jueves, 30 de abril de 2026

ROMÁN PALADINO


El título del presente volumen es deudor de Gonzalo de Berceo (c.1196- c.1264), quien en su obra “Vida de Santo Domingo de Silos” expresó su motivo con claridad: "Quiero fer una prosa en román paladino / en qual suele el pueblo fablar con so vecino".


1-

hace muchos años mamá subió 
a un tren desde un pueblo muy lejano, 
muy lejano, porque no quería morir 
en la rama de un árbol ni cosechando 
a jornal. debió entrever que un día 
confluiríamos al escuchar el gañido 
de la perrada cuando la tarde declinase, 
que nos agradaría menos la noche 
que el brillo de ciertas estrellas 
o que habríamos de contarnos 
nuestras historias con fidelidad, 
perpendiculares a la tierra, a la parra, 
a la rosa mosqueta, a nuestros 
mismos ojos de ternura y desolación 
animal; aún hasta hoy le debía 
estos simples versos de bienvenida; 
han de permanecer en este manuscrito. 
tan azules, tan comprimidos como fuese 
posible. para que se parezcan más 
a nuestros sueños, allá donde vayamos.



3-

cuánto valen las mercancías 
(la pulpa, la tinta, la goma arábiga), 
por qué este entretenimiento 
de ociosos habría de producir 
algún valor. mientras huye la luna, 
mientras nos despedimos para siempre 
y aún después, nos levantamos 
el cuello del impermeable e infringimos, 
trastocamos, confundimos materia
incesante, oscura y misteriosa, 
a veces doctos mirlos juntos, 
a veces tierra baldía.



8-

(Vera dijo: es sólo un difusor, 
una fragancia, un regalo, pa) 
oscila con la brisa de la noche, 
y sin que imite a algo que hayamos 
leído en un libro, cuando no quede 
ya nada hermoso en el planeta, 
en la escala de la vida animal, 
vegetal o tras alguna recóndita 
mancha del cerebro, alguno 
sabrá recordarlo por el otro, 
para completar la realidad. 
el amor indica adónde vamos. 



12-

un suave campo verde tu sonrisa parecía, 
una declaración de fe, mudado el cielo, 
el año, el mes, la yedra, ninguna otra 
finalidad que en sí misma. y menguaba 
febo. hoy que todo parece valer un millón 
de billetes falsos, esto es sólo para decir 
que no podría hacerse nada parecido 
con palabras.



13-

quisiera hacer una prosa, Merlina, 
que no hable de amor ni juventud, 
soplar sobre la palma y que te llegue 
a través de la oscuridad. que diga 
de modo suficiente: somos nuestra 
propia ilusión. y que ambos estamos 
más lejos que nadie en este mundo 
de conciliar con el forrajero y el ortiba, 
de interpretar sus propósitos; y sólo
admitir el más alto cántico del pulso 
con que vivimos, siempre dignos 
de acompañarnos hasta el fin;
para vos brilla la centella, ahora
y en cualquier lugar.


16-

las decimos con una especie de asombro,
con un poco de paciencia todavía (el barrio
sur se oculta a nuestra vista), en el espacio 
donde surgirá el alba: palabras caducas, 
desprestigiadas; las usamos en común. 
otras lunas pasarán, otros dioses pasarán. 
saludamos al nuevo día, tomamos la pluma, 
la hundimos en la tinta y cerramos los ojos.



23-

un verso, otro, el tiempo pasa, 
suelen decir bien del mal, traer 
salvas apagadas por las bocinas. 
una hoja, otra, nunca de verdad 
entera, denotan ciertas divisiones: 
la luna entre las rejas, las flores 
color de vino. a terminar no han 
con la pobreza; nadie las tenga 
en agras por eso. pronto llegará 
la alegre claridad del día.



26-

digo el fulgor marceño y el libresco 
de abril, pero qué hacer con esta 
primera alborada y el murmullo
del agua que el viento sopla sobre 
las piedras, las cruces, las tapias,
alejándose peregrina. se replica
el canto de un insecto en la aldea
junto al río; aún buscamos un día
poder hablar con nuestros muertos. 
argentino significa algo de lo que 
nos informaron mal.



