Mostrando entradas con la etiqueta Archibald MacLeish. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Archibald MacLeish. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de junio de 2026

CONQUISTADOR

(Nota bene: leer biografía)

Fragmentos


LIBRO PRIMERO



'Diez de Diciembre de mil y quinientos y dieciocho años’:
Y llegaron con el mandamiento en su cinto y con los labios
     mudos:
Y Cortés era hombre elocuente: hábil para discursos:


Y hasta el mensajero del Gobernador se alistó:
Y el escribano de la villa tenía una pluma en el tintero para
    Velázquez—
'Que la liebre se estaba quieta como una mata de césped 
    mientras no se la ahuyentara:

'Y el jabalí un cachorro mientras no se le golpeara el lomo:
'Y en cuanto al Capitán Cortés —de Vuesa Merced obediente 
‘Fiel servidor y lengua leal e irascible:

‘Y mejor armado que la guardia del Alguacil o del Veedor
Y apacible en el fondo: ¡y temían no fuese que prendiera fuego
    a la villa!’
Y despacharon esto con un negro en hora buena:

Y Cortés tenía un servicio de buena plata y una túnica y un 
Lazo dorado en la camisa y su cadena de oro
Y una sonrisa para las tropas con las órdenes...
                                             mes...
                                              con rumbo a...

Cargamento de carne y tomamos prestada la cuerda y lo 
      remolcamos...

(...)

THE FIRST BOOK


“Tenth day of December Fifteen Eighteen”:
And they came with the writ in their belts and their mouths 
     dumb:
And Cortes was an eloquent man: skilled in orations:

And even the Governor's messenger signed up:
And the town clerk had a quill in the ink for Velasquez —
“That the hare was still as the tuft of a turf till you jumped 
     him:

'And the boar a suckling till you bruised his back:
‘And as for the Captain Cortes — Your Honor’s obedient 
“ True man and a loyal tongue and irascible:

'And better armed than the Constable’s guard or the Veedor 
' And peaceful at heart: and they feared he would burn the 
     town!”
And they sent that oft by a nigger for God speed:

And Cortes had a service of sound plate and a gown and a 
Gilded knot to his shirt and his chain gold 
And a smile for the troops with the orders...

                                       month...

                                           bound for the...

Burden of pork and we borrowed her rope and we towed her...

(...)

LIBRO SEGUNDO

(10 Feb.1519)


                        .,.Así

Zarpamos de la Isla a Cozumel:
Era invierno y el viento y las olas agitadas

Y la mancha de la espuma en el largo costado de las olas:
Y nos hicieron las señales de la noche con las linternas
      bamboleantes
Y entraron las cadenas: sucias con los andrajos de las algas:

Y la proa cayó ante el viento y las velas gualdrapeaban: 
Agitándose en lo alto: hinchándose: el surco del mar 
Siguiendo a la quilla calada: tierra

Allá hacia el norte y los pájaros veloces:
Y dijeron al piloto: al anciano: a Camacho 
(Mostrándole el lacre del sello y la tinta de las palabras)

Que se estuviera a la capa a vista de los cabos y Cortés nos 
     alcanzaría:
Y era un lobo de mar: natural de Palos:
Que confiaba en Dios —¡pero había de probar los grillos!

Dijo:‘¡Me pondré a la capa cuando no pueda navegar!’
Y los cabos se alejaron y nos orientamos por el sol 
Teniendo a la brisa sobre el bao: y los estayes de barvolento


Rígidos en los calzos humeantes: en las cadenas: y el viento 
Se volvió al Poniente y las olas golpeaban la cuadra de popa 
Desviando al navio: y el piloto lo sostenía con cautela:

Así nos iba: y al cuarto día y a estribor
Una línea baja como la mancha del viento sobre el mar
Y condujimos el navio con los botes de remos a ese puerto:

Bajos había y los azules canales entre ellos
Y las garzas elevándose en el rastro de los remos
Y el chapaleteo bajo las oscuras orillas en las raíces de los árboles:

Nos mantuvimos a sotavento de esa costa silenciosa
Y el rocío goteaba de las velas laxas
Y el agitarse de los manglares cuando el viento venía hacia
     nosotros:

Toda la noche estuvieron las estrellas sobre nuestros rostros
Y venía hacia el mar el olor de esa tierra ignota:
(El aire de las tierras ignotas tiene un extraño sabor:)

(...)


