sábado, 24 de octubre de 2026

NO HAY, NO QUEDA, ACÁ, NADA

 


EL ELLA REAL



Nihil aut de gemina elegeia: funus 


Después de todas las teorías, Carolin 
literarias, después de todos los 
movimientos de avanzada, ahora, septiembre 
dos mil seis, ahora, que la litera-
tura no existe, ahora, que el poema se nos vuel-
ve tan íntimo, porque, repito 
hoy, ahora, la lit no existe, elijo el poema 
para construir, así en la forma 
como en el fondo, este signo, estético, que 
muestra la nada que hay, hoy, en sus prin-
cipios, lo imposible que se vuelve el verso 
para arar con el lenguaje la re-
presentación, Carolin, de tus ojos, fe-
roces, por ejemplo, regresando 
mansos, al presente, de las drogas; un a-
gravio, una imprudencia, un ultraje, el tu-
yo, Carolin, dejarme, así, como si nun-
ca, así, como si nada, así, como 
hoy la lit, de suerte tal que deba, en nuestros 
tiempos, recurrir a esto, lo que, ahora 
septiembre, dos mil seis, no es, meramente, más 
que, de momento, cicatriz, recuer-
do, esto que, hoy, no es, repito, ahora, septiembre, nue-
ve, dos mil seis, cuando la lit no exis-
te, y yo me lo apropio para, con la forma 
decir, también, no hay, no queda, acá, nada





de rerum natura, libro III, vs.1040 - 1086


Dormido aun de ojos abiertos, gastado en 
sueño el tiempo -y viviendo, sin embargóte 
es ya casi muerte la vida [...]: nada detiene 
esta asfixia de contemplar fantasmas: pade-
ciendo va -sin des-cubrir la causa- de 
interminable angustia ahogado sobre el 
oleaje de un total extravío el cora-zón 
desquiciado [...]. Pudiera el hombre, así 
como evidencia que en lo íntimo la carga 
soporta, develar también las causas de que 
en el pecho se afirme una como enorme 
mole de mal: no pasaría así como en lo real 
deja verse la vida: sin saber cada quien qué 
desea para sí, una incontenible fuerza por 
cambiar de sitio lo arrastra, como si del peso 
pudiera despojarse. Hastiado de encierro 
súbitamente se aleja y regresa en busca de 
paz: precipitado corre como si ante lo 
inminente llevase auxilio a techos con fuego: 
pero tocado una vez el umbral [...], en busca 
de olvido abandona al sueño sus ojos, o bien 
mira desesperadamente de nuevo la ciudad.
De este modo cada quien huye de sí mismo 
{hoc se quisque modo fugit), pero esta huida 
es imposible: a dis-gusto cada uno a sí mismo 
está adherido y se odia [...]: nadie retiene 
la causa del malestar. [...] (quizá) conocer cómo 
es la naturaleza de lo real [...]: temblar sin 
interrupción ante la inminencia de tanta 
incertidumbre. Por qué siendo áspera nos 
captura una tan intensa necesidad de vida?
Susurra la muerte una voz: el límite [...].
Damos siempre, quedándonos, vueltas en el 
mismo sitio, y no brota por seguir viviendo 
ningún nuevo placer. La presencia ausente de 
lo amado pareciera estar por sobre todo; pero 
cuando nos ha acaecido deseamos con ardor 
otra cosa siempre y una insaciable sed de 
vida sostiene en el pecho el aletear. Pura in-
certidumbre lo que la suerte arrastre en el futuro 
lo que el acaso nos traiga y qué salida nos urja




MATERNA


un coral de arrecife en el miocardio, quie-
bra mi corazón mío, el tuyo es lejos, fuera 
del cauce natural de las crestas por la luna: 
estúpida luna tuya empolvada sobre el vidrio: 
picaste ese cielo a vaciar implorado por Auden 
ingrato Wystan Hugh: qué hará la infancia 
sin luceros: desmonta sol y mar la escuela literaria: 
hubo acá el tamborileo sordo, la exhumación: 
importaron nada en absoluto los aviones ni 
pensamos escribir mensajes en lo alto: 
doble tajo, oscuro de noche, abierto del alma




ENTONCES DANIELA


IX

tanto cemento cada vez, no hay cielo a ver: 
en cada ojo tuyo, Daniela, reparaba por vez: 
pasará también, ya verás, un día tu belleza: 
en dos está cortado todo lo que te quería


XIII

ya ves: la luna y su halo 
a la derecha ahora tapados 
por ese edificio, no están más 
dejaron de verse, Daniela: 
igual vos, pero hace mucho


