viernes, 19 de septiembre de 2014

RESQUICIOS

















1. (Partida)

El cielo conserva algo de azul virando al
violeta.
La luna es un
vago resplandor
sobre el agua.

Junto al muelle 
una figura tendida

su piel azulverdosa en el halo
lunar.
La cubre una manta
raída.
El pelo rubio y
lacio sobre la
cara.

Sombras espesas cruzan la 
avenida.

Ella se levanta lentamente
sin deshacerse del
sueño.
Se mueve despacio
como deseando comprobar la
respuesta de sus
miembros.
Brazos lánguidos y
paso leve
la cabeza apenas
levantada
atenta a los sonidos de la
ciudad nocturna.

Un tenue aire de amenaza pesa sobre el 
río.

Camina lenta 
entredormida

cruza sin mirar

los autos la esquivan no oye los 
insultos qué ve?

Elige la costanera.

Reconoce figuras dormidas bajo el 
puente.

Se entretiene pateando un 
cartón de vino de un pie al 
otro.

Una figura se despereza a su 
izquierda

vuelve a cruzar 
la avenida.

La rodean edificios vacíos ropa 
colgando de las 
ventanas rotas.

Rostros 
ocultos en las 
sombras la ven 
pasar y ella 
qué ve?

En el cielo persiste un
tibio fulgor
entre nubes oscuras.

Un enjambre de cuerpos 
semidesnudos se 
recuesta sobre 
montones de 
basura.

Otros van y vienen vaciando
bolsas
seleccionan y apilan en
precario equilibrio:
restos de cartón sobras de
pollo resmas de papel.
Construyen palacios murallas 
vías de tren.

Dejan rodar bolitas de 
papel que 
suben bajan cruzan 
puentes atraviesan 
túneles aterrizan en el 
barro para 
formar nuevas 
montañas de 
basura.



10

no, no te vas a salir con la tuya, claro, vos siempre 
igual, nunca me dejas en paz, por qué no te vas un poco a 
la mierda

un gorro de pintor en la cabeza jeans rotos saco
arrugado tres pasos adelante menea la
cabeza un movimiento
convulsivo dejame en paz, me entendés, déjame en paz, no
digas más pavadas

(en la recova figuras aladas dragones echando
fuego
mariposas agitadas por el viento el vendedor
pliega cartulinas de colores)

pasos rápidos y cortos patas de 
pájaro los brazos laxos se 
balancean

lo ve detenerse de pronto mirar a los
costados con
aprehensión y emprender su
paso cada vez más
rápido los labios en constante
movimiento

llega a la plaza elige un 
banco
una paloma se posa en su hombro pecho 
verde y violeta iridiscente

lo ve arrojar una
piedra en la
fuente miles de círculos se repiten
expandiéndose

(las patinetas vuelan sobre el cemento se elevan giran en
e! aire caen ligeras y
aceleran)

refugio nocturno
tibieza de una tarde de sol en la
ventana
camina encorvado arrastra una
bolsa de plástico negra el
pelo ralo gris la barba le pesa el
cuerpo el frío lo penetra hasta la
médula

lo peor es el sueño interrumpido el
cuerpo rígido el
oído siempre atento y el
frío, ¿sabes?

el frío es lo peor



Judith Filc



Judith Filc es poeta, traductora e investigadora. Se recibió de médica por la Universidad de Buenos Aires y completó su doctorado en literatura Comparada y Teoría Literaria en la University of Pennsylvanía. Fue docente universitaria en la Argentina y en los Estados Unidos. Su investigación se centra actualmente en la interrelación entre experiencia, lenguaje y subjetividad. Publicó tres libros de poemas, Transducciones (1985), El otro lado (1998) y Resquicios (Gog y Magog, 2010), libro este último de donde fueron extraídos los poemas que presentamos.





