miércoles, 31 de diciembre de 2014

CELEBRACIONES















después de los brindis de la noche
de los abandonos
y la exALTACiÓN de los sentidos
quedan en el cajón las llaves olvidadas
y desde la ventana del piso alto
una Rama iluminada cae al mar de los sargazos
donde   flota               suavemente



Edgar Bayley



Edgar Bayley se fue en 1990. Había nacido en 1919. Participó de la revista Arturo y más tarde de Poesía Buenos Aires. Fue uno de los principales agitadores del Invencionismo que en su manifiesto de 1945 afirmaba "El Arte ha sido durante mucho tiempo una renuncia a la responsabilidad, una abstención ante el mundo real. Pero ahora no se trata de embellecer al mundo en la obra de arte o en la imaginación, o de afearlo, o, simplemente, de copiarlo. Es preciso inventar nuevas realidades. ES PRECISO RECONSTRUIR EL MUNDO." Nos dejó los relatos del Doctor Pi, manifiestos, ensayos sobre poesía y pintura (Realidad interna y función de la poesía; Estado de alerta y estado de inocencia), y varios libros de poemas, entre otros: En común, La vigilia y el viaje, El día, Celebraciones, Alguien llama.




domingo, 28 de diciembre de 2014

DOS POEMAS SOBRE LA POESÍA














LO QUE SE CONOCE NO SE CONOCE

Lo que se conoce como poesía
se asocia a veces con el contenido
Yo lo asocio con la forma
Dicen que el contenido es lo importante
y que está adentro
o detrás de la forma
Sin embargo ningún microscopio lo detecta
es una suerte de vacío
A partir de este vacío la forma nace
no para enfrentarlo
sino para refrendarlo:
el vacío del vacío
es la obra de arte
Puse cuatro poemas sobre la vereda
y puse una piedra sobre cada hoja
Al mirarlos desde el piso 16
las piedras desaparecieron
y las hojas fueron manchas blancas diminutas
¿Qué decían? Decían lo que eran
formaban lo que decían
eran lo que formaban
La poesía es un arte de hacer
con las palabras
una combinatoria de segundo grado
que involucra asociaciones que se cruzan
Llamarla significante es una expresión del deseo
llamarla significable es hablar hombre mediante
A los que dicen "las palabras son el fin"
confirmo que las palabras son un medio
y no hay más que medios
y los fines son su cancelación
Viví durante ocho años
en un piso 16. Desde allí
las personas eran apenas más grandes que hormigas
Decir que una hormiga es un creador
es hablar de los poetas
También las letras son hormigas
y los caminos que forman sobre la página
se llaman versos o poema
Hay otros caminos, ya fuera de la página:
la búsqueda del hormiguero la emprende la metafísica...
de la construcción del hormiguero se ocupa la estética...
la poética es sólo un borde exterior...
Resta decir que está todo por decir
Mediante esto quiero decir esto:
Que lo único diferente es que no todo es igual
La poesía es el arte de no decir diciendo
y de decir no diciendo y viceversa
La atracción de lo que falta
La falta y la tracción que mueven el proyecto:
Que haya un vice
que la ausencia esté presente
y que gobierne lo real.




NO HAY POESÍA

un hombre lleva su casa sobre su cabeza
una mujer lleva su casa sobre el corazón
una niña lleva su casa cuando va de caza
un anciano lleva su casa como el que cesa
yo no llevo nada, no me caso
hay un poema que no pude escribir


una época presupone las demás épocas
las épocas de una novela presuponen otras novelas
yo estoy allí y no aquí
salvo que la hoja se rasgue
y eso hiera mi piel
en cuyo caso yo estaría aquí
y habría un poema que no podría escribir


yo estoy aquí y no es su poema
no tengo casa y eso presupone otras casas
son las 8 de la noche y este lugar
está donde debe estar
en su debido lugar a su debido tiempo
estaba el poema que no pude escribir


los sonidos pueden ser inmorales
yo llamándome a mí mismo
soez, soez, yo llamándote a ti
una voz que no obtiene respuesta
beldad, beldad, una respuesta que no tiene voz
un poema que debió haber sido escrito


si una parte de ti queda allí
cada verso te incompleta
no hay allíes sino aquíes, puros, diversos
si nada es yo nada es tú nada es poesía
cualquier cosa puede serlo;
hay una efímera eternidad
donde el poema pudo haber sido escrito.




