martes, 26 de julio de 2016

CUANDO LA FORMA DEL DÍA SE DESVANECE








































y donde había pared vi un espejo


EL SOL ACARICIA EL PATIO
más tarde se volverá violento
en la mesita de madera
los cactus parecen grises,
a lo largo del día sufrirán
una pequeña mutación cotidiana
dejarán de lado aquel matiz opaco
para adoptar uno mucho más brillante
mientras guardo las cosas en el bolso
no dejo de pensar en rayos de sol
desintegrándose sobre el asfalto.
El manojo de llaves continúa sobre el mueble
antes de salir lo tomo entre las manos
y recuerdo que amo de las llaves
lo que abren
lo que guardan
lo que nombran.



ESCUCHO QUE HABLAN DE LA REVOLUCIÓN
un manto de polvo se eleva con el dócil viento de la tarde
entro en pausa, pienso en todo aquello que no cambié
las voces de los vecinos se amplifican en el pasillo
los escucho irse con su conversación
vuelvo a hacer lo que hacía minutos antes de distraerme,
movimientos automáticos que repito con las plantas
cultivo las que prenden de gajo
y trasplanto con cuidado las que sobreviven
apretadas en la junta de los mosaicos.



SUENA EL CELULAR TE IMAGINO SOBRE UNA PIEDRA
me decís que desde ahi se escucha mejor
ignoramos el espacio que recorren las voces
para llegar al otro lado
lo nuestro depende de que haya señal
las palabras se reproducen
pero el mensaje se divide cuando tu voz se entrecorta
lo que no decimos se sostiene intacto
de la conversación me quedo
sólo con lo que puede desprenderse
¿es tuyo lo que decís?
hablamos de que estás bien, de que estoy bien
de las cosas que tenemos alrededor y nos despedimos.
En la cabeza me queda rebotando tu voz
y lo lejos que fuimos a parar.



ANOCHE EN LA TERRAZA
sellamos un pacto de vida entre medianeras
el cielo atravesado por cables de tensión
nudos salvajes tejidos en red
que flotan en el universo
como nosotros en lo alto de la casa
acostados boca arriba
sucediendo en simultáneo con un barrio
que ignora que existimos
pero de alguna forma somos parte de esa atmósfera
nos acostumbramos muy rápido a lo que nos fue dado
el trabajo que hicimos para habitar es un recuerdo
y como si viviéramos la vida en rosa,
como si esa noche fueran largas vacaciones
y nunca mas debiéramos bajar las escaleras
sentimos el aroma de la enredadera
nos dejamos llevar por esa manera
de crecer desprolija en el muro
por esa urgencia que tiene el verano
para duplicar sus hojas y extenderlas sobre la superficie
conectamos con esa forma de ser
para volvernos la copia de la copia.



LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO NO OCURRE NADA
aunque ruidos del exterior ingresen
aunque la persona que viva al lado de mi casa
arrastre los muebles, lo único que me detiene
es el movimiento de este cuerpo
que realiza plenamente su función:
respira , parpadea
mueve los dedos de los pies.
Algo simple como gotas de agua
que se evaporan al sol.
Eso es todo.



CUANDO LA FORMA DEL DÍA SE DESVANECE
esta ligazón con las cosas
ya no es una palabra arrítmica
lo que no puedo nombrar no me pertenece
aun así cuando lo digo
adopto la forma extraña de un tren
que retrocede varias veces por la misma vía.





la playa que no tiene fin


NO HAY POEMA QUE AGUANTE TU PESO, ROCA
tampoco hay manera de hacerte venir rodando hacia la mano
cuando la marea se retire: haré un esfuerzo
porque es claro que a vos debo acercarme por mis propios medios
si quiero conocer tu piel de piedra
si quiero oír gritar tu historia
tendré que arrimar el cuerpo junto al vaivén de las olas
ese ir y venir sexual e involuntario
con el que se acerca el mar a tu presencia
y después de hundirme en cada grieta
después de estrellarme contra la superficie
me iré caminando por la orilla
con la desdicha de no haberte comprendido.





