miércoles, 22 de mayo de 2013

¡Oh, yo, mi efímero Dios!














El mundo nace y muere en uno


El mundo nace y muere en uno, 
cualquier otra conjetura no es más que eso, 
como el amor o el porvenir. Este poema 
será otro y único ante cada lector, así como 
tu encanto y mi deseo son sólo míos. 
Como en una linterna mágica la vida 
se pasea entre el fulgor y la penumbra. 
No somos más que viajeros asustados 
revisando un mapa confuso. Cada mañana 
reclama carácter, la osadía de resistir 
en la fugacidad, en lo indescifrable.



Sólo agua

Agua limpia, sólo agua limpia,
que dice para mí por entre las piedras.
Aire limpio, sólo aire limpio, que dice
para mí por entre el ramaje. Me dejo estar
sobre la frágil voz de la hierba, cierro
los ojos, estremecido agasajo
el peso del cíelo sobre mi cuerpo.



Mío es mi dolor

Mío es mi dolor, mi hambre
y mi abundancia. Vuelo en círculos,
bajo el sol, allí donde se me pueda ver,
desafiante. El mundo no existiría sin mí.
Miro y creo. No voy a tolerar que nadie
hostigue el candor de mis sentidos, de mi afán.
Aunque sucio, inapropiado: puro, mío.

Brillo entre rejas, mi furia es fresca, 
como mi grito. ¡Oh, Yo, mi efímero Dios!



La lata con el agua

La lata con el agua de los perros 
al pie de la ventana de la cocina, 
desde la que ella, al asomarse, 
ve con extrañeza cómo 
su rostro reflejado relampaguea 
bajo el cálido sol del mediodía.



Ella se quedó dormida

Ella se quedó dormida
sobre la colchoneta inflable
en medio de la pileta.
La colchoneta es transparente
con grandes flores de colores.
Un universo de reflejos
enmaraña su cuerpo, que se hamaca
a impulsos de una brisa suave.
Me es casi imposible imaginar
que alguna otra cosa pueda
estar sucediendo en cualquier parte
simultánea a este prodigio.



A la hora de la siesta reinaba el pecado

A la hora de la siesta reinaba el pecado 
y mi prima Susana era la Gran Sacerdotisa. 
Anda ahí, vení acá... Ahora pónete el sombrero 
y la capa, ahora álzame y canta una canción... 
Todavía siento el peso y la consistencia 
de su cuerpo misterioso quemando entre mis brazos. 
En cada mujer busqué violentar a mi prima Susana, 
ella fundó en mí esta insatisfacción ambigua 
que desluce cada nueva escaramuza.



Sólo la escritura

Sólo la escritura, 
la palabra, ese rayo 
que me atraviesa, ese río 
que me pierde, sólo ella, 
paciente y leal, 
sostiene mi ilusión.



Qué raro esto de saber desde siempre

Qué raro esto de saber desde siempre
que estamos destinados a la muerte, y aceptarlo,
qué raro, despreocupados, y más aún
que esa cita, que se insinuaba remota, fijada
de antemano, de pronto se revele tan próxima.
Es la muerte una pregunta que avanza bajo la fría
superficie. ¿Será un cardumen de sardinas?
¿Será un calamar gigante? ¿O será ella que ya viene
por nosotros? ¿A qué distancia está?
Los viejos navegantes trepamos a los mástiles
y oteamos, inquisidores, el horizonte...
Esta vez es un banco de sardinas, todos vitoreamos
la continuidad de la vida, y recibimos el aire salado
sobre nuestros rostros como una bendición.



Vas, Tati, junto a tus hermanas

Vas, Tati, junto a tus hermanas 
en tu vestido floreado, infartante 
en tus sandalias de taco altísimo, 
desde las que los machotes se ven 
más confundidos que nunca. El pelo 
crespo, arrebatado, con tu pañuelo 
colorido y perfumado y combativo, 
a lo Janis.



