martes, 16 de diciembre de 2014

CUADERNOS DE LA BREVE CEGUERA


















1

A veces,
sobre todo en las mañanas,
ella canta.
Y su voz
es un murmullo
que rebota
contra las paredes de la casa,
se pierde entre la ropa de los hijos,
en la cama tendida,
enorme, inmaculada.
Canta
bajito, quedamente,
para
no despertar a los fantasmas.
A veces,
sobre todo en las mañanas,
desde la ventana
mira el cielo.
Y no sabe
si esta herida en el pecho
es angustia
o son alas.



6

Amé
a unos cuantos hombres
que me amaron
con breve terquedad.
Parí hijos.
Los quise
con instinto de fiera.
De pequeñas muertes
hice vida,
fui triste algunas veces,
otras,
feliz por vocación
o por inercia.
Entregada al destino
me atrapó la madurez
en pleno vuelo.
Ahora
no encuentro
las líneas
de la palma de mis manos.



8

Ya sé
que es mi destino de mujer
esperarte
con paciencia en los
andenes,
con un bolso marrón,
sucio y ajado
que contraste
con mi cara de esperanza.
Ya sé
que te subís a trenes
que tienen
seguro de regreso.
Pero debo confesarte
que no tengo vocaciones
de Penélope,
y hay un tren,
en la estación
que está partiendo
con destinos inciertos.
Yo te quiero.
Prometo
enviarte una postal
de cada puerto.



10

Amar a un hombre bueno
es entregar
el lado más inocente
del corazón.
Los hombres buenos
no son piadosos
en el amor.
No les bastan
las miradas de Gorgona,
las noches desmesuradas,
las palabras
de fuego.
Los hombres buenos
no quieren
otra cosa
que quedarse
con lo más puro
que tenemos.



20

¿Adónde van
estas ganas de reír,
de escapar corriendo
por los montes,
descalza y sin aliento?
¿Adónde va
este salvaje impulso
de vivir,
deslumbrada de sol?
¿Adónde se esconde
el ansia
de ser más
que esta mujer
que cierra las ventanas
cada noche?



30

No quedan palabras
en la noche inmensa.
Sólo un tibio
silencio perfumado
como el que precede
al amor
y a las tormentas.


37

Ya no quiero
escribir sobre el amor
ni sus sórdidos
espejitos de colores,
deslumbrantes baratijas
de algún genio maligno
Ya no quiero
escribir del desamor,
ni de la loba herida
que desgarra mi carne
cada noche
que el insomnio
me derrota.
Me bebí de un trago
las grandes palabras
y ahora
sólo quiero
sentarme a la orilla de un
verso
que me sane.



Mariana Finochietto




Mariana Finochietto nació en 1971 en General Belgrano, un pequeño pueblo de Argentina. Actualmente vive en City Bell. Estudió Bibliotecología y cursa, de vez en cuando, Filosofía. Publicó el libro Cuadernos de la breve ceguera ( La Magdalena Editora, 2014).




domingo, 14 de diciembre de 2014

DESEO

















Yacería con vos en un lugar sagrado
Donde solo ocurren cosas esenciales.
Hacía frío y el cielo era oscuro
Antes de que llegaras.
Despertaste maravillas en mí,
Sos una nueva estrella en la noche
Una nueva flor en la mañana.
Este apetito es elemental como el sol, la lluvia, el viento.
Debo probar tu dulce carne durazno.
Tu claro deseo
Tus sombras serenas
El fuego de tus manos
La velocidad de tus pies junto a mí a veces
A veces muy alejados
A veces bien atrás.



El invierno persiste

Entre monzones,
vendavales atlánticos
y torrencial granizo ártico
rosa y blanco los cerezos invernales
por poco tiempo florecen.
El perro y yo nos agazapamos junto a nuestro pequeño fuego,
demasiado petrificados por el frío
para cualquier cosa que no sea poemas
y plegarias.