miércoles, 17 de septiembre de 2014

TABACO MARIPOSA




aprendí a fumar con rubén 
enrrollando tabaco mariposa en papel 
de seda

lo hacíamos de noche
sentados en un escalón de la casilla
mientras a nuestros pies
sus lánguidos perros soñaban
con la sangre dulce de las liebres
en el monte cercano

a veces todo era oscuridad, salvo
su cara
iluminada brevemente por el fuego
como un animal
por los relámpagos

el día que se fue del pueblo
me dejó su radio
y los jabones partidos
que yo usaba pasándomelos
despacio
por el cuerpo

con la última espuma disuelta en el agua
se fue, también, la memoria
y el deseo de él
una cosa fragante
y sutil
como los eucaliptos
cuando los moja la niebla


OBEDIENCIA

bésame el corazón, pidió

entonces tomé un cuchillo
lo abrí desde la garganta
hasta el estómago
y rompiendo de a una sus costillas
hurgué y hurgué con los dedos
su tórax, hasta encontrarlo

estaba aún tibio y era rojo, grande, 
hermoso como una fruta no imaginada

acerqué los labios para dar el beso más dulce de mi vida
luego cerré sus ojos
y le dije al oído
que siempre haría lo que él quisiera


Elena Anníbali




Elena Anníbali (1978, Oncativo, Córdoba, Argentina). Estudió Licenciatura en Letras Modernas en la Universidad Nacional de Córdoba.Tiene publicados los libros de poesía Las madres remotas (Editorial Cartografías, 2007) y tabaco mariposa (Caballo Negro, 2009). Actualmente está en prensa su tercer libro de poesía La casa de la niebla. Integró varias antologías de poesía y narrativa, entre ellas: Cucrito-Antología de poetas argentinos (Editorial Ratona Cartonera, México, 2010); Quince-Antología de poetas mujeres de Córdoba (Editorial Tinta de negros ediciones; 2010); Dora Narra (co-edición Caballo Negro & Recovecos). La Editorial Universitaria de Villa María publicó su relato El tigre, en el marco del Plan Provincial de Lectura.Lleva adelante su blog Che, madamme. 





lunes, 15 de septiembre de 2014

ATLÉTICO MAIPÚ













Los domingos juega Atlético Maipú 
Y con la abuela
preparamos el canasto con el mate 
y bizcochos de anís 
El abuelo carga las sillas plegables 
en el baúl del auto 
Le hago acordar de la bandera 
Es una banderita que cosió mi abuela 
de tela brillante azul y amarilla 
Cada vez que nuestro equipo hace un gol 
la agito y salto lo más alto que puedo 
¡Dale Boca campeón! 
me enseñó mi abuelo que grite 
aunque juega Maipú 
que nada que ver 
Lo que pasa
es que Boca es el padre de todos estos 
me explicó 
Y yo 
me lo imaginé como al Espíritu Santo.


Mariela Laudecina



Mariela Laudecina, nació en Mendoza. Reside en Córdoba. Publicó:  "Girar hacia el oeste" (2000) Universidad Nacional de Cuyo; Hacia la cavidad (poesía +música - 2006). Ciruelas (poesía - 2007). Intiyaco (poesía - 2009). El cielo es para los ángeles (nouvelle - 2009). Integró la antología poética A solas con todo el mundo (2007). Participó en la muestra de Poesía y Pintura erótica organizada por el Consejo Provincial de la mujer (2008). Es cantante y enseña a bailar tango.



sábado, 13 de septiembre de 2014

CIRUELAS












El sol me calienta la nuca, el reflejo de un rayo en el papel, hace que el comando superior se equivoque. Stop. Me gusta la vida detenida.


Cuando comprendas que puede ser tu último día en la tierra, pasa por mi casa. Antes, no vale la pena.


No me beses todavía. La respiración es el fuego. Tengo deseos de ser aire.


Lidiar con la bombachita por un rato me ponía irreflexiva hasta obligarlo a desplegar las alas y vapulear lo divino. Esa imagen permaneció en la boca del hombre que miraba desde abajo.


