viernes, 31 de marzo de 2017

LA RADIACIÓN AZUL


























XXII

Campo de árboles secos
y tierra enferma
donde vive un amigo

Prendemos el radio
para hablar 
con algún aficionado

Y una voz aparece en ertéreo
"los voy a matar, perros"
pregunto quién es
"el que se electrocuta en tu cocina"

Entramos a oscuras
respetando la radiación azul
de un cuerpo que sale
del tomacorriente de la heladera

Una pasta marrón
se levanta y dice
"Denme forma o los mato"

¿Qué forma preferís, dice mi amigo?
¿Humana, vegetal, arte moderno?
"lo último", y parece entusiasmada.
La convertimos en pared con azulejos

Y vamos a tener, por fin
pared con quien hablar.





Juan Desiderio  (Caballito, Buenos Aires, Argentina, 1962)







miércoles, 29 de marzo de 2017

TU CARNE NO CIERRA









Tu carne no cierra 
y esta zanja
es un tajo de muerte
tu sombra abierta
en la zanja es
un tajo de muerte
la carne del mundo
y hay un gritón enfermo
hijo de una hermosa gimnasta
un alma que corre
con autos de fuego
en las autopistas de nada
de una zanja.
La carne se cierra
el metal hierve
yo cosía tus manos
con el algodón de mi raza
más dulce
que el terror 
a la altura.



Juan Desiderio  (Caballito, Buenos Aires, Argentina, 1962)




lunes, 27 de marzo de 2017

DURAZNOS









































De repente te detuviste y

compraste tres duraznos

en una verdulería de un barrio cualquiera

tocaste las frutas, el color era hermoso

tenía zonas amarillas y el degradé llegaba al rojo oscuro

muy suaves en su punto

cuando las probaste se te transformó la cara

y disfrutaste de esa carne fresca

los vendedores eran dos

una mujer y un hombre

estaban inclinados sobre un recipiente

pelaban zanahorias y se miraban con deseo

interrumpiste la escena para comprar los frutos

y ellos lentamente reaccionaron

cuando les pediste que los laven

no podías esperar a llegar a casa

te gustó pensar que todas las frutas de esa verdulería

eran así de dulces y sabrosas

porque estaban contagiadas de la piel suave,

de la carne que no quiere descansar.



Olvidaste un durazno en mi casa

por alguna razón éramos dos

pero vos compraste tres.




María Paz Levinson 




María Paz Levinson. Poeta argentina. Nació en 1978 en San Carlos de Bariloche.  Publicó Ojos o Luces (1999), Blume (2001) y una traducción de El Bailarín de Hilda Doolittle (2000) en  Ediciones Deldiego, Un catálogo de todo lo que hay (2006)  en Gog y Magog y Cartas a Cactus, Ediciones Belleza y Felicidad (2008). Gracias a una beca, realizó el taller de poesía a cargo de Arturo Carrera, Teresa Arijón y Diana Bellessi y la beca de clínica de obra a cargo de Javier Adúriz en el Centro Cultural Ricardo Rojas, 2003. Desde entonces se dedica a su oficio principal: Es la mejor sommelier argentina, y una de las mejores del mundo. Así que brindemos, por ella,  y por la poesía que nos queda.




sábado, 25 de marzo de 2017

EL MAR ENFRENTE































EL MAR ESTÁ enfrente
no podías dormir sabiendo que estaba tan cerca
del balcón sentías el viento salado y la playa sola
querías ver brumas algas Todo, la mañana la tarde la noche
en una foto, que se pueda captar en una sola toma.
El niño gritó y sabías que no íbamos a salir a comer.
Siempre las invitaciones como proyectos de película ambiciosa.


***


TE DABA PÁNICO no sentir el suelo
las olas que con su regreso te mareaban
soñaste que era el mar argentino. Sí era,
pero en tus sueños los barcos estaban 
demsiado cerca, los pescadores a la noche
a la noche en el mar flotando
se ven las estrellas acá y estas luces
la última vez que viste el mar fue más al sur
ahora el mar te dejó en la playa y el agua
pasó, sin reparos, por encima.





María Paz Levinson (Bariloche, Argentina, 1978)






jueves, 23 de marzo de 2017

POEMA 28


















(...)
Así en la antiguedad
el hígado ocupaba el lugar sentimental
que después le tocó jugar al corazón.
Hacían paté con el hígado de Hamlet
y se lo comían en rodajas tostadas.
Está demás decir 
que esa teoría fue amputada
snap
por la mandíbula 
de una planta carnívora
que la historia
fija su precio por cabeza,
dicho de otro modo:
toda sangre derramada
viene de antemano negociada.




