martes, 14 de julio de 2026

PARTE DE LA TRAMA


Oh gentilhombre, la vida es breve. 
Si vivimos, vivamos 
para caminar sobre la cabeza 
de los reyes.
William Shakespeare


Me dirijo, en esta forma, a las 
individualidades colectivas, 
tanto como a las colectividades 
individuales.
César Vallejo
sostener
una idea

mientras cae

su caída
cuidar

a quienes 
por ella
con ella
caen

pluma 
o piedra
en el vacío

iguales 
cayendo

quienes 
sin ella
no pueden 
levantarse
sobre 
la sombra
del caer

en nuestro 
su cuerpo
de verdad

sostener
cuidar
esa idea

con ella
alzarse
otra 


un amor
tardío
por lo tardío
sobre
lo escrito
leído 
o dicho 

otra vez
dice lo nuevo

desde 
el costado 
del alma
del pasado 
a redimir

sus esperanzas
sus derrotas

¿del desierto
la luz
el horizonte 
de las manos
travesía?

un amor 
temprano
de lo que fue será

lo nuevo
dicho otra vez
delante 
de nosotros 

el tiempo a recuperar
del infinito presente
 
devenir umbral 

gramática 
del porvenir 



Lo que podía haber sido 
y lo que ha sido
apuntan a un fin, que es siempre 
presente.
T.S. Eliot
no se puede
callar

esa palabra

con sangre
en los ojos
de los niños
que vemos
volar 
entre ruinas
no se puede
pronunciar
sin dolor

el grito
ensordece
el alma 
una muela
en la garganta
a escupir
sobre el silencio
de antiguos dioses
de los pueblos del desierto
y los nuevos dioses

de la muerte

sobre escuelas
y hospitales
rotos 
los cuerpos
los rezos
los huesos
los muros

de las ciudades
derruidas
que no habitan
sino sombras

esa palabra
en silencio 
nos pudre 
la lengua

el corazón 
en su nombre
al decirla
insiste

no se puede callar


Soy una fuerza del pasado… 
Vengo de las ruinas.
Pier Paolo Pasolini


ii

en el río
que baja 
de su nacer
en tu origen

en su boca 
en el mar
sobre su playa
el barro 
materia pobre
y pura dibuja 
la figura temida
a borrar

¿eliminar
en la oscuridad
su luz?

¿su movimiento?
la historia

de una historia
a contrapelo
la nueva lengua
a conocer
la crueldad
cuadro a cuadro
expuesta
 
su perversión:

la excepción
permanente

la llaga
de la imagen
que seguimos viendo

Los ríos todos van al mar, y el 
mar no se llena; al lugar de 
donde los ríos vinieron, allí 
vuelven para correr de nuevo. 
Eclesiastés, 1:7

Qohélet


iii

de tanto esfuerzo
bajo el sol 
¿nada nuevo?

¿un río
que se vuelve
sobre sí mismo?

de lo que se repite
una vez y otra
¿el oído 
no se cansa 
de escuchar?
¿el cuerpo
de esperar? 

en el recuerdo
de las cosas futuras
el pasado
a redimir



tikkun olam

un hacer
de nuestras manos
otro reino porvenir  
     
iv

¿rota
su hermosa 
canción rota 
en el espejo
donde perdimos 
su imagen rota
en las aguas
de un tiempo
que olvida
su devenir?
 
¿rota en el corazón
de lo que esperanzamos
cambiar?



