domingo, 19 de febrero de 2017

TAL VEZ NO IMPORTE TANTO





















Tal vez no importe tanto,
tu cara se borra sola.
Hay muchas caras en mi vida
que viven borradas
quién sabe hasta cuándo.
Se han borrado poco a poco,
pero en el momento menos esperado,
y a veces en el menos indicado,
vuelven a aparecer por un brevísimo instante
para sumergirse enseguida
en el “¿Dónde estarás ahora?”
con un intenso sobresalto
de mi parte…
Hay días mucho más chicos que otros.
Y hay días muertos,
descolgados,
inútiles,
días que crecen y mueren sin esperanza.
El rostro borrado aparece de pronto
y es, al mismo tiempo,el mismo
y otro,
siempre dispuesto a borrarse
para aparecer otra vez
pero, ¿cuándo?
La música corre como el agua
pero se borra en el aire.
Es difícil acordarse de invierno
en verano
y del verano en invierno,
evocar una melodía remota
a la deriva en el tiempo pasado.
es difícil salvar del olvido
un rostro, una cara
que se ha borrado
y que aparece
el día y el momento menos pensado.
Si uno pudiera manejar la cosa,
Es decir matar definitivamente ese rostro en la memoria,
o evocarlo a voluntad,
todo sería distinto.
El vientito del despecho
ha lijado los relieves,
los ímites de la superficie recortada,
de los diferentes rostros de Ella.
Uno se salva de a ratos




Ricardo Zelarayán 



Ricardo Zelarayán (Argentina, Paraná, Entre Ríos,  1922 — Buenos Aires, 2010).Estudió Medicina en Buenos Aires carrera que más adelante abandonó para trabajar como corrector de una editorial. Trabajó como traductor y periodista. En 1973 fue colaborador de la revista Literal. Es autor de La obsesión del espacio, Poesía, 1973, Traveseando, cuentos infantiles, 1984, La piel del caballo, novela, 1986, Roña criolla, poesía 1991 y Lata peinada, novela, 2008, En Ahora o nunca se reunió su poesía, en 2009.




viernes, 17 de febrero de 2017

VICENTE LUY





Mi vida de joven fue extraordinaria, como la de
todo joven. Descubrí, amé; penetré lo que amé,
y pagué por ello. Ahora otra vez soy joven. Puede
parecer poco. Pero eso es todo. Suben a pedal los
toros a mi mano llena de pimienta.

***

En enero, en este enero que pasó,
traté de suicidarme.
Me tomé 30 Nozinan 25 mg.:
En relación a los excesos el prospecto decía:
síndrome parkinsoniano gravísimo, coma, coma.
Pero ni el Parkinson ni el coma
se hicieron presentes.
Las reboté.
¿Qué sentí mientras esperaba dormirme?
Que ni estaba más lúcido ni más en contacto.
El desinterés cósmico; eso sentí.

***

5' de risa equivalen a una hora de aerobics. O sea;
con 5' de risa diaria uno estaría en forma, diría
que hasta entrenado.
Entonces, uno no está bien porque no puede.
Si nada te causa gracia
si no podés hacerte reír...
bueno, no podés.

***

No leí a Platón.
No leí a Kant - Hegel - Marx.
No leí a Nietzsche.
No leí la Divina Comedia ni el Quijote ni el Ulises.
No leí a Sartre, no leí a Freud.

LEÍ A SÓCRATES
y me va como el orto.



