miércoles, 18 de marzo de 2026

TULANG PINOY -Los días filipinos-

 




Fragmentos

...................

Alón Niña Maharlika 
y el Lobito es toda mi familia.
La casa está llena de vecinos
que a la noche caminan invertidos
por el cielorraso, vecinos fríos de goma blanda,
butikís lizards y lagartijas.

La tabilí es rama de carne 
y mi nombre es Tambís.

Ahora resulta que lo mejor que me pasa 
es una Go Pro con mango flotante 
y toda la humareda circundante 
que no se aleja nunca 
de aquel lote de barcazas.

La brisa viene a la mesa 
a acariciar la comida 
y zarparse los vapores de los platos, 
la brisa viene a la cama 
a refrescar los colchones 
y la almohada.
Por esta choza barata 
de junco y clavo herrumbrado 
la brisa pasa de largo atravesando
telas cañas y ennipados.
En cambio los vendavales
que se mandan a la noche 
se trenzan con las palmeras, 
la pelea suele durar la noche entera. 
Vendaval encastra en palmeral, 
son palabras macho y hembra, 
son objetos hembra y macho 
y yo en el medio me bautizo Basural.


..................


Acá los capos del árbol son unos pájaritos
marrones que se comen todas las semillas.
Cuando me puse a escribir en esta hamaca
me aclararon enseguida que si quería escribir
tendría que afiliarme al partido o
ser pariente directo del soneto. Yo
soy bisnieto de Carlos Mastronardi,
les dije con voz clara y cantarína,
y aparte vengo directo del río de los pájaros!
Caras de iphone!, les grité a todos mirando 
a un boludito todo blanco con pechito tricolor.


Hace un rato nació Alón
en el hospital provincial de Mati City.
El tormentón de anoche mojó toda la casa
el viento entraba por la ventana del dormitorio
y nos tuvimos que mudar al cuarto de la beba
con el perro incluido que se aterraba con los truenos.
Como a las cuatro y media
la Niña empezó con un dolor de espaldas
y a las seis y media el Alón ya estaba afuera.

...

Anoche soñé que mamá me preparaba 
una carne para que coma con mis amigos.
Ahora sé que estaba preparando al Alón
para mandarlo, pesó apenas 2 kilos 300 gramos,
más o menos lo mismo que la carne que mami preparaba
amasando en una fuente de loza.
Ahora son las ocho de la mañana y espero 
que me dejen entrar a ver a la Niña 
a la sala de recuperación de cesáreas.
El Alón es idéntico al tío Chango.


Pequeños pájaros martillos viejos 
palazos lejanos y cantos circundantes.
El sistema de audio de los pájaros
no tiene graves, menos subwoofers
los graves son dominio exclusivo de lo grande,
de las montañas o los cielos.
Los roosters deberían ser aves insonoras.


......................

Después del lluvión de la mañana 
las crestas de las montañas se recortan nítidas, 
sin nubes, los cerros mojados 
lucen negros, luminosos
y dejan entrever una quietud peligrosa, un silencio 
tramado entre la gente la selva y los animales.
El mar, pesadísimo, está cargado de agua dulce, 
las olas no se levantan livianas y porosas, y revientan 
apenas dos metros antes de la arena.


...

Acá nadie sabe de dónde vengo
y por más que se los diga, lo siguen ignorando.
el lugar de donde vengo se parece a todas partes,
es una mezcla de Europa con Estados Unidos
más muchas cosas nativas, como por ejemplo
la manera salvaje de nadar entre las olas,
o la picardía para dejar bien cortita una pelota de vóley.
Me preguntan si soy turco, si soy de India,
si vengo de Pakistán o de Egipto.
Me preguntan si soy árabe, o ruso, 
y más de una vez me dijeron jamaiquino.
Un desorientado me preguntó si era coreano.
El mar ahora es verde tirando a gris 
y yo escribo esta parte de parado.


........................