Ir y quedarse y con quedar 
partirse.
Lope de Vega
a veces
escucho
el silencio 

de aquel cielo 
que compartimos 

repito
tu nombre
abreviado
en un susurro
cambiando 
otra vez una letra 
del sol en vos

cuando huye el día

a encallar
en la noche
hace tanto tiempo

nuestros
corazones 
marcando 
las horas 
de otro lugar

nuestro cuerpo
no tuvo frontera

de uno al otro
dos es infinito
ahora 
decimos 
nada

es otra vez

una playa
entre piedras 
y arena
el sol
que se oculta 

en sus grietas
caminamos

al costado 
de un mar
de pájaros

en silencio

escuchando 
del otro
lo que ya sabemos

no hay lugar
al que volver

juntos

de la mano
bordeando
el paisaje
de una vieja foto

dibujando
el mapa del olvido

Hoy son las manos de la memoria.
Pedro Salinas 


al borde 
de un río 
o un lago 
que sigue 
siendo
un río

una ciudad 
creciendo 
desde sus pies
de agua
 
el presente
de una memoria
a descubrir
un laberinto 
donde perderse
y encontrarse

en el amor
de la amistad 
del amor

dando vueltas
al volver 
y otra vez
dando vueltas

un libro 
donde traducir
sobre lo escrito
lo dicho 
sobre lo dicho
la pérdida
de sentido
de la pérdida
un giro 
un puerto
la música
de un parque

y sus calles 
que nos siguen
llevando
a cualquier parte
de todos nuestros días 


(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)
Ricardo Ruiz


Ricardo Ruiz (Buenos Aires, 1953) Publicó: “Racimo” (Ediciones Kairós, 1980); “peces del aire” (Inédito, 1980); “Poemas” (Edición del autor, 1982); “otros cantos gallan” (Libros de Navegación,1989); “tristes ruidos furias” (Libros de Tierra Firme, 1990); “huesos de otros vientos” (Ediciones en Danza, 2015); “husos del no" (Barnacle, 2022) y “parte de la trama” (Barnacle, 2026).Formó parte del grupo literario “Kairós” y coordinó talleres de poesía. Participó en la antología “65 poetas por la vida y la libertad” (Abuelas de Plaza de Mayo, 1983); colaboró en las revistas “Xul” y “Casa de las Américas”.
Dirige la revista “Presente Griego” (https: //presentegriego.wordpress.com/).


IMAGEN: RUIZ-Foto Upscaleada

 

domingo, 12 de julio de 2026

EL HUESO DE LA NOCHE (II)

 


El hueso de la noche
 
desarmar la mirada conocida
afinar la última mueca
descoser los ecos que todavía sobreviven
limpiar del cuerpo el pellejo vacío del poema
y atrapar la noche
el hueso luminiscente de la noche
desprenderse de la forma gastada
de los golpes sobre la superficie blanda
para habitar
lo desconocido
 
 
 
Mi casa de antes
 
 
el amor suele ser un instante
que la memoria cristaliza
y que las posteriores tentativas no suelen retocar
lo recuerdo dentro de un auto
te busco dijo
         era la hora del búho en la noche del pueblo
 
la sonrisa de amor era inmensa
amor tenía sabor a menta
        dolía como duelen las heridas recién hechas
amor decir es mejor que te calles
amor tener más fuerza
amor decir después amor
       mientras golpeaba el centro de un juego de muñecas
y una aprende entonces este oficio de saltar cercos
de próxima coartada
 
yo escapar de amor aquella noche
yo dejar de ser un lugar seguro
yo ver mi casa de antes desaparecer
 

Hermetismo del deseo

de un lado de la cáscara
la palabra sola
pulsa hacia adentro un sonido de tragar ácido
del lado opuesto 
la sangre burbujea
sobre cunas de un orfanato público

es el diente que hinca la carne
el impulso sexual de las bestias
que late y no suelta


Cuerpoobraje
 
 
habito este cuerpo como una constructora
conozco la corriente eléctrica que corre por debajo
las piezas en desuso
las habitaciones a medio terminar
este cuerpoobraje sabe indicarme de antemano las fisuras
los posibles impactos que atentan contra sus zonas blandas
 
el desconcierto aquí suele ser insoportable
y las horas pasan como un enjambre de insectos en épocas de plaga
 
nuestro alimento viene siempre de las alturas
pero lo indomable
son los detalles más sutiles
los pliegues de los ángulos
las marcas que insisten
y revelan esos sitios
por los que comenzará
la demolición
 