Vicente Luy



Vicente Luy es un poeta argentino que nació en Cóordoba en 1961 y se suicidó en Salta, en 2012 (saltando desde un séptimo piso).Signado por una desesperante lucidez, vivió hasta los 50 años con manías suicidas, como un huérfano extraviado en un desierto sin fin, huésped de neuropsiquiátricos, carne de electroshocks, medicado al extremo, rotulado como bipolar, o simplemente como portador de un trastorno obsesivo compulsivo.  Sobre ello comentaría: “Los últimos psiquiatras a los que fui a ver, todos dijeron que yo debía estar internado. Un bajón. Y a mí me cambiaría la vida un golpe de suerte, una sonrisa. ¿Está todo mal acá? Está todo mal. Y me van las cosas mal. En lo económico, me va pésimo. En mi trabajo, me va mal.  tengo reconocimiento. Yo quiero que, a cada lugar que vaya, que me inviten un trago, loco. ¿Entendés? Aspiro a poco. A un poco de amor humano, un poco de relajarnos, tener una mujercita que me quiera y a la cual yo poder amar. Tengo el corazón bastante cerrado.” En vida, publicó ocho libros. Y póstumamente la editorial CrackUp ha presentado en un solo volumen dos títulos inéditos: Plan de Operaciones (libro en el que trabajó entre febrero y mayo de 2010) y La única manera de vivir a gusto es estando poseído (que recoge poemas escritos en el lapso que va desde su última publicación en 2009 hasta sus últimos días en Salta). Caratulados así: poesía express (haikus políticos), casi prosas, documentos familiares, recortes, fútbol por tv, mucho rock, pinturas, fotos y poemas de amigos. Vicente Luy usó todos los medios a su alcance para dejar “la imagen de un ser real” en su obra. Perversos como todo buen pop, los libros de Vicente, Caricatura de un enfermo de amor, La vida en Córdoba, Aviones, No le pidan peras a Cuper, La sexualidad de Gabriela Sabatini, Vicente habla al pueblo, ¡Qué campo ni campo! y Poesía Popular Argentina muestran su proceso psíquico, con todos sus altos y bajos.  Su biografía estándar narra que dos finales abruptos, los de sus padres, signaron su trayectoria vital (era todavía un bebé cuando ellos murieron en un accidente de aviación). Fue criado por su abuelo, Juan Larrea, escritor español inscripto en corrientes de vanguardia, fugitivo de la agónica cultura europea.Larrea falleció en 1980, cuando Vicente tenía 19 años: nunca se repuso de esa pérdida. La herencia fue suculenta, bastante dinero y una casa. Se afincó en Salsipuedes, y como una especie de dandy, iba y venía a la capital cordobesa, en taxi. Vivía rodeado de amistades, novias y admiradores, fiestas delirantes. Empapeló la capital cordobesa en base a un provocador afiche con desnudos. Y desde su residencia seguía obsesivamente tres pasiones nacionales: el fútbol, el tenis y el rock nacional. En Buenos Aires se insertó en el mundo rockero y poético. El bolsillo le permitió asumirse como mecenas del trío Flopa-Manza-Minimal (cuyo primer disco produjo), y trabó amistad con figuras talentosas como Palo Pandolfo, Hilda Lizarazu, María Gabriela Epumer y Gabo Ferro. Y se insertó en un comando poético llamado Los Verbonautas, compuesto por Palo Pandolfo, Karina Cohen, Horacio Nocera, Hernán, Osvaldo Vigna y, ocasionalmente, Pipo Lernoud. Hasta que su vértigo dispendioso puso en cero su cuenta corriente.

(Miguel Grinberg)



miércoles, 15 de febrero de 2017

MI NOVIA SE AFEITÓ LA CONCHITA




























Hay dos cosas
there are two things
que no se pueden reprimir
                a) Religiosity
Aún destruidas las iglesias,
ora en bonos, ora a través 
de sectas, la religiosidad
aflora; de pronto, de lo
yermo brota (como una
erección; cual erección
matutina).

                   Sexualidad
De un modo u otro el
hombre coge y busca a
Dios; a veces al mismo
tiempo.

JOVEN MADRE ARGENTINA:
apele a SU inteligencia:
sería raro que así no fuera:
esta gente tiene que culear.
O cogen entre ellos, o se
cogerán a los pibes
          las pibas;
no sé...digo yo.
O serán pajeros.
Pero,
¿por qué me voy a hacer
la paja YO, si puedo hacer
que me la hagan? Mucho
más lindo.

***

Labio superior.
Labio inferior.
Capuchón.
Mi novia se afeitó la conchita.
Legó con su vestido nuevo
verde manzana, los labios rojos
y florcitas en el pelo.
Compré una Heineken
y salimos al patio.
Hablamos de la vida.

***

Amor eterno de coger 
hasta pasparse, de llorar eyaculando.
de morder y pegar.

