jueves, 30 de noviembre de 2017

EL ESCRIBA























Puedo escribirte cartas 
en la corteza de los árboles. 
Darme a entender en tu lengua, 
también sembrar palabras equivocadas. 
El dialogo inconcluso. 
Puedo llevarte flores y ocultarme. 
Para que no lo sepas, 
para que no te enteres de mi debilidad. 
Puedo escribirte cartas amarillas con la caligrafía del adiós.



IRÉ NENYÉ

Iré Nenyé significa espejo. 
El espejo como objeto 
fue impuesto por la conquista. 
Antes hombres y mujeres 
veían su reflejo sobre  aguas. 
El cuerpo era templo,
 el alma pájaro sin límites. 
Antes hombres y mujeres 
amaban los esteros. 
Todos los días del año 
componían una canción de amor, 
fruto de esos encantos nacían sus hijos. 
La belleza era aliada en su canto celeste. 
La sombra de los árboles 
inundaba la voz de los pequeños dormidos. 
Iré Nenyé impuso su conquista, 
pero el aire y el viento bordaron el adiós.



TIERRA SANTA

Toda tierra es sagrada como las aguas. 
Así es el canto de los últimos pájaros, 
entonación del aire. ¿Cuánta distancia 
habita sobre estos hombres 
marginados por el progreso? 
No hay cuentas telefónicas ni impuestos ni caminos, 
hay lo que se llama vivir en lejanía, 
crecer en lejanía. Dar cuenta de las garzas. 



ANSÍ PORÁ

Quiero que me recuerdes madre. 
Quiero por una vez que seas definitivamente mía, 
que no intercedan los pájaros y el cielo. 
Voy a ascender por la escalera hasta alcanzarte, 
para que digas nuevamente 
que la distancia es un pretexto, 
que puedo retratarte sobre aguas. 
Saber al fin que el aire es de los dos.



(De un libro en preparación)



Martín Carlomagno 





Martín Carlomagno nació el 28/02/1978 en Concepción del Uruguay Pcia de Entre Ríos, Argentina. Actualmente reside en Paraná. Ha publicado: Escombros 1999- Ruinas del Paraíso 2002 (Ediciones del Clé)- Confesión del Visitante 2003 (Ediciones Ríos al Mar)- Lo que no fue es Resplandor 2005 (Tráfico de Arte)- Isla que mira hacia un Diván 2006 (Cuadernos del Señalero) Premio mejor labor en Poesía Premio Provincial Escenario que otorga el Diario Uno de la ciudad de Paraná ; Apuntes sobre el cielo de Abril 2007,(Trafico de Arte) y La inocencia y el viento (Ed. del Clé, 2014).  En el 2008 fue seleccionado para integrar la Antólogia 'Nueva Poesía Joven' Ediciones en danza Buenos Aires.





miércoles, 29 de noviembre de 2017

CONFESIÓN SIN EDAD





















Todo lo que se escapa de la noche se convierte en recuerdo. Alguna vez 
un poeta la amó perdidamente como se aman los barcos con el río, 
como talla la ausencia cuerpos en soledad.

Había que habitar la ilusión en lo breve. Para abrirse al silencio 
es bueno que las manos sostengan el vacío. 
Un verso que distinga el color de la sombra.



(La inocencia y el viento, 2014)



Martín Carlomagno (Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina, 1978)





martes, 28 de noviembre de 2017

TRANQUERAS


















Años de pasto corazón adentro. Años de resurgir/ en tu paisaje-monte/ ilusión sin salida. Pradera en otro verde. Otra es la infancia que me devuelve el sueño, cada noche un color, cada sitio habitado. Cada rastro cercado es otra vida. Un cardenal se pierde en tu pañuelo, en tu forma de andar frente al silencio. Alguna vez la tarde dejó su resplandor en la nostalgia. Pena de ser a veces quien se pierde. Quien no da explicaciones y se marcha. Años de pasto corazón adentro. Cielo que se resume en el abrazo y se oculta en los ojos sin dar más. Alguna vez fuiste monte en la madera. Hoja seca en el barro. Un cardenal se pierde en tu pañuelo sin que haya una razón para el olvido. En todas las distancias tu voz traza otro cielo.