 
 
mirá chinita    viene el tren
decía la abuela
el abuelo estacionaba el chevette en primera fila
para que yo viera el espectáculo
la máquina se acercaba lenta desde la oscuridad del monte
hecha una aureola de luz
desparramando un gemido de animal hambriento
pasaba su esqueleto de hierro entre chispas y polvo
entonces la abuela saludaba con un brazo extendido
saludá así chinita decía
y cantaba     un tren    - otro tren
mientras se iban los vagones
 
cada noche la función se repetía
saludábamos y cantábamos
 
hoy el tren ya no pasa por el pueblo
pero algunas noches me detengo
en el mismo lugar
a saludar a su fantasma
 
  
(Del libro homónimo,
Obsequio de la autora)
 
 
Estefanía Ceballos
 
 
Estefanía Ceballos. Poeta, nacida en Corrientes. Argentina (1982). Ha publicado “Desde La guarida” (Ed. Ciudad Gótica - Rosario, Santa Pe/2014), “Punzantes Ninfas” (Ed. Ananga Ranga - Corrientes/2019, libro compartido con la poeta Laura Yasán) y El hueso de la noche" (Ed. El Suri Porfiado - Ciudad de Buenos Aires ,2021). En el año 2022 sus textos fueron seleccionados para la “Antología de poetas argentinas - 1961/2000” (Ed. Ediciones Del Dock, Ciudad de Buenos Aires). Difunde la poesía de todo el país -especialmente la del litoral- en el marco de proyectos de fusión como “La música en que flotamos”y “Voces de un mismo rio” proyectos que sostiene hace varios años junto a los músicos Mariano Casco, Rocío Lens y Juan Manuel Bottelo.
 
 
Pueden LEER otros poemas de este mismo libro: AQUÍ

IMAGEN: Fotografía de la autora: Perfil del Face.


viernes, 10 de julio de 2026

EL ÁNGEL CONTEMPORÁNEO

 


Colores

“Porque ese cielo azul que todos vemos 
no es cielo ni es azul, ¡lástima grande 
que no sea verdad tanta belleza!” (*) 
Bartolomé Leonardo de Argensola

El sentido de los colores vive pegado 
a la ligereza del capricho
la pasión es rojo blanca la pureza
gris la tarde de lo triste o del aburrimiento
así con tantas cosas…             y lo negro 
siempre lo negro
el color todo es apenas un límite 
la escasez del ojo que no alcanza
ínfimas o enormes vibraciones acaso 
como quienes aman a los ángeles 
aunque nunca los vieron los fabulan 
como esos atributos las pasiones 
con que se han vestido los colores 
tal es el poder de lo invisible
tan cerca como la furia la locura 
las heridas del pesar el amor también 
y las alegrías (eso tan tenue)
en cambio el tiempo flecha incolora 
y los tiempos presentes que acechan 
con los colores del imaginario
el virus de la palabra
y la voz que no se detiene.


(*) Del soneto “A una mujer que se afeitaba [maquillaba] y estaba hermosa”.


Asuntos de la memoria

El ángel ha observado desde lo alto el divagar 
de los peripatéticos mojados en la levedad 
pero ya sin sus alas mira y no soporta
la ligereza que abruma sin poderlo evitar 
y campea por lo nuevo de sí un viento
el vientre 
los huesos
los fluidos de la finitud
le preocupan algunas formas que toma 
un peregrino que repudia
es la tristeza y sus posibles mudanzas 
entonces difunde su mundo celeste
con verba y verbos enigmáticos y olvida 
en el olvidar del apuro que su olvido 
esa proposición diurna
no es el de la oscuridad más fértil 
noche sin luna en el cielo estrellado 
la temible la torre
que fortalece los calibres de lo triste 
y acerca su horizonte y la memoria 
no
su olvido es una luz que ciega
cualquiera mirada para que no vea y crea 
que nada hubo ni pasó en su detrás
que nada espera en su adelante
ni en la pena del penar en el transcurso.