Jorge Santiago Perednik



Jorge Santiago Perednik nació en Buenos Aires en 1952 y murió en la misma ciudad en 2011. Publicó como poeta Los mil micos (1979), El cuerpo del horror (1981), El shock de los lender (1985), Un pedazo del año (1986), El fin del no (1991) Variaciones pad- in (1996) y La desconocida-Circo macedonista sobre "Adriana Buenos Aires" (1998). Publicó también varios libros de ensayos y traducciones de escritores de habla inglesa entre los que se destaca e.e. cummings. En 1980 fundó la revista Xul. Signo viejo y nuevo y fue uno de los directores de la revista DERIVA de la literatura. Asimismo fue Director del Programa de Altos Estudios en Poesía de la Universidad de Buenos Aires. 

Más poemas: Aquí.  





viernes, 26 de diciembre de 2014

AHORA, ALGO REAL





















PARA JEANNE HEBUTERNE, MUSA DE MODIGLIANI

El calvario de una musa es no poder ser por
y para ella, desborda y derrama la luna del cofre
en su cabeza, fugándose la luz acelerada
se encierra en otros poros
no cercar el misterio
                 es la multa por su belleza, 
no tener vellos secretos 
es la sanción 
            de las sirenas.

El calvario de una musa es prestar el cuerpo
a la divinidad del desquiciado, 
ser secuestrada por una nave extraterrestre,
forzada a dar las llaves de la piel del aire,
servir el corazón como aguardiente al borracho
y ofrendar la sangre 
como vino para otra tinta 
en otro lienzo, ser la esperanza del suicida,
la valentía para el deseo 
                      de caer a través del abismo.

El calvario de una musa es hacerse hada 
para los cursis insensibles poetas, 
Femme fatale para los viciosos de cortar 
sus ríos, sus venas, bella durmiente
para los irremediables por ego heroes,
ofrecer a besos la ternura a los sucios 
presos del escepticismo, a los tristes,
amigos del desasosiego entregarles
diente 
     a diente la sonrisa intacta
atesorada
en el fondo 
             del pecho.

El calvario de una musa es donar al mundo
los derechos de autor de su gracia, 
renunciar a la necesidad 
de ser animal, por veces isla virgen, 
inmunda, vulgar, parca,
gema en bruto, 
antiestética, humana.

El calvario de una musa
es serle fiel a quien por inspiración clama, 
el pegamento que inhala
aquel que busca lo belllo
                  por amputarle las alas
y hacer de la belleza utilidad, 
un sentido, una jaula.

Esperan las musas renunciar a la explotadora plaza
de ejecutivas de la fantasía,
esperan la cuenta regresiva a que se despidan 
los ojos que se fanatizan de su música, 
para volver solas 
a su liviana calavera.



AHORA, ALGO REAL

No frecuentes frases
sin corazón, por mímica,
no me digas que soy
tu loca ordinaria
de película moderna
con cabellera en llamas
que te despeina,
que vos ordenado
y yo poesía,
que yo poesía
solamente a la despedida.

No me creas impuesta
lunática alegoría
por plano
planeta profecía,
fantasma tu fantasía,
enamora la quimera,
pero sólo se pueden
amar, realidades.

Yo renuncié al papel,
porque fui, musa antes.



LAS BIBLIOTECAS TAMBIÉN SON CEMENTERIOS

En donde nos adelantamos a descansar poetas
para sueños cobardes y vanidosos
de atravesar la era.

Somos más que libros
más que décadas
de Las mil y una noches
La Divina Comedia
La Odisea
cualquiera.

Somos menos
que un puto sustantivo,
la muerte.