Mariana Suozzo



Mariana Suozzo. Nació en San Justo, Provincia de Buenos Aires, en 1982. Vive en Ramos Mejía, es sommelier y trabaja vendiendo repuestos para automóviles. Ocasionalmente escribe poemas. Publicó: Mark en el espacio (Huesos de Jibia, 2007) Día tras Día (Colección Chapita, 2009); fue incluida en diversas antologías: Antología Poetas Argentinas 1961-1980 (Ediciones del Dock, 2007), Ultima Poesía Argentina (Ediciones en Danza, 2008) y Lo Humanamente Posible (El fin de la Noche, 2008); 40 Velocidades -Colección de poemas en bicicleta (Ediciones neutrinos, 2014), entre otras
Administra dos blogs: mark en el espacio una ola.






domingo, 24 de julio de 2016

LA VIDA CON UN AGUJERO
























Cuando echo la cabeza hacia atrás y aúllo
la gente (sobre todo las mujeres) dice
Pero si siempre has hecho lo que has querido,
siempre te has salido con la tuya:
una rematadamente vil y sucia
inversión de la realidad.
Lo que quieren decir esos estúpidos
es que nunca he hecho lo que no he querido.

Así que el capullo enclaustrado en el castillo
que escribe sus quinientas palabras y luego
divide el resto del día
entre la piscina, la botella y los pajaritos
me queda más lejos que nunca, pero también
el maestrito pelagatos con gafitas
(seis críos y la mujer preñada,
y los padres de ella al caer)...

La vida es una lucha inmóvil, trabada
y a tres bandas entre tus deseos,
lo que el mundo te desea a ti y (peor aún)
la imbatible y lenta máquina
que te da lo que vas a conseguir. Neutralizados,
luchan alrededor de un punto muerto y hueco
de obligaciones, miedos y caras.
Los días se filtran a través de él. Los años.




Philip Larkin
(Traducción: Damián Alou)


Poeta, novelista y crítico, Philip Larkin nació en 1922, en Coventry, Inglaterra y murió en 1985. Hizo sus estudios secundarios en el King VIII School y posteriormente ingresó a la Universidad de Oxford, donde empezó a ser conocido como poeta. Su primer volumen de poesía, El engaño (1955), hizo que se reconociera su importancia como escritor al denunciar el entusiasmo político de la década de 1930 y los excesos emocionales de la poesía de la década de 1940. Larkin dijo una vez que su biografía podía empezar a los veintún años sin omitir nada importante. El escritor llegaría a ser considerado como uno de los poetas británicos más representativos del grupo The Movement, surgido en Gran Bretaña durante los años cincuenta. Otras obras destacables son El barco del norte (1945), una colección de poemas en la línea de W. B. Yeats y Las bodas de Pentecostés (1964). También fue novelista: Jill (1946) y Una chica en invierno (1947). Larkin fue bibliotecario de la Universidad de Hull a partir de 1955 y crítico de jazz del diario The Daily Telegraph (1961-1971. Escritura solicitada (1982) es un volumen de ensayos misceláneos. Su último libro de poemas es “Ventanas altas” - High Windows, 1974, London: Faber and Faber.






viernes, 22 de julio de 2016

LUGARES, AMORES

























No, todavía no he encontrado
el lugar del que pueda decir
Este es mi sitio,
aquí me quedo;
y tampoco a esa persona especial
que enseguida reclame
todo lo que tengo,
incluso mi apellido;

encontrar eso parece demostrar
que no quieres decidir
dónde construir, ni a quién amar;
les pides que te rechacen
de manera irrevocable,
así no será tu culpa
si la ciudad de aburre
o la chica es imbécil.

