sábado, 17 de noviembre de 2018

CON ESTE CALOR PIENSO EN TI


























Con este calor pienso en ti
tu desnudez
tu cuello tus muñecas
las cosas que me decías
con los pies como una blanca paloma descansando en un almohadón.

Con este calor pienso en ti
no sé si lo que más recuerdo
lo que viene a mis ojos
es tu cuello tus muñecas
tus pies descalzos
las cosas que me decías cuando eras mía.

Con este calor amarillo pienso en ti
en la habitación de un hotel con este calor amarillo pienso en ti
y me despojo de mi soledad
mi soledad que se parece un poco a la muerte.



DOS AMORES

En un corazón no caben dos amores
mentira
puede ser.

En la ciudad de las lluvias frías
es de noche y estoy tumbado en la habitación de un hotel
mis ojos están clavados en lo alto
pasan nubes por el techo
pesadas como los camiones que corren por el asfalto húmedo
y a la derecha a lo lejos
una construcción blanca
tal vez de cien pisos
en lo alto brilla una aguja de oro.
Pasan nubes por el techo
nubes cargadas de soles como barquitos de sandías.
Me siento en el alféizar de la ventana
el reflejo del agua acaricia mi rostro
¿estoy a la orilla de un río
o a la orilla del mar?

¿Dónde está aquella bandeja
en aquella bandeja rosada
fresas o moras?
¿Estoy en un campo de narcisos
o en un bosque de nueces nevadas?
Las mujeres que amo ríen y lloran
en dos lenguas.




Nazim Hikmet  (Turquía, Salónica, 1902 - Moscú, Rusia, 1963)


(Versiones de Fernando García Burillo)




IMAGEN: La modelo turca  Ernaz Golrokh.



jueves, 15 de noviembre de 2018

LA SEPARACIÓN SE BALANCEA EN EL AIRE COMO UNA BARRA DE HIERRO






















La separación se balancea en el aire como una barra de hierro
que golpea mi rostro mi rostro
estoy aturdido

huyo la separación me persigue
no puedo escapar
me fallan las piernas me derrumbaré

la separación no es tiempo ni camino
la separación es un puente entre nosotros
más fino que un cabello más cortante que una espada

más fino que un cabello más cortante que una espada
la separación es un puente entre nosotros
incluso cuando sentados nuestras rodillas se tocan.



A VERA

Me dijo por qué no vienes
por qué no te quedas
por qué no sonríes
por qué no mueres
He venido
Me he quedado
He sonreído
He muerto




Nazim Hikmet  (Turquía, Salónica, 1902 - Moscú, Rusia, 1963)


(Versiones de Fernando García Burillo)






martes, 13 de noviembre de 2018

UNA MAÑANA BOREAL

















LO ABRAZA

Atrapado
hundido en ese punto de dolor 
situado en la tercera vértebra 
de su espalda 
concentra
—a través del vidrio— 
su mirada en el hijo vencido 
que aplaude y llora en el jardín

ya, muchas veces, quiso salvarlo
abrazar su cuerpo
llagado de marcas
y lastimaduras
autoinfligidas
pero no...

como si la vida, como si su vida 
fuera un tonel sin fondo 
un torrente interminable

como si ese punto físico de dolor 
situado
en la tercera vértebra de su espalda 
fuera una transmutación, 
un hilo
que une todas las cosas
que llamamos “lo incomprensible”,
como si ese punto físico situado en la tercera vértebra de la
                                                    /espalda
soportara
los males del mundo
mira, otra vez, a su niño grande
lo abraza lo acaricia
recibe ese instante
con el peso de lo que no puede
ya salvar ni sostener.



Carlos Battilana


(Del libro Ramitas 
Poesía reunida (1992-2018)
ed. Caleta Olivia,
2018)
-libro en papel: Obsequio 
de Valeria Cervero.




