viernes, 24 de abril de 2026

QUIÉN ES QUIÉN

 


Como todos sabemos 
no se puede 
estar en dos lugares 
al mismo tiempo.
Acaso es posible 
—no todos lo saben— 
vincular cuestiones 
distantes entre sí, 
oír sus lejanas 
concomitancias, 
o a lo sumo aspirar 
a la discreta utopía 
de estar en el lugar correcto 
y en el momento indicado 
cuando un tesoro 
hace su aparición.
Si me necesitan 
ya saben donde estoy.
Estoy en las librerías. 
Permanezco allí la mayor parte 
de las horas del día, 
para dar 
fe de vida.



POR ENTRADAS IMPREVISTAS


por floraciones repentinas 
    o simplemente 
   dando vueltas
    como una nube: 
dentro de poco
  hará su aparición; 
no será con la contundencia 
 de un muro 
sino con la levedad
          de una disipación, 
        acaso menos 
     mucho menos 
que un fantasma;
       una burbuja.
A fin de cuentas
    ¿qué otra cosa queda 
tan poco tiempo
         suspensa 
     entre creación
           y extinción?
Dentro de poco
      hará su aparición 
aparecerá y desaparecerá
       casi simultáneamente, 
      como un desquite 
contra la ominosidad 
   de lo real.



QUIÉN ES QUIÉN

Somos altos y bajos 
Susana Thénon

A la giganta 
con cabeza de alfiler 
   le gustaba en demasía 
un enanito con la cabeza 
del tamaño de una sandía 
   pero ¡Ay!
     ¡No lo que escribía!
Al enanito le gustaba 
la escritura de la giganta 
con cabeza de alfiler 
     pero ella ¡No!
    ¡Nada que ver!
Cuando se encontraban 
con lujo de detalles 
    le contaba él
      sus historias de amor 
mientras ella, por no tener ninguna, 
    le improvisaba
      unos cuentos de terror.



NADA ES SUAVE

para el que cae 
ni el idílico poema 
    del principio 
ni la arena, ni el agua
    o la mullida piel del conejo.
Nada es suave:
El poema del principio puja 
contra el poema del fin;
     todos los días un duelo.
    A su vez,
    el mundo dividido 
entre los que acompañan 
   al poema del fin 
  hasta sus últimas consecuencias 
      y los que no 
  (en esto, como en todo, 
   hay volátiles propósitos opuestos). 
   Quien interminablemente cae 
      día a día manipula
           los resultados
     en favor del poema del fin.
Nada es suave para el que cae: 
    el poema del fin
        exige ser leído
           con un desplome óptico.



LA ORDEN VINO DE ARRIBA 


Los ojos están 
en ambos 
lados del muro, 
sobre los techos 
más inaccesibles, 
en las bocas 
de tormenta; 
están puertas adentro, 
detrás de unas cortinas 
o junto a lo que se barre 
bajo la alfombra; 
están en las butacas 
de la última fila.
Con ansias 
los ojos están 
para atestiguar 
lo existente 
en sus múltiples 
instancias
aunque el fantasma, 
algo menos 
que un enigma 
en trance de
volverse acertijo
para ningún ojo,
sólo se hará visible
si las cuentas
le dan en rojo.



Nos contrataron 
para verificar 
si la montaña 
de basura se halla, 
como el universo, 
en constante expansión.
La orden vino de arriba 
—desde donde 
el personal se ve 
del tamaño 
de una hormiga—.
Si no fuera 
porque las respuestas 
son invariablemente 
las mismas 
y las preguntas 
siempre desganadas, 
se agigantaría 
el interrogante:
¿De dónde son oriundos 
los inmundos?

(Del libro homónimo; 
Bajo la luna, 2025)
Eduardo Ainbinder


Eduardo Ainbinder nació en Banfield, Provincia de Buenos Aires en 1968.
Participó de la revista 18 whiskys y codirigió a principio de los 90 las ediciones de poesía Mickey Mickeranno y Jimmy Jimmereeno. Publicó Nene (Nusud, 1990) y posteriormente las plaquetas Carreras tras la fealdad\ Larga vigilia teórica de mortales y ratones, Insecto adulto, todas ellas de circulación limitada. En el sello Selecciones de Amadeo Mandarino aparecieron La comidilla de todos y Mi descubridor. Todas estas plaquetas fueron recopiladas en Con Gusano (Interzona, 2007), al que sigue ¡Párense derecho! (Gog &¿ Magog, 2015), traducido al italiano como Su, dritti in piedi/, traducción y prólogo de Francesco Tarquini (Edizioni Fili d’Aquilone, Roma, 2022). Editó la revista de poesía Tupé y actualmente codirige ediciones seré breve.