Martín Gambarotta



Martín Gambarotta nació en 1968 en Buenos Aires, Argentina. Su primer libro publicado fue Punctum, en 1996, y obtuvo el Primer Premio en el I Concurso Hispanoamericano Diario de Poesía. Le siguieron Seudo, en 2000, Repalso+Angola en 2005 y Refrito, en 2007. HA sido incluido en la antología Cuerpo Plural, Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea en 2010.




martes, 21 de marzo de 2017

Y ABAJO Y ABAJO Y ABAJO



ESTAMOS

      volando bajo.

                      estamos

Volando, muy, muy bajo, oh, dios mío.

                  estamos

              demasiado

          bajos.




(Últimas palabras de  Madelaine Sweeny, azafata)




Ezequiel Alemian (Argentina, Benos Aires, 1968)








domingo, 19 de marzo de 2017

YACE



























No hay, acá no veo, un pedazo de madera 
nunca va a enceguecer, ojos de carne 
y cáscaras de huevo -acá no veo-;
el viento se basta con el dolor de las hojas 
y la puerta del altillo que golpea 
mal cerrada; acá no hay 
sino ver y desear, no veo 
sino morir con deseo.

Pero borrar las opiniones vacías, tus esperanzas 
sin apoyo, los prejuicios, titubeos, 
los cálculos tentativos y otras materias
igualmente vagas o falaces supondría
dejar la mente en blanco, blanca, una cáscara de huevo,
pobre cosa hundida en un viento de campanario,
la liebre entre los helechos de la luna
acurrucada en una cuenca seca.
Si hay imágenes, ¿por qué hay memoria?
¿Quién levantó para el sol
una carpa en el mar?
La boca de la chica
que yace en el matorral, que yace
en el lecho de la zanja
dormida, y es picada
por las moscas, mordida
en los pies por ratas del agua
yo la vi, vi la boca, los pies
y no pensé, di vuelta a la hoja,
no pensé y volví atrás, cerré los ojos
ante el viento sin vida que pasaba
por encima de la zanja
barriendo el matorral.

La canción de amor
que fluyera detenida 
en cada palabra 
y que nadie conociera 
ni llegase a oír, 
esa que el día desnudo 
a la noche cantaría 
y la noche al otro día,

no, es imposible ahora:
las cuerdas flojas apenas vibran
y hay flores pisadas, pasto pisoteado
formando un camino, los murciélagos
revuelan en la pantalla sin chistar
y atrás de la ruta un poblado y arriba
la luna cuelga en un lazo de niebla.

Ya sin hambre ni sed, a medias oculta
por la maleza, el cuello reclinado
en el zócalo de la zanja
para que así la descubra el día
y con el rocío sea reparada,
los ojos en blanco,
yace.



Daniel García Helder




Daniel García Helder. Poeta y crítico argentino. Nació en Rosario en 1961. Reside en Buenos Aires desde 1990. Publicó El faro de Guereño (Libros de Tierra Firme, Bs. As., 1990) y El guadal (Libros de Tierra Firme, 1994). Fragmentos del inédito Tomas para un documental aparecieron en el sitio Poesia.com (Buenos Aires, 1996), en las revistas Punto de Vista (Buenos Aires, 1997), La modificación (Madrid, 1998), Matadero 103 (Sgo. de Chile, 2002) y en algunas antologías de poesía latinoamerica. Tiene escritos y publicados ensayos sobre Rubén Darío, César Vallejo, Juan L. Ortiz, Francisco Gandolfo, Juana Bignozzi, Francisco Urondo, Marosa di Giorgio, Alejandro Rubio, Raúl Gómez Jattin, Darío Canton, Néstor Groppa, etc. Formó parte del periódico Diario de Poesía y del sitio de Internet Poesía.com. Junto al poeta Arturo Carrera ha dictado Talleres de escritura. 



Imagen: Aunque parezca increíble el de la foto no es Salinger; sino el mismísimo García Helder, con un pupilo que le lee poemas, detrás.


viernes, 17 de marzo de 2017

EN UNA CHACRA DE ARMSTRONG


















Amigos de una tarde de calor
cuando abajo de la parra la cerveza
nos hervía en las venas y había
casi nada por hacer, del pozo
legaba un vaho de agua podrida
y el relámpago nervioso en el anca de un caballo
nos daba el espectáculo que el cielo nos debía:
esa tarde sin aire y sin movimiento
que parecía una piedra atascando el engranaje
también pasó, luego
todo pasa.



