sábado, 17 de abril de 2021

LA LÍRICA (2020)


 















Luce, calma et volupté*

 

El hombro desnudo de una mujer es lo único impúdico
en el restaurante, pero nadie lo ve, excepto un hombre que
     tiene el pelo nevado
y un corazón que se aleja cada vez más de la simple
     simulación de la vida.
El resto son conversaciones que no tendrán memoria.
Ni siquiera los hombres en esa mesa, alrededor de la mujer,
recordarán las palabras, pero tampoco ven
la lúbrica atracción del hombro desnudo. Para el hombre
cano es la única galaxia en el local, como aquellas
hacia las que vuela su corazón. La mujer no está probablemente
más que a la altura de sus acompañantes, que visten camisas
claras y se ven desenvueltos y tostados. Es verano
y el hombro de la mujer es lo único blanco, puro, aunque
     sean claras las camisas.
Esos hombres distendidos hablan de negocios
o de fútbol, con la tranquilidad de quien está de vacaciones.
Ella no es más que portadora. Su cabeza limitada a la de esos
     hombres
nada importa. El romanticismo ha invadido las venas
del hombre cano. Sabe que eso es perdición.
Que yacer junto a una galaxia casi sin pensamiento
es la perdición de cualquier hombre. Salvo los que no ven
     la galaxia,
     sino el sexo húmedo y fresco.
Esos hombres no tienen ya idea de la demoledora belleza
y su vacío ensordecedor.
Pero el hombre cano se ha ido hace tiempo.
Ya nada perdería con dormir junto a la galaxia y su sexo,
una noche y otra, y desayunar sin hablar,
y cenar solo, como ahora, en el restaurante.
 
* Henri Matisse, 1904.
 
(Del libro: Poesía reunida,
Ediciones en danza, 2020)
 
Jorge Aulicino (Buenos Aires, Argentina, 1949)
 
 
Pueden LEER la biografía en entrada anterior del autor (Nota del administrador).

 


viernes, 16 de abril de 2021

LA BANDA OSCURA DE ALEJANDRO

 



















EL COLOR ÍNDIGO

 

Sabor del vino.
 
¿Qué nos une
sino su esponjoso exceso
de voluptuosidades?
 
 
¿Cuántas serían?
¿Por qué entran
a nuestro asombro
como una mariposa
en la luz de la plegaria?
 
 
¿Qué lenta fascinación
extenúa la imaginación
de un vértigo?
 
 
De una noche a otra
el día cambia; las noches
permanecen. Y en la mañana está
otra vez la maravilla de sus venenos
la reflexión de las rosas,
suavísimas y nerviosísimas
en ese punto de estertor.
 
 
Sobre las luces chispeantes,
bajo los árboles,
las sombras de los más cercanos: el laurel,
los 3 plátanos,
la araucaria de tres años,
la acacia australiana
en su segura oscuridad.
 
 
Los gatos esperan. Custodian. Hacen
espuma con tu sonrisa.
 
Por la radio los ruidos,
las descargas silenciosas en efluvios
a pesar de la luz,
 
 
la Obertura de Oberón,
de Webern.
 
 
(...)
Voy hacia el recuerdo por el vino de la infancia.
Por esa soldadura de color rubí
que me pegó
a mi padre.
 
 
Sólo la naturaleza
me mantiene en esa leve confusion llamada
"estado de ánimo".
Por ella exijo de un narrador que el clima,
que el paisaje,
que el olor del aire y su miel. Y así,
 
 
tesaurizar las sustancias del viento
que envenenarán el alma;
la fiebre de un instante
que desorientará la dicha.
 
 
(...)
 
 
Nada sabe el amor
y en eso te despierta.
 
 
Nada sabe el ritmo
que te invade. Y ese punto
soy yo.
Quemado por el anhelo
de hacerle ver al otro
un modelo sin valor.
 