***

Hoy que Bilardo cumple años, resucito.
Me vuelve el soplo.
Gente reza por mí en Formosa.
Reza 1 hora cada una.
Son locas que, pudiendo
rezar por cualquier cosa, rezan
   por mí, a instancias de
   una, Olga,
que enroscada a mi ayer resucitara.
       Y me lo agradece así
       a lo bestia,
          a lo hembra.
Dijo que podía hacer que me enamorara de ella.
Me excitó.
Depilada de abajo / con pezones de
princesa / me hice desear y me entregué /
Y ahora / ella y sus amigas / rezan.

***

Hay algunos movimientos que a veces hago cuando
me la están chupando que a Olga la hacen reír.
Siente el poder.

***

Inti Yaco es bueno para el alma.
Como la locura cuando estás preso; o la ciudad,
si pegás el Quini y volvés a la ciudad.
Desde Inti Yaco a 150,
con la música a todo lo que da.
Nena, sos el cielo en 4 patas.
Nena te voy a embarazar.

***

He perdido la erección por tercera vez desde que te perdí,
y lo voy a festejar, como a todo lo que me recuerda que ya
no estás acá,
en mi jardín y bajo mis estrellas;
vos y tu culo, lo primero y lo único que entregaste
en tu vida porque sí.

***

Caminé horas bajo la parra, junto a tu ausencia, hablando
de lo que fuere; enredaderas, ladrones de autos. Y si bien
reconozco que te parecés mucho al concierto número 22 
de Mozart, el tiempo igual pasa.
Tus cartas están en el cajón de mi escritorio, junto a un
huevo de pascua y la foto esa en la que tu vestido
se parece mucho al concierto número 22 de Mozart.
Pero ya no las leo. ¿Para qué?
Vos, en tu momento, yo en mi momento, ambos vamos
a morir; y las circunstancias habrán sido sólo eso,
circunstancias.

***

Una parte de mi corazón se lleva un pedacito tuyo.
Quedate tranquila que ni te vas a dar cuenta.

***

Me hubiera gustado ser el chico que se curtió a la maestra.
Me hubiera gustado ser maestra y en cada grado tener un
amor; en sexto un amor y un amante, quizá un perverso.
En la dirección, una tacita de té caliente; la palabra
de aliento de la Dire, la sonrisa amable de la portera.
Me hubiera gustado llegar a casa y que mi marido me 
abrace.



Vicente Luy (Córdoba, 1961 - Salta, 2012)                     




lunes, 13 de febrero de 2017

POESÍA POPULAR ARGENTINA



























Por romper las reglas a Adán lo echaron del paraíso.
Yo reivindico eso.
¿Qué clase de edén es ese 
que hay cosas que no se pueden hacer?

***

¿Venderle el alma al diablo? Sí, pero cara.
Y si se puede, venderle también otras cosas.
Y venderle a Dios lo que el diablo no compre.

***

Controle el pueblo sus ingresos.
No estoy diciendo que crea en Dios
o que haga yoga.
Digo que controle el ciudadano las cuentas públicas.
No hay bienes materiales y bienes espirituales.
Hay bienes.
Eso puedo discutirlo con quien sea y salir bien parado.
Por eso digo:
controle el pueblo sus ingresos.

***

Contrariamente a lo que se cree
primero se piensa y después se siente.

***

- Empiezo por la más obvia: ¿qué es poesía?
- En teoría, la única ciencia que se ocupa del problema.

***

Quiero escribir un poema
que exprese mi pena
y no hable de mí.
Un poema épico
que te pare la pija.
En alemán
en circunstancias no deseables
y que lleve a los extras
a la victoria.
Uno que me haga 
olvidar de este.
Hacerme invisible y escribirlo
con tu letra

***

¿Tus palabras no atraviesan las paredes?
Modifica tus palabras.

***

El problema con la poesía es que
la metáfora puede ser una forma de ambigüedad.

***

No me sale nada.
No puedo escribir.
Pero ese es tema de escritores.
Así que ahí lo dejo.

***

¿Arte o placer?
Empezamos a entendernos.