Mao ni akong balay 
Mao ni akong payag 
Akong lalake kai natulog.
Estoy en el hospital provincial de Mati City 
cuidando a mi beba a la madrugada 
que se agarró una alergia y tras rascarse
se infectó la piel y la rapamos.
Descubrimos que pelada es más hermosa 
de lo hermosísima que pensábamos que era.
Escribo en el hospital y los pacientes que son millones 
y se agolpan internados en pasillos y recovecos, 
pasan por docenas a ver por primera vez 
a un escritor escribiendo, nunca han visto 
a nadie escribir en un cuaderno verdadero 
con birome verdadera, y menos a un escritor 
escribiendo a la noche adentro de un hospital 
del sur de Mindanao.
Y los trabajadores del hospital, más enfermeras, chorros 
y gatos, que son miles, pasan y preguntan sonriendo 
qué escribo, escribo lo que debo hacer mañana, les digo, 
y pasado mañana y la semana que viene, y todos los días 
que me quedan de vida les agrego ya en un tono 
que no sé si será solemne o gracioso, porque hablo 
en un bisaglish que solo ellos, porque ni yo, entienden.



CAMINATA MATUTINA DEL 5 DE FEBRERO DE 2016


El maíz viene bajando en fila el cerro empinado, 
en el medio de la plantación crecen palmeras altas, 
dirí todo se mezcla con palmeras o derivados.
Si abren un restaurant, en el patio ponen palmeras,
Si compramos un terrenito éste viene con seis palmeras. 
En el medio del viento siempre hay palmeras 
sacudiendo el fuselaje que hace chasquear 
todos los flecos de plástico.
En los extremos de una hamaca siempre hay una palmera. 
En el fondo de las fotos siempre paraditas y felices 
posan dos o tres palmentas, una generalmente inclinada 
para melancolizar un toque más el paisaje.
Si comemos langka es con leche de coco de palmera, 
si hacemos fuego para cocinar es con carbón de coco 
de palmera, y el vino barato y con muy poco alcohol 
que toman los pescadores es de coco fermentado
de palmera. Los manteles caros son de hilo de coco de palmera 
y los techos de los ranchos son de hojas trenzadas de palmera. 
Hace falta que yo diga que los postes son de lo mismo?
Hace falta además que agregue que los ataúdes
de los pobres están hechos con la misma blanda madera?


(Del libro homónimo,
F&F, 2024)

Daniel Durand


Daniel Durand nació en 1964 en Concordia, Entre Ríos, donde vivió hasta los 19 años, edad en la que se mudó a Buenos Aires. Es poeta, fundamentalmente, aunque también se desempeña como editor: cofundó la editorial Deldiego y la revista 18 Whiskys. Hasta 2015 codirigió la editorial Colección Chapita y en el presente es parte del Taller Chapita, donde se elaboran e imprimen diversos proyectos editoriales. Publicó los libros Segovia (Amadeo Mandarino, 1999); El Estado y él se amaron (Mansalva, 2006); Ruta de la inversión (Gog y Magog, 2009); Tengo una idea moteada de lo que soy (Belleza y Felicidad, 2010); El cielo de Boedo (Gog y Magog, 2009, Blatt & Ríos, 2015); Las nalgas entre sí fabrican ojos sociales (F&F, 2015), Como un Marlboro (Mansalva, 2016); Cabeza de buey (Lomo, 2017); 4 de Cada junto a Matías Heer (Slimbook 2020) y Lupa de la inmersión (Caleta Olivia 2023); entre otros. Como traductor de poesía ha publicado libros de Du Fu, Delmore Schwartz y John Berryman, entre otros. Actualmente es director de la Escuela de Poesía y Edición, donde dicta cursos y talleres para la formación de poetas, editores y lectores de poesía contemporánea.
Instagram: _escuela_de_poesia_. Durand escribió los fragmentos que componen Tulang Pinoy en las Filipinas entre los años 2016 y 2018.


Nota bene:  El libro de D.D. es una colección de fragmentos y los textos publicados son una selección de esos fragmentos, digamos fragmentos de fragmentos, tomados de distintas partes del libro, por eso están separados por líneas de puntos. (Nota del administrador).