Kathleen O’ Driscoll


(Traducción: Leonor Silvestri)



Katleen O’ Driscoll publicó los libros Goodbye Joe (Caledon Press), Ether, short stories (Caledon Press), Pillars of the House (Wolfhound Press), The White Page (Salmon Publishing), y forma parte de la antología Divas (Arlen House). Escribió y dirigió el corto Berlín Blues. Es activista política de izquierda y mística, según sus propias palabras.

Tomado del blog http://14poetasirlandesas.blogspot.com.ar/



viernes, 12 de diciembre de 2014

Empapelado Dorado












La noche era nuestra –
jóvenes estudiantes de arte que trepan colinas con catedrales,
sin miedo de forzar las ventas y abrirlas, hacer chirriar una puerta
dentro, sacudir telarañas como una bocanada de aire frío
de nuestras mejillas.

Encontrábamos casas viejas
para pintar dentro- vos, un rincón de sombras
para colocar tu caballete cerca, mientras yo pasaba noches
bosquejando la caída de la luz de las estrellas a través
del vidrio rajado y el chirriar de la luna color hueso.

Sobre pisos de madera antiguos,
repisas de chimenea de gélido mármol azul, colchones polvorientos
con el cuño de los que se han ido hace mucho de allí
la luz amarilla reptó, un fantasma a través de nuestros lienzos.
Viejas casas olvidadas por todos menos nosotros.

Más y más vagábamos
por avenidas que arremolinan los hechizos de tejo,
raspando nuestras rodillas y cuadernos sobre alféizares
prohibidos y astillados, nuestros lápices y pinceles raspaban la vida
mientras dormía el resto de la ciudad.


Hasta que en una mansión derruida,
tus dedos tocaron los míos y rasqueteamos
de gruesas paredes henchidas de humedad, remolinos de los setenta,
floreados estampados de los sesenta, formales líneas de los cincuenta,
y encontramos oro. 


Faroles de empapelado dorado y estelas de flores de
finos tallos que iluminan rotos querubines,
intrincadas molduras, el tintineo, ennegrecidas arañas de luces.
Tan hermoso que no pudimos pintar esa noche-
solo tomarnos de las manos y observar y observar.
Incluso ahora en la quietud de nuestro hogar,
en la oscuridad de la mitad de nuestra vida, cuando tu espalda
se aleja de la mía, dormida, tu boca murmurando sueños
que no puedo conocer, alcanzo tu piel
y quiero llevar el tiempo atrás-

empapelado dorado cayendo sobre mí desde vos.


Enda Wyley


(Traducción: Leonor Silvestri)



Enda Wyley nació en Dublín, en 1966. Publicó tres libros de poemas con la editorial  Dedalus Press: Eating Baby Jesus (1994), Socrates in the Garden (1998) and Poems for Breakfast (2004). Sus poemas fueron incluidos en Field Day Anthology of Irish Writing, Irish Women’s Writing and Tradition, vols 4 & 5.REcibió la beca del Irish Arts Council Bursary for Literature en 1997, 2001  y 2005. También escribe cuentos infantiles y novelas para niños (Boo and Bear , O’Brien Press ,2003 ; Timothy Finn and the Mysterious Notebook, 2007).

Tomado del blog http://14poetasirlandesas.blogspot.com.ar/

miércoles, 10 de diciembre de 2014

NATURALEZA MUERTA


















Por mucho que amemos al máximo
esas raras intersecciones de tiempo y espacio
donde somos nada excepto juguetes del amor
atrapados, como dos ciervos sorprendidos en un claro,
nada excepto dulce anonimato de la carne,
nada excepto ritmo bendito de la vida
que se ama a si mismo a través de nosotros-
dos cuerpos humanos afinados con las estrellas que giran-


todo esto es casi nada
sin los pequeños obsequios cotidianos
que construyen un puente entre lo que está separado,
las pequeñas caricias habituales que cesan el miedo,
la gracia de pequeñas ayudas prestadas –
dos cuencos con arándanos y yogur,
dos tazas de café,
dos cucharas,
en una mesa de madera
bajo el sol del octubre.


