Mostrando entradas con la etiqueta poesía polaca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía polaca. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de septiembre de 2026

POESÍA COMPLETA -Wislawa Szymborska-

 


CANCIÓN NEGRA (1944/1948)
 
 
Dedicado a la poesía
 
I
 
El color del día lo dan el cielo y las hojas,
por eso no está en la caja de los lápices de colores.
Antes de que el jardín se mueva hacia la sombra
tengo que cambiar mis ojos por palabras.
 
La sabiduría de los poetas ociosos al sol es otra
que la de una mosca que se pasea por un tallo
y desconoce su nombre en escrupuloso latín
y el espíritu de contradicción de sus refulgentes alas.
 
Vosotros sois más torpes que vuestros poemas.
 
Tú te olvidarás de ti misma al levantar el vuelo.
 
 
II
 
Los pensamientos son como el viento en una casa
   vacía.
 
Un instante de la ciudad: el sol en un muro.
Una ventana abre su negrura.
Ninguna solemnidad. En la trampa de las paredes.
 
¿De qué sirve el conocimiento de la muerte?
Por su causa se enfría el té sobre la mesa.
Ningún ambiente. De palabras enjabonadas.
 
Un instante del mundo: el silencio no espera.
Vierte el bullicio en las ventanas como si fuera arena.
Ningún lirismo. Para piedras y sueños.
 
 
III
 
El patio se vacía de juegos.
Lo espío como si fuera ajeno.
El aro de uno de los niños
es el ecuador arrancado a la tierra.
 
Es la hora de las peticiones personales:
 
Quiero ver un mañana mejor
abierto de par en par en tus ojos
y entrelazar mis manos en el fuego
como tú.
 
Ha oscurecido el patio.
El aro esperará hasta mañana.
Prohibido jugar con el fuego.
Verte mejor no puedo.
 
  
 
EL GRAN NÚMERO (1976)
 
 
La mujer de Lot
 
Tal vez miré hacia atrás por curiosidad.
Pero además de la curiosidad pude tener otras
  razones.
Miré hacia atrás porque eché de menos la escudilla
  de plata.
Por distracción: mientras me ataba la sandalia.
Para no mirar más la nuca justa
de mi marido, Lot.
Por la seguridad repentina de que si yo muriera
él ni se detendría.
Por la desobediencia natural de los humildes.
Harta de escuchar cómo nos perseguían.
Alertada por el silencio, pensando que Dios
  cambiaría de idea.
Nuestras dos hijas se perdían ya tras la colina.
Sentí la vejez en mí. El alejamiento.
Lo inútil de viajar. Sueño.
Miré hacia atrás mientras ponía mi hatillo en el
  suelo.
Miré hacia atrás atemorizada por el siguiente paso.
En mi camino aparecieron serpientes,
arañas, ratones de campo y polluelos de buitre.
Ni buenos, ni malos; simplemente lo vivo, todo,
saltaba y se arrastraba en un pánico colectivo.
Miré hacia atrás por soledad.
Por la vergüenza de huir a escondidas.
Por las ganas de gritar, de regresar.
O porque justo entonces arreció el viento,
desató mi pelo y me levantó el vestido.
Sentí que me veían desde los muros de Sodoma
y se morían de risa, una y otra vez.
Miré hacia atrás por la rabia.
Para gozar plenamente de su ruina.
Miré hacia atrás por todas las razones mencionadas.
Miré hacia atrás sin querer.
Fue solo que una roca giró gruñendo bajo mis pies.
Que una grieta de pronto me cortó el paso.
En la orilla un hámster se alzaba sobre sus dos
   patitas.
Y entonces ambos miramos hacia atrás.
No, no. Yo seguía corriendo,
me arrastraba y volaba,
hasta que la oscuridad cayó del cielo,
y con ella grava ardiendo y aves muertas.
Por falta de aliento varias veces giré sobre mí misma.
Si alguien me hubiera visto, pensaría que bailaba.
Es posible que haya tenido los ojos abiertos.
Que haya caído mirando hacia la ciudad.
 