Pueden LEER más poemas del autor en entradas anteriores y otros aspectos de su biografía en entradas anteriores. 



lunes, 16 de marzo de 2026

EN TIEMPOS DEL DRAGÓN DE MADERA



 


LA MUJER DEL AGUA


La mujer del agua 
sostiene un niño llorando.
El río toma una forma que habla.
Ella le cuenta la furia del hombre
el dolor del viejo del bosque
el sudor del trabajo.
El río canta con la voz de su madre
le dice: Amor mío
le susurra: calma, calma.
La mujer del agua se escurre
en los ojos del niño que ríe y
suelta su risa entre las piedras.
La mujer del agua
llena el cuenco
donde beben los seres del mundo.



Mujer del día se espuma 
en los quehaceres de la casa 
una pasionaria se cierra 
en el camino de sus ojos.

Mujer que se enjoya de deseos 
la luz que la señala
es superflua y amarilla.
Ella, pinta un desborde de primavera
pisa lugares oscuros
una flor de cal en la pared
una flor de loto en las manos.
En tránsito de lluvia
la chimenea y el pan.
¿Dónde está la risa de la casa?
Ellos dejaron una tregua donde volver
a encontrar el té de la tarde
a desollar el animal del silencio.



LA MUJER DE LA TIERRA


El tiempo se abre como mamushkas
en el cajón una caja
allí la imagen de tus ojos niños
llevás puesta la sonrisa
de ir a la plaza y aquel morral 
que te tejió enhebrando siestas.

En esa foto de niñez
tu mirada refleja su rostro.
¿Cómo te cabía el nombre en esa época
en la que no sabías que el nido
cae por su peso?



Numa multiplicadora
la que bajó del monte constelar
en la nevada noche.
Ibas hacia las vías
para traer el vuelo de los pájaros.
Bajo los barrotes tibios de la lluvia
devorabas las tardes. 

Negra, temida por los oráculos
cazabas cuanto podías para ofrendar amor.
Numa la que me salvó
del derrame oscuro del silencio
la que se durmió 
en brazos de la vejez.

Numa tu nombre suena 
como las huellas de Diana 
tu sombra lista para el ataque
rasga las sillas, amasa mi corazón



LA MUJER DEL FUEGO


La mujer del fuego
contonea su figura
toma por los cuernos
al toro de la noche.

Una mujer que cura las
llagas del que la mira 
que purifica rencores
ardiendo en los caminos.

Se propaga en los reflejos de ser 
síntoma de ave herida en vuelo
surge de un tiempo de cenizas. 
Incendia la vida en su llanura 
donde el hombre se quema y muere 
de soledad y de intemperie




Después de innumerables brindis
nos reímos hasta quemar el llanto
caímos sobre la mesa como cenizas
La navidad siempre es excusa
tirábamos por la borda la fe 
nos agarrábamos del amor
fuegos artificiales reventaban
el espanto.
Extraño que me ames
aunque no aceptes mi forma
de ver las cosas.



LA MUJER DEL AIRE


La mujer del aire 
confunde el tiempo y el viento
lleva niños de la mano
ser madre un destino más.
Pierde a las aves en su pelo
no sabe contar un cuento
no amasa. 
Conduce su vida 
viaja sin valijas
sabe decir basta 
sabe contra quién se lucha.


(Del Libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero) 


Mercedes Burgos (San Salvador de Jujuy, 1964), Es Profesora de Enseñanza Media y Superior en Letras y Licenciada en Letras (UBA). Realizó una especialización en “Procesos y Problemas de la Sociedad y la Cultura Latinoamericanas”. Publicó: “Luna de Río” (Poesía, 2022) Obtuvo, entre otros premios, la 3ra. Mención Nacional del Concurso Internacional de Cartas, Museo Casa del Faro (Quequén, 2018).





sábado, 14 de marzo de 2026

BLOQUE DE HUESO

 


Variaciones Storni I
 
Casta al alba,
en la raíz roída con dientes mellados
Las manos, la corola,
viejos los huesos en tierra mojada
 
Si en pájaros rojos fueras tornado
Amarga la raíz, negros los engaños y alba la envoltura
Las copas, las mieles, nublarían tus pámpanos
Cómo es que ¿me quieres? Negra en los jardines
Lista en el banquete
¿de labios morados?
Vuelta de los bosques
Saciada en las rosas
 
Será pretendida
Mi encendida azucena
Negra, negra en la noche
Casta en el alba.
 
