lunes, 17 de agosto de 2026

UN CUADRO QUE NO SE COMPRENDE


En la pared de tela me abrí una ventana.
Stéphane Mallarmé
En la habitación luces
y sombras, y el mundo afuera
un fondo gris, ese pájaro que temprano
aplastó su cara contra el asfalto
sin esperar migajas del cielo.



Introducir en la mente piedras
es pensar, detrás y callados
los navíos marcan el agua, suman
el sentir del barro; pero otro
pensamiento viene, y el tropel
de muertos hiere la cara. Recibo
el viento, el corte en la superficie
marca un río de ángeles que caen,
al fondo todo el mundo disimula.



Entre tomar aire y exhalar
la totalidad del mundo. Como furias,
mastines detrás de una presa demasiado
veloz. Ruidos de fondo, frecuencias,
llovizna. La presencia sobre lo que
no existe, pero ocupa la mente.
Voracidad y una inquietud de mármol.
O como un cuadro que no se comprende.



La confusión es un punto que hace oscilar
la totalidad del cuarto. Un cuadro en donde
los detalles adquieren presencia y vástagos
fantasmales. Sierpes, flores en apertura y un
sonido de quiebre ante la incredulidad de los ojos
del animal de la calle. He aquí sus colmillos,
su baba espesa, el diamante en la explosión
del fuego; y voces en la novedad de la noche,
que dejó de ser oscura. Aquí cada maniobra
de luz es una conspiración, el manto de piedad
que nace al quebrarse, un ángel que desova.



Una incertidumbre diferente cada día,
la del extranjero que visita sitios en donde un edificio,
un lago y una autopista pueden resultar extraños;
así la punzada de una lanza en mi costado.
Suena todo alrededor, aunque solo sea silencio o aire
en donde se medite una alternativa a las palabras,
al bosque alrededor del barro. Y bajo la parra el rayo
quemando cada hueso que da su cara al sol, la intermitencia
de los insectos. Aquí la verdad solapada, una evidencia,
cabras que aparecen en sueños, la pesadez del mundo.



Aquí la maleza sostiene
árboles, distantes aunque cercanos
como gacelas que atrae la mente.
En todo su esplendor el delirio
parte de un recuerdo;
y en la sangre y en el sudor brotan
pensamientos que de ser ciertos
darían miedo. Si ustedes tan solo vieran,
es como si se creara de nuevo el mundo.



¿Qué voz oír cuando
el aire es frío
y la niebla un animal?
En los pliegues
de la noche
se ilumina el día,
astros penden
y la luz
que deviene sangre
es lo opaco del viento
en donde
aparece un hombre,
y en sus pupilas
la forma del mundo
en donde todo fuego cabe.



¿Era la pastilla la que te ayudaba
o la que te destruía? Siglos antes
de nacer, tu voz era un animal que se oía
en el tembladeral del mundo; ahora,
la estela de un cometa vista por un águila.
¿Supiste permanecer? ¿Decir adiós con la mano
y alejarte bajo las luces? El pez no se sumergía
mejor que tu cabeza ni abría la boca esperando
la lluvia. ¿Hay voces que te hablan? ¿Un ser gris
en la fachada de unos carteles de neón?
Aquí el polvo permanece en el polvo
y la rabia ubicada en el costado donde estaba
el corazón. Siglos después, y tan vivo que duele.



Hojas que el viento trajo
hasta la sombra de un árbol
mueren como perlas en el fondo
de un mar iluminado.
Y el correr de la arena
hacia la playa trae
el color confuso de los peces;
joyas que el sol muestra
ante la aparición de las estrellas.
Mundo que no comprendo y amo.



Señor,
el miedo
me ha dejado
como un pájaro
en la niebla. Y quienes
cantan más allá
son mis pares
invitándome
al costado luminoso
de la vida. Aunque
allí también
las nubes negras
sean estrepitosas,
charcos de barro
o cascadas de nieve.
Se mueve mi alma,
ese cencerro.

