sábado, 20 de junio de 2026

SIESTA EN XBALBA



(Nota bene: Leer biografía)

Siesta en Xbalba 
y el retorno

Dedicado a Karena Shields

(Fragmentos)

I.

Sol tardío abriendo el libro
             página en blanco como la luz, 
palabras invisibles sin trazar 
             sintaxis imposible 
del apocalipsis—
             Uxmal: Nobles Ruinas 
Sin construcción-


dejar que la mente se desmorone.


—Uno podría pasar preciados meses 
y años tal vez toda una vida
haciendo nada recostado en una hamaca leyendo 
prosa con palomas blancas
copulando mas abajo 
y monos ladrando en el interior 
              de la montaña 
y yo he sucumbido a esta 
              tentación—

(...)

     mi alma podría estallar 
ante la sensación de un momento 
     primal del vasto 
movimiento de la divinidad.

Mientras me reclinaba sobre un árbol 
     dentro de un bosque 
expirando un amor imaginado, 
alcé la vista a las estrellas distraído, como 
     si estuviera buscando 
algo más en la noche azul
     a través de las ramas 
y por un instante me vi a mí mismo
     apoyado contra un árbol...

...y de vuelta el ruido de una gran fiesta
     en los departamentos de Nueva York, 
pinturas a medio hacer en las paredes,
     fama, chupadas de verga y lágrimas, 
dinero y discusiones sobre grandes
     temas, la cultura de mi generación...


     mis toscas imaginaciones de la noche, 
mis toscas anotaciones sobre mi alma
    tomadas en momentos de soledad, 
sueños, punzadas, secuencias de pensamientos
    nocturnos y primitivas iluminaciones


-extraño sentimiento el gato blanco 
    durmiendo sobre la mesa 
abrirá sus ojos dentro de un instante 
   y me mirará—.

Uno podría quedarse en esta Chiapas 
registrando las apariciones en el campo 
   visible desde la hamaca
mirando a través de la sombra de los pastizales 
con toda su semejanza a la Eternidad

...un diminuto techo de paja 
mas abajo sobre la hierba de una loma hundida 
bajo una alta y densa vegetación
   esperando en el margen salvaje: 
la sombra larga de la montaña mas allá 
   en cercana distancia, 
su precisa línea de árboles 
trazada oscura y lina siguiendo la cresta
   contra la transparente luz del cielo, 
grietas y agujeros en el aire azul
   y destellos ámbar de las nubes 
esfumándose en la otra ladera 
   hacia el Sur...

(...)

Un crujido en los cuartos me sobresaltó.

Algún tipo de pájaro, vampiro o golondrina,
     huye con ruido de alas de papel sobre la 
cumbre de su propio aire sin preocuparse 
por el gran árbol de piedra en que me encaramo.

      Continuo zumbido metálico 
de chicharras,
     luego un chirriar mas bajo 
de grillos: 5 toques
     de un silbato.
El crujido de una puerta
     abriéndose en el bosque, 
una clase de canto raro de pájaro 
     o croar de reptil.


Mi sombrero tejido de sisal
     sobre el piso de piedra 
como una hoja sobre las aguas, 
     tan de efímero;
mi vela se agita continuamente 
     y pronto se apagará.



Uxmal pálida,
    ahistórica, como un sueño,
Tuluum reluciente en la costa en ruinas;


Chichén Itzá desnuda
    construida sobre una planicie; 
Palenque, capillas rotas en la bóveda 
    verde de un monte;
Kabah solitaria sobre la ruta;
    Piedras Negras enterrada de nuevo 
por arqueólogos oscuros;
    Yaxchilan
resucitada en la espesura, 
y todo el limbo de Xbalba aún desconocido—


    pisos bajo techados de rama, 
de cimiento a ornamento
    derrumbados para las flores, 
pirámides y escalinatas
    brocado de liana, 
ménsula de piedra caliza
    abatidos en un río de árboles, 
pilares y corredores
    hundidos bajo el diluvio de los años:


Lento muro del tiempo impuesto
    sobre el firmamento de la mente, 
como si una radiante catarata de hojas y lluvia
fuera erigida sólida desde el cielo sin fin por la cual 
    ningún pensamiento logre pasar.


Un gran gallo gordo rojo 
encaramado arriba de un tronco 
en la tarde verde,
¡el ego de esos mismos campos 
grita en la luz sagrada del sol!