Pueden LEER más poemas del autor en entradas anteriores. 



miércoles, 22 de abril de 2026

CLASIFICADORES DE OBJETOS PLANOS

 


Si me detuviera en ese lugar una lámina de hielo

recubriría mis ojos como una aniquiladora escafandra
y cual motor de hielo no podría
tomar la taza ni blandir una pinza
para obstaculizar la brisa en su tarea de ocultamiento,
mucha nieve, mucha nieve,
fue lo único que dijeron los japoneses.
Mientras tanto abandonaba el mayor espectro de colores 
para depositarlo en una imagen microscópica 
de un organismo estrellado que se traslada 
con naturalidad a universos culturales.
Ahora que estamos a un paso de la total indefensión, 
y superamos el obstáculo del pack y la deriva continental, 
no es de día ni de noche, pero el brillo de la entidad 
puede apagar lo individual,
un cristal periódico suprime todo recuerdo
que podría imprimir situaciones ajenas al presente.



Elevación de los hidratos

Porque complejidad no es una cualidad
adecuada para describir las vicisitudes
relativas a complacer a un rey
me limitare a desarrollar
la inmovilidad de la pieza mecánica
denominada a partir de ahora: unidad de estímulo,

la que en suspendida transición metálica 
atrae sus almas todas como si lucran olas, 
hojas de un mismo océano,
que junto al resto de los objetos comienzan a flotar 
en empatía con la línea del campo.

Los furtivos dedos de la predicción
se acallan ante la derrota de la gravedad, 
para delinear un planeta hecho de cactus 
donde celebrar la condición de reptil.

No es lujo, me dije con ortodoxia: es cal, 
obra del tiempo y los romanos; cal, 
asbesto y alabastro. Ahora

solo nos resta considerar la vida del hilo sisal.



Planificar bajo incertidumbre

No conozco los hechos, conozco el acto 
y a dónde llega
el arco abovedado de lo exterior, 
el salto de una piedra a otra.

Sé que cuando esa masa llegue al piso 
todo movimiento desaparecerá 
al transformar el cielo en un océano 
en donde explotará una bomba 
para ver
cual será la dirección de los peces.

Hay quien quiere ver un colapso 
de la cotidianeidad, hay
quien quiere ver desde el mangrullo 
un infinito en los efectos con el objetivo 
de establecer un sistema inanimado, 
un mecanismo de sugestión rotando 
en su periodo.

No es que quiera decir algo, es que lo dicho 
está sucediendo
entre la línea del campo y el arriba, 
donde entendimiento se vuelve sustancia:

un esfuerzo de orientación
que ya obtuvo sus honorarios profesionales.


FINAL

El conejo de los procesos irreversibles

salta sobre helechos de espuma vitrificada 
y oculta la directriz de su destino, sus patas, 
que a los efectos semejan las virtudes articulares 
de la garza plástica del Nilo son ahora lo único visible. 
En su recorrido no hay nada que pueda olvidar, 
lo que forma un complejo dibujo que confunde 
a otros conejos. Entre tanto, el predador designado 
que observa la carrera mueve sus ojos 
y no emite juicio alguno: no es propio de animales, 
dice con exagerada tranquilidad. ¡Buenos días!
Es de mañana, y aún así, ¿quién necesita 
explicar cómo hemos llegamos hasta aquí?


(Del libro homónimo,
edición de autor, 2024)
Darío Rojo 

(Eduardo Castex, La Pampa, Argentina,1964)

Pueden LEER su biografía y más poemas en entradas anteriores.


lunes, 20 de abril de 2026

SOBRE EL DESTIEMPO

 

Metamorfosis 


Lejana memoria,
tus palabras retumban 
todavía sus sentidos:
la – verdadera –  vida – está – ausente



Dos deseos 


Ojalá fuese un trozo de plastilina 
para que me estires, 
me rompas y me unas
con tus manos; 
o una piedra que arrojaras 
al río donde unos pescadores 
con botas de fieltro esperan 
el pique de los salmones



El rito


Me despierto como si no hubiera dormido. 
Escucho las voces de los muertos que no hablan 
pongo una cucharada de yuyitos en la taza 
y los revoleo contra el cielo: 
que esos pedacitos vuelen
como cenizas se dispersen 
y descansen 


Una idea 


Cada mañana espero 
en la orilla tu llegada, pajarraco de verano,
con los pies descalzos, una fruta de estación
en la mano y la vista puesta en la línea 
del horizonte;
cada mañana 
orilla tu llegada  
en la abstracta 
línea del horizonte



