
El nadador, filmado a paso lento,
dibuja un arabesco arañiforme
y en esa cifra quizás se identifica
su vida. Aquel que está en el trampolín
todavía está muerto, muerto el que regresa
nadando a la escalerilla, tras la zambullida,
muerto quien lo fotografía, no nació nunca
quien celebra la empresa.
Y además, ¿está vivo
el espacio del cual vive todo moviente?
¡Piedad por las pupilas, por el objetivo,
piedad por todo lo que se manifiesta,
piedad para el que parte y el que arriba,
piedad para el que alcanza o ha alcanzado,
piedad por quien no sabe que la nada y el todo
son dos velos de lo Impronunciable,
piedad por quien lo sabe, por quien lo dice,
por quien lo ignora y a tientas va en la sombra
de l as palabras.
(De Diario del '71 e del '72)
Eugenio Montale
Eugenio Montale. Poeta, crítico literario y premio Nobel italiano. Nació el 12 de octubre de 1896 en Génova. En 1917 se incorpora a filas y conoce allí a Sergio Solmi, y en 1919 a Camilo Sbarbaro. Luchó en la I Guerra Mundial. En 1925 firma el Manifiesto de los intelectuales antifascistas promovido por Giovanni Amendola y redactado por Benedetto Croce. Tras trabajar en una revista y en una editorial, en el año 1928 fue director de la biblioteca del Gabinete Vieusseux en Florencia, trabajo que abandonó en 1938 a causa de sus convicciones antifascistas. Durante diez años fue traductor al italiano de autores ingleses y norteamericanos y en 1948, se inició como crítico literario y musical para el Corriere della Sera, de Milán. Editó cinco libros de poemas, entre los que destaca Huesos de sepia (1925), Las ocasiones (1939) y El vendaval y otras cosas (1956), todos ellos reeditados en un solo volumen, Poesie, en (1958). En 1966 publica Auto da fe y es nombrado Senador vitalicio por Giuseppe Saragat, presidente de la República Italiana. En 1971 aparece Satura y en 1973 Diario del 71 y 72. En 1974 recibe el doctorado honoris causa de la Facultad de Letras de la Universidad de Roma. En 1975 recibe el Premio Nobel. Falleció en Milán en 1985. Fue sepultado junto a su mujer en el cementerio de San Felice en Ema, Flore.
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