  
 
INSTANTE (2002)
 
  
El primer amor
 
Dicen
que el primer amor es el más importante.
Eso es muy romántico,
pero no es mi caso.
 
Algo entre nosotros hubo y no hubo,
ocurrió y transcurrió.
 
No me tiemblan las manos
cuando tropiezo con pequeños recuerdos
y un fajo de cartas atadas con un cordel
—si al menos fuera una cinta—.
 
Nuestro único encuentro años más tarde
fue una conversación de dos sillas
junto a una fría mesa.
 
Otros amores
respiran hasta ahora profundamente en mí.
A este le falta aliento para suspirar.
 
Y sin embargo, justo así como es,
puede algo que los otros no pueden todavía:
 
no recordado,
ni siquiera soñado,
me familiariza con la muerte.
 
 
 
Baile
 
Mientras no se sepa aún algo seguro,
pues no nos llegan todavía señales,
 
mientras la Tierra siga siendo diferente,
de momento, a planetas cercanos y lejanos,
 
mientras no haya rastro
de otras hierbas honradas por el viento,
de otros árboles ceñidos por coronas,
de otros animales demostrados como los nuestros,
 
mientras no haya un eco, que no sea el local,
capaz de hablar con sílabas,
 
mientras no haya ninguna noticia
de mejores o peores mozarts,
edisons, platones en algún lugar,
 
mientras nuestros crímenes
puedan rivalizar solo entre sí,
 
mientras nuestra bondad
siga sin parecerse a ninguna otra
y sea excepcional hasta en su imperfección,
 
mientras nuestras cabezas llenas de ilusiones
pasen por ser las únicas cabezas llenas de ilusiones,
 
mientras solo desde el cielo de nuestras bocas
pueda ponerse el grito en el cielo,
 
sintámonos huéspedes en esta sala de fiestas,
distinguidos y únicos,
bailemos al son de la banda local
 
y que nos parezca que este es
el baile de los bailes.
 
No sé si para otros,
para mí esto es del todo suficiente
para ser feliz e infeliz:
 
un rincón perdido,
en el que las estrellas dan las buenas noches
y hacia el que hacen guiños
nada significativos.
 
 
  
DOS PUNTOS (2005)
 

El viejo catedrático
  
Le pregunté sobre aquellos tiempos
en que éramos aún tan jóvenes,
ingenuos, impulsivos, tontos, inexpertos.
 
Algo de eso queda, excepto la juventud
——respondió.
 
Le pregunté si todavía sabía a ciencia cierta
lo que era bueno y malo para el hombre.
 
La más mortífera ilusión posible
—respondió.
 
Le pregunté por el futuro,
si lo seguía viendo claro.
 
He leído demasiados libros de historia
-respondió.
 
Le pregunté por la fotografía,
la del marco, sobre el escritorio.
 
Estaban, ya no están. Mi hermano, mi primo, mi
   cuñada,
mi esposa, mi hijita sobre las rodillas de mi esposa,
el gato en los brazos de mi hijita,
y un cerezo en flor, y sobre el cerezo,
un pájaro volador no identificado
respondió.
 
Le pregunté si a veces era feliz.
 
Trabajo respondió.
 
 
Le pregunté por sus amigos, si todavía tenía.
 
Algunos de mis antiguos ayudantes,
que también tienen ya antiguos ayudantes,
la señora Ludmita, que manda en casa,
alguien muy cercano, pero en el extranjero,
dos señoras de la biblioteca, las dos sonrientes,
el pequeño Grzes de enfrente y Marco Aurelio
respondió.
 
Le pregunté por la salud y por su estado de ánimo.
 
Me han prohibido el café, el vodka, los cigarros,
cargar recuerdos y objetos pesados.
Tengo que fingir que no oigo lo que me dicen
respondió.
 
Le pregunté por el jardín y el banco en el jardín.
 
 
Cuando la noche es serena observo el cielo.
No deja de asombrarme
cuántos puntos de vista hay ahí
respondió.
 