Moya Cannon
(Traducción: Leonor Silvestri)


Moya Cannon. Poeta irlandesa, nació en Dunfanaghy, Condado de Donegal,en 1956 y vive en Galway. Estudió Historia y política en el University College de Dublín y en el Corpus Christi College de Cambridge. Durante 1995 fue editora de la Poetry Ireland Review. Publicó Oar (1990) y The Parchment Boat (1997). Ha obtenido el Premio Brendan Behan y y el Premio Lawrence O’Shaughnessy.

Tomado del blog http://14poetasirlandesas.blogspot.com.ar/





lunes, 8 de diciembre de 2014

ESTA PIEZA GARANTIZA...




















Esta pieza garantiza esta pieza
Que empieza por acá
Y después
Siga el cartel luminoso
El cartel luminoso que hay arriba
A la derecha del otro que está
Un poco inclinado
No
Ahí no
Ese no es el cartel que indica
Lo que busca
Retroceda
Un paso
Otro
Otro
Defina nuevamente el objetivo
Que busca
Qué busca
Le recuerdo
La época es incontablemente más veloz
En el invierno y participa directamente
Sobre los huesos
Siga
La línea amarilla y el contorno
Vacío
Cuidado
Le grité
Se puede lastimar sin modificar sin sangre
No contestó
Y no
No supe los horarios exactos
Pero los ensayos siguen
En el mismo lugar
Siga
Unos pocos pasos más
Hasta la puerta
Y abra
Empuje
Insista
Hasta que
Entre
Corra me dijo por esa medianera
Y corrí
Atento a los virtuosos
A los átomos de hidrógeno y al maíz
Bajo ningún concepto
Como es de esperar
La noche
Y no le importó o no le pareció prudente
Especuló en el último tramo la trama
Y dejé de repetir para no repetirlo me dijo
Silencio
Salga
Por ese hueco suyo y respire la diferencia
Adentro
Afuera
Casi a la par las piernas afirmaron en el suelo
La consiga asignada corroída y sin virginidad
Le dije
Estuve a punto esa vez
Lo recuerdo
Los órganos en orden
Mí ejecución fue perfecta o casi
Silencio
Silencio
Para empezar
Pare
No se distraiga no permita que lo tenso
Sea la dignidad
Entre las cuerdas
Entre


Y seguí
Con un resto de todo eso pegado a la suela
Devenido
Eso
Pegado al suelo
Que antes había significado algo
A alguien
Le dije
Pero generalmente el malentendido se reserva
El derecho a admitir los pequeños detalles
Que no voy a enumerar
Que no voy a decir
Lo que se espera mientras el pronóstico
Sea reservado.


Anna Pinotti



Anna Pinotti. Poeta argentina nacida en Montevideo (Uruguay) en 1973. Vive en Bs As desde el año 1996. Participó del taller de Antorchas 2002.Publicó: Antología 9, Bahía Blanca, Argentina, editorial Vox, 2003; Cataratas, Córdoba, Argentina, editorial Yügen, colección El don Vedado, 2005; Pueyrredón con Santa Fé (junto a Elizabeth Neyra y Martín Rodríguez), Córdoba, España, ediciones Aristas, 2005. Para el orden de la orden (La mariposa y la Iguana editorial, 2013) y Qué cuerpo para qué momento (ensayo), junto a la licenciada María Laura Suarez (La mariposa y la Iguana editorial, 2012). El poema que publicamos pertenece al libro DEMALAGANA, de próxima aparición.






sábado, 6 de diciembre de 2014

UN HOMBRE DESCONOCIDO ME ACARICIA






















Un hombre desconocido me acaricia.
Sus manos hipnotizan. No consigo huir.
Huelo a flores recién cortadas
de un jardín que nunca tuve.
Canto una melodía que ignoro.
Ni siquiera el suelo que ahora piso
es el suelo que alguna vez pisé.
Tanta suavidad me lastima.
¿Cuánto tarda en separarse un cuerpo
de otro cuerpo?
¿Cuántos temblores hacen falta
para expulsar la ternura de unas manos
que se han ido?
Mis piernas desobedecen.
No camino. Doy saltos prematuros
como si la permanencia en la tierra
me quemara.



