jueves, 2 de abril de 2020

AGUATRINO (1976)




















El pleno océano viene con su
         jarra en la mano,
jarra de vendaval de porcelana
         del estero marino.
Mi corazón la bebe,
mi garganta destrina
y canto
al palmeral que ya se arrima.



UN APARTE PARA TRINOS

A Elida Manselli

Buenos noches, sombra de la
         manzana,
todo el día canta el zorzal,
alguien me esconde y me devuelve
          el cielo
alguien que como yo canta contra
          lo irreal
irremediablemente cercano y
         lejano de unos ríos,
de unos niños,
de unos ojos.

                            2

Oigo cantar los pájaros y ya no
          es del trino,
sino del ultratrino bien
          ardiente... y que sabe...

Viejecita que teje y el zorzal
         se destrina al pájaro que
         pasa nadando en la sobreagua
         de las islas.

Zorzal de las tumbas
          de frescura,
zorzal del padre ebrio en la
          noche del subtrópico,
zorzal alcohólico,
zorzal agua,
zorzal bandolero semisalvaje
          que ha matado a mi padre,
cantando aun menos de lo que
            sabe.

                           3

Recorro un poco ya el país de
los amigos muertos.
Las horas más veloces van
          pasando
y no tengo acuerdo con las
          horas,
ni he pactado con el calvo
          diablo,
con el manquillo de sombrero
          de rosas encendidas.

Es que ahora, cuando canta el
         zorzal, ¿sólo hay para mí
         terror y color en el alba?

                         4

El alba oscura sin los cardos.
Los burros del verano cantan
        contra la erótica del sueño,
el agua crece,
el agua abre sus puertas
        marrones al diablo,
el agua pacta con las sombras,
pero le abre el paso
       a mi caballo.

                       5
                   
¿Dónde estarás, temporal de
agua en el fuego?
¿Sirviendo al junglear de los
           loros?
¿Durmiendo en la cocina de oro
          de un estero?
¿Abriendo la boca junto al
loro-serpiente del
          pantanal?
Cuéntame el cuento de tu viaje,
en este amanecer lleno de faroles
        y de potros.
Temporal, se ha enredado mi
        sombrero de espuma de coco
        en tu corazón,
se ha vuelto loco mi sombrero.

A Juan Antonio Vasco

                     6
Zorzal clavel, ¿dónde estarás?

Junglear de amaneceres,
ardientes galas del indio
            lagunar,
caliente tierra entre el trópico
           y la tierra,
sirva todo de introducción a mi
          memoria,
cante todo en la suerte de una
         utopía sangrante
porque
después de haber nadado en el
        mar
se abren los ojos
y comienza el paraíso real.

La realidad, totalmente
        impopular, que se
        entretiene en la
        parte verde de los
        ojos de los hombres.



MÁS QUE A TI

Mucho más que a las golondrinas en el
suave aparecer de tus ojos,
yo te amo,
y más que al recoger, en un acto de espuma
       de mi corazón, a las cañas dulces
       solares,
más a ti que a esas vertientes que bajan de lo
       invisible
-acompañadas por el sol-
mucho más que a ti, te amo.

A Elida Manselli
  
( del libro: "Contradegüellos" I:
El tren casi fluvial, Eduner, 2016)


Francisco Madariaga (Argentina, Corrientes, 1927- Bs.As.,2000)



IMAGEN: Zorzal albino, fotografía de Mirta Arcucci. 




martes, 31 de marzo de 2020

EL DELITO NATAL (1963)


























ARTE NATAL


Valientero para el sol, ¿eh?

Ahora rime y recueste el agua sobre el agua,
              doble el pecho y anídelo,
              resuelle con su injerto de rayos en la trompa,
              vea clarito sus ánimas que corren con serpientes
              quemándole los pelos.

Recoja del alba todo lo cuajado-violeta en su
              memoria y acuéstese, como si oliera al tigre
              que ha de cederle su agua, su floresta
              de invierno, su cazadora extraña.