XXXI

“estoy —dice— flotando sobre 
el hongo de Hiroshima”: dice 
también: “veo arremolinarse las 
humanas miserias”, adjetivando 
a la francesa: vos, Daniela, formabas 
tristemente, parte de ese remolino



LIII

tan pequeña tu espalda, Daniela: 
tal tus manos, tal cual tu corazón


XLIX

tan felices parecían 
aunque no estuvieran 
estando incluso juntos 
ya juntos para siempre


CI

amaba tu olor particular 
y era sólo un común olor 
a quien usa, sobre fuego 
aceite de cocina, sin ventilación 
en un departamento


LV

aunque rieras como una idiota 
eras hermosa, aunque idiota al fin:
pero tanta ilusión tenía, Daniela


CC

disociativos polvos para creer que eras algo 
cuando ya eras mucho más incluso que algo: 
pasará también lo perfecto de tu rostro: lo hoy 
perfecto, Daniela, de tu rostro: vendrá el sol 
después, te lo aseguro, el sol viene cada día




XCV

la noche casi entrada la mañana en que dormiste acá 
y antes, Daniela, de cerrar fuerte los ojos dijiste, semi-
dormida cielo, bajo aquel cielo en que había estrellas: 
estrellas de verdad, luna y, quizá, halo, porque ese cielo 
era de verdad: en aquel tiempo estábamos bajo otro cielo 
concreto, pero también había otros: yo lo tocaba con 
las manos, vos no consumías, dijiste, hacía una semana: 
parecías en guerra: empezaba, como un presagio, otro cielo



XXIX

entre otras cosas, el amor que me diste 
-si me diste, Daniela, algo semejante-
alguien dijo, en la canción que canto, 
en nosotros canta sino lo que amamos 
del modo que sea, y cantamos entonces 
aquello que, acaso, del modo en que pudo 
nos amó entonces: si entre otras cosas te canto 
eso quiere decir, Daniela, lo que estoy diciendo


CCCXXVII

no es que quiso, no pudo, y dio entonces largas 
al uso del amor, y en mí fundó la esperanza así 
del que espera a quien deja para mañana todo 
obligándome a vivir, con esto, sin ella, cada día




AL GRAVE APARECER DE LO QUE SER AHÍ


lo que alguien dijo días atrás: aquello 
que tiene un comienzo en el tiempo 
tiene también un final en el tiempo: 
habrán de terminarte, habrán de 
terminarnos: por encima de las cosas 
en adelante posiblemente comunes: 
estos tiempos, este tiempo que está 
aquí, ahora: pronunciarnos: la alevosía 
la acechanza, la suspensión del juicio 
los problemas de existencia: pudo haber 
más que una idea entre nosotros: los 
imperativos condicionales, los interdictos 
la significación sin contexto, las cóncavas 
naves negras, el distanciamiento biológico 
distinguir la imagen de los sueños, reflejos 
sobre el agua, la palabra insidiosa, el efecto 
siniestro del abandono: ningún niño debe 
ser abandonado, el abandono técnico: la 
recursividad, la incertidumbre, la contra-
dicción, la posibilidad mayor a la palabra: 
intentar decir de nuevo lo que fue mal dicho 
las decepciones: en consecuencia, todo aquello 
en que no cumplí lo que significa el amor 
la clara confusión y la aparente, la estructura 
formal del pensamiento, el ejercicio teórico: 
de la teoría a la sustancia, los accidentes: 
el término intermedio que el amor supone 
el ministerio del amor, sus atributos, los 
atributos no comunicables, y es que hemos 
visto triste el amor de esta manera: la suspensión 
de nuestra ética, tu ética y la mía suspendidas: 
bienaventurados los que se preguntan si hay
un camino de regreso: no abandonarás 
como otros han abandonado ciertamente 
no hablarás en tus adentros, no dirás 
reflejos sobre el agua, no odiarás los sueños 
no murmures ahora ni mañana, no te estés 
de espaldas a la vida ni en doble corazón: 
no levantarás el odio, la guerra, no suspenderás 
la compasión, la misericordia, no escondas 
tu rostro, no administres la verdad, no cultives 
el desprecio, lo frágil de la vida, la vida frágil: 
no te sea indiferente el sufrimiento, no 
te pronuncies ante una esperanza: y he aquí 
que cuando todo sea nada, cuando ninguno 
quiera recordar este tiempo, el reconocimiento 
de la pérdida, esta liturgia del mundo biológico 
las cosas que la vida se lleva: me regresaría 
el amor: nuestra hija no vuelva a morir

(Del libro homónimo, 
Pararadiso,2026)