EL POLVO ACUMULADO ENTRE TUS COSAS

Guardo tus poemas
como si acaso pudiera liberarme
del polvo acumulado entre tus cosas.
¿Qué hago ahora con estos
restos que tiemblan como insectos
aplastados en la intensidad de lo breve?.
Los libros que acariciaste
pronuncian tu nombre,
gimen como mujeres que te amaron
y que la distancia
vuelve aún más feroces.



ESCARBO EN LOS OJOS DE MI MADRE

Recuerdo aquella foto
en la que estoy en brazos de mi madre
con una flor en la mano.
Algo resplandece en el cielo.
Aunque no lo sabemos
tenemos las dos el mismo gesto.
Pienso que mi madre 
tuvo que alzar su infancia
para enseñarme que es posible
encontrar la belleza
en el liviano movimiento de una hoja.
Todavía escarbo en los ojos de mi madre,
como si pudiera, a través de ellos, 
volver a aquel jardín
y contemplar de nuevo
el breve parpadeo de la dicha.



SOBRE MI NOMBRE 

No entiendo el lenguaje de mi cuerpo.
He cabalgado años sobre mi nombre 
y ahora soy un jinete ciego
recostado en un jardín envejecido.
Se escucha un chirrido, como un coro de ramas
movidas por el viento.
Mi nombre es demasiado veloz
para mi cuerpo innombrable.



LA NOCHE CRECE COMO UN RÍO SOLITARIO

Voy a acomodarme
en el exacto espacio que separa
tu palabra de la mía.
La noche crece como un río solitario
y me pregunto:
¿Quién podría asegurar si no es tu ojo o el mío
el pez valiente saltando
al otro lado del insomnio?



Eugenia Simionato



María Eugenia Simionato nació en 1987 en Mendoza. Se licenció de psicóloga en la Universidad del Aconcagua. Actualmente hace un taller de escritura con el poeta Diego Muzzio. Y está trabajando en un poemario de próxima aparición.




jueves, 4 de diciembre de 2014

PODRÍA HABER SIDO UN HAIKU















LAS PALABRAS Y LAS MOSCAS

Mientras leo una antología de la dinastía T'ang
va y viene una mosca alborotada,
alcanzo el repasador desde la silla 
y lo dejo a mi alcance, 
releo un poema de Meng Hao-Jan, esta vez
moviendo apenas mis labios, además de zumbar
la mosca golpetea contra la mesa, da luego en la pared
pasando a la desesperación, me paro
para correr la cortina de la ventana.
“La primavera no solo trae flores”,
me digo. Ya con los dedos en la tela 
decido volver a mi lugar y anotar en un papel
la anécdota sin cambiar nada. 
Cuando quiero acordar
la mosca ya no se oye, y empiezo
el poema de la página siguiente.
Sé que más tarde volveré
a revisar estas palabras.



GRAVEDAD

No sé si por hablar de Galileo buscó la hondonada
mi termo en la mesa, el desliz para inclinarse,
o si la torre de Pizza en mimosa
parodia a escala
se cebó con ese ejemplo
de cortesía. Entre lo distante, entre
lo grande y lo pequeño
es mayor la gravedad
de las palabras.



ALUMNOS CON BIGOTE

Seguramente algo absurdo anoté porque al girar
mis alumnos lucían bigote. 
También a las mujeres floreció mostacho.
Me hice el inocente como pude. La verdad,
traje a colación aquel decreto de Pascual
en 1836: obligó al bigote a todos
sus soldados, como cuenta Schvartzman,*
-con fuente a la vista-, desde el jefe
hasta el último orejón.