 
(“Cuando no estemos juntos
escribirás; el margen de espuma
de un recuerdo presuntuoso
será tu nuevo estilo. ")
 
 
-¿Por qué se interesa tu voz,
tu lenguaje?
-¿Por qué la mínima apariencia vital,
busca su alerta maravillado
en el sonido ?
 
 
Contra esos gestos la voz que se enerva
busca todavía los ojos,
el brío del sentido.
 
 
Un color es tu silencio.
Prodigará el extravío del misterio si está aún más
en tu vino cotidiano:
"Hazme el favor de decirme, oh amor,
si mis ojos ven fuera de mí la belleza verdadera
o si tan solo la llevo dentro de mí. "
 
 
Palabras de un Miguel Angel insistente,
disuelto en lo más ávido de, una abstracción
al padecer la belleza
que no nos toca,
que sólo nos instiga.
 
 
Alguna cosa dirá con su destello:
"ya no recuerdo tú voz'',
"ya no recuerdo el contorno
de lo que decía tu voz. "
 
 
Al morder por la naturaleza v -
un cebo que  distingue al deseo 
tal vez como "diapasón",
 
 
tal vez como "cuidado'' en toda la cantidad incierta
de espera.
 
 
Oh, amor mío,
 
poetas que leían estas palabras decían:
"A los poetas les disgustará que escribas
Amor mío o…¡Te quiero! Amor mío...
 
 
...En esa voluntad de abismarnos
nuestra soledad hizo-palabras.
El sueño en nuestros abrazos,
en nuestra obscena discusión;
puesto que si no: ¿de cuál modo
encuentra en nosotros un nombre
el dolor?
 
 
El día volvió en que el amante reconoce
todo su universo como una estúpida ficción.
Desconoce al amado. Sostiene que sólo hay
un punto; el alba es allí el lentísimo
deletreo del Amor a sí.
 
 
dijiste: “ayer, escuchaba desde el patio
el bullicio de los chicos, que hacían una lista
de invitados para una fiesta, que tomaban jugos
con soda.
"El ruidito de los sifones,
y las risas...Y trataba de imaginar si esa risa
que yo una vez tuve,
la obtendría otra vez."
 
(De: “La banda oscura de Alejandro”,
Bajo la luna nueva, 1994)
 
Arturo Carrera (Pringles, Provincia de Bs.As.,Argentina, 1948)
 

Pueden LEER la biografía en entrada anterior (Nota del administrador).
 

Fotografía del autor por Guillermo Turin.
 
 
 

jueves, 15 de abril de 2021

SCHERZO FANTASTICO Op.3


 

Igor Stravinsky (Lomonósov, San Petersburgo, Rusia, 1882; JW Marriott Essex House, N.Y., E.E.U.U., 1971)


The Cleveland Orchestra, dirigida por Pierre Boulez.

martes, 13 de abril de 2021

CANCIÓN PARA LAURA














Un país donde el mar y la carne fueran un templo
donde el cuerpo y el agua al unirse
donde la partición de los ojos enamorados
                 dieran luz a un palacio inmenso
 
Un pájaro de lunas abiertas, ensangrentado,
desatara el inusitado fervor
la baraja de lo Inesperado saltando como un ácido
                dieran luz a un palacio inmenso
 
La transpiración del mar este alcohol
la fiebre que bordea los espejos
la risa inocente como un aullido
                dieran luz a un palacio inmenso
 
Una mariposa negra desde el abismo del techo
una araña crucificada que canta su sombra
insecto cuerpo, sacromonte
                dieran luz a un palacio inmenso
 
querer aquí la vida
esta mano este cuello estas bocas
este deseo bajo la mirada del tigre
dieran
 
El círculo de tiza en la máscara brillante
la herida en la más abierta acabar
acabar
                 dieran luz
 
Un país Un país comarca encendida
el húmedo paisaje donde la luna roja se estrella
y bendice la unión de dos cuerpos bajo las
estrellas
                dieran a luz un palacio insomne
 
