SIMIO MEDITANDO
(Ante una lata oxidada de aceite de oliva)
Mangos de Hacha, Ciudad de México,2016)
ARÁBICA
1
un café expreso tomado de pie
en la barra del Arábica
no tengo dominio
sobre la pequeña taza blanca
Como si debiera salir del local
y apoyarme en el poste de luz
junto a una bicicleta
para ver adentro desde afuera
camuflado entre seis matices
de verde: follajes, cogollos,
estigmas, bolsas de plástico;
salir del local pero también
salir de las 10:55 am
estar afuera, Recavarren
una mañana de verano
entre una panadería y algún otro
negocio
Como si fuera posible hacerlo
Como si fuera posible salir
estar afuera
no tengo dominio
2
Edith Meza, caturra amarillo, Satipo;
doble fermentación;
débil en los bordes
pero con peso en el centro
de la lengua, una gravedad inusual
no es la primera vez que ocurre
hay un punto de terror en el expreso
un punto que busco en alguno de los dos
sorbos con los que doy cuenta de la taza
-esta vez lo encuentro en el segundo;
un instante terroso
un instante terroso de atenta incomprensión.
3
éstas no son instrucciones para beber café.
4
más bien me pregunto
si soy la suma de mis actos
-y si soy la suma de mis actos
¿de cuáles?
¿soy la suma de todos los expresos
que he tomado de pie en la barra del Arábica?
¿o soy este café en este momento
por el que se me juzgará?
¿o soy lo que pienso del expreso
de su debilidad en los bordes
de su punto de terror?
tal vez esto no sea
sino una espléndida inutilidad
la suma de mis actos
no tengo dominio
5
¿y es en eso que me diferencio de un cerdo?
cerdo al que ato de las patas
subo a una tolva oxidada
llevo a los suburbios a degollar
lo pienso mejor
le perdono la vida
lo bajo de la tolva oxidada
le desato las patas
y lo largo a mear largamente
sobre un pasto amarillo
_y es eso muy diferente a estar de pie
en la barra del Arábica?
tal vez soy la resta de mis actos
tal vez
Soy lo que queda luego de perdonarle la vida
a un cerdo
Soy lo que queda luego de restar los expresos
cada vez que los tomo
una y otra vez
6
si algo me va a juzgar
que sea inconmensurablemente
distinto a mí, un río
algo que verdaderamente esté afuera, que fluya
algo en lo que pueda colocar
mi confianza
algo a lo que pueda regresar
cuando se me acabe la emoción
un río, un lenguaje
algo inconmensurablemente marrón
(¿pero acaso puedo colocar mi confianza
en un no? No. En la idea de un río-tal vez)
no sé mucho de ríos pero creo que ya es tarde
7
es posible pensar
cómo será el mundo después de la muerte
será una enorme explanada
Más bien,
no creo que es posible pensar
cómo es el mundo antes de la muerte
Apenas esto:
el ventilador
que visto sin anteojos
parece un enorme papagayo blanco
y
que visto con anteojos
es un enorme papagayo blanco
parece un enorme papagayo blanco
8
tomar un expreso
no comienza en ningún punto
ni cuando lo pedí
ni cuando entré al local
ni cuando salí de casa para tomarlo
ni cuando llegué a casa para salir de casa para tomarlo
no tiene comienzo;
es sin comienzo
este verso es sin comienzo
nada de lo que hago tiene comienzo
ninguna palabra comienza con i
mis actos no son infinitos
S A B O G A L
3
el tiempo puede ser un desierto
Es una traducción de lengua a lengua
también
el tiempo puede ser sin dirección
el tiempo puede ser a la intemperie
el tiempo puede ser sin techo
En una traducción de lengua a cosa
el tiempo no es un desierto
No puedo decir mucho más
6
Cada vez se ha vuelto más difícil
hacer el amor
justamente
porque se trata de una traducción de lengua a cosa
y hacerlo sobre arena gruesa
o sobre pastos húmedos
o bajo cielo azul
es una traducción de lengua a lengua
No puedo decir mucho más
6a
estrellas y Estrellas
borroneadas en la gran pizarra negra
cada vez se ha vuelto más difícil
hacer el amor
bajo un cielo post-constelaciones
7
Y cuando el tiempo deje de desertar
por fin emergerá el tiempo presente
que aún no existe
(lo que ahora pasa por tiempo
son esos 15 minutos de recreo
antes de la clase de Geografía)
15
observación. Esto es una solución psicológica
El ave vuela. El ave intersecta
el aire en cierto ángulo. El ala extendida
sobre una corriente térmica
le impide caer. Ahí donde no había nada
el ave vuela y el vuelo deja una linea
imaginaria en la memoria.
