miércoles, 22 de abril de 2026

CLASIFICADORES DE OBJETOS PLANOS

 


Si me detuviera en ese lugar una lámina de hielo

recubriría mis ojos como una aniquiladora escafandra
y cual motor de hielo no podría
tomar la taza ni blandir una pinza
para obstaculizar la brisa en su tarea de ocultamiento,
mucha nieve, mucha nieve,
fue lo único que dijeron los japoneses.
Mientras tanto abandonaba el mayor espectro de colores 
para depositarlo en una imagen microscópica 
de un organismo estrellado que se traslada 
con naturalidad a universos culturales.
Ahora que estamos a un paso de la total indefensión, 
y superamos el obstáculo del pack y la deriva continental, 
no es de día ni de noche, pero el brillo de la entidad 
puede apagar lo individual,
un cristal periódico suprime todo recuerdo
que podría imprimir situaciones ajenas al presente.



Elevación de los hidratos

Porque complejidad no es una cualidad
adecuada para describir las vicisitudes
relativas a complacer a un rey
me limitare a desarrollar
la inmovilidad de la pieza mecánica
denominada a partir de ahora: unidad de estímulo,

la que en suspendida transición metálica 
atrae sus almas todas como si lucran olas, 
hojas de un mismo océano,
que junto al resto de los objetos comienzan a flotar 
en empatía con la línea del campo.

Los furtivos dedos de la predicción
se acallan ante la derrota de la gravedad, 
para delinear un planeta hecho de cactus 
donde celebrar la condición de reptil.

No es lujo, me dije con ortodoxia: es cal, 
obra del tiempo y los romanos; cal, 
asbesto y alabastro. Ahora

solo nos resta considerar la vida del hilo sisal.



Planificar bajo incertidumbre

No conozco los hechos, conozco el acto 
y a dónde llega
el arco abovedado de lo exterior, 
el salto de una piedra a otra.

Sé que cuando esa masa llegue al piso 
todo movimiento desaparecerá 
al transformar el cielo en un océano 
en donde explotará una bomba 
para ver
cual será la dirección de los peces.

Hay quien quiere ver un colapso 
de la cotidianeidad, hay
quien quiere ver desde el mangrullo 
un infinito en los efectos con el objetivo 
de establecer un sistema inanimado, 
un mecanismo de sugestión rotando 
en su periodo.

No es que quiera decir algo, es que lo dicho 
está sucediendo
entre la línea del campo y el arriba, 
donde entendimiento se vuelve sustancia:

un esfuerzo de orientación
que ya obtuvo sus honorarios profesionales.


FINAL

El conejo de los procesos irreversibles

salta sobre helechos de espuma vitrificada 
y oculta la directriz de su destino, sus patas, 
que a los efectos semejan las virtudes articulares 
de la garza plástica del Nilo son ahora lo único visible. 
En su recorrido no hay nada que pueda olvidar, 
lo que forma un complejo dibujo que confunde 
a otros conejos. Entre tanto, el predador designado 
que observa la carrera mueve sus ojos 
y no emite juicio alguno: no es propio de animales, 
dice con exagerada tranquilidad. ¡Buenos días!
Es de mañana, y aún así, ¿quién necesita 
explicar cómo hemos llegamos hasta aquí?


(Del libro homónimo,
edición de autor, 2024)
Darío Rojo 

(Eduardo Castex, La Pampa, Argentina,1964)

Pueden LEER su biografía y más poemas en entradas anteriores.


lunes, 20 de abril de 2026

SOBRE EL DESTIEMPO

 

Metamorfosis 


Lejana memoria,
tus palabras retumban 
todavía sus sentidos:
la – verdadera –  vida – está – ausente



Dos deseos 


Ojalá fuese un trozo de plastilina 
para que me estires, 
me rompas y me unas
con tus manos; 
o una piedra que arrojaras 
al río donde unos pescadores 
con botas de fieltro esperan 
el pique de los salmones



El rito


Me despierto como si no hubiera dormido. 
Escucho las voces de los muertos que no hablan 
pongo una cucharada de yuyitos en la taza 
y los revoleo contra el cielo: 
que esos pedacitos vuelen
como cenizas se dispersen 
y descansen 