***

Si nadie te escribió una canción de amor
hay algo que no funciona.
Ese es el parámetro.

***

Cotejá todo; siempre.
El que te educa puede ser un ignorante.

***

Lo que está mal está mal.
Pero lo que está bien
también está mal.
Charlalo con tus padres.




Vicente Luy (Córdoba, 1961 - Salta, 2012)  




Imagen: Peter Paul Rubens, Paraíso- 1610-1615 c.



sábado, 11 de febrero de 2017

EL LARGO ALIENTO


























COMPOSICIÓN

En un rincón exterior de la casa, las paredes lucen 
sus lamparones de musgo. Una pequeña ventana se insinúa
tras un mosquitero corroído en sus extremos. A su lado,
la herrumbre de la bomba descubre sus capas de pintura.
Un tacho de cincuenta litros, que linda con una chapa
suelta y algunos caños inclinados, mezcla aceite,
escombors, cal y agua de lluvia. Entre la bomba y el tacho,
una pila de cajones amarillos de cerveza, puestos de canto,
entronizan a un gallo rojo, con el brillo perenne del plástico.
Porque también hay luz en lo que se corrompe.




SE VIENE EL AGUA

Un cielo de porlan parece. Que se cae. Ya está tronando. 
El abuelo cava una zanja con la pala de punta. Quiere
que se vaya esa agua porfiada. Rezonga cuando hace fuerza.
No le importa que las abejas, que tomaban agua del charco,
se le peguen como enjambre en un zapato. Yo las espanto 
con un palito cuando se acercan. Pero me quedo en cuclillas,
arriba de los ladrilos cachados de la entrada. No quiere 
que se le ahoguen las gallinas, dice. Tampoco que me embarre,
que mamá nos va a retar. Yo pienso que no: las gallinas
saben flotar como los patos. Aunque estén encerradas. 
Muy despacio, un cauce de barro chirle supura para un costado.
Cuando se larga, ya estamos en la cocina. Y afuera
no se ve nada.




CARNE CRUDA

Se abandona. En el contagio del fuego. En el último
culito de ginebra. Una sensación de paz lo embriaga.
Por eso aguanta los grumos de sol en la cara. Inspirado,
golpea con la hoja afilada en la madera. Los teros oyen.
Desde lejos. Corren con el ala mocha. Como hijos a los
brazos de un padre. Picotean los pedazos.




EL EROTISMO

Una galería derruida, con ostensibles manchas de humedad,
culmina frente a una puerta de madera. El revoque de la pared
que la rodea se descascara. Bajo las chapas verdes del techo,
un vestido rojo con puntillas cuelga solitario de un alambre,
tocado por la luz natural. De en cuando se agita
con la brisa de la mañana.




AIRE DE FAMILIA

Ahora que llevo la barba ensortijada
encanecida desde la nuez hasta el mentón
a una edad en que papá también encanecía
al frente de su familia numerosa
que mi mujer ha encontrado mi rostro enrojecido
mientras bebíamos bajo el cielo pintado de gris
que brotan las várices de mis piernas huesudas
que el vientre abulta y los ojos se hinchan
y el despachante ha sentenciado en otro idioma
que se trata de la última botella por venir
las distancias hablan por sí solas.


(Envío de Valeria Cervero)



Diego Colomba




Diego Colomba (San Nicolás, Prov. de Buenos Aires, 1972). Poeta, profesor, Licenciado en letras, Doctor en humanidades y artes. Reside en Rosario desde 1990. Colabora con reseñas, notas y entrevistas en diarios, medios digitales y revistas de Rosario y el país. Es uno de los responsables del Salón de lectura, del sitio Sonidos de Rosario. Seleccionó y prologó Imaginarios comunes. Obra periodística de Fernando Toloza (2009). Publicó: Letras de rock argentino. Género, estilos y transposiciones (2011); Baja tensión (:e(m)r; Rosario, 2012,   Poesía y narrativa del presente; UNL / Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe, 2013;  Desaire (Ediciones en Danza, Bs.As., 2014);  Inmemorial (Baltazara Editora;2015) y El largo aliento (Alción Editora, 2016).





jueves, 9 de febrero de 2017

INMEMORIAL























MITOLOGÍAS

 Rastrojos quemados a la vera del camino.