Carlos Battilana. Poeta argentino. Nació en Paso de los Libres (Corrientes), en 1964. Reside en Buenos Aires. Sus libros de poesía son Unos días (Libros del Sicomoro, 1992), El fin del verano (Siesta, 1999), La demora (Siesta, 2003), El lado ciego (Siesta, 2005) y Materia (Vox, 2010). También publicó las plaquetas Una historia oscura (Ediciones del Diego, 1999) y La hiedra de la constancia (Color Pastel, 2008). Una antología de sus poemas apareció en Presente Continuo (Viajera, 2010);  Narración (Vox, 2013); Velocidad crucero (2014) Un western del frío (Viajero insomne, 2015) y Una mañana boreal (Club Hem, 2018). Poemas suyos aparecieron publicados en diversas antologías (Poesía en la fisura, La voz del erizo, Poesía argentina año 2000, Poesía en el subte, Antología Zapatos Rojos, Hotel Quequén Poesía), revistas (Diario de Poesía, Vox, Hablar de poesía, Tsé Tsé, La Mineta, Crisis, Paredón, Nómada, Blanco Móvil, Carpetas de poesía argentina, La Carta de Oliver, entre otras) y suplementos culturales (Clarín, La Nación, entre otros). Es docente de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Buenos Aires. Integró el consejo de Redacción de la revista Abyssinia.


IMAGEN: La fotografía del autor fue tomada por Gustavo Gottfried.




domingo, 11 de noviembre de 2018

UN WESTERN DEL FRÍO



Estoy aquí, como una madera 
estriada, deshaciéndose.

Hace días 
una imagen
me persigue, y si digo que no es real, 
fabulo.

Como una suave madeja 
insiste el pequeño pasado, 
su fulgor,
y si bien no son travesías 
ni grandes hazañas 
las que narrar, 
esa imagen 
hecha de breves 
esfuerzos
hoy supera la línea de flotación.

En el frío de un mes invernal
en una plaza austera,
hay yuyos maltrechos, pasto, algunos
juegos aquí, allí

una chica sonríe y hamaca 
con suave inquietud 
a un niño de 2, 3 años.

Esa imagen 
insiste.
Como una gramática 
que las colonias heredan, 
como esos viejos sabios 
cuya sabiduría 
es decrépita 
pero a la que aún 
se le concede 
algún valor,
respiro el aire de la estación, y no
puedo sino retener
un rostro, una mano, el cuerpo
cierto. Alguien -un ser que pertenece a la vida- 
me mira, 
y saludo con la incertidumbre 
que los días conceden.
Quieta lumbre.



AL DÍA SIGUIENTE


(una conversación con Omar Chauviê)

Cuando leí por primera vez a Vallejo 
—a los 18 años-
fue un relámpago
algo que no podía comprender bien

...dije, esto era lo que había que hacer

recuerdo que lo leí 
previamente 
a una operación

yo estaba feliz en mi cama
en la soledad del hospital,
al día siguiente me pondrían anestesia general
pero yo ya había leído a Vallejo
por si acaso.



Carlos Battilana (Argentina, Corrientes, Paso de los Libres, 1964)


(Del libro Ramitas 
Poesía reunida (1992-2018)
ed. Caleta Olivia, 2018;
original en Un Western del frío, 
(Viajero Insomne, 2015)
-libro en papel: Obsequio 
de Valeria Cervero.





viernes, 9 de noviembre de 2018

LA DEMORA




PASEO 


Las hierbas son como luces encendidas: el viento trabaja y desvía sus partes minúsculas. No me dedico al placer, solamente a apoyar con mi hija el cuerpo en la arena. Nos abrazamos, y vemos a lo lejos, sobre la línea del horizonte, los árboles perdidos. Acompaño a Sofía a correr, hacemos cosas con la tierra, acumulamos piedras y ramas pequeñas. Sin saber si el viento va o viene en dirección contraria, respiramos, reímos con leve sonrisa, reconocemos en la extensión la tibieza del momento.



CONDICIONES

Acerca de ramitas hinchadas
por húmedas enredaderas,
nenúfares, coloridas flores
del trópico,
así, en ese microclima,
buscar con paciencia
la sombra
espesa de la época,
sitiar la precisa palabra
que incorpore
lo perdurable
y lo que, en su desecho,
proporciona
estupor.

Tocar lo palpable,
hacer que la única conquista
suponga
la certeza de las palabras. Oír. Conversar.
Un diálogo
que restaure
lo que tiene de preciso
el día.