Una idea 


Cada mañana espero 
en la orilla tu llegada, pajarraco de verano,
con los pies descalzos, una fruta de estación
en la mano y la vista puesta en la línea 
del horizonte;
cada mañana 
orilla tu llegada  
en la abstracta 
línea del horizonte



SOBRE EL DESTIEMPO

I

En el destiempo 
las cosas obran 
bajo un modo 
que no es el de la prueba

II


A diferencia del contrafactum, no te situás en la dirección contraria de lo acontecido, sino que marchás en una especie de paralelo invisible. Socio de lo contingente, mostrás lo no sido como aquello que hoy es 

III

El destiempo es un cuadro desfigurado; un retrato privado del trazo y la línea. Deja ver tu rostro luego de una impresión ininterrumpida

IV

El destiempo 
asume un modo 
errático 
de querer 
la convivencia 
con el tiempo

V

Si hay destiempo, tu tiempo fue como amnesia

VI

añorar son máscaras 
del tiempo lo mismo 
que la ocurrencia 

VII

El destiempo presenta su oficio: 
prematuro mandatario del destino

VIII


Ignorás todo sobre el diálogo;
obrás en destiempo, respondés a nada


IX


El destiempo 
es la impotencia que se niega 
a manifestar que podías


X

El azar no todo lo ordena; no todo se construye

XIV

El tiempo es un recurso en extinción

XV

Al destiempo comúnmente 
se lo entiende como 
retardo o precipitación

XXII

El destiempo es la interioridad de un origen. No recupera lo perdido; si estuvieras en lo cierto, sería lo imposible. Estático en su desarrollo, su igualdad no resulta una nada: te afirma como recorrido en la quietud del fuera de tiempo


(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)

Gustavo Toba



Gustavo Toba (Buenos Aires, 1973). Es Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Publicó el libro 36 desintegraciones (2023) y el disco Despedida (2015). Actualmente escribe para la revista Otra Parte y prepara su segundo disco.


sábado, 18 de abril de 2026

UN CIERVO EN TU MEMORIA

 


Sabemos que los cortes
no cortan la historia, 
no separan la raíz 
de lo que se abre,
solo hacen tajos en la piel que resiste,
una hendidura que deje ver
cierta expresión intraducibie de dolor.
Pero abierto el recorrido,
¿qué queda para cada cuerpo? ¿Una corona 
de fósiles que se resecan? Quizá la marca 
de una rodilla después de la arena: 
el amor es la distancia hasta el infinito 
en el que una vez nos reconocimos, 
ese vuelo de polvo 
que no termina de caer.



Dicen que esta ciudad tiene un río
que aún toca sus orillas a pleno sol,
que hay quienes todavía buscan su oleaje
como si no fuera mentira pintada tras los ceibos,
o recuerdan travesías desde el otro lado del mundo para no volver.
Dicen que esta ciudad tiene un río,
que bañaba su tierra cuando no era promesa imposible
ni persecuciones ni centros de dolor,
que alguna vez los cuerpos disfrutaron sus aguas
y criaturas de las profundidades visitaban su costa
en un tiempo en que no temían volverse despojo.
Dicen que esta ciudad tiene un río, 
aunque no logre verlo más allá de mis sueños, 
como un manto lejano que persigue el horizonte 
en medio de una brisa que roza noviembre, 
un espejismo de este lado del desierto que alimenta 
un futuro de dientes de león.



Lo mejor de diciembre
en Buenos Aires son los tilos.
Sus pétalos no tiñen la ciudad como los de las tipas 
ni maravillan como los tonos de lapachos 
o jacarandás.
Simplemente están ahí, 
sin destacarse
entre los árboles del barrio.
Su flor elige nacer casi a escondidas, 
pero la presencia de su perfume cambia 
el aire y la densidad 
de nuestro ánimo.
Su secreto se hace esperar meses 
y de pronto, nos recuerdan 
que el año es ese manojo 
de florcitas olorosas e invisibles 
que lo inundan todo y a punto de caer.