Por fin sentirá que el Fin tiene la boca blanca.

                               2
No bien la nieve aparece
              me rompe la memoria.

¡El acuerdo! ¿De quién? ¿Con qué?
¿Y cuántos?
¿No son ramas? ¿Ratas de polvo?
¿Comidas matutinas de celo?

Y abajo
          el cuerpo crece y lame los islotes.

¿Dónde caen los trenes?

Y más abajo
         un pie descalzo hunde su nostalgia en
         el orden.

Acordeón de ranas, del nivel del dolor,
        aquí suena el oro en el agua
        creando el amarillo de los niños,
        la exuberancia de los dedos,
        la saliva del sexo.

No es nada.
                  Compañeros, pegad los gritos.
                  ¡Suerte parala sal!
                  ¡Putrefactos del vino!
                  ¡Masticadores para el pan!

Ahora se oye a la tierra que se abre,
                   que se cuaja,
                   que se lame;
                   sin el olor de las ciudades,
                   con su calor de gran preñada,
                   con unos ojos terminales.

Pronto, eh, Urracones de las tripas,
                   compadres de los desdenes:
                                                               salvacionadme.

                           3

¿Es una historia cobarde?
¿O es una salvaje explosión del canto  
                     verde?

                           4

Amiguita del alba, oh, vela mi esplendor.

Resoplido natal, odiador de las patrias,
con sangre de las hojas de invierno
tu pulso de verano delira entre
                 mis dientes,
                 en mis ojos desparrama su herida
                 y canta el lento revelador de la tierra:
                 el reo de las naranjas y las brisas chocolates
                 de cristal.

                                  5

El vientre-fuego de la doncella bruja
                  y el colmo del color:
                  los labios del verano guaraní.

                                    6

Soy el Diablo natal, soy el aguador natal,
             soy el ferozteador natal.
Soy alumbral por falta de costumbre.
El dador de los primeros regalos de la
              tierra.


APARICIÓN DUERME


El invierno es de fuego y alumbran las linternas del oso,
   las líneas del diablo, y el cuento de la selva en los
   ojos rasgados de topacio de la bella Aparición.

UNO

7

El mar, mi gran linterna de esmeralda.


8

Ese mar que en las islas parece de durazno.

9

Esas palmeras engarzadas, esas palmeras hechas
            joyas entre si.

16

Yo escribo porque me alza la naturaleza.

17

La Poesía ¿qué es?
Un hada bellísima, fanática, feroz, puesta sobre
la tierra exclusivamente para salvar al amor
humano y todos los amores.


DOS

3

La FANTASMA


Es el aire ferozmente acariciador, el aire de la muerte.
¿Y la Poesía?
Pasa en un gran vagón que sale de los esteros.

5

Yo he encontrado unos rastros del azar,
Unos rastros luminosos y heridos.
Fantasmas del poder y de la delicadeza.
Oh viajeros de la leyenda del amor.
Yo canto mi canto para un rostro,
Para un paso de luto solar,
Para una ligereza de labios con el sol de la muerte.



( del libro: "Contradegüellos" I:
El tren casi fluvial, Eduner, 2016)


Francisco Madariaga (Argentina, Corrientes, 1927- Bs.As.,2000)


IMAGEN: Esteros del Iberá, Corrientes. Fotografía de Mario Sapollnik.




domingo, 29 de marzo de 2020

LAS JAULAS DEL SOL (1960)




















LOS VIAJES REALES

Sólo los amores podían reclinarme sobre su propio
              arpegio real de inocencia y de incendio.

Los fuegos de las graciosas tristísimas cuyo rostro
             se enciende y se apaga a la entrada de los túneles
             con puertas de manzanos.



EL AMOR ES CONTINUO

Lo tierno es pesado y te hace llegar hasta el aullido,
              hasta la piedra loca de la hermandad del amor
              que adorabas en la tierra de tu infancia.