Y al no encontrarlos, sin
embargo, te obligas a actuar
como si lo que tienes
en realidad te encantara;
y mejor no pensar
que todavía puedes descubrir
a los hasta ahora innecesarios:
tu lugar, tu pareja.




Philip Larkin (Inglaterra, Coventry, 1922-1985)

(Traducción: Damián Alou)






miércoles, 20 de julio de 2016

SI DE REPENTE SIENTES ALEGRÍA...





















Si de repente sientes alegría, no lo dudes. Ríndete a ella. Hay muchas vidas y pueblos enteros destruidos o a punto de estarlo. No somos sabios, y pocas veces amables. Y gran parte no puede redimirse. Sin embargo, la vida todavía tiene una pequeña posibilidad. Quizás sea la manera de contraatacar: a veces ocurre algo mejor que todo el poder o las riquezas del mundo. Puede ser cualquier cosa, pero muy probablemente lo notes en el instante en que el amor comienza. De todos modos, así pasa. Sea lo que sea, no temas su abundancia. La alegría no está hecha de migajas..



CUANDO

Cuando se termina, se termina, y no sabemos,
ninguno de nosotros, qué ocurre después.
Así que intento no perderme nada.
Pienso que, en toda mi vida, nunca me perdí
la luna llena
o el rastro de su regreso.
O, un beso.
Bueno, sí, especialmente un beso.





Mary Oliver
(Traducción: Marianela Leonardelli)


If you suddenly and unexpectedly feel joy, don’t hesitate. Give in to it. There are plenty of lives and whole towns destroyed or about to be. We are not wise, and not very often kind. And much can never be redeemed. Still life has some possibility left. Perhaps this is its way of fighting back, that sometimes something happened better than all the riches or power in the world. It could be anything, but very likely you notice it in the instant when love begins. Anyway, that’s often the case. Anyway, whatever it is, don’t be afraid of its plenty. Joy is not made to be a crumb.


WHEN

When it’s over, it’s over, and we don’t know
any of us, what happens then.
So I try not to miss anything.
I think, in my whole life, I have never missed
The full moon
or the slipper of its coming back.
Or, a kiss.
Well, yes, especially a kiss.




Mary Oliver,  nació en Ohio, un suburbio semi-rural de Cleveland, en E.E.U.U., en 1935. Ganó el Premio Pulitzer en 1984 por su libro American Primitive. Comenzó a escribir poemas a los 14 años. Su primera colección de poemas, No Voyage and Other Poems, fue publicada en 1963, cuando ella tenía 28 años. Influenciada por Whitman y Thoreau, es conocida por sus observaciones precisas  y conmovedoras del mundo natural.





lunes, 18 de julio de 2016

LA DULZURA DE LOS PERROS (quince)




















¿Qué dices tú,  Percy?  Estoy pensando
Que nos sentemos en la arena para mirar cuando salga la luna.
Hoy, luna llena.
Entonces vamos.

Y la luna sale, tan hermosa que me estremece,
me hace pensar en el tiempo y el espacio,
me hace medirme: un ápice de cielo pensante.
 Así, nos sentamos,
Yo pensando cuán agradecido estoy
por la sublime belleza de la luna y también,
¡oh! Qué fortuna : amar el mundo.  
Percy, por su lado,
se apoya en mí y mira mi rostro
como si yo fuera su luna sublime.



Mary Oliver (Ohio, Cleveland, E.E.U.U.,  1935)

                                                                   (Traducción: Marianela Leonardelli)

THE SWEETNESS OF DOGS  (fifteen)

What do you say, Percy? I am thinking
of sitting out on the sand to watch
the moon rise. Full tonight.
So we go

and the moon rises, so beautiful it
makes me shudder, makes me think about
time and space, makes me take
measure of myself: one iota
pondering heaven. Thus we sit,

I thinking how grateful I am for the moon’s
perfect beauty and also, oh! How rich
it is to love the world. Percy, meanwhile,
leans against me and gazes up into
my face. As though I were
his perfect moon.






sábado, 16 de julio de 2016

QUEDARSE EN LO DE ED



























Me gusta estar en tu departamento, sin alterar nada.
Como en el bosque, que yo no quería mover un árbol,
o cambiar el juego del sol y la sombra en el suelo.