 
De hecho. cualquier poema
 
 
De hecho, cualquier poema
podría titularse «Instante».
 
Basta una frase
en presente,
pasado o incluso futuro;
 
basta que cualquier cosa
portada en palabras
susurre, brille,
vuele, flote,
o guarde también
una supuesta inmutabilidad,
pero con una sombra en movimiento;
 
basta que se hable
de alguien junto a alguien
o de alguien junto a algo
 
de la mamá que me mima
o que ya no me mima;
 
o de otras mamás
y de otros mimos o no mimos
 
de otras cartillas
cuyas páginas pasa el viento;
 
basta que al alcance de la mirada
el autor coloque unas montañas provisionales
y unos efímeros valles;
 
que al mismo tiempo
aluda al cielo
solo aparentemente eterno y estable;
 
que aparezca bajo la mano que escribe
aunque sea una única cosa
que pueda ser llamada cosa de alguien;
 
que negro sobre blanco,
o al menos en sentido figurado,
por un motivo más serio o menos serio,
se planteen algunos interrogantes,
y como respuesta,
en todo caso, dos puntos:
 
  
 HASTA AQUÍ (2012)
 
 
Hay quienes
 
Hay quienes llevan a cabo la vida más hábilmente.
Tienen orden en su interior y a su alrededor.
Para todo la manera y la respuesta adecuadas.
 
Adivinan inmediatamente quién a quién, quién con
    quién,
con qué objetivo, por dónde.
 
Ponen el sello en las verdades absolutas,
arrojan a la trituradora los hechos innecesarios,
y a las personas desconocidas
a los archivadores destinados a ellas de antemano.
 
Piensan justo lo debido,
ni un segundo más,
porque tras ese segundo acecha la duda.
 
Y cuando los dan de baja de la existencia,
abandonan su puesto
por la puerta señalada.
 
A veces los envidio;
afortunadamente se me pasa.
 
 
 
Reciprocidad
 
 
Hay catálogos de catálogos.
Hay poemas sobre poemas.
Hay obras de teatro sobre actores representadas por
  actores.
Cartas motivadas por cartas.
Palabras que sirven para explicar palabras.
Cerebros ocupados en estudiar el cerebro.
Hay tristezas contagiosas al igual que la risa.
Hay papeles que provienen del reciclado de
  papeles.
Miradas vistas.
Casos declinados por caso.
Grandes ríos con gran participación de otros
  pequeños.
Bosques hasta sus bordes desbordados de bosque.
Máquinas destinadas a construir máquinas.
Sueños que de repente nos arrancan del sueño.
Salud necesaria para recuperar la salud.
Escaleras tan hacia abajo como hacia arriba.
Gafas para buscar gafas.
Inspiración y espiración de la respiración.
Y ojalá de vez en cuando
odio al odio.
Porque a fin de cuentas      
lo que hay es ignorancia de la ignorancia
y manos ocupadas en lavarse las manos.
 
(Del libro homónimo,
Visor, 2024)

Wislawa Szymborska

 
(Traducción de: Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Katarzyna Mołoniewicz)
 
 
 
Wislawa Szymborska (Polonia Kórnik, 1923 - Cracovia, 2012). Fue una de las poetas polacas más relevantes de todos los tiempos. Recibió el premio Nobel de Literatura en 1996. Hija de un funcionario, en 1931 se trasladó con su familia a Cracovia, ciudad en la que se asentó de forma definitiva. Estudió filología y sociología después de la Segunda Guerra Mundial en la Universidad Jagellónica, tras lo cual inició su andadura literaria, consagrada esencialmente a la poesía, aunque también a la crítica y el ensayo en diversas publicaciones periódicas, en particular en Vida Literaria. Ahí aparecieron desde 1968 sus "folletines literarios", a modo de poco convencionales críticas, que serían publicados en forma de libro en dos volúmenes, Lecturas facultativas, (1973 y 1981). Su primer poema publicado, en 1945, "Busco la palabra", apareció en el Diario Polaco, y es a partir del poemario Por eso vivimos (1952) cuando obtuvo reconocimiento público. También publicó Preguntas hechas a una misma (1954); Llamada al Yeti (1957); Gente en el puente (1986); Fin y principio (1993); Paisaje con grano de arena -Antología (Lumen, 2005); Poesía no completa (FCE, 2009) y Aquí y Hasta aquí (2012), que vio a la luz dos meses después de su muerte.