Constatar que todo sigue,
aunque no nos demos cuenta
—como una muestrita de muerte en vida—,
y que está bien así,
si en el todo, la parte,
te toque o no,
deja su huella
llena de luz, sombra,
trompeteo, vuelo utópico,
leve caricia de mariposa yuyera
que en un segundo cruzó
y se fue.



Una vez escribí
‘una parte de este mundo protege su pausa”, 
y hoy, cuando casi todo está en pausa, 
ese mundo ya no existe,
o bien parece una postal desde una ventana a otros tiempos.
Ahora, detrás del vidrio,
solo veo el cuerpo del palo borracho florecido
contra el cielo gris que simula
una síntesis del momento, pero sé
que es otra distorsión de lo pequeño en lo pequeño.
A veces creo que perdí el hilo,
o tal vez la historia me abandonó hace rato
y ya casi no logro distinguir
qué dibujo en la pared encarna cada rajadura,
qué piedrita sostiene un universo.
Una porción del abismo se siente casa,
pero cómo imaginar
paredes en medio de este viento.

(Del libro homónimo,
Llantén Editorial,2025)

Valeria Cervero


Valeria Cervero nació en Buenos Aires en 1972. Trabaja como correctora y editora. Integró diferentes proyectos de difusión de poesía para todas las edades. Es parte del equipo de la revista digital Op. cit. y una de las organizadoras de Salvaje Fruta, recital de poesía y música en el tejido de lo vivo. Publicó los libros de poemas Cadencias (2011), Escondidas (libro-álbum junto a la ilustradora Vivi Chaves, 113), Equilibristas (2014), Sin órbitas (2016), Madrecitas (2017), Seres pequeños (2018), Sibilejo (2018), Ctalamochita (2020) y Agujeros en la superficie (2021).


IMAGEN: Valeria Cervero- Festival de poesía de Bogotá-2021

Pueden LEER más poemas en entradas anteriores. 



miércoles, 15 de abril de 2026

PASAJEROS DE BABEL

 

ORIENTE

Sutra del viento   

ciegos vamos
monedas de papel 
sobre los ojos  

el tiempo oxida 
los bordes del diamante
Buda mismo 

no sabe
no recuerda
el color del miedo 

sobrevuela los juncos 
la hoja del árbol del deseo 

el amor
lo desconcierta



Tao   

Mi pie vacila
cuando se apoya en la piedra

la cabeza rapada de un monje
con su mirada inmóvil
asoma por el noble camino

a mi espalda
el dolor enmascarado

es tiempo de nacer otra vez 
respirar profundamente
y escuchar el siseo del aire
en el resto del viaje



PASAJEROS DE BABEL


Odiseo

palabra por palabra
viaje imposible 

la nave de su escritura 
abrió el oscuro mar

algo separa la tierra del cielo

y él  
que había bebido en copa de oro 
ya puesto el sol como un olvido

dejó 
que su perro lo olisqueara

en Ítaca
afortunado entre los mortales  
la puerta estaba abierta 

la mujer supo tejer
los largos días
de la espera



Maria Callas


al borde de una ciudad indescifrable

donde brotan hongos fríos
y duermen los inocentes 

ella canta 

regnava nel silenzio 

y el sentido de la vida
pende del hilo esa voz

Lucia sostiene 
lo que murmura el tiempo

la región de la locura 
salva al mundo 
de una muerte atroz

honda es la cólera 
de los redentores 

ya no es posible
buscar el exilio 
en las promesas de amor



Nietzsche

junto al abismo
mirando atrás  
así habló el apóstol 

el día del Señor llegará 
como un ladrón en la noche  

esta idea 
sostenida en la niebla
atormenta 
con la lentitud
de las abejas

Friedrich  
a veces está solo
y marcha
por un sendero circular

no sabe quién vuela más alto
 
pasajero de Babel
cae a lo oscuro
convertido
en su propia sombra



Aizenberg 

es probable que ese hombre 
esté hablando con el niño 
o que ambos contemplen
la luz de ese atardecer
es probable que el hombre sea su padre
y su mano sobre el hombro del hijo
intente una ternura postergada