Pensaba (es un decir) si soy a veces
el Pascual de mis alumnos al pedir
sea subrayada cierta línea en el rostro del poema
que a ellos no les queda, realmente, en la carilla.

Sea tal vez el ridículo una ayuda
memoria de lo bello, como lo es el horror.
Una forma de centrar la atención 
desde la sombra.



VERANO

La noche se reescribe en el jardín.
A través de las luciérnagas 
el palimpsesto de estrellas.



CARNICERÍA

Imaginate les decía el Checo, yo justo entré,
para nosotros se muere una persona
pero a él se le muere una parte,
mientras pasaba por la sierra un costillar,
Imaginate -o vos calculá, pudo decir-
el amor es una hipoteca.

Yo, calladito.
Ni “mu” del andrógino.
Ni “mu” de Filemón y Baucis,
rumiando a la vez precios y palabras.

- ¿Vacío o costilla, socio?
- Costilla.

Pagué y me fui
con mi parte a casa.



Martín Pucheta



Martín Pucheta (Argentina, Entre Ríos, Gualeguaychú, 1981) publicó Superjardín (En danza, 2010), Superbóreos (Zorra/poesía, 2009), Matota (2009; La gota, 2010; Singular, 2012), Sonajero de misterio: los tomuer, (2009) -con Nicolás Cambon-, La Rusa -Matota II- (Singular,  2011), río raíz (Singular, 2012), y Podría haber sido un haiku (Singular, 2014). Integra las siguientes antologías de poetas: Última poesía argentina (En danza, 2008), Felicidades también (18 poetas) (2005), Poemas con famosos (Ananga ranga, 2010), Palimpsesto-parrincesto, antología enfermiza (Ananga ranga, 2011), Hijo e pluma (Ananga ranga, 2014) y La Plata Spoon River (Libros de la talita dorada, 2014). Trabaja en escuelas secundarias como profesor de Lengua y literatura. Forma parte del colectivo cultural Casa Eppur si muove.





martes, 2 de diciembre de 2014

NO QUIERO QUE MUERAN NUNCA LOS PECES EN MI BOCA

















Hace un rato tomé agua de la canilla del baño,
oxidado el pico dejo sabor a pesca en mi lengua,
ahora siento los peces  zambullirse en mi paladar.
NO QUIERO QUE MUERAN NUNCA LOS PECES DE MI BOCA, 
pero los peces son así de frágiles, inmundos y breves
frágiles
inmundos
y breves
debo seguir tomando agua del pico oxidado del baño
debo tomarla toda hasta transformarme en Océano
pero debo también librarme de los pescadores.
Y son muchos más de los que pensaba.




No persistí en el fondo de las aguas
temores o no te mores
es el cuerpo
o es la inercia que me mantiene viva.
Si flotar en lo más profundo puede llamarse vivir
o enlodada en la orilla
en las charcas
como sapa
zompopo pereza
pasa.




Me trajiste toda envueltita
me dejaste ahí tiradita
las frazadas olían a cartones húmedos.
Volviste cuando amanecía para tomarte todo de mis pechos
y volviste a envolverme
traías mantas nuevitas.
Tuvimos cinco crías de las cuales tres te comiste
las otras dos están en mis pechos vacios.



LO RECONOZCO


No sé porqué me siento un mamarracho últimamente.
Una mandarina seca con hilachas
bombachas, pienso en mi placard
tan lleno de camisas
desorganizadas
no poco maltratadas
                                        como mis pantuflas.
Pienso en mi cuerpo
que conforman varias partes
en sus uniones que conforman 
               otras partes
                          que son de otro
otro que me comí anoche,
un tipo realmente pulcro.



AUTORETRATO-AUTOPISTA


Cuando 
Paso  por el 
puente  de    la 
197 y Panamericana
Me hundo en el peor pozo 
de lo humano a veces no salgo 
por el resto del día y otras tantas 
el embudo me escupe mejor y pienso que
es la experiencia más verdadera y vital que 
he tenido  algo como atravesar el canal inicial.