César Bandin Ron







César Bandin Ron nació en Buenos Aires en 1948. Es poeta, narrador, periodista, artista plástico, diseñador editorial y docente. Ha participado en la fundación de varias publicaciones de arte y literatura (Lyra, Pluma y Pincel, Artistas, Artemas, Calendario Cultural Boehringer Ingelheim, Revista de Poesía, DoDó/Vida de Artistas...), así como de algunas instituciones de educación artística (Escuela Superior de Diseño y Comunicación, Escuela de Fotografía Profesional "Fotodesign" y el Centro de Estudios Avanzados en Música Contemporánea). Como periodista cultural, y en diferentes épocas, ha sido colaborador de los diarios Clarín, La Prensa, La Opinión, Perfil y El Economista. Lleva publicados unos quince libros entre poesía, infantiles y ensayo sobre arte. Ha obtenido, entre otras distinciones, el Premio Consagración Nacional en el rubro Producción Artística y Literaria. Parte de su obra poética editada: Dominios naturales (1982), La jaula de los monos a las 3 de la mañana (1985), El globo de la muerte (1993), Collage de la nadadora suplicante (1994), Canto desigual del ganso (1997), Plancton, junto al artista plástico Adolfo Nigro, (1998), El cerebro mágico (1999), Cheroquee y Sistema de alucinaciones (2005), y la antología Sumamente hormiga (2006), Oh, Yo, mi efímero Dios (2011).





lunes, 20 de mayo de 2013

Naturaleza muerta



















Así que pasen quince años


TODAS las chicas, peque, son apenas
volutas, y el deseo
vuelve a nombrarte, vuelve a delirarte
en once y siete sílabas
para cerrar la noche, como cuando
reúno los peones
y los alfiles, luego de jugar
con la mirada en una
mesa de bar, nocturno, veraniego,
para volver a vos,
muro habitual de esporas que despido.
Así alejo palabras
que ni te rozan, ciego, pusilánime,
y que se van a nada
que no sea dar lástima a los otros,
que leen y se espantan,
preso yo de una noria sin palenque
y poeta sin piel.
Lo que más temo, peque, es que a la postre,
patético, te llame
—ya te lo he dicho—, que reclame, necio,
idiota de tu huella,
tu compañía. Prosa, ésta, que nunca
responderás, temita
caduco y enterrado, pobre voz
que se somete y finge
que todavía puede su dialecto
ser de vos comprendido,
ser de vos admirado o contestado
ni siquiera en silencio.



Aún no

NADA decir. Sudar. La nochecita
respira, se exaspera.
La caótica música que escucho
no guarda relación
con la chicharra que me continúa
como un cable amarillo
que de pronto muriera. Casa/foco,
mi conciencia ha borrado
toda palabra: quieta. (Sin embargo
aún quiero escribir,
aún hay algo hambriento que se opone
a que las cosas sean
apenas esta idiota certidumbre
que respira, que suda.)



Pablo Seguí


Pablo Seguí. Nació en Córdoba (Argentina) en 1973. Desde los ocho y hasta los diecisiete tocó violín, música clásica. Luego abandonó.la música y se dedicó a la escritura. Publicó los libros: "Los nombres de la amada" (1999), "Claves y armaduras"(2005) y Naturaleza muerta (2011) y también varias plaquetas. Administra los blogs La lección de piano (poemas), Anotaciones-Tamarit (prosas) y Traduciendo franchutes.




sábado, 18 de mayo de 2013

CERO SOBRE EL NIVEL DEL MAR




















Me gusta la primera vez 
de todas las cosas:

usar las sábanas 
recién salidas del sol, 
estrenar faldas, 
hacer palabras 
que convoquen al sexo, 
bautizar camas.

Tengo vocación de virgen 
en su primera noche.



Dónde me encontrarás 
si otra vez transmuto 
y me quedo criando 
guanacos en La Puna 
o de pronto revivo 
en monja gris o en puta 
dónde me buscarás 
si me pierdo en las otras 
mujeres que me habitan 
si me olvido tu nombre.



La envuelve la lleva la trae la moja 
la aliña la reta la hunde la unta 
la gira la aleja la mueve la acerca 
la mece la arrastra la encaja la empuja 
la agarra la suelta la corre la mata 
la inventa la ignora la muerde la asusta 
la excita la atrapa y la tira. 
Apología del mar y la caracola.



Valeria Pariso




Valeria Pariso. Nació en la Provincia de Buenos Aires en 1970. En 1993 egresa con el título de abogada de la Universidad de Buenos Aires, profesión que ejerce. Publicó antología con varios autores, entre ellos "II Colección de Autores contemporáneos - II Certámen de poesías, cuentos y cartas de amor", "Poesía encontrada" (2007), "Vuelo Íntimo" (2008) y "Lunario" (2008). Sus cuentos y poemas son publicados en numerosas revistas literarias (tanto digitales como en papel) y en diversos blogs. En 2012 publica su libro de poesía "Cero sobre el nivel del mar", Ediciones AqL, de donde fueron tomados los poemas que presentamos.



jueves, 16 de mayo de 2013

MATERIA














Parrilla

Sobre el fin de la calle
rumbo al cuartel
hay un asador:

es verano
pero corre una pequeña
brisa.