La banqueta amarilla de la cocina debe estar ahí mismo
contra el revoque blanco. No utilicé tu toalla violeta
porque me gusta el agujero accidental que le dejaste.

En tu pequeña mesa de seis lados, cubierta de misteriosas
abolladuras en la madera como un blanco de tiro/una diana, yo bebo 
mi café en tu taza marrón. Miro hacia el espacio de tu habitación del frente, 
donde la luz del sol ingresa a través de los recuadros de la ventana. 
Tu hamaca de Afganistán, una tela tamaño hombre que cuelga 
de pared a pared, tu escritorio angosto y tu máquina de escribir 
son los únicos muebles.

Cada mañana tu luz desde el este me empapa, donde, con piernas cruzadas, me siento en tu pradera, un despliegue casual de alfombras radiantes. Como un gato o un perro, doy una vuelta, luego, desparramado en el centro de colores y estampados, escucho el ruido remoto de camiones sobre los adoquines de la calle Bethune.

Cuado abro mis ojos descubro el pacífico blanco del techo. Su superficie
con capas viejas de pintura es blanca como la luna e impenetrable, 
como el Mar – de Tranquilidad.




May Swenson
                                    (Traducción: Marianela Leonardelli)

  
STAYING AT ED'S PLACE

I like being in your apartment, and not disturbing anything.
As in the woods I wouldn't want to move a tree,
or change the play of sun and shadow on the ground.

The yellow kitchen stool belongs right there
against white plaster. I haven't used your purple towel
because I like the accidental cleft of shade you left in it.

At your small six-sided table, covered with mysterious
dents in the wood like a dartboard, I drink my coffee
from your brown mug. I look into the clearing

of your high front room, where sunlight slopes through bare
window squares. Your Afghanistan hammock,
a man-sized cocoon
slung from wall to wall, your narrow desk and typewriter

are the only furniture. Each morning your light from the east
douses me where, with folded legs, I sit in your meadow,
a casual spread of brilliant carpets. Like a cat or dog

I take a roll, then, stretched out flat
in the center of color and pattern, I listen
to the remote growl of trucks over cobbles on
Bethune Street below.

When I open my eyes I discover the peaceful blank
of the ceiling. Its old paint-layered surface is moonwhite
and trackless, like the Sea—of Tranquillity.




May Swenson. Poeta norteamericana, nacida en Logan, Utah, en una familia mormona, en 1913. Celebrada por la profundidad de su poesía. Amiga de Elizabeth Bishop y pareja, por 23 años, de R. R. "Zan" Knudson, quien también era mormona. Vivió la mayor parte de su vida en Nueva York. Murió en 1989. Se detallan algunos títulos: Another Animal (1954), A Cage of Spines (1958), Half Sun Half Sleep (1967), Iconographs (1970), New and Selected Things Taking Place (1978) y In Other Words (1987).






jueves, 14 de julio de 2016

CASA DE CAMBIO

















EL ORIGEN DE LA POESÍA


El hombre enciende el fuego a la entrada de la caverna.
Por entre las nubes del oeste se despide el sol del anochecer,
se difunde el aroma de la carne asada.
Unas pocas gotas de lluvia atraviesan verticales
los rayos de luz rojiza que, horizontales, atraviesan el humo.
Los otros olores son de los cueros y de los cuerpos,
de tierra mojada y de madreselvas y de todo lo verde.
La hija de dos años atiza las brasas con un palito,
sacándoles chispas;
el hijo recién nacido toma la teta, adormilado.
La mujer dice
undr
que quiere decir maravilla.
Eso.