THE SECOND BOOK

(10 Feb.1519)


...So

Sailed we out from the Island to Cozumel:
Winter it was and a wind and a swell rolling

And the stain of the foam on the long flank of the swells:
And they gave us the signals for night with the swung lanterns 
And the chains came in: foul with the tatters of kelp:

And the bow fell off from the wind and the sails slatted: 
Shaking aloft: filling the bunt: the sea furrow 
Following under the drawn keel: land

High on the northward and the windy birds:
And they told the pilot: the old man: the Comácho
(Showing him wax on the seal and the ink words)

He should lie-to off the capes and Cortes would catch us:
And he was a sea-going man: a native of Palos:
One that would trust God— but hed try the hatches!

He said: “I'll lie-to when I cant sail!"
And the capes went down and we took the sun for a bearing 
Keeping the breeze on her beam: and the windward stays

Stiff in the smoking chocks: in the chains: and the airs 
Swung east and the swells came in on the quarter 
Kicking her off: and he held her down as he dared:

So it went: and the fourth day and to starboard
A low line like the blur of the wind on the sea
And we worked her in with the oared boats to that harbor:

Shoals there were and the blue channels between them
And the herons rising to the rake of oars
And the wash under the dark banks in the tree roots:

We lay to leeward of that silent shore
And the drip of the dew came down from the slack sails
And the stir of mangroves when the wind was toward us:

All night were the stars above our faces
And the smell blown seaward of that unknown earth:
(The air of the unknown lands has a strange taste to it):

(...)


LIBRO SÉPTIMO


Al lugar llamado de la Tierra Roja...

                              y entre los
Campos valles muy profundos: y bajamos y 
Marchamos en los valles:

                y los estanques eran verdes un

Agua de cobre: y hedía: el polvo de la tierra:
Ni un tallo de hierba en todos esos valles:
Nosotros allí solos y el suelo susurrante:

El gran calor del sol sobre nosotros: ni sombra:
Ni sombra de la roca agrietada en aquel cañón:
El árbol del sol sobre nuestros cuellos: la silla ardiente:

Así llegamos al fin del valle: linternas:
Paredes inclinadas: montones de argamasa: olor de los 
Ancianos: los perros dispersándose:

El anochecer en esa calle: la luna tímida:
Un tenue humo de la luna en el alto barranco:
Montañas allende esas montañas: y

estas lenguas diciéndonos-

Estas voces—‘ ¡Allí están los tlascaltecas!
'Allí penetra el camino por la tierra abiertamente:
‘Y ésta es una raza violenta y cruel: y se puede

‘Marchar por la espada en sus tierras: y no temen a ninguno— 
‘Odian a los de Colúa y les hacen guerra:
‘Y llevan en la muñeca calaveras de grajos:

Y se puede entrar con violencia por aquella puerta 
‘E ir como se puede y marchar ante los lugares fortificados 
‘En el sol y con golpes y con espadas—

‘No de noche ni con duda ni con palabras oscuras:’

Y dormimos y despertarnos con las estrellas sobre el cañón:
Y la luna andaba a tientas entre los desvaídos yelmos: los
     braseros

Ardían en la negrura del viento hasta nuestras manos:
Y marchamos: y la noche hacia el Poniente: y seguimos:
Y el cielo se volvió cubriendo estrellas:

                               recibimos la

Luz primero en las hojas: vimos a Tlascala
Bajo la luz transparente del sol: vimos los
Fuegos de la hierba flotando en las hondonadas sin viento...
Así permanecimos en las montañas hasta el alba:

Y los árboles salieron de la noche y la luz con ellos:
Y él nos mandó bajar por el arroyo por el helechal por los sotos:

Y mordíamos los vástagos del aliso para rumiar:
Arrastrando las armas: ruido de pasos: crujir de la 
Rueda rota en la rodada...




Pintados y negros y con ojos de muerte y sus pechos 
Acolchados con algodón y los brazos desnudos:
Y el martillo del sol sobre el oro: y los penachos como una

Ráfaga de lluvia sobre el cebadal blanquecino—
Nosotros mortales y temíamos a la muerte— y el redoble de los 
Tambores como el golpear del corazón en el oído y las

Flechas barriéndonos: el ruido metálico: el aguijón 
Clavado en lo gordo de la mano: y nosotros parados allí 
Recibiendo la mordedura...