 

Rutila
 
Si te roza la gasa de mi celo
Si se te cuela en la mano el viento de mi pollera,
Si en tu plato despunta mi arrebato
Y te dice de mi mueca un botón de tu camisa
 
Si el volumen está alto
y el rojo muy intenso
          si te ensordece
               o te encandila
          si es abril
o lo parece
 
Desenrolla la alfombra
 
      será verde brotando
 
será agua.
 
 

Los niños de Oporto
 
Los niños de Oporto son azules o dorados
están dispuestos en enjambres en algunas paredes
se reúnen los dorados en unas,
los azules en otras
Todos de frente
te miran
tienen los culitos redondos y las mejillas rebosantes... l
os niños de Oporto en ocasiones salen a correr por las calles
y cuando saltan
quedan levitando unos instantes
 
Es hermoso verlos flotar por las calles que suben y bajan
En Oporto hicieron falta tantos niños
Yo, en cambio, soy de otro lugar y debo evitar
pasar por debajo de las escaleras o
que pase un gato negro por delante de mí o
tengo que estar atenta a hacer los cuernos hacia abajo en
                                             / precisas ocasiones. Tuve,
alguna vez, que
mojar el dedo en el vino derramado y
dibujarme símbolos en la frente. Tuve,
alguna vez, que
besar el pan
En Oporto hicieron falta tantos niños
Todos igualitos
de la misma especie
enjambrados en las paredes.
 
 

El almendro
 
El año en que estamos es la edad del almendro
EI jardín entero, su testimonio
No hay estrella fuera del destello
Fuera del rocío
No hay más que ayer en el charco
Las hojas se descomponen en el suelo
Sin remedio
En el tiempo acotado
En el país del jardín.
 
 

El devenir
 
Si caen
Si las estrellas caen
Si es el augurio
Si caen pero el augurio no aclara
—no aclara cuánto dura—
Si en el jardín las vimos
Si bajo el almendro fue sueño
Si la mano, en fin
Bajo las estrellas
que se nos antojó que caían
Si después no
Si muy después/
Después de Ellos
Si las estrellas cayeron
Si ahora están en el suelo
Están tiradas bajo el almendro
 
 
 
Instrucciones para comer una magdalena
 
No hay modo de recordar en el vacío
Haga la prueba
Verá
 
En el vacío todo cae, insensible, a igual velocidad
Los recuerdos se desmoronan sin ton ni son
y hacen unas montañitas en el fondo
que parecen hormigueros
 
En el vacío no hay fricción
no hay resistencia ni aceleración:
no hay matices
 
Póngase el guardapolvo, agarre la lupa
vea el tubo vertical por donde se despeñan (sin ton ni son)
los recuerdos blandos
lisos
que se igualan
que bajan como copos
 
¿Los ve?
¿Los ve amontonarse en el fondo así nomás?
Esos no son recuerdos tonales
No tienen espesor
No tienen masa
No tienen espinas
No pueden modelarse a su antojo (al suyo, digo)
 
¿Quién querría, dígame, tener esos recuerdos poligrillos?
 
 
(Del libro homónimo,
Ediciones del Dock, 2025)

Virginia Caramés

 

Virginia Caramés, nació en La Plata, vive en Buenos Aires. Publicó: Las cuerdas de Jacobo (no­vela, 2021) en Griselda García Edi­tora, y Aves, moscas y otras máquinas (poesía, 2023) y Las cuerdas de Jaco­bo (2024) en Barnacle. Forma parte de la Antología cubana de diez poe­tas argentinos El Silencio Organizado (SurEditores -La Habana-) 2024. Se desempeña también en artes vi­suales. Fue jurado en concursos de narrativa y poesía. Coordina el ciclo de entrevistas y lectura de poesía El Aparejo, que se desarrolla en La Casa de la Poesía / Biblioteca Evaristo Carriego, depen­diente de Red de Bibliotecas de la Ciudad de Buenos Aires.