DE LO SUBLIME MATEMÁTICO

Pienso en esa escena del Viejo y el mar
En pleno mar el viejo ve hundirse su presa descomunal,
cientos de metros para abajo,
en cámara lenta,
hasta que la imagen del pez
se termina diluyendo en el azul
oscurísimo indefinible
de las profundidades

Pienso en tener doce años
y llegar caminando de Afganistán hasta Suecia
y que te manden de vuelta

Pienso en el arroyo Antequera,
cuando de pronto desemboca
en la inquietante indiferencia
del Paraná de las Palmas,

Pienso en la esquina de San Martín y Maipú.
Ambas adoquinadas aún.
A rayo de sol de mediodía de verano
los adoquines bruñidos encandilan

“Nunca cruces solo la avenida Maipú”
me decía mi mamá.
Pienso en los niños           que nacieron
del otro lado de Maipú
y que tampoco los dejan
                                         cruzar
                                            solos.



MONO NO AWARE

II
Pronto va a oscurecer,
me voy a sentar del lado de la playa,
por donde sé que vas a llegar.

Del lado de la playa,
colores que no existen:


            el blanquirrojo de una granada abierta
                   atravesada por la luz

la espuma de mar, encaje
              de nieve acariciado por el viento, nieve oxidada
el salmón cobre del anochecer ecuatorial
                                   reflejado en el mar
que por debajo sigue azul turquesa,
cota de malla de mercurio,
                                    espejo de qué
pink laterite
           sundown barely takes
                      two minutes –


y en ese preciso quiebre del tiempo y de la luz te veo llegar, desde 

el este
con el último sol en los ojos
                       mientras todo el zafiro del cielo te rodea



SYNCHRONICITIJD

sí, ta bien
todo encuentro casual es una cita

ahora,
¿encontrarnos como nosotros nos encontramos?

Hay gente que se pasa años
         Ensayando esas Casualidades, pero nunca



ESTE CORAZÓN ES MÍO

Los que se aman a veces
parecen mellizos siameses.

Para acá - hoy mando yo,
para allá - hoy  yo decido.

No querés lo que yo doy.
No me das lo que te pido.

Al dejar de amarse, al cercenarse

el problema es dirimir quién va a quedarse
con los órganos 
antes 
compartidos.



A LA MANERA DE UN SENRYU ANÓNIMO TRADICIONAL 

Adiós.

De nuestro amor secreto 
se enteró tanta gente

que ya no tiene gracia



LAS VUELTAS DE LA VIDA

Como es harto sabido 
el hombre tiene un lado femenino. 

No sabés qué macana 
mi parte femenina 
de verte tan divina 
se me ha vuelto locamente lesbiana.




ERÓTICA 

media
mañana de otoño
mañana fría.
paso al baño de un bar
para mear.

al rato voy por la calle

y siento en los dedos

el olor.

el olor de tu sexo
no del mío.  




O N R O P

una porno pasada al revés,
los guascazos vuelven a sus respectivas pijas
como succionados
los besos y las chupaciones
son prolijamente
desprendidos de bocas
pezones
clítoris
culos
el frenesí se disipa
las pijas se desparan
los gemidos y suspiros regresan a sus pulmones
las manos se retractan de sus caricias
reponen bragas y corpiños
las ropas vuelven de un saltito a rodear torsos y piernas
los dedos clausuran braguetas y camisas,
y los actores se van, cada cual por su lado,
en una severa celebración de la castidad:
en un alarde de puritanismo




CRIATURA DIVINA

Mientras jugaba a crear un universo,
lo llamaron a tomar la leche,  y desarmá
todo eso que tengo que pasar la aspiradora.



Obediente, la Joven Divinidad se disponía
a desmantelarlo todo
pero se dijo
“No tengo ganas,
eso que lo haga otro”
Y optó entonces por
crear


al ser humano.