Los hombres creen
en la bondad de la ceniza.




ESPÍRITU

Caña bizcochos y cigarros
a la sombra del sauce.

Y el canto añoso del jilguero.




ECOS

A espaldas de un hombre
que arrastra los pies
contemplo su camisa pasada de moda
demasiado grande para esos hombros
el pelo entrecano que ralea y el esmero
de la navaja para quitar la pelusa de la nuca
las orejas que se desmadran enrojecidas
por las patillas de los anteojos
y el contorno ahora
que caminamos juntos
y el sol nos pega de frente
de una misma sombra.




BAJO LA PARRA

Como extraños
taciturnos
beben
y comen
a la memoria
de una sombra
más fría
y distante.




NO ES LA LUZ

Son las sombras las que inflaman
las achiras amarillas.




PROPORCIONES

Hay tantas liebres que los galgos
no les pretan atención.




TANGO REVISITED


Esta alegría
es pasto 
de las llamas:

tiempo
que nunca
volverá.




CAVILACIONES

El humo 
que asciende
moroso
y relumbra
en cada pitada
se disgrega
entre racimos
de uvas
que jamás
fueron dulces.





Diego Colomba (San Nicolás, Buenos Aires, 1972). Vive en Rosario desde 1990.





IMAGEN: Pintura de un parral  de uvas chinches (autor desconocido).


martes, 7 de febrero de 2017

UN DIBUJO DEL MUNDO



























LA LUZ DEL VERANO


La luz del verano adormece
las ganas de salir.
Cerramos los postigos aun
sabiendo que el color blanco va a colarse
por las hendijas, apagando los lomos
de los animales y los libros, y quemando
las plantas del interior.



LOS AÑOS FELICES



Cuando vos dormís
cocino, escribo y leo novelas.
Cuando dormís
todo está en silencio
menos la cuchara, el teclado y el papel.

***


Me gustaría escribir un poema sobre la nieve
el hielo fracturado de las montañas
donde viven mis amigos nórdicos.
Me gustaría escribir sobre los ojos azules
que todos ellos tienen
los perros que tiran de trineos de chocolate
y las pistas para patinar
en lagos, ríos y mares.
Me gustaría escribir sobre una noche
de más de cien días y la melancolía
de quienes no ven el sol.

***


Si el dibujo del mundo entra
dentro de la mano del niño
los pastos cosquillean en cámara lenta
y todas las hojas son posibles
sonidos del viento. 



(Envío de Valeria Cervero)

Verónica Pérez Arango



Verónica Pérez Arango nació en 1976 en Buenos Aires. Publicó la plaqueta la desdentada (Casa de la Poesía, 2002) y Camping (Vox, 2010). Participó de la antología Quedar en lo cantado (El fin de la noche, 2009);  y publicó su primer libro:  Un dibujo del mundo (El ojo del mármol, 2014). Es integrante del taller de Osvaldo Bossi.






domingo, 5 de febrero de 2017

PASAJES



























Lo que parece una figura.
Lo que parece una montaña.
Lo que parece el esqueleto
de la figura de una montaña.
Lo fijo, el esqueleto de una idea
que estaba en la memoria y fue
pensamiento, ocurrencia, dolor.
Lo que parece en el tiempo una cara
sola, perpleja.


***

MANIOBRAS



Ahora esa mujer habla del mar.
Sorpresiva, casi sin voz, dice y mezcla
una palabras incomprensibles, ajenas.
Dice y tartamudea que el mar, que la noche,
que un día, que pájaros, que el amor
y el silencio del silencio, que la muerte.
Dice y se va, como si nada.

Que sea así. Prefiero que no esté

con sus anuncios inconsolables y emigrada
sin respuesta -mientras que la vida avanza
a grandes pasos, lejos de uno- vuelva
y mire, lúcida, un objeto material
hecho de un grupo de palabras abstractas,
de nombres propios y voces:

sólo una escritura en voz baja, hecha

de arrepentimientos, agregados, decepciones.