Mi padre
mi madre
nuestros hermanos
disfrutan de la cena
familiar
al aire libre.

No hay nada que temer
estamos abrazados por el campo
el mundo acontece en ese punto
minúsculo del universo. Tengo
seis años. Conozco
todo
lo que me circunda.
Somos libres
en el lugar.

Mi padre es feliz;
se rodea de sus hijos
de su mujer
tiene información suficiente
para proveernos
durante algunos años:
axiomas, libros, narraciones
de adolescencia.
Ahora que
su muerte es fresca
y reciente, recreo el instante
en que mi padre
distribuye la carne,
las achuras, las ensaladas
en derredor.
Mi madre lo roza con los ojos
y deliberadamente
lo deja hacer
deja que su fuerza crezca
allí, en ese punto
minúsculo del universo.



Las piedras del cielo

Las piedras que alguna vez
tocaron
las algas,
ellas,
no las piedras duras, sino
las piedrecitas tan sin nombre,
las piedras que con trazos
surgidos desde adentro
rozaron la sustancia de las
algas,
no su núcleo
sino sus bordes rosados,
ellas están cerca, las
rozo
o aspiro
como si aspirara un caudal
de agua o de rosas
apenas marchitas, fuera del
viento,
ellas permanecen
pero no como un Ser
sino como un Río.
Grave caudal de las horas
las piedras
se disuelven en el humo
de la mañana,
parecen flores deshechas,
pétalos, tallos…



Materia

Miro a los niños. Uno, dos,
tres…El peso de
estos años
fue terrible
y casi no hay paz
en el
aire. ¿Quién
podrá
fuera de la política,
alejado del Capital, 
decirme: este objeto
es pequeño
aquella alegría
es versátil
esto se inscribe
en el terreno de la 
bondad?

Saludo con mi mano izquierda
a los próceres
del día
y camino
bajo la lluvia
a costa
del pasado.

La línea de la playa
es gris, pero hay
viento. En estos terrenos
fríos la pobreza
no es posible, el constante
sobresalto
se vuelve una moneda
real. Apoyo mis pies
en la arena, hago un hoyo
con mis manos,
arrojo
sin tristezas
un poco de materia
al aire.



Carlos Battilana





Carlos Battilana. Poeta argentino. Nació en Paso de los Libres (Corrientes), en 1964. Reside en Buenos Aires. Publicó Unos días (Libros del Sicomoro, 1992), El fin del verano (Siesta, 1999), La demora (Siesta, 2003) y El lado ciego (Siesta, 2005). Una selección de sus poemas se publicó en Una historia oscura (Ediciones Del diego, 1999). Poemas suyos aparecieron publicados en diversas antologías (Poesía en la fisura, La voz del erizo, Poesía argentina año 2000, Poesía en el subte, Antología Zapatos Rojos, Hotel Quequén Poesía), revistas (Diario de Poesía, Vox, Hablar de poesía, Tsé Tsé, La Mineta, Crisis, Paredón, Nómada, Blanco Móvil, Carpetas de poesía argentina, La Carta de Oliver, entre otras) y suplementos culturales (Clarín, La Nación, entre otros). Es docente de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Buenos Aires. Integra el consejo de Redacción de la revista Abyssinia.

LEER más poemas en la infancia del procedimiento





martes, 14 de mayo de 2013

ADIÓS Y HASTA PRONTO



















7- 

Aquí nos despedimos y replegados 
para evitar la luz, para demandar 
silencio al redondo horizonte 
de agua, a la línea verde y tensa 
del horizonte, absortos en su danza, 
aquí nos despedimos. Bienaventurado 
quien te nombre. 



8- 

Son los tumultos del corazón 
y detrás de todo aquello, 
una isla, un redondo horizonte 
de agua. El encanto de despertar 
reside en la sorpresa; nos 
volveremos a ver. Los animales 
que sufren se parecen. 