31- 
para Jorge Aulicino, la paz para los que pacen.

conservar aquello que se ha perdido,
nunca lo ambicionamos; es bien lo sea. 
copiamos de vez en cuando algunos 
versos (faltos de talento para el daño 
y la publicidad como tantas glorias
nacionales), unas pocas palabras
gastadas que dudan sobre el orden 
terreno y estomacal, acaso las mejores 
que recordamos y olvidamos, antes 
y después, sin afán de estar en lo cierto.
aceite quemado bajo las estrellas.


(Del libro homónimo,
Envío del autor,
Barnacle, 2026)

Alberto Cisnero



Fotografía: Merlina Cisnero.


Alberto Cisnero (La Matanza, Provincia de Buenos Aires, 1975). Publicó: “El límite de la materia” (Ruinas Circulares, 2012); y otros libros. Publicará: en 2027 “Este libro es para vos"; en 2028 "Recuerda esa palabra"; en 2029 “La ninfa huye”; y así sucesivamente. Vivo o muerto. Integra las antologías: “La nación generosa: 111 rutas al otro lado del mar” (La Gaya Ciencia, Murcia, 2015); “La carta perdida II” (Arta-Fundación Andreani, Buenos Aires, 2022); “El silencio organizado: poesía argentina contemporánea y sus consecuencias prácticas” (Colección Sur, La Habana, 2024); "Toda poesía es hostil al anarcocapitalismo" (Askasis, Valparaíso, 2024); y “Poesía argentina del siglo XXI” (Clara Beter, Buenos Aires, 2025). “Ajab” (Barnacle, 2016):obtuvo una mención en los “Premios Nacionales de Poesía 2015 / 2018”.“Mil brillos apagados” (Barnacle, 2024): en 2008 el libro resultó finalista del Concurso de Poesía “Olga Orozco” cuyo jurado estuvo integrado por Gonzalo Rojas, Antonio Gamoneda y Juan Gelman, poetas galardonados con el Premio Cervantes de la Lengua.


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martes, 28 de abril de 2026

NEVERMORE

10
 
[Varias preguntas: ¿qué significa regresar a lo básico?
¿qué cosa implica “decir” en poesía? ¿Lo básico
es la vuelta a la comunicación en el lirismo,
como si la única manera de expresión fuera
el sentido común del entendimiento? ¿Por qué
se quiere anteponer el sentido a la forma, como
si se escribiera desde la información en contraposición
a lo formal, y viceversa? ¿Cuál es el problema
que existan aquellos que puedan reflexionar
sobre su propio trabajo, o sobre otras cuestiones
vitales, en el propio marco del texto? ¿Por qué
creer en que “la gente de todos los días”
no puede tener capacidad para gozar de cualquier
literatura, que pueda leer con la misma intensidad
a Soriano como a Sebald? ¿Qué significa esa categoría
de “gente de todos los días”, como si el escritor
no fuera, justamente, esa “gente de todos los días”?
Y por último: ¿quién tiene la seguridad sobre qué tipo
de poesía quiere escuchar un espectador de recitales?
Tal vez sepa dónde va, o tal vez quiera descubrir
qué tipo de textos puede escuchar. Los preconceptos
y el sentido común, puestos como categorías
estéticas, a veces sólo sirven para convalidar
limitaciones técnicas, o la falta de la autorreflexión
necesaria, inherente a cualquier persona que escribe.
¿Qué es hacer mal su trabajo? Y esa cuestión
de la presunta oscuridad. Todo parte de un mismo
presupuesto experimental, barroco y oscuro,
hermético, en una gratuita ensalada de sentido
común, brutal, sin condimento.]
 