(Del libro homónimo,
Vinicius,2025,
Gentileza del autor)

Diego Brando


Diego Brando nació en 1987 en Leones, Córdoba, Argentina. Realizó estudios terciarios en el ISFD Mariano Moreno de Bell Ville en donde se recibió de Profesor en Lengua y Literatura. A fines de 2016 publicó su primer libro “Frontera” y en 2018 el segundo titulado “Todo lo que se hunde”, los dos publicados por Editorial Vilnius, de la ciudad de Córdoba. En 2021 publicó el libro “El reino de los peces” por Editorial Barnacle y a fines de 2025 “Un cuadro que no se comprende” nuevamente por la editorial cordobesa.

El epígrafe de Mallarmé procede del poema «El payaso
castigado» («Le pitre châtié»). La traducción del verso
original («J’ai troué dans le mur de toile une fenêtre») es
de Federico Gorbea.
D. B


 

sábado, 15 de agosto de 2026

papá paki


LAS BESTIAS

hasta es divertido crecer en dos casas  

tu mamá y yo 
son cosas de adultos es difícil entender 

quise aguantar hasta que la 
depresión y el hastío me sacaran de la 
casa en un cajón 
pero no fui tan terco ni tan escindido 
el pasto crecía terrorista 
las cadavéricas cucarachas 
se apilaban en el laberinto que también era cocina 
la desidia fue the weapon of choice 
el terror sirvió para cortar la sopa 
dejamos de bailar tontipop en el living 
ella solo fumaba para dormir 
la inercia servía el desayuno como en all inclusive 

        escupí la comedia enlatada por insulsa 
        ni siquiera 
        acompañada con un pote de tres gustos 
        asemejaba a una caricia 
        ni siquiera con pistacho del bueno 

ser padre 
o ser un sofá 
cabe aclarar no es lo mismo que un love seat 
me negué a que la zozobra fuera un faro
apreté con fuerza el amor como botón de pánico

siempre los vamos a 
no te preocupes 
esto es lo que pasa en la ciudad 
siempre los vamos 
hasta es divertido crecer en dos casas


el silencio  

el silencio es un fantasma amistoso
aunque por momentos
tímido
tiene la consistencia de una sombra cristalina
y le encanta acompañarte
allá y aquí



el silencio

tiene una escucha privilegiada
ssshh...
...
un oído hipersensible
cuando el aire vibra cerca de ti
se esconde
a veces
se asusta un poco
cualquier ruido lo sorprende
pero es conocedor de las tuercas del tiempo
así que espera sin prisa
a que las ondas amainen

según los sueños de la luthier
los jueves el silencio
es violonchelista


primer lugar  

diligente
el niño entrena por las noches
entre las sombras multiformes que se escapan del placard
los chirridos metaloides
que escurren por las esquinas del techo
y ese viscoso que se retuerce
fosforescente 
bajo la cama

el niño
tenaz se concentra
respira hasta el fondo sin pestañear 
baja lento
el telón que marca el límite de la pista
regresa
a su carril vacío
enciende su linterna y comienza a buscar
monstruos de nuevo 

en las Olimpiadas de las Pesadillas
las reglas son claras
al despertar aterrado
quien más pronto duerme
más cerca está de ganar


LA RUPTURA FRACTURADA

un cuartito en chas park  

no volví
dejé una nota bajo tu lámpara
una prescripción vencida
marcaba la página en tu lectura
caminé media cuadra
hacia un mundo que prestado era mío

otra toalla
mañas distintas en los grifos de la noche
afuera
el frío destazaba como en corral abierto

las grietas en el techo
solo son descriptivas

caí en la jaula de un percusionista 
que besaba peronchamente a una socióloga
que alquilaba los restos de su nido

lloré por los Coleman
por los crímenes de la policía en la familia
por la segunda temporada de Casados con hijos
que convengamos fue el mejor papel de Francella
lloré con más fuerza por lo que sería lo que fue
por lo que ya era en lo que no fue
por lo que ya era



EN OTRO MOMENTO


un brindis en el carnaval 

por la proxemia de un ya fue que ghostea cada mañana
por un la muerte con tu nombre que sube a saltos por la escalera
por el sol que hincha las sombras en nuestro ático
por las polillas que embalsaman eso que sigue en el placard 


plaza castelli II  

contaba los días en los rayos que impactaban 
contra la heladera domingo 
cortamos 
la sábila del vecino 
hicimos de la parte una muestra experimental 
multiplicamos el terror en el reino que domina 
y cromatiza el silencio 

llegó el lunes con la picana de invierno 
frío el café 
filtraba una imagen por la ventana
en la mañana era solo 

