lunes, 30 de marzo de 2026

BREVIARIO

 


David Smith

Sentado en el jardín de su casa en Bolton Landing, contempla el fluir lento del río. Delante del río, ve una hilera de pájaros de hierro, cuello y pico extendidos.



Antigüedad II

Tribus fantasmas construyen una arquitectura efímera. Las huellas desaparecen en la tormenta de arena. La arena sepulta pagodas, palacios, maderas fragantes



Progreso

Un pato recorre el mismo río. Nada y nada en círculos. Mientras nada, las revoluciones industriales se suceden impetuosas. El tiempo duele.



Arte II

Se para frente a la corteza de un árbol. Entona el cántico que cantaron sus ancestros. Mientras canta, su mano dibuja colores que se entrecruzan. Canta y dibuja.



Tolstoy

Vaga entre la nieve. Arrastra su pelo blanco y desprolijo. Recuerda su pasado disoluto.
Sus libros circulan a través del mundo. Es venerado en toda Rusia.



Dimensiones

Se sientan en un banco en el parque. Miran a los chicos jugar en el sube y baja, correr riendo, rodar por el pasto. Contemplan la fuente y el agua caer. Saborean el olor de los jazmines. Los árboles ensordecen el ruido de la calle. Resguardan el olvido.



Guerra II
 
Se escucha la explosión de misiles y drones. Avanzan tanques. Buques de guerra descansan en un apacible mar azul.



Desierto

Las arenas se presentan infranqueables. No se oye crujir de hojas, ni trinos, ni encender de motores. Sobre la arena hay restos de una ojiva nuclear.



Enero en Beacon 

Te sentás en el banco y mirás el río helado. El río no avanza ni retrocede. Te invade una sensación de paz.



Ciudad

El café de la esquina, el bar en el Bajo, las librerías de Corrientes: la memoria es un mapa.



Sueño

Las rodillas contra la tierra y el cuerpo inclinado, recoge agua con la mano. Acerca la mano a la boca y bebe despacio, con placer. Sueña que es árbol.



Afrodita

Veneran a la diosa de piedra que bajó desde el cielo hacia la espuma. Atraviesan siglos y mares para entrar en el templo. Depositan estatuillas y aves sangrantes. Confían en que sus ruegos serán cumplidos.



Hemiplegia

Cada mañana, cuando se despierta, su mente ve un cielo. Ve un azul uniforme, y borra los rojos y naranjas del cielo anterior. Cada mañana, cuando se despierta, su mente ve un río. Siente el fluir calmo del agua, y borra el fluir alegre del río anterior. Cada mañana es un ejercicio de aceptación.

(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)

Judith Filc


Judith Filc nació en Buenos Aires en 1962 y vive en Estados Unidos. Es poeta, ensayista y traductora. Publicó los poemarios “Lagos”, “Vida en la tierra”, “Resquicios”, “El otro lado” y “Transducciones”, entre otros. Desde 2012 hasta 2018, administró el blog Word Creation/Crear con palabras, donde publicó sus traducciones al inglés de poesía latinoamericana. Sus traducciones “Ghost Opera”, de Mercedes Roffé, y “A Certain Roughness in Their Skin”, de Jorge Aulicino fueron impresos por co im press y Tupelo Press, respectivamente. Varias de sus traducciones al inglés de poemas en español fueron publicadas en revistas literarias en inglés, entre ellas, “Fado”, de Silvina López Medin, en Tupelo Quarterly, y “Death by Fire”, de José Antonio Mazzotti, en Poetry International. En 2023, la revista literaria The Masachussets Review publicó su libro de ensayos “Coming Home” en formato electrónico.

Pueden LEER más poemas de la autora en entradas anteriores.




sábado, 28 de marzo de 2026

DESECHO E IZQUIERDO


Lo que se dice Nadie


¿Por qué Nadie me quiere?
¿Por qué justamente Nadie?
¿Y por qué tanto
me quiere?

Ustedes son testigos:
mucho, muchísimo
me quiere Nadie

Nadie se desvive por mí
Nadie por mí se muere de amor

Pero yo, desgraciado
no quiero a Nadie

¡Oh, Nadie!
 


Buen cliente


Expeditivo, lo trabaja

A sus requisitorias
no me presto:
sí me vendo -1000 pesos-
por un rato

Indaga mi culo
y obtiene el vencimiento
de su interés.
 


