martes, 12 de mayo de 2026

LEJOS DE MÍ DECIRLES




SIMIO MEDITANDO
(Ante una lata oxidada de aceite de oliva)
Mangos de Hacha, Ciudad de México,2016)


ARÁBICA

1

un café expreso tomado de pie 
en la barra del Arábica

no tengo dominio
sobre la pequeña taza blanca

Como si debiera salir del local 
y apoyarme en el poste de luz 
junto a una bicicleta 
para ver adentro desde afuera

camuflado entre seis matices 
de verde: follajes, cogollos, 
estigmas, bolsas de plástico;

salir del local pero también 
salir de las 10:55 am

estar afuera, Recavarren
una mañana de verano
entre una panadería y algún otro
negocio

Como si fuera posible hacerlo 
Como si fuera posible salir 
estar afuera

no tengo dominio


2


Edith Meza, caturra amarillo, Satipo;

doble fermentación;

débil en los bordes
pero con peso en el centro
de la lengua, una gravedad inusual

no es la primera vez que ocurre

hay un punto de terror en el expreso

un punto que busco en alguno de los dos 
sorbos con los que doy cuenta de la taza 
-esta vez lo encuentro en el segundo;

un instante terroso
un instante terroso de atenta incomprensión.


3

éstas no son instrucciones para beber café.


4


más bien me pregunto 
si soy la suma de mis actos

-y si soy la suma de mis actos 
¿de cuáles?

¿soy la suma de todos los expresos
que he tomado de pie en la barra del Arábica?

¿o soy este café en este momento 
por el que se me juzgará?

¿o soy lo que pienso del expreso 
de su debilidad en los bordes 
de su punto de terror?

tal vez esto no sea
sino una espléndida inutilidad
la suma de mis actos

no tengo dominio


5

¿y es en eso que me diferencio de un cerdo?

cerdo al que ato de las patas 
subo a una tolva oxidada 
llevo a los suburbios a degollar 
lo pienso mejor 
le perdono la vida 
lo bajo de la tolva oxidada 
le desato las patas 
y lo largo a mear largamente 
sobre un pasto amarillo

_y es eso muy diferente a estar de pie 
en la barra del Arábica?

tal vez soy la resta de mis actos

tal vez
Soy lo que queda luego de perdonarle la vida 
a un cerdo

Soy lo que queda luego de restar los expresos 
cada vez que los tomo

una y otra vez


6

si algo me va a juzgar
que sea inconmensurablemente
distinto a mí, un río

algo que verdaderamente esté afuera, que fluya

algo en lo que pueda colocar 
mi confianza
algo a lo que pueda regresar 
cuando se me acabe la emoción

un río, un lenguaje

algo inconmensurablemente marrón

(¿pero acaso puedo colocar mi confianza 
en un no? No. En la idea de un río-tal vez)

no sé mucho de ríos pero creo que ya es tarde


7

es posible pensar
cómo será el mundo después de la muerte 

será una enorme explanada

Más bien,
no creo que es posible pensar 
cómo es el mundo antes de la muerte

Apenas esto:

el ventilador
que visto sin anteojos
parece un enorme papagayo blanco

y

que visto con anteojos
es un enorme papagayo blanco

parece un enorme papagayo blanco



8

tomar un expreso 
no comienza en ningún punto

ni cuando lo pedí 
ni cuando entré al local
ni cuando salí de casa para tomarlo
ni cuando llegué a casa para salir de casa para tomarlo


no tiene comienzo;

es sin comienzo

este verso es sin comienzo

nada de lo que hago tiene comienzo
ninguna palabra comienza con i

mis actos no son infinitos


S A B O G A L

3

el tiempo puede ser un desierto 
Es una traducción de lengua a lengua

también
el tiempo puede ser sin dirección 
el tiempo puede ser a la intemperie 
el tiempo puede ser sin techo

En una traducción de lengua a cosa 
el tiempo no es un desierto

No puedo decir mucho más



6

Cada vez se ha vuelto más difícil 
hacer el amor

justamente
porque se trata de una traducción de lengua a cosa

y hacerlo sobre arena gruesa 
o sobre pastos húmedos 
o bajo cielo azul
es una traducción de lengua a lengua 

No puedo decir mucho más


6a

estrellas y Estrellas
borroneadas en la gran pizarra negra

cada vez se ha vuelto más difícil 
hacer el amor

bajo un cielo post-constelaciones


7

Y cuando el tiempo deje de desertar 
por fin emergerá el tiempo presente

que aún no existe

(lo que ahora pasa por tiempo 
son esos 15 minutos de recreo 
antes de la clase de Geografía)



15

observación. Esto es una solución psicológica

El ave vuela. El ave intersecta
el aire en cierto ángulo. El ala extendida
sobre una corriente térmica
le impide caer. Ahí donde no había nada
el ave vuela y el vuelo deja una linea
imaginaria en la memoria.
Lo que está puesto en balance es invisible, 
el volumen y la ineluctable levedad 
de un corredor. Un trazo.