la pusimos en un vaso en la esquina
la regué con el agua y la sal 
de tres lunas en vela
          ¿la recuerdas?
lo translúcido 
y las raíces del dolor sonreía



in the garden where we build a home  

cortamos el rosal
que hacía de sepulcro al antiguo dueño
quizás sí fue yeta
la rosa china que me gustaba con jamaica confundir
moría frente a nosotros

postrados
en las sillas plegadizas que le sobraban a tu padre
parlante en flechas 
que se retorcían juntas
pies en el pasto

no tan lejos
un ruido blanco inundaba la cocina
el baby call
monitoreaba la domesticación de las bestias
imaginaba una tortuga viajando a vapor
desde nuestro jardín
hasta encallar en París
la vaca Lola escurría leche gracias a un mal shuffle
el jazmín no florecía
aunque matáramos la tarde entre charlas de su aroma
entre sip y sip
a un vino exportable

cuando un llanto explotaba
atenderlo parecía ser la salvación  



CASCADAS DE DOPAMINA


diving into the unknown II  

que la errancia y el destierro
marquen por bien tu suerte
que el nombre propio guíe tus pasos
como a un ciego en la cueva subterránea
que tu esfuerzo sea en vano
y tu elección la incorrecta

sin embargo 
la vida envenena a la vida
la infecta con más vida
hasta que se pudre 
de vida
se pudre tanto de vida 
que todo explota en colores y sentidos
embarra
y mancha
y desmadra


tu mordida en lo que veo 

2.
tus labios tragándome 
la tibieza que se destila en mi pecho 
un espejo en el vestíbulo   
algo sangra
gotea
cuando se trasminan las fronteras hacia un roce 
que más que caricia es sedimento 
arrojo 
tiempo coagulado 
una falacia en el uso de los posesivos me atormenta 
infranqueable 
descartemos la fantasía de lo estático 
letra muerta 
el burdo intento de capturar lo efímero 
en una voz que lee:  
somos un cuerpo sin desdoblar


1.
hay un pedazo de cuero  
cuelga
se mece del otro lado
tiene forma de nube cárnica en mi ventana 
es colmillos 
y pelo pseudorrizado lo cubre
como a un valle
el de los aullidos que sofocas para no despertar 
a la sirena que ronca en la habitación contigua 
tu madre empastillada 
los celos que reptan fantasmas 
en todos tus abandonos 
un valle 
ahogado 
por una mano que es tu lengua en mi sexo 
que es altar
en la piedra de tu nombre
mientras los gallos borrachos juegan al póker 
mientras tus hijos prestados 
galopan en jardines oscuros 
en pesadillas ajenas 
y parpadean sin control: 
tu mordida en lo que veo


LA CITY

hay una ciudad que no es esta  

acá hay una ciudad que no es esta 
acá hay que poner la boca     abierta y sobreactuada de alguien 
medianamente reconocible en los medios  
junto a un vientre
estallando aserrín    ganzúa del tiempo
acá hay que esconderla  
acá hay que sembrar un ideal  
ese ideal puede ser el amor
flores
pajaritos 
aunque mi mano en el camino 
haya borrado lo ingobernable

acá ese camino es otro 
acá hay algo que lleva sin cruces 
hacia un desfiladero sin descuento 
y también 
la oportunidad de baldosas nuevas para cortarnos los pies 
y con sus huesos
alimentar el clamor de los caídos y montarlos 
en un museo que se recalienta 
paqueto 
sin la pregunta por nuestro litio 
 
acá huele a quemarropa  
acá hay una lectura performática de poesía 
que como titánide neurótica calculando
la longitud de una lanza 
está perdida 
recordemos:      la lectura tararática de poesía
emborrachada onda fue tu culpa 
seguro te lo habías buscado
absorta 
nivel trance cósmico en temazcal 
recordemos:       la musiquita
embelesada 
fagocitada en la mirada que le devuelve su voz 
ante la resistencia al viento 
en el branding ante la atrocidad 
 
acá hay una ciudad que no es esta 
pero qué lindas inundaciones de terciopelo entre las piernas 
tienes
tu bosque arde 
tu vos que arde 
tu voz 

(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026, Envío
de Alberto Cisnero)