Ignacio Uranga


Ignacio Uranga (Bahía Blanca, 1982) Es Licenciado en Letras por la Universidad Nacional del Sur. Publicó El ella real (2009), a-letheia/ramalaje (Premio ediciones En Danza, 2012), ramalaje (Perú, 2012), Materna (México, 2013; Argentina, 2013; Brasil, 2016 ed. Bilingüe portugués-español), Lo, parcialmente, hasta entonces dicho (Puerto Rico, 2013); entonces Daniela (Brasil. 2014, ed. Bilingüe portugués-español; reedición en Argentina, 2017); al grave aparecer de lo que ser ahí (Premio Fondo Nacional de las Artes, 2021).


jueves, 22 de octubre de 2026

TOCCATA

 



La toccata adapta el cuarto movimiento del Concierto para piano n.º 1 del compositor argentino Alberto Ginastera (Buenos Aires, 1916- Ginebra,1983) y está incluida en el álbum Brain Salad Surgery (1973) de EMERSON, LAKE & PALMER, una de las bandas más relevantes del rock progresivo; la versión es considerada como uno de los hitos más logrados en la fusión de la música académica y el rock progresivo. Cuando aun no teníán los derechos de autor para grabarla, Keith Emerson viajó a Ginebra y le hizo escuchar al propio Ginastera una versión en un cassette: Ginastera quedó muy impresionado, le dijo: "Ustedes han capturado la esencia de mi musica". Se alaba de forma unánime la extraordinaria potencia de la transcripción. ELP no se limitó a versionar la melodía; expandieron el vocabulario de la música popular al introducir complejas texturas sonoras, percusión de vanguardia sintetizada por Carl Palmer y un uso revolucionario del sintetizador modular Moog.

El uso de los sintetizadores en la Toccata de Emerson, Lake & Palmer es considerado una obra maestra de la síntesis de sonido analógica y la ingeniería de audio de los años 70. Keith Emerson y Carl Palmer no solo usaron la tecnología existente, sino que trabajaron directamente con prototipos de Robert Moog para expandir los límites físicos de lo que un sintetizador podía hacer.

1. Modulación salvaje bidireccional (El sonido "Enjambre")

Uno de los logros técnicos más destacados en Toccata ocurre cuando el sintetizador realiza una modulación extrema en dos direcciones distintas al mismo tiempo.
• El principio técnico: Utilizando el enorme Moog Modular, Emerson configuró un parche complejo conectando múltiples osciladores (generadores de onda de sonido) y filtros de frecuencia controlados por voltaje (VCF).
• El resultado: Al activar los LFOs (osciladores de baja frecuencia), logró que el tono general de la pista subiera y bajara de frecuencia simultáneamente, creando texturas electrónicas densas y agresivas, caóticas pero rítmicamente calculadas. Es este sonido de vanguardia el que hizo que Ginastera exclamara que la versión era "diabólica".

2. El debut de la percusión electrónica (Sintetizadores disparados por batería)

La sección central de Toccata destaca porque los sintetizadores son activados por los golpes de la batería física de Carl Palmer. En 1973, las baterías electrónicas comerciales no existían; esta sección requirió un diseño técnico personalizado:
• Pastillas de contacto y triggers: Se colocaron micrófonos de contacto y transductores especiales en los parches de los tambores de Palmer.
• Procesamiento de señal: Al golpear el tambor, la señal acústica generaba un pulso eléctrico que se enviaba directamente a las entradas de control de voltaje (CV) del sintetizador modular.
• El efecto: El golpe de Palmer no solo hacía sonar un tambor, sino que "disparaba" instantáneamente notas, barridos de filtro y envolventes analógicas del Moog. Esto permitió un duelo rítmico y futurista exacto entre la percusión y la síntesis electrónica.

3. El uso del misterioso prototipo Moog Lyra

Para las líneas melódicas principales y los sonidos de viento estridentes en Toccata, Emerson no usó su equipo convencional, sino el Moog Lyra, un rarísimo sintetizador prototipo que Robert Moog le dio para que probara.
• Características técnicas: El Lyra era un sintetizador monofónico diseñado para emular la expresividad de los instrumentos de viento. Tenía un teclado muy sensible al tacto y a la presión (aftertouch), lo que le permitía a Emerson alterar el vibrato, el brillo y la articulación del sonido aplicando fuerza física directa sobre las teclas, imitando la microtonalidad de una orquesta contemporánea.