Pueden LEER todas los poemas publicados: AQUÍ

domingo, 8 de junio de 2025

QUÉ FÁCIL PERDER LA FE

 


VERDE ERGO ES

eres... o no eres
creer en ti o dudar
no importa de qué estás
fabricado de qué
quizás de nada

verde
con tu barniz de luna
tu —paisaje invernal
un simple pedazo de loza
apenas poblado
y frío
con sus adornos de árboles
y de niebla
al bordo

y mientras nada sé de ti
ni del gusano de minivacío
que te muerde
no pienso llamarte nieve
ni extremidad de un pueblito
ni fondo
de una noche de luna llena

puedes tocarme
el más bello preludio
de la inquietud



QUÉ FÁCIL PERDER LA FE

Vino el caballo y el carruaje.
Los veo. Creo en ellos.

Está anocheciendo.

Vino el caballo y el carruaje.
Pero ya el caballo tenía otro caballo.
Y el carruaje —otro carruaje.
Paseaban los grandes bultos
de sus sombras
por las limas de las acacias.

Y ya era difícil creer
en caballo y en carruaje



TESTIMONIO DEL SUEÑO

Detrás de las cabeceras de las camas
nosotros —barracas cinematográficas
del sueño

No podemos ni silbar
ni aplaudir

Lo único que ocurre
es que vociferamos en el lenguaje de los monos
—nuestro antiguo dialecto—
las cosas más actuales

Y de veras, entonces
estamos viviendo
nuestra propia era 


Miron Bialoszewski

(Selección, traducciones y notas de
Krystyna Rodowska) 



Miron Bialoszewski nació en 1922 en Varsovia, Polonia, y murió en 1983. Se dio a conocer como poeta en 1947, publicando sus primeros poemas en revistas literarias, luego se hundió en el silencio voluntario, absteniéndose de publicar hasta 1956, en un periodo estéril para la cultura y hostil a cualquier clase de experimento. Sus principales libros de poesía: Circulaciones de las cosas (1965),Balance de los antojos (1959), Las emociones desorientadas (1961),Érase y érase (1965) y Poesías escogidas (1967).En 1970 apareció Diario de la insurrección de Varsovia y en 1971 el Teatro particular, donde recogió su obra teatral. En 1973 publicó el libro de narraciones Las denuncias de la realidad y en 1976, Susurros, fusiones, continuaciones.


sábado, 16 de noviembre de 2024

EN LA BELLEZA AJENA

 

Sólo en la belleza ajena 
hay consuelo, en la música 
ajena y en los poemas ajenos. 
Sólo en los otros hay salvación, 
aunque la soledad sepa como 
el opio. No son el infierno los otros, 
si se los ve por la mañana, cuando 
limpia tienen la frente, lavada por los sueños. 
Por eso pienso mucho qué 
palabra emplear, «él» o «tú». Cada «él» 
es una traición a cierto «tú», más, 
a cambio, en un poema ajeno fiel 
aguarda un sereno diálogo.


Adam Zagajewski
Trad. del polaco de Díaz-Pintado
Vía Jonio González


Adam Zagajewski (Lwów, 1945-Cracovia, 2021)​ fue un poeta, novelista y ensayista polaco miembro conocido de la generación del 68 en su país y uno de sus más famosos poetas. Algunas de sus ediciones en español: Solidaridad y soledad (2010). Acantilado. (2007). Antenas. Acantilado. (2006). Dos ciudades. Acantilado. (2005). Deseo. Acantilado. (2005). Poemas escogidos. Pre-Textos. (2005). En defensa del fervor. Acantilado.







lunes, 8 de julio de 2024

De "Llamando al Yeti", 1957

 


Nada sucede dos veces 
ni va a suceder, por eso 
sin experiencia nacemos, 
sin rutina moriremos. 