Pueden LEER más poemas de la autora en entradas anteriores

jueves, 12 de marzo de 2026

ARROZ



Bienvenidxs a la feria. Elijan una palabra,
llévenla consigo hasta que crezca y se transforme
en otra palabra, que mañana signifique más.
El acto preside, pero antes, en general la palabra.
Elegir es un privilegio hermoso, por naturaleza libre.
Disfruten la feria, de eso se trata: ver y compartir,
escuchar y sentir, degustar y oler. Los signos
vestidos de gala, aunque insulte la comparsa,
o se beba de más. De eso se trata, diversidad,
diversión y distracción. Dejen un rato el dinero
en sus bolsillos, si es que lo tienen. Pasen y vean.
Sientan, escuchen y huelan; lo demás vendrá después
y lo que esté de más, estará de más:
nunca anochece si la dicha es buena.



Una muda de ideas significa:
juntar los índices, palmas arriba,
pulgares afuera. Ideas en las manos,
cerrarlas y soplar. A la cuenta de tres
liberarlas, lo más lejos posible del alma.
Aunque no sólo en lo externo
se puede cosechar, las ideas se concretan.
Las ideas sin palabras, son paracaídas sin piolín,
sensaciones grabadas a fuego
registros únicos, de una mente
que revela fotos en las sombras;
y al cabo de los años las olvida,
o idealiza su funeral.



He visto dulces chicas, paseando perros rabiosos;
las riendas eran de ella, el collar de él y la orquesta
de Belén. Entre los besos materos, en los lotes
pastosos de cuatro calles, se sentaron a esperar la tarde
que no caía, sino que crecía entre los árboles alrededor.
Para el firulais siempre es hora de morder, pero ella
lo acaricia, soltando la rienda, apretando el collar.
Él se entrega y lengüetea apoyado en sus muslos.
Ella sabe que manda, y eso le da paz, una paz natural
como el aire que hace chiflar las hojas. No es serena,
lo simula, es un instante de placer. Antes que él
pueda dormirse, lo despierta, vuelve a apretar el collar.
Le recuerda quién es y quién manda. Él sonríe despreocupado
y vuelve a lengüetear, se levantan con la energía de un duende
campero; pasean por la plaza, que gobierna el cemento
con dictadura, para que el pasto no desbande.
Ella sonríe mientras enreda la cuerda a su muñeca, y lo mira
con el amor que dan los que premian. Lo acaricia para ocultar
su frialdad, y lo lleva caminando a su lado
como un recuerdo constante de “lo que hay que hacer”.



Es la cocción fuente de sabiduría,
ni el comer, ni la crudeza, dan
espacio suficiente para domar el deseo.
Pausa que adoba el ojo de la tormenta
segundos antes de largar la partida,
entre miradas tentadoras,
antes del primer “hola”.
Los precios de las cosas, los síntomas.
“Araca” compadritos y compatriotas:
el arroz, noble servidor, almidón del país;
soporta un hervor, a toda costa.
Es nuestro fiel compañero, un remanso,
en el progreso de la historia.

(del libro "Arroz",
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)

Fernando Ayala


Fernando Ayala, nació en 1987, en San Justo, partido de La Matanza, Provincia de Buenos Buenos Aires, pero habita el barrio de Ciudad Evita desde hace décadas. Ha ejercido (sin diplomatura académica) el oficio de Periodista, gracias al cual se relacionó con escritores y poetas, que afianzaron su relación con la escritura. Colaboró con revistas de tracción popular y difunde obras de escritrxs, a través de su blog Esmeralda Literatura. Coordina junto a Rosa Oviedo, desde el 2025, el Taller Literario Realismo Mágico. Publicó junto a Barnacle: “Tanto Amor Plateado” (2017); “Conurbano, mano de obra” (2018) y “Fuera del Ombligo” (2021).