4. Seguimiento de audio (Audio Tracking)

Otra proeza de la ingeniería en el estudio fue el uso de módulos de Envelope Followers (seguidores de envolvente) conectados a la guitarra eléctrica y al bajo de Greg Lake. El sintetizador de Emerson leía la amplitud y la dinámica de las cuerdas de Lake en tiempo real. A medida que el bajo o la guitarra tocaban con más fuerza, los filtros del sintetizador se abrían o cerraban proporcionalmente, logrando una cohesión sonora orgánica e industrial donde los instrumentos de rock tradicionales "moldeaban" el sonido de las máquinas de fondo. (IA).




martes, 20 de octubre de 2026

CONCIERTO EN SOL MAYOR - Ravel-



En la célebre grabación audiovisual del Concierto para piano en sol mayor de Maurice Ravel realizada en 2009, Gustavo Dudamel dirigió  a Hélène Grimaud al frente de la Orquesta de Cámara de Europa (Chamber Orchestra of Europe) Este concierto tuvo lugar en la Cité de la Musique de París y fue registrado en video por medici.tv. (La La versión de Gustavo Dudamel es, a mi juicio, una de las mejores y, la interpretación de Grimaux, superlativa).
El Concierto en sol mayor para piano y orquesta de Maurice Ravel, compuesto en 1932,  es unánimemente valorado por la crítica y los músicos como una de las obras maestras absolutas de la música del siglo XX, celebrada por su brillante equilibrio entre el entretenimiento, el virtuosismo y la innovación tímbrica. A diferencia de otros conciertos románticos densos y dramáticos, Ravel concibió esta pieza con un espíritu de ligereza, afirmando explícitamente que su objetivo no era la profundidad psicológica, sino el deleite y la diversión al estilo de Mozart y Saint-Saëns. Hay una fusión estilística entre el Jazz (hay una influencia evidente de Gershwin, a quien conoció en Nueva York), la música vasca y las texturas armónicas. 
Maurice Ravel (Ciboure, Francia, 1875-1937)
fue un compositor, pianista y director de orquesta francés, reconocido por su maestría musical y su innovadora orquestación. La música de Ravel suele asociarse con el impresionismo, aunque a él no le gustaba esa etiqueta, sostenía que era imprecisa y correspondía más bien a la pintura. Sus obras evocan una cualidad onírica a través de ricas armonías, sutiles matices y sonoridades innovadoras. Reconocido por ser un meticuloso artesano musical, cultivando la perfección formal sin dejar de ser al mismo tiempo profundamente humano y expresivo. También fue considerado neoclásico; pero lo cierto es que sus influencias fueron diversas y eclécticas: Chabrier, el jazz, el flamenco, la música vasca, Mozart, Chopin, Liszt, la música oriental.  La historia de la música sitúa a Ravel unánimemente como uno de los mejores orquestadores de todos los tiempos en la música occidental.Y como el mejor compositor vivo de Francia entre los años 1918 y 1937.

domingo, 18 de octubre de 2026

ESTO NO ESTABA EN LOS PLANES

 


Lluvia

La suerte está de su lado, la ruleta se detuvo en el 39, la lluvia.

   Lluvia es un pueblo diminuto colgado de las nubes al que se accede subiendo por las largas raíces de sus árboles. Y se baja por el tobogán de un arcoíris.
   Es difícil encontrarlo.
   Pero, de algo estoy seguro, donde haya nubes estará Lluvia.
   El viento lo traslada por todo el continente. No hay una sola ruta que lo lleve hasta él. Hay que salir a tientas por cualquiera de estas a buscarlo.
   Muchas veces anda por el borde del horizonte, tembloroso de lilas y de azules, y hay que salir a campo traviesa para alcanzarlo.
   Sí, subir a él merece un curso de trepado. No se preocupen, acá se lo brindamos.
   ¿Ve aquel galpón verde?, ahí pueden tomar un curso acelerado, en un par de horas van a salir experimentados subidores.
   ¿ Paraguas ?
   ¡Nooo, no los van a necesitar! En Lluvia la gente anda desnuda para sentir la piel del otro bajo el agua tibia.
   Muchas veces van a sentir que un relámpago los envuelve, es un instante, luego se sentirán breves y luminosos y ya nada va a ser igual en sus vidas.
   A kilómetros podrán percibir el olor de este pueblo como en diciembre el de un jazminero florecido.
   A simple vista puede verse, en días de tormenta, el desprendimiento de una casa, de un animal o de un humano caer desde lo alto y desparramarse contra el suelo, luego levantarse, sacudirse y seguir como si nada.
   Los que lograron llegar nunca volvieron, se quedaron a vivir para siempre suspendidos entre el cielo y la Tierra.
   Y los que no lograron alcanzarlo hablan del placer que es verlo desde abajo deslizarse, chorreando, ondulando en el aire, seguido por una multitud de pájaros migrantes.
    Sí, sí, por cualquiera de esas rutas.
    ¡Ojalá lo encuentren!