Ahora que lees; sugiero que te pegues a mi espalda, con el libro en una mano y con la otra empezá a bajarte el cierre del pantalón. Las disociaciones me inspiran. Pero cuidado, no te desconcentres.
Si me decís que soy una cereza, un plato de ravioles, porción irresistible de Pasta Frola y hasta un trago de licor de chocolate ¿por qué no me probas arriba de la mesa? Dice mi abuela, que en la cama no se come.



Mariela Laudecina (Nació en Mendoza  -Argentina-, reside en Córdoba)




jueves, 11 de septiembre de 2014

LOVE SONG



















I

Quisiera enviarte una respuesta 
precisa y leve. 
Algo semejante a la flor de filigrana 
en el jarrón antiguo
O tal vez un ideograma 
que signifique lo extraordinario, lo intenso;
o un recuerdo fugaz, 
trepanando los vientos del olvido,
para llevarte hasta el punto donde el tiempo 
se replegó en un instante.


IV 

Recorro la floresta hacia atrás,
nuestra única marca 
es un pétalo rojo 
sobre el pasto, y el cielo 
que alcanza en ese punto 
su máxima altura.

El agua se distingue apenas de la luz
La tierra abraza en los rincones
El fuego, de repente, fluye. 


VI

Recuerdo ese filo soberano 
de lo que no se comprende

El brillo del brillo, sus ojos
saltando hasta que el sol me enciende
cristales sobre los hombros.

A la noche estuvimos sentados, 
cerca del fuego
esperando un eclipse. 

Un verano que se ríe y ruge
Todavía, durante este invierno

Tendidos somos dos cielos en el agua
y la palabra es nuestra sola ausencia.


X

Y de repente nuestras voces desparramadas
en el piso de la noche, lingotes
de fosforescencia temblorosa, y en el centro
las briznas de una llama, todavía viva.

Yo, la enamorada de la escalera de incendios
Cuando hay demasiado calor en el aire
y los pasillos angostos se prolongan 
como un argumento tedioso,
mientras reconocemos azares en las nubes 
que se van oscureciendo
y el sonido de todas las palabras 
se arremolina en un sofoco. 

Pero siempre que la luna se entreabre
de tormentas en cámara lenta 
Vamos hasta el final, y la mente 
no es sino un tonto viento.

Ahora el giro
y lo que era un camino
se vuelve un círculo
con nada detrás.


XI

Al alba me extingo contemplando
deletreos primitivos
"La poesía es inútil -escribe-
en vez de pensar en la angustia de la vida, chateá".
Quién podría asegurar mañana si tuvo lugar,
o fue una fantasía del insomnio: una línea de puntos
titilante, que intentaba nombrar
la soledad que se mastica y nada.
Quién podría contar la ansiedad
en esta madrugada repleta de voces.
Dónde sino habría un espejo
para nuestra triste transparencia.
Para nuestro desvelo.
"Tanto dolor, ay, en la obviedad de la palabra obvia".
Nuestros mundos se prenden y se apagan
con un parpadeo.


XIII

El corazón sólo tiene el tamaño de un puño 
Nunca termino de interpretar esa frase,
ni de escucharla con un tono tuyo
Te veo, durante este invierno,
entre gestos absurdos de tomarme y perder
el carnet de conducir por el camino
Cada tanto -una isla en el museo-
alguna melodía te devuelve a la baranda
de aquel mirados
Donde me envuelven los cielos más profundos
y las estrellas más brillantes.

...

¿Corazones o diamantes?
pregunté con la boca cerrada,
como se canta en sueños
Y la respuesta se estiraba mucho
La copa, la sombra de la copa,
y así infinitamente...
Cuánto lenguaje soporta
el cuerpo. Ajado
pero sin sonar a roto,
al galope de un ritmo que desprecia
la edad de nuestros hábitos
Mientras el agua se va cerrando en círculos
como una partida


La misma imagen calcada a través de interminables mañanas
dejando en el aire unas tenues decenas de archivos
con tu voz.