Daniel García Helder (Rosario, Argentina, 1961)





miércoles, 15 de marzo de 2017

EXHIBICIÓN DE ATROCIDADES




Alguien pescó, cortó y dejó
en la orilla esta cabeza de pescado
unida simplemente a su intestino.
La veo y siento mi propia cabeza
cómo se continúa en la garganta
y más allá. Con el mar hasta el culo
se besa la pareja enamorada.
La joven pareja enamorada.
También estuve ahí, sí, claro,
¿quién no? Una mujer sin pelo
entra al agua con determinación.
Apelmazado de sal un perro suelto
olisquea por sorpresa la entrepierna
de una chica en bikini: “¡Salí,
perro de mierda!” (cito textual). Si tres
granos de arena secos son capaces
sobre la roca, al viento, de variar
en dibujos infinitos, ¿cuán atroz
puede ser la variación de esta escultura
que en arena dura y húmeda sugiere
un castillo, un torso femenino,
unas montañas, un circo, una frontera?
¿Qué se arrasa por dentro de los moldes
y convulsiona y en lo químico muta
mientras una tan campante veranea?


(De: La altura


Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)

lunes, 13 de marzo de 2017

FUERTE





En la extremísima quietud del sueño,
como piedras, los durmientes imaginan
que la tormenta lo que hace no es caer:
es galopar hacia adelante en frenesí.
Tronarles órdenes a sus caballos
que si no fuera por las riendas
elegirían desbocarse poniendo como excusa
la aterradora iluminación electrizada



Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)





sábado, 11 de marzo de 2017

RECUERDOS DE LA PEQUEÑA CASA DEL CANTO



























Era azul como su mano en el instante de la muerte. Era su mano crispada, era el último orgasmo. Era su pija parada como un pájaro que está por llover, parada para recibirla a ella, la muerte, la amante (o no)

Ya no sé hablar. ¿Con quién?

Nunca encontré un alma gemela. Nadie fue un sueño. Me dejaron con los sueños abiertos, con mi herida central abierta, con mi desgarradura. Me lamento; tengo derecho a hacerlo. Asimismo, desprecio a los que no se interesan por mí. Mi sólo deseo ha sido

No lo diré. Hasta yo, o sobre todo yo, me traiciono. Como un niño de pecho he acallado mi alma. Ya no sé hablar. Ya no puedo hablar. He desbaratado lo que me dieron, que era todo lo que tenía. Y es otra vez la muerte. Se cierne sobre mí, es mi único horizonte. Nadie se parece a mi sueño. He sentido amor y lo maltrataron, sí, a mí que nunca había querido. El amor más profundo desaparecerá para siempre. ¿Qué podemos amar que no sea una sombra? Murieron ya los sueños sagrados de la infancia y la naturaleza también, la que amaba

                                           abril, 1972


Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, Argentina, 1939 -id.,1972)





IMAGEN: Liv Ulman en el film "Persona" (1966), de Ingmar Bergman.



jueves, 9 de marzo de 2017

UNA LUZ, UNA LÁMPARA




Una luz, una lámpara,
la lejanía de la noche.
La lejanía de la lejanía
nace de mí, nace con música.

Vivir libre.

En los confines
las arenas,
la soledad,
la divina quietud del sexo.

Libertad de ser sólo ceniza.

Muero en la música de los sexos.




Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1939- id., 1972)





martes, 7 de marzo de 2017

LA TIERRA MÁS AJENA




HUMO

marcos rosados en callado hueso
agitan un coktail humeante
miles de calorías desaparecen
ante la repicante austeridad
de los humos vistos de atrás
dos manos de trébol roto
casi enredan los dientes separados
y castigan las oscuras encías
bajo ruidos recibidos al segundo
los pelos ríen moviendo 
las huellas de varios marcianos
cognac bordeaux-amarillento
rasca retretes sanguíneos
tres voces fonean tres besos
para mi para ti para mi
pescar la calandria eufórica
en chapas latosas
ascendente faena!