El Pajarito

Muy buen tiro, jovencita, 35 es el pajarito en los sueños. Y el pueblo El Pajarito es una especie de sueño. Arboles, árboles, árboles, derramados hasta el horizonte.
     En esas copas fluye El Pajarito o la civilización desechada del sistema.
     Nadie ha visto a ninguno de sus habitantes en el suelo. Toda su actividad la realizan de rama en rama donde tienen sus casas.
     Son humanos pequeños. Durante años no tuvieron esa categoría. Se los relacionaba con duendes o pájaros desplumados. Porque se los había visto volar agitando sus brazos para cruzar de un árbol a otro. Sabemos que tienen muy desarrollados los sentidos, sobre todo el oído, una especie de antena que capta todo lo que se mueve y que mide la distancia exacta. Y que ésta es su arma contra los depredadores.
     También se sabe que piensan en tres dimensiones y que la cuarta y la quinta solo la usan para las artes, las ciencias y para contactarse con seres esenciales que llegan con la luz de galaxias lejanas.
     No, nada que ver. Si fueran ángeles no los podría ver cualquier persona.
     A los habitantes de El Pajarito les gusta recibir visitas, no turistas. VISITAS, ¿me explico?
     Por esto permiten, cada tanto, que se les acerquen personas, como Uds., que les interese ese tipo de encuentros.
     ¿Cómo lo sé? Porque el número 35 no suele salir. Es probable que interfieran telepáticamente para que les salga a quienes ellos quieren que los conozcan.
     ¡No!
     ¡Imaginen si algún periodista llegara hasta ellos! Un aluvión trataría de acercarse a conocerlos, llenando su hábitat de elementos contaminantes. Son pequeños pero no tontos.
     Luego les daré las coordenadas para acceder a su territorio.
     Suelen disponer de largas escaleras en el árbol donde reciben a las visitas.
     No tengo forma de saberlo. Seguro que no correrán ningún peligro.
     Sí, son especialistas. Hacen exquisitos platos con insectos, pétalos de pasionaria, aceites de pino, conservas de clavel del aire, vino de moras silvestres, panes de semillas de eucaliptus y flores de espinillo.
     Seguramente les mostraran el observatorio de los humanos de abajo, para que adviertan cómo envenenamos el planeta o como nos matamos entre nosotros.
     No, ningún peligro. Han logrado ser resistentes a todo tipo de virus y bacterias.
     Claro, viven muchos años, el doble o triple que nosotros.
     Miren, tengo algunas imágenes. Vean, vean estas fotografías.¿Vieron?
     Dorados, sí.
     Cuando pasan los 100 años se les vuelven violetas.
     Dicen que por las noches sus miradas son como linternas. Esto les permite circular por las ramas sin problemas.
     No, son dedos para agarrarse mejor, no es una deformidad. Evolucionan con mucha rapidez y de acuerdo a las necesidades. Capaces de volverse a una dimensión cuando el plano es el papel que juegan en el universo.
     Se divierten verse descarnados, delgadísimos, en línea, como si los dibujara un niño, con ojos circulares, con los brazos saliéndoles de la panza, con manos de tres o diez dedos, con ojos redondos, y boca como un paréntesis volcado.
     Si tienen la oportunidad de ver a mi amiga “Xo” denle mis saludos.



La Leche

¿Viaja sola?

   Ah, claro, una profesión muy respetable.
   Conocí muchos antropólogos que buscaban viajar a zona específicas donde poder desarrollar sus vidas de científicos.
   Claro, Ud. solo quiere viajar por placer.
   Y, dígame, ¿podrá aceptar lo que le salga en el sorteo?
   Me gusta su actitud. No todos los jóvenes actualmente piensan así.
   Bueno, dele nomás impulso a la rueda.
   ¡Uy, el 10, lo que se dice suerte!
   El 10 es la leche. La Leche es uno de los pueblos más bellos que tenemos para ofrecerle al turismo.
   No. No está lejos.
   Sí, es complicado llegar porque está en la cumbre de un cerro rodeado de precipicios.
   ¿Sabe algo de alpinismo?
   Entonces le va a ser fácil llegar. Si tiene suerte podrá subir en el ascensor. Le digo porque casi siempre está en mantenimiento. Esta es la excusa, porque repararlo es muy costoso. Además allá arriba hay todo lo que se necesita para vivir.
   La base de la alimentación de los lecherinos es, naturalmente, la leche. Hay leches de todos los orígenes que pueda imaginar y en todos los estados de la materia.
   ¿Le gustan los alimentos en base a leche?
   Sí, a mí me pasa lo mismo, algunos. Si es café, que sea cortado.
   ¿Quesos? ¿Cuáles?
   Sí, el Brie es muy gustoso.
   ¿Sabía que la pasta se hace con leche cruda de vaca?
   Sí, sí.
   No, a mí tampoco me gusta la ricota, solo en canelones o ravioles.
   Me gustaría viajar y probarlos a todos, con un buen malbec y unas aceitunas a la griega.
   Hablemos de otra cosa porque se me hace agua la boca.
   Yo creo que no va a tener problemas en el viaje.
   Cuando llegue al pie del cerro se va a maravillar. Colgando de la ladera, blancos racimos de casitas. Y con las terrazas, donde pastan vacas holandesas con sus grandes ubres y sus pastores vestidos de blanco y sombreros de ala ancha. Silban, silban todo el día, canciones que heredaron de pastores de la edad media. Y va a oír cómo, a distancia, se comunican entre ellos, un gran lenguaje humano muy cercano al de los pájaros.
   Sí, sí, creo que hay escuelas donde se enseña ese lenguaje.
   La verdad es que no sé, pero a lo mejor si lo plantea, quién le dice.
   Habría que hacerlo para que cada vez haya más personas puedan practicarlo. La humanidad debiera conocer esa lengua.
   Habría que proponer La Leche como una de las maravillas del mundo.
   Es verdad, ya la gente no silba más por la calle. Antes era lo más común.
   Sí, señorita, es verdad, el celular mató muchas cosas, entre ellas las bellezas de los sonidos naturales.
   Bueno, ya puede empezar el viaje.
   De nada, Srta. es mi trabajo.