hay un barco muy lejos
nunca  sabremos si ha partido
o si llegará a la orilla
de aquel barranco  

el cielo debiera ser azul
pero Aizenberg decidió
que el verde 
más claro que el verde del agua
debería cubrir con su piedad
los dos destinos

la escena es tan apacible 
que no puedo imaginar que
el padre tomará al hijo en brazos 
y se arrojará con él al mar 

el pintor solo dice que un hombre
y un niño 
están en el borde de un barranco 
junto al océano 
hay un barco en el horizonte 
y echa una humareda gris
a ese cielo verde

el barco quedará detenido allí
para siempre 

(Del libro homónimo, 
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)
Gigliola Zecchin (Canela)



Gigliola Zecchin (Canela), (Vicenza, Italia, 1942). Emigró a la Argentina en 1952, donde reside desde entonces. Estudió Letras Modernas en la Universidad Nacional de Córdoba. Publicó más de 45 títulos, entre otros: “Cuentos y encuentros con 10 pintores argentinos” (2011), “En brazos del enemigo” (2013) y “Poesía reunida 2000-2020” (2020). Ganó dos veces el premio White Ravens (otorgado por la Biblioteca Internacional de Münich a eminentes obras de literatura infantojuvenil); su novela breve “La hoguera” representó al país en la Lista de Honor 2024 de IBBY(International Board on Books for Young People). Es miembro de número de la Academia de Artes y Ciencias de la Comunicación y recibió la Orden de Cavaliere de la República Italiana.Tras una rica trayectoria en medios de comunicación audiovisual, se retiró de los mismos en el año 2019 para dedicarse exclusivamente a la escritura. 


Pueden LEER más poemas en entradas anteriores.



lunes, 13 de abril de 2026

LA CINTA QUE MIDE EL NUDO

 


Luciérnaga muerta


Vivo en un asentamiento detenido,
donde el sigilo enciende lo fúnebre.

 
Una luciérnaga muerta late en el medio del living
límite dúctil entre minimalismo y caos.
Fallecido cocuyo que enciende la soledad.
 
Canción carnosa para los pechos más bravos.
No dances más inútil alegría
no podemos vivir sin darnos este trabajo,
reciprocidad que fluye de nuestras manos
presencia en el hoy,
mise en scène que busca tajos
algún registro perdido.
 
El intercambio y su marea nos define.
Yo te doy mi luz, yo te doy lo que soy.
 



La cinta que mide el nudo
 
Cura de empacho, cuero que sobra,
rictus del mundo que se detiene en el vientre,
tensa la dermis, cuerda de charque
se rinde al estancamiento.
 
El empalago es una dote de materia que ambiciona,
un cuerpo que se vuelve frasco opaco
detención de flujo espiritual.
 
Y allí se manifiesta la mano,
prolongado cordón umbilical
con su saber milenario de cinta
que viene a trazar la medida de la perturbación.
 
¿Qué es tirar de la piel sino un trato de la carne?
Sanar es un intercambio.
 
El bostezo de la señora
que libra el crac, toma distancia del empellón,
puñal a las vísceras,
lance al vacío de la arcada.
 

Ensalmos conducen al galón
hay que sumergirse entre las texturas de lo santo y 
lo cotidiano
extraño acuerdo de fe
para que la vida, viscosa y espumada,
vuelva a ser un don sin enredo.
 

(Inéditos, 2026)