RETÓRICA

Se han enamorado de la ausencia. Han construido castillos con papeles. Hoja a hoja compiten. Dan a luz ellos mismos. Han juntado las olas pero olvidaron el mar. Ríos y ríos corren sin resarcir la lengua.
Se han enamorado por la espalda. Han puesto un candelabro para enfrentar la noche. La noche más terrible. Oh hechicera de la canción dorada los hombres te contemplan. Te brindan oraciones en el cenáculo desgastado por los años. Oh, morir de amor cuando no se conoce otra causa. Oh hechicera del hambre, del día y sus miserias, pronto llegará el tiempo.
Estarás muerta.


FONDO

Hay algo que viene desde el fondo. Que toca fondo sin pronunciar palabra. A veces, la mañana desplaza su apariencia. Gira como un caballo sobre cuatro baldosas e inclina el pensamiento para volverlo nube. Ese breve inventario enumera nostalgias, hace presente el día más allá de las cosas.
Hay algo de este octubre entre tus ojos. Tal vez sea lejanía. El final de una historia que parece cercada por el viento. A veces repetimos el final. Buscamos algún puerto para aguardar la noche.  



(Inéditos, 
envío del autor)

Martín Carlomagno (Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina, 1978)








lunes, 27 de noviembre de 2017

EL QUE VUELVE A VER
























(insistencia de Pitágoras)

Según la teoría pitagórica 
hasta el silencio es sonido y música: 
no lo advertimos por la continuidad: carece de intervalos: 
el mundo como es: siempre llueve, siempre 
sale el sol,
siempre hay viento, carencia, bienestar: siempre 
hay muerte y vida y otra vez: así 
hasta que cante el gallo 
y después se calle, y amanezca.

                               De pronto
alguien lo advierte
y empieza la cuenta de nuevo: recomienzan el murmullo, la 
   vociferación:
el tributo sinfónico de la disonancia, hasta que de tanto 
   recomenzar
tiene otra vez razón Pitágoras: todo es continuidad 
y entonces ya no se oye 
ni se ve;
hasta que alguien vea de nuevo.



(según Pascal, la mayoría de los males le vienen al hombre por no saber 
quedarse en su casa)


Hay muchas razones para no salir de casa: 
cómo saber qué quiero hacer 
con todas las opciones que nos rodean: 
no es que no prefiera alguna, 
hablo de saber si hay una para mí.

No voy hacer lo que no quiero hacer 
ni voy a hacer lo que no tengo que hacer: el resultado no es 
    el mismo si el motivo cambia: 
no es el mismo color 
si el blanco es por carencia 
o por abundancia: no es lo mismo 
escalón que desnivel:
pobreza que austeridad: es casi lo contrario:
y hablando claro
no quiero tomar sol
ni tomar sombra:
no quiero estar aquí
y mucho menos no estar:
no quiero mojarme
pero menos estar seco: tengo motivos para todo eso.
Lo verdaderamente difícil no es ganar o perder, tener
o no tener razón,
sino hacer propio un argumento
considerando todos los que andan sueltos por ahí.