(Del libro homónimo,
Edit.Autores de
Argentina, 2023)

Daniel Soria 


Daniel Soria. Poeta, periodista, narrador y artista plástico argentino. Nació en Los Ceibos, Provincia de Entre Ríos, bajo una higuera, en 1954. De formación autodidacta, participó en algunos talleres de Antonio Berni, entre otros. Expuso sus dibujos, objetos, objetos efímeros, instalaciones, textos, libros de autor, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, en el Centro Cultural Borges y en otras ciudades argentinas, como Rosario, Formosa y Tucumán. También en países como Paraguay y Uruguay. Desde 2008 es asesor de arte contemporáneo de la “Fundación Ciclo, para el apoyo de la Cultura Latinoamericana”. Su obra poética es experimental. Abarca desde el uso de sonidos especiales que envuelven toda la composición, como en "Suenia con mái" -con el uso del grupo consonántico sh- (Último Reino, 1991), pasa por la traducción del canto de los zorzales, como en El Uruguay -donde usa sólo grupos vocálicos-, hasta llegar a propuestas más radicales aún, como en "La Melga", donde inventa un idioma -al que llama Maringa Suren-, y "La parábola de la H", del 2001, que es poesía visual. Entre otras distinciones, se destaca la mención que recibiera su libro "Langostas" en el Concurso Iberoamericano, organizado por el Diario de Poesía, donde fue publicado en diversas oportunidades. Luego pasó por una serie de experiencias donde el lenguaje dejó de funcionar como soporte de una imagen o de una idea, en libros como "Rastrojos" 2003:  "Odisea en el espacio" 2004: "El discreto encanto de la burguesía" 2005: "Encuentros cercanos" 2005 y "Zoo de seres imaginarios", 2007; luego el poeta volvió a confiar en la palabra y escribió "Aprovechando el feriado", en 2013, que son 311 frases, sintagmas o proposiciones que mezclan pensamientos de tipo zen, con anécdotas y un discurso que está entre la poesía, el aforismo y la minificción, entre la paradoja y el uso literal de refranes o dichos. "Esto no estaba en los planes" es su primer libro de cuentos.

Pueden LEER los POEMAS del autor aquí: Daniel Soria

 TAMBIÉN pueden leerlo en la página de AUTORES DE CONCORDIA, donde encontrarán una biocrítica y una amplia selección de su obra.



viernes, 16 de octubre de 2026

MI PARTE DE GUERRA

 



Los machos no pican


Publicado en El diario de Paraná, abril de 2012.