En mi mente un evento semejante 
está ocurriendo. Una frase vuela.
La frase intersecta su sentido en cierto ángulo. 
Aún con los cables y las poleas 
que la sostienen feamente visibles 
-ensamblar, mover, ensamblar, mover-
la frase es una línea limpia. Vuela como si nada 
le opusiera obstáculo y luego desaparece.
La frase deja un balance imaginario 
en la memoria, una corriente de aire

como una ventana que alguien olvidó cerrar.



EL LENGUAJE ES UN REVÓLVER PARA DOS
Colección Underwoodm Lima, 2008


SOBRE LA EXPRESIÓN "LLEVAR UN PESO EN EL CORAZÓN"

El corazón guarda en sus cámaras frigoríficas 
carne helada, cuerpos fríos que cuelgan 
de garfios de acero, 
atraídos por gravedad y pena.

Eso que llaman “llevar un peso en el corazón” 
no se parece a nada o se parece 
al peso de medio kilo de aceitunas negras 
envueltas en una bolsa de papel marrón.

Eso que llaman “llevar un peso en el corazón” 
no es sino una bolsa húmeda de aceitunas negras 
a punto de perforarse.

El corazón late, la carne cuelga.

Vamos, hermanos, a morir de frío, vamos.




OBJETO Y FIN DEL POEMA


Es de noche y tiene que aterrizar 
antes de que se acabe el combustible.
Así terminan todos sus poemas, 
tratando de expresar con un lenguaje 
público un sentimiento privado.

Su ambición es el lenguaje del piloto 
hablándole a los pasajeros 
en medio de una situación desesperada: 
parte engaño, parte esperanza, parte verdad.

Todos los poemas terminan igual.
Hechos pedazos contra un cerro oscuro 
que no estaba en las cartas.

Luego hallan los restos: el fuselaje,
la cola como siempre, intacta,
el olor a cosa quemada consumida por el luego.

Pero ninguna palabra sobrevive.



SIETE PAISAJES SOMATIZADOS
Hueso Húmero No.34, Lima, 1999.


1 Quives

Los vientos que no decepcionan, los que soplan solos, y llegan 
tarde; los que aparecen temprano, morados de frío, y los del retorno, envueltos en grasa y enardecidos. Pensamos que podían ser distintos: transparentes, con olor a tierra húmeda o a residuo maloliente de agua 
en un florero. No eran transparentes. Cristo es transparente. No eran ninguna forma de la transparencia. Y no olían a nada que hubiéramos olido antes. Eso ocurre con frecuencia cuando se embalsama un cadáver 
que aún anda fresco, dicen. Nos hicimos lentos a un lado y evitamos 
el vómito de un perro y sus habas. Así viajan los tesoros de la lengua, ocultos en pocas palabras y atrapados en sermones animales.
Dentro del templo, un niño de rasgos angelicales cagaba en mármol 
sobre la pila bautismal. El niño era ajeno al viento, indiferente al cólera, indiferente al sismo; indispuesto.


2 Lerra Dura

Y si alguien se asoma y dice He venido por ti, improvisa...
Eso también se ha vuelto común: quedarse dormido
frente al televisor, despertarse gritando alguna leve obscenidad
y escuchar la voz del lánguido detective que dice Fíjate más allá
de las pistas... (Pero más allá de las pistas sólo hay una playa
y un muro y un ruido.) Las frases se detienen solas, esperan
una ocasión mejor y regresan disfrazadas de animales enfermos
durante noches calurosas. A veces caminamos algo que no es un camino
y que no se mueve. Otras veces remamos sobre mares mal 
iluminados y a la deriva tomamos decisiones imprudentes. 
Hablar. Hablar hasta entrar en posesión de uno mismo. Y 
luego el tedio. El tedio de explicar-todo, nuevamente, otra vez; 
y entonces si has venido por mí, tal como yo, no habrás 
encontrado nada. En un famoso poema de Moro un perro 
es un animal, pero también una señal de que estamos solos 
entre huesos enterrados al azar.


3 Santander

O no exactamente amor pero sí algo tierno e inestable 
que terminé por destrozar a golpes contra las paredes de esta casa 
antes de abandonarla. Oh, no me cuentes lo que hacen 
los poetas: van detrás del amor a ilegibles borbotones, 
mientras siguen respirando con ayuda externa, mínimamente 
conscientes de las máquinas y los tubos a los que andan
 conectados-ah, y todo el dinero ese que dicen desconocer, 
símiles. Cuanto lo siento -dijo la amada— pero he estudiado 
el deseo con gran diligencia. Siguen los versos plagados de versificaciones, 
siguen las coimas. O no exactamente poema 
pero sí algo de veras ingenuo rebalsó de esos días, vidas 
privadas de vida, artificios tan elegantes como inservibles. 
Medianoche. Solamente mi pierna se ha dormido. Todo el resto 
sigue siendo triste, lejano, insoluble a la oscuridad.