                            ¡No! éramos buenos soldados—

No obstante era malo horrible para un hombre 
Uno contra tantos en esas peligrosas llanuras
Y el mar detrás y las colinas: y cebamos los cañones

Y pusimos las piedras y su llamarada rígida 
Rozando la hierba: quemando las cañas con la pólvora: 
Dándoles de lleno en el vientre con la cadena:

Y ellos cerca en el sol: y lo recibieron gritando:
Arrojaron el polvo al aire: cuando se disipó el humo 
Los muertos desaparecieron del campo ensangrentado...

Entonces en verdad nos flaqueó el corazón para dar 
Toda fuerza y los indios en su mismo número:
No había muertos: la llanura oscura con los vivos:

Y Cortés y la caballería no venían:
Y hubiéramos muerto al caer el día en ese prado:
Y teníamos la garganta seca con el polvo y la boca muda:

¡Y estando nosotros vencidos huyeron!
Corrieron en el campo como se dispersan las
Codornices en un maizal: y nos detuvimos cercanos a la muerte

Y no esperamos nada de estas cosas: y la batalla 
Giraba hacia el Poniente: y cesó el pelear
Y cayeron las espadas: y de pronto el galope

De la caballería ante nosotros y el golpe y el ritmo palpitante y 
los Pies calzados sobre el césped y el gritar y el presuroso 
Patear de las herraduras en la arcilla y su sonido mitigándose e

Ido y lejano...

                  ¡qué victoria!
¡Qué espectáculo para una vez en la vida!
Domínguez guiando al loco caballo con el asta de su

Lanza enhiesta en el aire y su boca anhelante:
Alvarado detrás: el caballo de Cortés—
Con su anca picada de pulgas y la espuma en el freno—

Con sus piernas derechas: levantando el polvo: enloquecido 
       con el
Olor de las salpicaduras de sangre: su cuello torcido—
¡Qué espectáculo para una vez en la vida!

Y yacíamos allí en el polvo: en la basura sangrienta:
Y teníamos las palabras en la boca seca y el vino dentro:
Y nuestros corazones tamaños como un pájaro en el puño de
        una niña:

Y hubiéramos dormido donde estábamos...

                                     y vinieron por detrás
¡Trayéndonos otra guerra!
Y nosotros éramos uno 
Y ellos diez por uno de nosotros: y murieron:

Caían por veintenas y venían otra vez por centenares:
Y la sangre de nuestras venas corría en la tierra con nuestras
     victorias:
¡Día tras día peleábamos y ganábamos siempre!

Y mandamos decirles que estaban bien castigados: y que lo
     pensaran:
Y regresaron con sus gritos de grajos y sus plumas:
Y nos contraatacaron en los matorrales: y nos dolía el vientre:

Y vimos presto cuán cercanos nuestros cuerpos estaban a la
      muerte
Y cómo habíamos de pelear con nuestras vidas
Y pasar sobre ellos con nuestros huesos mondos hasta Méjico—

(...)



THE SEVENTH BOOK


To the place called of the Red Land...
and between the
Fields valleys of great depth: and went down and 
Marched in the valleys:

                   and the pools were green a

Copper water: and stank: the earth powder:
No stalk of a leaf in all those valleys:
We alone there and the whispering ground:

The great heat of the sun on us: neither shadow:
Neither shade of the cracked rock in that canon:
The tree of the sun on our necks: the burning saddle:

So came we to strath’s end: lanterns:
Cricked walls: heaped plaster: smell of the 
Old men: of the straw: the dogs scattering.

The dusk under that street: the moon withheld:
A thin smoke of the moon on the high barranca:
Mountains after those mountains: and tongues telling us —

Old mens voices — “ There are the Tlaxcaldns!
“There does the way go in by the earth openly:
‘And these are a violent and harsh race: and a man may

“March by the sword in their lands: and they fear no one— 
“Only they hate the Coluans and wage war:
“And they wear at their wrists the skull-bone of the crow:

“And a man may enter in violence by that door
“And go as he can and march by the strong places
“And pass them by in the sun and with blows and with swords —

“Not by night nor by doubt nor the dark sayings ”:

And we slept and woke with the stars above the cafion:
And the moon fumbled the blurred helms: the braziers

Burned in the black of the wind to a mans hand:
And we marched: and the night was westward: and we 
     followed:
And the sky returned to us covering stars:

                                 we had the
Light first in the leaves: we saw Tlaxcala 
Under the shallows of the sun: we saw the 
Grass-fires floating in the windless hollows...