—No puedo pensar con esa supersónica 
intensidad de gallo 
crucificando mi cráneo 
con su sueño imaginario.

 
             —estaba recordando 
con ojos cerrados
             hacia donde se arrastraron 
como hormigas sobre viejos oscuros
             templos construyendo sus diminutas 
ruinas y desapareciendo en la maleza 
             dejando tantos misterios 
de mortal designio
             para ser adivinados.


Solo yo conozco la gran puerta de cristal 
            de la Casa de la Noche, 
una leyenda de siglos
            —Yo y unos pocos indios.


Y si tuviera ínulas y dinero podría
      encontrar la Cueva de Ámbar 
y la Cueva de Oro
      rumoreada de los acantilados de Túmbala.

Encontré el rostro de uno de
     los Nueve Guardianes de la Noche 
oculto en una choza de caoba
     en la Zona de las Almas Perdidas 
—la primer reliquia de ese tipo para aquel lugar.

Y también encontré una hoja verde
     en forma de corazón humano; 
pero a quién podría enviarle
     este anacrónico san Valentín?


Y aún así estas ruinas me despertaron
     tanto la nostalgia 
por las clásicas estaciones 
     de la tierra, 
el antiguo continente
     que no he visto 
y los pocos años
     de memoria que queda 
antes de la noche final
     de la guerra.
Y como si estas ruinas fueran poco,
     como si el hombre no pudiera ir más
allá antes del cielo
     hasta agotar 
el ciclo físico
     de su propia mortalidad 
en las ciudades oscuras
    ocultas en el inundo que envejece

...las realmente escasas
    extáticas almas conscientes 
seguras de ser halladas, 
    familiares...
regresando luego de años
    a mi propia entorno 
transfigurado:
    para urgir el cambio 
para apurar los años
    en acercarme a mi destino.


Así sueño cada noche con una embarcación, 
    capitanes, capitanes, 
pasillos de hierro, luces de cabina,
    Brooklyn cruzando las aguas, 
el gran barco gris, visitantes, despedidas, 
    el borroso y vasto mar— 
un viaje una vida perdida o ganada:

como Europa es de mi propia imaginación 
    —muchos habrán de verla,
      muchos otros no—
aunque es solo el viejo mundo familiar 
y no un abstracto sueño místico.

Y en un momento de sueño premonitorio
      veo ese continente en lluvia, 
calles negras, noche vieja, un
      monumento que se esfuma...


Y un largo viaje aun no realizado,
      sobre mares antiguos 
arrollando desnudas dunas grises bajo 
      el baldío de la luz del mundo 
en dirección de puertos de pueril geografía 
en los que el barco oxidado 
hará puerto...


Qué noches no habré de ver sin un centavo
      entre los misterios Árabes de pueblos 
sucios alrededor de 
     las alcazabas de los muelles?
Sendas de arcilla, muros de barro,
     el olor de cigarrillos verdes, 
creolina y agua salada estancada—
     mas arriba altas y oscuras estructuras, 
formas de maquinarias y fachada
    de casco: y una lámpara colgando 
encendida en una choza de madera
    frente a sombría
pila de sulfuro sobre el embarcadero. 


    Hacia qué ciudad
habré de viajar? Qué casas salvajes 
    iré de ocupar?
qué cuartos vagabundos y calles
    y luces en la larga noche 
impulsan mis expectativas? Qué geniales 
    sensaciones en viejas 
salas? qué jazz mas allá del jazz
    en futuros salones azules? 
qué amor en los cafés de Dios?


Pensé, hace unos cinco años
    sentado en mi departamento, 
mis ojos abiertos por una hora
    viendo en espantoso éxtasis 
los edificios inmóviles
    de Nueva York pudriéndose 
bajo las mareas del Cielo.


Hay un dios
muriéndose en América
que ya ha sido creado
en la imaginación de los hombres
hecho palpable
para adoración:

hay una previa 
imagen interior 
de la divinidad 
apuntándome hacia 
el peregrinaje.


Oh futuro, Dios inimaginable.


[Finca Tacalapan de San Leandro, 
Palenque, Chiapas,Mexico 1954- 
San Francisco 1955]

(Del libro homónimo,
Ed.Argonauta,2019)
Allen Ginsberg

(Traducción de Leandro Katz)


Siesta in Xbalba
and Return to the States

Dedicated to Karena Shields

I.