Santiago Sylvester



Santiago Sylvester. Poeta argentino. Nació en Salta en 1942, estudió derecho en Buenos Aires, residió casi veinte años en Madrid y hoy vive  en Buenos Aires. Ha recibido numerosos galardones entre ellos, el Jaime Gil de Biedma, de poesía, en España. Ha publicado unos veinte libros de poemas: En estos días, 1963; El aire y su camino, 1966; Esa frágil corona, 1971; Palabra intencional, 1974; La realidad provisoria, 1977;  Libro de viaje, 1982; Perro de laboratorio, 1987; Entreacto, antología de la colección ICI-Quinto Centenario, de Madrid, 1990; Escenarios, 1993; Café Bretaña, 1994; Antología poética, en la colección Poetas Argentinos Contemporáneos, del F.N.A., 1996; Número impar, 1998; El punto más lejano, 1999; Calles, El reloj Biológico, Los casos particulares (2014) y EL QUE VUELVE A A VER (2016), entre otros. En 1986 publicó un libro de cuentos, La prima carnal; y en 2013, un libro de ensayos, Oficio de lector. En 1998 realizó una edición crítica de La tierra natal y Lo íntimo de Juana Manuela Gorriti; en 2000 publicó El gozante, antología de Manuel Castilla; Anuarios del tiempo, Selección de Néstor Groppa, y complio las Antologías de la Poesía del Noroeste Argentino, publicadas por el Fondo Nacional de las Artes. 





sábado, 25 de noviembre de 2017

ESCAPARATE EN EL PASAGE VIVIENNE

















No es lo mismo pasear por esta galería 
que pasear por esta galería 
a la hora crepuscular, zamparse una bebida 
también crepuscular
y pararse ante el escaparate de viejas fotos: mujeres 
    frecuentadas,
con una brillante carrera sexual a sus espaldas:
                                                la primera
ofrece su catálogo envuelta en tules 
con dos globos que ocupan el día 
y el lugar:
            la que sigue
tiene un gesto de decir “aquí no duerme nadie”;
                                               otra
ha pactado muchas veces con su vida: hablo de sabiduría: 
    su deshabillé abierto hasta la cintura, su teléfono blanco: 
    lujosa como una cristalería: y no importa si todo eso es 
    simulación
como lo sabe cualquiera que pasea por aquí:
                                           la siguiente
intenta una magia que ya no tiene a su disposición: la falsa 
    juventud de quien, estando en el principio, 
no sabe que ya ha llegado al final;
                                   esa otra,
perecedera como su belleza, está protegida por un secreto
o da lo mismo
por sus ganas evidentes de exhibirlo:
                                     esta señora ya no es joven: 
sostiene la mirada como si la sangre de algún rey de Francia 
    le corriera alegre por sus venas: conoce el secreto de por 
    qué las cosas
son así: un pesimismo estratégico detrás de la cortina;

pero esta chica de cara indefensa
me recuerda mi primera decepción y posiblemente
mi primer fracaso, y alguien vuelve a decirme como entonces:
“ya no pienses más en eso”:
y yo en eso pienso siempre.



Santiago Sylvester (Salta, Argentina, 1942)

(de: "El que vuelve a ver",
2016)


IMAGEN: La galería del Pasage Vivienne, en París.





jueves, 23 de noviembre de 2017

LAS FIESTAS INFANTILES SON LUGARES DE MEDITACIÓN


















Ese niño juega con un camioncito de madera: un buen 
momento para verlo.

Es el centro del mundo, según la madre, la tía, el abuelo y 
     el perro adiestrado;
pero alguien en la escuela, en una plaza, a cualquier hora, 
     le hará saber que no es cierto:
en un instante quedará destruida la tarea de la madre, de la 
abuela, del perro adiestrado
y hasta es posible que el niño no agradezca el esfuerzo familiar.

Jonathan Swift opinó que un niño al horno no sólo es rico: 
     también es nutritivo;
y Wordsworth corrigió “el niño es el padre del hombre”:
dos exageraciones peligrosas como un silogismo: a los dos 
     se les podría contestar en prosa inglesa “cálmese, señor, 
     y termine su té que se le enfría”.


Lo que sí hay es abuso reproductivo: por eso
no piense en la estadística cuando mire a ese niño: se 
    librará del terror demográfico, de las conclusiones sobre 
    el hambre en el mundo, de la masa humana siempre 
    próxima al crimen:
usted sólo quiere una tarde en paz con su familia.