XIV

El sol araña más que alumbra, estos días
En la floresta ya crecen otras flores 
silvestres, como si nada.
El miedo es un murmullo, lejano,
una música vieja; la canción del apego.
¿Será también la nostalgia un paraíso
de los que ya no se dan?

...

Sobrevivimos al amor, como a todo lo otro
y lo guardamos en un cajón, 
hasta que nos parece una moda medio antigua 
como ciertos trajes.
Pensamos: Nunca hubo plenitud que fuera a ser.
Ya hicimos cola para muchas cosas.


XXVII

¿La realidad? Un ojo ciego 
que nos enseñó a mirar. Una lágrima invertida. 
Una película donde nuestra actuación 
parece una falacia. El estribillo 
que te deja convertido en una estalactita.
Ya no importa lo que diga, por lo menos
que las noches sean diáfanas. Que las estrellas 
pasen en silencio. Del otro lado de la ventana.
Y que pueda traerte del sueño:
El corazón sin suspicacia.



Florencia Abbate



Florencia Abbate nació en Buenos Aires el 24 de diciembre de 1976. Ha publicado las novelas El grito (Emecé-Planeta, 2004; Veracruzana, México, 2011) y Magic Resort (Emecé-Planeta, 2007; Deriva, Portugal, 2010), los libros de poesía Los transparentes, con dibujos de Adolfo Nigro (Libros del Rojas, 2000) y Puntos de fuga (Tantalia, 1996), el libro-objeto Shhh…lamentables documentos (2001), con fotos de Hernán Reig, el volumen de cuentos para niños Las siete maravillas del mundo (Estrada, 2005), los trabajos de divulgación Deleuze para principiantes (Era Naciente, 2001) y Literatura latinoamericana para principiantes (Era Naciente, 2003) y los ensayos El espesor del presente. Tiempo e historia en las novelas de Juan José Saer (Eduvim, 2014) y El, ella, ¿Ella? Sobre transexualidad (Perfil, 1998). También realizó la selección y el prólogo de Una terraza propia. Nuevas narradoras argentinas (Norma, 2006; Estruendo mudo, Perú, 2007) y compiló Homenaje a Cortázar (Eudeba, 2005) y Homenaje a Edward Said (Eudeba, 2005). Sus poemas y cuentos han sido incluidos en numerosas antologías de la Argentina y del exterior. Es Doctora en Letras, investigadora, periodista y dicta un taller de producción literaria.




martes, 9 de septiembre de 2014

EL PAN













Ahora que mi padre ya no trabaja
lo veo ir a comprar el pan que nos alimenta. Cada día
de su vida unió las piedras del mismo camino
en su corazón de brillo silencioso.
Ahora que mí padre
tiene una bolsa en la mano
pesada la próstata
sus pies marcan siempre las diez y diez
¿será esa la hora a la que mi padre va a morir?
¿qué dicen aquellas piernas inestables
como su humor hace tiempo?

A su regreso
mí padre se sienta en el diván
para que el sueño le baje por el pelo gris
y la barba, lo envuelva desde los ojos húmedos
donde van a beber sus animales.
Las migas caen
una a una
a medida que mi padre come
la costra dorada del pan
y piensa en mañana
y en el amor que dio
sin hablar casi
sólo mirando.


(De "Razones para vivir en la dicha",
antología, 2013)

Verónica Pérez Arango




Verónica Pérez Arango nació en 1976 en Buenos Aires. Publicó la plaqueta la desdentada (Casa de la Poesía, 2002) y Camping (Vox, 2010). Participó de la antología Quedar en lo cantado (El fin de la noche, 2009) y Un dibujo del mundo (El ojo del mármol, 2014). Es integrante del taller de Osvaldo Bossi.


domingo, 7 de septiembre de 2014

TECLADOS



















Sorpresa

A la noche
al terminar de comer
repasamos la mesa
queda todo limpio.

Por la mañana
siempre aparecen
miguitas
que no habíamos visto.