 
15
 
El primer recuerdo en mi vida, así creo
entenderlo, es el grito que lancé cuando
me bañaban en un lavadero; el agua
estaba helada. De pronto, quitaron el tapón,
y el agua se escapó por debajo, haciendo
gárgaras. El segundo grito es haber estado
tres horas en ese departamento vacío, e imaginar
una vida completa para mi hija (“Estoy yendo
a la terminal. Te quiero, papi”) (“Todo muy
tranquilo por acá, lindo”) (“...incorporar
las zonas grises del poema como un murmullo
para adormecer al lector e, inmediatamente,
aparecer a cinco centímetros de su rostro”,
Cristobo dixit), o mejor, una previsible vida
de una adolescente de catorce años, cada vez
más bella, más decidida y más dura con
relación a nuestra existencia adulta. Prometí
estar junto a ella hasta el mismo día que alcance
la mayoría de edad (“  Sólo eso”), y nada más.
Pero las discusiones, Olivia, no se resuelven
con argumentos sino con el duelo de actividades,
según dijo nuestro Handke. ¿Por qué oler
una concha de mejillón siempre será
inferior a interesarse por otra? Si de algo
sirve volver a “S/Z”, de Roland Barthes, es
para seguir deconstruyendo este tipo de oraciones:
“Todo muy bien por acá, lindo.” El “todo”
puede referirse a un entorno familiar; o peor
aún: un “todo” en el que no sucede ningún
hecho extraordinario. Pero ¿por qué no un día
total, completo y ordinario? El “todo”, seguido
del “muy tranquilo”, normaliza la oración,
la pone a resguardo, aunque en verdad
existe en “muy tranquilo” una retirada
de la precisión emocional; un día ordinario
al que mejor no ponerle nombre ni calificación.
No hay código más brutal del tedio. (Otra vez
Handke: “Duerme conmigo, ahora mismo. ¡Quizá
sea aburrido pero seguramente, inolvidable!”)
Pero lo que no descifro es el “por acá” (“Todo
muy tranquilo por acá...”). El “acá” puede ser
el corazón de su casa, material, el lugar
donde se mora, o bien el “acá” privado, un adverbio
de lugar interno, del cual ella es testigo voluntario,
porque decidió estar allí. ¿Por qué escribió
“Todo muy tranquilo por acá...”, cuando sólo
pudiera acomodar la frase en “Todo tranquilo
por acá...”? El “muy” extiende la tranquilidad
hacia el armisticio de los estanques que no se mueven,
ninguna intermitencia a la vista, porque la actividad
ocurre en las profundidades y no en la superficie.
La potenciación de la tranquilidad en ese “muy”
prolonga cualquier información sobre la existencia
de una vida con alteraciones. No las hay.
Es todo muy tranquilo. Sin embargo, el dato afectivo
aparece, porque al finalizar el mensaje se dirige
a uno sin olvidar a quien se le escribe:
“...muy tranquilo por acá, lindo.” Dos posibilidades:
ese “lindo”, seguido después de la coma, es
una apelación a quien se dirige (en este caso,
yo), y no significa la ratificación de una singular
belleza, y menos su aceptación, porque
en este caso no se trata de verificar la atracción
sobre la persona, sino volcar el saludo desde la proximidad
amorosa. La alternativa es menos favorable, y puede
tratarse de una desinteligencia sintáctica, no habitual
en ella. Y puede leerse ese “lindo” como que “todo”
«estuvo “muy tranquilo” y “todo muy lindo”, aunque
en este caso debiera haberse puesto un punto
seguido, en vez de una coma, o un punto y coma,
o bien: dos puntos. Pero eligió colocar una coma,
y por ende la ambigüedad se presenta como tal,
interpretativa. La manera en que las mujeres dirigen
la palabra “lindo” a un hombre, tiene la finalidad
de ubicar la libido en un sitio seguro, fuera del emisor.
Una inexactitud necesaria que hace de quien reciba
la aclaración pulsional tener la sensación momentánea
de adosarse un poco al mundo de una mujer, aunque
todo se vaya evaporando con el correr de las hipótesis.

 
22
 
[ No es posible saber la mirada del otro,
sobre todo en cuanto a la escritura.
Pero cualquier mirada suma lo que jamás
quiso suponer, dentro de la más mínima
subjetividad. Un pequeño mundo armado
desde el detalle basta la amplitud, aunque
siempre regresando al detalle.]
 