SÓLO UN AMOR

Mi amor se amplía.
Es un paracaídas perfecto.
Es un clic que se exhala y
su pecho se hace inmenso.
Mi amor no ruge
no clama
no ruega
no ríe.
Su cuerpo es un ojo.
Su piel es un mapamundi.
Mis palabras perforan la
última señal de su nombre.
Mis besos son anguilas que él
Se ufana en dejar resbalar.
Mis caricias un chorro reminiscente de
música sobre fuentes de Roma.
Nadie pudo huir aún de su territorio
anímico.
No hay rutas ni pliegues ni insectos.
Todo es tan terso que mis lágrimas se
sublevan.
Mi creación es una mojigatería junto a
su rubio carromato.
En estos momentos el tintero alza vuelo y
enfila hacia linderos inacabables de
mosquitos haciendo el amor.
Suena el fatídico sonido. Ya no vuelo.
Es mi amor que se amplía.



YO SOY

mis alas?
dos pétalos podridos

mi razón?
copitas de vino agrio

mi vida?
vacío bien pensado

mi cuerpo?
un tajo en la silla

mi vaivén?
un gong infantil

mi rostro?
un cero disimulado

mis ojos?
ah! Trozos de infinito




Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1939- id., 1972)






Los poemas publicados pertenecen a "La tierra más ajena",  primer libro de la Pizarnik; que ella misma eliminó de su obra completa y que había editado el poeta Arturo Cuadrado, en la editorial Botella al mar, en 1952. Quizá no le faltara cierta razón, porque estos textos no tienen la terminación y elaboración que presenta su obra posterior; pero aquí está el embrión, sin el cual, quizá el resto no hubiera sido posible: las imágenes surrealistas y el color negro, que todavía no es tan negro; y el borde.





domingo, 5 de marzo de 2017

UN MUNDO MEJOR



























     Es un solo misterio, y sin embargo tiene muchos nombres.
Pero estos nombres, también, no se conocen, o no se pronuncian,
o no se distinguen de sus semejantes. Inés, ¿andarás firmemente,
sin enroscarte sobre ti? Tu complicado padre mira quién sabe qué,
fuma y escribe. Mira las grandes hojas que escapan del cántaro:
te recuerda. El agua es perfecta como nadie. Y la noche, la noche
entra en la casa, la noche es este silencio donde existo y comprendo
que la muerte es inmensa como el amor, semejante al amor. Hay cielo,
tierras y otros seres en este mundo. Intentaron -ellos, tan queridos
y sin embargo tan perdidos por mí- hacer una historia conmigo:
¡lo que menos era necesario! El excelente abismo, el buen compañero:
arroja en él todo lo que ames, no te defraudará.

     En alguna parte estamos juntos. En alguna parte nos reunimos
a pesar de las palabras que hemos querido decir, pero no sin ellas.
La belleza fue un salto cada vez más grande hacia la verdad, pero no
hay más que eso, no hay más que eso y no te dejes robar, hija.



EN LA MELANCOLÍA DE UN DÍA DE OTOÑO

En la melancolía de un día de otoño
pensé en el niño que se fue de casa,
en el adolescente que lloró
cerca del río, entre los sauces y la luna,
pensé en el hombre que una vez se detuvo
en una calle roja donde, después de un carro,
sólo había un crepúsculo.
Pensé en aquella que atrapó la tormenta,
en los que dicen hasta luego y no vuelven jamás,
pensé en aquellos que tocaron fondo
en cualquier cosa inmensa que creyeron sin fin,
en las palabras que sólo se dicen a medias,
en lo que siempre queda sin resolver, pendiente
de respuesta o de un tiempo que no existe,
en el conocimiento cada vez más atónito,
en los derrumbes que no detiene un abrazo,
en los sueños que en vano hieren la realidad
(la realidad resiste, y es dura, y es porfiada),
en los planes perfectos que de pronto no sirven,
en los grandes relámpagos que nos dieron la pena,
en los insectos cercenados
que apuestan siempre a otra forma de vida,
y en las piedras que ignoran todo esto.

Pensé en mi hija que hoy, de pronto,
comenzó a comprender a Carlitos Chaplin.