Alto en el surco

Tuvo que ser así.
Tomé la sartén 
por el mango
y se lo dije:
Me gustás mucho
y me parece
que te quiero.
Y ella, sin inmutarse,
respondió:
Yo también, tonto,
si no, ¿por qué
te creés que estoy acá
desde hace ocho años?
A mí solamente
me salió:
Claro, tenés razón,
no lo había pensado.
Y seguimos cosechando
los tomates.
Los pibes ayudaban,
tan chiquitos.



Espera

Las puertas cambian
cuando empieza
el otoño.
La luz es buena
el sol no recalienta
el aire
hay menos moscas
y el viento amaina
por las tardes.
Todavía Yolanda
no pasa
con su canasto
en la cabeza. 



Ensueño

De pronto la vi
a miles de kilómetros
doblada
con las rodillas
en sus pechos
gozada y gozosa
bella e inquieta
a miles de kilómetros
con un pañuelo
en la boca la vi
para que sus padres
no la escucharan
gemir.



Si te siembran

Si te siembran el camino
con flores, agradece.
No preguntes quién
ha obrado el homenaje.
Solo trata de no pisar
la alfombra roja.



Les dijo

Les dijo: miren lo que cambia y lo que permanece; lo que se repite y lo que se desvanece. Luego miren lo que tiene color y lo deslucido. Observen también lo que se mueve y lo que está quieto; después lo que se come y lo que no sirve para alimentarse; finalmente, atiendan a lo que es bello, porque lo bello es siempre bueno. Y no tienen necesidad de saber nada más.



La Habana, 1958

Chucho Valdés le afinaba
el piano a mi abuela
cuando vivíamos en el malecón
y ella regenteaba un burdel.
Mi abuela le decía
negro buaié
y lo esperaba días y días
prendiéndole velas
al Santo de los Negros Afinadores.
Lo atendía con café y canela
mientras Chucho le afinaba
el instrumento.
Así aprendió a tocar
el piano.
Mi madre creyó que era
un desperdicio
que negro tan lindo y hábil
sólo usara el clavijero
como parte de su trabajo
y no por puro placer.
Entonces le permitió
que deslizara sus dedos
por todo el encordado.
Era una maravilla
cómo sonaban las cuerdas
del piano de mi abuela
en las manos
de Chucho Valdés
practicando.



Raúl Orlando Artola 




Raúl Orlando Artola vive en Viedma, Río Negro. Es periodista, narrador, poeta, docente y editor. Publicó en poesía: Antes que nada (1987), Aguas de socorro (1993), Croquis de un tatami (Premio Madres de Plaza de Mayo, 2002) y [teclados] (2010, el suri porfiado). En narrativa, El candidato y otros cuentos, premiado en el XXIII Encuentro de Escritores Patagónicos de Puerto Madryn, apareció en 2006. En ensayo, publicó La periferia es nuestro centro. Apuntes sobre política, cultura, territorios y experiencias (Espacio Hudson, colección El Extremo Sur, 2011). Compiló Poesía/Río Negro - Antología Consultada y Comentada. Volumen I (Fondo Editorial Rionegrino, 2007), que reúne a 23 autores. El segundo volumen, con poetas jóvenes, aún espera, bajo litigio judicial, su edición por parte del FER. Dirigió la revista-libro “El Camarote – Arte y cultura desde la Patagonia” desde 2004 a 2010. Administra la revista digital “La mojarra desnuda” (www.mojarradesnuda.com.ar)




viernes, 5 de septiembre de 2014

EL SONIDO DE LA ATENCIÓN


Me incorporo

descubro que es el día esperado 
me detengo.

Puedo sentir
cómo se dispara la atención
hacia otros menesteres.

Una idea lleva a la otra 
sin freno ni medida.

Pero hoy
nada tiene prisa.

Todo se aligera lo suficiente 
para dejarlo de lado.

Por un breve tiempo 
se disipan las cadenas, 
vuelvo a la caverna 
de la que nunca he salido.