Late sun opening the book,
          blank page like light, 
invisible words unscrawled, 
          impossible syntax 
of apocalypse
          Uxmal: Noble Iluins No construction —

let the mind fall down.


One could pass valuable months 
and years perhaps a lifetime 
doing nothing but lying in a hammock 
reading prose with the white doves 
         copulating underneath 
and monkeys barking in the interior 
         of the mountain 
and I have succumbed to this 
         temptation —


(...)

        my soul might shatter 
at one primal moment’s
        sensation of the vast 
movement of divinity.

As I leaned against a tree 
       inside a forest
expiring of self-begotten love,
I looked up at the stars absently, 
       as if looking for
something else in the blue night 
       through the boughs, 
and for a moment saw myself
       leaning against a tree...


...back there the noise of a great party
       in the apartments of New York, 
half-created paintings on the walls, fame, 
       cocksucking and tears, 
money and arguments of great affairs,
       the culture of my generation...


       my ow n crude night imaginings, 
my ow n crude soul notes taken down
       in moments of isolation, dreams, 
piercings, sequences of nocturnal thought 
       and primitive illuminations


— uncanny feeling the white cat 
       sleeping on the table 
will open its eyes in a moment
       and be looking at me —.

One might sit in this Chiapas 
recording the apparitions in the field 
      visible from a hammock 
looking out across the shadow of the pasture 
in all the semblance of Eternity


...a dwarfed thatch roof 
down in the grass in a hollow slope 
under the tall crowd of vegetation
      waiting at the wild edge : 
the long shade of the mountain beyond 
     in the near distance, 
its individual hairline of trees 
traced tine and dark along the ridge
     against the transparent sky light, 
ritts and holes in the blue air
     and amber brightenings of clouds 
disappearing down the other side 
     into the South...

(...)


A creak in the rooms scared me.

Some sort of bird, vampire or swallow,
     flees with little paper wingflap 
around the summit in its own air unconcerned 
     with the great stone tree I perch on.


     Continual metallic 
whirr of chicharras,
     then lesser chirps 
of cricket: 5 blasts
     of the leg whistle.
The creak of an opening
     door in the forest, 
some sort of weird birdsong 
     or reptile croak.


My hat woven of hennequin 
     on the stone floor 
as a leaf on the waters,
     as perishable;
my candle wavers continuously 
     and will go out.


Pale Uxmal,
     unhistoric, like a dream,
Tuluum shimmering on the coast in ruins;


Chichén Itzá naked
     constructed on a plain; 
Palenque, broken chapels in the green 
     basement of a mount; 
lone Kabah by the highway;
     Piedras Negras buried again 
by dark archaeologists;
     Yaxchilan
resurrected in the wild,
and all the limbo of Xbalba still unknown —


     floors under roofcomb of branch, 
foundation to ornament
     tumbled to the flowers, 
pyramids and stairways
     raced with vine, 
limestone corbels
     down in the river of trees, 
pillars and corridors
     sunken under the flood of years :

Time's slow wall overtopping
     all that firmament of mind,
as if a shining waterfall ofleaves and rain
were built down solid from the endless sky
     through which no thought can pass.

A great red fat rooster 
mounted on a tree stump 
in the green afternoon, 
the ego of the very fields, 
screams in the holy sunlight!

— I can’t think with that 
supersonic cock intensity 
crucifying my skull 
in its imaginary sleep.

— was looking back 
with eyes shut to
     where they crawled 
like ants on brown old temples
     building their minute ruins 
and disappearing into the wild
     leaving many mysteries 
of deathly volition
     to be divined.


I alone know the great crystal door 
     to the House of Night, 
a legend of centuries
    —I and a few indians.

And had I mules and money I could find 
    the Cave of Amber 
and the Cave of Gold
    rumored of the cliffs of Tumbala.


I found the face of one
    of the Nine Guardians of the Night 
hidden in a mahogany hut
    in the Area of Lost Souls 
-the first relic of kind for that place.


And I found as well a green leaf
     shaped like a human heart; 
but to whom shall I send this
     anachronistic valentine?