María Paula Alzugaray
 

María Paula Alzugaray nació en 1974 en Rosario (Argentina), donde vive actualmente. Poeta, correctora y editora. Desde adolescente se involucró en numerosos proyectos culturales con eje en la escritura, aunque contemplando nuevos cruces con otras disciplinas artísticas. En los años 2000 compiló y publicó antologías temáticas de poetas rosarinos que darían rumbo a su sello editorial GatoGrillè Ediciones. Coordinó el Área Literaria desde la Casa de la Poesía de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario, desde donde dirigió la revista literaria Boga. Organizó ciclos literarios, dictó talleres de lectura y escritura. Creó el Certamen Literario “José Francisco Cagnin” para la provincia de Santa Fe. Condujo micros radiales dedicados a la literatura hispanoamericana. Ha participado de encuentros internacionales de poesía como: Luces de Bohemia en Praga (República Checa) en 2025, Soberanias e Pontes en UNICEPE Cooperativa Livreira de Estudanes do Porto en Porto (Portugal) en 2024, Radical 3 RecullMagnetic de Poetes en Barcelona (España) en 2024, La Piedra Feliz en Valparaíso (Chile) en 2018, entre otros. Publicó: Frivolidad (poesía - Caligrama, España) en 2019, Todo llegó por sí solo (poesía - Alción Editora, Córdoba) en 2017, Estampados (haikus con dibujos de María Zulema Amadei) en 2014 y Lo albergado (poesía) en 2008.

 

IMAGEN: María Paula Alzugaray Ph Mariana Terrile.

 

Pueden LEER más poemas en entradas anteriores.

 


sábado, 11 de abril de 2026

EL PULSO EN LA PIEDRA

El fuego

Así como de la madera
se desprendió
                con un crujido
la primera llama

irrumpe ahora 
despedido por los astros
el fuego celestial.

Trae consigo los presagios
de cometas preñados 
                          por misiles.

Son partos siderales
que resecan los ríos
y atormentan los mares.

Con la furia incandescente
de los remolinos
componen el cuadro sonoro 
de una tempestad

  de la que ya no sabemos
                       o no queremos
                                  leer su partitura.


El agua


Braman las olas

mandíbulas atentas
al llamado incesante
             de una lengua arcaica
perdida en los meandros
de la escalada ensordecedora
de las máquinas.

Sonidos y sentidos que insisten 
en encontrar algún destino
siguiendo los cauces de los ríos

obligados a resistir 
             los embates brutales 
                      de las contracorrientes

expuestos a caer en la cascada
inevitable del olvido.

Pero está la paciencia
                     imperturbable 
                      de los lagos

ese darse a la espera
de la fermentación de las metáforas
que aguardan 

                 en el fondo

                      su tiempo de emerger. 

Están también las vertientes
esas bocas siempre abiertas

                       al misterio del origen.


     La piedra 

en la oscuridad de las cavernas
     pone a resguardo
       de nuestra devastación
         las primeras escrituras
las ampara 
      en el silencio 
         de los dioses.



Consumar


Besar la piedra
penetrar su silencio
pulsar el fondo.

¿Ardemos sólo
al modo de la chispa?
¿durante el salto?

La luz engañosa
de lo que no ilumina
         ¿es imagen sin sustento?

¿o será quizás
            expresión artera
            inútil
            desvaída? 

Para nombrar lo tenebroso
conviene no desdeñar
aquellas palabras
que van menospreciando
los usos y costumbres

es preferible dejar
que el aire las secuestre
               en la trama del plexo

que queden suspendidas
en minúsculas gotas

que el sonido germine
           ¡por fin!
                    en el acuerdo

y las entregue al acaso
           con la voz más oportuna.

No hay compasión
          previsión
               complacencia
                  ni exceso
                    en la belleza. 

(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,
Envío de Alberto Cisnero)

María Lanese


María Lanese nació en 1945, en Ripalimosani Italia; reside en Rosario Argentina. Psicoanalista, cantante, poeta. Ha publicado “Sonidos Graves” que incluye collages de Adolfo Nigro 2006, “Mariposas en la lengua” 2008, Ancora 2014, “Cartas de cera” 2015, “III: Cuerdas” 2016, “Versos profanos” 2018, “Sudarios” 2019, “Versos templados” 2020, “Conversaciones sagradas” 2022, “Nigro Veneciano”, con collages de Adolfo Nigro 2024 bilingües español–italiano. “Andante” antología serbio- español 2017, “No sin antes” 2018, “Vaya uno a saber” 2019. Participó en los festivales de Belgrado y Smedervo Serbia, Struga Macedonia, de Rosario Argentina y de Cali Colombia. Galardón Raúl Aceves a la excelencia literaria 2021 FIL Guadalajara 2021.


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