En esta escuela del mundo 
ni siendo malos alumnos 
repetiremos un año, 
un invierno, un verano. 

No es el mismo ningún día, 
no hay dos noches parecidas, 
igual mirada en los ojos, 
dos besos que se repitan. 

Ayer, mientras que tu nombre 
en voz alta pronunciaban, 
sentí como si una rosa 
cayera por la ventana. 

Ahora que estamos juntos, 
vuelvo la cara hacia el muro. 
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa? 
¿Como una flor o una piedra?

Dime por qué, mala hora, 
con miedo inútil te mezclas. 
Eres y por eso pasas. 
Pasas, por eso eres bella. 

Medio abrazados, sonrientes, 
buscaremos la cordura, 
aun siendo tan diferentes 
cual dos gotas de agua pura. 
 (de: "Saltaré sobre fuego",
Nórdica, 2016;
Tomado de la página
"Eterna cadencia")
Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)

(Traducción de Abel Murcia y Gerardo Beltran)

Pueden LEER la biografía y más poemas en entradas anteriores de la autora.


 


lunes, 31 de julio de 2023

FIN Y PRINCIPIO (1993)

A ALGUNOS, 
s decir, no a todos.
Ni siquiera a los más, sino a los menos.
Sin contar las escuelas, donde es obligatorio,
y a los mismos poetas,
serán dos de cada mil personas.

Les gusta,
como también les gusta la sopa de fideos, 
como les gustan los cumplidos y el color azul, 
como les gusta la vieja bufanda, 
como les gusta salirse con la suya, 
como les gusta acariciar al perro.

La poesía,
pero qué es la poesía.
Más de una insegura respuesta 
se ha dado a esta pregunta.

Y yo no sé, y sigo sin saber, y a esto me aferró 
como a un oportuno pasamanos.



Despedida de un paisaje

No LE REPROCHO A LA PRIMAVERA 
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla 
como todos los años 
con sus obligaciones.

Comprendo que mi tristeza 
no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan 
será sólo por el viento.

No me causa dolor 
que los sotos de alisos 
recuperen su murmullo.

Me doy por enterada 
de que, como si vivieras, 
la orilla de cierto lago 
es tan bella como era.

No le guardo rencor 
a la vista por la vista 
de una bahía deslumbrante.

Puedo incluso imaginarme 
que otros, no nosotros, 
estén sentados ahora mismo 
sobre el abedul derribado.

Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.

Supongo incluso 
que los une el amor 
y que él la abraza a ella 
con brazos llenos de vida.

Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos. 
Sinceramente les deseo 
que lo escuchen.

No exijo ningún cambio 
de las olas a la orilla, 
ligeras o perezosas, 
pero nunca obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda, 
a veces zafiro,
a veces negras.

Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio de la presencia.
Te he sobrevivido suficiente
y sólo lo suficiente
como para recordar desde lejos.



Amor a primera vista

AMBOS ESTÁN CONVENCIDOS
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían 
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos 
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

Me gustaría preguntarles si no recuerdan
—quizá un encuentro frente a frente 
alguna vez en una puerta giratoria, 
o algún “lo siento”
o el sonido de “se ha equivocado” en el teléfono—, 
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.


Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo 
que la casualidad juega con ellos,

una casualidad no del todo preparada 
para convertirse en su destino, 
que los acercaba y alejaba, 
que se interponía en su camino 
y que conteniendo la risa 
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado 
una hoja de un hombro a otro 
hace tres años 
o incluso el último martes?

Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota 
en los matorrales de la infancia.

Hubo picaportes y timbres 
en los que un tacto 
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño 
desaparecido inmediatamente después de despertar. 
Todo principio
no es más que una continuación, 
y el libro de los acontecimientos 
se encuentra siempre abierto a la mitad.

(Del libro: "Poesía no completa",
Fondo de Cultura Económica,
2011.

Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)

Traducción: Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia



PUEDEN leer datos biográficos y más poemas en entradas anteriores de la autora (N.del 

A).