 
28
 
[Si la poesía tiene lugar en todas partes eso
no se limita al sentido o al texto, en el aspecto
libresco de esta última palabra. Queda por pensar,
entonces, lo que ocurre en nuestro mundo.
En el momento en que la poesía se convierte
en un motivo, su estrategia móvil comienza
a indiferenciarse. El complemento de este juego
son las referencias que refieren a otras referencias.
De esta forma, la escritura se aleja de esa
“voz celestial”, que fuera entendida,
durante tanto tiempo como suplemento de la naturaleza.
Habría que proponer algo más que sentencias,
y para eso esta última: la poesía es un secreto
que no es secreto para nadie. Para algunos,
la creación es obra de un dios y su primer
mandamiento será dejar correr la tentación
y enseguida disolverla en agua hirviendo,
para luego todo eso transformarse en un vientre
mítico, siniestro, cobijando una criatura que
pareciera no hallar enlace en la sobrevida.]
 


79
 
Pensamos toda la noche en mares
embravecidos, buscando un eje
en la neurosis del movimiento,
algo que se muestre uniforme
y diera a ese espectáculo un reflejo
necesario. Pero delante nuestro
no había sino una línea de aceite
a mitad de la pared, nuestra última
inundación. Leer lo que dicen
las paredes ultrajadas y sin embargo
no hay alfabeto posible en las marcas
de una tragedia. Y así todo
nos tendimos en el piso: uno mirándose
al otro, las manos enlazadas como
si aguardáramos un hundimiento
apenados por la espera, conociendo
que cuando se contrae un dolor
hay un momento para confirmarlo
antes del daño innecesario y después
de las últimas consecuencias.
 
 
(Del libro homónimo,
Edic.Del Camino,2026)

 Mario Arteca

 

Mario Arteca (La Plata, Argentina, 1960) Periodista, poeta y escritor. Algunos de sus libros son: Guatambii, Cinco por uno, Géminis, Circular, Piazza Navona, Hotel Babel, El pronóstico de oscuridad y Perrros e ingleses. Ha sido incluido en diversas antologías como Pulir huesos.Veintitrés poetas latinoamericanos (1950-1965) (Galaxia Guten-berg/Círculo de Lectores, 2007; sel. y prol., Eduardo Milán). Parte de su obra ha sido traducida al inglés,portugués, francés y alemán.


Pueden LEER más poemas en entradas anteriores del autor:  aquí 



 

domingo, 26 de abril de 2026

FLOR LITERAL

 



hubo uno bigbang

hubo uno bigbang, otra Hsichün y llegó Vallejo. y así otros 
siguieron y se unieron en cadena. 
¿habrá una gracia reservada al elegido? 
¿es el mal-decir de un ojo servil al paseo de la luna? 
¿a quién subyuga la imitación del rastro en la ceniza, 
el código sin fuego, la letra vacilante? 
¿y a qué dios pedirle el valor de una renuncia o el secreto? 
ningún santo responde. atisba un verso y agoniza. 
¿otro siglo sería más oportuno para la forma del hombre y 
su remesa ambigua? 
debería ser fácil y breve, como 
“salir de la nada a este bullicio; 
el último minuto se va ensordeciendo y 
pide una palabra que no deshonre”. 



miedo

miedo. de que no quede trazo / traza con silencio. témperas 
del temperamento / ardides del ardor /
perspectivas del espectro. qué demonios sulfurar 
del sufrir? buscan salideras los poetas del siglo y ven. 
versos que envejecen en la hermosura inicial, y otros 
naciendo siempre al último día. ser del tiempo y a fondo. 
ah, la existencia! la metáfora de la existencia, su acabóse, 
su querer! el lenguaje a tono con el lenguaje. relajarse con 
la cosita del coso o el coso de la cosita. o armarse  
con los revólveres de la ninfa. rompen las testas para dar 
en el blanco. sangran noches los montajes, las monturas 
de altos caballos. sueltan olimpos y quantum 
sobre una enredadera. muriendo 
como buscadores de oro en un río avaro. 
dan ganas de acariciar el dolor, de decir 
aquí está tu pepita, tu sueño dorado.