FORMAS

En el círculo cerrado
que el viento atrae
en esta pequeña habitación
protegida de tumultos y escarcha
¿porqué será
que ese duro sonido de la ciudad
separa
como una ínfima línea
la materia
de sus palabras?
Si las palabras
derivan de las cosas,
si las letras
-como signos helados-
provienen de una plena
sustancia
¿qué será ese mínimo indicio
de los objetos, de las formas,
de esa materia
que se resiste?


EL ESTADO

Leo a Pasolini, ordeno.
Autos, colectivos en derredor. Todo
permanece quieto. También
mi cuerpo. Años atrás
por esta calle del frente
mi hermano y yo
viajábamos,
entendíamos el mecanismo
del país. Hoy
todos sonríen. Asumió
el nuevo gobierno,
las cosas están
en paz.
La poesía
no es
epifanía
ni un recuento
de revelaciones. Eso
es falso. Calibrar
con precisión
aquello
que como un gusano
roe
lo más preciado
del dolor, ésa
parece una forma
de decirme
puntillosamente
que no todo
está en paz.




Carlos Battilana (Argentina, Corrientes, Paso de los Libres, 1964)


(Del libro Ramitas 
Poesía reunida (1992-2018)
ed. Caleta Olivia, 2018;
original: La demora
(Siesta 2003)
-libro en papel: Obsequio 
de Valeria Cervero.


IMAGEN: Una de las cajas del artista norteamericano Joseph Cornell.



miércoles, 7 de noviembre de 2018

UNOS DÍAS / EL FIN DEL VERANO


















POEMA

es así:
un dibujo
ciertos lemas

yo diría
un racimo de signos
que sirven
de muro de contención.



ESTACIONES

                     a Damián F. Pedemonte

Cada época tiene la eficacia de un nombre.
Una posesión
un cierto vestigio en la luz
la memoria que sólo recorta
el significado
de unas pocas escenas.

Este argumento parece débil:
los hechos se destrozan con el tiempo
y nada los vuelve
posibles.

Sin embargo
hay
una especie de
música de la memoria
que resiste en su bruma.

El agua
se escucha correr.
Los días se agrupan en alguna parte.



UNA HISTORIA OSCURA

¿Qué es trabajar?
Hacia el mediodía
sin literatura qué
adorar, perjudicado por pasiones
que no comprendo,
retomo mi tarea
ordenadora. Los papeles
yacen aquí y allá
mis pasos cubren de polvo
el pequeño espacio: no respiro.
Algo atasca, atormenta;
sin querer
este sitio separa.



Carlos Battilana (Argentina, Corrientes, Paso de los Libres, 1964)

(Del libro Ramitas 
Poesía reunida (1992-2018)
ed. Caleta Olivia, 2018;
originales de: Unos días
Libros del Simoro, 1992 
y de El fin del verano
Siesta, 1999)
-libro en papel: Obsequio 
de Valeria Cervero.


IMAGEN: Pintura op.art de Bridget Riley.





lunes, 5 de noviembre de 2018

LUGARES DONDE UNA NO ESTÁ























EQUILIBRIO

3.

Dos veces me mudé de esa casa, y dos veces los ambientes se llenaron de objetos y memoria y me ocupé de vaciarlos; la primera pensando en la gracia de lo que está concebido para la liviandad y la segunda ya volcada hacia el placer pesado de lo que tiene estructura. Sin embargo, una despierta en mitad de la noche con los ojos bien abiertos, busca algo en los bol­sillos del pantalón que está junto a la cama, mira la oscuridad intentando descifrar a qué laberinto la han llevado, donde los planos se acumulan, todo está desfasado y se desvanece con­tra el tacto.
Y pensar que se cree tan ciegamente en los sentidos y la ca­pacidad de discernir: con sólo bajarnos, por distracción, del subte una estación antes de la que nos deja en nuestra casa, sentimos el temeroso mareo del que se asoma a la locura. Em­pezamos por forjarnos referencias y de allí a la así llamada carga simbólica hay un paso. “La inmovilidad de las cosas que nos rodean es una cualidad que nosotros les imponemos con nuestra certidumbre de que ellas son esas cosas, y nada más que esas cosas, con la inmovilidad que toma nuestro pen­samiento frente a ellas”, según Proust. Aun así yo solía seña­lar en la pared de la otra casa una zona moteada, explicando que mi amiga había reído con la boca llena de vino, y muy pronto en esta casa, en nuestra primera fiesta, abriste una botella defectuosa y el vino retornó a su huella, salpicando el techo blanco otra vez como una risa.