 

domingo, 25 de noviembre de 2018

LA HABITACIÓN DEL SUICIDA






Seguramente creerán que la habitación estaba vacía.
Pero no. Había tres sillas bien firmes.
Una buena lámpara contra la oscuridad.
Un escritorio, en el escritorio una cartera, diarios.
Un buda apacible, un cristo abstraído.
Siete elefantes para la buena suerte y una agenda en el cajón.
¿Creen que no estaban ahí nuestras direcciones?

Seguro pensarán que no había libros, cuadros ni discos.
Pues sí. Había una animada trompeta en unas manos negras.
Saskia con una flor cordial.
Alegría, divina chispa.
Odiseo sobre el estante durmiendo un estimulante sueño
después de las fatigas del canto quinto.
Moralistas,
apellidos estampados con sílabas doradas
sobre lomos bellamente curtidos.
Los políticos justo al lado se conservaban erguidos.
No parecía que de este cuarto no hubiera salida,
al menos por la puerta,
o que no tuviera alguna perspectiva, al menos
desde la ventana.

Los lentes para ver de lejos estaban en el alféizar.
Zumbaba una mosca, o sea que aún vivía.
Seguramente creerán que cuanto menos
la carta algo aclaraba.
Y si les dijera que no había ninguna carta.
Tantos de nosotros, amigos, y todos entramos
en un sobre vacío apoyado en un vaso.  




Wislawa Szymborska

( Traduccion: Gerardo Beltrán y
Abel A. Murcia)




Wislawa Szymborska (Polonia Kórnik, 1923 - Cracovia, 2012). Poeta polaca, que recibió el premio Nobel de Literatura 1996. Hija de un funcionario, en 1931 se trasladó con su familia a Cracovia, ciudad en la que se asentó de forma definitiva. Estudió filología y sociología después de la Segunda Guerra Mundial en la Universidad Jagellónica, tras lo cual inició su andadura literaria, consagrada esencialmente a la poesía, aunque también a la crítica y el ensayo en diversas publicaciones periódicas, en particular en Vida Literaria. Ahí aparecieron desde 1968 sus "folletines literarios", a modo de poco convencionales críticas, que serían publicados en forma de libro en dos volúmenes, Lecturas facultativas, (1973 y 1981). Su primer poema publicado, en 1945, "Busco la palabra", apareció en el Diario Polaco, y es a partir del poemario Por eso vivimos (1952) cuando obtuvo reconocimiento público. También publicó Preguntas hechas a una misma (1954); Llamada al Yeti (1957); Gente en el puente (1986); Fin y principio (1993); Paisaje con grano de arena -Antología (Lumen, 2005); Poesía no completa (FCE, 2009) y Aquí y Hasta aquí (Bartleby, 2014), entre otros volúmenes.





viernes, 23 de noviembre de 2018

MANO INVISIBLE

























CAZADORA VERDE

Cuando mi padre iba por París,
a menudo con su cazadora verde
que se había hecho coser a medida
(uno de los pocos lujos
en su más bien modesta vida),
cuando pasaba largas horas en el Louvre,
estudiando las obras de Corot y de otros
pequeños maestros de siglos pasados,
no sabía aún, no podía saber,
cuánta destrucción se ocultaba
en los años que tenían que llegar,
como si aquella cazadora verde
le trajera mala suerte,
pero ahora lo entiendo,
sospecho que la catástrofe
estaba cosida en toda su ropa,
independientemente del color y de la forma,
e incluso los más grandes maestros de la pintura
aquí no podían ayudar en nada.



TEMBLOR

En la belleza creada por otros
Sólo en la belleza creada
por otros hay consuelo,
en la música de otros y en los poemas de otros.
Sólo otros nos salvan,
aunque la soledad sepa a
opio. Los otros no son el infierno,
si se les ve temprano, con sus
frentes puras, lavadas por sueños.
Por eso me pregunto qué
palabra debería utilizarse, "él" o "tú". Cada "él"
es una traición a un cierto "tú" pero
a cambio el poema de alguien
ofrece la fidelidad de un grave diálogo.