la poesía

la poesía, en la prosa o en el verso, 
en un relámpago de la mirada sobre un lienzo, una nube, 
sobre los restos gelatinosos de una espina de pescado, 
no cambia el mundo. es, el mundo: la aparición
del recluso, del torturado en la incesante vulgaridad 
de los días y de las tardes y de las noches. 
el encenderse de una antorcha entre los pliegues 
serviles y húmedos de la carne. el salto, el asalto, 
el dragado, la excavación. 
el pasaje del sedimento aceitoso de las razones 
al acto súbito, revelado. no gasta un minuto el estallido 
que da al aroma de las rosas. gasta techos gélidos, ratones, 
escozor. tiempo histórico, memoria.



exijo un límite 

exijo un límite. a las que se desmadran sin madre les digo: 
hasta aquí. llegaron lejos; no las pude parar pero esto se 
acabó. me bajan la cabeza y vienen al pie. al de cinco 
dedos y hueso sobresalido. al que patea la pelota, al 
descalzo, al bruto pie que se empolva intuyendo las 
huidas. no me traigan un arrozal, ni un cocotero de playa, 
ni un bosque a la brisa del mar. yo vivo en esta ciudad. 
aplíquense al territorio, bestias lengualargas. no se me 
mueven, no dan un paso más de la alcantarilla ni del 
jacarandá de la avenida. ladren como los perros, críen 
veneno de alta chusma. y ni hablar del sonambulismo por 
las medianeras, esa cosa fantasmagórica, felina, desacorde 
con la real realidad. y al brillo que ostentan de sólo 
pronunciarse se lo meten en el bolsillo. te voy a dar yo 
significante. van a hacer reverberar la tierra, como dios 
manda. la que pisa el pie. las voy a tener cortitas. 
lentejuelas
pa’l  carnaval.



las correspondencias

las correspondencias se van gastando, viejo poeta. 
los perfumes, la expansión de cosas infinitas. los símbolos 
se reducen como cabezas cortadas por los jíbaros.
los sentidos no tienen tiempo, no se detienen. 
ninguna materia trasciende la materia en la contemplación. 
acabados y solos. como el mundo. encapsulados como 
los eucaliptus y el mar. tendrías que tutelarnos Ángel 
en lo invisible, aquel del Niño desheredado.
quedamos pocos en el templo que se derrumba. 
los bosques se queman y la mirada de los árboles. los ecos 
y la oscuridad no caben en la certeza, 
en la forma dura, inconfundible, 
de cada palabra. ¿podrás sostener el hilo tembloroso
y maldito, 
sostenerlo 
como una copa de vino ante los insaciables? 



la voz se cansa de sí

la voz se cansa de sí, se aburre en imágenes, en formas de 
representación. espera que la tuerca gire sobre su eje. 
la tuerca es terca, empedernida, adiestrada. agonía. 
siempre el mismo agujero, el mismo torneado giro hacia 
la estancia estable. los mismos trozos de cal caída.
la repetición de la rotura, la tortura del tope invariable, 
los exactos centímetros de la perforación. y todo por 
un poco de belleza. y la misma musiquita. cruel metal. 
otra vez los pájaros, la palabra que intenta derrumbar 
las vigas, los pilares de un viejo edificio. los pájaros, abril,
las gotas siempre iguales de la memoria.

(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)
Cristina Daian


Cristina Daian en primera persona:
Nací en Villa Soldati, CABA, en 1951 y vivo actualmente en el barrio de Boedo. Egresé de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) con el título de Profesora en Letras. Participé de varios Seminarios de Psicoanálisis y de Cine y Psicoanálisis en la EOL (Escuela de Orientación Lacaniana). También participé de talleres de actuación en Timbre 4 (Claudio Tolcachir), Teatro El Cuervo (Pompeyo Audivert), Teatro Calibán (Norman Briski) y en el Centro Cultural del Teatro Gral. San Martín.



viernes, 24 de abril de 2026

QUIÉN ES QUIÉN

 


Como todos sabemos 
no se puede 
estar en dos lugares 
al mismo tiempo.
Acaso es posible 
—no todos lo saben— 
vincular cuestiones 
distantes entre sí, 
oír sus lejanas 
concomitancias, 
o a lo sumo aspirar 
a la discreta utopía 
de estar en el lugar correcto 
y en el momento indicado 
cuando un tesoro 
hace su aparición.
Si me necesitan 
ya saben donde estoy.
Estoy en las librerías. 
Permanezco allí la mayor parte 
de las horas del día, 
para dar 
fe de vida.