 

martes, 10 de marzo de 2026

POEMAS DE AMOR (Carol Ann Duffy)



A MILLAS DE DISTANCIA
 
Te deseo y no estás. Me encuentro
en este jardín respirando el color que tienen las ideas
antes de convertirse en palabras quietas en el aire. Tu nombre
es un espíritu pálido que repito respirando
una y otra vez, pero no estás conmigo. Esta noche
te pienso, te imagino, recuerdo tus movimientos mejor
que las palabras que ahora te hago repetir.

Dondequiera que estés, en mi mente me atas
con la mirada; aquí, conmigo, mientras la luz fría de la larde
se diluye en la tierra. No tengo muy clara la imagen de tu boca,
pero aún sonríe. Te aprieto más fuerte, a kilómetros de distancia,
 inventándome el amor hasta que el canto de las aves nocturnas
me interrumpe y convierte en recuerdos lo que iba
a ocurrir. Las estrellas nos filman, pero no nos vemos.
 


 
DALILA
 
Enséñame a cuidarte,
me dijo mientras
estábamos en la cama.
Le di mordisquitos en la oreja.
¿Qué quieres decir? Dime.
Se incorporó y cogió su cerveza.
 
Puedo acallar el rugido
de la garganta de un tigre,
o hacer gárgaras con fuego,
o dormir una noche entera
en la guarida del Minotauro,
o arrancarle la piel
a un oso atronador,
tan solo por un reto.
No hay nada que me asuste.
Ponme la mano aquí
 
—guió mis dedos hasta la cicatriz
de su corazón condecorado
con cuatro medallas al mérito guerrero-
no sé mostrarme amable, ni cariñoso, ni tierno.
He de ser fuerte.
¿Cómo curarme?
Me folló una vez más,
hasta quedar exhausto,
y luego nos dimos un baño.
Entonces posó su cabeza en mi falda
mientras oscurecía;
su voz, ahora en cambio, era un suave susurro
apenas perceptible.
Y sí, yo estaba convencida
de que mi guerrero
deseaba cambiar.
 
Para eso estaba yo.
 
Así que cuando lo intuí calmo y dormido,
cuando empezó, como de costumbre, a roncar
hice que se deslizara, cayese y se tendiera, bello e inmenso,
a lo largo del suelo.
Y antes de coger y afilar mis tijeras
—probándolas primero en el aire bíblico y oscuro- 
eché la cadena de la puerta.
 
Este es el cómo, el cuándo y el dónde.
 
Entonces, con manos apasionadas y cautelosas,
corté los rizos de sus cabellos.
 
 

ANNE HATHAWAY

Dejo a mi esposa mi segunda mejor cama 
(TESTAMENTO DE SHAKESPEARE)

 
La cama en la que hacíamos el amor era un vertiginoso mundo
de bosques, castillos, antorchas, precipicios, mares
donde él se sumergía buscando perlas. Las palabras de mi amado
eran estrellas fugaces que caían a la tierra como besos
sobre estos labios; mi cuerpo era el más tierno poema
para su cuerpo, un eco, una asonancia; su roce,
un verbo danzando en el núcleo de un sustantivo.
Algunas noches soñaba que me había escrito, que la cama era
una página para la mano con que escribía. Un idilio de amor,
una obra de teatro interpretada por las caricias, el olor,
    y la lengua.
En la otra cama, la mejor, dormitaban nuestros invitados,
babeaban sus prosas. Mi amado, vivo y alegre,
yace en el féretro de mi cabeza de viuda
como yacía conmigo en aquella segunda mejor cama.
 