Lo que está puesto en balance es invisible,
el volumen y la ineluctable levedad
de un corredor. Un trazo.
En mi mente un evento semejante
está ocurriendo. Una frase vuela.
La frase intersecta su sentido en cierto ángulo.
Aún con los cables y las poleas
que la sostienen feamente visibles
-ensamblar, mover, ensamblar, mover-
la frase es una línea limpia. Vuela como si nada
le opusiera obstáculo y luego desaparece.
La frase deja un balance imaginario
en la memoria, una corriente de aire
como una ventana que alguien olvidó cerrar.
EL LENGUAJE ES UN REVÓLVER PARA DOS
Colección Underwoodm Lima, 2008
SOBRE LA EXPRESIÓN "LLEVAR UN PESO EN EL CORAZÓN"
El corazón guarda en sus cámaras frigoríficas
carne helada, cuerpos fríos que cuelgan
de garfios de acero,
atraídos por gravedad y pena.
Eso que llaman “llevar un peso en el corazón”
no se parece a nada o se parece
al peso de medio kilo de aceitunas negras
envueltas en una bolsa de papel marrón.
Eso que llaman “llevar un peso en el corazón”
no es sino una bolsa húmeda de aceitunas negras
a punto de perforarse.
El corazón late, la carne cuelga.
Vamos, hermanos, a morir de frío, vamos.
OBJETO Y FIN DEL POEMA
Es de noche y tiene que aterrizar
antes de que se acabe el combustible.
Así terminan todos sus poemas,
tratando de expresar con un lenguaje
público un sentimiento privado.
Su ambición es el lenguaje del piloto
hablándole a los pasajeros
en medio de una situación desesperada:
parte engaño, parte esperanza, parte verdad.
Todos los poemas terminan igual.
Hechos pedazos contra un cerro oscuro
que no estaba en las cartas.
Luego hallan los restos: el fuselaje,
la cola como siempre, intacta,
el olor a cosa quemada consumida por el luego.
Pero ninguna palabra sobrevive.
SIETE PAISAJES SOMATIZADOS
Hueso Húmero No.34, Lima, 1999.
1 Quives
Los vientos que no decepcionan, los que soplan solos, y llegan
tarde; los que aparecen temprano, morados de frío, y los del retorno, envueltos en grasa y enardecidos. Pensamos que podían ser distintos: transparentes, con olor a tierra húmeda o a residuo maloliente de agua
en un florero. No eran transparentes. Cristo es transparente. No eran ninguna forma de la transparencia. Y no olían a nada que hubiéramos olido antes. Eso ocurre con frecuencia cuando se embalsama un cadáver
que aún anda fresco, dicen. Nos hicimos lentos a un lado y evitamos
el vómito de un perro y sus habas. Así viajan los tesoros de la lengua, ocultos en pocas palabras y atrapados en sermones animales.
Dentro del templo, un niño de rasgos angelicales cagaba en mármol
sobre la pila bautismal. El niño era ajeno al viento, indiferente al cólera, indiferente al sismo; indispuesto.
2 Lerra Dura
Y si alguien se asoma y dice He venido por ti, improvisa...
Eso también se ha vuelto común: quedarse dormido
frente al televisor, despertarse gritando alguna leve obscenidad
y escuchar la voz del lánguido detective que dice Fíjate más allá
de las pistas... (Pero más allá de las pistas sólo hay una playa
y un muro y un ruido.) Las frases se detienen solas, esperan
una ocasión mejor y regresan disfrazadas de animales enfermos
durante noches calurosas. A veces caminamos algo que no es un camino
y que no se mueve. Otras veces remamos sobre mares mal
iluminados y a la deriva tomamos decisiones imprudentes.
Hablar. Hablar hasta entrar en posesión de uno mismo. Y
luego el tedio. El tedio de explicar-todo, nuevamente, otra vez;
y entonces si has venido por mí, tal como yo, no habrás
encontrado nada. En un famoso poema de Moro un perro
es un animal, pero también una señal de que estamos solos
entre huesos enterrados al azar.
3 Santander
O no exactamente amor pero sí algo tierno e inestable
que terminé por destrozar a golpes contra las paredes de esta casa
antes de abandonarla. Oh, no me cuentes lo que hacen
los poetas: van detrás del amor a ilegibles borbotones,
mientras siguen respirando con ayuda externa, mínimamente
conscientes de las máquinas y los tubos a los que andan
conectados-ah, y todo el dinero ese que dicen desconocer,
símiles. Cuanto lo siento -dijo la amada— pero he estudiado
el deseo con gran diligencia. Siguen los versos plagados de versificaciones,
siguen las coimas. O no exactamente poema
pero sí algo de veras ingenuo rebalsó de esos días, vidas
privadas de vida, artificios tan elegantes como inservibles.