La puerta que se abre sin estar cerrada el murmullo
de las paredes desprende una palabra incomprensible
que cubre de misterio el desierto arrasado del amor
               dieran luz a un palacio inmenso
 
Aquello que no supimos pronunciar con nuestras palabras
aquello que reclamó palabras nuevas para su fiesta
aquello que rima con alegría y espanto
 
como certeza en lo blando
risa en lo oscuro
huesos de diamante
                dieran luz a un palacio inmenso
 
También los años que se abren paso como un asesino perfecto
las bocas vacías quebradas mudas que han de darse
al vidrio donde duerme la espuma blanca
               dieran luz a palacio
 
el amor diera luz
el abrazo diera luz
la entrega diera luz
y en un gran concierto de glorias y derrotas
               dieran luz a palacio inmenso.
                                    a la Dama del Corazón Moreno
 

Víctor Redondo

 


 Víctor Redondo. Poeta argentino, nacido en Buenos Aires, en 1953. Integró los grupos de poesía El sonido y la furia y Nosferatu. Fue fundador de la editorial y Revista de poesía Último Reino -y su Director desde 1979 hasta el presente-; editorial galardonada por la Fundación Konex como la mejor editorial de poesía década 1994-2004, que ha editado 400 libros en los últimos veinte años.  Publicó Poemas a la Maga (Ed. Sunda, 1977); Homenajes (Ed. Ultimo Reino, 1980), que obtuvo el Primer Premio de Poesía Nicolás Guillén en conmemoración del Milenario de la Lengua Castellana (España) en 1978; Circe, cuaderno de trabajo 1979-1984 (Ed. Ultimo Reino, 1985) y Mercado de ópera (Ed. Ultimo Reino, 1989. Editó también la novela Las Familias Secretas (Ed. Catálogos, 1985) y 70 poemas, antología de sus poemas, realizada por Jorge Zunino (hilos editora) -de donde fue extraído el poema publicado . Varios de sus libros tienen reediciones. Desde la creación, en abril de 2001, fue Presidente por dos períodos de la nueva Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA).

 



domingo, 11 de abril de 2021

EL CEREBRO MÁGICO


 












10.  A  á  aaa  áaaaaaa)
casa con altillo, montaña nevada, compás,
punta del lápiz, caballete de pintor, cohete
que parte, barco hundido, escalera de perfil,
lámpara encendida, telón entreabierto, línea
que cruza una ruta vista en perspectiva...
 
 
14.   Que cae como granizo
hiriendo el cristalino de esta postal barata sobre la que
una y otra vez asomo y repito mi desgastado cucu:
 
Mujer japonesa que parece una muñeca
Muñeca japonesa que parece una mujer
Cigüeñas picoteando una víbora
Estrellas peludas
Pastilla para ahuyentar mosquitos
Ir descalzo
Olores en el sanatorio
Oso con bozal
Burbujas de jabón con humo adentro
7 gansos
Poemas cursis que ella recibe
Angeles sobrevolando las olas
 
 
14-    Va vaporosa, impalpable
apenas la voz del destello que un movimiento dispara
A través de la espesura, de la variable densidad
hasta que llega a tu sueño -en el que parecés
de su mundo- y te cubre te oculta, como una manta
de bruma húmeda que ensombrece la costa
Deja que la aspires se deja llevar, te habita
 
»Tenés pies de pato, alguien te los pega al piso,
se acercan hormigas del tamaño de ratones
 