Jan de Jager





Jan de Jager nació en Buenos Aires, Argentina, en 1959. Vivió y estudió en la Argentina, en los Países Bajos y en España. Es licenciado en letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y ha realizado estudios de análisis del discurso y literatura neerlandesa en la Universidad de Amsterdam (UvA). Tiene también el título de Bachelor en traducción de la Escuela Superior de traductores de La Haya. Se ha desempeñado como docente de idiomas, traductor independiente, y profesor del traductorado de la Universidad de Buenos Aires.  En la actualidad reside en Bruselas.  Su obra literaria abarca los géneros de novela, cuento corto, poesía y teatro. Agunas de sus publicaciones son: Trío, Buenos Aires, 1997, Juego de Copias, Buenos Aires, 2002 y Casa de cambio vols. I, II y III, 2004-2007, Grupo Editor Latinoamericano. Algunos de sus trabajos y traducciones se pueden encontrar en las revistas virtuales www.lacasaazulada.com , www.amsterdamsur.nl  y en www.periódicodepoesia.unam.mx . De su proyecto más reciente, Relámpagos, (textos breves e hiperbreves, 5 vol) el volumen 1 apareció por Viajera editorial de Buenos Aires, en agosto de 2014. En julio de 2016 aparece el vol. 2.







martes, 12 de julio de 2016

HACKER KOANS




























En los años ochenta éramos varios los amigos que leíamos y compartíamos y comentábamos el vasto repertorio de anécdotas, semblanzas hagiográficas, vidas de patriarcas del budismo zen. En cierto momento se nos transformó en una especie de chiste parroquial la frase de cierre de muchos de los textos zen: “Y entonces, de pronto, experimentó satori. Nos divertíamos barato. 



El que sabe, sabe

Un novicio estaba intentando hacer funcionar una máquina Lisp encendiéndola y apagándola muchas veces.
Tom Knight, al ver lo que estaba haciendo el estudiante, lo increpó con severidad:: 
“Si no tienes idea de cuál es el desperfecto, si no sabes lo que está pasando ahí adentro, no puedes arreglar una máquina simplemente prendiéndola y apagándola.”
A continuación Knight se acercó a la máquina, la encendió y la apagó un par de veces, y la máquina empezó a funcionar.



Un mundo sin prejuicios

Cuentan que en cierta ocasión, cuando Sussman era un novicio, se le acercó Marvin Minsky y le preguntó qué estaba haciendo. 
Sussman: Estoy tratando de enseñarle a jugar al ta-te-ti a una red neuronal con cableado random. 
Minsky: ¿Y por qué la red está cableada random?
Sussman: Es que no quiero que tenga preconceptos sobre la manera de jugar.
Minsky cerró los ojos y se quedó un rato así.
Sussman: ¿Por qué cierras los ojos?
Minsky: Porque quiero que la habitación esté vacía. 
Sussman: ?
Minsky: La red tiene preconceptos, solamente que no sabes cuáles son. 
Y fue entonces que Sussman experimentó satori.



Koan moderno

“Se acercó el discípulo al maestro Watanabe quejándose de que por más que lo intentaba, no era capaz de entender el significado del koan que el maestro le había propuesto. ¿Tiene alguna explicación?
Watanabe le respondió:
– ¿Conoces el juego Second Life?
– Sí.
– En Second Life las personas viven una segunda vida dentro del juego: hacen compras, adquieren una nueva personalidad, un nuevo aspecto exterior, se enamoran, fundan familias, van al teatro, compran acciones, etc. ¿verdad?
– Sí…
– Y hay gente que tanto se fanatiza, que prácticamente vive su vida dentro de la segunda vida, ¿no es cierto? Ahora bien: conozco el caso de unas personas que se 
fanatizaron tanto, tanto, que aun encontrándose en el Second Life, se dedicaban a jugar a otro Second Life que funcionaba dentro del anterior.
Y al oir estas palabras, el discípulo experimentó satori…”




Satori

Se te cae una bocha de helado de chocolate en la camisa nueva, manchándola toda. “Y entonces, experimentó satori.”