Para ese niño, usted será a lo sumo un buen recuerdo, 
y si realmente quiere serlo, déjele una anécdota:
                                                 usted
para el niño, triste es decirlo, ya está en vías de 
     desaparición: es
una rápida historia que ha empezado a morir: este niño, 
su precioso pariente,
es la prueba más visible: después vendrán los hechos a 
confirmarlo.


(de: "El que vuelve a ver",
2016)

Santiago Sylvester (Salta, Argentina, 1942)



martes, 21 de noviembre de 2017

LOS CASOS PARTICULARES

























(el tiempo pasa en todas partes)


Palabras hermosas sobre la humanidad fueron dichas aquí 
en el siglo XVIII: el barón d'Holbach, Voltaire, Diderot.
El filósofo era un reloj que se daba cuerda a sí mismo, y
      Madame D’Épinay discutió con sus pares de la Academia 
cuando las mujeres bordaban, criaban hijos 
y esperaban un sobresalto erótico en su boudoir.
Hermoso destino el de esta ciudad 
donde no hay abulia del conocimiento.

Por aquí también ha pasado el tiempo: hoy 
nadie mira a nadie, y no es aires de importancia: se trata 
     de un estilo, un dilema de la gestualidad: fijar los ojos 
     crea un desorden instantáneo: modales extenuados por la cortesía.

        Cruce usted una avenida, tome un café, 
compre un libro, una baguette, viaje en Metro, 
y la única mirada directa que recogerá, fiel 
al viejo desenfado de mirar a la cara,
será la de esa chica del cartel que usted conoce: ça change tout, 
sensation de ne rien porter*: un alarde difícil de pasar por alto.

De otra época llega este saludo.

*de un cartel publicitario para vender preservativos.



(la manía de cumplir años)

No es la cantidad, sino que llegan todos juntos: se hacen notar 
por presencia y ausencia: las ocasiones perdidas, el malgasto, 
también el beneficio de lo que ya ha pasado como un tren de 
carga hacia el oeste.

Qué puedo decir ahora de la soledad: que he aprendido 
a estar solo;
de los viajes, que he aprendido a viajar; 
de lo conversado, que he aprendido a conversar; 
y recuerda también que las palabras del amor 
pocas veces son palabras de amor: más bien gestos,
     sobrentendidos, bueno es comprenderlo para saber que 
     tampoco en esto
hubo desperdicio: lo que se ha ido
es porque debía irse, lo que ha quedado es el resumen: saberlo 
para que el oído no se confunda y pueda oír, 
para que el ojo no se confunda y pueda ver, 
para que la memoria no se confunda y recuerde que nada está 
terminado, que en todas partes hay desorden y es una 
suerte: de otro modo no valdría la pena moverse, 
negociar,
saludar al plazo que nos queda.
Hablar de los muchos años
puede terminar en celebración de uno mismo,
por eso me callo y sólo agrego que de los años
espero más años y además
que sea siempre de esta forma,
no de otra.



(dificultades de la convivencia)

No es necesario que estemos de acuerdo: lo extraño sería que lo estemos: el acuerdo inmejorable de los que no tienen opinión:

cómo buscar un asomo de verdad sin ser contradictorio: es posible

que yo tenga razón y que a la vez no tenga: hay un nudo no resuelto que no tiene solución: ejemplo, prometer felicidad
o lo contrario: casi nada se conjuga con el verbo ser: verbo 
    de uso aproximativo: ¿ser feliz? ¿no serlo?: lo más  
    probable
es estar en la confluencia: desalojado entre enraizados, 
    semilimpio y en el claroscuro.


                     Hay
un interés contradictorio en todo tiempo y en cualquier lugar: 
    cómo entonces tener razón 
o no tenerla
si la transformación está en la base: moverse 
es un premio
y ahí vamos enhebrando una idea tras otra 
como el pescador ensarta sus pescados en la lercha.
                    Buenas noches entonces: 
aquí termina el poema.
No hay cómo terminar con el litigio.