Yet these ruins so much
     woke me to nostalgia 
for the classic stations 
     of the earth, 
the ancient continent
     I have not seen 
and the last few years
     of memory left 
before the ultimate night 
     of war.
As if these ruins were not enough, 
     as if man could go
no further before heaven
     till he exhausted 
the physical round
     of his own mortality 
in the obscure cities
     hidden in the ageing world


...the few actual
     ecstatic conscious souls 
certain to be found,
     familiars... 
returning after years
     to my ow n scene 
transfigured:
     to hurry change 
to hurry the years
     bring me to my fate.


So I dream nightly of an embarcation, 
     captains, captains, 
iron passageways, cabin lights,
     Brooklyn across the waters, 
the great dull boat, visitors, farewells, 
     the blurred vast sea — 
one trip a lifetime’s loss or gain :


as Europe is my owrn imagination 
     — many shall see her,
       many shall not —
though it’s only the old familiar world 
and not some abstract mystical dream.


And in a moment of previsioning sleep 
        I see that continent in rain, 
black streets, old night, a
       fading monument...

And a long journey unaccomplished 
       yet, on antique seas 
rolling in gray barren dunes under
      the world’s waste of light 
toward ports of childish geography 
      the rusty ship will
harbor in...


What nights might I not see
       penniless among the Arab 
mysteries of dirty towns around
      the casbahs of the docks? 
Clay paths, mud walls,
      the smell of green cigarettes, 
creosote and rank salt water —
      dark structures overhead, 
shapes of machinery and facade
      of hull: and a bar lamp 
burning in the wooden shack
      across from the dim 
mountain of sulphur on the pier.


      Toward what city 
will I travel? What wild houses 
      do I go to occupy?
What vagrant rooms and streets
      and lights in the long night 
urge my expectation ? What genius 
      of sensation in ancient 
halls? what jazz beyond jazz
      in future blue saloons? 
what love in the cafes of God?


I thought, five years ago
      sitting in my apartment, 
my eyes were opened for an hour
      seeing in dreadful ecstasy 
the motionless buildings
      of New York rotting 
under the tides of Heaven.

There is a god
dying in America
already created
in the imagination of men
made palpable
for adoration :

there is an inner 
anterior image 
of divinity 
beckoning me out 
to pilgrimage.

O future, unimaginable God.


[Finca Tacalapan de Han Leandro, 
Palenque, Chiapas,Mexico 1954 
-San Francisco 1955]

Allen Ginsberg (Newark, EE UU, 1926-Nueva York, 1997) Poeta estadounidense. Era hijo de un profesor de inglés y de una maestra de escuela rusa, que permaneció internada durante años en un frenopático. Pasó por la Columbia University, de la que fue expulsado junto con otros compañeros como Jack Kerouac o William Burroughs. Los tres constituyeron el núcleo fundamental del llamado movimiento beat (beat generation), que rompió con la estética académica y llevó a cabo una auténtica revolución cultural claramente marcada por su denuncia del sistema de vida estadounidense. "En  Siesta en Xbalba (1954), un poema tan importante como Aullido o Kaddish, Allen Ginsberg escribe sobre la gran ruina maya de Uxmal: “Imposible sintaxis del apocalipsis”; en 1954, cuando McArty intentaba silenciar a la joven generación y a las generaciones venideras. El poeta nos lleva en un viaje al esplendor del pasado mientras imagina un presente y un futuro en los que lo más íntimo del ser se entreteje a través da la gran colectividad espiritual" (Margaret Randall). El poeta encuentra en las ruinas de la civilización maya un refugio sagrado frente a la destrucción interna que percibe en su propio país.  
La publicación del poema Aullido (Howl, 1956), de Ginsberg, fue el detonante que consolidó la poesía beat y le dio forma concreta, basada en un ritmo muy acentuado, con influencias del jazz, que, en una asimilación ya total de las técnicas vanguardistas y un retorno a cierta concepción romántica, refleja un universo personal hecho de imágenes que muchas veces convierten el poema en una especie de canto salmódico de gran fuerza expresiva. Verdadero alegato beat, Aullido es un canto a la locura y a su lucidez, y una protesta contra la sociedad mecanizada y materialista. Otra gran creación de Ginsberg es el largo poema dedicado a su madre, Kaddish (1961), una confesión personal, casi catártica. Acompañando estos dos poemas, publicó algunas canciones, de metro más corto y expresión más simple, con títulos tan populares como El peso del mundo es amor. A partir de 1960, abandonó Estados Unidos y se dedicó a viajar por todo el mundo para recitar sus poemas, como un auténtico aedo, con barba de profeta, y trabajando en lo que se terciara; su presencia estuvo a menudo ligada al escándalo (en 1966, por ejemplo, fue expulsado de Polonia al publicarse su diario secreto). En 1963 apareció su tercer libro de poemas, Sándwiches de realidad, al que siguieron nuevos títulos, como Planet news (1968) y La caída de América (1972); en 1984 se publicó el volumen Collected Poems, 1947-1980, recopilación de su obra.