Gerardo Montoya


Gerardo Montoya. 1984. Importado a Bs. As. en 2005. Ocupación: Extranjero profesional. Consultor de humo estratégico, mono con navaja y analista de thinky pain.Prontuario (escribió): #TeAmoGrupo-Clarín y #DecálogoClaseMedia. Produjo: #PoesíaEnTuSofáArgentina @poesiaentusofaarg), el Ciclo Internacional Hiperpoesía (C.C.San Martín) y El Gym Pop-up Poético (Cultural Morán).Afiliaciones: Vice en PEN Argentina, nodo en el Colectivo de Arte Digital UxU_müll y fundador de la Diáspora Taquera. Ubicación: en detox digital y en www.adiccionainternet.com


jueves, 13 de agosto de 2026

UNA TAZA DE TÉ

 


Cuando muera
vigila mi sepulcro
saltamontes



Lluvia de primavera
una Hermosa joven
bosteza



Vuela mariposa
como si del mundo del deseo
estuviera exento



Nada vacío
calma del alma
fresco es el aire



Mi morada de primavera
nadie la habita
a nadie hago falta



La rana salta
arrecia la lluvia
destellos en la hierba



Así en este mundo
a pesar del infierno
se admiran las flores



Aun en las pequeñas islas
techan los campos
las alondras cantan.



Un mundo de rocío
solo es un mundo de rocío
a pesar de todo



La luna retoño del ciruelo
así es
la vida va



Lecho de río seco
iluminado
por el relámpago



¡Desnudo!
Sobre desnudo caballo
¡Bajo el aguacero!



¡Oh búho!
cambia esa expresión
es primavera



Bajo la luna
el caracol
desnudo hasta la cintura



Luna llena
mi choza
es solo eso



Hermoso mundo
las gotas del rocío caen
de una en una de dos en dos



En sueños
mi hija lleva un melon
a su suave mejilla.



Bajo la imagen de Buda
las flores de primavera
parecen fatigadas



Luna de otoño
una pequeña embarcación
se aleja con la marea



Aquí
estoy aquí
y nieva

(Del libro homónimo,
Interzona, 2014,
Edición no bilingüe)

Issa 
(Traducción: Miguel Ángel Flores)




Kobayashi Issa(小林一茶. Poeta japonés, de apodo Yataro durante su juventud. Nació en 1763 en la ciudad de Kashiwabara, en la antigua provincia japonesa de Shinano. Su familia se dedicaba a la agricultura, algo habitual en el Japón feudal del siglo XVIII. Cuando contaba pocos años, su madre falleció. Pasó a estar a cargo de su abuela y fue entonces cuando el pequeño conoció por vez primera el haiku, de la mano de un poeta del pueblo llamado Shinpo. Sin embargo, su padre tardó poco en contraer matrimonio de nuevo, un matrimonio infeliz. Los problemas con su madrastra no tardaron en aparecer, y tampoco las palizas: Yataro recordaría haber sido golpeado "más de 100 veces en una misma noche". La situación se hizo aún más insoportable cuando su madrastra dio a luz a su hermanastro. A la edad de 14 años marchó a Edo, la actual Tokio, enviado por su padre. Sabemos que fue allí donde retomó el contacto con el haiku. Sus días se alternaban entre su trabajo en un templo budista y sus estudios con los poetas Mizoguchi Sogan y Norokuan Chikua, en la escuela de haiku Katsushika. Su talento no tardó en salir a la luz y Seibi Natsume se convirtió en su mecenas. Por aquel entonces Issa aún no existía. Sus poemas iban firmados con los seudónimos Kobayashi Ikyo o Nirokuan Kikumei. Fue en 1792 cuando abandonó definitivamente el nombre de Yataro y adoptó el nombre literario de Issa. "Con la primavera / Yataro renació / convertido en Issa", reza uno de sus haikus. Tras un viaje por el suroeste del Japón en 1795, Issa publicó su libro de poemas Tabishui. En los años posteriores vivió en diferentes ciudades, conoció la legendaria Kioto, Osaka, Matsuyama, Nagasaki y otras muchas. Pero si bien su fama como poeta se acrecentaba, Issa conoció durante muchos años la pobreza. Años en los que se vio obligado a trabajar duramente y a realizar frecuentes viajes. Incluso volvió alguna vez a su tierra natal. Allí, en Kashiwabara, su padre falleció víctima de la fiebre tifoidea. Los problemas volvieron a surgir con su madrastra y su hermanastro, que le impidieron durante 13 años heredar las propiedades que su padre siempre deseó que fueran para él. En el Diario de la muerte de mi padre (1801) relata los pleitos y los detalles de la enfermedad de su padre. De él dice que, a pesar de la enfermedad que le devoraba, "sonreía alegre a todo el que le ofrecía veneno, y despreciaba al que le obligaba a tomar medicinas". El cuerpo fue incinerado de acuerdo con los ritos budistas, e Issa guardó sus huesos. En los comienzos de 1810 decidió instalarse definitivamente en Kashiwabara y se casó con una joven del pueblo. Tenía ya 50 años pero no le esperaba un feliz retiro; al contrario aquella fue la época más terrible de su vida. En los 10 años siguientes vio morir a sus 4 hijos, y también a su mujer en el parto del último de ellos. Volvió a casarse, ya con 62 años, pero se divorció a los pocos meses. Aún se casó por tercera vez. Entonces su casa se incendió, y volvió a la más absoluta pobreza. Los últimos meses de su vida los pasó en un almacén con piso de tierra. Murió en el invierno de 1827, sin llegar a ver el nacimiento de su última hija.