4 Quizá Nazca, en todo caso un sur

Con gusto puedo sobrevivir a esta paraca de dioses violentos 
que se avientan contra mí sin piedad-mas todo está en calma, 
por ahora: sin toses, sin virus, sin cáncer, por ahora, de 
verdad. Es a mí mismo a quien debo sobrevivir, no a este 
puñado de imágenes: a mis manos, a mi vista, a las fiebres 
y a los pánicos marranos. Me he hecho añicos con los años 
al huir. Puedo tolerar, quizás, la pérdida del cuerpo (del propio
y del impropio) pero la posibilidad de olvidar el último sabor
del paladar, el último sonido del cuervo y el tiempo que pasamos conversando sobre el mar, lo decide: es mejor asi. Es mejor 
decir-es mejor dejar, es mejor salir del lenguaje es mejor huir.


5 Chancay

Una niebla espúrea se cierra sobre la espléndida tarde 
en la que reconocemos el comienzo de una difícil despedida. 
Chancay, hace años: una tarde espléndida sumergida en 
romeros y hemerocáliz y en el cielo, sobre el mar de añil, 
la raya oscura de un alhambre que ha pasado demasiado cerca 
de un corazón cercano o de la oreja herida de un caballo.
La niebla se detiene ante el muro fresco de adobe 
que distingue nuestras propiedades, aguardando. Desde entonces 
se ha vuelto imposible nombrar otras tardes u otras latitudes: 
los caranchos rehúsan volar más allá de la baranda. Temen 
la locura de la niebla y el gusto pardo que recubre el paladar 
cuando abren la boca para chillar, los confunde. (Junto a ellos 
los incómodos ángulos de los codos y las copas se apoyan, 
terribles, en las sombras).


6 Lurín Larkin Luren

Como si uno no se fuera a quedar en el mismo sitio 
mucho tiempo más, o como si uno mirara hacia atrás 
temiendo estar en algún otro lugar, uno vive asustado del susto 
aquel que ningún animal puede evitar: nada después de esto, nada 
con qué pensar, nadie a quien ver (tocar, oír, gustar) nadie a quien
oler cada mañana y nadie con quien negociar, los hábitos 
sonámbulos. Salvo esto, ya no hay más días; salvo la vaga indigestión
que acompaña al que duerme demasiado o al que duerme demasiado 
tarde, ya nada nos llama la atención, ya nada nos mira, 
nada nos atormenta.



7 Campodeagua

No quiero hablar echado en la cama o discutir con los que han vuelto 
del maravilloso paseo por los parques, los que han vuelto 
entusiasmados con seguir cualquier cosa. Prefiero andar suelto  
por las calles, fumar con una camisa blanca y silbar la canción extranjera. Iré a prisión por no devolverle el saludo a extraños, o por no decirle gracias al maestro que cobró por enseñarme. Sobre un campo de agua transitan animales nuevos que no necesitamos.

(Del libro homónimo,
Poesía reunida 1978--2018,
Mansalva,2023)
Mario Montalbetti



Mario Montalbetti (Lima, Perú, 1953). Es profesor principal de Lingüística en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado los siguientes libros de poemas: Perro Negro - 31 poemas (1978), Fin desierto (1995 y 1997), Llantos Elíeos (2002), Cinco segundos de horizonte (2005), El lenguaje es un revólver para dos (2008), Ocho cuartetas en contra del caballo de paso peruano (2008), Apolo Cupisnique (2012), Vietnam (2014), Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva (2016), Notas para un seminario sobre Foucault (2018) y Cabe la forma (2022). Antologías de su obra se editaron con los títulos En una lengua rompida (2017), / Huir no es mejor plan (Mansalva, 2017) y El cuatro está solo (2023). Sus libros de ensayos incluyen Cualquier hombre es una isla (2014),El más crudo invierno. Notas a un poema de Blanca Varela (2016), La ceguera del poema (n direcciones, 2018), / epiciclos (2018), Sentido y ceguera del poema (2018; reeditado en n direcciones, 2022) y El pensamiento del poema (2019; n direcciones, 2020). También ha publicado libros de difícil clasificación como Lacan arquitectura (con J. Stillemans, 2009) y Cajas, un estudio sobre lenguaje y sentido (2012; reeditado en n direcciones, 2018). Su obra poética fue reunida previamente con el título Lejos de mí decirles en México (Aldus, 2014; Matadero, 2019), y España (Liliputienses, 2014 y 2018). Es miembro del Comité Editorial de la revista Hueso Húmero.

Pueden LEER todos los poemas y ensayos del autor Aquí


 

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