Atareando mujeres, trabajando hasta muy tarde en
              los lechos de la construcción y del encanto.

El amor es continuo y el viento lo despierta y lo adora
               con sus hombres hasta la tierra de la salvación
               y el infinito.



SOL

¿El viejo chocolate de la aurora escarlata?
Adelante con el tambor de los ojos.
Es el viento que late al Universo.



DONCELLA BRUJA

Seres adoradores del centro de la tierra, del cuerpo
          de la tierra, de los follajes de la tierra.

Tierra sentada junto a mí con miembros de doncella
         bruja trabada de cabellos-terrores del amor;
         quiere ella que le aten los sexos vivos de sus hombres
         de plata o de diamante, de rayos o de espumas.

Sus hombres de celo de flores de locura de pájaros,
         de intenciones rojas negras de pájaros.

¿Sus rodillas?: con la maldad del aceite de todos
         los colores.

Rodillas que se doblan porque su corazón-sexo
         hierve aquí más que en cualquier
         continente.


( del libro: "Contradegüellos" I:
El tren casi fluvial, Eduner, 2016)

Francisco Madariaga (Argentina, Corrientes, 1927- Bs.As.,2000)



IMAGEN: "El beso" (1907), escultura de Constantin Brâncuși,



viernes, 27 de marzo de 2020

EL PEQUEÑO PATÍBULO (1954)


























CENIT CON REPORTAJE


Carruaje celeste de la cuadrilla del sol se derrumba
                en las laderas calientes.
Con un don infernal de encanto y de sonido lloras
                entre los hombres tu desacuerdo con el
                lenguaje,
con el manantial de la luz diaria herida que el hombre
               pobre reparte entre sus hijos.



PASAJERA MULATA


Mulata, lo radioso está totalmente entregado al
            movimiento.
Amor es tu piel de pus de vidrio repartiendo
            los dones calientes de la vida, dando a cada mundo
             su parte,
a cada hombre su parte.



LOS JUEGOS  DE LA PLAYA

Una juventud huía alegre hacia los campos
         de gracia.
Inútil hubiera sido corresponder a esa
         hermosura sin intentar esa lascivia
         con un agua encendida en las paredes
         del alma, con una veloz carrera de
         soldado hacia las márgenes del mar.
Y un envilecimiento radiante del deseo.



LOS PELDAÑOS INFINITOS

Allí, junto a la escalera sin edades,
rompiente para cualquier cultura ardiente de los
                pechos,
tú, incrustada en el ataúd de los relámpagos,
triste suerte de mi alma frente a esta larga
               aparecida.



REHÉN DE LA COLINA

Oh candoroso embriagado entre loros,
entre isletas subiendo hasta el nivel de la
              colina,
canta en tu boca el canto ardiente de otra boca,
y cuando la sangre sube hasta tus ojos es porque
               están quebradas todas las fulguraciones
               del sollozo en tu pecho.
Canta, viejo rehén de la colina.
Arde, candoroso de alcohol negro, que con palmas
               salvajes tienen hijos que retornan al viento,
al gemido del clima en el olor áspero y cruel de
               las arañas del estero,
               en aquel paisaje de
               cristal desprendido del fuego.



TURISTA DÉBIL

Ultima pasajera atravesando el puente moderno de la
           la tierra a la sombra,
con sombrilla de té de atardecer.

( del libro: "Contradegüellos" I:
El tren casi fluvial, Eduner, 2016)


Francisco Madariaga (Argentina, Corrientes, 1927- Bs.As.,2000)



IMAGEN: -Retazos del paraíso, fotografía de Ananke Asseff.





miércoles, 25 de marzo de 2020

POEMAS INÉDITOS (2010)






































Tal cual


Me veo en esa foto jovencito
en campo de San Juan, estoy sentao
en un carro sin ruedas. Parece
que me siento feliz.