Pueden LEER todos los haikus de Issa: AQUÍ





martes, 11 de agosto de 2026

MIENTRAS SE OYE APENAS

 



“Hay que perder a veces “la ciudad” y hay que perder a veces “las letras”
para reencontrarlas sobre el vértigo, más puras
en las relaciones de los orígenes….
O más ligeras, si prefieres, como en ese domingo 
y en esa fantasía que serán…
Hay que perder los vestidos y hay que perder la misma identidad
para que el poema, deseablemente anónimo, 
siga a la florecilla que no firma, no, su perfección
en la armonía que la excede…”

Juan L. Ortiz, “Deja las letras”, De las raíces y del cielo, 1958.


Este solitario mundo que danza


UN SONIDO ME ACOMPAÑA 
o me persigue? Finjo 
     morderme los labios como se dice 
una mentira piadosa. Parado 
     en una luz casi
    deshabitada, como 
caída en la piel 
     del mundo.

     Con el aire 
del río se hamacan los ojos dulces 
     del cielo que habla 

en una noche con silencio 
     tocado. 

Bajo una nube 
     iluminada, este solitario mundo 
que danza.



EN LA VENTANA donde miro de lejos un pedacito 
     del Paraná, se va enterrando 

     sola 
     la entera luz de un sol de fuerte color 
     escarlata.

     Y me quedo pensando en el molinillo de horas de chillidos 
     de chicharras tocando la puerta de la noche del aire 
     quieto.  



Poemas del luchador


El luchador


    En la mente 
del luchador, hay un tigre dando vueltas 
sin sentido. 

    Hay lunas 
dormidas en el ojo 
   del tigre, canciones de agua, un sol celeste 

y violento, y una noche 
triste.




El luchador escribe en su diario


“El primer día, se llega con lo puesto 
al mundo. Y en los días 
siguientes, ni siquiera un domingo, absolutamente
nadie sale a las calles del mundo 
sin su armadura.”


“Ah! las preocupaciones del mundo.
En silencio, busco un sitio y una dirección. 
Aquel asunto, será niebla, vapor.”



“¿Y ahora qué es la paz? Aquí la paz 
no existe, no es nada. Son esos árboles 
gigantes del otro lado del río que ves 
en sueños.”



Mientras se oye apenas


Mientras se oye apenas el sonido del agua de las palabras más lejanas, 
el silencio cae entre los bloques de los ecos mudos de los derrumbes 
de la luna.


En la vereda de tierra, el viento suave de la mañana nos dejó un arcoíris 
hecho de hojas del Paraíso.


Mirando el cielo, aún esperando que entre en mi patio interior.



Ha llegado y aún no nos respira la primavera. 


Todavía, cada 
mañana, te quiero 
y te abrazo infeliz mundo 
caprichoso.


Dejando un momento las cosas del mundo, mis ojos están volando 
por ahí.

(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,Envío
de Alberto Cisnero)

Fabián Herrero (Santa Fe, Argentina, 1965)


Pueden LEER la biografía y todos los poemas del autor en esta Biblio.: AQUÍ