Destellos

Polvo de luz piedra triturada rayo 
vuelto partículas el fuego que alumbra 
la errancia del ángel contemporáneo 
él sabe de su condición material pero 
evoca y está convencido que la luz
los rayos enteros están en su interior 
viven escondidos a la espera
y sostienen con mano de hierro 
la fuerza de su certeza
¿Saben del resplandor vuelto polvo de sal?
¿Han visto —vislumbrado siquiera—
el brillo postrero en los ojos de la mujer de Lot? 
Volver la mirada tiene muchos matices
y el riesgo de no poder ignorar 
las erinias de la repetición

por la cercanía del sol arden sin cesar las alas 
de todo Ícaro y tal vez la imagen en vuelo 
del ángel contemporáneo
si los rayos del mirar de la legión 
vislumbraran el propio padecer
la oscuridad en el sonido de las tripas 
y otra vuelta de la rueda.



Orden terrenal

Él desconoce algunas cosas
el palabreo musical de los poetas 
o las muecas del tahúr
el susurro en los huesos del que hablan 
a escondidas aquellos que meditan
Es que parado en las piedras del planeta 
no está en sus pies la firmeza de la luz 
ahora y aquí ya no es el cielo
y aquella dimensión es un incendio 
un calzado varios números más chico 
en los pies de su corazón radiante 
acaso por eso el ángel contemporáneo 
ve latir un temblor en su mano diestra 
y un paso vacilante que debe sustraer 
a las miradas curiosas de la insidia
¡…y ese ruido! —grita
es el zumbido del enjambre —le responden 
pero el desconcierto no se retira y no puede 
oír la voz que le dicta en su cabeza
entonces ordena que sus querubines 
vuelen en manada y paren el bramido 
que se extingan también los aparatos 
del aire acondicionado.



Crepúsculo angelical

Declina el sol y nadie mira la luz hacia el poniente 
en la gran ciudad se camina veloz por la rush hour
entre turistas de andar cansino que toman fotografías 
con sus aparatos robóticos
pero vos detuviste la mirada en el cielo
el ocaso adivinándolo tal vez en el cambio de los colores 
en alguna sonoridad
en un amarillo final
cierto naranja detrás de animosos ruidos
o el rojo en pos del azul demacrado por los avisos de la noche 
recordaste que a campo abierto te gustaba verlo hundirse
la última rodaja decías
un punto de brillo apagándose y ahora como aquellos 
de la caverna que todo fabulaban por su sombra
vos hiciste igual con los colores y el sonido 
con la pura imagen de la luz pero
bajaste la mirada y el mundo en movimiento 
el azar… otra vez
en las grandes pesadillas y en las grandes urbes la noche 
te dijiste
llega 
cae
nadie mira ni te acompaña 
una piedra sigilosa golpea
raja el cristal de tu callada vidriera.

(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)
Alberto Boco


Alberto Boco nació en la Ciudad de Buenos Aires, República Argentina, en 1949, donde actualmente reside. Ha publicado 10 libros de poemas: “Arcas o pequeñas señales”; Buenos Aires, 1986, Libros de Tierra Firme. “Galería de ecos”, Buenos Aires, 1989, Ediciones Último Reino; “Ausentes con aviso”, Buenos Aires, 1997, Libros de Tierra Firme; “Cartas para Beb”, Buenos Aires, 2007, Edición del Autor. “Riachuelo”, Buenos Aires, 2008, Ediciones de la Quintana; “Malena”, Buenos Aires, 2012, Edición del Autor; “Estación de nosotros”, Buenos Aires, 2014, Buenos Aires Poetry; “Visitas inoportunas”, Buenos Aires, 2014, Editorial El Jardín de las Delicias; “Para un programa de disolución y otros textos”, Buenos Aires, 2016, Ediciones En Danza; “Enigmática gracia de las cosas”, Pinap Ediciones, 2025. Mantiene inéditos 14 volúmenes de poesía (12 libros y 2 plaquetas).


miércoles, 8 de julio de 2026

UN DIOS TURQUESA


Uno

 

El pasto recién cortado
desprende ese aliento
de lo que fue dividido:
una parte
quedará aferrada a la tierra
la otra
será solo paja.