9- 

Ésta es la pequeña botella 
del naufragio y está destinada 
a vos y solamente a vos 
su propia condición de añicos 
que pensaba haber olvidado 
en un sitio que no te concernía. 
Hasta pronto, tal vez, Annabel h. 



11- 

Oh, sí, la luz desapareció 
con maniática pacificidad. 
Y todas, tuyas y mías, las estrellas 
a ras del agua, tan cercanas como 
para que significasen algo; 
tampoco estabas allí. Y aquí 
no vive nadie y todo ha sido 
un sueño. 



16- 

La mutua vacilación 
al respirar y estrellas 
y grillos que, festejantes, 
se vuelven muy lentamente 
hacia nos como a un 
seguro asilo y llaman 
a alguien entre los vivos; 
quizá nadie, quizá yo 
mismo. 



17- 

Algo muy pequeño y sencillo 
sobre la superficie ennegrecida 
del agua, haciéndose más y más 
leve, como si eso significara 
algo, un fingidísimo cambio 
en la cualidad de la luz. Un instante
para que alguien lo reproduzca.  
¿Te acucia el hallazgo, Anica? 



19- 

Hacia el grupo de estrellas enmarcadas, 
hacia la destrucción que volverás  
a ver juntas y en otro orden,  
en la complicidad fugaz de esta luz, 
y del pasado que les inflige en torno 
a un centro de luz, la luz de estrellas  
muertas. Y exenta de su cuerpo,  
una palabra. Una y otra vez. Y más  
que sonidos pronunciamos recuerdos. 



20- 

El plazo brevísimo de un sueño, 
muy lejos para siempre del rumor 
del agua, del número de latidos  
por minuto de tu corazón, algo puro  
e inalcanzable como una estrella.  
Si diste en divisarlo o no, qué importa,  
estemos en paz. No hay sueños impunes.  



24- 

Digo en mi corazón: Nada  
de brusquedades, nada de merced. 
Sólo predije aquello que haría. 
Y con los dos ojos en funcionamiento.  
Inmóviles. Integran también un sueño  
verdadero. Pan y tierra. Una lírica impía. 
Una débil frontera de tinta. El silencio.  
La más larga de nuestras extremidades. 



Alberto Cisnero




Alberto Cisnero. Poeta argentino (La Matanza,Buenos Aires,1975).Escribió: La sustancia en infracción (2002), Los dados de la muerte (2004), Mil brillos apagados (2007),Akullico (2009), El precursor químico (2009), Tagsales (2010), Adiós y hasta pronto (2010), El movimiento obrero granizado (2011), Robé un auto para trasladarme a las soledades vivientes (2012), Ajab (2012), Las  casas (2013) y las novelas Hablamos cuando se pueda (2011) y Treinta dineros (2012). Publicó :El límite de la materia (Ediciones Ruinas Circulares,2012) y Tagsales (Encausto Edictores,2013).





domingo, 12 de mayo de 2013

Necesito un verso

















Un verso
que tenga
el color claro
de los ojos,
un verso que
hile finamente
los pensamientos recónditos,
un verso
que apriete el dolor,
y las palabras contra la boca,
un verso
que endurezca los músculos
reblandecidos,
un verso que
alcance a penetrar el cuerpo
mientras mis manos
apretadas y frías
sientan fluir suavemente
la vida.

Septiembre de 1977



Aquí,
estamos,
estás
estamos,
vos, yo,
todos.
Mientras mis manos
puedan escribir
mientras mi cerebro
pueda pensar,
estaremos
vos, yo, todos.
y habrá un mañana.

1 de enero de 1978



Qué puedo decirte,
en esta Navidad tan diferente;
me siento tan sin nada,
tan sin vos, tan sin esa vida
que fui entregando,
no tengo ya ni el nombre
de las cosas que quise,
sólo las sombras desdibujadas
de lo que alguna vez fue y ya no existe.
Qué puedo decirte, amor
en esta Navidad tan diferente,
en que no podemos regalarnos
ni siquiera una caricia,
en que no podemos robarnos los besos
ni revivir los recuerdos.
Qué puedo decirte, amor.
Parece como si se me hubieran terminado
de un solo golpe las palabras
y un vacío inmenso me habitara.
Busco tus ojos,
busco la señal de antes, de siempre,
la inconfundible señal del amor
para esta Navidad tan sola,
y aunque estás siento que ya no estamos,
que de repente me has abandonado.