Santiago Sylvester (Salta, Argentina, 1942)



IMAGEN: Retrato de Madame D' Epinay (Francia, 1726-1783; escritora francesa y amante dll filósofo Jean Jacques Rousseau.





domingo, 19 de noviembre de 2017

PERPLEJIDAD AL ATARDECER


























Un pájaro solitario consume su ruta,
lleva en su pequeño cuerpo incrustado el crepúsculo
que deslava su menguada blancura.
La belleza de sus colores ha sido su infortunio.

Tarde de verano. Llueve en “el cuadro del paisaje”,
y el sonido del viento es casi un canto humano.
La luz araña el agua y se pierde en una estela de sombra
que se alarga. Sueña que el día prosigue,
pero la noche ya destila su tiempo de fatiga
que cae en un profundo reposo.

La línea del horizonte es apenas un hilo brillante,
el pájaro que atraviesa el “cuadro”:

¡qué lejos está del cielo!



Héctor Freire




Héctor Freire nació en Buenos Aires, Argentina, en 1953. Poeta. Profesor en Letras, crítico literario y de cine. Fundador de la Primera Escuela  Literaria del Teatro IFT. Fue Jurado del Fondo Nacional de las Artes (género Ensayo). Director de la revista Rizoma. Forma parte del Consejo de Redacción de la revista Topía (psicoanálisis, sociedad y cultura). Jefe de Redacción de la revista Barataria, y jefe de Edición de la revista cultural La Pecera (Mar del Plata). Fue guionista del programa televisivo DNI. Publicó los libros: Literatura y cine (1996). Sostiene Tabucchi (1999), De cine somos: críticas y miradas desde el arte (2007). Coeditor de Insignificancia y autonomía -debates a partir de Cornelius Castoriadis - (2007). El cine en su laberinto -literatura, pintura y  sociedad- (2009). En poesía: Quipus (1981), Des-Nudos (1984), Voces en el sueño de la piedra (1991), Poética del tiempo (1997) y Motivos en color de perecer (2003);  y Satori (Ed. en danza, 2010), de donde fueron extraidos los poemas publicados de esta entrada y de las anteriores.  Integra la antología La poesía del siglo XX en Argentina (Colección  Visor de Poesía, Madrid, 2010); asimismo integra  "Poesía de pensamiento", una Antología de poetas argentinos, editado en España, de la que fue asimimismo, uno de sus gestores.






viernes, 17 de noviembre de 2017

TAXODIUM DISTICHUM*























En México, cerca de Oaxaca, vive un árbol 
que, según dicen, tiene más de dos mil años.
Se lo conoce como el árbol del tule.

Ante el ojo humano,
su sensación de amenaza se impone.
Una nube vegetal que se perfila en el horizonte 
advierte que ahí la silenciosa naturaleza 
decidió poner en práctica un plan arquitectónico 
destinado a unificar a todos los árboles.
Es como si todo en ese lugar 
hubiera crecido de improviso.

A pesar de la ausencia de forma, que parece 
negar toda noción de peso y volumen, 
el árbol del tule es más que una forma viviente: 
la corteza del tronco revela toda su fatiga acumulada 
y las ramas, como anclas, son raíces 
que crecen hacia arriba. Convencido de que sólo 
resiste lo que se concentra en un único fin: 
dar un sentido al tiempo y encontrar un lugar, 
donde la muerte no ejerza dominio alguno.

(Oaxaca, 28/2/2008)
* Nombre botánico de un árbol, 
que mide 40 metros de alto y 42 metros 
de contorno. También se lo conoce en México 
con el nombre de sabino. 
Texto escrito a partir de una fotografía.



Héctor Freire  (Buenos Aires, Argentina, 1953)






miércoles, 15 de noviembre de 2017

EL PRIMER SOL DEL DÍA *




















* Amanecer con monstruos marinos
J. M. W. Turner
Una ráfaga de luz abre un agujero
en la red del tiempo:
esa sucesión inevitable habituada a la carencia,
a los cuerpos ligados de la noche
que no cede a los reclamos del día.