Alina Kummerfeldt



Alina Kummerfeldt nació en la ciudad de Guatemala en el año 1989.Tiene estudios en Ciencias de la Comunicación y Escritura Narrativa. Publicó su primer libro de poesía Carta Cero en el año 2011, ilustrado con los dibujos de la artista Milagro Quiroa. En el año 2013 publicó Trotamundos de Cuerpos, ilustrado con la fotografía de José RodriguezPalomo. Su propuesta ha aparecido en algunas revistas impresas y digitales. Ha realizado lecturas poéticas y participado en conversatorios de poesía en Guatemala, Ecuador y en Buenos Aires, Argentina, en donde actualmente reside. Para conocer más de la autora: 
http://alinakummerfeldt.wix.com/alinakummerfeldt.




lunes, 22 de diciembre de 2014

INVISIBLE GUSTA DEL REFLEJO






















Invisible gusta del reflejo,
la cómoda posición, 
el silencio presto,
impune prolongación.
Puedo escribir alejando lo consustancial.
Nadie vio sus semanas,
y si la noche alza el grito,
la sombra de su sombra, 
temprana noche.
si alza su dolor temerá luego al golpe  y a las cosas lejanas,
alta noche con rostro de espanto
alta noche de muerte imaginada.



No hay un modo de huir, un grito certero,
buscas la perfección,
la magistral noche en celo,
el abrazo detrás de la casa,
y la sangre de todas las ausencias




Mi madre se ha ausentado, ha bajado de la colina y quizás ya no vuelva, aunque pasan los días puede salvarme, regresar y tomar mi mirada anticipándose  a las cosas. En la ciega brevedad de mi destino,no recuerdo cuándo partió, ni el sesgo que en  la madrugada aumentaba la fiebre, cuando el mural era frio y mi cuerpo pequeño y virgen, se aprestaba al muro.
Mi madre es silencio, ella piensa y no puedo leer sus pensamientos, yo, carne de su carne.

(Inéditos)

Malkka Bentivegna




Malkka Bentivegna (Argentina, San Luis, 1983). Escribe desde los 11  años .Estudió el profesorado  de Literatura, que abandonó a mitad de la carrera. Completó la carrera de Fotografía en la UNSL. Publicó su primer libro de poemas: “Noctambula”, en la Editorial Independiente Revistas Callejeras de la ciudad de San Luis, con los poemas que escribió a los 17 años. Ha participado de  encuentros Literarios junto al Grupo ENIE (Encuentro Nacional Itinerante de Escritores) que reúne escritores de todo el país, de diversos géneros y estilos. Ha concurrido  a los  distintos ciclos Literarios que organiza en la ciudad de Villa Mercedes el escritor y poeta Patricio Torne. 





sábado, 20 de diciembre de 2014

BARDA


























EL MOMENTO

Hace espuma con el agua
sumergido por entero
está feliz y eso alcanza

—siempre alcanza la felicidad
de un momento, 
dicen por ahí.

Cuando la mira se ríe
y se le agrandan las pupilas
intensas como el chocolate.
Quién pudiera volver a la bañera
y a los juguetes
a la creación de la espuma
—la vasta felicidad sin nombre
un momento de agua con mirada de madre
obnubilada.



CORAZÓN DE AIRE

Mamá hace pan
como yo dibujo con crayones la pared
—así de fácil
como mi hermano ríe
desde la cuna cuando la ve
—así de natural
como si fuera panadera
y no maestra.
Gira la masa,
la dobla sobre sí misma,
engendra un corazón de aire
y lo presiona
con la intensidad de una caricia.

La mesada se templa para recibir la harina,
dan ganas de acostarse encima
con la panza desnuda
—la tibieza del pan se huele cinco horas antes.
Mamá hace panes trenzados,
como varas, como hogazas,
con cruces o rayitas,
panes integrales, 
de leche, con semillas
y agua de azahar para las Fiestas. 
Nunca le salen igual —eso ya es regla—
“a ojo” siempre dice
y todo, todo le queda tan rico.

Cuando los bollos están 
engordando bajo el repasador
y se renueva la advertencia de no entrar
a la cocina, yo le voy avisando a mi estómago
que se prepare. Con Tatung no nos alejamos 
ni dos pasos de la mesa.