So stood to the mountains for that dawn:
And the trees came out of the night and the light under them: 
And he marched us down by the brook by the bracken shaws:

And we chewed the slip of the alder for dry cud:
Dragging the guns: whispering: foot-sound: creak of the 
Cracked spoke in the rut...

Painted and black and with death’s eyes and their breasts 
Quilted with cotton and their naked arms:
And the hard hammer of sun on the gold: and their crests like a

Squall of rain across the whitening barley —
We that were mortal and feared death — and the roll of the 
Drums like the thud in the ear of a mans heart and the

Arrows raking us: rattle of metal: the goad 
Stuck in the fat of the hand: and we standing there 
Taking the sting of it...

                      No! we were good soldiers —

Nevertheless it was ill weird for a man
One against many on those dangerous plains
And the sea behind and the hills: and we chocked the can non

Ramming the stone to the stock and the stiff blaze of it 
Flat to the grass: burning the gorse with the powder:
Taking them clean in the bellies with link chain:

And they near in the sun: and they took it shouting:
They threw dust in the air: when the smoke lifted 
The dead were vanished from the bloody ground...

Then indeed did our hearts fail us to give 
All force and the Indians still in their numbers:
The dead gone: the plain dark with the living:

And we lay in the dust where we stood: in the bloody litter: 
And we had the words in our dry mouths and the wine in us: 
And our hearts were big as a bird in a girl’s fist:

                  And we would have slept where we lay...
Bearing us other war!

                     And we were one
And they were ten to the one of us: and they died:

They fell by scores and they came again by their hundreds: 
And the blood of our veins was run in the earth with our 
      victories:
Day afier day we fought and we always won!

And we sent them word they were well wealed: and to think of 
       it:
And they came again with their crows cry and their feathers: 
And they fought us back in the brake: and our bellies sickened:

And we saw soon how our bodies were near death 
And how we should take that battle with our lives 
And pass them by with our bare bones into Mexico —

(...)
(del libro homónimo, 
Visor, 2017-Original,
1932)
Archibal McLeish

(Traducción de Francisco Alexander)



Archibal McLeish (Glencoe, Illinois 1892 -Boston, 1982) ocupa un lugar distinguidísimo en el mundo de la poesía norteamericana, merecedor de tres ocasiones del Premio Pulitzer. Tras estudiar en Harvard y en Yale, se instaló en París con Gertrude Stein, Hemingway, etc., donde escribió sus primeros libros. Durante la Guerra Civil española trabajó activamente para la causa republicana. El argumento central de Conquistador (1932), el célebre poema galardonado con el Premio Pulitzer en 1933, relata la conquista del Imperio azteca en México por parte de las tropas españolas lideradas por Hernán Cortés. El libro sitúa la narración en la boca de Bernal Díaz del Castillo, el rudo e ignorante soldado de Cortés, que en la Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España, escribió una obra maestra de prosa llana, vigorosa y realista. En el libro, Bernal Díaz, viejo, enfermo, ciego e inválido, hace el postrer esfuerzo de su afanosa vida y relata las peripecias de la Conquista como él las vio y como él las vivió,Y estos hechos y anécdotas están contados con realismo heroico y naturalidad.  habiendo sido uno de los conquistadores. Con Conquistador MCLeish ganó uno de los Premios Pulitzer y se convirtió en una de las voces más autorizadas de la convulsa América, además de Director de la Biblioteca del Congreso.


Pueden LEER todos los poemas y la biografía completa del autor en entradas anteriores: AQUÍ

 

domingo, 24 de noviembre de 2024

RAZONES PARA LA MÚSICA

 

Para Wallace Stevens

¿Por qué insistimos en el poema,
Era tras Era -incluso en una era
como ésta, cuando la roca viva 
ya no vive y la piedra labrada perece-?

La pregunta de Hölderlin: ¿por qué ser poeta
ahora, cuando los significados no significan,
cuando la forma de piedra es piedra moldeada
-Dürftiger Zeit-, tiempo sin interioridad?

¿Por qué yacer en nuestras camas de noche
conteniendo una bocanada de palabras, exhaustos,
más aun por la ausencia del adversario?
¿Por qué ser poeta? ¡Por qué ser hombre!

Muy lejos, en lo más remoto de los Andes,
se encastran y se apilan piedras enormes.
¿Qué es el hombre? El que encuentra un poema
en los escombros de un agreste mundo desierto.

Mi tarea: el acrópolis de la eternidad
que se desmorona una y otra vez.
La necesidad del corazón me compele.
Soy hombre, poeta debo ser.