Aletargada en una lenta ceremonia para nadie,
la oscura memoria recurrente de la lluvia
ha envuelto al frío en una fina brasa.

Ahora, los ritos del agua sobre la madera
depositan el otro tiempo de los astros.
Una hermosa superficie en la piel del ojo
agazapa una falsa definición:
otras identidades de lo abierto
ondulan sobre sí mismas en el anillo
del cielo que es puente y caricia.
Obstinada partícula de luz que sostiene
un sistema de sombras trazando su propio
ideograma de nube más sutil que el aire.

Solamente siendo fuego
la realidad de este paisaje dejará de tener sed,
para convertirse en jubilosa danza de agua.




Héctor Freire  (Buenos Aires, Argentina, 1953)





lunes, 13 de noviembre de 2017

LA ETERNIDAD Y UN DÍA

























Pero pide que tu camino sea largo.
KONSTANTINO KAVAFIS


-Qué rápido llegamos al fin del camino-

Y ni siquiera la muerte es trágica, sólo una triste fotografía 
que nos fija en su silencio, y donde
nuestras más profundas vacilaciones
son como antiguas pinturas en una cueva, que el aire de la vida
va borrando como cualquier cosa visible
dispuesta a ser asimilada: la luz sobre la hoja del jazmín,
los cabellos de mi madre transformados en raíces
sin ningún sitio a donde ir. Un punto fijo
entre las nubes que se hacen y deshacen en el horizonte.

-Qué rápido llegamos al fin del camino-

Lo que un día nos gustó deja de pronto de atraemos, 
lo que abrazamos una vez ya no nos contiene.
Y nuestros cuerpos se han convertido 
en indescifrables paisajes detenidos.
Donde lo que ocurrió ni tan siquiera existe: 
y cuán evanescente es el trabajo realizado.

-El tiempo todo lo quiere para nada.-

Aun así, dibujamos huellas inciertas más allá de las palabras, 

evidenciando lo que termina con miras a un efecto:
“Se escribe sólo para volver a borrar lo escrito”.



Héctor Freire  (Buenos Aires, Argentina, 1953)





sábado, 11 de noviembre de 2017

TEORÍA DEL COLOR ALREDEDOR DE UN SIGNIFICADO























Con las lluvias el limón parece más amarillo.
A la sombra. Adentro de la barnizada fronda.
Ni todavía redondo ni todavía arrugado
es un brillo contra un fondo de claroscuros.

Aislado entre lo amargo y lo dulce
resulta un débil latido, ahí, sobre la tierra,
de nuevo aparecido.
Y está a punto de decir algo.

El color de un significado
va cambiando con los días. También
su objeto en la estridencia de la luz
como en un cuadro de Kandinsky.

Lo estoy viendo al final del corredor
donde hay que ir a buscarlo.
Es necesario acostumbrar la mirada
a esa insistencia con que las cosas regresan.




Osvaldo Picardo






Osvaldo Picardo nació en la ciudad de Mar del Plata (provincia de Buenos Aires, Argentina, 1955), donde actualmente reside, es profesor de literatura y dirige la revista La Pecera. Ha escrito ensayos y crítica literaria para sus publicaciones y periódicos del país y en el exterios. Entre sus libros de poemas podemos mencionar: Apenas en el mundo (1988), Dejar sin ventanas la verdad (1993), Quis, quid, ubi. Poemas de Quintiliano (1997), Una complicidad que sobrevive (2001), Pasiones de la línea (Ediciones en danza, 2008) y Mar del Plata seguido de otros lugares y viajes (Ediciones UNL, 2012), Y 21 gramos (2014) -libro al que pertenecen los poemas publicados-. Entre sus otras publicaciones se destacan: Primer mapa de poesía argentina. Solicitudes y urgencias. El noroeste: La Carpa y Tarja (2000); y "Poesía de pensamiento", una antología de poesía argentina temática, editada en España, en 2015. Tradujo junto a F. Scelzo y E. Moore The love poems, de James Laughlin (2001).