POR ENTRADAS IMPREVISTAS


por floraciones repentinas 
    o simplemente 
   dando vueltas
    como una nube: 
dentro de poco
  hará su aparición; 
no será con la contundencia 
 de un muro 
sino con la levedad
          de una disipación, 
        acaso menos 
     mucho menos 
que un fantasma;
       una burbuja.
A fin de cuentas
    ¿qué otra cosa queda 
tan poco tiempo
         suspensa 
     entre creación
           y extinción?
Dentro de poco
      hará su aparición 
aparecerá y desaparecerá
       casi simultáneamente, 
      como un desquite 
contra la ominosidad 
   de lo real.



QUIÉN ES QUIÉN

Somos altos y bajos 
Susana Thénon

A la giganta 
con cabeza de alfiler 
   le gustaba en demasía 
un enanito con la cabeza 
del tamaño de una sandía 
   pero ¡Ay!
     ¡No lo que escribía!
Al enanito le gustaba 
la escritura de la giganta 
con cabeza de alfiler 
     pero ella ¡No!
    ¡Nada que ver!
Cuando se encontraban 
con lujo de detalles 
    le contaba él
      sus historias de amor 
mientras ella, por no tener ninguna, 
    le improvisaba
      unos cuentos de terror.



NADA ES SUAVE

para el que cae 
ni el idílico poema 
    del principio 
ni la arena, ni el agua
    o la mullida piel del conejo.
Nada es suave:
El poema del principio puja 
contra el poema del fin;
     todos los días un duelo.
    A su vez,
    el mundo dividido 
entre los que acompañan 
   al poema del fin 
  hasta sus últimas consecuencias 
      y los que no 
  (en esto, como en todo, 
   hay volátiles propósitos opuestos). 
   Quien interminablemente cae 
      día a día manipula
           los resultados
     en favor del poema del fin.
Nada es suave para el que cae: 
    el poema del fin
        exige ser leído
           con un desplome óptico.



LA ORDEN VINO DE ARRIBA 


Los ojos están 
en ambos 
lados del muro, 
sobre los techos 
más inaccesibles, 
en las bocas 
de tormenta; 
están puertas adentro, 
detrás de unas cortinas 
o junto a lo que se barre 
bajo la alfombra; 
están en las butacas 
de la última fila.
Con ansias 
los ojos están 
para atestiguar 
lo existente 
en sus múltiples 
instancias
aunque el fantasma, 
algo menos 
que un enigma 
en trance de
volverse acertijo
para ningún ojo,
sólo se hará visible
si las cuentas
le dan en rojo.



Nos contrataron 
para verificar 
si la montaña 
de basura se halla, 
como el universo, 
en constante expansión.
La orden vino de arriba 
—desde donde 
el personal se ve 
del tamaño 
de una hormiga—.
Si no fuera 
porque las respuestas 
son invariablemente 
las mismas 
y las preguntas 
siempre desganadas, 
se agigantaría 
el interrogante:
¿De dónde son oriundos 
los inmundos?

