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domingo, 1 de junio de 2025

EL VIGILANTE DE LA NIEVE (VIII)


El vino era azul en el acero (ah lucidez del
viernes) y dentro de sus ojos. Suavemente,
distinguía las causas infecciosas: grandes
flores inmóviles y la lubricidad, la cinta ne-
gra en el silencio de las serpiente.


Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.

Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.

Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.



Antonio Gamoneda (Oviedo, España,1931)



Pueden LEER la biografía y más poemas en entradas anteriores del autor.

 

 

sábado, 24 de agosto de 2024

Ha venido tu lengua...


 Ha venido tu lengua; está en mi boca
como una fruta en la melancolía.
Ten piedad en mi boca: liba, lame,
amor mío, la sombra.


* * *

Ardes bajo las túnicas carnales.
Ha sido inútil la sutura negra:
no hay agua en ti. Todas las fuentes manan en otra edad
y se enloquece la pureza de la copa vacía.

* * *

La memoria es mortal. Algunas tardes, Billie Holliday pone su rosa enferma en mis oídos.
Algunas tardes me sorprendo
lejos de mí, llorando


Antonio Gamoneda (Oviedo, España,1931)

Pueden LEER la biografía y más poemas en entradas anteriores.

sábado, 6 de julio de 2024

GENERACIONES


 Antes de morir, mi madre me dijo mamá ven
mientras me miraba sin verme;
yo dije mamá, quédate
abrazando su cuerpo diminuto
envuelto en pañales y olor a talco;
mi hija dijo mamá, no llores
y me acarició la cabeza consolándome.

Cuando mamá murió, durante unos segundos
no tuvimos muy claros los lazos que nos unían
no supimos quién se había ido
y quién se había quedado
ni en qué momento de nuestras vidas
estábamos viviendo
o muriendo.


Ana Pérez Cañamares
  
La alambrada de mi boca, Baile del Sol. (2007)




Ana Pérez Cañamares es una escritora y poeta española. Nació en 1968 en Santa Cruz de Tenerife, pero desde que tiene un año reside en Madrid. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid trabaja como administrativa para la Universidad Nacional de Educación a Distancia.​ Su carrera poética empieza con la publicación en el año 2007 del libro La alambrada de mi boca (Editorial Baile del Sol). En la misma editorial se publicó su primer libro de relatos En días idénticos a nubes y su segundo poemario, Alfabeto de cicatrices. En 2013 Las sumas y los restos fue «V Premio de Poesía Blas de Otero- Villa de Bilbao 2012».



sábado, 22 de junio de 2024

CÓMO VOLVER A ESCRIBIR LO MISMO


Cómo volver a escribir sobre lo mismo
si todas las palabras que articulo
desde el alveolo azul de los quebrantos
están viejas, podridas, polvorientas,
se anudan a su propio pañuelo enmohecido
y se ocultan, oscuras e imposibles,
llagadas por el tiempo de la herida,
desde entonces tan torpes, imperfectas.

Porque busco otra cosa y no la encuentro,
un verbo luminoso para quemar la tarde,
que de pronto sea todo insensato amarillo,
que venga nuestra gente en la luz incendiada,
en la espita feliz de todas las burbujas
subiendo como locas, divertidas,
a respirar septiembre que es un nombre insensible
y no sabe que guarda el hueco de la pérdida,
que venga nuestra gente y que se quede
a merendar un sol como un relámpago
duradero, eso sí,
que sea duradero.

Sobre todo que sea duradero.

(de Carnalidad del frío, 2000)


[Podría ahora]

Podría ahora,
mientras un hombre duerme aquí a mi orilla,
remontarme por el río de la sangre
hasta la piedra primera de mi especie,
hasta el vértigo inicial de una mujer 
ceñida por los signos, 
apenas comprensibles,
que fueron roturados en su cuerpo.
Mi madre, y la suya, y la suya de la suya,
se agachan despacio y miran silenciosas,
se acuclillan despacio.
La mujer que es primera de mi genealogía
calienta en su entraña aquello que rezumo:
la tintura más roja de la sangre,
el ocre de la piel sobre sí vuelta
hasta alargar las manos y el deseo,
ese blanco sin adjetivos de las lágrimas
o la leche que nace por sí sola.
La palabra es una excrecencia más tardía,
no nos ha sido dada por igual,
ni siquiera en mi origen más cercano
se encuentra el don de hablar y conjurar la muerte.
Por eso estoy condenada a nombrarlas a todas.