miércoles, 8 de noviembre de 2017

LA EME SE LEVANTA COMO MONTAÑA


La vida, 
la vida de las margaritas 
es el gran misterio 
M. Fernández
Me llega esa verdad de una tarde sentado en los canteros 
Del patio de tu casa, pero quién eras tu no lo recuerdo 
La vida está hecha de olvidos, de vínculos pasajeros 
Lo único que es para siempre
Es verse en ese patio soplando el polen amarillo del sol 
Las alas blancas de los pétalos de las margaritas 
Misteriosas en su nombre de mujer y su simpleza
Y en el compás de esa coreografía que les dibuja el viento 
Una tarde, una eternidad en la abeja posada sobre la corola 
El tiempo medido por la luz de los cuerpos
Sentados estuvimos y estaban las flores ignoradas dentro de nosotros 
En la tierra todavía fresca y revuelta 
Ya orgullosas de la mirada de Macedonio
Y de su inclusión en el poema 
Misterio, la eme se levanta como montaña
Eleva su sonido labial por sobre la memoria y su pérfida alusión





(Inédito, 2012;cedido
gentilmente por su autor) 


Hugo Luna (Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina, 1959)




IMAGEN: "La casa vieja", pintura de Juan García.





lunes, 6 de noviembre de 2017

UN DÍA, UNA TARDE





























Hay quien escribe poemas
en un muro y luego se despide, tira
la carbonilla a un lado - I. Gruss

Mi vecino está construyendo una pared
Esto no es sí mismo poético
El dueño de casa tiene puesto un pantalón
Azul y anda en cueros, mientras
Sus ayudantes lo hacen sin importarles
La lluvia, el sol
Que en algún momento caerá
Beben cerveza, descansan sus manos en la cintura
Lo auspicioso de la juventud es eso
Tener fe en levantar una pared
Fuera de toda las consideraciones que ella representa
Un día, una tarde
Medida en la espuma que calma la sed 
De a poco veo cada vez menos de ellos, crece 
La hilera de ladrillos, rojos de plenitud 
Son ladrillos huecos, como nuestra existencia 
Ahora mi vecino ha prendido un cigarrillo
Y fuma diestramente a la par que con la otra mano 
Mezcla con la cuchara dentro del balde
Es admirable como la ceniza se incorpora a la vida 
A una forma de la vida
Y estará en esa pared escribiendo con su fuego extinto 

Todo el silencio del poema


(Inédito, 2012; gentileza
del autor)


Hugo Luna (Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina, 1959)





sábado, 4 de noviembre de 2017

DESOLADAS


























El desapego de las hojas              
como un resto                              
en el aire cerrado del cielo:          
-mienten las chicharras-              
y el cuerpo se perturba                
si piensa el frío                           
tan cercano.                                
Mover la cabeza                         
frente a la bruma de un mar       
distancia líquida                         
en la punta de la lengua             
adormecida                               
(ella no respira bien:                      
aire: necesito aire)                        
vuelve                                           
en la yema de los dedos                
deshilvanada                                
(el pecho: esa vasta extensión 
 desolada, sube y baja             
 ¿respira?                               
El padre no está                     
-seguro-                                 
eso pregunta)                        
y ahí se queda                        
equivocándose                                   
imperturbable                                   
los cuerpos no saben                         
que la orilla es solo                            
espuma                                             
en la tarde casi abrigada                      
ya                                                                           
el fin del verano.                               
(De: "Enero")