Del libro: Lugares donde una no está 
Poemas 1996-2016, Gog y Magog,2017, 
original en La tomadora de caféVox, 2005.
Laura Wittner






Laura Wittner (Buenos Aires, 1967).  Es Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires, coordina talleres de poesia y traducción y trabaja como traductora para diversas editoriales. Publicó los libros de poesía:  EI pasillo del tren (Buenos Aires, Trompa de Falopo, 1996). Los Cosacos (Buenos Aires. Ediciones del Diego, 1998). Las últimas mudanzas (Bahía Blanca, Vox. 2001). La tomadora de café (Bahía Blanca. Vox. 2005). Lluvias (Buenos Aires, Bajo la Luna, 2009). Balbuceos en una misma dirección (Buenos Aires, Gog y Magog, 2011) y La altura (Buenos Aires, Bajo la Luna, 2016), y las antologías; Noche  con posibilidades (Montevideo, Civiles iletrados, 2011). Por qué insistimos con los viajes (Torrequemada, Ediciones Liliputienses, 2012/2017) y Jueves, noche (Leiden Bokeh, 2016). Poemas suyos han aparecido también en diversas publicaciones y antologías de Latinoamérica. España. Francia e Inglaterra. Ha sido traducida al inglés, al francés y al alemán. Es además autora de libros para chicos: Cahier du temps (París, Actes Sud,  2006). Cumpleañeros (Buenos Aires, Brujita de Papel, 2007). La noche en tren (Buenos Aires. Tres en Línea, 2008). Gato con guantes (Buenos Aires, Tres en Línea, 2009). Eso no se hace (Buenos Aires, Limonero. 2015) y Veo veo - Conjeturas de un conejo (Buenos Aires, Tres en Línea, 2015).






sábado, 3 de noviembre de 2018

MIS PADRES BAILAN JAZZ EN EL CAFÉ ORIÓN






No es que leamos mal los signos.
Es que las cosas no son signos.
Andan solas, tan sueltas
que pueden deshacerse.
No bailar la última pieza
sino la anteúltima
y la última escucharla
llevando el ritmo con los dedos
en la mesa de vidrio
no es falso amor.
Erramos si alguna vez
creímos en esto.



(sólo una teoría)
  
...cambiar de tren en Pisa
donde se han mezclado los andenes, los carteles
a mano traen indicaciones erróneas,
tachaduras... cruzar dos veces el mismo
pasaje subterráneo
para salir al mismo andén, donde llegará o
no llegará el tren,
enfocando sin anteojos las señales...

...estar en el mundo como en un tejido
que se sostiene en estaciones y aeropuertos
-y en cada punto titilante hay un amor:
que el mundo esté lleno de amor
tan al alcance de la mano
y sin embargo uno vaya cambiando
de tren, cansado, silencioso,
eligiendo sin mucho pensar un hotel,
un bar, un baño,
una ventanilla a favor o en contra de la marcha.
Así junto con el viento marino y la luz
que cesa ante un túnel para luego
reaparecer, el amor puede también acariciar
entrando por la ventanilla
sin necesidad de separarse de los otros elementos.



AUNQUE LA OBSERVEMOS DURANTE HORAS

No conocemos a Janet más que por su retrato.
Sin embargo pensamos en ella
en su costumbre
de elegir distintos duraznos de la frutera
para cortar de cada uno la mejor parte.
A veces pasa
que todo lo que podemos saber
de alguien en el mundo
es esto: se sienta junto a la ventana,
toma café, mastica, busca
con el cuchillo el punto tierno
de la fruta.