Pueden LEER todos los poemas del autor en esta biblioteca: AQUÍ 

 

jueves, 18 de junio de 2026

CONQUISTADOR

(Nota bene: leer biografía)

Fragmentos


LIBRO PRIMERO



'Diez de Diciembre de mil y quinientos y dieciocho años’:
Y llegaron con el mandamiento en su cinto y con los labios
     mudos:
Y Cortés era hombre elocuente: hábil para discursos:


Y hasta el mensajero del Gobernador se alistó:
Y el escribano de la villa tenía una pluma en el tintero para
    Velázquez—
'Que la liebre se estaba quieta como una mata de césped 
    mientras no se la ahuyentara:

'Y el jabalí un cachorro mientras no se le golpeara el lomo:
'Y en cuanto al Capitán Cortés —de Vuesa Merced obediente 
‘Fiel servidor y lengua leal e irascible:

‘Y mejor armado que la guardia del Alguacil o del Veedor
Y apacible en el fondo: ¡y temían no fuese que prendiera fuego
    a la villa!’
Y despacharon esto con un negro en hora buena:

Y Cortés tenía un servicio de buena plata y una túnica y un 
Lazo dorado en la camisa y su cadena de oro
Y una sonrisa para las tropas con las órdenes...
                                             mes...
                                              con rumbo a...

Cargamento de carne y tomamos prestada la cuerda y lo 
      remolcamos...

(...)

THE FIRST BOOK


“Tenth day of December Fifteen Eighteen”:
And they came with the writ in their belts and their mouths 
     dumb:
And Cortes was an eloquent man: skilled in orations:

And even the Governor's messenger signed up:
And the town clerk had a quill in the ink for Velasquez —
“That the hare was still as the tuft of a turf till you jumped 
     him:

'And the boar a suckling till you bruised his back:
‘And as for the Captain Cortes — Your Honor’s obedient 
“ True man and a loyal tongue and irascible:

'And better armed than the Constable’s guard or the Veedor 
' And peaceful at heart: and they feared he would burn the 
     town!”
And they sent that oft by a nigger for God speed:

And Cortes had a service of sound plate and a gown and a 
Gilded knot to his shirt and his chain gold 
And a smile for the troops with the orders...

                                       month...

                                           bound for the...

Burden of pork and we borrowed her rope and we towed her...

(...)

LIBRO SEGUNDO

(10 Feb.1519)


                        .,.Así

Zarpamos de la Isla a Cozumel:
Era invierno y el viento y las olas agitadas

Y la mancha de la espuma en el largo costado de las olas:
Y nos hicieron las señales de la noche con las linternas
      bamboleantes
Y entraron las cadenas: sucias con los andrajos de las algas:

Y la proa cayó ante el viento y las velas gualdrapeaban: 
Agitándose en lo alto: hinchándose: el surco del mar 
Siguiendo a la quilla calada: tierra

Allá hacia el norte y los pájaros veloces:
Y dijeron al piloto: al anciano: a Camacho 
(Mostrándole el lacre del sello y la tinta de las palabras)

Que se estuviera a la capa a vista de los cabos y Cortés nos 
     alcanzaría:
Y era un lobo de mar: natural de Palos:
Que confiaba en Dios —¡pero había de probar los grillos!