Delfina Muschietti




Delfina Muschietti. Poeta argentina, nació en Villaguay (Entre Rios), en 1963. Es crítica, traductora y profesora de Letras en la Universidad de Buenos Aires. Dirige en la UBA el Proyecto “Poesía y Traducción”. Ha obtenido la Beca Antorchas y la Beca Guggenheim de New York, la Beca Alban de la Unión Europea. Curadora de las Obras Completas de Alfonsina Storni (tomo I y II de Losada), autora de numerosos artículos críticos sobre poesía moderna comparada, y sobre la traducción poética. Ha publicado Los pasos de Zoe (1993), El rojo Uccello (1996), Enero (1999), Olivos (2002), Amnesia (2010). Ha traducido y compilado La mejor juventud de Pier Paolo Pasolini (1996), Poemas de Atilio Bertolucci (2003), Impromptu de Amelia Rosselli (2004), Después todo también tú de Alda Merini (2007). Aparecerá en el 2008 Poesía y traducción: una nueva Filología, en la Editorial Eudeba de Buenos Aires.Durante once años fue coordinadora del ciclo de poesía “La Voz del Erizo” en el Centro Cultural Ricardo Rojas y el Instituto Goethe de Buenos Aires. Fue directora de la colección de poesía Biblioteca del Erizo en la Editorial La Marca.





jueves, 2 de noviembre de 2017

EL VIAJE Y EL OMBLIGO

























2
guardamos historias cerca del fuego
para un millón de años
en la cocina

y apenas un instante

las cosas pueden volver  a su estado natural
las verduras perduran en mercados antiguos
las manos alzan pescados
los pimientos se mezclan con el tamarindo

olemos la olla rastreando algún animal débil
artesanos del hierro
antes nómades
buscadores de comida



4

perdí la noción de mi lugar

del que salieron engendros

vos continuás en la cama extenuado
mientras nos rodean 
imágenes 
lentas y ciegas
de la memoria
o el sueño

un hocico nos respira encima

el templo de la serpiente_ digo_
toquemos de una vez su cabeza
el transcurso sinuoso de las hechos

para que comprenda
comenzás por morderme los pies



11

los pliegues del gran ombligo en museos antropológicos
las mesetas sagradas 
el huracán arremolinado del fuego
te gusta hablar de aquellas culturas
la yuxtaposición de las edades
que terminan en tu hombro tatuado desde siempre
escucho porque trato de comprender al hombre
capaz de buscar el universo
en medio del monte albán

ese día estamos bajo un sol furibundo
cuando señalás distancias 
y necesito cubrirme la piel

dónde vivís mujer
pequeña oscura
de trenzas
rizando el maíz para la sopa
con un hijo crecido en el útero

en mi figura blancuzca
pelicorta
sobre el suelo al que me aferro
quien teme cortar el cordón umbilical de sus angustias
y dejar caer algo de tanto valor
como un hijo sobre la arenilla

(Inédito)


Catalina Boccardo





Catalina Boccardo, nació en la C.A.B.A., en 1961. Egresada de la carrera de Abogacía de la U.B.A.. Ejerce en el área de Violencia Familiar. Dictó cursos y seminarios sobre la temática en diversas instituciones públicas y privadas. Ex integrante del Comité de Bioética, SAU. Invitada al Encuentro Interdisciplinario sobre Juicios de Delitos de Lesa Humanidad organizado por la UCES en 2010. Docente y Tutora de Nivel Medio. Publicó “El jardín santo” , Ediciones en Danza, 2011,  "Territorios”, del Dock, 2012; Formosa, El Suri Porfiado, 2015; Collage,  Ediciones En Danza, 2015 y los cuadernillos “elementos”, “mangos”, “bailar”, por la editorial La Mariposa y la Iguana.  Integró los grupos-taller Gente de Lunes y El tren de la palabra. Participó de las V Jornadas Literarias, y en el Encuentro de poetas en la ciudad de San Pedro, Bs. As. , en 2007. Intervino en el Primer y en el Segundo Festival de Poesía en la Escuela.  Participó en la lectura en el Congreso de DDHH y Salud Mental, 2010. Su poesía aparece en diversos blogs, fanzines y en la Antología “Gente de Lunes”. Fue invitada a diversos ciclos de lectura. Publicó el  microrrelato “Sangrar” en un libro objeto en la Cuarta Edición, Foro de  ediciones contemporáneas del Museo de Arte Carrillo Gil, por editorial (c)acto ediciones, México.