El aliento se congela 
y no es de frío.

No necesito más,
el tiempo que me rodea
se ha tomado un descanso.



Es una noche

de calor agobiante
y me despierto
con un frío en el estómago.
Quiero controlar
con mis pensamientos
los actos de los otros.
Sé que estoy perdido.

Ya es de madrugada,
espero que sea la hora
donde la acción
suplanta a las conjeturas.
Desde mi balcón
escucho el zumbido de motores
en su andar temerario,
botellas que se estrellan con furia,
gritos y graznidos
a una distancia que no distingo.

La madrugada es así: 
pocos vecinos a la vista, 
ciertos dolores, 
pensamientos recurrentes.



Voy flotando

sobre el pulmón de mi ciudad 
sin descuidar mis tareas 
que realizo con esmero. 
Este intervalo es sólo mío, 
y pese al bullicio apresurado 
todo asoma adormecido.

Sé que voy a ras del suelo,
ni siquiera en esta gracia
intento el autoengaño,
pero comienzo a sospechar
que los instantes tienen diferente
peso, aunque todos
se hunden en el tiempo.

Nadie sabe el porqué
pero sonrío.
De estos instantes
me alimento
no sólo del pan de cada día.


Jorge Santkovsky



Jorge Santkovsky (Bahía Blanca, Privincia de Buenos Aires, 1957). Actualmente reside en Buenos Aires. Cursó estudios de Matemática (UBA). Es presidente de la Asociación Argentina del Juego de Go.Publicó Revelaciones (Editorial Huesos de Jivia, 2010); Revelaciones acerca de otras criaturas (Huesos de Jibia, 2011), Breves (Colectivo Semilla, 2013) y El Sonido de la Atención (Huesos de Jibia, 2013). Además tiene inéditos los siguientes libros: Acerca de los dioses, el amor y los sueños. Trabaja en temas medioambientales. Edita el blog www.otras criaturas.blogspot.com.ar



miércoles, 3 de septiembre de 2014

Y COMO EN ALICIA













Alicia no puede estar en el poema, dice ella, porque
Es sólo una metáfora de la infancia
Y un poema ya es una metáfora
Así que tendríamos sólo una metáfora

Dentro de una metáfora. ¿Lo ven?
Todos asintieron. Lo veían. Excepto la chica
Con la cabeza en el agujero del conejo. Desde esta
perspectiva, Su trasero parece el culo achatado

De un panda blanco y negro. De hecho ella tiene uno 
Colgando de su brazo. 
Por supuesto es de peluche y no está vivo. 
¿Quién se atrevería a sostener un oso de verdad tan cerca 
de su oreja?

Ella se pregunta qué podría pasarle
Si cayera a través de toda esa oscuridad por la que está
mirando.
¿Extrañas criaturas cantarían canciones
Donde sílabas raras con un final sibilante llegasen al final?

Quizás los sonidos tendrían la forma de un ligero silbido. 
Como cuando una morsa suelta el aire 
A través de dos dientes fracturados. Quizás podría 
Tomar la forma de una serpiente. Pero si fuera una 
serpiente, necesitaría un árbol.

¿Podría hacerlo crecer de una semilla? ¿Podría uno hacer
un gato?
Hacerlo sentado en una rama y que desaparezca 
En el momento en que le dijeras que ese ruido grosero
que oía era el pensamiento racional 
Golpeando con un hacha las puertas del bosque.


Mary Jo Bang
(Traducción: Patricio Grinberg y Anibal Cristobo)

AND AS IN ALICE

Alice cannot be in the poem, she says, because/She's only a metaphor for childhood / And a poem is a metaphor already / So we'd only have a metaphor //Inside a metaphor. Do you see?/They all nod. They see. Except for the girl / With her head in the rabbit hole. From this vantage, / Her bum looks like the flattened backside // Of a black-and-white panda. She actually has one / In the crook of her arm. / Of course it's stuffed and not living. / Who would dare hold a reaf bear so near ihe outer ear? // She's wondering what possible harm might come to her / If she fell all the way down the dark she's looking through. / Would strange creatures sing songs / Where odd syllables came to a sibilant end at the end. // Perhaps the sounds would be a form of light hissing. / Like when a walrus blows air / Through two fractured front teeth. Perhaps it would / Take the form of a snake. But if a snake, it would need a tree. // Could she grow one from seed? Could one make a cat? / Make it sit on a branch and fade away again / The moment you told it that the rude noise it was hearing was rational thought/With an axe beating on the forest door.