Jorge García Sabal





Jorge García Sabal. Poeta argentino, nació en Balcarce, Provincia de Bs.As., en 1948 y murió en Buenos Aires, en 1996.- Obra publicada: El fuego de las aguas (Botella al mar, Buenos Aires, 1979, Premio Fondo Nacional de las Artes 1981); Mitad de la vida (Editorial de Rawson, 1983, Premio Miguel Hernández, Municipalidad de Comodoro Rivadavia, Chubut); Lugares propios (Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987); Tabla rasa (Ediciones del Dock, Buenos Aires, Premio La  Nación, 1990); Sutura (Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1994) y Antología poética (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 1998)







viernes, 3 de febrero de 2017

ÚLTIMO APRENDIZAJE



























Con mi padre aprendí que antes de morir hay que encontrar a la madre.

Con mi madre,
que uno se muere sin padre y sin madre.

En el ramo vive el jardín y en su fondo se fija el otro ramo.
Con la pérdida se acrecientan los ramos y los fondos del ramo.
Pero ya nadie levanta el jardín con las manos, 
sólo se desea la entrega y se ofrece su fondo.
Nadie levanta un jardín, por eso estamos llenos de fondos y de ramos.

Es imposible levantar un jardín, 
como exceso nos rodean sus habitantes, su perfume y su fondo.
Uno va solo a la cita con su ramo de espera 
y uno espera levantarla de nuevo.
Ella espera el ramo, su primer perfume.

A mi madre la subí con su ropa de teatro.
Es imposible levantar un jardín.



LA ERÓTICA COMO UNA DIFERENCIA VOLUPTUOSA

A una distancia mínima de tu cuerpo, te puedo multiplicar en abundancia
frente al reloj de pared y la cortina bandeada por los vientos.
Siempre has abierto una ventana tan inclinada y tan cierta.
Cómo se nos puede ocurrir a pocos metros
estados privados de multitudes y de zonas imposibles
que se instalan con un canto secreto.
Cómo se nos puede ocurrir que avancen los públicos,
que nos aplaudan y te dejen desnuda tan cerca del mundo.
Cómo se nos puede ocurrir mover las piezas,
si los gritos golpean sobre las paredes, las plazas y las calles.
Mientras descansas, habrá pasado una multitud sobre la puerta,
y esperarán que cantes esta noche conmigo
con las abanderadas cortinas y los vientos sobre el reloj de la pared
en la sombra de una soledad que viaja por tu sangre
y grita en los silencios
y se calla en los propios silencios privados de la noche,
tan públicos para mí, tan enormes como esa multitud que aviva los fogones,
los aplausos, los gritos, las banderas. 




Juano Villafañe




Juano Villafañe nació en Quito, Ecuador, en 1952. Reside en Buenos Aires, Argentina, desde 1955. Formó parte del taller literario “Mario Jorge De Lellis” en la década del setenta. Entre los años 1976 y 1982 viajó por Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela realizando actividades literarias en universidades y centros culturales. Fue cofundador de las revistas de literatura Tientos y Diferencias (Quito, 1979) y Mascaró (Buenos Aires, 1983). Dirigió desde 1987 hasta 2002 “Liberarte Bodega Cultural”. Fue asesor literario de Ediciones Desde la Gente -editorial del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos-. En 1989 participó del Encuentro Latinoamericano de Jóvenes Intelectuales organizado por la Casa de las Américas (La Habana, Cuba). En el año 1992 integró las delegaciones latinoamericanas en las Jornadas por los Quinientos Años de la Conquista de América organizadas por la Universidad de ARCIS de Santiago de Chile. Desde el año 2001 hasta la fecha tiene a su cargo la Dirección Artística  de Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”. En poesía ha publicado Poemas Anteriores (Ediciones de la Universidad Central del Ecuador, Quito, 1982), Visión Retrospectiva de la Botella (Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987), Una Leona Entra al Mar (Ediciones Del Dock, Buenos Aires, 2000), Un Leona Entra al Mar (Editorial Arte y Literatura, La Habana, Cuba, 2005). Esta última edición fue presentada en la Feria Internacional del Libro de la Habana (febrero, 2005). Compiló una selección del cuento latinoamericano La Narrativa Erótica Latinoamericana (Ediciones Desde La Gente, Buenos Aires, 1992) y dos selecciones sobre la nueva poesía argentina Poetas. Autores de Fin de Siglo I y II (Ediciones Desde La Gente, Buenos Aires, 1994, 1997). Tiene un libro de ensayos inédito José Martí, el Contra Rimbaud.





