LO MÁS GRANDE QUE YO JAMÁS VI
estamos en la casa de paso carrasco
apenas está construida y dos albañiles
la revisten con una mezcla
de arena y agua
el jardín es lo más grande que yo jamás vi
y al fondo hay dos pozos ya hechos
para los perros
que se nos van
a morir
platos sucios, edificios
bajos, ventanas
abiertas, caídas de
jeta, carretera
de tierra
siempre quise dormir o estar lejos
como cuando escapé y me encerré en el freezer
el mismo que compraste con un préstamo a
diez años
y que usábamos para guardar agua en cubitos
y pedazos
de animales
primero rieron
después gritaron mi nombre
mientras hacían otras cosas
buscaron por horas y se desesperaron
me creyeron en la casa del vecino
o cerca de los fuegos artificiales
me creyeron debajo de la cama
después, me creyeron
muerta
me encontraron azul y dormida
como esas largas
noches
de verano
MESITA DE LUZ
el sol es como un arma
calibre 22, la misma que guardás
en tu mesita de luz
y yo a veces
acaricio
el sol te apunta al rostro
y vos
llorás
CAMPO MINADO
almorzamos en una estación de servicio
tengo en las manos la sensación de tu piel
casi inexistente —un papel mojado
a punto de desintegrarse—, tus ojos
recorriendo las paredes, buscando algo
por reconocer
pronuncio las palabras en voz baja
para que entiendas cómo el sonido
de una letra junto a otra
es un nombre
pero tu memoria se dobla:
es un campo minado, los recuerdos
como artefactos
enterrados
bajo tierra
ALGO QUE DIRÍA MI ABUELA
para mí
el verano
son las pastillas
debajo de la lengua
es el chico de la recepción
que me pasa bronceador
son los ancianos que se olvidaron
cómo besar
son los jóvenes que caminan
sin remera
el verano
también es el frescor
de las entradas de algunos edificios
son los aplausos de las personas
cuando los niños
se pierden en la playa
son los padres
de esos niños
tomando
piña colada
el verano son los vasos rotos, el hielo
siempre en el piso, la ruleta
y el rummikub, las almohadas
con olor a nicotina, los últimos
cigarrillos
del paquete
el verano
son los años
arruinándome la piel, descascarándome
viva, son los muertos
llamándome en sueños
es la arena
que me revienta las tetas
el verano para mí
es alcohol en la boca, olor
a aceite de zanahoria, es darme la cabeza
contra las puertas, es perderme
en un centro comercial o hipnotizarme
con las luces saturadas
de algunas
maquinitas
de azar
el verano es pincharme
las manos con vidrio
y después desmayarme en el baño
y que la sangre me recuerde
que de vez
en cuando
respiro
DIOS
intento
creer
junto mis manos, las entrelazo
y me arrodillo, pero dios no aparece
corre en dirección contraria
hacia mi casa, corre hacia el mar
corre hacia el brillo
yo hago fuerza, mis pequeños dedos
ahogándose,
mi cuerpo un pantano
de neumáticos
agrietados
y dios
no aparece
(Del libro homónimo,
Pez en el Hielo, 2023)
Catalina Torres
Catalina Torres (Montevideo, Uruguay, 1993) es una destacada escritora, artista visual, fotógrafa y realizadora audiovisual uruguaya. Obras publicadas: Lo más grande que yo jamás vi (Pez en el Hielo, 2023/2024): Su primer poemario individual. Este libro funciona en estrecha relación con su serie fotográfica conceptual titulada “Esas cosas que me punzan el pecho (2020-2021)”. El poemario fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura en la categoría Ópera Prima en Uruguay. Devotas (2020): Antología poética colectiva en la que participó antes de la edición de su libro propio, compartiendo páginas con otras voces jóvenes y emergentes de la región.
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