Variaciones
Storni I
Casta al alba,
en la raíz roída con dientes mellados
Las manos, la corola,
viejos los huesos en tierra mojada
Si en pájaros rojos fueras tornado
Amarga la raíz, negros los engaños y alba la
envoltura
Las copas, las mieles, nublarían tus pámpanos
Cómo es que ¿me quieres? Negra en los
jardines
Lista en el banquete
¿de labios morados?
Vuelta de los bosques
Saciada en las rosas
Será pretendida
Mi encendida azucena
Negra, negra en la noche
Casta en el alba.
Rutila
Si te roza la gasa de mi celo
Si se te cuela en la mano el viento de mi
pollera,
Si en tu plato despunta mi arrebato
Y te dice de mi mueca un botón de tu camisa
Si el volumen está alto
y el rojo muy intenso
si te ensordece
o te encandila
si es abril
o lo parece
Desenrolla la alfombra
será
verde brotando
será agua.
Los niños de Oporto
Los niños de Oporto son azules o dorados
están dispuestos en enjambres en algunas
paredes
se reúnen los dorados en unas,
los azules en otras
Todos de frente
te miran
tienen los culitos redondos y las mejillas
rebosantes... l
os niños de Oporto en ocasiones salen a
correr por las calles
y cuando saltan
quedan levitando unos instantes
Es hermoso verlos flotar por las calles que
suben y bajan
En Oporto hicieron falta tantos niños
Yo, en cambio, soy de otro lugar y debo
evitar
pasar por debajo de las escaleras o
que pase un gato negro por delante de mí o
tengo que estar atenta a hacer los cuernos
hacia abajo en
/
precisas ocasiones. Tuve,
alguna vez, que
mojar el dedo en el vino derramado y
dibujarme símbolos en la frente. Tuve,
alguna vez, que
besar el pan
En Oporto hicieron falta tantos niños
Todos igualitos
de la misma especie
enjambrados en las paredes.
El almendro
El año en que estamos es la edad del almendro
EI jardín entero, su testimonio
No hay estrella fuera del destello
Fuera del rocío
No hay más que ayer en el charco
Las hojas se descomponen en el suelo
Sin remedio
En el tiempo acotado
En el país del jardín.
El devenir
Si caen
Si las estrellas caen
Si es el augurio
Si caen pero el augurio no aclara
—no aclara cuánto dura—
Si en el jardín las vimos
Si bajo el almendro fue sueño
Si la mano, en fin
Bajo las estrellas
que se nos antojó que caían
Si después no
Si muy después/
Después de Ellos
Si las estrellas cayeron
Si ahora están en el suelo
Están tiradas bajo el almendro
Instrucciones para comer una magdalena
No hay modo de recordar en el vacío
Haga la prueba
Verá
En el vacío todo cae, insensible, a igual
velocidad
Los recuerdos se desmoronan sin ton ni son
y hacen unas montañitas en el fondo
que parecen hormigueros
En el vacío no hay fricción
no hay resistencia ni aceleración:
no hay matices
Póngase el guardapolvo, agarre la lupa
vea el tubo vertical por donde se despeñan
(sin ton ni son)
los recuerdos blandos
lisos
que se igualan
que bajan como copos
¿Los ve?
¿Los ve amontonarse en el fondo así nomás?
Esos no son recuerdos tonales
No tienen espesor
No tienen masa
No tienen espinas
No pueden modelarse a su antojo (al suyo,
digo)
¿Quién querría, dígame, tener esos recuerdos
poligrillos?
(Del libro homónimo, Ediciones del Dock, 2025)
Virginia Caramés
Virginia
Caramés, nació en La Plata, vive en Buenos Aires. Publicó: Las cuerdas de
Jacobo (novela, 2021) en Griselda García
Editora, y Aves, moscas y otras máquinas (poesía, 2023) y Las
cuerdas de Jacobo (2024) en Barnacle. Forma parte de la Antología cubana
de diez poetas argentinos El Silencio Organizado (SurEditores -La
Habana-) 2024. Se desempeña también en artes visuales. Fue jurado en concursos
de narrativa y poesía. Coordina el ciclo de entrevistas y lectura de poesía El
Aparejo, que se desarrolla en La Casa de la Poesía / Biblioteca Evaristo
Carriego, dependiente de Red de Bibliotecas de la Ciudad de Buenos Aires.





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