miércoles, 1 de febrero de 2017

TACUARITA



















EL JARDÍN

Me gusta la mordedura en la manzana.
Suena a manzana, suena a verde.
Suena a sexo y armonía salvaje.
Soy la niña que muerde la manzana,
ingenua agreste y agresiva.
Corro de un lado a otro,
el pelo al viento,
la luna en la cintura,
el sol en la cabeza ardiendo ardiéndome,
manzaneando laberintos secretos
de tierra y de agua,
de barro y de río,
sonando a río.
No hay miedo no hay silencio.
Protege tibia natura
cestita con frutas.
Se viene la alegría briosa.
Se viene el paraíso.
Apenas un instante,
acaso siempre.
Luego se desvanece y queda el bosque.



A RAS DE TIERRA

Destruir el lenguaje desde el lenguaje mismo.
Romperlo todo, deshacerlo todo.
Desmembrarse
volar a ras de tierra
entre ceniza y semen
y condones usados.
Vivirlo desde el fondo, desde abajo,
de bien abajo, cerca del deseo,
adentro del deseo, penetrándolo,
arañando la sed y el desatino
hasta el desgarramiento.
A ras de tierra entre colchones rotos
y pelusas
y pedazos de cosas,
hilachas, lascas de algún cacharro.
Residuando el amanecer,
reciclando la noche
para que no se gaste,
para que no se pierda.
Jugando fuerte
con todo el alcohol, con toda la sangre
que se resiste al orden.
Revolcando la estrella
hasta quebrar las puntas,
pataleando, abriendo alguna grieta
o desencadenando tempestades.
¡Venga toda la fueria de la vida!
¡Venga la madrugada impetuosa!
¡Hagamos!
¡Hagamos un hogar a ras de tierra!
Desarmemos la verticalidad.
¡Que se canse de tanto estar parada!
¡Que se mueva!
¡Que venga con nosotros!
¡Que se una!
Hagamos una casa horizontal
para amar sin abajo y arriba
y que todo esté cerca.
Sólo arrastrarse un poco y ya,
sacudirse un poco y ya
estamos más acá del horizonte
jugando al truco con el infinito.



CALIPSO BAR

Acá todo es olvido y ya no importa nada,
sólo vos y tu mirada verde.
Cambiaré mi cuchillo por tu espejo
aunque salga perdiendo.
"¿Danzarías conmigo en la espiral negra?"
Y si miro mi otra
y si me hago de sal
chupame y borrame
que si te me derramo
te traeré mala suerte.
"Olvida olvida el mundo traspasa el umbral,
vení vení conmigo para siempre".
Calipso bar, la gente grita y baila
y hay luces de colores
y a veces jazz.
Y tú que eres el jazz y la mirada verde.
Calipso bar, la isla deseada.
Ya no quiero el hogar ni los amigos,
me vas a traicionar, y yo lo sé.
Me bebo tu traición en este cóctel
verde como tus ojos.
"Silencio, olvida todo
vení que serán nuestros
la noche y los espejos".
Calipso bar, tu verde rodeándome
en espiral, en espiral ruleta.
Tu voz es mi crupier.
Calipso bar me traga en laberinto.
Yo sé que sos el monstruo y yo tu víctima,
pero afuera no hay nada, nada, nada,
y adentro está mi cóctel verde como tus ojos,
y hay luces de colores
y a veces jazz.