Ana María Ponce



Ana María Ponce, nació en San Luis en 1952. Comenzó su militancia en la Juventud Peronista y allí conoció a su marido, Godoberto Luis Fernández, quien fue detenido-desaparecido antes que ella. La pareja tuvo un hijo, Luis Andrés. Fue secuestrada en el jardín zoológico. Fue vista en la ESMA en 1978 por Graciela Daleo, a quien le llegaron versiones de que fue ahorcada o muerta por descargas eléctricas en el dorado. En la ESMA la obligaban a trabajar, y ella escribía a las escondidas, antes de que la mataran le dejó sus poemas a Graciela.




viernes, 10 de mayo de 2013

Una canción tan fría y apasionada como el alba













Latas, vasos de plástico tirados al azar. Arranca 
el día; arranca y muestra drástico en la playa 
vacía, el final de la fiesta. En la luz fría, 
tapado con arena a nuestros pies, el resto 
carcomido de un tronco humea apenas.

Detrás el mar, el ruido 
opaco de las olas repetido.



Cuerpo


Belén, casa del pan. Pasa la noche.

Son de noche los huecos en la pared de piedra
mirando en el vacío de la noche.
Y son ojos callados mientras pasa la noche.

Belén, casa del pan.

Una mujer abierta, un llanto en el silencio.

Pasa la noche. Pasa
por el cuerpo del asno,
por el cuerpo del buey, echados en la paja,
por la bruma caliente que respiran
mientras pasa un segundo
y después otro
y otro,
por sus ojos abiertos que reflejan
un llanto que se calma
cuerpo a cuerpo.

Belén del cielo despejado y frío. 
Belén del asno santo.

Belén, casa del pan, el trigo roto, el agua. 
Casa del pan, Belén, la harina, el fuego, 
la pura levadura: una mujer, la rosa repentina 
de su risa en la noche, cuerpo a cuerpo, 
la risa de su carne.

Pupila que titila,
pupila vulnerable que titila
mientras pasa la noche,
casa del pan,
Belén.



Alejandro Crotto



Alejandro Crotto nació en Buenos Aires, en 1978.   Poeta y traductor. Es el autor de Abejas (Bajo la Luna 2010). Administra el blog                http://losporquesdelarosa.blogspot.com.ar/   dedicado a la poesía y a la traducción. Los poemas que publicamos integran el libro Chesterton, que será publicado en el transcurso de este año.



miércoles, 8 de mayo de 2013

Las mujeres de la generación de mi madre


















las mujeres de la generación de mi madre
cantaban boleros en el jardín
a la hora de la siesta
se teñían de rojo el pelo
porque amaban a Rita Hayworth
deseaban al hombre de su prójimo
a escondidas del cura
que bendijo su matrimonio
erguidas en sus tacos
besaron el mar
en los ojos de Clark Gable
destiñeron con sudor
el traje de alpaca
del bailarín con aire de actor
el último sábado de carnaval
y volvieron a casa
pasadas las doce
con un pie descalzo
húmedas de amor
tejieron a dos agujas
el tapadito rosa
de la primera hija
remendaron a pedal
el desconsuelo
mientras ellos perdían la voz
en el gol del ascenso
Quisieron ser reinas
y arrojaron cetro y corona
a las brasas
donde ardía
la ración
para el hambre de los suyos

quisieron ser
y para no gritar
acunaron al ritmo de foxtrot
el aguijón de veneno
en la boca del estómago

guardaron
bajo siete llaves
en siete ataúdes
el sueño de conocer París
el anillo de compromiso
los primeros dientitos del varón
en cinta de raso bebé
la pelusita de la recién nacida

en tiempos de falsa bonanza
nosotras
escribimos poemas
tuvimos amantes
fuimos realistas
y pedimos lo imposible
un día
llegamos a París
y tiramos las cenizas en el Sena
para cumplir
su última voluntad




RETRATO


un brazo sostiene el mentón 
sobre la pierna inmóvil 
el otro descansa 
apenas define la silueta 
una bata floreada 
en la primera sombra 
de la tarde

podría ser un cuadro 
si no fuera 
porque el rumor 
de su pulso 
desgarra el aire 
de ventana 
a ventana