BARDA

No escucho más que la voz
del viento,
la veo quebrar
instantes como frutos secos.
El valle —un infierno verde—
nos hunde en este desierto 
y son dos
los cauces que irrigan tu perfil bermejo.

Yo corrí esa piel muchas veces,
me enredé entre alpatacos
y le di mi carne a las espinas.
Pisé —y resbalé
tus piedras sueltas
y el hueso de algún cocodrilo
enraizado en tu vientre.
Desde el mirador, junto al canal de la ciudad
y la avenida, vi extenderse el campo de golf 
—otra conquista
sobre tu parte dormida.
Me sentí libre en tus venas
—creo que también me sentí presa
y me fui antes de morderte más las uñas,
un intento voraz 
de escaparle a la locura



EL BESO

La mirada en los ojos
en los labios
en los ojos
la distancia que se pierde
se inhala
y el temblor

—piel mojada que presiona la renuncia.

Nada importa. Todo sobra.
En tus labios el mundo se hace de agua
y por primera vez ahogarme
me encanta.





Aixa Rava  (Río Grande, Tierra del Fuego, 1982)









jueves, 18 de diciembre de 2014

LUNES






















EL NOVIO CORRECTO

La posibilidad de encontrar al novio 
correcto
es una en cuatromilmillones 
(población mundial masculina). 
Debemos poder llegar a su amor a tiempo, 
es decir,
ni tomándonos un café porque se hizo muy
                               /temprano
ni un taxi porque llegamos tarde. 
Aunque quizás sí,
su búsqueda implique gastar años de vida 
y todos nuestros ahorros 
en botellas de vino rojo 
y polvos dorados 
y exponer de vez en cuando 
nuestras piernas 
a finas medias de seda 
en noches invernales bajo cero,
en función de estar listas
para su arribo a nuestras vidas
en cualquier momento.
Pero a la larga tiene que sentarnos
como el aroma del jazmín en primavera
y la esencia de vainilla en el otoño.
Al fin y al cabo,
estamos desestimando al resto de los
tresmilnovecientosnoventaynueve
milmillones de hombres
por él.



EL SENTIDO DE LA VIDA

Acércate a tu balcón y mira para abajo. 
Seguramente prefieras seguir ahí antes que
tirarte cabeza abajo.
Entonces no te preguntes más eso, por
favor, y ocúpate de algo más.



ASTRONOMÍA



Y ahí es donde todos los seres videntes y sueltos tenemos algo que nos une más allá del   aire   libre,   concretamente.   Desde   el concreto, desde la terraza, desde la arena, la montaña o el mar, desde la primera mujer hasta el último hombre. 
Es el poder de nuestros ojos trascendiendo la Vía Láctea hasta chocarse y absorber la luz que refleja el satélite de amor, la fiel luna,    compañera    dependiente    de    lo terrestre.
Y ése es un gran punto en común, donde confluyen todas las miradas, porque a veces se ve mejor de cerca y otras de lejos, pero nunca si estamos entrometidos en el asunto. 
Después además,algunos estaremos conectados con otros al coincidir en: cometas (menor cantidad de la poblaciónmundial) y distintas estrellas y luceros, muchos   de   los   cuales   incluso...¡Ya   no existen! Hace muchos años se apagaron pero   su  luz  tardó  tanto   en llegar  que podríamos decir que es su almita la que toca nuestras crédulas pupilas, que creen lo que no existe solamente porque lo ven.



Alelí Manrique (Argentina, Río Negro, El Bolsón, 1979)








martes, 16 de diciembre de 2014

CUADERNOS DE LA BREVE CEGUERA


















1

A veces,
sobre todo en las mañanas,
ella canta.
Y su voz
es un murmullo
que rebota
contra las paredes de la casa,
se pierde entre la ropa de los hijos,
en la cama tendida,
enorme, inmaculada.
Canta
bajito, quedamente,
para
no despertar a los fantasmas.
A veces,
sobre todo en las mañanas,
desde la ventana
mira el cielo.
Y no sabe
si esta herida en el pecho
es angustia
o son alas.