Amalia Boselli





Amalia Boselli nació en Buenos Aires en 1977. Es maestra de música, especializada en docencia infantil. Trabaja como ludoeducadora en el Caff Tigre, casa de promoción de derechos de niños y niñas. En su búsqueda personal incluye al juego y experimenta la poesía visual en el Colectivo de artistas múltiples ArteMa. Este año fue invitada por Casa de las Américas, Cuba, al encuentro Casa Tomada a dar el taller “Escritura musical” junto a Iosi Havilio.Publicó los libros de literatura infantil Zep y Fanlete y recientemente Los indomables pensamientos del Sr. O (AH Pipala).
Los poemas que presentamos son inéditos.





domingo, 30 de noviembre de 2014

PELIGROSA HORIZONTAL



















Hilos suaves recorren mi cuerpo
mi mente grita
no quiero
me arrastran
doy vuelta
me agarran el pelo
caigo
los escalones dan contra mi espalda
me arrastran
me atan
no puedo escapar

manos inmóviles
la cabeza tambaleando
en la almohada
desespero
el grito no sale
todo se vuelve gris

me duermo.




Mujeres de blanco amarillento me quieren llevar
mis ojos se cierran
me duermo con la boca seca
sabor a pastillas de colores
brazos morados
en el piso: un hilo
respiración quieta
duermo.



despierto
abro los ojos
ya no estoy
ahí
el mundo de los cuerdos

entro y salgo
una y otra vez
las marcas no desaparecen
mi otro yo duerme

–Shhh

despejo

todo es exacto
la forma redonda
los radios iguales



Hilo rojo que brota
ver cómo se rompe
no me asusta

me asusta
saber adentro
por debajo
detrás de la piel

sangre

carne

huesos


estoy YO
escondida


vos cortaste



se escapó por el tajo
el dolor.





Soy peligrosa de manera horizontal

quiebro

la columna no puede sostenerme
vértebras atadas con hilitos dorados
se amontonan sobre la piel
otra piel vuelve
mis sombras se visten de azul
para verte nacer

en el útero
un laberinto cubierto de alfileres te nombra
y lo que fue
figura llena de líneas
sin puntos
se hunde
dándole lugar a la muerte.




No me interesa estar viva
sigo muerta
solo es un trámite
dejar de respirar.



Ayer eras
hoy fuiste
solo es un tiempo verbal.




alguien dijo alguna vez
que hay pastillas
para ser feliz



desde los cimientos
golpean las olas
intentan derribar este frágil castillo:
sostengo la mirada



creciste dentro
como una raíz
un brote
acaparaste mi cuerpo
árbol de locura



partime
par ti me
mi cuerpo es mío
te lo había prestado
ahora quiero
que lo uses a tu antojo


¿manipularlo?
también si querés


te dije que lo usaras
porque una parte me molesta
la necesito fuera
cerca tuyo


la parte que te doy
no te va a vigilar
no tiene ojos
los ojos me los quedo yo
para volverte a ver


de eso hablo
cuando las piernas
tiemblan
y late el cuerpo




me minimizo
me hago chiquitita para que me quieras
me arrodillo en el piso
con ojos de quiero todo el mundo en mi pecho
espero algo
y me confundo


 ¡no esperes!
sos un cuerpo
que se rompe


sin embargo quiebro y pego
para que no duela
esperar
nunca esperé
nunca quise nada


hoy sí


verbotrágica
atada a la violencia
única
habitada en mí
como un parásito
mi cuerpo por las noches brota




morí de locura
de silencios
de sombra
morí de vida



era como si me tocara pero no
como si no quisiera pero sí
como poner un límite que no existe
revolvernos en la noche
como tener un pedazo de tu boca en la mía
como si me acariciaras desnuda pero estaba vestida
como si jugáramos a que no nos conocíamos
como inventar una película para sentir
como esconderme de tu lengua pero aferrarme a tu lengua
no quería que entraras en mi cuerpo
pero estabas
ese espasmo que latía
era como si no pasara nada
pero pasaba todo