Dijo:‘¡Me pondré a la capa cuando no pueda navegar!’
Y los cabos se alejaron y nos orientamos por el sol 
Teniendo a la brisa sobre el bao: y los estayes de barvolento


Rígidos en los calzos humeantes: en las cadenas: y el viento 
Se volvió al Poniente y las olas golpeaban la cuadra de popa 
Desviando al navio: y el piloto lo sostenía con cautela:

Así nos iba: y al cuarto día y a estribor
Una línea baja como la mancha del viento sobre el mar
Y condujimos el navio con los botes de remos a ese puerto:

Bajos había y los azules canales entre ellos
Y las garzas elevándose en el rastro de los remos
Y el chapaleteo bajo las oscuras orillas en las raíces de los árboles:

Nos mantuvimos a sotavento de esa costa silenciosa
Y el rocío goteaba de las velas laxas
Y el agitarse de los manglares cuando el viento venía hacia
     nosotros:

Toda la noche estuvieron las estrellas sobre nuestros rostros
Y venía hacia el mar el olor de esa tierra ignota:
(El aire de las tierras ignotas tiene un extraño sabor:)

(...)


THE SECOND BOOK

(10 Feb.1519)


...So

Sailed we out from the Island to Cozumel:
Winter it was and a wind and a swell rolling

And the stain of the foam on the long flank of the swells:
And they gave us the signals for night with the swung lanterns 
And the chains came in: foul with the tatters of kelp:

And the bow fell off from the wind and the sails slatted: 
Shaking aloft: filling the bunt: the sea furrow 
Following under the drawn keel: land

High on the northward and the windy birds:
And they told the pilot: the old man: the Comácho
(Showing him wax on the seal and the ink words)

He should lie-to off the capes and Cortes would catch us:
And he was a sea-going man: a native of Palos:
One that would trust God— but hed try the hatches!

He said: “I'll lie-to when I cant sail!"
And the capes went down and we took the sun for a bearing 
Keeping the breeze on her beam: and the windward stays

Stiff in the smoking chocks: in the chains: and the airs 
Swung east and the swells came in on the quarter 
Kicking her off: and he held her down as he dared:

So it went: and the fourth day and to starboard
A low line like the blur of the wind on the sea
And we worked her in with the oared boats to that harbor:

Shoals there were and the blue channels between them
And the herons rising to the rake of oars
And the wash under the dark banks in the tree roots:

We lay to leeward of that silent shore
And the drip of the dew came down from the slack sails
And the stir of mangroves when the wind was toward us:

All night were the stars above our faces
And the smell blown seaward of that unknown earth:
(The air of the unknown lands has a strange taste to it):

(...)


LIBRO SÉPTIMO


Al lugar llamado de la Tierra Roja...

                              y entre los
Campos valles muy profundos: y bajamos y 
Marchamos en los valles:

                y los estanques eran verdes un

Agua de cobre: y hedía: el polvo de la tierra:
Ni un tallo de hierba en todos esos valles:
Nosotros allí solos y el suelo susurrante:

El gran calor del sol sobre nosotros: ni sombra:
Ni sombra de la roca agrietada en aquel cañón:
El árbol del sol sobre nuestros cuellos: la silla ardiente:

Así llegamos al fin del valle: linternas:
Paredes inclinadas: montones de argamasa: olor de los 
Ancianos: los perros dispersándose:

El anochecer en esa calle: la luna tímida:
Un tenue humo de la luna en el alto barranco:
Montañas allende esas montañas: y

estas lenguas diciéndonos-

Estas voces—‘ ¡Allí están los tlascaltecas!
'Allí penetra el camino por la tierra abiertamente:
‘Y ésta es una raza violenta y cruel: y se puede

‘Marchar por la espada en sus tierras: y no temen a ninguno— 
‘Odian a los de Colúa y les hacen guerra:
‘Y llevan en la muñeca calaveras de grajos:

Y se puede entrar con violencia por aquella puerta 
‘E ir como se puede y marchar ante los lugares fortificados 
‘En el sol y con golpes y con espadas—

‘No de noche ni con duda ni con palabras oscuras:’

Y dormimos y despertarnos con las estrellas sobre el cañón:
Y la luna andaba a tientas entre los desvaídos yelmos: los
     braseros

Ardían en la negrura del viento hasta nuestras manos:
Y marchamos: y la noche hacia el Poniente: y seguimos:
Y el cielo se volvió cubriendo estrellas:

                               recibimos la

Luz primero en las hojas: vimos a Tlascala
Bajo la luz transparente del sol: vimos los
Fuegos de la hierba flotando en las hondonadas sin viento...
Así permanecimos en las montañas hasta el alba:

Y los árboles salieron de la noche y la luz con ellos:
Y él nos mandó bajar por el arroyo por el helechal por los sotos:

Y mordíamos los vástagos del aliso para rumiar:
Arrastrando las armas: ruido de pasos: crujir de la 
Rueda rota en la rodada...