Del libro: Lugares donde una no está 
Poemas 1996-2016, Gog y Magog,2017, 
originales en  El pasillo del tren
Trompa de Falopo, 1996.
Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)








jueves, 1 de noviembre de 2018

LOS COSACOS Y OTRAS OBSERVACIONES















NARANJAS

Golpeando contra antiguos paisajes familiares
te hace temblar un sueño: más allá
de la ventana oscura
pasa un camión con su carga de naranjas.


Del libro: Lugares donde una no está 
Poemas 1996-2016, Gog y Magog,2017, 
original en  Los cosacos y otras observaciones
E. Del Diego, 1998.
Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)







martes, 30 de octubre de 2018

LA TOMADORA DE CAFÉ

























4

Otra vez sólida y eterna
en la oscuridad del microcine.
Cuántas películas sirven para que una mujer
vaya volviéndose linda: si tiene tacos, si no,
si tiene la nariz medio ganchuda pero esa
sonrisa a medio armar
y esos miedos poéticos que un buen director
sabe enmarañar con uno o dos
mechones sueltos cuando se trata de su actriz
o de su espectadora, a quien sin conocer
ilumina y maquilla,
dejando que se entregue
a voluntad
al deleite, en la oscuridad.


5.

A dos metros: mujer con bolsa de tela
de la que sobresale una planta de aloe
mediana, sana (sana, mediana).
Enfrente: chica tocando las telas que mira
mientras se pasea entre pasillos
flanqueados por largos tubos de cartón
envueltos en lunares, lonas, zarazas, lanas a rayas.
Y arriba, en un balcón puesto a la venta:
señora que fuma sentada, vuelta al tráfico entrante,
observando el esforzado serpenteo de la avenida.
Tres maneras de enfocar a una muchacha.


Del libro: Lugares donde una no está 
Poemas 1996-2016, Gog y Magog,2017, 
original en  La tomadora de café
Vox, 2005.
Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)



IMAGEN: La cantante y actriz Barbra Streisand.





domingo, 28 de octubre de 2018

PERSPECTIVA DESDE UNA BAÑERA
















Después habrá una discusión.
Por ahora todo es cerrar los ojos,
mantenerlos cerrados a la altura del agua,
respirar, volver a sumergirse.
El límite entre el agua y el aire
coincide con la línea de pensamiento
que lo que hace es fundir y refundir
en cualquier orden
un par de escenas o secuencias, fotografías
tomadas con una cámara automática,
siempre más o menos el mismo material,
- es lo que se ha podido reunir -
animales salvajes avanzando
hasta quedar en primer plano,
alguien que le enseña a una chica
a usar una pistola en el desierto,
o igual una persona en una bañera
- y aquí vendrá la discusión:
quién es la persona,
quién soporta
la línea de pensamiento, o quién
apretó el gatillo,
tomó la foto, quién señaló la posición
donde habría que ubicarse
para obtener una buena vista aérea
de la bañera.

Del libro: Lugares donde una no está 
Poemas 1996-2016, Gog y Magog,2017, 
original en  Las últimas mudanzas
Vox, 2001.

Laura Wittner (Buenos Aires, 1967)





IMAGENMujer en la bañera,  pintura de Antonio López.





viernes, 26 de octubre de 2018

VERSIONES DEL PARAÍSO























HICIMOS DE LA ORILLA, UNA CASA

a la altura de las circunstancias
pensamos: nada puede llevarnos de vuelta
estamos a salvo
y nos dimos a la tarea de construir una familia.
Nuestros hijos crecerían entre cañas
les lavaríamos el barro de las piernas
cuando atravesaran descalzos la laguna.
El frío, como un pájaro de mal agüero
habría quedado atrás, olvidado
en una bolsa de plástico negra
a los tumbos por la montaña.



DESPUÉS DE UNA LARGA CHARLA TELEFÓNICA


Es tarde y por la ventana se cuela el último frío del invierno
-vieras qué torpe es mi ventana para cerrarse
cómo deja pasar el aire-.
La ropa cuelga como una bandada de pájaros muertos,
se beneficia, sin duda, de la corriente
pero yo, qué decirte
me sumerjo en una vigilia lejana, de otro tiempo;
no se condice con la sensatez de mis hijos
del hombre que duerme conmigo.