(de Tratado sobre la geografía del desastre, 1997)

(Tomados de la página de "Poesía Internacional
de Medellín)
María Ángeles Pérez López 


María Ángeles Pérez López (Valladolid, España, 1967) es una poeta en lengua castellana, editora, profesora e investigadora española. Es profesora titular de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Salamanca, y ha sido profesora visitante en la Universidad James Madison y en la Universidad de Washington. Es miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española desde 2016, Algunos de sus libros de poemas: Carnalidad del frío, Sevilla: Algaida, 2000; La ausente, Cáceres, Diputación/El Brocense, 2004, Pasión vertical (plaquette), Barcelona: Cafè Central, 2007.Atavío y puñal, Zaragoza: Olifante, 2012.Fiebre y compasión de los metales, prólogo de Juan Carlos Mestre, Madrid y México: Vaso Roto, 2016.Diecisiete alfiles, prólogo de Erika Martínez, Madrid: Abada, 2019. Comarca mínima, nota de Lola Nieto, ilustraciones de Patricio Hidalgo, Madrid: Cartonera del Escorpión Azul, 2022. Libro mediterráneo de los muertos, Valencia: Pre-textos, 2023. Ha obtenido numerosos premios literarios. 


 

martes, 16 de abril de 2024

lunes, 9 de octubre de 2023

LOS DESAPARECIDOS


Muere un peón
               y nadie echa de menos su ladrillo,
el andamio vacío como si le hubieran arrancado un agujero,
el plato con la fétida migaja del pan que se ha acabado...

Muere un joven
               y nadie vio su muerte,
su oración bajo tierra,
                        su esqueleto
sin dientes,
             sin los fémures quebrados...

 
Muere una madre en punto
                          y el hijo es una estéril
traducción,
            una antorcha de veneno...

 
Muere un anciano
                 y no aparece
la huella de una cama,
                       el hospital
ni su radiografía de corazón tan grande...

 
Muere un pedazo de gangrena,
                             un libro
cuya tapa no inclina la cabeza,
una palabra exacta como un vector
o una mímica de arte abstracto...

Muere el sueño,
                la sábana,
                           el boliche,
el sigiloso Documento de Identidad,
la madrugada a solas en la calle,
                                  el timbrazo
como una sirena bajo la puerta derribada...

Mueren los pocos que quedaban.
                               Mueren
los que se anuncian con el corazón en voz alta,
aquellos que no hicieron cola en la peluquería
y tienen en el dedo una gota de metralla...

Muere conmigo aquella que me hizo
y va hacia su tumba con un duelo de pañuelo blanco...

Disponemos de un álbum nacional
con muertos llenos de fotografías,
¡un cementerio que ya tiene escrito
el epitafio desde el cual empiece a vivir la Historia!...