6

Amé
a unos cuantos hombres
que me amaron
con breve terquedad.
Parí hijos.
Los quise
con instinto de fiera.
De pequeñas muertes
hice vida,
fui triste algunas veces,
otras,
feliz por vocación
o por inercia.
Entregada al destino
me atrapó la madurez
en pleno vuelo.
Ahora
no encuentro
las líneas
de la palma de mis manos.



8

Ya sé
que es mi destino de mujer
esperarte
con paciencia en los
andenes,
con un bolso marrón,
sucio y ajado
que contraste
con mi cara de esperanza.
Ya sé
que te subís a trenes
que tienen
seguro de regreso.
Pero debo confesarte
que no tengo vocaciones
de Penélope,
y hay un tren,
en la estación
que está partiendo
con destinos inciertos.
Yo te quiero.
Prometo
enviarte una postal
de cada puerto.



10

Amar a un hombre bueno
es entregar
el lado más inocente
del corazón.
Los hombres buenos
no son piadosos
en el amor.
No les bastan
las miradas de Gorgona,
las noches desmesuradas,
las palabras
de fuego.
Los hombres buenos
no quieren
otra cosa
que quedarse
con lo más puro
que tenemos.



20

¿Adónde van
estas ganas de reír,
de escapar corriendo
por los montes,
descalza y sin aliento?
¿Adónde va
este salvaje impulso
de vivir,
deslumbrada de sol?
¿Adónde se esconde
el ansia
de ser más
que esta mujer
que cierra las ventanas
cada noche?



30

No quedan palabras
en la noche inmensa.
Sólo un tibio
silencio perfumado
como el que precede
al amor
y a las tormentas.


37

Ya no quiero
escribir sobre el amor
ni sus sórdidos
espejitos de colores,
deslumbrantes baratijas
de algún genio maligno
Ya no quiero
escribir del desamor,
ni de la loba herida
que desgarra mi carne
cada noche
que el insomnio
me derrota.
Me bebí de un trago
las grandes palabras
y ahora
sólo quiero
sentarme a la orilla de un
verso
que me sane.



Mariana Finochietto




Mariana Finochietto nació en 1971 en General Belgrano, un pequeño pueblo de Argentina. Actualmente vive en City Bell. Estudió Bibliotecología y cursa, de vez en cuando, Filosofía. Publicó el libro Cuadernos de la breve ceguera ( La Magdalena Editora, 2014).




domingo, 14 de diciembre de 2014

DESEO

















Yacería con vos en un lugar sagrado
Donde solo ocurren cosas esenciales.
Hacía frío y el cielo era oscuro
Antes de que llegaras.
Despertaste maravillas en mí,
Sos una nueva estrella en la noche
Una nueva flor en la mañana.
Este apetito es elemental como el sol, la lluvia, el viento.
Debo probar tu dulce carne durazno.
Tu claro deseo
Tus sombras serenas
El fuego de tus manos
La velocidad de tus pies junto a mí a veces
A veces muy alejados
A veces bien atrás.



El invierno persiste

Entre monzones,
vendavales atlánticos
y torrencial granizo ártico
rosa y blanco los cerezos invernales
por poco tiempo florecen.
El perro y yo nos agazapamos junto a nuestro pequeño fuego,
demasiado petrificados por el frío
para cualquier cosa que no sea poemas
y plegarias.


Kathleen O’ Driscoll


(Traducción: Leonor Silvestri)



Katleen O’ Driscoll publicó los libros Goodbye Joe (Caledon Press), Ether, short stories (Caledon Press), Pillars of the House (Wolfhound Press), The White Page (Salmon Publishing), y forma parte de la antología Divas (Arlen House). Escribió y dirigió el corto Berlín Blues. Es activista política de izquierda y mística, según sus propias palabras.

Tomado del blog http://14poetasirlandesas.blogspot.com.ar/



viernes, 12 de diciembre de 2014

Empapelado Dorado












La noche era nuestra –
jóvenes estudiantes de arte que trepan colinas con catedrales,
sin miedo de forzar las ventas y abrirlas, hacer chirriar una puerta
dentro, sacudir telarañas como una bocanada de aire frío
de nuestras mejillas.