Me cuelga de la boca provocativamente
un cigarro que dice mírenlo a este,
se hace el triunfador y veremos después
qué va a pasar con él.

Joven amigo,
me da ‘legría verte y que hayas venido
a visitarme. Ya sé,
quisieras saber qué hago hoy, y si
anduve tras el rastro de algo maravilloso
pero igual que a vos te sucede
me quedé sentao en un carro sin ruedas.




Jorge Leonidas Escudero





Jorge Leonidas Escudero. Poeta argentino. Nació en 1920 en la provincia de San Juan, Argentina, donde vivió y murió en 2016. Realizó estudios de agronomía, que abandonó;  y se dedicó a la minería en forma rudimentaria, en Calingasta. Durante años buscó oro y metales preciosos en las cerros de su provincia.  Comenzó a publicar recién a los cincuenta años. Poemas suyos y referencias a su obra aparecen en diarios y revistas del país y del exterior. Obtuvo Premios y Distinciones de diversas entidades culturales nacionales e internacionales. La Fundación Argentina para la Poesía lo destacó como Miembro de Honor por la Provincia de San Juan y la Municipalidad de la Ciudad de San Juan, lo distinguió por su trayectoria cultural. El Honorable Senado de la Nación le otorgó el Diploma de Honor. La Universidad Nacional de San Juan le otorgó en 2006 el título de Doctor Honoris Causa. También recibió el premio nacional “Rosa de Cobre”. Publicó los siguientes libros: La raíz en la roca (1970) ; Le dije y me dijo (1978); Piedra sensible (1984); Los grandes jugadores (1987); Basamento cristalino (1989) ; La raíz en la roca (Antología editada en México) y Umbral de salida (1990); Elucidario (1992) ; 1993: Jugado (1993) ; Aires de cordillera (Álbum de catorce composiciones de proyección folklórica cuyana, con música de José Luis Aguado Castro, 1994); Cantos del acechante (1995); Viaje a ir (1996); Caballazo a la sombra (1998); Dibujos-poemas (23 dibujos de Malena Peralta y sendos poemas del autor. Edición especial de la Universidad Nacional de San Juan, 1999); Aguaiten (2000); Senderear (2001) y Le dijo y me dijo (Antología editada en México por Ediciones Azafrán y Cinabrio, 2006). En Ediciones en Danza publicó: A otro hablar (Antología , 2001): Verlas venir (2002); Andanzas mineras (72 poemas relativos a la minería extraídos de sus obras anteriores) y Endeveras (2004) ; Divisadero (2005), Tras la llave (2006) y Poesía completa, en Ediciones en Danza, 2011, entre otros. "El autor tiene que ponerse a pensar hasta qué punto merece la consideración del lugar donde vive y honestamente tratar de permanecer en lo que considera la real motivación para su obra y el arte que realiza, nada más”, escribió. La minería, el juego, el alcohol y el amor perdido o malogrado fueron parte de sus obsesiones.



IMAGEN: Sin créditos; tomada del blog: http://elpoemadelmomento.blogspot.com/2016/02/jorge-leonidas-escudero-1920-2016.html





lunes, 23 de marzo de 2020

ENDEVERAS (2004)


Ellas


Ias que ordeñan cabras y hacen queso y quesillo,
hijas de pedregales viudas
de recuerdos que andan a caballo
en el monte espinoso, madres
de quienes desde lejos nunca volvieron.
Las que lavan sudor y cuelgan
en el viento saludos, las que amasan
pan milagroso cuando el tiempo pega
firme y sin compasión.

La Pancha la Jesumina
la Teodolinda con sus ñañas, todas
las calladitas que parieron
cantores llorones y agitados pañuelos
de alegría y amor.

Mujeres de los campos estos onde
en cerros o llano, allá
donde topa y troncha el olvido encendieron
su vida como leña y fueron ceniza
esparcida al viento en la tierra que amaron.

(Tomado de: “Poesía Completa”,
Ediciones en danza, Bs.As., 2011)


Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)