sábado, 12 de septiembre de 2026

LO MÁS GRANDE QUE YO JAMÁS VI

 


LO MÁS GRANDE QUE YO JAMÁS VI

estamos en la casa de paso carrasco 
apenas está construida y dos albañiles 
la revisten con una mezcla 
de arena y agua

el jardín es lo más grande que yo jamás vi 
y al fondo hay dos pozos ya hechos 
para los perros 
que se nos van 
a morir

platos sucios, edificios 
bajos, ventanas 
abiertas, caídas de 
jeta, carretera 
de tierra

siempre quise dormir o estar lejos 
como cuando escapé y me encerré en el freezer 
el mismo que compraste con un préstamo a 
diez años

y que usábamos para guardar agua en cubitos
y pedazos 
de animales

primero rieron 
después gritaron mi nombre 
mientras hacían otras cosas 
buscaron por horas y se desesperaron 
me creyeron en la casa del vecino 
o cerca de los fuegos artificiales 
me creyeron debajo de la cama 
después, me creyeron 
muerta

me encontraron azul y dormida 
como esas largas 
noches 
de verano



MESITA DE LUZ

el sol es como un arma 
calibre 22, la misma que guardás 
en tu mesita de luz 
y yo a veces 
acaricio

el sol te apunta al rostro
y vos 
llorás



CAMPO MINADO

almorzamos en una estación de servicio 
tengo en las manos la sensación de tu piel 
casi inexistente —un papel mojado 
a punto de desintegrarse—, tus ojos 
recorriendo las paredes, buscando algo 
por reconocer

pronuncio las palabras en voz baja 
para que entiendas cómo el sonido 
de una letra junto a otra 
es un nombre

pero tu memoria se dobla:
es un campo minado, los recuerdos
como artefactos
enterrados
bajo tierra



ALGO QUE DIRÍA MI ABUELA

para mí
el verano
son las pastillas
debajo de la lengua
es el chico de la recepción
que me pasa bronceador
son los ancianos que se olvidaron
cómo besar
son los jóvenes que caminan 
sin remera

el verano
también es el frescor
de las entradas de algunos edificios
son los aplausos de las personas
cuando los niños
se pierden en la playa
son los padres
de esos niños
tomando
piña colada
el verano son los vasos rotos, el hielo 
siempre en el piso, la ruleta 
y el rummikub, las almohadas 
con olor a nicotina, los últimos 
cigarrillos 
del paquete

el verano 
son los años
arruinándome la piel, descascarándome 
viva, son los muertos 
llamándome en sueños 
es la arena
que me revienta las tetas

el verano para mí
es alcohol en la boca, olor
a aceite de zanahoria, es darme la cabeza
contra las puertas, es perderme
en un centro comercial o hipnotizarme
con las luces saturadas
de algunas
maquinitas
de azar

el verano es pincharme
las manos con vidrio
y después desmayarme en el baño
y que la sangre me recuerde
que de vez
en cuando
respiro



DIOS

intento
creer

junto mis manos, las entrelazo 
y me arrodillo, pero dios no aparece 
corre en dirección contraria 
hacia mi casa, corre hacia el mar 
corre hacia el brillo

yo hago fuerza, mis pequeños dedos
ahogándose,
mi cuerpo un pantano
de neumáticos
agrietados

y dios 
no aparece

(Del libro homónimo,
Pez en el Hielo, 2023)
Catalina Torres


Catalina Torres (Montevideo, Uruguay, 1993) es una destacada escritora, artista visual, fotógrafa y realizadora audiovisual uruguaya. Obras publicadas: Lo más grande que yo jamás vi (Pez en el Hielo, 2023/2024): Su primer poemario individual. Este libro funciona en estrecha relación con su serie fotográfica conceptual titulada “Esas cosas que me punzan el pecho (2020-2021)”. El poemario fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura en la categoría Ópera Prima en Uruguay. Devotas (2020): Antología poética colectiva en la que participó antes de la edición de su libro propio, compartiendo páginas con otras voces jóvenes y emergentes de la región. 


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