Encontrábamos casas viejas
para pintar dentro- vos, un rincón de sombras
para colocar tu caballete cerca, mientras yo pasaba noches
bosquejando la caída de la luz de las estrellas a través
del vidrio rajado y el chirriar de la luna color hueso.

Sobre pisos de madera antiguos,
repisas de chimenea de gélido mármol azul, colchones polvorientos
con el cuño de los que se han ido hace mucho de allí
la luz amarilla reptó, un fantasma a través de nuestros lienzos.
Viejas casas olvidadas por todos menos nosotros.

Más y más vagábamos
por avenidas que arremolinan los hechizos de tejo,
raspando nuestras rodillas y cuadernos sobre alféizares
prohibidos y astillados, nuestros lápices y pinceles raspaban la vida
mientras dormía el resto de la ciudad.


Hasta que en una mansión derruida,
tus dedos tocaron los míos y rasqueteamos
de gruesas paredes henchidas de humedad, remolinos de los setenta,
floreados estampados de los sesenta, formales líneas de los cincuenta,
y encontramos oro. 


Faroles de empapelado dorado y estelas de flores de
finos tallos que iluminan rotos querubines,
intrincadas molduras, el tintineo, ennegrecidas arañas de luces.
Tan hermoso que no pudimos pintar esa noche-
solo tomarnos de las manos y observar y observar.
Incluso ahora en la quietud de nuestro hogar,
en la oscuridad de la mitad de nuestra vida, cuando tu espalda
se aleja de la mía, dormida, tu boca murmurando sueños
que no puedo conocer, alcanzo tu piel
y quiero llevar el tiempo atrás-

empapelado dorado cayendo sobre mí desde vos.


Enda Wyley


(Traducción: Leonor Silvestri)



Enda Wyley nació en Dublín, en 1966. Publicó tres libros de poemas con la editorial  Dedalus Press: Eating Baby Jesus (1994), Socrates in the Garden (1998) and Poems for Breakfast (2004). Sus poemas fueron incluidos en Field Day Anthology of Irish Writing, Irish Women’s Writing and Tradition, vols 4 & 5.REcibió la beca del Irish Arts Council Bursary for Literature en 1997, 2001  y 2005. También escribe cuentos infantiles y novelas para niños (Boo and Bear , O’Brien Press ,2003 ; Timothy Finn and the Mysterious Notebook, 2007).

Tomado del blog http://14poetasirlandesas.blogspot.com.ar/

miércoles, 10 de diciembre de 2014

NATURALEZA MUERTA

















Por mucho que amemos al máximo
esas raras intersecciones de tiempo y espacio
donde somos nada excepto juguetes del amor
atrapados, como dos ciervos sorprendidos en un claro,
nada excepto dulce anonimato de la carne,
nada excepto ritmo bendito de la vida
que se ama a si mismo a través de nosotros-
dos cuerpos humanos afinados con las estrellas que giran-


todo esto es casi nada
sin los pequeños obsequios cotidianos
que construyen un puente entre lo que está separado,
las pequeñas caricias habituales que cesan el miedo,
la gracia de pequeñas ayudas prestadas –
dos cuencos con arándanos y yogur,
dos tazas de café,
dos cucharas,
en una mesa de madera
bajo el sol del octubre.


Moya Cannon
(Traducción: Leonor Silvestri)


Moya Cannon. Poeta irlandesa, nació en Dunfanaghy, Condado de Donegal,en 1956 y vive en Galway. Estudió Historia y política en el University College de Dublín y en el Corpus Christi College de Cambridge. Durante 1995 fue editora de la Poetry Ireland Review. Publicó Oar (1990) y The Parchment Boat (1997). Ha obtenido el Premio Brendan Behan y y el Premio Lawrence O’Shaughnessy.

Tomado del blog http://14poetasirlandesas.blogspot.com.ar/





lunes, 8 de diciembre de 2014

ESTA PIEZA GARANTIZA...




