José Carlos Gallardo



José Carlos Gallardo: nació en Granada (España) en 1925. En 1957 se trasladó a Argentina. Fue jefe de Cursos del Instituto Argentino de Cultura Hispánica y secretario de la Oficina Cultural de la Embajada de España. Periodista, conferenciante, novelista, ensayista, crítico de arte. Fue fundador y presidente del Aula de Poesía Española «Antonio Machado», en Buenos Aires. Publicó los libros de poemas: “Madrugada” ( Granada, 1946); “Hombre caído” ( «Noticia» preliminar por Antonio Aróstegui, Granada, Ediciones CAM, 1954); “Carta desarraigada a Blas de Otero” (Granada, 1956) ; “Mar que viene” (Granada, Colección El Zodiaco, 1956); “De mar en mar” (Granada, Colección de Poesía «Veleta al Sur», 1961); “Oda al Paraná” (Rosario, Argentina, Editorial Biblioteca Popular Constancio C. Vigil, 1965, Colección Artes visuales); “Después del verano” (Arcos de la Frontera, Cádiz, Colección Alcaraván, 1965);  “La hora angosta” (Carboneras de Guadazaón, Cuenca, El Toro de Barro, 1967); “Amor americano” (Madrid, Rialp, 1968, Adonais); “Piedra serena” (Madrid, Editora Nacional, 1970);  “El tiempo y de la muerte” (con ilustraciones de Guillermo Gulland, Buenos Aires,  1970); “Los días que pasan” ( León, Provincia, colección de poesía, 1972); “Aparición de la alianza” (Madrid, Ediciones Cultura Hispánica, 1973, Leopoldo Panero); “La esperada transparencia” (Sevilla, Editorial Católica Española, 1973, Ángaro); “Juicio inicial al hombre” (Palma de Mallorca, Ediciones Cort, 1974); “Palabra en pena” (San Sebastián, Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa, 1976); “La edad del patio” (dibujos de Paco Izquierdo, Granada, Ayuntamiento de Granada, 1978); “El polvo de los desaparecidos” (Sevilla, Colección Aldebarán, 1978); “A la orilla del tiempo” (Buenos Aires, Ed. Rodolfo Alonso, 1978); “Dolor en cera” (Madrid, Colección Dulcinea, 1979); “Crónica de las postrimerías” (Rota ,Cádiz, Fundación Alcalde Zoilo Ruiz-Mateos, 1980); “Alfabeto incendiario” (Barcelona, Víctor Pozanco, 1981, Ámbito literario); “Con arcilla en la voz”  (Granada, Diputación Provincial de Granada, 1981, Genil); “Manifestación” (Talavera de la Reina, Toledo, Colección Melibea, 1981); “Jardín que sigue cerrado” (Granada, Universidad de Granada, 1982, Zumaya); “Ser a oscuras” (Aranguren,Vizcaya, El Paisaje Editorial, 1982); “Postdata previa” (prólogo de Antonio Hernández, «José Carlos Gallardo en su leyenda de luz», Cádiz, Diputación Provincial de Cádiz / Instituto de Estudios Gaditanos, 1983); “En segunda persona” (Valdepeñas (Ciudad Real), Ayuntamiento de Valdepeñas, 1983, Juan Alcalde); “Un aire imaginado” (Toledo, Ayuntamiento de Toledo, 1983); “Homilía del transterrado” (prólogo de Amalio García del Moral, Sevilla, Colección Vasija, 1983); “Memoria albaycinera” (Granada, Los Papeles del Carro de San Pedro, 1984); “Declaración jurada” (Granada, Ediciones A. Ubago, 1986, Ánade); “La soledad en fiesta” (Granada, Caja General de Ahorros y Monte de Piedad de Granada, 1986); “La otra luz” ( Jerez de la Frontera,Cádiz, Caja de Ahorros de Jerez, 1987); “Soledad sin soledades” (Buenos Aires, Libros de Hispamérica, 1989); “En la orilla la luz levanta vuelo” (León, Provincia, colección de poesía, 1989); “A los cuatro gritos” (Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1990, Escritura de  Hoy); “Figuras al aire libre” (Madrid, Colección de poesía Aguacantos, 1990); “Versos a la memoria de mi padre, aún vivo” (Burgos, Ayuntamiento de Burgos, 1991); “Prueba de página. De los pájaros vengo” (Cuenca, Ayuntamiento de Cuenca, 1992,  Papeles del Júcar); “El agua fue en Granada” (Jaén, Ateneo Guadalquivir de Jaén, 1993); “La mano fuera de su funda” (Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica, Instituto de  Cooperación Iberoamericana, 1993); “La luz tenía sabor a hojaldre” (Murcia, Editora Regional de Murcia, 1996, Poesía); “Concierto para una sola cuerda” (precedido de Carlos Baos Galán, Todavía naciendo, Cartagena Murcia, Fundación Emma Egea, 1997); “Los dominios prestados” (Tafalla ,Navarra, Fundación María del Villar Berruezo, 1998, Col. de poemarios María del Villar); “De casidas y otros perfumes” (Las Palmas de Gran Canaria, Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, 1999); “Nunca pude decirte adiós” (1956/1999, Granada, Ayuntamiento de Granada, 1999, Granadas); “Epitafio para el siglo que viene” (en Premio Nacional de Poesía «Ciudad de Purchena» 1997, 1998 y 1999, Almería, Instituto de Estudios Almerienses, 2001). También editó varios libros de narrativa y ensayos. Murió en octubre de 2008.