LA MAJESTUOSIDAD DEL SUEÑO

El sueño, cual veranda de una casa rural,
te descubre el bosque, las sombras
y el interior de los recuerdos.
El sueño es un espíritu libre de obligaciones,
la orgullosa capital de la poesía y el teatro.
El sueño es un pensamiento aún sin encarnar
que la envidiosa realidad apenas alimenta.
El sueño es la Asiria severa y valiente.
El sueño es la Toscana vista al alba,
cuando los finos árboles beben tinta
de la negra tierra; y es la ciudad
que respira en largos cigarrillos de tristeza.
El sueño visita hospitales y cárceles,
consuela a los afligidos
como una monja de corazón puro.
El sueño se apaga, cansado;
muere plácido, sin rencor
y sin heredero, como Norwid.



Adam Zagajewski


(Traducción: Xavier Farré)





Adam Zagajewski. Novelista, ensayista y poeta polaco. Nacido en Leópolis en 1945, graduado en Filosofía y Psicología en la Universidad de Jagiellonica en Cracovia. Perteneciente a la Generación del 68 o también llamada Nueva Ola de autores marcados por un gran compromiso político. En los años setenta se unió a  un grupo de disidentes de Cracovia, Teraz (Ahora) y en 1972 publicó su primer poemario: Komunikat (Comunicado), seguido por posteriores novelas, ensayos y publicaciones en revistas, entre ellas Zepis, una revista clandestina y principal oposición democrática polaca. Obligado al exilio en 1982 y a residir en diferentes países, Alemania, Francia y Estados Unidos, donde cada año enseña como profesor invitado en la Universidad de Houston, ya en el 2002 regresa a su país donde actualmente reside. Considerado uno de los autores contemporáneos más importantes y famosos de su generación, sus obras están llenas de crítica social y política. Entre sus obras más destacadas tenemos a: Caliente y frío (1975), Trazo (1983), Ir a Lviv (1985), Retorno (2003), Releer a Rilke (2017);  los ensayos Solidaridad y soledad (1968), En defensa del fervor (2002); y el poemario Tierra de fuego (1994). Galardonado en 2010 con el Premio Europeo de poesía y en 2017 con el Premio Princesa de Asturias de las Letras.




lunes, 8 de mayo de 2017

TORTURAS
















POSIBILIDADES

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas
del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.


(Sin mención del traductor)

***

TORTURAS

Nada ha cambiado.
El cuerpo es doloroso,
tiene que comer y respirar, y dormir,
tiene una piel delgada y justo debado de ella, sangre;
tiene una considerable cantidad de dientes y uñas,
sus huesos son frágiles, sus articulaciones moldeables.
En las torturas, se tiene en cuenta todo eso.

Nada ha cambiado.
El cuerpo tiembla como temblaba
antes y después de la fundación de Roma,
en el siglo veinte antes y después de Cristo;
las torturas son como eran, sólo la Tierra se ha hecho más pequeña,
y cualquier cosa que pasa sucede en la casa del vecino.

Nada ha cambiado.
Únicamente hay más gente,
junto a antiguas culpas aparecieron nuevas,
manipuladas, reales, momentáneas y no culpas,
pero el grito con el que el cuerpo responde por ellas
era, es y será un grito de inocencia,
según una escala y un registro eternos.

Nada ha cambiado.
O sólo los modales, las ceremonias, los bailes.
El movimiento de las manos protegiendo la cabeza
sigue, no obstante, siendo el mismo.
El cuerpo se retuerce, forcejea, convulsiona;
cae derribado, contrae las rodillas,
se amorata, se hincha, babea y sangra.

Nada ha cambiado.
Excepto el curso de los ríos,
la línea de los bosques, de las costas, de los desiertos y de los glaciares.
Entre estos paisajes el alma vaga,
desaparece, regresa, se acerca, se aleja,
extraña para sí misma, inasible,
una vez segura, otra insegura, de su existencia,
mientras que el cuerpo está y está y está
y no tiene dónde meterse.