 
14.               Estaba desesperado, busqué algún tipo de ayuda a mi alrededor pero no conocía a nadie. No lo podía creer, en medio de semejante disparate debía además soportar el acoso ensordecedor de ese individuo. Vi que el lugar era una especie de aeropuerto o terminal de ómnibus. Unos parlantes gigantescos emitían música a un volumen excesivo. Más tarde descubriría que los cuatro parlantes que había en el lugar pasaban cada uno música diferente, y todos al mismo volumen. Miré a la gente para ver si alguien más lo notaba, si a alguien más le molestaba, pero no, todos conversaban tranquilos, ajenos a esa barbaridad. Pronto comprendí que integraba un grupo de pasajeros cercado por baúles y cajas. Me extrañó el verme con ropa que no era la mía, usando sombrero y prolijamente afei­tado.
Fue en medio de disquisiciones de este tipo que vi por primera vez a La alemana. Estaba junto a un negro alto de turbante. Era una criatura exhuberante, muy alta y rubia. Mostraba una actitud segura aunque también se insinuaba en ella cierta imprevisibilidad latente. Durante un par de minutos su imagen me sustrajo de esa trama inesperada en la que me veía envuelto. Pero la ensoñación no duró mucho. Una palmada fuerte en el brazo y la risa grosera de Aguilera me volvieron a esa precaria realidad. ¡Que hembrita, eh Bandini? Bandin, le dije algo fastidiado, sin la i final, de hecho mi apellido es Bandin Ron. ¡Ah, Bandín Ron, un doble apellido, no nos olvidemos por favor del Ron! Eeepa, ¿qué nos pasa Bandido, te me hacés el finoli ahora? Si seguro es el apellido de tu vieja, que te agregaste sin siquiera saber bien por qué. El gordo era exasperante, pero ante él, como ante todo lo que allí se producía me sentía impotente. Sabía quién era pero al tiempo me veía comportarme como otra persona. Lo miré, no lo podía creer, escúcheme, le digo, haga un esfuerzo, yo no sé de qué me habla, ni siquiera sé qué hago acá ni en dónde carajo estoy, entiéndame, se lo ruego.
 
 
29.   Ella era un prodigio del Japón moderno
de pelo verde y labios inflamados, ausente
desde siempre ausente inclaudicable
Criatura serena y bien dispuesta
que fingía como nadie la satisfacción
de su fingido apetito. Ella era
Momoko Mashiba: La muñeca Momoko
o Momoko a secas
(Acentuando la primera o: Mómoko)
 
 
 
31.   Como un carnero entre dos chacales hembra,
cuando La alemana sirvió el licor, al susurro
de su cuerpo rozando la seda
          
                  de ombligo desarrollado y saliente
                  de vagina estrecha blanda y cálida
                 carnosa bajo el vello,
 
.. .que la muñeca me besa y me arranca la lengua
...que la muñeca viene de la isla Sado.
 
 
33.      Sabés lo que te pasa a vos Roncito, lo que te pasa es que no tenés sentido del humor, vivís dramatizando, de todo hacés una tragedia, mirarne a mí, ¿vos te crees que yo no tengo problemas? Escúcheme, Aguilera, le digo, veo que usted es un buen hombre, que es así y nada más, pero entiéndame, se lo suplico, cada uno es como es, y yo me veo aquí involucrado en toda una situación que realmen­te no entiendo. ¡Pero no te digo, dice levantando la voz y los brazos, ahí estás otra vez buscándole la quinta pata al gato! Mirá, Roncito, vamos a hacer una cosa, para ver si te saco de este estado de lamentable solemnidad te voy a contar un chiste. ¡No, por dios, le digo, entonces usted no entendió nada, le estoy diciendo que estoy desespera­do, que no sé quién soy ni en dónde estoy y usted me sale con que me va a contar un chiste!
 
75.    Cuando vuelva a tu lado. La famosa noche del 27 de enero en la casa de Cáceres en Ballester. En bolas sobre una me­sa, después de un saque desmedido, El negro canta una atrás de otra. Sentada frente a él, La alemana sigue fascina­da el bamboleo de su trompa asesina. El dueño de casa le hace el culo a La muñeca: chuic chuic chuic... Aunque está demasiado filtrado como para someter a tan imperturbable contendiente. Se para cada tanto y después sigue: chuic chuic chuic... En la cocina Roccatagliatta se me acerca y me reclama no sé qué alquileres. ¿Y ahora me viene con esto?, le digo, aquí somos otros, estamos en otra. La cabeza de Momoko va a parar abajo de un sillón y queda aplastada contra una de las patas. En patética postura soporta la embestida. En su carga final Cáceres opta por abandonar todo estilo. Hija de puta, ya vas a ver quién soy yo, repite entre desquiciados jadeos. Para cuando El negro larga por tercera vez con Pecado, La alemana ya se la había llevado a la boca. Y todo así. Lástima la lluvia y ese final.
 