El trabajo del orden no tiene descanso:
es el de imponer sobre el confuso, fortuito,
flujo del mundo, la Forma -
calma, fresca, limpia, obstinada.

Permanente, o al menos
duradero, un precario monumento
que promete inmortalidad, porque mueve
al vuelo y en el movimiento equilibra.

¿Por qué insistir en el poema?
De la turbulencia del mar se alza
en frágiles flores, una tras otra,
el arrecife de coral que calma el agua.

Generaciones de moribundos
fijan las sales disueltas del mar
en la piedra, árboles de ramas inmóviles,
significando
el movimiento del mar.


Archibald MacLeish ( E.E.U.U., Glencoe, 1892 - Boston, 1982)

(Versión de Jorge Aulicino)---------Tomado de su blog "Otra Iglesia es imposible".

Pueden LEER la biografía y más poemas en  entradas anteriores del autor.

Reason for music

For Wallace Stevens

Why do we labor the poem /Age after age -even an age like / This one, when the living rock / no longer lives and the cut stones perishes? // Hölderlin's question: Why be the poet /Now when the meanings do not mean?- /When the stone shape is shaped stone?- / Dürftiger Zeit -time without inwardness? // Why lie upon our beds at night /Holding a mouthful of words, exhausted /Most by the absence of the adversary? / Why be the poet?
Why be man! // Far out in the uttermost Andes / Mortised enormous stones are piled. /What is man? Who founds a poem / In the rubble of wild world-wilderness. // The acropolis of eternity that crumbles / Time and again is mine -my task./ The heart's necessity compels me. /Man I am, poet must be. //The labor of order has no rest: / To impose on the confused, fortuitous /Flowing away on the world, Form - /Still, cool, clean, obdurate, // Lasting forever, or least /Lasting: a precarious monument /Promising inmortality, for the wing /Moves and in the moving balances. // Why do we labor at the poem?/Out of the turbulence of the sea, /Flower by brittle flower, rises /The coral reef that calms the water. //Generations of the dying /Fix the sea's dissolving salts /In stone, still trees, their branches immovable, /Meaning/ the movement of the sea.




domingo, 13 de septiembre de 2009

ARS POÉTICA


























Un poema ha de ser palpable y mudo

como englobado fruto.

Mudo
como un antiguo medallón al golpe del pulgar.

Silente como piedra alisada
de un poyo de ventana que el musgo invade.

Un poema ha de ser, sin palabras,
como vuelo de pájaros.

Un poema ha de ser inmóvil en el tiempo,
como la luna asciende.

Pasando, como la luna suelta,
ramilla por ramilla, la noche de los árboles.

Dejando, como la luna tras las hojas en invierno,
recuerdo por recuerdo nuestra mente.

Un poema ha de ser inmóvil en el tiempo,
como la luna asciende.

Un poema ha de ser igual a
no verdadero.

Para toda la historia del dolor,
un portal vacío y una hoja de arce.

Para el amor,
las hierbas inclinadas y dos luces sobre el mar.

Un poema no ha de significar,
sino ser.