Pienso que es un preludio mi desvelo
la antesala a un episodio vital, impredecible
que no llega
y mientras tanto camino por la casa
atravieso la cocina, el living
traslado pequeños objetos
que acomodo ahí donde parecen estar mejor,
pero es inútil
me arrastra una tristeza antigua
de hojas secas, abandonadas por el viento.

Las vieras, se acumulan detrás de nuestra puerta
mariposas de alas oscuras, ramilletes, parvas
de hojas, —mientras pasan dos, tres, cuatro años-
dejan un reguero cansado de pólvora
-¿no barría el tiempo las hojas?, ¿no las llevaba lejos
el curso previsible del invierno?, ¿no despertábamos un día
como pichones entre la maraña de brotes?—.


Se deslizan por debajo de la puerta y yo las recibo, amiga
la palma abierta de las hojas, sus nervaduras
en la palma de mi noche o mi mañana.
A ver: ésta promete un futuro apacible
pero esta otra; la malaventura me atraviesa la espina
y acaricio la posibilidad de una catástrofe
la destrucción total y más perfecta
de este andamiaje familiar que nos sostiene,
hasta que te escucho, del otro lado de la línea
pero si son sólo hojas, decís
si basta con hacerlas crujir entre los dedos

para quebrarlas y que desaparezcan.



NADA CAMBIABA y A LA VEZ

todo se volvía tibio más amable.
Las lavandas erguidas
militantes en su causa natural
como diciendo
acá el alimento, la casa;
el perfume de la salvia
el viento que dibuja el contorno
de pinos como iglesias.

Puedo verte: abrís ventanas
acomodás muebles, barrés
lo que fue dejando el día
todo es luminoso y no hay dudas
tu mano se apoya en mi espalda
mi brazo en tu nuca.
Vamos, vamos, decís
mientras suena Ben Harper
y marcás con el dedo índice
el ritmo de la música
si hasta los chimangos cantan
en la noche iluminada.

Cierro los ojos.
Te ofrezco, al fin

mi mejor versión del amor.




Carolina Esses





Carolina Esses.  Poeta argentina. Nació en Buenos Aires en 1974.  Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires. También realizó estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Publicó los libros de poemas Duelo (Ediciones En Danza, 2006), La serie "Arpones" se publicó en 2006 en la antología Hotel Quequén, Edit. Sigamos Enamoradas; Temporada de invierno (Bajo la luna, 2009) y Versiones del paraíso (Ediciones del Dock, 2016), de donde fueron extraídos los poemas publicados.  Sus poemas fueron traducidos al francés y al inglés en antologías y revistas. Es autora de varios libros de literatura infantil. Escribió crítica literaria durante muchos años en la revista de cultura Ñ y ahora lo hace en el suplemento “ideas” del diario La Nación.  También es narradora: Un buen judío, publicada este año por Bajo la luna, es su primera novela.




miércoles, 24 de octubre de 2018

BUCÓLICO PAISAJE DE CLASE MEDIA















Todo lo que queremos, dije
está dentro del perímetro de esta cama,
dos metros cuadrados suspendidos
a treinta centímetros del suelo.
Soy un niño, repetía Manuel
mientras jugaba con una moneda.
¿Y yo? Podría seguir un rato largo
ensayando estos ejercicios
de estiramiento, patas para arriba
sobre la apelmazada resistencia del colchón.
¡Niño!, gritaba mi hijo
la palabra oída en la tele
lejana a nuestro nene o chico.
¿En qué idioma hubiésemos hablado
de quedarnos para siempre en esta cama?
Nos encontrarían muertos
los ojos fijos, dulcemente adormecidos
en nuestro bucólico paisaje de clase media.
Así, dicen, se muere de hambre
el cuerpo entra en una ensoñación
y se abandona a las visiones
como quien en medio del desierto
imagina un oasis.
No soportaríamos el hambre, dijiste
y fue tu manera de negar mi primera frase.
No, no todo lo que queremos
está dentro de los límites de esta cama.
Antes de cerrar el libro que leías
plegaste con prolijidad una de las hojas,
Manuel bajó con una pirueta de la cama
y yo me dispuse a guardar juguetes, ropa
a dejar fuera del alcance de mis hijos
monedas o botones.



Carolina Esses (Buenos Aires, 1974)