87.      (.. .que Momoko pide
un brazo de doce dedos tres anchuras de mano
que se extienda hasta el final de su gruta
y se la colme se la cierre al vacío que la ahogue
al inflamarse en su jugoso guante
 
(.. .que Momoko pide
y lo pide todo quiere apaciguar su espíritu
refrescarse los ojos que le inunden la conciencia
con todos los perfumes ámbar almizcle flores fuertes
como rosas jazmines jacintos nardos y claveles
quiere que le suspendan incensarios de oro llenos
con áloe verde ámbar gris y pastillas de incienso
 
(. ..que Momoko pide
distenderse blandamente hasta los bordes
de la vida y que él le pida que despliegue
sus encantos para él cosa que ella le regala como
nadie nunca antes y que él entonces
se aproveche se abuse la posea la someta
en ese estado de agitación y trastorno que la vuelve
a ella fatalmente exquisita
 
(.. .que Momoko pide
y él la complace la pone de rodillas
como para rezar la frente rozando el piso
la grupa alzada como cobra cebada
 
—¿te gusta así? —le pregunta él
—Sí —parecería murmurar ella
entonces ambos milagrosos se diluyen
en la plena satisfacción.
 
 
(Del libro El cerebro mágico, Ed.Último reino, 1999,
Bilingüe (francés-castellano)
 
César Bandin Ron
 


César Bandin Ron nació en Buenos Aires en 1948 y murió en la misma ciudad, en 2019. Poeta, narrador, periodista, artista plástico, diseñador editorial y docente. Ha participado en la fundación de varias publicaciones de arte y literatura ,Lyra, Pluma y Pincel, Artistas, Artemas, Calendario Cultural Boehringer Ingelheim, Revista de Poesía, DoDó/Vida de Artistas...), así como de algunas instituciones de educación artística (Escuela Superior de Diseño y Comunicación, Escuela de Fotografía Profesional "Fotodesign" y el Centro de Estudios Avanzados en Música Contemporánea (CEAM). Como periodista cultural, y en diferentes épocas, ha sido colaborador de los diarios Clarín, La Prensa, La Opinión, Perfil y El Economista. Ha publicado unos quince libros entre poesía, infantiles y ensayo sobre arte. Ha obtenido, entre otras distinciones, el Premio Consagración Nacional en el rubro Producción Artística y Literaria. Parte de su obra poética editada: Dominios naturales (1982), La jaula de los monos a las 3 de la mañana (1985), El globo de la muerte (1993), Collage de la nadadora suplicante (1994), Canto desigual del ganso (1997), Plancton, junto al artista plástico Adolfo Nigro, (1998), El cerebro mágico (1999), Cheroquee y Sistema de alucinaciones (2005), la antología Sumamente hormiga (2006); Oh, Yo, mi efímero Dios (2011) y Poesía y virtud (2013).


sábado, 10 de abril de 2021

AÑO NUEVO


Realidad virtual
 
La selva es oscura y calurosa.
Se oye un reptar bajo las hiedras.
Invade un olor a tierra húmeda.
Una mata de verde es un muro.
Dentro del muro hay silencio.
Detrás de él se extiende una pantalla.
 
 
Incendio
 
El fuego brilla y su corazón es blanco como la luz.
Brilla detrás de los árboles despojados,
de la casa raída,
de la playa,
de dos chicos de espaldas.
Brilla contra los camiones,
los helicópteros,
los hombres de uniforme.
Brilla, y su brillo apacigua.
 
 
Vejez
 
Les cuesta abrirse paso.
Tropiezan.
No recuerdan el rumbo.
 