(si pudiera encontrarte
entre mis hojas
sería feliz para siempre)



Lorena García




Lorena García (Buenos Aires, 1981). Estudia la carrera de Contador Público en la Universidad Nacional de Luján y asiste al taller de literatura Siempre de Viaje. Ha leído en diversos ciclos literarios, como Letras Combinadas, Viajera Visita, Arte insurgente, Poesía & Rock, en el Festival de literatura en Córdoba y otros, participo en lecturas en la Feria del libro del 2012 y 2013. En el 2011 Publicó un libro de poemas Espasmo Perfecto. Los poemas que publicamos pertencen a su segundo libro Peligrosa Horizonta, editado por Viajera editorial, en 2014.





viernes, 28 de noviembre de 2014

LOCA




















Me han llamado loca
la loca de la luciérnaga en la lengua

Me tiran lluvia en tejados transparentes
piedras de  pintados  suplicios 

Lavan mi rostro con sables
me arrojan los trapos, la mierda 
mis piernas se recogen
las  voces  ahogan mis pulmones

La loca de la luciérnaga en la lengua
tiene algo que contarles:
Se han pronunciado los remiendos de los callos
parapetos de las uñas cortadas por la mitad

Los Puños en las tráqueas
son los amantes de mi morfina
pero ni los codos del  odio
vacilan en mi garganta
lejanos están ellos
con sus decanas máscaras
que se oxidan en los venenos del día



FURIA DE POETAS

El poeta añora lejos
la distancia ahogada.
No la quiere en sus orillas,
bufón de sus zapatos
destino con aromas de sal.
En su hoguera
echa patas de cangrejo con su nombre
y repite dulcemente:
chupasangre,
insidiosa mujer que pintas en tu vocablo
el balcón de los pesares
sirenuda, ojalá un aromascuezo
te aromatice con girasoles
te lleve lejos,
goce maldito de los ojos

Con una lágrima de venas
su furia poética entrega
abraza sus fluidos caídos
con guantes empuñados
El poeta le escribe ensoñado
embriagado en su gritos,
en una hiena de ríos en su garganta,
con su sombrilla de tristes aguijones
sentado en su silla cubierta de ojos
Ella no estará para sus hombros
su sangre seducida
suicida



AYER 

Recordé
que hasta una cerveza partida
me estruja con ojos asombrados
la frente

El brandy remueve mis pies
como saliva dolida de este vino
baldosa tan blanca
llena de sangre helada
que como piel usas

Juega tus lágrimas rojas
en mi camisa pegadita,
mi pantalón brillante
y en mi pañoleta de dije

Vino...
has hecho una papa con mis dientes,
un vinilo espeso en las paredes
asustados en papelitos

sangrante....
me rascan los zancudos por predicción

Recordé que esperaba
cada cual,
mentiras en el camino,
recordé que no debía mencionar mis desdenes

Recordé al final
en una cachetada que despierta
que no era su estela la mayor penumbra
ni su sacrificio

Recordé en mariachis escondidos
todo aquello que pisé tantas veces

(Del libro: "Un licor del meu",
en proceso de escritura)


Sofía Rodríguez García



Sofía Rodríguez García (Bucaramanga, Colombia, 1976). Estudios de Derecho y   psicología.  Ha sido educadora popular, coordinadora de espacios organizativos como el POECP (Proyecto Organizativo de Educación y cultura Popular), Tepla, colectivos de literatura,  Tallerista en procesos organizativos,  de literatura, arte  en barrios populares, asentamientos, comunidades desplazadas e indígenas. Defensora de Derechos Humanos y activista de género en una orgnización internacional de mujeres. Poeta REMES (Red mundial de escritores en español. Algunos de sus poemas han sido traducidos al rumano y al catalán y portugués principalmente y publicados en antologías, revistas culturales y cuadernillos en diferentes países. Actualmente trabaja en un libro de poemas titulado “Cada vez que cobija el fuego”; un libro de relatos y producciones audiovisuales(cortometrajes) y de fotografía.