   Estaba en el patio de casa tomando fresco y un mosquito se posó sobre mi antebrazo. Una estrategia que desarrollé hace muchos años es la de dejar que el mosquito me pique y, una vez que me pincha y queda inmovilizado unos segundos, lo aplasto con un manotazo. Estaba por dar ese manotazo cuando escucho una voz apenas audible que me dice pará pará pará pará pará pará... Pensé que la voz estaba dentro de mí. A veces logro escuchar mensajes que me da la imaginación, pero no, en este caso, la voz provenía del mosquito. Que ahora, en lugar de pretender chuparme la sangre, estaba con las alas sobre la cabeza escondiéndola entre los hombros, atajándose de mi mano suspendida en el aire.
   Yo no sabía que podía hablar con los animales, mucho menos con los insectos, no sé, los insectos me parecen más alejados de los humanos que otras especies. Tal vez era el mosquito el que tenía la facultad de comunicarse conmigo. Tampoco somos el ombligo del mundo.
   -¿Me hablaste? -le pregunté.
   -Sí, sí, fui yo, por favor, no me aplastes-Ahora había desplegado las alas y asomaba la cabeza como una tortuga, mirándome a los ojos (aunque esto último no puedo precisarlo).
   -Sí, ok -le dije levantando la mano- pero convengamos que querías chuparme la sangre.
   -Sí, sí, tenés razón, es verdad -el volumen de su voz era muy bajo y el tono bastante agudo (qué podemos pretender de una caja de resonancia tan pequeña, pensé), pero sonaba amable-disculpame, pero de eso vivo.
Quise explicarle que entre los humanos está muy mal vivir de la sangre de otros, que es una metáfora de la explotación del hombre por el hombre, pero dudé en que un insecto pudiera entender de plusvalía o a Hobbes, quizás su vida era un eterno y envidiable aquí y ahora.
   -Sí, eso puedo entenderlo, porque entre los humanos también hacemos cosas propias de nuestra naturaleza que pueden causar daño.
Por suerte no pidió ejemplos.
   -¿Y se reprochan esas conductas? ¿Se dan manotazos? -preguntó.
Se notaba que era un mosquito poco observador, o la capacidad de su cerebro no alcanzaba para almacenar muchos datos y relacionarlos.
   -Sí, claro, hay reproches, manotazos, revoluciones. La naturaleza no es un paraíso en sí, querido amigo -lo sentí muy cercano.
   -Amiga -corrigió-, los machos no pican.
   -Ah, ¿sos hembra?
El cambio de género me alteró un poco, como si invitara a expresarme de otra manera.
   -Sí -dijo- igual podemos ser amigos ¿verdad?
Era evidente que quería evitar que la asesinara, ya no podía a partir de ahí llamarla "mosquito". Empecé a llamarla "ella", porque no 
sabía su nombre y no quería o no sabía si preguntar. Además, mosquita, me suena a mosquita muerta.
   -Claro, pero por lo que sé ustedes no viven mucho tiempo...
   -Ah, vivimos lo necesario.
Ella tomó la posición de loto con sus cuatro patas traseras plegadas, mientras que las delanteras caían como brazos sobre los muslos y las alas, flácidas, transparentes, se apoyaban alrededor del cuerpo como si fuera una capa y me hacía cosquillas en el antebrazo.
   -¿Pero no sabés cuánto viven en días humanos?
   -No, no es algo que me preocupe.
   -Y qué te preocupa.
   -El equilibrio del Universo, eso de que si matás un mosquito en Concordia, puede haber un terremoto en Tokio.
   Era razonable... algo había leído de eso, pero en el ejemplo usaban una mariposa. ¿Qué diferencia habría?
   -Tengo que confesarte que pensaba matarte antes de que me picaras, conozco gente que deja picarse para luego ver cómo estalla la sangre, a mí no me da para tanto.
   -Percibí que eras otro tipo de persona.
   -Gracias.
   Mi vanidad es bastante lábil al halago. Seguimos conversando sobre otras cuestiones como los repelentes de moda, pero ya oscurecía y yo debía ir a preparar la cena, mientras que ella tenía que desovar y para eso necesitaba mi sangre.
   Una picadura de mosquito no mata a nadie, es verdad, es un simple pinchazo más suave que el de una inyección y los seres humanos no debemos ser tan egoístas. Cerré los ojos y dejé que lo hiciera. Una vez que se sació, sin decir ni gracias, remontó un vuelo pesado con mi gota en el vientre. Imaginé que era un vuelo denso y feliz. Después, me quedé pensando en si no había sido muy débil de carácter: alguien a quien un par de razones en labios de una hembra lo convencen demasiado pronto.





El amigo invisible

Publicado en Rosario/12, febrero 1992.

  Mi mente ya estaba planeando
miles de cosas maravillosas y extra-
vagantes que ahora podría realizar
con total impunidad.

H.G. Wells 



         Tengo un amigo que se llama Petrovich. Fuimos compañeros en la primaria. Petrovich siempre fue un tipo raro, de esos que sabían dos hojas más de las que tenía el libro y le gustaba hacer inventos. Un día inventó una maquinita para sacarle la piel a los salames y fue célebre su escarbadientes de puntas ajustable. 
         Lo volví a encontrar después de muchos años en la peatonal Córdoba después de muchos años. Él enseguida me reconoció porque además, es de esos tipos que a pesar de tener tantas cosas en la cabeza se acuerdan de la gente. Intercambiamos algunos datos sobre nuestros destinos. Le conté que yo estaba trabajando de cajero en el Banco Provincial de Santa Fe, que me había casado, que tenía dos pibes hermosos pero que comían como termitas. Cuando le pregunté por él, contó que estaba soltero y que seguía con los inventos. Quería ser invisible.