Necesitan sentarse.
El camino que tomaron no acaba nunca.
 
 
Verano
 
Las nubes se esfuman y revelan
un sol cálido bajo un cielo celeste.
Un celeste persistente.
Persistente.
 
 
Sed
 
El hombre se enjuga el sudor,
junta sus manos en cuenco
y se inclina hacia el cauce.
 
Y espera.
 
 

Pobreza
  
La tiza traza una línea.
La línea establece un límite.
Nadie lo cruza. Nadie mira dentro.
Nadie sabe qué pasa.
 
Lo que no se sabe se olvida.
Lo que se olvida se abandona.
 
 
Decadencia
 
Ladrillos sólidos con molduras de oro
y una puerta de madera tallada
ocultan una mesa cubierta de polvo,
dos sillas desvencijadas
y un plato roto.
 
 
(Barnacle, 2021-
Envío de Verónica Vega)
Judith Filc
 


 
Judith Filc (Buenos Aires, 1962). Recibió el Doctorado en literatura comparada y teoría literaria en la Universidad de Pennsylvania. Publicó los poemarios Año nuevo (2021), Lagos (2020), Vida en la tierra (2015), Resquicios (2010), El otro lado (1998) y Transducciones (1985). Administra el blog Word Creation/Crear con palabras, donde publica sus traducciones al inglés de poesía hispanoamericana.

 


viernes, 9 de abril de 2021

LA SOLA POESÍA









I
Las colinas programadas sin la torpeza
de los granos de arena que encerraron el frenesí
y detrás de los vientos esos latigazos
perdidos como señuelo.
Qué susurrar si lo que seduce es transar
enarbolar las rutas de papel
y el hablar con perfumes
balbulcear con los gorgeos de una estatua
terminar los días convirtiendo la noche.
En la serena dirección de las miradas
la sugestión y el olfato han sucumbido
han preguntado por la cabellera hundida
por sus cielos encendidos con un fósforo.
 
 
II
Colapsos menores o mayores
horquillas tan intensas
el juego de la arena saludando al vigía
perder las palabras
perderlas con la consigna de las rocas de tiempo
otro medio filtrar otra pared de redes
los lugares que tomaron vecinos recuerdos
esos que no eran familiares ni atendibles
el hacer las memorias y sumergirlas
hasta el canto sin gargantas ni bocas
sin el empuñar rosas o tiempos de renacidos.
 
 
IV
Cómo sorber esos ángeles que han vencido
al atardecer
sino con el dominio del sol
con la vértebra oval tiranizando
a la aurora
rudimento de sombra para amar los contrastes.
 
 
VI
Noche con las distancias diseñadas con azar
perdurabilidad de los hechos tempranos
caer apenas sobre la cresta del sonido
los cuerpos que fueron armados con silencio
mirar y hacer dimensiones con el lápiz hallado
toda distensión toda probabilidad y otra aventura
los cuerpos han buscado sus justicias
los sones encontrados las tentativas del cielo
el cauce para tomar las medidas del asombro
la estrella que contaba el ritmo y las cavilaciones.
 
 
XI
Tuvo un rostro bajo el sol de menta
y un patín de vidrio
subiendo la colina olvidada
y acaso aquellos pétalos mensajeros
que son tenaces entre auspicios de hiel.
Para estos tributos la mañana estalla
los ojos se vuelven banderas leves
el hechizo trae sus ruidos conmovidos.
 
 
XIII
Es apenas un amanecer entre los ojos
un decir que los parientes han partido
uno a uno hasta olvidar amarnos
que en el cielo se han abierto las ventanas
y hay otro sol de corto metraje.
 
XIV
No es preciso darse cuenta que el sol escapa
entre las fisuras de una rodilla abierta
no es tanta la angustia como la flor
cuando juega a navegar sobre el silencio:
amado cielo o amada solicitud
juego de letras que disimula el sueño
mi saludo y tus árboles de navidad
en un argumento sentado en el vuelo.
 
