lunes, 23 de marzo de 2009

Volvíamos a casa...















Volvíamos a casa mi hijo y yo.

Anochecía. La luna joven
se erguía en el cielo del oeste y junto a ella
una sola estrella. Se las mostré a mi hijo
explicándole cómo había que saludar a la luna
y que la estrella era la criada de la luna.
Cuando llegábamos a casa, él dijo
la luna está lejos, tan lejos
como el lugar del que volvíamos.
Le dije que la luna está mucho más lejos
y calculé: si alguien caminara
diez kilómetros por día, tardaría
casi cien años en llegar a la luna.
Pero no era eso lo que él deseaba oír.
El camino ya estaba casi seco.
El río se tendía sobre el pantano, patos y otras aves
le graznaban al principio de la noche. La costra de la nieve
crujía bajo los pies: otra vez
caería escarcha. Todas las ventanas de las casas
estaban a oscuras. Junto a nuestra chimenea,
brillaba la luna,y junto a la luna,
una sola estrella.



Jaan Kaplinski (Estonia, Tartu, 1941)

(Traducción de Mirta Rosenberg
y Daniel Samoilovich)*

* El poema está incluido en A Book of Luminous Things, una antología de poesía internacional compilada por Czeslaw Milosz y extraído de "Zapping" (24.12.00), en una de las selecciones (a veces eran series temáticas) que Rosenberg y Samoilovich traducían (o elegían de otros traductores) para la Revista del diario La Nación.




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