        Imaginé que Petrovich de tanto hacer funcionar la cabeza se había pasado de vueltas. Nunca había sido muy cuerdo, pero ocurrírsele ser invisible... Le seguí la corriente porque quien más quien menos todos tenemos algo que ajustar. Entonces me explicó lo de la integración y desintegración molecular. Por supuesto que después de un día de haberle pagado a quinientos jubilados mi cerebro no estaba en condiciones de entender nada. 
        Nos dimos nuestras direcciones con la promesa de visitarnos. Él quería conocer a mi familia y al despedirse volvió a decirme que se alegraba de verme. 
        Tomé el ómnibus. Este Petrovich, pensé, acordándome de la vez que nos enseñó a hacer cerbatanas que tiraban dardos cargados de pequeñas dosis de cianuro, que él extraía de pepitas de durazno. Cuando nuestros padres se enteraron de su invento, se lo quisieron comer al pobre Petrovich, que no tenía palabras para explicar que todo era inocuo.
        Pasaron varios días. Un domingo estaba en casa mirando tevé y tocaron a la puerta. Abrí. No había nadie, pero una voz me dijo:Soy yo, Petrovich.Al principio me asusté, miré para arriba, y dije: Dejáte de joder ruso, bajate. Estoy acá, a tu derecha, no me ves porque soy invisible, lo logré, ¿entendés? Sentí que alguien me abrazaba. 
        Era indudable, Petrovich se había vuelto invisible. Por favor,le dije, no te quedes afuera, pasá. Llamé a mi mujer, que en ese momento estaba renegando con el más chico porque se había hecho encima. No sabía si mi amigo había entrado, ni cómo iba a presentarlo. Mi mujer vino secándose las manos y me preguntó de mal humor qué pasaba. Quiero presentarte a mi amigo, le dije emocionado, el inventor ese del que te hablé el otro día. ¿Y?, dónde está –preguntó ella. No lo vas a ver, te acordás que te conté que estaba trabajando para hacerse invisible.Sí, me acuerdo.–Bueno, está acá. Hablá, Petrovich, hablá para que te conozcan. Petrovich no dijo nada. Dale ruso, hablá.Mi mujer me miraba como si yo estuviera loco y empezó a menear para todos lados la cabeza, pensando en una broma.Rodolfo, no estoy para bromas, haceme el favor, levantá la mesa que yo termino con el nene. Pero no, pará,le dije, a lo mejor se quedó afuera.Abrí la puerta. Llamé varias veces 
a mi amigo. Petrovich, Petrovich –grité.
        Algunos vecinos que se acuestan temprano me pidieron con insultos que me callara. Empecé a buscar explicaciones. Caminé varias cuadras sin saber a dónde y volví a casa. Terminé de ver el programa que había empezado y me fui a la cama. Estaba intranquilo, no entendía. Mi mujer ya dormía. Para sacarme las posibles alucinaciones de encima y de paso disculparme, intenté con caricias empezar a hacer el amor. Ella se negó. Entredormida preguntó qué me pasaba esa noche. Nunca había estado tan potente.


(Del libro homónimo,
Caburé,Bs.As.,2026,
Obsequio del autor)

Fernando Belottini


Fernando Belottini. Narrador, dramaturgo y poeta argentino, nació en San Jorge (Santa Fe) en enero de 1962, pasó su infancia en María Susana (Santa Fe), su adolescencia en Las Parejas (Santa Fe) y trató, con variada suerte, de hacerse adulto en Rosario (Santa Fe), luego vivió en Córdoba y desde abril de 2000 reside en Concordia (Entre Ríos). Es Contador y trabaja para una empresa que elabora jugos concentrados de cítricos. Es autor de la novela: "La venganza del pulga" (Ápeiron, Edic.,España,2023), de la obra teatral "Una imaginación que no alcanza" (Trópico sur ed.,Uruguay, 2016); de los relatos de "Astucias que por sutiles se aniquilan a sí mismas" (No muerden, Rosario, 1990); de los cuentos de "Textos sin destino"(Editorial de Entre Ríos, Premio Fray Mocho,2010) y "El trigal maduro" (Tropico Sur Ed., Uruguay,2013); asimismo es autor de reseñas de obras teatrales y como tal, ha publicado un libro en colaboración con el fotógrafo Omar Lagraña: "Lo que vimos" (Dunken, 2025). Ha sido distinguido con numerosos premios.


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