(Del libro “Poemas de amor”,
Valparaíso Edic., 2018)
 
Carol Ann Duffy


(Traducción de Juan José Vélez Otero)
-Edición no Bilingüe-
 
 

Carol Ann Duffy. Poeta británica. Nació en Glasgow, en 1955. Graduada en Filosofía, ha sido escritora independiente y publicado varias colecciones de poesía: Standing Female Nude (1985), Selling Manhattan (1987), The Other Country (1990), Mean Time (1993), Selected Poems (1994) y The World's Wife (1999), entre otras. Su trabajo ha recibido numerosos reconocimientos, incluyendo T,S, Eliot Prize, el National Poetry Competition, el Forward Prize, el Whitbread Award, un Lannan Award y el E.M. Foster Award. Carol tiene una hija y ya en 1999 escribió su primer libro para niños:  Meeting Midnight  Ha editado varias antologías, entre las que destaca una con selecciones para adolescentes: I Would't Thank You for a Valentine. Carol Ann Duffy fue la primera escritora en ser nombrada Poet Laureate del Reino Unido, galardón que actualmente sigue ostentando, desde 2009, a pesar de las oposiciones con las que contó por su condición de lesbiana. Actualmente enseña Poesía en la Manchester Metropolitan University, además de mantener un abierto compromiso como activista en movimientos contra la guerra y en apoyo de los derechos humanos y de los colectivos LGTB.


Pueden LEER más poemas de la autora en entradas anteriores. 






 

domingo, 8 de marzo de 2026

EL ALBOROTO DE LOS PÁJAROS (2)

 


VILES PARTÍCULAS
 
A veces algo como un segundo
baña la base de esta calle.
El padre y sus dos ayudantes
obtienen permiso para irse.
Uno de ellos, una mujer, pregunta: «¿Por qué
vinimos ya para empezar,
a este reducto de humedad?».
 
Unos días son peores que otros,
aunque no podamos creer en ellos.
Pero eso nunca me preocupó,
razonaba el paciente.
 
Canta, desplaza, o nunca permitas que te malogremos
en marmóreo sentido, o el puño que lo representa.
Loado sea el príncipe que hasta aquí viajó
para negociar nuestra liberación, aunque parezca increíble.
 
Tienes razón. Las baladas se retiran
de regreso hacia la atmósfera.
No volverán a venir por aquí.
Reconcíliate.
 
 
 
CRIBBAGE, 1954, UTICA
 
No fue su cuerpo de azúcar moreno
(liviano, firmemente repleto) lo que nos dio el soplo
de la correcta duración. Eso quedó fijado
en otro siglo, o como
con las bandejas de hielo que gotean entre
manos hinchadas, igual que nosotros,
solo para pedir el perdón de un
perímetro, en el paraíso de los sacos de arena.
 
Más adelante se vio
que faltaba Spot, aunque los cielos del pozo
estaban sospechosamente tranquilos. ¡Canastos!
Ay... Es la última vez que me
mandan a por Juicy Fruit o
Black Jack. ¡Con uno de los dos basta,
y todos los antepasados
que se lanzaron en tobogán detrás de nosotros
tenían algo en mente para ti! Date prisa
o quédate al margen con uno o
dos vigilantes de pabellón. Y corta
sus propios postes, los minutos transcurriendo alegremente.
Mi cámara de oscuridad asombrosamente
aplica cupones de energía
hasta en Arizona.
 
 


PERO EN SERIO
 
No añadas ira a la distancia
que se tarda en llegar de aquí a la colina del centro
donde se alza la torre de zafiro.
Otros aparte de ti han hecho el trayecto, y hallado
poco de lo que maravillarse una vez concluida la llegada.
 
Tus palabras tienen demasiado significado una vez
se emiten. Guarda un epigrama
para la campana. Una vez decline
lo lucirás como una aprobación,
joya que no va a ninguna parte.
 
Por todo el arroyo donde una vez estuvimos
se absorben y desclasifican
nuevos juegos de pelota. ¿Acaso nos importa?
¿O ya es hora de volver a entrar?
La ley del silencio era una buena película.
¿Podemos dejarlo así?
 


 
John Ashbery 

(Traducción de Eduardo Iriarte)

 
(Del libro homónimo,Visor,2018,
         Título original:
         Conmotion of the birds, 2016)
 
 
MEAN PARTICLES
 
Sometimes something like a second
washes the base of this street.
The father and his two assistants
are given permission to go.
One of them, a woman, asks, “Why
did we come here in the first place,
to this citadel of dampness?"
 