Ave


Menos cerca del pavo real
que del pavote
me pavoneo

Me pavoneo
cercado por pavotes
y pavos reales.
 



A mi cabeza


O me falta
o está flojo
un tornillo

Mi conciencia
de que falta
o está flojo
un tornillo

no me falta

y mi empeño
en el registro
substancioso
-de que falta
o está flojo
un tornillo-

no está flojo.
 



Esfinteriana


Contienda entre el esplendor que sostiene
la dinámica revolucionaria del afán expulsatorio

y el obstruccionismo reaccionario al servicio
de la confabulación retentiva

¡¿Y en esta mierda
hay un goce?!
 



Fascino


Los fascino con el tamaño
los alarmo
los reviento

Lo mío es en ocasiones
-con fajada-
definitivo.
 



Se cumplió


Yo
no daba nada por mí

Y mírenme
                  a dónde llegué

Después de esto sí que no hay

NADA.
 




A Sir John Mandeville (siglo XIV),
el testigo


1

Estuve allí
en el paraíso
pero tampoco
del paraíso
puedo hablar.


2

Tan poco
puedo hablar
del paraíso
Apenas
jurarles 
que estuve allí.

(del libro ‘Desecho e izquierdo’ 
(2ª edición: Editorial Leviatán, 
Buenos Aires, febrero 2026,
poemas enviados por su autor, a 
modo de colaboración para la Biblio).

Rolando Revagliatti


C.V. muy abreviado:

Rolando Revagliatti nació el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside. Publicó en soporte papel un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos, relatos y microficciones y diecinueve poemarios. En ediciones digitales se hallan los seis tomos de su libro “Documentales. Entrevistas a escritores argentinos”, conformado por 159 entrevistas por él realizadas. Todos sus libros cuentan con ediciones electrónicas disponibles en http://www.revagliatti.com  - Más de 1700 videos en los que ha grabado poemas y otros textos literarios de muy diversos autores se encuentran en https://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti/videos y en https://www.arcoiris.tv/fonte/Rolando%20Revagliatti/

IMAGEN:  Rolando Revagliatti- Foto Flavia Revagiatti

 

jueves, 26 de marzo de 2026

FUGITIVO

 


Este es mi momento

El agua creciendo en el agua. 
El cielo mirándose en el agua.
El agua pasando por los dedos del agua.
El cielo caminando en el cielo.
Este es el mundo, este 
es el mundo como debe ser.



Hogar suspendido

Respiración 
naciente 
y otra vez 
naciente respiración…

En el aire todo 
se sostiene en un 
aparente 
                  punto 
movedizo en el agua 
día que se va. 

También un hogar 
suspendido, esta luna 
que irrumpe desde un punto 
del cielo.

Somos, casa
                     del tiempo,
tajo del ser,

y soy reja
                 y puerta, soy
                                        grito y
silencio sostenido en un
adentro,
 
                intenso, enorme,
a distancia
                    sin centro,
a cielo abierto.


Ahora

qué esperanza
            nos ata 
a una nube de lluvia, 

que en el ojo 
en la punta de un hilo 
es el mundo.



“Esta es mi casa”

Un tallo se agita 
                    entre delgadas 
olas que suavizan
en el viento, 

                    banderas.

Brota el hondísimo
                    instante

sobre el río de ahora.

                   Lento se abre 
un silencio 

que traza 
                  una línea de nubes 
                    
        de deseo,

ahí, donde 

el instante dice, “esta es mi casa”.



En el aire

De otro mundo 
son estos peces que se mueven 
en el aire 

de un tapiz rojo con verano.



Un jardín

Puedes soltar tu cuerpo 
en algunas líneas soñadas 
que instalas en verdes 
y azules equilibrados cuyas luces 
se abren a un jardín que no es 
de este mundo.



Nubes y momento oscuro

                          Fuerte 
                  envolverte en la mantita 
                          de lo que fluye por que sí.
                            Delante 
                  de tus propios ojos, 
                        el trote ciego de la caída 
      de las voces posando como alguien colgado que va a caer.
El tajo de la nieve en la oscuridad que se va con las nubes.