Tengamos la cabeza en estado de verano
no hay necesidad de pensar cuando todo brilla.

Desde la sombra aparecés en cuadro
entre árboles que alguien plantó para refrescar la siesta,
un cuerpo vigoroso que avanza
y se recorta
como si el tiempo no hubiera deteriorado tejidos
como si nunca
lo hubiera enfermado
tampoco ahora, de repente.
O es mi memoria
que fijó una foto mental.

La belleza. No es ningún secreto.
No me avergüenza decir que lo amé por su belleza.

***

El hombre con el que vivo me dijo:
voy a adorarte, pero también voy a ser
tu casa segura.

Una casa propia
que responda a todos tus problemas es la respuesta
a todos los míos.

Yo me quedé al borde de la puerta
para cuidarlo.
Algunos días solo le pongo más tronquitos al fuego
y me siento a esperar.
Otros me muevo como un tornado que se lleva
todo lo que no está amarrado.

¿Acaso no hicimos un pacto como si fuera para siempre?
¿Para qué queremos lo que no resiste?

  

Las calles subían como viboritas
nos fascinaban la piedra antigua y las casas
que se encimaban para que,
con un giro de cabeza,
siempre apareciera el mar:
un dios turquesa socializado como prueba
de que todos nacimos del mismo corazón de agua.
Comprábamos fiambre quesos pan
un plavac,
el único vino que podíamos nombrar.
A la habitación le decíamos covacha, 
si estirabas el brazo
podías tocar las vigas que sostenían el techo, 
pero si te sentabas en la terraza a mirar 
las lucecitas del puerto 
sentías que nadie se animaría a destruir 
la belleza del mundo.
Anoté:
el aroma del aceite de oliva que nos dio la dueña
su risa cuando le decíamos gracias
el traguito ardiente
que no podíamos rechazarle al marido,
un veterano que nos quería contar
cómo cruzó fronteras entre tiros para
finalmente
hacerles lugar en su casa a los turistas enamorados,
el jamón crudo que pagamos
con billetes del Este
bajo el halo del poeta militante
que sentado en la mesa del fondo de El Pulpito
enrollaba fetas de bordes finos como hebras de seda
y dicen que decía
nada mejor en esta vida que el jamón de la Costa Dálmata.
Un lugar de fantasía, una bandera
blanca que levantamos
cada vez que estamos por apretar
el botón de guerra privada.
 
Dos
 
Nuestra hija
quiere hablar de la muerte,
pero es tarde y nos ve
cansados, acá en la cocina
a la espera de que la noche
alimente esta inercia doméstica
que para ella es la coronación del tedio y
para nosotros, un pacto
de corriente continua
que, si se cortara,
nos dejaría a oscuras.
 
En cambio, amontona
las migas en el borde
de la mesa, no las barre
con la palma de la mano, las deja
ahí, como puntos suspensivos, pide
un poco de vino, pregunta
como si fuéramos
parientes lejanos, solo unidos
por un gesto familiar, el trazado
de las cejas, un modo
de torcer la boca: “¿por qué
tuvieron hijes?”.
 
Los platos sucios a nuestras espaldas, mañana
habrá que lavarlos y será
lo primero que alguno de los dos
haga en el día.
  