Pintados y negros y con ojos de muerte y sus pechos 
Acolchados con algodón y los brazos desnudos:
Y el martillo del sol sobre el oro: y los penachos como una

Ráfaga de lluvia sobre el cebadal blanquecino—
Nosotros mortales y temíamos a la muerte— y el redoble de los 
Tambores como el golpear del corazón en el oído y las

Flechas barriéndonos: el ruido metálico: el aguijón 
Clavado en lo gordo de la mano: y nosotros parados allí 
Recibiendo la mordedura...

                            ¡No! éramos buenos soldados—

No obstante era malo horrible para un hombre 
Uno contra tantos en esas peligrosas llanuras
Y el mar detrás y las colinas: y cebamos los cañones

Y pusimos las piedras y su llamarada rígida 
Rozando la hierba: quemando las cañas con la pólvora: 
Dándoles de lleno en el vientre con la cadena:

Y ellos cerca en el sol: y lo recibieron gritando:
Arrojaron el polvo al aire: cuando se disipó el humo 
Los muertos desaparecieron del campo ensangrentado...

Entonces en verdad nos flaqueó el corazón para dar 
Toda fuerza y los indios en su mismo número:
No había muertos: la llanura oscura con los vivos:

Y Cortés y la caballería no venían:
Y hubiéramos muerto al caer el día en ese prado:
Y teníamos la garganta seca con el polvo y la boca muda:

¡Y estando nosotros vencidos huyeron!
Corrieron en el campo como se dispersan las
Codornices en un maizal: y nos detuvimos cercanos a la muerte

Y no esperamos nada de estas cosas: y la batalla 
Giraba hacia el Poniente: y cesó el pelear
Y cayeron las espadas: y de pronto el galope

De la caballería ante nosotros y el golpe y el ritmo palpitante y 
los Pies calzados sobre el césped y el gritar y el presuroso 
Patear de las herraduras en la arcilla y su sonido mitigándose e

Ido y lejano...

                  ¡qué victoria!
¡Qué espectáculo para una vez en la vida!
Domínguez guiando al loco caballo con el asta de su

Lanza enhiesta en el aire y su boca anhelante:
Alvarado detrás: el caballo de Cortés—
Con su anca picada de pulgas y la espuma en el freno—

Con sus piernas derechas: levantando el polvo: enloquecido 
       con el
Olor de las salpicaduras de sangre: su cuello torcido—
¡Qué espectáculo para una vez en la vida!

Y yacíamos allí en el polvo: en la basura sangrienta:
Y teníamos las palabras en la boca seca y el vino dentro:
Y nuestros corazones tamaños como un pájaro en el puño de
        una niña:

Y hubiéramos dormido donde estábamos...

                                     y vinieron por detrás
¡Trayéndonos otra guerra!
Y nosotros éramos uno 
Y ellos diez por uno de nosotros: y murieron:

Caían por veintenas y venían otra vez por centenares:
Y la sangre de nuestras venas corría en la tierra con nuestras
     victorias:
¡Día tras día peleábamos y ganábamos siempre!

Y mandamos decirles que estaban bien castigados: y que lo
     pensaran:
Y regresaron con sus gritos de grajos y sus plumas:
Y nos contraatacaron en los matorrales: y nos dolía el vientre:

Y vimos presto cuán cercanos nuestros cuerpos estaban a la
      muerte
Y cómo habíamos de pelear con nuestras vidas
Y pasar sobre ellos con nuestros huesos mondos hasta Méjico—

(...)



THE SEVENTH BOOK


To the place called of the Red Land...
and between the
Fields valleys of great depth: and went down and 
Marched in the valleys:

                   and the pools were green a

Copper water: and stank: the earth powder:
No stalk of a leaf in all those valleys:
We alone there and the whispering ground:

The great heat of the sun on us: neither shadow:
Neither shade of the cracked rock in that canon:
The tree of the sun on our necks: the burning saddle:

So came we to strath’s end: lanterns:
Cricked walls: heaped plaster: smell of the 
Old men: of the straw: the dogs scattering.