Wislawa Szymborska (Polonia; Kórnik, 1923; Cracovia, 2012)

(Traducción: Abel A.Murcia)

TORTURY

Nic się nie zmieniło.
Ciało jest bolesne,
jeść musi i oddychać powietrzem i spać,
ma cienką skórę, a tuż pod nią krew,
ma spory zasób zębów i paznokci,
kości jego łamliwe, stawy rozciągliwe.
W torturach jest to wszystko brane pod uwagę.

Nic się nie zmieniło.
Ciało drży, jak drżało
przed założeniem Rzymu i po założeniu.
w dwudziestym wieku przed i po Chrystusie,
tortury są, jak były, zmalała tylko ziemia
i cokolwiek się dzieje, to tak jak za ścianą.

Nic się nie zmieniło.
Przybyło tylko ludzi,
obok starych przewinień zjawiły się nowe,
rzeczywiste, wmówione, chwilowe i żadne,
ale krzyk, jakim ciało za nie odpowiada,
był, jest i będzie krzykiem niewinności,
podług odwiecznej skali i rejestru.

Nic się nie zmieniło.
Chyba tylko maniery, ceremonie, tańce.
Ruch rąk osłaniających głowę
pozostał jednak ten sam.
Ciało się wije, szarpie i wyrywa,
ścięte z nóg pada, podkurcza kolana,
sinieje, puchnie, ślini się i broczy.

Nic się nie zmieniło.
Poza biegiem rzek,
linią lasów, wybrzeży, pustyń i lodowców.
Wśród tych pejzaży duszyczka się snuje,
znika, powraca, zbliża się, oddala,
sama dla siebie obca, nieuchwytna,
raz pewna, raz niepewna swojego istnienia,
podczas gdy ciało jest i jest i jest
i nie ma się gdzie podziać.




IMAGEN: Gato de angora.





jueves, 1 de diciembre de 2016

LA CASA




Antes aquí hubo aliento sobre los cristales, olor a asado, el mismo rostro en el espejo. Ahora hay un museo. Han acabado con la flora bacteriana del suelo, vaciado los baúles, inundado las habitaciones de cera. Días y noches enteras las ventanas han estado abiertas. Los ratones evitan una casa tan ventilada. 
La cama pulcramente hecha. Pero nadie quiere aquí pasar ni una sola noche.
En el espacio que media entre su armario, su lecho y su mesa: la blanca frontera de la ausencia, tan precisa como el molde de su mano.




Zbigniew Herbert




Zbigniew Herbert (Lvov, Ucrania, 1924 - Varsovia, 1998). Poeta y dramaturgo polaco cuya producción, moderna y humanista, lo sitúa entre los grandes de la literatura contemporánea polaca junto a sus compatriotas Czeslaw Milosz y Wislawa Szymborska. De profunda formación humanística, ejerció diversas actividades dentro y fuera de Polonia, pero se mantuvo apartado de la vida pública hasta 1953, momento a partir del cual se dedicó a la literatura en exclusiva. Participó en los movimientos de oposición a la República Popular; en 1987 trasladó su residencia a París. Cultivador de la ironía y de la reflexión ética, consideró que éstos son los dos instrumentos de que dispone el ser humano para oponerse al fatum, origen de todas las desgracias e infelicidades, y consagró su actividad literaria a la indagación de los medios para sobrevivir en un mundo dominado por la barbarie. Entre sus libros de poemas pueden citarse Cuerda de luz (1956), Hermes, el perro y la estrella (1957), Inscripción (1969), Informe sobre la ciudad sitiada y otros poemas (1983) y Rovigo (1992). Su producción dramática (La cueva de los filósofos y La otra habitación) está recogida en el volumen Dramas (1970). El señor Cogito (1974), ha sido una de sus obras más aclamadas por la crítica. Escribió además textos radiofónicos y ensayos sobre el arte europeo; póstumamente se publicó Epílogo a una tormenta. En 1991 fue candidato al premio Nobel de Literatura.