Rocío Muñoz




Rocío Muñoz Vergara (Sevilla 1982), es licenciada en Filología Hispánica, profesora de lengualiteratura y tesista de la maestría en literaturas española y latinoamericana de la Universidad de Buenos Aires. Codirige junto a Maia Morosano la editorial Espiral Calipso, con sede en Rosario (Argentina). Ha publicado un libro de cuentos: Pedacitos del otro lado (2008), y un poemario: Tacuarita (Editorial Calipso, 2009, ), y ha participado en varias antologías. Ahora está preparando, muy poquito a poco,  un nuevo libro de poemas.Desde hace años promueve actividades literarias de diversa índole, y también imparte talleres de escritura creativa y cursos de literatura infantil, en España y Argentina. Actualmente organiza junto a Beto Steinmann el ciclo literario “A cuatro voces”, todos los martes en el café cultural “La gallina en el diván”.





lunes, 2 de enero de 2017

AVISO A LOS NAVEGANTES






























QUERIDOS LECTORES:

                                          Las imágenes son elocuentes. Me estoy tomando unas merecidas vacaciones, durante todo el mes de enero. Nos volvemos a encontrar los primeros días de febrero. Mientras tanto pueden visitar la biblio. Seguramente podrán encontrar alguno que otro texto interesante, y que no hayan leído. Un buen año, para todos.


M.L.










viernes, 30 de diciembre de 2016

LA PURA VERDAD



























Si ustedes lo permiten,
prefiero seguir viviendo.

Después de todo y de pensarlo bien, no tengo
motivos para quejarme o protestar:

siempre he vivido en la gloria: nada
importante me ha faltado.

Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado
de las cosas de este mundo con inconsciencia y dolor
y miedo y apremio.

Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría; tuve
sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables.

Me avergüenza verme cubierto de pretensiones; una gallina torpe,
melancólica, débil, poco interesante,

un abanico de plumas que el viento desprecia,
caminito que el tiempo ha borrado.

Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin
darme cuenta, voy iniciando
una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a
cualquiera o aburrir de golpe.

Mis errores han sido olvidados definitivamente; mi
memoria ha muerto y se queja
con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos.

El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme,
pero lo he derrotado
para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algun día.
Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como la
Cenicienta, aunque algunos
me recuerden con cariño o descubran mi zapatito
y también vayan muriendo.

No descarto la posibilidad
de la fama y del dinero; las bajas pasiones y la inclemencia.

La crueldad no me asusta y siempre viví deslumbrado
por el puro alcohol, el libro bien escrito, la carne perfecta.

Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud
y en mi destino y en la buena suerte:

sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido
y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.

Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra;
compartir este calor, esta fatalidad que quieta no
sirve y se corrompe.

Puedo hablar y escuchar la luz
y el color de la piel amada y enemiga y cercana.

Tocar el sueño y la impureza,
nacer con cada temblor gastado en la huida

Tropiezos heridos de muerte;
esperanza y dolor y cansancio y ganas.

Estar hablando, sostener
esta victoria, este puño; saludar, despedirme

Sin jactancias puedo decir
que la vida es lo mejor que conozco.




Francisco Urondo






Francisco Urondo (Santa Fe, 1930 - Mendoza, 1976). Alias Paco. Poeta argentino perteneciente al grupo del invencionismo, que en los años cincuenta se formó en torno a la revista Poesía Buenos Aires, fundada por R. G. Aguirre. En sus primeros títulos (Historia antigua, 1956; Breves, 1959; Lugares, 1961), Urondo asimiló en su obra la influencia de dos grandes poetas disímiles, O. Girondo y J. L. Ortiz, que no habían encontrado hasta que apareció su escritura una voz que los reuniera, pero a partir de Nombres (1963), el autor agregó además elementos coloquiales y el uso de un lenguaje absolutamente personal, que lo convertirían en una de las cumbres de la poesía argentina de la segunda mitad del siglo. Sus libros posteriores (Del otro lado, 1967; Adolecer, 1968; Son memorias, 1970; Poemas póstumos, 1972) confirmaron esa singularidad, que en ocasiones se advierte también en otros géneros que el poeta frecuentó en forma esporádica, como los relatos de Todo eso (1966) y Al tacto (1967) o su incursión en la dramaturgia ( Sainete con variaciones, 1966). Comprometido en la lucha armada contra la dictadura militar, Urondo estuvo preso en la cárcel de Villa Devoto, publicó el documento de denuncia La patria fusilada (1973), y murió en un enfrentamiento con el ejército, el 17 de junio de 1976.