Mary Jo Bang. Poeta norteamericana, nacida en 1946, en Missouri. Es autora de numerosos libros de poesía, entre ellos Apology for want(1997), Louise in love (2001), Elegy (2007) y The bride of E (2009).


lunes, 1 de septiembre de 2014

VISTO Y DICHO

















El aire de misterio. El sentido del misterio 
Debido a la mirada atenta del narrador 
Que parece provenir de un considerable alejamiento 
Del tema—

En una novela de Robbe-Grillet, La Jalousie,
Un hombre pasa sus días observando a su amada detrás
de las cortinas 
Y la ventana.

El ojo inocente registra
Hasta el punto donde un tema como la verdad queda 
obliterado.

Pese a lo cual el narrador admite que
Es inherente a lo descriptivo el acto o la instancia 
de renunciar.

El muelle estará sumergido. "Fijado a un cierto detalle 
Del desierto—".
En el camino había coches destrozados

Ubicados en escenas del mundo
Contemporáneo. Aumentaban la lista de peligros eternos.

"Esto es lo que he sido antes—"
El cerebro frío en el agua.
La puerta cerrada contra el instante.


Mary Jo Bang (E.E.U.U., Missouri, 1946)

(Traducción: Patricio Grinberg y Aníbal Cristobo)


JUST SEEN, JUST SAID

The air of mystery. The sense of mystery / By virtue of the fact of the speaker's gaze / That seems to come from a significant remove / From the subject— // In a Robbe-Grillet novel, La jalousie, / A man spends his days watching his beloved from behind the blinds / And the window. // The innocent eye records / To the point where a subject like the truth is obliterated. // In spite of that the speaker admits that / Inherent in the descriptive is the act or instance of resigning. // The jetty will be submerged. "Riveted to some detail / Of the desert—." / On the path there were wrecked cars // Set in scenes of the contemporary / World. They augmented the list of timeless dangers. // "This Is what I was before—" / The brain cool in the water. / The door closed against the instant.




sábado, 30 de agosto de 2014

LAS FORMAS DEL AMOR


















Estacionados en el campo
Toda la noche
Tantos años atrás,
Vimos
Un lago junto a nosotros
Cuando salió la luna.
Recuerdo

Que dejamos
El viejo auto. Nos recuerdo
de pie en la blanca
Hierba. A tientas
descendimos juntos
Por la ladera en la brillante
Increíble luz

Comenzando a preguntarnos
Si acaso se trataba de un lago
O de niebla
Que veíamos, nuestras cabezas
Zumbando bajo las estrellas caminamos
Hasta donde debimos mojarnos los pies
De haber habido agua


George Oppen (E.E.U.U, Nueva York, 1908-California, 1983)


(Traducción: Kurt Folch)

The forms of love


Parked in the fields
All night
So many years ago,
We saw
A lake beside us
When the moon rose,
I remember

Leaving that ancient car 
Together. I remember 
Standing in the white grass 
Beside it. We groped 
Our way together 
Downhill in the bright 
Incredible light

Beginning to wonder
Whether it could be lake
Or fog
We saw, our heads
Ringing under the stars we walked
To where it would have wet our feet
Had it been water




jueves, 28 de agosto de 2014

Oh VIENTO DEL OESTE














Un mundo la rodea como una sombra
Ella mueve una silla
Algo se realiza —
Preparado
Claro frente a ella como al aire libre

El espacio que una mujer hace y ocupa
Tras estos años
Vuelvo a escribir
Naturalmente, acerca de tu rostro

Hermosos y vastos
Ojos azules
Copando mi visión sin el destello de la carne
Ojos azules
En las rutas del metro, bajo la lluvia
Los perfiles.