XV
Es probable hablar para sentirnos
en restos de relojes que abandonan el tiempo              
es hasta previsible rodear tu mirada
partir hasta destinos que no aguardan
vestirnos con el vaho de una sonrisa.
Total el mundo es un vidrio de color
capaz de abrigarse con estruendos.
(De: La sola poesía
Ed. Fraterna, 1985) 
 

Osvaldo Svanascini (Buenos Aires , 1928–Ibidem, 2015)

  
Pueden LEER biografía en entrada anterior del autor (Nota del administrador).
 


miércoles, 7 de abril de 2021

LOBO DE MAR









Las chalanas entran al mar antes de que amanezca. Tres
o cuatro hombres por cada embarcación. Pescan con redes.
Cazones, pejerreyes, corvinas, angelitos y mantarrayas.
A veces, sin querer, tortugas; si todavía están vivas las devuelven
al mar, si están muertas se quedan con el caparazón, lo barnizan
y lo venden como adorno.
También sacan brujitas. No se comen, apenas tienen carne.
Las secan en una soga al sol y ahí sí, quedan piel y hueso.
Se llaman así porque tienen forma casi humana, cara de vieja
flaca. Las mujeres les pintan los labios de rojo y las cuelgan
en las puertas de las casas para protección.
Hay ranchos en que se las encuentra por racimos. Siete, ocho
brujitas colgando en la entrada.
 
***
 
Boquea en el aire, le acaricio el lomo.
No se asusta de mis manos, las manos de los pescadores
tienen otro olor, a sal, a cuero. Y otra fuerza.
Se mueven como si estuvieran envueltas en guantes gruesos.
Sus palmas son el mapa de la superficie del mar,
es lo que asusta a los peces.
(De: Lobo de mar, Años luz, 2019)


Olivia Milberg

 

Olivia Milberg (Buenos Aires, Argentina, 1992). Realizó estudios de canto y actualmente coordina la orquesta popular infantil y juvenil El Rejunte, donde también imparte clases de canto. Estudia Artes de la Escritura en la Universidad Nacional de las Artes. Sus poemas fueron publicados en LADO TIERRA (No es como una rubia en el avión, 2018), Celofán 2, antología de poetas jóvenes (La carretilla roja, 2019), Les poetas, Premio Poesía Bienal Arte Joven 2019 (Gog& Magog, 2019),  Hablar de Poesía #39 (Audisea, 2019) y varias revistas digitales y blogs literarios.




lunes, 5 de abril de 2021

UN VERDE PENSAR


 












No me crié en el campo.

No tuve un río al que escribirle poemas.
No tuve el río que mi ahora ex amor si tuvo
y tal vez sea esa la razón
por la que no estamos juntos.
Él siempre tuvo río en los ojos, yo no.
No sé qué reflejan mis ojos
no sé hacia dónde mirar
dónde poner la perspectiva.
Tampoco sé qué vengo a buscar
¿será ese río que no tuve?
Más abajo del yo
por debajo de ese yo
vienen las imágenes de otros
a completarme los poemas:
una bandada de estorninos,
humedales, ese desierto,
un verde pensar
bajo una sombra verde.

(Del libro: Después, Caleta Olivia,
2018)
 
Nurit Kasztelan
(Buenos Aires, 1982)
 
 

Nurit Kasztelan (Buenos Aires, Argentina, 1982). Ha publicado los libros Movimientos incorpóreos (Huesos de Jibia, Argentina, 2007), Teoremas (La Propia Cartonera, Uruguay, 2010), Lógica de los accidentes (Vox, Argentina, 2013; Liliputienses, España, 2014), O amor era um jogo instável (Nosotros, Brasil, 2018) y Después (Caleta Olivia, Argentina, 2018; Liliputienses, España, 2019). Codirige la editorial Excursiones y tiene una librería atípica en su casa: Librería Mi Casa (www.libreriamicasa.com.ar). Ha sido traducida al inglés y al portugués. (Biografía tomada del https://periodicodepoesia.unam.mx/.