Esta pieza garantiza esta pieza
Que empieza por acá
Y después
Siga el cartel luminoso
El cartel luminoso que hay arriba
A la derecha del otro que está
Un poco inclinado
No
Ahí no
Ese no es el cartel que indica
Lo que busca
Retroceda
Un paso
Otro
Otro
Defina nuevamente el objetivo
Que busca
Qué busca
Le recuerdo
La época es incontablemente más veloz
En el invierno y participa directamente
Sobre los huesos
Siga
La línea amarilla y el contorno
Vacío
Cuidado
Le grité
Se puede lastimar sin modificar sin sangre
No contestó
Y no
No supe los horarios exactos
Pero los ensayos siguen
En el mismo lugar
Siga
Unos pocos pasos más
Hasta la puerta
Y abra
Empuje
Insista
Hasta que
Entre
Corra me dijo por esa medianera
Y corrí
Atento a los virtuosos
A los átomos de hidrógeno y al maíz
Bajo ningún concepto
Como es de esperar
La noche
Y no le importó o no le pareció prudente
Especuló en el último tramo la trama
Y dejé de repetir para no repetirlo me dijo
Silencio
Salga
Por ese hueco suyo y respire la diferencia
Adentro
Afuera
Casi a la par las piernas afirmaron en el suelo
La consiga asignada corroída y sin virginidad
Le dije
Estuve a punto esa vez
Lo recuerdo
Los órganos en orden
Mí ejecución fue perfecta o casi
Silencio
Silencio
Para empezar
Pare
No se distraiga no permita que lo tenso
Sea la dignidad
Entre las cuerdas
Entre


Y seguí
Con un resto de todo eso pegado a la suela
Devenido
Eso
Pegado al suelo
Que antes había significado algo
A alguien
Le dije
Pero generalmente el malentendido se reserva
El derecho a admitir los pequeños detalles
Que no voy a enumerar
Que no voy a decir
Lo que se espera mientras el pronóstico
Sea reservado.


Anna Pinotti



Anna Pinotti. Poeta argentina nacida en Montevideo (Uruguay) en 1973. Vive en Bs As desde el año 1996. Participó del taller de Antorchas 2002.Publicó: Antología 9, Bahía Blanca, Argentina, editorial Vox, 2003; Cataratas, Córdoba, Argentina, editorial Yügen, colección El don Vedado, 2005; Pueyrredón con Santa Fé (junto a Elizabeth Neyra y Martín Rodríguez), Córdoba, España, ediciones Aristas, 2005. Para el orden de la orden (La mariposa y la Iguana editorial, 2013) y Qué cuerpo para qué momento (ensayo), junto a la licenciada María Laura Suarez (La mariposa y la Iguana editorial, 2012). El poema que publicamos pertenece al libro DEMALAGANA, de próxima aparición.






sábado, 6 de diciembre de 2014

UN HOMBRE DESCONOCIDO ME ACARICIA






















Un hombre desconocido me acaricia.
Sus manos hipnotizan. No consigo huir.
Huelo a flores recién cortadas
de un jardín que nunca tuve.
Canto una melodía que ignoro.
Ni siquiera el suelo que ahora piso
es el suelo que alguna vez pisé.
Tanta suavidad me lastima.
¿Cuánto tarda en separarse un cuerpo
de otro cuerpo?
¿Cuántos temblores hacen falta
para expulsar la ternura de unas manos
que se han ido?
Mis piernas desobedecen.
No camino. Doy saltos prematuros
como si la permanencia en la tierra
me quemara.



EL POLVO ACUMULADO ENTRE TUS COSAS

Guardo tus poemas
como si acaso pudiera liberarme
del polvo acumulado entre tus cosas.
¿Qué hago ahora con estos
restos que tiemblan como insectos
aplastados en la intensidad de lo breve?.
Los libros que acariciaste
pronuncian tu nombre,
gimen como mujeres que te amaron
y que la distancia
vuelve aún más feroces.