Silvia Tocco




Silvia Tocco. Poetas argentina (Buenos Aires, 1954). Es médica, psicoanalista y especialista en Psiquiatría infantil. Ha trabajado en talleres de escritura con niños con problemas emocionales. Publicó Después de la tormenta, Editorial Libros de Alejandría. Argentina, 2000 y "La cercanía del mar", Ed. El Mono Armado, 2009, de donde fueron extraidos los poemas que presentamos.



lunes, 6 de mayo de 2013

La enagua cuelga de un clavo en la pared




















Es la grieta de una pared la que miro hace días. Lentos 
insectos blancos duermen en un ángulo más oscuro y más 
húmedo. La pared parece hecha para que apoye en ella mi 
frente y duerma (paño frío de cal sobre los labios)
       "pobres mujercitas, pobres chicas abandonadas" 
es el único viento que silba en nuestros corazones 
silba entre las persianas flojas de nuestras cabecítas desatinadas
       -una mano venía por el aire para golpear mí oído 
silencio   desprende veneno una cápsula rota
       el pequeño strass que adornaba mi oreja estalló 
       polen que brilla en las maderas del suelo 
ahora la visión de unas manos con uñas cuadradas nos da taquicardia
mujercitas     siempre tensas continuando la línea de unos 
tacos negros
siempre perfumadas de aburrimiento y pasión 
de nucas desnudas
de nucas embalsamadas por el aire que devuelven las enaguas 
mujercitas del sur     con una mirada que insiste hacia las 
estrellas frías
de dedos mojados en ungüentos     en fósforo
mujercitas      perdidas en su musitar palabras improbables 
pesadilla/perfume
      y después la cámara
      sigue la caída de un pétalo desde los balcones de 
      piedra.
      ¡qué tonto es todo lo que hicimos!
      ¡qué fastidioso el espiar de nuestras madres sobre nuestro 
corazón! así miran las modistas la casa incendiada, la casa 
muerta de ceniza incrustada en el pasaje estrecho de una 
ciudad moribunda
qué mal hicimos todo   la torpeza de nuestros dedos en 
el cuaderno enfermo, en la batista de cursis bordados ¿qué 
falta no absorbieron nuestras manos decaídas y pálidas? abrimos 
la llave del gas, los frascos, las puertas de las terrazas y
desalentadas vamos a ducharnos sin honor    ¿cuándo
seremos heroicas cuándo ahorcarnos en un cable cuándo 
provocaremos un temblor? 
mujercitas             mujercitas
ni putitas ni niñas ni madonas
el humo arrancado a las agujas de pino, ése el calor de nuestras 
miradas sobre los lentos objetos, las piernas de los hombres y 
los animales mutilados. El hambre de bondad nos hace estremecer 
en lo oscuro; el hambre de palabras plácidas palabras 
calmantes cómo una capucha para nuestras nucas volcadas 
como flores, que ya no pueden sostenerse en un jarro.


(Fragmento de "La enagua cuelga
de un clavo en la pared")

Leonor García Hernando






Leonor García Hernando. Poeta argentina, nació en Tucumán en 1955 y residía en Buenos Aires hasta el momento de su muerte (de cáncer, en 2001). Formó parte del taller literario "Mario Jorge de Lellis" y de la dirección de la revista Mascaró. Publicó Mudanzas (1974), Negras ropas de mujer (1987), La enagua cuelga de un clavo en la pared (1993) y Tangos del  asesinato-Tangos del asesinato (1999) y El cansancio de los materiales (2001).





sábado, 4 de mayo de 2013

Instanto



















PERSONA

Cosa que acaba. Trozo que tiene fin. Sujeto. Que no dura, que se extingue. Mengua. Asunto finito, que finaliza. Fiesta que termina. Cosa que pasa, se apaga, afina. Persona. Trozo que declina. Que será cenizas. Que el suelo devora. Fuego que el viento sopla. Burbuja que estalla. Sujeto. Líquido que evapora. Basura que se arroja. Cosa que no sobra, zozobra, se va. Que nada fija. La foto amarillea el film quema embrolla la memoria falla el papel se rasga se pierde no se repite. Persona. Pedazo de pérdida. Cosa que cesa, fenece, se pudre. Hambre que se sacia. Asunto que sume, que se consume. Sujeto. Agua que el sol seca, que la tierra bebe. Algo que muere, fallece, desaparece. Tipo, bicho, objeto. Nombre que se olvida.