SOBRE EL DESTIEMPO

I

En el destiempo 
las cosas obran 
bajo un modo 
que no es el de la prueba

II


A diferencia del contrafactum, no te situás en la dirección contraria de lo acontecido, sino que marchás en una especie de paralelo invisible. Socio de lo contingente, mostrás lo no sido como aquello que hoy es 

III

El destiempo es un cuadro desfigurado; un retrato privado del trazo y la línea. Deja ver tu rostro luego de una impresión ininterrumpida

IV

El destiempo 
asume un modo 
errático 
de querer 
la convivencia 
con el tiempo

V

Si hay destiempo, tu tiempo fue como amnesia

VI

añorar son máscaras 
del tiempo lo mismo 
que la ocurrencia 

VII

El destiempo presenta su oficio: 
prematuro mandatario del destino

VIII


Ignorás todo sobre el diálogo;
obrás en destiempo, respondés a nada


IX


El destiempo 
es la impotencia que se niega 
a manifestar que podías


X

El azar no todo lo ordena; no todo se construye

XIV

El tiempo es un recurso en extinción

XV

Al destiempo comúnmente 
se lo entiende como 
retardo o precipitación

XXII

El destiempo es la interioridad de un origen. No recupera lo perdido; si estuvieras en lo cierto, sería lo imposible. Estático en su desarrollo, su igualdad no resulta una nada: te afirma como recorrido en la quietud del fuera de tiempo


(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)

Gustavo Toba



Gustavo Toba (Buenos Aires, 1973). Es Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Publicó el libro 36 desintegraciones (2023) y el disco Despedida (2015). Actualmente escribe para la revista Otra Parte y prepara su segundo disco.


sábado, 18 de abril de 2026

UN CIERVO EN TU MEMORIA

 


Sabemos que los cortes
no cortan la historia, 
no separan la raíz 
de lo que se abre,
solo hacen tajos en la piel que resiste,
una hendidura que deje ver
cierta expresión intraducibie de dolor.
Pero abierto el recorrido,
¿qué queda para cada cuerpo? ¿Una corona 
de fósiles que se resecan? Quizá la marca 
de una rodilla después de la arena: 
el amor es la distancia hasta el infinito 
en el que una vez nos reconocimos, 
ese vuelo de polvo 
que no termina de caer.



Dicen que esta ciudad tiene un río
que aún toca sus orillas a pleno sol,
que hay quienes todavía buscan su oleaje
como si no fuera mentira pintada tras los ceibos,
o recuerdan travesías desde el otro lado del mundo para no volver.
Dicen que esta ciudad tiene un río,
que bañaba su tierra cuando no era promesa imposible
ni persecuciones ni centros de dolor,
que alguna vez los cuerpos disfrutaron sus aguas
y criaturas de las profundidades visitaban su costa
en un tiempo en que no temían volverse despojo.
Dicen que esta ciudad tiene un río, 
aunque no logre verlo más allá de mis sueños, 
como un manto lejano que persigue el horizonte 
en medio de una brisa que roza noviembre, 
un espejismo de este lado del desierto que alimenta 
un futuro de dientes de león.



Lo mejor de diciembre
en Buenos Aires son los tilos.
Sus pétalos no tiñen la ciudad como los de las tipas 
ni maravillan como los tonos de lapachos 
o jacarandás.
Simplemente están ahí, 
sin destacarse
entre los árboles del barrio.
Su flor elige nacer casi a escondidas, 
pero la presencia de su perfume cambia 
el aire y la densidad 
de nuestro ánimo.
Su secreto se hace esperar meses 
y de pronto, nos recuerdan 
que el año es ese manojo 
de florcitas olorosas e invisibles 
que lo inundan todo y a punto de caer.



Constatar que todo sigue,
aunque no nos demos cuenta
—como una muestrita de muerte en vida—,
y que está bien así,
si en el todo, la parte,
te toque o no,
deja su huella
llena de luz, sombra,
trompeteo, vuelo utópico,
leve caricia de mariposa yuyera
que en un segundo cruzó
y se fue.



Una vez escribí
‘una parte de este mundo protege su pausa”, 
y hoy, cuando casi todo está en pausa, 
ese mundo ya no existe,
o bien parece una postal desde una ventana a otros tiempos.
Ahora, detrás del vidrio,
solo veo el cuerpo del palo borracho florecido
contra el cielo gris que simula
una síntesis del momento, pero sé
que es otra distorsión de lo pequeño en lo pequeño.
A veces creo que perdí el hilo,
o tal vez la historia me abandonó hace rato
y ya casi no logro distinguir
qué dibujo en la pared encarna cada rajadura,
qué piedrita sostiene un universo.
Una porción del abismo se siente casa,
pero cómo imaginar
paredes en medio de este viento.