 BIOGRAFÍA y poema tomado de Poemanía--Hoja literaria de aparición virtual



 

miércoles, 18 de agosto de 2021

LA CASA













LA CASA
 
Neoclásica,
y algo racionalista.
Las molduras, severas y discretas.
Tiene el vigor del orden: reconozco
la firme voluntad de no exhibirse.
Constructor y arquitecto ya están muertos.
Los imagino, la obra ya avanzada,
juntos y contemplándola, quizá desde aquí mismo.
Un buen punto de vista.
Nunca sabrán que hoy mantuvimos a raya
a la muerte definitiva.
 
 
PLAZA PRÍNCIPE
 
Ni en la literatura ni en la música
tiene su origen mi romanticismo:
más bien en la humildad
de los buques correos y mercantes
que hacían el trayecto entre las islas.
Los recuerdo a la vez que aquella plaza
con el templete de los músicos
bajo el rumor de los laureles de Indias.
La vida ha ido tomando poco a poco esta forma
del flamear de un mástil sin bandera.
Mercantes y correos siempre navegarán
envueltos en olvido,
lo mismo que una noche en alta mar,
mecidos por las olas bruscas, cálidas,
hacia la Plaza Príncipe.
 
 
NOCHE DE VERANO
 
Lavábamos los platos uno al lado del otro,
aquí mismo, de cara a una ventana
que, sobre el fregadero, se abre al mar.
Lavábamos los platos los dos juntos.
Sobre un acantilado hay una casa:
aislada, a lo lejos,
no recuerdo haber visto sus luces encendidas.
Los lavo solo desde hace años.
Al acabar la cena lo hago ahora,
con la ventana abierta
a una cálida noche sin rastro de la luna.
Como si fuera el paso de los años,
escucho el oleaje: es la intranquilidad
que nos alcanza desde mar adentro.
Alzo los ojos hacia la tiniebla,
resto inmóvil, las manos en el agua:
se ha encendido una luz en el acantilado.
 



Joan Margarit


 
Joan Margarit nació en Sanaüja, Lleida, España en 1938 y murió en Sant Just Desvern, Barcelona. en 2021. La Guerra Civil obligó a la familia a refugiarse en casa de la abuela paterna. Acabada la guerra y hasta el año 1948, la familia cambió muchas veces de domicilio: Barcelona, Rubí, Figueres y Girona. De vuelta a Barcelona Joan Margarit cursó el bachillerato en el Instituto Ausiàs March. El año 1954 la familia se trasladó a las islas Canarias y, desde 1956, Margarit estudió arquitectura en Barcelona. En 1962 conoció a Mariona Ribalta, con la que se casó el año siguiente. La pareja tuvo cuatro hijos y fijaron su residencia en Sant Just Desvern, donde tenía también el estudio de arquitectura. Fue director del Laboratori del Institut Nacional de Control de Qualitat a l’Edificació a Barcelona, y miembro del Consell Científic i Tecnològic de la Generalitat de Catalunya y de la Comissió Tècnica de Tetracero, de Mallacero y d’INTEMAC. Desde 1968, Margarit es catédrático, jubilado actualmente, de Cálculo de estructuras de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona. Publicó su primer libro en castellano, la única lengua que le habían enseñado a escribir por la dictadura franquista, en 1963, tardó diez años en publicar la segunda. Des 1980 escribió su obra poética en catalán y él mismo la traducía al castellano. Publicó numerosos poemarios, entre los que destacan: Raquel: la fosca melangia de Robinson Crusoe (1983); L'ordre del temps (1985); Mar d'hivern (1986); Poema per a un fris (1987); Remolcadors entre la boira (1995); Estació de França (1999); Joana (2002); Els primers freds. Poesia 1975-1995 (2004); Càlcul d'estructures (2005); Casa de Misericòrdia (2007); Intemperie (2010); No era lluny ni difícil (2011) o Un hivern fascinant (2017), así como Animal de bosc (2021), a título póstumo.  Reconocido como uno de los mejores poetas en español y catalán de su generación,  su obra ha recibido numerosos premios, entre ellos los más importantes de ambas lenguas: Premi Nacional de Literatura de la Generalitat de Catalunya 2008, Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, Premio Poetas del Mundo Latino de México 2013, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2019 y Premio Cervantes 2019.
 