Empujando un auto para que arranque, alguien se patina y se cae de jeta en el barro. “Y entonces experimentó satori.”

A alguien se le revienta el preservativo en pleno orgasmo. “Entonces, experimentó satori.”

Te llevan en cana por tenencia de drogas. En la comisaría te cagan a patadas. “Y entonces, de pronto, experimentó satori.”

Abrís el sobre del laboratorio de análisis. Te dio positivo. “Y entonces, de pronto, experimentó satori.” 






Jan de Jager (Buenos Aires, Argentina, 1959)







domingo, 10 de julio de 2016

MADEMOISELLE YVONNE
























Esta (*) es una historia de cuando mi abuelo era pibe. Entiendo que por respeto a la memoria de mi abuela, él la contaba como si el protagonista fuese otro, pero estoy casi seguro de que el cadete de la anécdota fue él mismo. 

Mademoiselle Yvonne era la actriz y cortesana más famosa de aquellos tiempos. Vendía, y muy caros, sus favores. Era hermosa, rubia de raíces no del todo negras, pasablemente francesa; y sabía hacer al hombre sentirse hombre, y le hacía suponer vanidoso que todo lo que ocurría en la cama era mérito de él. Casi todos los muchachos porteños soñaban con estrecharla en sus brazos, y unas cuantas cosas más. Soñábamos. En cambio, teníamos que conformarnos con sostener en la mano izquierda alguna foto de ella de las que salían en Caras y caretas.

A los cadetes del Colegio Militar se nos ocurrió una excelente idea.  Hicimos una vaquita para juntar los 400 pesos moneda nacional que cobraba la diva, y decidimos por sorteo quién sería el afortunado. Participamos más de cien cadetes, a cuatro pesos cada uno. Ganó Gálvez, un morocho salteño. A él le tocó la suerte de mantener en alto el Honor de la Institución…

Recién bañadito, afeitado y perfumado, vistiendo el uniforme de parada (claro), y aferrado a un ramo de rosas, Gálvez toca timbre en el piso de la actriz. Ella lo hace pasar, y está genuinamente encantada de recibir a un cliente que no tiene setenta años ni pesa cien kilos. Casi nunca le toca en suerte hacer sus favores a un jovencito. Una de las desventajas de ser una puta cara.

Pasan un rato memorable con derecho a bis más memorable todavía. Y mientras fuman el ineludible cigarrillo, curiosa, Yvonne se decide a preguntar – dice: no te quiero ofender, no, pero ¿cómo hizo un chico como vos, digo, un estudiante, para juntar tanta plata? ¿Sos de familia rica?  Gálvez duda, pero al final le explica, un poco avergonzado, lo del sorteo – así que pusimos cuatro pesos cada uno y bueno, el ganador fui yo. Gálvez se ruboriza. Piensa que quizás de algún modo, habérsela ganado en una rifa, rebaja y ofende a la famosísima actriz.

Al contrario, emocionada, Yvonne abre el cajoncito de la mesa de luz donde había guardado los 400 pesos. “Me siento muy honrada de que el Colegio Militar de la Nación, que los cadetes del Colegio hayan sentido que…  Son unos dulces. Es más, en reconocimiento a este honor que ustedes me hacen, vas a poder contarles a todos, que ser recibido en los brazos y en el lecho de Mademoiselle Yvonne no te ha costado ni un centavo…” 

Le pasa, rapidita y maternal, la mano por el pelo, le besa la punta de la nariz, y le devuelve sus cuatro pesos.



Jan de Jager (Buenos Aires, Argentina, 1959)



(*) Uno de los cuentos de Maupassant que más me gusta. Estoy convencido de que tuvo su origen en una anécdota relatada en alguna sobremesa de distendida charla y dilatados licores. Procuro refundir el cuento en un formato similar al del que creo fue su punto de partida. Además, me tomo la libertad de localizar la acción en Buenos Aires, en los años treinta.