miércoles, 26 de noviembre de 2014

EL CAUTIVO















HE AQUÍ YA LA POESÍA

Un herrero de Sevilla
regaló a mi padre
una guitarra y le habló de
la desgracia
como el caso de una huérfana
maldita que aunque nunca
tuvo padres ha parido
muchos hijos: he aquí ya la poesía.

El dolor y la esperanza
se retoñan
en el fuego y en el agua, revolver
la yerba en una lata
para ir sorbiendo el tiempo
en un campo de tristezas
y trigales.

Necesito muchas cosas
que jamás voy a tener pero
un hombre
nunca es pobre si es valiente
ni tampoco
si es hermosa, la mujer.

Un fogón que hace crujir
a los chañares, un caballo que galopa
la llanura: poesía: pajonales.

Con las gotas deliciosas
refrescándome
los labios me despierta,
qué dulzura, la llovizna,
pero luego otra visita puede ser
la fiera hambrienta,
o un concierto de avestruces,
o una gran melancolía.

Esos ruidos
que uno siente sin saber
de dónde vienen son
el eco
de los cantos de las grandes
soledades: he aquí ya
la poesía:
las mentiras: las verdades.



DESCUBRIR UN ARROYUELO

¿Para qué escaparse
amigo, y hacia dónde?

Nada falta en el desierto,
el pasado sólo ocupa
algún trébol que yo elija,
tres estrellas
muy pequeñas, rama noble
que crepita en el fogón.

Lo demás no es más
que yerba:
carne: yuyos:
la serpiente: descubrir
un arroyuelo
como quien dice un amor.



-LA BELLEZA: LA BARBARIE-

Baila en medio de la selva
que depuras
la belleza: la barbarie.

He venido a verte,
necesito lastimarme.

Se te ha soltado
un pecho: el pezón
es una flecha
que has lanzado sin pudor a
la belleza: la barbarie.

Se acabó la
hipocresía: necesitas
con urgencia
en el medio de la selva
estar desnuda.

Somos una misma
masa maldecida
de la virginal belleza:
la barbarie: honorables
miembros de
ancestral orgía.



EL MILAGRO

No hay
más santo que
la
muerte
ni mirada más
profunda
que sus dos
vacíos ojos.


Una vez mi
madre dijo: sabe,
Antonio:
la bondad es tan
extraña
que ejercerla
sin codicia basta
para que los
hombres, aunque
andes con
bandidos, te
conviertan en
un santo: pero antes
es preciso que
uno tenga
que morirse, a la
espera del
cuchillo, de los
pies colgado.

Yo le digo a
mi verdugo: tú
me matas
pero luego yo
te salvo: la justicia,
amigo mío,
es lo mismo que
el milagro.



-COMO SI ESTUVIERA MUERTO-

Siempre solo en el desierto
galopando
galopando
como si estuviera muerto.

Allá voy,
¿alguien hay que a mí me vea?

Este campo peligroso:
este campo incierto:
galopando
galopando
siempre solo en el desierto.

¿Dónde voy? ¿Qué me espera?

¿Dónde hay una frontera
que no sea
este campo peligroso
este campo incierto
galopando
siempre solo
como si estuviera muerto?



Alejandro Marzioni



Alejandro Marzioni nació en Buenos Aires en 1980. Es poeta y además profesor y licenciado en Letras. Se puede decir que vive en Buenos Aires aunque suele andar perdido por distintas partes del mundo. Escribió varios poemarios que va publicando por internet en el siguiente sitio: http://alejandromarzionipoemas.blogspot.com.ar/. En papel, todavía es inédito.