ESCARBO EN LOS OJOS DE MI MADRE

Recuerdo aquella foto
en la que estoy en brazos de mi madre
con una flor en la mano.
Algo resplandece en el cielo.
Aunque no lo sabemos
tenemos las dos el mismo gesto.
Pienso que mi madre 
tuvo que alzar su infancia
para enseñarme que es posible
encontrar la belleza
en el liviano movimiento de una hoja.
Todavía escarbo en los ojos de mi madre,
como si pudiera, a través de ellos, 
volver a aquel jardín
y contemplar de nuevo
el breve parpadeo de la dicha.



SOBRE MI NOMBRE 

No entiendo el lenguaje de mi cuerpo.
He cabalgado años sobre mi nombre 
y ahora soy un jinete ciego
recostado en un jardín envejecido.
Se escucha un chirrido, como un coro de ramas
movidas por el viento.
Mi nombre es demasiado veloz
para mi cuerpo innombrable.



LA NOCHE CRECE COMO UN RÍO SOLITARIO

Voy a acomodarme
en el exacto espacio que separa
tu palabra de la mía.
La noche crece como un río solitario
y me pregunto:
¿Quién podría asegurar si no es tu ojo o el mío
el pez valiente saltando
al otro lado del insomnio?



Eugenia Simionato



María Eugenia Simionato nació en 1987 en Mendoza. Se licenció de psicóloga en la Universidad del Aconcagua. Actualmente hace un taller de escritura con el poeta Diego Muzzio. Y está trabajando en un poemario de próxima aparición.




jueves, 4 de diciembre de 2014

PODRÍA HABER SIDO UN HAIKU




LAS PALABRAS Y LAS MOSCAS

Mientras leo una antología de la dinastía T'ang
va y viene una mosca alborotada,
alcanzo el repasador desde la silla 
y lo dejo a mi alcance, 
releo un poema de Meng Hao-Jan, esta vez
moviendo apenas mis labios, además de zumbar
la mosca golpetea contra la mesa, da luego en la pared
pasando a la desesperación, me paro
para correr la cortina de la ventana.
“La primavera no solo trae flores”,
me digo. Ya con los dedos en la tela 
decido volver a mi lugar y anotar en un papel
la anécdota sin cambiar nada. 
Cuando quiero acordar
la mosca ya no se oye, y empiezo
el poema de la página siguiente.
Sé que más tarde volveré
a revisar estas palabras.



GRAVEDAD

No sé si por hablar de Galileo buscó la hondonada
mi termo en la mesa, el desliz para inclinarse,
o si la torre de Pizza en mimosa
parodia a escala
se cebó con ese ejemplo
de cortesía. Entre lo distante, entre
lo grande y lo pequeño
es mayor la gravedad
de las palabras.



ALUMNOS CON BIGOTE

Seguramente algo absurdo anoté porque al girar
mis alumnos lucían bigote. 
También a las mujeres floreció mostacho.
Me hice el inocente como pude. La verdad,
traje a colación aquel decreto de Pascual
en 1836: obligó al bigote a todos
sus soldados, como cuenta Schvartzman,*
-con fuente a la vista-, desde el jefe
hasta el último orejón.

Pensaba (es un decir) si soy a veces
el Pascual de mis alumnos al pedir
sea subrayada cierta línea en el rostro del poema
que a ellos no les queda, realmente, en la carilla.

Sea tal vez el ridículo una ayuda
memoria de lo bello, como lo es el horror.
Una forma de centrar la atención 
desde la sombra.



VERANO

La noche se reescribe en el jardín.
A través de las luciérnagas 
el palimpsesto de estrellas.



CARNICERÍA

Imaginate les decía el Checo, yo justo entré,
para nosotros se muere una persona
pero a él se le muere una parte,
mientras pasaba por la sierra un costillar,
Imaginate -o vos calculá, pudo decir-
el amor es una hipoteca.

Yo, calladito.
Ni “mu” del andrógino.
Ni “mu” de Filemón y Baucis,
rumiando a la vez precios y palabras.

- ¿Vacío o costilla, socio?
- Costilla.

Pagué y me fui
con mi parte a casa.




Martín Pucheta (Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina, 1981)