(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)
Fabián Harrero


Fabián Herrero (Santa Fe,1965) Profesor en Historia (UNL). Doctor en Historia (UBA). Investigador de Conicet (UBA, Instituto Ravignani). Profesor titular ordinario en UADER, sede Paraná. Publicó como historiador, más de diez libros  y más de cincuenta artículos en revistas nacionales e internacionales. En la década de 1980 formó parte de los talleres coordinados por Hugo Gola y también los dirigidos por Edgardo Russo y Juan Manuel Inchauspe. Ha publicado catorce libros de poesía, entre otros: “Quién no le tiró una piedrita al mundo. Poemas”, 1988-2018 (Alción, Córdoba, 2020); “La luna tiembla en mi cuerpo de agua” (Barnacle, 2021); “Días como perros perdidos” (Barnacle, 2022),“La nube es una flor que arrancó sus raíces” (UNL, 2023), con un epílogo de Sergio Delgado y “La nostalgia es la que hace sonar el tambor de mi corazón” (Barnacle, 2025).
Actualmente vive en la ciudad de Mar del Plata.


martes, 24 de marzo de 2026

ALGUIEN ME ESPERA EN CASA

 


Me lleva veinticinco años. Nació exactamente el día en que 
nació mi padre, el mismo año, en otra ciudad. Una ciudad 
pequeña cerca del mar, aunque él diga que el mar queda 
demasiado lejos, que todo lo que siempre quiso parece 
estar cerca, pero no es capaz de agarrarlo.

Sus ojos azules son como todas las cosas trilladas azules: 
diáfanos, apacibles. Su pelo largo, antes rubio, siempre 
atado. Una sonrisa que desmiente su mirada, a veces 
triste. Cuando sale a correr, sus piernas marchan al mismo 
ritmo que la música. Canciones de invierno y canciones de 
verano. Métodos para todo.

No lo impresiona cavar un pozo, enterrar un perro. Aunque 
sus hijos lloren. Perdió un hermano cuando era joven, en 
un instante, debajo del agua. ¿Qué más da mover la tierra 
de su propio patio para que caiga un cuerpo infinitamente 
más liviano?



Desde el parque los aviones se ven muy cerca, sobre todo 
los que parten. Por la hora debe ser el suyo. Me invitó a 
participar de sus clases a distancia.

A partir de ahora, todo será virtual, brutal, peor que un 
cuchillo de agua.



Y así es como los jueves son nuestros. De noche me 
alimento con el velador prendido frente a la pantalla de: 
esto. ¿Qué cosa? No es un vínculo. No es amor, pero cómo 
me late el pecho cuando aparece su cara del otro lado, un 
rostro que, al verme, rejuvenece. Yo me vuelvo del color de 
las amapolas.


Desayunar juntos, aunque no sea la hora de desayunar.
A los jueves se suman algunos martes por la tarde.

Cuando yo me muera, my lady, va a caerse un libro 
de su biblioteca... y se ríe.

¡No digas esas cosas!


Después me habla de luciérnagas. Yo le digo: Me gusta 
ese pulóver verde, escote en V. Él se reclina sobre la silla: 
Sepa que está protegida por setecientos quilómetros y una 
pantalla. Si estuviera frente a usted, duraría sin besarla 
lo que una estrella fugaz, my lady. Y se acerca como si 
realmente fuera a hacerlo: Usted lo sabe.




No sé ni cómo formular la pregunta: ¿cuál es el sujeto de 
esa oración? Tu mujer, tu esposa, tu segunda esposa, tu 
novia, la mamá de tus hijos... Me ahorro camino:

¿Ella vive con vos?
¿Quién?
Estás casado.
Sí, pero...
Con la madre de tus hijos.
Si me dejás explicarte...
¿No ibas a decirme nada?
¿Puedo explicarte?
Tenés un vínculo abierto.
No es tan así...
¿Hace cuánto están casados?
Treinta años.

Parpadeo sin decir: me revienta. Esperá que abro un poco 
la ventana y me levanto, corro el vidrio. El aire entra a 
puñetazos; se avecina una tormenta que toma la forma de 
mi cuerpo.

Vuelvo: ¿Qué hace ella los jueves?
Se junta a comer con sus compañeras de yoga... ¿Puedo 
seguir hablando?
Hablamos después.

Bajo de un golpe la pantalla de la notebook y por las dudas 
desconecto Internet. Ahora nada tiene sentido. Y es que 
nunca lo tuvo. Me quedo con el plato lleno y el alma vacía. 
Todo lo que manda olor es porque está donde no debería.

Una mujer que se conecta todos los jueves a las diez en 
punto para ver a un hombre del otro lado, ¿es una amante?