George Oppen (E.E.U.U., Nueva York, 1908-California, 1983)


(Traducción: Kurt Folch)

O Western Wind

A world around her like a shadow
She moves a chair
Something is being made —
Prepared
Clear in front of her as open air

The space a woman makes and fills
After these years
I write again
Naturally, about your face

Beautiful and wide
Blue eyes
Across all my vision but the glint of flesh
Blue eyes
In the subway routes, in the small rains
The profiles.




martes, 26 de agosto de 2014

A LA EDAD



Es tiempo de hablar
lo que quizá adivinabas
en el camino sin
dejarte abatir
recuerdas cómo
te ponías de rodillas a mirar
por la ventana trasera
mientras tu padre conducía
y el entonces hilo del placer
mientras se abría el mundo
por ambos lados y por debajo
y tú junto a él
en un sitio que de pronto surge
sin dejar de crecer
le canturreabas
no de alegría sino
para preservar un tiempo sin tiempo
acompasados
mirando el mundo
más pequeño al alejarse
y cada vez más grande
a distancia pero aún ahí
quizá no era tal
pero al perderlo de vista
no lo encontrabas
en los sueños nocturnos
recordados o no
sin importar
de dónde viniera
gracias a ti se hacía
más pequeno a pesar de que tú
lo mirabas llegar y marcharse
aún no puedes decir cómo
ni siquiera asegurar
si el metro que llega
a tiempo al salir del túnel
nace
del pasado o del future


W.S. Merwin

(Traducción: Jeannette L. Clariond)

TO AGE

It is time to tell you
what you may have guessed
along the way without
letting it deter you
do you remember how
once you liked to kneel looking
out of the back window
while your father was driving
and the thread then of pleasure
as you watched the world appear
on both sides and from under
you coming together
into place out of nowhere
growing steadily longer
and you would hum to it
not from contentment but
to keep time with no time
floating out along it
seeing the world grow
smaller as it went from you
farther becoming longer
and longer but still there
well it was not like that
but once it was out of sight
it was not anywhere
with the dreams of that night
whether remembered or not
and wherever it was
arriving from on its way
through you must have been growing
shorter even as you 
watched it appear and go 
you still cannot say how 
but you cannot even tell 
whether the subway coming 
in time out of the tunnel 
is emerging from 
the past or the future





William Stanley Merwin (Nueva York, 1927). Es uno de los poetas norteamericanos más influyentes del Siglo XX. Merwin se hizo de un nombre como poeta pacifista durante los años 60. Más tarde, evolucionaría hacia temas mitológicos y desarrollaría una prosodia única caracterizada por el relato indirecto y la ausencia de la puntuación. En los años 80 y los 90, el interés de Merwin por la filosofía budista y la ecología profunda influyó también sobre su escritura. Sigue escribiendo prolíficamente, aunque dedica también una parte significativa de su tiempo a la restauración de los bosques tropicales en Hawai, donde reside permanentemente. Está considerado como uno de los más destacados traductores de la poesía de lengua castellana al inglés, ha traducido a Lorca y a Neruda, entre otros. Merwin ha recibido muchos premios, incluidos el Pulitzer y el Premio Tanner, uno de los galardones más destacados concedidos por la Academia de Poetas de los Estados Unidos, así como también el Premio Aiken Taylor para Poesía Norteamericana Contemporánea, el Bollingen, la distinción del PEN Club para traductores, la medalla Shelley y el Premio Wallace Stevens. Es dignatario titular de la Academia de Poetas Norteamericanos.Algunas obras poéticas: Los Piojos (1967); La lluvia en los árboles (1988); Viajes (1993); La Zorra (1996); El sonido del río (1999); El alumno (2001).