(Del libro homónimo; 
Bajo la luna, 2025)
Eduardo Ainbinder


Eduardo Ainbinder nació en Banfield, Provincia de Buenos Aires en 1968.
Participó de la revista 18 whiskys y codirigió a principio de los 90 las ediciones de poesía Mickey Mickeranno y Jimmy Jimmereeno. Publicó Nene (Nusud, 1990) y posteriormente las plaquetas Carreras tras la fealdad\ Larga vigilia teórica de mortales y ratones, Insecto adulto, todas ellas de circulación limitada. En el sello Selecciones de Amadeo Mandarino aparecieron La comidilla de todos y Mi descubridor. Todas estas plaquetas fueron recopiladas en Con Gusano (Interzona, 2007), al que sigue ¡Párense derecho! (Gog &¿ Magog, 2015), traducido al italiano como Su, dritti in piedi/, traducción y prólogo de Francesco Tarquini (Edizioni Fili d’Aquilone, Roma, 2022). Editó la revista de poesía Tupé y actualmente codirige ediciones seré breve.

Pueden LEER más poemas del autor en entradas anteriores. 



miércoles, 22 de abril de 2026

CLASIFICADORES DE OBJETOS PLANOS

 


Si me detuviera en ese lugar una lámina de hielo

recubriría mis ojos como una aniquiladora escafandra
y cual motor de hielo no podría
tomar la taza ni blandir una pinza
para obstaculizar la brisa en su tarea de ocultamiento,
mucha nieve, mucha nieve,
fue lo único que dijeron los japoneses.
Mientras tanto abandonaba el mayor espectro de colores 
para depositarlo en una imagen microscópica 
de un organismo estrellado que se traslada 
con naturalidad a universos culturales.
Ahora que estamos a un paso de la total indefensión, 
y superamos el obstáculo del pack y la deriva continental, 
no es de día ni de noche, pero el brillo de la entidad 
puede apagar lo individual,
un cristal periódico suprime todo recuerdo
que podría imprimir situaciones ajenas al presente.



Elevación de los hidratos

Porque complejidad no es una cualidad
adecuada para describir las vicisitudes
relativas a complacer a un rey
me limitare a desarrollar
la inmovilidad de la pieza mecánica
denominada a partir de ahora: unidad de estímulo,

la que en suspendida transición metálica 
atrae sus almas todas como si lucran olas, 
hojas de un mismo océano,
que junto al resto de los objetos comienzan a flotar 
en empatía con la línea del campo.

Los furtivos dedos de la predicción
se acallan ante la derrota de la gravedad, 
para delinear un planeta hecho de cactus 
donde celebrar la condición de reptil.

No es lujo, me dije con ortodoxia: es cal, 
obra del tiempo y los romanos; cal, 
asbesto y alabastro. Ahora

solo nos resta considerar la vida del hilo sisal.



Planificar bajo incertidumbre

No conozco los hechos, conozco el acto 
y a dónde llega
el arco abovedado de lo exterior, 
el salto de una piedra a otra.

Sé que cuando esa masa llegue al piso 
todo movimiento desaparecerá 
al transformar el cielo en un océano 
en donde explotará una bomba 
para ver
cual será la dirección de los peces.

Hay quien quiere ver un colapso 
de la cotidianeidad, hay
quien quiere ver desde el mangrullo 
un infinito en los efectos con el objetivo 
de establecer un sistema inanimado, 
un mecanismo de sugestión rotando 
en su periodo.

No es que quiera decir algo, es que lo dicho 
está sucediendo
entre la línea del campo y el arriba, 
donde entendimiento se vuelve sustancia:

un esfuerzo de orientación
que ya obtuvo sus honorarios profesionales.


FINAL

El conejo de los procesos irreversibles

salta sobre helechos de espuma vitrificada 
y oculta la directriz de su destino, sus patas, 
que a los efectos semejan las virtudes articulares 
de la garza plástica del Nilo son ahora lo único visible. 
En su recorrido no hay nada que pueda olvidar, 
lo que forma un complejo dibujo que confunde 
a otros conejos. Entre tanto, el predador designado 
que observa la carrera mueve sus ojos 
y no emite juicio alguno: no es propio de animales, 
dice con exagerada tranquilidad. ¡Buenos días!
Es de mañana, y aún así, ¿quién necesita 
explicar cómo hemos llegamos hasta aquí?


(Del libro homónimo,
edición de autor, 2024)
Darío Rojo 

(Eduardo Castex, La Pampa, Argentina,1964)

Pueden LEER su biografía y más poemas en entradas anteriores.