The dusk under that street: the moon withheld:
A thin smoke of the moon on the high barranca:
Mountains after those mountains: and tongues telling us —

Old mens voices — “ There are the Tlaxcaldns!
“There does the way go in by the earth openly:
‘And these are a violent and harsh race: and a man may

“March by the sword in their lands: and they fear no one— 
“Only they hate the Coluans and wage war:
“And they wear at their wrists the skull-bone of the crow:

“And a man may enter in violence by that door
“And go as he can and march by the strong places
“And pass them by in the sun and with blows and with swords —

“Not by night nor by doubt nor the dark sayings ”:

And we slept and woke with the stars above the cafion:
And the moon fumbled the blurred helms: the braziers

Burned in the black of the wind to a mans hand:
And we marched: and the night was westward: and we 
     followed:
And the sky returned to us covering stars:

                                 we had the
Light first in the leaves: we saw Tlaxcala 
Under the shallows of the sun: we saw the 
Grass-fires floating in the windless hollows...

So stood to the mountains for that dawn:
And the trees came out of the night and the light under them: 
And he marched us down by the brook by the bracken shaws:

And we chewed the slip of the alder for dry cud:
Dragging the guns: whispering: foot-sound: creak of the 
Cracked spoke in the rut...

Painted and black and with death’s eyes and their breasts 
Quilted with cotton and their naked arms:
And the hard hammer of sun on the gold: and their crests like a

Squall of rain across the whitening barley —
We that were mortal and feared death — and the roll of the 
Drums like the thud in the ear of a mans heart and the

Arrows raking us: rattle of metal: the goad 
Stuck in the fat of the hand: and we standing there 
Taking the sting of it...

                      No! we were good soldiers —

Nevertheless it was ill weird for a man
One against many on those dangerous plains
And the sea behind and the hills: and we chocked the can non

Ramming the stone to the stock and the stiff blaze of it 
Flat to the grass: burning the gorse with the powder:
Taking them clean in the bellies with link chain:

And they near in the sun: and they took it shouting:
They threw dust in the air: when the smoke lifted 
The dead were vanished from the bloody ground...

Then indeed did our hearts fail us to give 
All force and the Indians still in their numbers:
The dead gone: the plain dark with the living:

And we lay in the dust where we stood: in the bloody litter: 
And we had the words in our dry mouths and the wine in us: 
And our hearts were big as a bird in a girl’s fist:

                  And we would have slept where we lay...
Bearing us other war!

                     And we were one
And they were ten to the one of us: and they died:

They fell by scores and they came again by their hundreds: 
And the blood of our veins was run in the earth with our 
      victories:
Day afier day we fought and we always won!

And we sent them word they were well wealed: and to think of 
       it:
And they came again with their crows cry and their feathers: 
And they fought us back in the brake: and our bellies sickened:

And we saw soon how our bodies were near death 
And how we should take that battle with our lives 
And pass them by with our bare bones into Mexico —

(...)
(del libro homónimo, 
Visor, 2017-Original,
1932)
Archibal McLeish

(Traducción de Francisco Alexander)



Archibal McLeish (Glencoe, Illinois 1892 -Boston, 1982) ocupa un lugar distinguidísimo en el mundo de la poesía norteamericana, merecedor de tres ocasiones del Premio Pulitzer. Tras estudiar en Harvard y en Yale, se instaló en París con Gertrude Stein, Hemingway, etc., donde escribió sus primeros libros. Durante la Guerra Civil española trabajó activamente para la causa republicana. El argumento central de Conquistador (1932), el célebre poema galardonado con el Premio Pulitzer en 1933, relata la conquista del Imperio azteca en México por parte de las tropas españolas lideradas por Hernán Cortés. El libro sitúa la narración en la boca de Bernal Díaz del Castillo, el rudo e ignorante soldado de Cortés, que en la Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España, escribió una obra maestra de prosa llana, vigorosa y realista. En el libro, Bernal Díaz, viejo, enfermo, ciego e inválido, hace el postrer esfuerzo de su afanosa vida y relata las peripecias de la Conquista como él las vio y como él las vivió,Y estos hechos y anécdotas están contados con realismo heroico y naturalidad.  habiendo sido uno de los conquistadores. Con Conquistador MCLeish ganó uno de los Premios Pulitzer y se convirtió en una de las voces más autorizadas de la convulsa América, además de Director de la Biblioteca del Congreso.


Pueden LEER todos los poemas y la biografía completa del autor en entradas anteriores: AQUÍ