Raúl Gustavo Aguirre 



Raúl Gustavo Aguirre. Poeta, ensayista, traductor, crítico literario y profesor universitario argentino, nacido en Olivos, Buenos Aires en 1927 y fallecido en la misma ciudad, en 1983. Autor destacado en la lírica argentina contemporánea, fue también un activo y fecundo animador cultural que, desde la revista literaria Poesía Buenos Aires, propugnó la corriente conocida como Invencionismo y alentó el quehacer de los jóvenes autores que mostraban un especial interés por la Vanguardia. En colaboración con el poeta y dramaturgo Edgar Bayley, Aguirre fundó, en 1950, la influyente revista literaria Poesía Buenos Aires, que tuvo diez años de existencia, reunió en sus páginas a los poetas argentinos más relevantes de la década del cincuenta; y donde Aguirre realizó admirables traducciones de poetas franceses contemporáneos.  La selección de poesía argentina que hizo para la Editorial Fausto, en tres tomos, en 1979, sigue siendo una obra de referencia y la primera antología realizada en la Capital, auténticamente Federal (no hay muchas más) y tan generosa que Aguirre tuvo hasta el gesto de excluirse de su propia antología (gesto improbable de encontrar hoy en día, por no decir imposible, en donde cada uno sólo quiere hacer bailar su trompo). Edgar Bayley junto con Aguirre y otros escritores crearon el invencionismo (cuyo manifiesto fue escrito por Bayley); una corriente poética influida por las vanguardias europeas: el ultraísmo, el surrealismo;  y por el chileno Huidobro, con el creacionimo. Mientras trabajaba en sus poemas, y los publicaba, Raúl Gustavo Aguirre se destacaba por sus cursos y conferencias sobre literatura, así como por su labor de crítico literario y promotor cultural. Publicó:  Cuerpo del horizonte (1951); La danza nupcial (1954); Cuaderno de notas (1957); Redes y violencias (1958); Alguna memoria (1960), Señales de vida (1962) y La piedra movediza (1968). En 2015, María Malusardi realizó una amplia selección de sus poemas que fue publicada bajo el título de "Obra poética", por Ediciones del Dock. De ese volumen fueron extraídos estos poemas y todos los de las dos entradas anteriores. 




viernes, 3 de marzo de 2017

SI EXISTE UNA VENTANA


























POESÍA

Mis amigos, los que en otro tiempo venían,
se apasionaban por ese tema.
En la ciudad de traficantes eran
sus corazones el mayor tesoro.

Mis amigos de pronto dejaron de venir.
Los vi de lejos detrás de los cristales
de enormes edificios alfombrados.
Les hice señas desde el viento.

Les hice señas desde el sol,
desde la luna y los planetas,
señas de espadachín, de siux, de mono.
Les hice señas pero no miraron.



LA QUE ESTÁ SOLA

La que está sola cree que está sola.
Mira su soledad, la extiende, la da vuelta
para ver al trasluz si está gastada,
si ya no es tiempo que se rompa.

La que está sola mira y mira en el espejo
y ve su rostro tan desamparado, su
necesidad tremenda de ser otra,
su no querer ya nada nunca más
y su quererlo todo para siempre.

La que está sola cree que está sola.
No ve todos los brazos que la abrazan.
No ve todos los sueños que la sueñan.



PARÉNTESIS

No es el rayo del dios
sino la ligereza
-infinito y herrumbre-
de un clavo que se dobla
lo que puede matar 
al que lleva un martillo
durante mucho tiempo
en su mano crispada.



COMPROBACIÓN

El cielo se refleja
en mi taza de té.
Cualquier milagro puede ser
si existe una ventana.




Raúl Gustavo Aguirre (Argentina, Buenos Aires, Olivos, 1927-1983)


Imagen: Fotografía de Caro Turletti:  Huellas -Frigorífico -2014.



miércoles, 1 de marzo de 2017

AVENTURA EN LA NOCHE


























STRIP TEASE


     Ella es toda alegría.
Danza
su canción
desnuda
para ella.

Los demás ven un cuerpo
se balancean en la magia
conocen una rara
libertad.

Aúllan porque temen
temen esa alegría
de pronto
tan pura entre los muertos
tan parecida a dios
o a un poema.



LA AMANTE

Un bello cuerpo de mujer 
se levanta en la noche y me saluda:
Sólo tú entre los hombres
puedes amar aún.

Y yo, el demente, yo el privilegiado,
tomo la gracia de ese cuerpo vivo
sobre el que los otros, más sensatos,
arrojaron desechos o napalm.

Ella es cálida y tiembla
cuando la nombro. Todavía
le parece muy raro
que no me dé vergüenza ser así.



YA NO TE GUARDARÉ

Ya no te guardaré; se deshizo la música
donde me pareció que estabas.
Eran cristales rotos o arena, no sé bien:
yo pisé y comprendí.

Comprendí con asombro que el tiempo se estiraba
desesperado y sin sentido
y que yo no era nadie
excepto el que te amó.

Eran cristales rotos, piedras o desventuras,
eran cuerpos o cenizas, no sé.
yo pisé y comprendí.



Raúl Gustavo Aguirre (Argentina, Buenos Aires, Olivos, 1927-1983)



Imagen: Kim Basinger, en el film "Nueve semanas y media".