 1988 (producción 1984-87). Por la totalidad de su producción poética ha recibido en 1984 el Diploma al Mérito en Poesía de la Fundación Konex, y el PremioEsteban Echeverría de Gente de Letras en 1985. Además de sus colaboraciones en los principales diarios nacionales, ha publicado en las revistas Sur, Revista de Occidente, International Poetry Review, Aura (Alabama), Midamerica Review y otras. Renata Treitel ha vertido al inglés su libro Las cacerías -en proceso de publicación- y Antonio Aliberti ha hecho lo propio al italiano, con un grupo de poemas del mismo libro. Falleció en el año 2000.




martes, 25 de octubre de 2011

Una vela





Yannis Varveris


(Traducción de Miguel Chiovetta)

domingo, 23 de octubre de 2011

Soneto






Esto es amor, oh caracol que aloja
la analecta sonora del pasado
y astuto en su recinto, ensimismado
reitera azul de mar y rosa roja.

El eco, ya, una flor que se deshoja
en perfume y color multiplicado-
Esto es amor, de nuevo marchitado
con la reiteración de cada hoja.

Y nunca menos solo y más seguro
por oscuro, por solo y asumido
-fidelidad del lirio a su color-

estatua leal, de espaldas al futuro
con un nombre infinito y repetido
de piedra y sueño y nada, esto es amor.


Julio Cortázar



Julio Cortázar. (Bruselas, 1914 - París, 1984) Escritor argentino. Hijo de padres argentinos, a los cuatro años Julio Cortázar se desplazó con ellos a Argentina, para radicarse en la provincia andina de Mendoza. Tras completar sus estudios primarios, siguió los de magisterio y letras y durante cinco años fue maestro rural. Pasó más tarde a Buenos Aires, y en 1951 viajó a París con una beca. Concluida ésta, su trabajo como traductor de la Unesco le permitió afincarse definitivamente en la capital francesa. Por entonces Cortázar ya había publicado en Buenos Aires el poemario Presencia con el seudónimo de «Julio Denis», el poema dramático Los reyes y la primera de sus series de relatos breves, Bestiario, en la que se advierte la profunda influencia de Jorge Luis Borges. La literatura de Cortázar parte del cuestionamiento vital, cercano a los planteamientos existencialistas, en obras de marcado carácter experimental, que lo convierten en uno de los mayores innovadores de la lengua y la narrativa en lengua castellana. Como en Borges, sus relatos ahondan en lo fantástico, aunque sin abandonar por ello el referente de la realidad cotidiana, por lo que sus obras tienen siempre una deuda abierta con el surrealismo. Para Cortázar, la realidad inmediata significa una vía de acceso a otros registros de lo real, donde la plenitud de la vida alcanza múltiples formulaciones. De ahí que su narrativa constituya un permanente cuestionamiento de la razón y de los esquemas convencionales de pensamiento. El instinto, el azar, el goce de los sentidos, el humor y el juego terminan por identificarse con la escritura, que es a su vez la formulación del existir en el mundo. Las rupturas de los órdenes cronológico y espacial sacan al lector de su punto de vista convencional, proponiéndole diferentes posibilidades de participación, de modo que el acto de la lectura es llamado a completar el universo narrativo. Tales propuestas alcanzaron sus más acabadas expresiones en las novelas, especialmente en Rayuela, considerada una de las obras fundamentales de la literatura de lengua castellana, y en sus cuentos, entre ellos Casa tomada o Las babas del diablo, ambos llevados al cine, y El perseguidor, cuyo protagonista evoca la figura del saxofonista negro Charlie Parker. Muy pronto, Julio Cortázar se convirtió en una de las principales figuras del llamado «boom» de la literatura hispanoamericana, y disfrutó del reconocimiento internacional. A su sensibilidad artística sumó su preocupación social: se identificó con los pueblos marginados y estuvo muy cerca de los movimientos de izquierdas. En este sentido, su viaje a Cuba en 1962 constituyó una experiencia decisiva en su vida. Merced a su concienciación social y política, en 1970 se desplazó a Chile para asistir a la ceremonia de toma de posesión como presidente de Salvador Allende y, más tarde, a Nicaragua para apoyar al movimiento sandinista. Como personaje público, intervino con firmeza en la defensa de los derechos humanos, y fue uno de los promotores y miembros más activos del Tribunal Russell. Como parte de este compromiso escribió numerosos artículos y libros, entre ellos Dossier Chile: el libro negro, sobre los excesos del régimen del general Pinochet, y Nicaragua, tan violentamente dulce, testimonio de la lucha sandinista contra la dictadura de Somoza, en el que incluye el cuento Apocalipsis en Solentiname y el poema Noticias para viajeros. Tres años antes de morir adoptó la nacionalidad francesa, aunque sin renunciar a la argentina.






viernes, 21 de octubre de 2011

Mitologías XXIV




Seferis

(Traducción Miguel Chiovetta)

lunes, 17 de octubre de 2011

MUJER DE EDAD LIMBICA





Yorgos Markopolus


(Traducción de Miguel Chiovetta)

martes, 11 de octubre de 2011

AL CIELO DE LA NADA CON LO MÍNIMO





Katerina Angelaki-Rouk


(Traduccion de Miguel Chiovetta)

lunes, 3 de octubre de 2011

Mi casa


Mi casa era diferente. Mi tía no me crió, mi abuela prefería a mi hermano. Más sano hubiera sido preferirme a mí, o más osado. Sin embargo, todo era perfecto así, en un sentido errado. Erré perfectamente el camino, y fue acertado el sino del fracaso en la presencia. La música fue el caso, y la poesía, para perderse en los sentidos, la enfermedad, la experiencia. Parecía saberlo todo y no hacer nada para impedirlo. ¿Quién podría decirlo, salvo un secreto?


(de: Madam, 1988)


Mirta Rosenberg (Argentina, Rosario, 1951, reside en Buenos Aires)





sábado, 1 de octubre de 2011

SIRENA






























Ahora que todavía puedes, canta
tu delirio;
después, sirena encantada por marinos
atados a un poste,
después, sirena de voz dulce
y corazón tenebroso, incapaz
de sostener
no la nota sino la cordura
-elige el mar, no el barco-, después, elegir
más tarde que inútil: tu canto, sirena,
te desviará a ti misma,
te perderás ahí en cubierta,
en la orilla o allá, en tu casa.
Aprovecha la garganta, ahora
que no tienes pies
en la tierra, marea y
ensordece el oído del humano
hasta que se canse, hasta que te canses, y el
estruendo
sea como el de un barco que encalla
en el ojo de la tormenta, no en el sonido
cabal de la tormenta. O canta
esa suave y triste canción
que te sabes
de memoria, hasta que el agua misma
se confunda,
o aquella que habla de
cosas alegres,
cosas que duran, cosas
reales, imaginarias, y
tu voz suene tan real o imaginaria
que consterne. Hazlo ahora, sirena,
ahora que la prudencia,
como la noche, llama a víspera,
ahora que la luna, cantante muda,
no te ve ni te altera,
ahora, canta,
sin añorar la muerte y la vida.


Irene Gruss (Buenos Aires, Argentina, 1950-2018)

de: Solo de contralto (1997)



IMAGEN: Ulises y las sirenas, pintura de Herbert Draper, 1898.