AS COISAS

El vidrio quiebra pero no se derrite. El plástico se derrite pero no quiebra. Así son las gafas. Estructura plástica para lentes de vidrio. El espejo muestra, el vidrio deja ver. Así son los vidrios. El mármol es usado en las tumbas. La madera pulida no suelta astillas. Las burbujas cuando estallan no dejan trizas. El vidrio no se pudre, ni en la humedad, ni debajo de la tierra. Después de años enterrados los muertos miopes, restan apenas los huesos y las gafas. Y cuando no queden ya huesos aún estarán intactas las gafas. Si el vidrio es negro, los ojos desaparecen. Así son las gafas oscuras. Muestran pero no dejan ver. El hierro cromado no se oxida. El vidrio de la ventana retiene la lluvia pero deja pasar las escenas. El agua estancada espejea como la plata. Así es el agua. Si hay luz de un solo lado el vidrio espejea, como el agua estancada. La plata después de años ennegrece. Así es la plata. La piedra cuando toca fondo turba el agua. Así es la pérdida.




Porque yo te miraba...

porque yo te miraba y tú eras mi cine, mi Scarlet O' Hará, mi

Excalibur, mi Salambo, mi Nastassia Filípovna, mi Brigite Bar-

dot. mi Tadzio, mi Anne, mi Lou Salomé, mi Lourraine, mi Ceci,

mi Odete Grecy, mi Capiíu, mi Cabocla, mi Pagu, mi Barba-

rella, mi Honey Moon, mi amuleto de Ogum, mi Honey Baby,

mi Rosemary, mi Merlin Monroe, mi Rodolfo Valentino, mi

Emanuelle, mi Bambi, mi Lilia Brick, mi Poliana, mi Gilda, mi

Julieta, y yo te decía de mi amor y tú reías, suspirabas y reías.

(De: "Instanto", Anlotogía poética,

Kriller 71 Ediciones, 2013)

Arnado Antunes

(Traducción Reynaldo Jiménez e Ivana Vollaro)



Arnaldo Antunes nació en San Pablo, en 1960, es un músico y poeta brasileño. Participó en vídeos, performance e integró desde 1982 a 1992, la banda de rock paulista Titâs, una de las más importantes del rock brasileño en la década de 1980. En Titãs actuó como vocalista y compositor, participando en siete discos. Como poeta, publicó los libros OU E (1983), Na (1986; 1991), Judos (1a ed. 1990; actualmente 49 edición), As coísas (1992; actualmente 5a edición), Home (video-libro-cd, 1993) y Doís ou maís corpas no mesmo es-paco (libro con cd, 1993). Editó revistas de poesía, participó en diversas publicaciones colectivas y exposiciones de poesía visual (vg. en las Bienales de Arte Moderno de de Sao Paulo y de Porto Alegre, presentó instalaciones para la observación de palabras a través de distintos procedimientos). Después de salir de Titãs, continuó componiendo para la banda. Pero inició su carrera en solitario como cantante, compositor, poeta y "videasta", lanzando el disco-libro-vídeo "Nombre" em 1993, al que siguieron "Nadie" (1995), "El Silencio" (1996) y "Un Sonido" (1998). Varios intérpretes ya grabaron canciones de su autoría: Marisa Monte, Gilberto Gil, Rita Lee, y muchos otros. Se hizo también uno de los nombres más conocidos en la poesía contemporánea brasileña y sus composiciones integran antologías internacionales. Compuso en 1999, la banda sonora para el espectáculo "El Cuerpo", del grupo de danza minero, que salió en disco en 2000. Doble Duplo” (selección, traducción y arte por Iván Larraguibel) -2000- Ed. Zona de obras/ Tangará, España “Outro” (realizado junto a Maria Angela Biscaia y Josely Vianna Baptista) -2001- Fundação Cultural de Curitiba; “Palavra Desordem” -2002- Ed. Iluminuras, São Paulo; En 2002, lanza en asociación con Marisa Monte y Carlinhos Brown, el CD "Tribalistas", apuntando más a una estética musical. El disco recibió ese año el Premio Grammy latino; ET Eu Tu (poemas de Arnaldo Antunes y fotos de Marcia Xavier) -2003- Ed. Cosac & Naify, São Paulo; “Antologia” -2006- Quasi Edições. Vila Nova de Famalicão, Portugal; “Como é que Chama o Nome Disso” -2007- Publifolha , São Paulo, Brasil.