Como cuando no sabes si está lloviendo en la película 
o en la realidad y tenés que sacarte los auriculares para 
confirmarlo. ¿Es acá o es allá, o pasa en tu cabeza, o te 
gustaría que fuera?




Y llega un día de un verano que empieza a diluirse, en que 
después de meses —años— te tengo enfrente. Chocamos las 
copas: hoy es jueves.

Tu mano sobre la mía en la mesa del bar. La misma piel que 
tocaste, que toqué, una vez. Me hubiese encantado sonreír 
en este momento, pero los pájaros vuelan de mis ojos que 
son como nidos a la intemperie. Te quedás tres días: eso es 
todo.

Tu celular vibra. Decís perdón, un segundo y escribís
apurado, como si fuera un trámite.

Me doy cuenta de que nunca te vas a separar.



Tu sonrisa está intacta cuando guardás el teléfono y volvés 
a mirarme: Qué ganas de estrujarte. Iba a decir “my lady”, 
pero el verbo estrujar no se conjuga en esa persona.

Si supiera que me estrujó durante horas, todos los días. Solo 
respondo que esa palabra quedará escrita para siempre al 
lado de su nombre.

Antes de que el mundo fuese a explotar, alcancé a correrme 
y no exploté. En consecuencia, el mundo tampoco, pero 
debió seguir su cauce.

Conocí a alguien, le digo. Él me mira perplejo. Sus ojos 
azules son dos fogatas en el medio del campo. Un azul que 
pareciera salir de un huracán. Me suelta la mano. Esta vez 
no moverá la pierna y la mesa quedará en su lugar. No 
vendrá el mozo. No habrá vidrios en el piso. Me cuesta 
hablar después de escuchar esto, dice, yo pensé que era 
posible. Yo también, le digo, y quiero abrazarlo porque fue 
cierto: estuvimos juntos desde el fondo del lenguaje, detrás 
de la empalizada, bajo el ruido del mar, atrapados en un 
rectángulo resplandeciente cada jueves (y algunos martes), 
pero debo irme antes de que anochezca porque

alguien me espera en casa.


(Del libro homónimo,
Caleta Olivia,2023)
Paula Giglio




Paula Giglio (Córdoba, Argentina, 1988) es Licenciada en Filosofía (UNC). Publicó los libros de poesía Ella, naturaleza (Babel, 2012), En el cuerpo (Del Dock, 2016, reeditado por Liliputienses, 2022), Un lugar para mis piernas largas (Caleta Olivia, 2018), La risa loca de los ángeles (Primer Premio Centrifugados de Poesía Joven, Liliputienses, 2018) y Hoy llueve en el mundo (Caleta Olivia, 2019). En 2017 participó del XII Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires y de la 33e edición del Festival International de la Poésie de Trois-Rivières, Canadá. Formó parte de la antología de poetas mujeres Otros colores para nosotras (Ed. Continente, 2018). Algunos de sus poemas fueron traducidos al alemán para la revista Alba, lateinamerika lesen. Publicó el libro de relatos Teoría del equilibrio (Vox/Lux, 2022). Actualmente reside en Buenos Aires.




domingo, 22 de marzo de 2026

LENGUA DE TRÉBOL

 


Tal vez sea la última romántica estilo Orgullo y Prejuicio
pero sin estilo, sin orgullo y sin prejuicio,
corro desnuda y blanca
por la pradera indiferente, 
pienso que el amor
no puede ser
tibio lindo frágil.



Ars erótica 

Tengo besos de manteca 

todo 
huele
a biscochuelo

y esta frutilla que gotea 
por debajo del ombligo.   



Sobreadaptación

Caminar alejada de las paredes 
arreglar los pies valgos 
ser diplomáticamentelinda
encontrar el escondite de las cervezas de mamá
decorar cavernas
no gritar que éramos ateos, librepensadores, antimilicos 
mientras sonaban Walsh y Zupay en el tocadiscos
que el jazmín no recuerde a mi abuela muerta
hacer crisantemos del llanto
tener un hijo por fuera del útero 
pensar que aquello no fue por puta
pensar que el amor es así, en gotas
ajustar el ritmo de la sangre
sostener a los padres de moco
no mojar a los hombres de miga
no incendiar todo.  



Me digo

Que el silencio 
se me cuelgue del hombro 
me babee la nuca
perfume jazmín 
que todo sea mudo
como las películas
en blanco y negro, 
que susurre 
en lengua de trébol 
que esto se irá
en una bicicleta miope
camino al barranco
porque ya 
ni nunca 
ni siempre
que el futuro
será una flor abierta  
                 y roja.