IMAGEN: La modelo y actriz francesa Laetitia Casta.




viernes, 8 de julio de 2016

EL TEDIO




























Del otro gran aventurero de la antigüedad y de la literatura, Odiseo, sabemos por buenas fuentes que se zambulló de lleno en la rutina cotidiana.

Después de vivir todas las aventuras que relata Homero (partir a regañadientes de Ítaca hacia Troya, guerrear durante nueve años, lograr finalmente con la argucia del caballo lo que no había logrado la valentía de Aquiles ni la fuerza de Ayax – emprender luego el retorno a Ítaca pero esta vez para demorarse otros nueve años por el camino con Sirenas, Cíclopes, comedores de loto, Escila, Caribdis, el reino de los muertos, la ninfa Calipso, etc.), regresa y con la ayuda de su hijo y unos pocos más, masacra a los pretendientes que pretendían usurpar su trono y el uso de su esposa, tras lo cual aparentemente vivieron felices y envejecieron en Ítaca.

Sin embargo, nos lo volvemos a encontrar veinte siglos después, en el octavo círculo del infierno, en el canto XXVI de la Divina Comedia. Según el testimonio del Dante, el eterno aventurero no puede ser atraído o retenido por el amor de su familia, y sigue navegando los mares.

Nè dolcezza di figlio, nè la pièta
                        Del veccio padre, nè´l debito amore
                        Lo qual dovea Penelopè far lieta,

            Vincer poter dentro da me l´ardore
                        Ch´i´ebbi a divenir del mondo esperto,
                        E delli vizi umani e del valore

(Inf. XXVI 94-98)                

Cruza el estrecho, según cierta tradición funda Lisboa, luego navega casi cinco meses por el Atlántico, hasta llegar a avistar otro continente (que según Dante es la montaña del Purgatorio), pero antes de llegar a tocar tierra, su nave es engullida por las aguas.


Pero si ahora retrocedemos, esta vez unos 16 siglos, nos encontramos en el libro diez de la República de Platón con el relato de Er, un señor que, como el Dante, dicen que visitó el más allá y vivió para contarla. En ese más allá que describe Er, no hay una eternidad de Infierno, o Purgatorio y Paraíso, sino castigos y premios pero luego reencarnación. Las almas esperan en burocráticas filas a que les sea adjudicado un turno para elegir destino en su siguiente vida. 

Una feliz coincidencia entre ambos viajeros a ultratumba, es que Er también se encuentra con Odiseo. Pero la gran diferencia es que el Odiseo que Er conoce, manifiesta que, después de su agitada vida de héroe homérico, no hay nada que desearía más que la tranquila y anónima vida del más nondescript de los mortales.

Y resultó que el alma de Odiseo recibió el último turno de todos y se adelantó a elegir su destino. Recordando los trabajos pasados en su vida anterior, rechazó toda ambición y estuvo largo rato buscando una vida de ciudadano común, uno que se ocupase meramente de sus propios asuntos. Con dificultad, logró encontrar esa vida, que se hallaba tirada en un rincón, descartada por todos, y al verla dijo que aun si le hubiese tocado el primer turno, hubiese realizado la misma elección.
 (República, X, 620 c,d)


Esperemos ahora veinticinco siglos, y nos encontraremos, según Joyce, con Odiseo cumpliendo ese destino que Er o Platón le adjudican, y viviendo la vida de un tal Leopold Bloom, judío irlandés, humilde vendedor de espacios publicitarios para un periódico de Dublin, cuya rutinaria vida es degustada y espulgada a razón de más de 700 páginas / 24 horas.  




 Jan de Jager (Buenos Aires, Argentina, 1959)





IMAGEN:  Gerald Davis Gerald Davis como Leopold Bloom, del Ulysses de James Joyce; fotografía de Amelia Stein.