Medianoche. Solamente mi pierna se ha dormido. Todo el resto
sigue siendo triste, lejano, insoluble a la oscuridad.
4 Quizá Nazca, en todo caso un sur
Con gusto puedo sobrevivir a esta paraca de dioses violentos
que se avientan contra mí sin piedad-mas todo está en calma,
por ahora: sin toses, sin virus, sin cáncer, por ahora, de
verdad. Es a mí mismo a quien debo sobrevivir, no a este
puñado de imágenes: a mis manos, a mi vista, a las fiebres
y a los pánicos marranos. Me he hecho añicos con los años
al huir. Puedo tolerar, quizás, la pérdida del cuerpo (del propio
y del impropio) pero la posibilidad de olvidar el último sabor
del paladar, el último sonido del cuervo y el tiempo que pasamos conversando sobre el mar, lo decide: es mejor asi. Es mejor
decir-es mejor dejar, es mejor salir del lenguaje es mejor huir.
5 Chancay
Una niebla espúrea se cierra sobre la espléndida tarde
en la que reconocemos el comienzo de una difícil despedida.
Chancay, hace años: una tarde espléndida sumergida en
romeros y hemerocáliz y en el cielo, sobre el mar de añil,
la raya oscura de un alhambre que ha pasado demasiado cerca
de un corazón cercano o de la oreja herida de un caballo.
La niebla se detiene ante el muro fresco de adobe
que distingue nuestras propiedades, aguardando. Desde entonces
se ha vuelto imposible nombrar otras tardes u otras latitudes:
los caranchos rehúsan volar más allá de la baranda. Temen
la locura de la niebla y el gusto pardo que recubre el paladar
cuando abren la boca para chillar, los confunde. (Junto a ellos
los incómodos ángulos de los codos y las copas se apoyan,
terribles, en las sombras).
6 Lurín Larkin Luren
Como si uno no se fuera a quedar en el mismo sitio
mucho tiempo más, o como si uno mirara hacia atrás
temiendo estar en algún otro lugar, uno vive asustado del susto
aquel que ningún animal puede evitar: nada después de esto, nada
con qué pensar, nadie a quien ver (tocar, oír, gustar) nadie a quien
oler cada mañana y nadie con quien negociar, los hábitos
sonámbulos. Salvo esto, ya no hay más días; salvo la vaga indigestión
que acompaña al que duerme demasiado o al que duerme demasiado
tarde, ya nada nos llama la atención, ya nada nos mira,
nada nos atormenta.
7 Campodeagua
No quiero hablar echado en la cama o discutir con los que han vuelto
del maravilloso paseo por los parques, los que han vuelto
entusiasmados con seguir cualquier cosa. Prefiero andar suelto
por las calles, fumar con una camisa blanca y silbar la canción extranjera. Iré a prisión por no devolverle el saludo a extraños, o por no decirle gracias al maestro que cobró por enseñarme. Sobre un campo de agua transitan animales nuevos que no necesitamos.
(Del libro homónimo,
Poesía reunida 1978--2018,
Mansalva,2023)
Mario Montalbetti
Mario Montalbetti (Lima, Perú, 1953). Es profesor principal de Lingüística en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado los siguientes libros de poemas: Perro Negro - 31 poemas (1978), Fin desierto (1995 y 1997), Llantos Elíeos (2002), Cinco segundos de horizonte (2005), El lenguaje es un revólver para dos (2008), Ocho cuartetas en contra del caballo de paso peruano (2008), Apolo Cupisnique (2012), Vietnam (2014), Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva (2016), Notas para un seminario sobre Foucault (2018) y Cabe la forma (2022). Antologías de su obra se editaron con los títulos En una lengua rompida (2017), / Huir no es mejor plan (Mansalva, 2017) y El cuatro está solo (2023). Sus libros de ensayos incluyen Cualquier hombre es una isla (2014),El más crudo invierno. Notas a un poema de Blanca Varela (2016), La ceguera del poema (n direcciones, 2018), / epiciclos (2018), Sentido y ceguera del poema (2018; reeditado en n direcciones, 2022) y El pensamiento del poema (2019; n direcciones, 2020). También ha publicado libros de difícil clasificación como Lacan arquitectura (con J. Stillemans, 2009) y Cajas, un estudio sobre lenguaje y sentido (2012; reeditado en n direcciones, 2018). Su obra poética fue reunida previamente con el título Lejos de mí decirles en México (Aldus, 2014; Matadero, 2019), y España (Liliputienses, 2014 y 2018). Es miembro del Comité Editorial de la revista Hueso Húmero.
Pueden LEER todos los poemas y ensayos del autor Aquí