(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
envío de Alberto Cisnero)

Irene Rascovsky


Irene Rascovsky nació en 1974 en Capital Federal, Argentina. Lic. en Psicología UBA.Ha concurrido a diversos talleres literarios y de poesía desde 1995 a la fecha. Participó de la antología literaria “Bardos” (1999). Publica su primer poemario “Cicatriz”, Ed. Halley (2021).



viernes, 20 de marzo de 2026

ÚLTIMOS POEMAS EN PROZAC

 

Juguete


La niña abre su pequeño huevo kinder de chocolate 
Y le pide al padre que le lea la frase 
que acompaña a su único juguete: No hay nada 
que sea tuyo, nada que te pertenezca 
nada sobre lo que puedas reinar.



Preparación

La Angustia se levanta dos horas antes
y le prepara la ropa como hacen los asistentes
de los futbolistas en el vestuario. Toca el agua para ver si está
en su punto justo en la bañera y controla
la caja preciada de clonazepam de la que —digámoslo—
se ríe a escondidas. La Angustia se llama Lloren Kierkegaard
y tiene uñas largas y filosas, pintadas de rosa.



Ucronía

Todo el tiempo piensa en la ucronía.
Que no pase lo que pasó.
Siguen juntos, criando a los niños,
que crecen mirando dibujos animados japoneses.
Ellos cocinan y se ríen, encontraron
una forma secreta de vencer
al largo y despiadado verano
donde el parásito que incubaron
está por nacer.



Tomando el té antes de la hora inglesa

El matrimonio que se puede constatar 
no es el matrimonio.
El amor que se puede nombrar 
no es el amor.
El dolor que no se puede transitar 
¡es el dolor!



La historia de Aki Kaurismáki


Un hombre sin pasado es una película de Aki Kaurismáki.
Cuenta la historia de un tipo que recibe una golpiza ni bien baja
                                                     [de un tren.
Los actores que hacen de ladrones suelen interpretar 
diferentes papeles en otros films de Kaurismáki: siempre es el mismo
                                                     [cuento
con variaciones. El Hombre sin pasado llega a un hospital donde
                                                     [muere.

Esto sucede ni bien empieza la película. Lo increíble es que resucita. 
Le robaron todo y perdió la memoria. ¿Qué hacía en ese tren?
¿De dónde venía? ¿Buscaba trabajo, casa, comida? ¿Migraba? 
Abandonado a su suerte, consigue asilo en la casa de unos 
trabajadores que lo cuidan y lo alimentan. Una extraña mujer 
del ejército de salvación le da ropa nueva.
Alguien le alquila una pocilga.

Su mente vacía es una bendición.
Kaurismáki filma de manera sencilla, pero cada escena 
tiene un sentido vertical, profundo. Es un director 
que hace funcionar la realidad a su favor.

Tomen la operación mental de Aki.
Tomen la operación mental de Aki.

Y vayan a hacer cine, canciones, lo que sea.

Cuando pasa el tiempo el hombre descubre
que en otra ciudad tenía una mujer con la que se llevaba mal,
y que estaba en el tren huyendo de esa relación.

Para poder vivir sin rencor,
parece decirnos Aki, hay que morir y resucitar.

Tomen la operación mental de Aki Kaurismáki 
porque Dios hace siempre la misma película.

(Del libro homónimo,
Emecé, 2019)

Fabián Casas (Barrio de Boedo, Ciudad de Buenos Aires, 1965)



Fabián Casas nació en el barrio de Boedo en 1965. Entre otros libros, publicó Horla City y otros. Toda la poesía, 1990-2010 (Emecé, 2010), La supremacía Tolstoi (ensayos, Emecé, 2013), Ensayos bonsai (Emecé, 2007), y los libros de ficción Ocio (2006), Los Lemmings y otros (2005) y Titanes del coco (2015). Fue guionista del film Jauja (2014), dirigido por Lisandro Alonso y protagonizado por Viggo Mortensen, que se presentó con gran éxito de crítica y público en el Festival de Cannes. En 2007 obtuvo en Alemania el prestigioso premio Anna Seghers y en 2011 fue elegido por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara como uno de los autores que garantizan el relevo de los grandes escritores latinoamericanos del siglo XX.

Pueden LEER más poemas del autor en entradas anteriores.