jueves, 2 de mayo de 2013

Yo iba a ser Homero
















contranarciso


en mí
yo veo al otro
y otro
y otro
en fin decenas
trenes pasando
vagones llenos de gente
centenas


el otro
que hay en mí
eres tú

y tú


así como 
yo estoy en ti 
estoy en él 
en nosotros 
y solo cuando 
estamos en nosotros 
estamos en paz 
aunque estemos a solas


contranarciso

em mim
eu vejo o outro 
e outro
e outro 
enfim dezenas 
trens passando 
vagôes cheios de gente
centenas

o outro
que há em mim  
é você 
você 
e você 

assim como 
eu estou em você 
eu estou nele 
em nós
e so quando
estamos em nós
estamos em paz
mesmo que 
estejamos a sós



me gustaría tanto 
ser un poeta maldito 
el pueblo sufriendo 
mientras yo profundo medito

me gustaría tanto
ser un poeta social
rostro quemado
por el aliento de las multitudes

en cambio
aquí me ves
echándole sal
a esta sopa rala
que mal alcanzará para dos


eu queria tanto
ser um poeta maldito
a massa sofrendo
enquanto eu 
profundo medito

eu queria tanto
ser um poeta social
rosto queimado 
pelo hálito das multidôes

em vez
olha eu aqui
pondo sal
nesta sopa rala
que mal vai dar para dois



suerte en el juego 
desgracia en el amor
¿de qué me sirve 
tener suerte en el amor
si el amor es un juego 
y el juego no es mi fuerte,
mi amor?


sorte no jogo
azar no amor
de que me serve
sorte no amor
se o amor 
e um jogo 
e o jogo nâo é meu forte,
meu amor?



    ay de aquellos 
que se han amado sin pelearse jamás
    aquellos que han dejado 
que la herida nueva
    se convirtiera un día en llaga antigua

    ay de aquellos que se han amado 
sin saber que el amor es un pan casero
    y que la piedra no vuela solamente 
porque no quiere
    y no por falta de alas


ai daqueles
que se amaram sem nenhuma briga
aqueles que deixaram
que a mágoa nova
virasse a chaga antiga

ai daqueles que se amaram
sem saber que amar é pâo feito em casa
e que a pedra só nâo voa 
porque nâo quer 
nâo porque nâo tem asa



al abrir un antiguo cuaderno descubrí esto:
antiguamente yo era eterno


abrindo um antigo caderno
foi que eu descobrí
antigamente eu era eterno



tardes de viento 
hasta los árboles
quieren venir adentro


tarde de vento
até as árvores
querem vir para dentro



Lápida 1

                 epitafio para el cuerpo


Aquí yace un gran poeta. 
Nada ha dejado escrito.
Este silencio, medito, 
son sus obras completas.


LAPIDE 1 (epitafio para o corpo)

Aqui jaz um grande poeta.
Nada deixou escrito.
Este silêncio, 
acredito, 
sâo suas obras completas.


(De: Yo iba a ser Homero, Kriller 71 ediciones, 2013)

Paulo Leminski
                                  (Traducción: Aníbal Cristobo)




Paulo Leminski. Escritor brasileño, nacido en Curitiba, en 1944. Fue poeta, narrador, ensayista, traductor y músico. Su obra fue portavoz de la poesía concreta paulista de los años sesenta. Compositor de letras de canciones, grabadas entre otros, por Caetano Veloso. Redactor de publicidad. Traductor de obras de James Joyce, John Lennon, Samuel Becktett, entre otros. Colaboró en diarios y revistas de renombre en Brasil, como Invençao (donde se inició) y Vanguardia, página que dirigió en el Correio de Paraná, entre otras. Fue un estudioso de la lengua y la cultura japonesas. Publicó en 1983 una biografía de Bashô. Su obra ha ejercido marcada influencia en todos los movimientos poéticos de los últimos 20 años. Algunos de los libros de su autoría son Catatau (prosa poética experimental, 1967), Caprichos e relaxos (poesía, 1983), Distraídos venceremos (poesía, 1967), Agora é que são elas (romance, 1984), Giacomo Joyce de James Joyce (traducción, 1985), Sol e Aço de Yukio Mishima (traducción, 1985), La vie en close (poesía, 1991), Metaformose (prosa, 1994), Winterverno (poesía, 1994), y Vida (ensayos-biografía, 1990). El abuso del alcohol causó una cirrosis hepática en Leminski, que derivó en su muerte, el 4 de junio de 1989.