Some days are worse than others,
even if we can’t believe in them.
But that was never a concern of mine,
reasoned the patient.
 
Sing, scroll, or never be blasted by us
into marmoreal meaning, or the fist for it.
Kudos to the prince who journeyed here
to negotiate our release, if you can believe it.
 
You’ re right. The ballads are retreating
back into the atmosphere.
They won’t be coming round again.
Make your peace.
 
 
 
CRIBBAGE, 1954, UTICA
 
It wasn't his brown sugar corsage
(light, firmly packed) that tipped us off
to the correct running time. That was fixated
in another century, or as
with ice trays dripping from
swollen hands, like us,
only to ask the pardon of a
perimeter, in sandbag heaven.
 
It was further noticed
that Spot was missing, though the well-house welkin
lay suspiciously undisturbed. Drat!
Aw... This the last time I get
sent out looking for Juicy Fruit or
Black Jack. One out of two is enuf,
and all the ancestors
who tobogganed down behind us
had a use for you! Quicken
or be sidelined with one or
two ward enforcers. And cut
its own poles, minutes ticking merrily.
My darkness camera amazingly
spews energy coupons
even in Arizona.
 
  
 
BUT SERIOUSLY
 
Do not include anger at the distance
it takes to get from here to the hill of downtown
that bears the sapphire tower.
Others than you have made the trip, and found
little to marvel at once the arriving was over.
 
Your words hold too much meaning once
they're released. Save an epigram
for the jar. Once it is lapsed
you’ll wear it like an endorsement,
jewel that goes nowhere.
 
All along the creek where we once stood
new ball games are being absorbed
and declassified. Does that matter to us?
Or is it already time to go back in?
On the Waterfront was a good movie. Can we leave it at that?

 
 John Ashbery (Rochester, Nueva York, E.E.U.U.,1927. Id.,Hudson, Nueva York;  2017). Poeta norteamericano, considerado el máximo exponente de la escuela poética neoyorquina. Profesor de literatura de la universidad Bard College, vive entre Nueva York y la ciudad de Hudson, en las riberas del río del mismo nombre, en el Condado de Columbia. Autor de más de una veintena de libros de poesía, ha sido distinguido con numerosos premios y reconocimientos, entre los que se cuentan el Premio Pulitzer, 1976, por su libro Autorretrato en un espejo convexo, meditación poética sobre la pintura homónima del artista renacentista italiano Parmigianino (Self-portrait in a convex mirror); el Premio Nacional del Libro, La medalla Bollingen y el reconocimiento de la academia de los miembros del dei Lincei de Italia Ha sido el primer poeta de lengua inglesa en ganar el Gran Premio de las Bienales Internacionales de Poesía de Bruselas y, en 1992, obtuvo el premio de Feltrinelli de Italia para poesía internacional. Ashbery realiza su obra artística principalmente en un ámbito meditativo, en el que intenta hacer confluir el lenguaje y los estilos contemporáneos, a menudo derivados del mundo de las comunicaciones o particularmente de la cinematografía y del espacio coloquial corriente, manteniendo siempre una correlación con el mundo urbano neoyorquino que le proporciona el trasfondo a su articulación poética. El ingenio verbal, la intensidad lírica y la lógica paradójica colaboran en su escritura, en una conspiración contra la previsibilidad y el tedio. Algunos de sus libros son: The Ice Storm . La Tormenta de hielo. (1987), Flow Chart . Organigrama (1991), Hotel Lautréamont (1992), And the Stars Were Shining Y las estrellas estaban brillando (1994), Girls on the Run Niñas en acción (1994), Can You Hear, Bird? Puedes escuchar, Bird? (1995), Wakefulness En alerta (1998), Your Name Here Pon tu nombre aquí (2000), As Umbrellas Follow Rain Como los paraguas siguen a la lluvia (2000), Chinese Whispers Susurradores chinos (2002), Where Shall I Wander Donde iré a vagar (2005), A Worldly Country Un país mundano (2007).
 
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