(Del libro homónimo,
Llantén Editorial,2025)

Valeria Cervero


Valeria Cervero nació en Buenos Aires en 1972. Trabaja como correctora y editora. Integró diferentes proyectos de difusión de poesía para todas las edades. Es parte del equipo de la revista digital Op. cit. y una de las organizadoras de Salvaje Fruta, recital de poesía y música en el tejido de lo vivo. Publicó los libros de poemas Cadencias (2011), Escondidas (libro-álbum junto a la ilustradora Vivi Chaves, 113), Equilibristas (2014), Sin órbitas (2016), Madrecitas (2017), Seres pequeños (2018), Sibilejo (2018), Ctalamochita (2020) y Agujeros en la superficie (2021).


IMAGEN: Valeria Cervero- Festival de poesía de Bogotá-2021

Pueden LEER más poemas en entradas anteriores. 



miércoles, 15 de abril de 2026

PASAJEROS DE BABEL

 

ORIENTE

Sutra del viento   

ciegos vamos
monedas de papel 
sobre los ojos  

el tiempo oxida 
los bordes del diamante
Buda mismo 

no sabe
no recuerda
el color del miedo 

sobrevuela los juncos 
la hoja del árbol del deseo 

el amor
lo desconcierta



Tao   

Mi pie vacila
cuando se apoya en la piedra

la cabeza rapada de un monje
con su mirada inmóvil
asoma por el noble camino

a mi espalda
el dolor enmascarado

es tiempo de nacer otra vez 
respirar profundamente
y escuchar el siseo del aire
en el resto del viaje



PASAJEROS DE BABEL


Odiseo

palabra por palabra
viaje imposible 

la nave de su escritura 
abrió el oscuro mar

algo separa la tierra del cielo

y él  
que había bebido en copa de oro 
ya puesto el sol como un olvido

dejó 
que su perro lo olisqueara

en Ítaca
afortunado entre los mortales  
la puerta estaba abierta 

la mujer supo tejer
los largos días
de la espera



Maria Callas


al borde de una ciudad indescifrable

donde brotan hongos fríos
y duermen los inocentes 

ella canta 

regnava nel silenzio 

y el sentido de la vida
pende del hilo esa voz

Lucia sostiene 
lo que murmura el tiempo

la región de la locura 
salva al mundo 
de una muerte atroz

honda es la cólera 
de los redentores 

ya no es posible
buscar el exilio 
en las promesas de amor



Nietzsche

junto al abismo
mirando atrás  
así habló el apóstol 

el día del Señor llegará 
como un ladrón en la noche  

esta idea 
sostenida en la niebla
atormenta 
con la lentitud
de las abejas

Friedrich  
a veces está solo
y marcha
por un sendero circular

no sabe quién vuela más alto
 
pasajero de Babel
cae a lo oscuro
convertido
en su propia sombra



Aizenberg 

es probable que ese hombre 
esté hablando con el niño 
o que ambos contemplen
la luz de ese atardecer
es probable que el hombre sea su padre
y su mano sobre el hombro del hijo
intente una ternura postergada

hay un barco muy lejos
nunca  sabremos si ha partido
o si llegará a la orilla
de aquel barranco  

el cielo debiera ser azul
pero Aizenberg decidió
que el verde 
más claro que el verde del agua
debería cubrir con su piedad
los dos destinos

la escena es tan apacible 
que no puedo imaginar que
el padre tomará al hijo en brazos 
y se arrojará con él al mar 

el pintor solo dice que un hombre
y un niño 
están en el borde de un barranco 
junto al océano 
hay un barco en el horizonte 
y echa una humareda gris
a ese cielo verde

el barco quedará detenido allí
para siempre 

(Del libro homónimo, 
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)
Gigliola Zecchin (Canela)



Gigliola Zecchin (Canela), (Vicenza, Italia, 1942). Emigró a la Argentina en 1952, donde reside desde entonces. Estudió Letras Modernas en la Universidad Nacional de Córdoba. Publicó más de 45 títulos, entre otros: “Cuentos y encuentros con 10 pintores argentinos” (2011), “En brazos del enemigo” (2013) y “Poesía reunida 2000-2020” (2020). Ganó dos veces el premio White Ravens (otorgado por la Biblioteca Internacional de Münich a eminentes obras de literatura infantojuvenil); su novela breve “La hoguera” representó al país en la Lista de Honor 2024 de IBBY(International Board on Books for Young People). Es miembro de número de la Academia de Artes y Ciencias de la Comunicación y recibió la Orden de Cavaliere de la República Italiana.Tras una rica trayectoria en medios de comunicación audiovisual, se retiró de los mismos en el año 2019 para dedicarse exclusivamente a la escritura. 


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