Como todos sabemos
no se puede
estar en dos lugares
al mismo tiempo.
Acaso es posible
—no todos lo saben—
vincular cuestiones
distantes entre sí,
oír sus lejanas
concomitancias,
o a lo sumo aspirar
a la discreta utopía
de estar en el lugar correcto
y en el momento indicado
cuando un tesoro
hace su aparición.
Si me necesitan
ya saben donde estoy.
Estoy en las librerías.
Permanezco allí la mayor parte
de las horas del día,
para dar
fe de vida.
POR ENTRADAS IMPREVISTAS
por floraciones repentinas
o simplemente
dando vueltas
como una nube:
dentro de poco
hará su aparición;
no será con la contundencia
de un muro
sino con la levedad
de una disipación,
acaso menos
mucho menos
que un fantasma;
una burbuja.
A fin de cuentas
¿qué otra cosa queda
tan poco tiempo
suspensa
entre creación
y extinción?
Dentro de poco
hará su aparición
aparecerá y desaparecerá
casi simultáneamente,
como un desquite
contra la ominosidad
de lo real.
QUIÉN ES QUIÉN
Somos altos y bajos
Susana Thénon
A la giganta
con cabeza de alfiler
le gustaba en demasía
un enanito con la cabeza
del tamaño de una sandía
pero ¡Ay!
¡No lo que escribía!
Al enanito le gustaba
la escritura de la giganta
con cabeza de alfiler
pero ella ¡No!
¡Nada que ver!
Cuando se encontraban
con lujo de detalles
le contaba él
sus historias de amor
mientras ella, por no tener ninguna,
le improvisaba
unos cuentos de terror.
NADA ES SUAVE
para el que cae
ni el idílico poema
del principio
ni la arena, ni el agua
o la mullida piel del conejo.
Nada es suave:
El poema del principio puja
contra el poema del fin;
todos los días un duelo.
A su vez,
el mundo dividido
entre los que acompañan
al poema del fin
hasta sus últimas consecuencias
y los que no
(en esto, como en todo,
hay volátiles propósitos opuestos).
Quien interminablemente cae
día a día manipula
los resultados
en favor del poema del fin.
Nada es suave para el que cae:
el poema del fin
exige ser leído
con un desplome óptico.
LA ORDEN VINO DE ARRIBA
Los ojos están
en ambos
lados del muro,
sobre los techos
más inaccesibles,
en las bocas
de tormenta;
están puertas adentro,
detrás de unas cortinas
o junto a lo que se barre
bajo la alfombra;
están en las butacas
de la última fila.
Con ansias
los ojos están
para atestiguar
lo existente
en sus múltiples
instancias
aunque el fantasma,
algo menos
que un enigma
en trance de
volverse acertijo
para ningún ojo,
sólo se hará visible
si las cuentas
le dan en rojo.
Nos contrataron
para verificar
si la montaña
de basura se halla,
como el universo,
en constante expansión.
La orden vino de arriba
—desde donde
el personal se ve
del tamaño
de una hormiga—.
Si no fuera
porque las respuestas
son invariablemente
las mismas
y las preguntas
siempre desganadas,
se agigantaría
el interrogante:
¿De dónde son oriundos
los inmundos?
(Del libro homónimo;
Bajo la luna, 2025)
Eduardo Ainbinder
Eduardo Ainbinder nació en Banfield, Provincia de Buenos Aires en 1968.
Participó de la revista 18 whiskys y codirigió a principio de los 90 las ediciones de poesía Mickey Mickeranno y Jimmy Jimmereeno. Publicó Nene (Nusud, 1990) y posteriormente las plaquetas Carreras tras la fealdad\ Larga vigilia teórica de mortales y ratones, Insecto adulto, todas ellas de circulación limitada. En el sello Selecciones de Amadeo Mandarino aparecieron La comidilla de todos y Mi descubridor. Todas estas plaquetas fueron recopiladas en Con Gusano (Interzona, 2007), al que sigue ¡Párense derecho! (Gog &¿ Magog, 2015), traducido al italiano como Su, dritti in piedi/, traducción y prólogo de Francesco Tarquini (Edizioni Fili d’Aquilone, Roma, 2022). Editó la revista de poesía Tupé y actualmente codirige ediciones seré breve.
Pueden LEER más poemas del autor en entradas anteriores.


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