 
(Del libro homónimo,
Caleta Olivia, 2026)

Fernanda Nicolini
 

Fernanda Nicolini (1979). Nació en Morón, creció en Mar del Plata y vive en Buenos Aires desde los 18 años. Cursó cinco años de Derecho pero se recibió de perio­dista. Fue redactora en las revistas Llegas a Buenos Aires, TXT y Noticias y en el diario Crítica de la Argentina, y dirigió Brando. Escri­bió los libros de poesía Ruta 2 (Gog y Magog) y El cuerpo en la batalla (Caleta Olivia) y cuentos en diversas compilaciones. Es coau­tora con Alicia Beltrami de Los Oesterheld, la biografía familiar del autor de El Eternauta. Participó del libro Perón y el gremio de prensa, editado por Sipreba, en el que recupera el paso de Rodolfo Walsh por la CGT de los Argentinos. Actualmente trabaja como editora, colabora con La Agenda Revista y dicta talleres de escritura.

 

lunes, 6 de julio de 2026

EN DONDE, EL QUIEBRE

1_ Infinita ilusión Samsárica

1.1_ Flores del infinito

Mientras corrías 
te estirabas y  deslizabas
sobre un piso de mármol
réplica de la historia,
del sueño samsárico.
Pestañeaste la verdad ensillada 
a tu escenario utópico, 
lleno de nudos,
hasta que llegaste
a la comprensión
a una herradura de turmalina
a una cadena de pervincas 
con espinas
y, rodeada de parque
giraste el frío del suelo
y, de su sombra,
rotaste el rocío,
pudiste hendir lo incierto.


Hierbas y plumas
ladean la balanza
hasta enmudecer 
al gusto y al tacto.
Amapolas 
enjambres rutinas 
semillas de sésamo, de chía;
plumas de pavo real, 
zafras y plumerillos 
decoran, se balancean, condimentan
antes de ser saboreados
antes de no existir más o existir  
en la memoria de un gusto,
antes de restablecerse átomos 
combinación 
de hierbas plumas.


1.2_En el medio, agua savia sol

Entre las nervaduras 
aún traslúcidas.
Entre las raíces desnudas
nuestros huecos se llenan
con un sutil morado.
Hilos paralelos sostienen
cascadas de panales.
A nuestro este,
barriletes anuncian
la transformación del viento
en un dulce índigo amanecer


1.4_Átomos Tierra


En esa cubierta y aquel piso a la vez
hay supuesta materia de los dos lados.
En esa realidad y aquella otra realidad,
que no se ve, lo dual
conforma paralelas,
paralelas que se unen y se desintegran
formando otras dimensiones
a la espera
de ser descubiertas.


2_ En donde, el quiebre


2.2_ De tiempos en Uno
         
Me disuelvo     cada día
                en la madurez frutal de los antepasados
                en el asombro de mi continuo mental.
Cada día me Uno
                   a lo amargo y a lo feliz
                   a los interrogantes esenciales
sin respuestas
(solo) encuentro
tantas conversaciones sin sentido
tantos silencios que vislumbran, perciben hechos
con y sin razón, dualidad samsárica.
Me disuelvo, me uno
cada día soy   
               antepasados y continuo mental
porque siempre
habrá una nueva variedad de flores,
con o sin espinas,
esperando.

(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)

Marcela S. García Ferré



Marcela S. García Ferré. Escritora. Arquitecta. Escribe poesía desde pequeña; desde 1997 ha recibido diversos premios e integra 25 antologías. Publicó: “Del otro lado, lo ausente” (Editorial Vinciguerra, 2010); “Dentro, los días” (Del Dock Ediciones, 2022); “En el medio, los elementos" (Editorial Imprenta de Libros. Fondo Municipal de las Artes de Tigre, 2023).A partir de 2008 participa como invitada en “Encuentros de Escritores”, donde realiza talleres de lectura y creatividad. Fue traducida al catalán, italiano e inglés. Administra el blog “Vértebra de Letras”. En eventos de Monasterios Tibetanos formó parte del equipo de traductores corrigiendo antiguos textos budistas. En 2025 la SADE, filial Moreno, le otorgó el nombramiento de “Socia Honoraria” a su: “Trayectoria Literaria y Aporte a la Cultura”.