Una
casa con porche
o algo así, garage
abierto al lado, fondo
verde,
dos ventanas amplias
hacia el portón con rejas
que
hacían un breve aunque
cómodo pasillo que en el
centro tenía
la entrada y un foco
encendido
por la noche,
y el auto casi siempre
estacionado
Baja, sólida, nunca nadie
en la vereda
ni en el frente tras las
rejas
Al otro día
pudorosamente
tapa ese no cuerpo una
pared de chapa
Un tipo abre la puertita
al costado
Sale por esa esquina
del volumen goteado del
ojo
Lourdes
Las luces del tablero
no me dejan dormir,
me levanto para escuchar
algo que me despierte
y como a esa hora
doblamos
en la esquina rosada,
siempre, y tomamos por la
diagonal:
los faros la alumbran;
casas que llaman la
atención
no sé por qué,
la brasa del cigarrillo,
la cabina, el perfil de
todos
haciendo escalinatas
La estanciera que entra
al garage,
cada cual prende luces,
el pasillo,
la cocina, la perilla del
televisor
Al llegar recordamos poco
+
La
noche del globo aerostático
Somos lo mismo:
calacas, zorzales,
cambistas, mukamas,
los que todavía no
poseemos nombre,
sentados alrededor de un líquido
sintético y negro,
libertos, en la fresca,
salpicados
con porland, lianas de
estragón y marcas
de rejas en los rostros;
un conejo en brazos,
tuyo, creo verle la risa
girando dentro de una
cacerola, detrás de sí
un chorro de témpera
opaca;
revistas y tiempos que no
irán a funcionar
Hablaban, caminábamos,
subías:
la voz mala, nena tu
panza contra el cielo vestido,
yuyos mojados haciendo
nudos, la fragata,
el búho, la espiral
+
En
sus canciones pensadas va cayendo una hoja
Una hoja del gran álamo
un día se recostará
sobre su cara:
levanta la cabeza, de la
letra que sombrea el dormitorio,
la ventana de calle, el
pibe
que pasa por la vereda y
se le parece como hormiga
—Recuerda —Su novia, el
pelo rubio,
las pestañas que se
oponen
al ventilador
—antes de que
conociéramos a Botticelli
—Ensaya —El profe, con
buzo de gimnasia
da
pasos largos al acecho bajo las luces
del
escenario
—Se ve —En la terraza de
un edificio
que todavía
no es, ya demolieron, o
nunca será construido
En este momento solo el
verano existe,
limbo, vaho, agujero de
chapa,
le da las formas que
necesita
+
Desde
aquí
Carcasa de aire
acondicionado
retorcida contra la pared
blanca ahora gris hueso
Encima de ella una
manguera
y vueltas de cables
Esa pared separando a los
vivos
La mujer que lo miraba
como si la afectara
una nube de alcohol, el
labio
que va tomando fiebre
cuando lo toca
Asomados fondo y reflejo:
geómetra,
tizne amarillo, bencina,
pequeña alma,
un cadáver que la
sostiene
(Anticipo del libro homónimo,que será publicado en la revistaelectrónica Tōra, próximamente,gentileza del autor)
José Villa
José Villa (Martín Coronado, pcia de Bs. As,. 1966)
Escritor y crítico literario. Ha colaborado y organizado numerosos proyectos literarios, entre ellos los sitios digitales PoesíaArgentina (2013-2015) y Atmósfera (2006-2013), y la editorial independiente Ediciones del Diego (1998-2003). En los años noventa dirigió la revista 18 Whiskys. Actualmente es editor del sitio literario op.cit.(www.opcitpoesia.com/). Se desempeña como corrector de estilo, editor y coordinador de talleres literarios. Entre otros libros, publicó El estilo verdadero (2022), Escombro (2015) y Camino de vacas (textos reunidos, 2007).
Escritor y crítico literario. Ha colaborado y organizado numerosos proyectos literarios, entre ellos los sitios digitales PoesíaArgentina (2013-2015) y Atmósfera (2006-2013), y la editorial independiente Ediciones del Diego (1998-2003). En los años noventa dirigió la revista 18 Whiskys. Actualmente es editor del sitio literario op.cit.(www.opcitpoesia.com/). Se desempeña como corrector de estilo, editor y coordinador de talleres literarios. Entre otros libros, publicó El estilo verdadero (2022), Escombro (2015) y Camino de vacas (textos reunidos, 2007).

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