Archibal Macleish

(Traducción de J.C.Urtecho y E.Cardenal)
Ars Poetica


A poem should be palpable and mute
As a globed fruit

Dumb
As old medallions to the thumb

Silent as the sleeve-worn stone
Of casement ledges where the moss has grown -

A poem should be wordless
As the flight of birds

A poem should be motionless in time
As the moon climbs

Leaving, as the moon releases
Twig by twig the night-entangled trees,

Leaving, as the moon behind the winter leaves,
Memory by memory the mind -

A poem should be motionless in time
As the moon climbs

A poem should be equal to:
Not true

For all the history of grief
An empty doorway and a maple leaf

For love
The leaning grasses and two lights above the sea -

A poem should not mean
But be


Archibald MacLeish. Poeta norteamericano (Glencoe, 1892 - Boston, 1982). Tras completar su formación en la Universidad de Yale y en la Harvard Law School, marchó a Europa y se instaló en París, en donde permaneció durante cinco años. En la capital francesa comenzó a cultivar asiduamente el género poético, muy influido en sus comienzos por las obras de dos grandes poetas contemporáneos: Ezra Pound y T. S. Eliot. Bajo este influjo publicó en Francia sus primeros volúmenes de poesía: El matrimonio feliz (1924), The Pot of Earth (La olla de barro, 1925) y The Hamlet of A. Macleish (El Hamlet de A. MacLeish, 1928), obras marcadas por la desesperanza del poeta en el marco de la posguerra. Posteriormente, ya afincado de nuevo en los Estados Unidos, publicó un largo poema épico, Conquistador, que recibió el Premio Pulitzer de Poesía de 1932. Se trata de un extenso relato en verso de la conquista de México, basado en la Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva España, del historiador vallisoletano Bernal Díaz del Castillo. El reconocimiento derivado de este Premio Pulitzer permitió a MacLeish convertirse en uno de los creadores de opinión más influyentes en la sociedad norteamericana de la década de los años treinta. En diversos guiones radiofónicos, como The Fall of the City (1937) y Air Raid (1938), utilizó la proyección y el alcance que le brindaba este medio de comunicación para alertar a la sociedad civil sobre el peligro de esa tentación fascista que tantos adeptos iba ganando en Europa.


EPÍSTOLA PARA SER DEJADA EN LA TIERRA


















...Ahora hace más frío,

hay muchas estrellas,
flotamos a la deriva
Al norte de la Osa Mayor,
las hojas caen,
El agua es piedra en las rocas excavadas,
hacia el sur
Sol rojo aire gris:
lentamente vuelan los cuervos
Con sus torcidas alas,
las chovas nos abandonaron:
Desde que dejamos atrás los resplandores de Orión.
En su corazón cada hombre piensa que habrá de morir.
Muchos escribieron sus últimos pensamientos y cartas.
Ninguno sabe si nuestras muertes son pasajeras o eternas:
Ninguno sabe si esta errante tierra será hallada.

Yacemos y la nieve cubre nuestras vestiduras.
Les ruego a ustedes,
a ustedes (si alguien abre este escrito),
Que formen en sus bocas las palabras que fueron nuestros
[nombres.
Les diré todo lo que hemos aprendido,
les diré todo:
La tierra es redonda,
hay manantiales debajo de los huertos.
La arcilla se corta con un cuchillo romo,
cuídense
De los olmos cuando truena,
las luces del cielo son estrellas...
Pensamos que no nos ven,
pensamos también
Que los árboles no nos conocen, que las hojas de las hierbas
[no nos oyen;
También los pájaros son ignorantes.
No escuchen.
No se detengan en la oscuridad en las ventanas abiertas.
Hemos oído esto antes que ustedes:
son voces:
No son palabras sino el viento que se levanta.
Tampoco ninguno de nosotros ha visto a Dios.
(...A menudo hemos creído
Que las ráfagas de sol en el tardío y violento temporal
Señalaban un árbol, pero no era así.)
En cuanto a las noches, les advierto que las noches son
[peligrosas:
De noche cambia el viento y llegan los sueños.
Hace mucho frío,
hay raras estrellas cerca de Arturo,
Voces gritan en el cielo un nombre desconocido.



Archibald MacLeish ( E.E.U.U., Glencoe, 1892 - Boston, 1982)

(Traducción: William Shand
y Alberto Girri)
EPISTLE TO BE LEFT IN THE EARTH

... It is colder now,
there are many stars,
we are drifting
North by the Great Bear,
the leaves are falling,
The water is stone in the scooped docks.
to southward
Red sun grey air:
the crows are
Slow on their crooked wings,
the jays have left us:
Long since we passed the flares of Orion.
Each man believes in his heart he will die.
Many have written last thoughts and last letters.
None know if our deaths are now or forever:
None know if this wandering earth will be found.

We lie down and the snow covers our garments.
I pray you,
you (if any open this writing)
Make in your mouths the words that were our names.
I will tell you all we have learned,
'I will tell you everything:
The earth is round,
there are springs under the orchards,
The loam cuts with a blunt knife,
beware of
Elms in thunder,
the lights in the sky are stars —
We think they do not see,
we think also
The trees do not know nor the leaves of the grasses hear
[us:
The birds too are ignorant.
Do not listen.
Do not stand at dark in the open Windows.
We befare you have heard this:
they are voices:
They are not words at all but the wind rising.
Also none among us has seen God.
(...We have thought often
The flaws of sun in the late and driving weather
Pointed to one tree but it was not so.)
As for the nights I warn you the nights are dangerous.
The wind changes at night and the dreams come.
It is very cold,
there are strange stars near Arcturus,
Voices are crying an unknown name in the sky.


IMAGEN: Cinturón de Orión (Constelación)