 



domingo, 18 de julio de 2021

LIBRO DEL FRÍO (Fragmentos)


 













Tengo frío junto a los manantiales. He subido hasta
cansar mi corazón.
Hay yerba negra en las laderas y azucena cárdenas
enre sombras, pero, ¿qué hago yo delante del abismo?
Bajo las águilas silenciosas, la inmensidad carece de
significado.

·····································

Un bosque se abre en la memoria y el olor a resina es
útil al corazón. Vi las esferas del sudor y lo insectos
en la dulzura;
luego, el crepúsculo en sus ojos;
después, el cardo hirviendo ante el centeno la fatiga
de los pájaros perseguidos por la luz.

······································

Vi la serenidad en los ojos de las reses destinadas a los
cuchillos industriales y los caballos inmóviles en la
tristeza;
después, la cal, su luz en los ancianos, y grandes
grietas habitadas por lamentos.

······································

El vigilante fue herido por su madre;
describió con sus manos la forma de la tristeza y
acarició cabellos que ya no amaba.
Todas las causas se aniquilaban en sus ojos.

·····································

 Era incesante en la pasión vacía. Los perros olfateaban
su pureza y sus manos heridas por los ácidos. En el
amanecer, oculto entre las sebes blancas, agonizaba
ante las carreteras, veía entrar las sombras en la nieve,
hervir la niebla en la ciudad profunda.

····································

Era sagaz en la prisión del frío.
Vio los presagios en la mañana azul: los gavilanes
hendían el invierno y los arroyos eran lentos entre las
flores de la nieve.
Venían cuerpos femeninos y él advertía su fertilidad.
Luego llegaron manos invisibles. Con exacta dulzura,
asió la mano de su madre.

·····································

Hay un anciano ante una senda vacía. Nadie reresa de
la ciudad lejana; sólo el viento sobre las últimas hue-
llas.
Yo soy la senda y el aciano, soy la ciudad y el viento.

····································

Busco tu piel inconfesable tu piel ungida por la
tristeza de las serpientes; distingo tus asuntos invisi-
bles, el rastro frío del corazón.
Hubiera visto tu cinta ensangrentada, tu llanto entre
cristales y no tu llaga amarilla,
pero mi sueño vive debajo de tus párpados.

·····································

En la humedad me amas
y eres azul en tus pezones. Hablas
suavemente en mis labios y regresas
a tu prisión en la melancolía.

·····································

El animal que llora, ése estuvo en tu alma antes de ser
amarillo;
el animal que lame las heridas blancas,
ése está ciego en la misericordia;
el que duerme en la luz y es miserable,
ése agoniza en el relámpago.

La mujer cuyo corazón es azul y te alimenta sin
descanso,
ésa es tu madre dentro de la ira;
la mujer que no olvida y está desnuda en el silencio,
ésa fue música en tus ojos.

·········································

Amé las desapariciones y ahora el último rostro ha
salido de mí.
He atravesado las cortinas blancas:
ya sólo hay luz dentro de mis ojos.





(de Libro del frío, Siruela, Madrid, 1992).
Antonio Gamoneda (Oviedo, España,1931)




Pueden LEER la biografía en una de sus entradas anteriores.


sábado, 17 de julio de 2021

UNA FLECHA HACIA LA NADA


´







Muerte y vejez

 
Diariamente, con una quieta
monotonía eterna, sin hacer
ridículas preguntas, los ancianos
se dirigen al mirador.
 
Se sientan en la desgastada madera
de los bancos, y de su silencio
hacen un brillante juego
de comunicación precisa.
 
Los ancianos creen verlo todo
y piensan que son las manos de Dios
lo que tienen ante su vista.
 
¿Cuánto tiempo les queda aún?
¿Cuánto podrán soportar sus ojos
el peso de este oquedal?
¿Qué quieren ver en realidad?
 
Miran sin ver lo que ya conocen,
y mientras recuerdan las copas
de los árboles que vigilaban su juventud,
o las manos tibias de su madre
acariciándoles el rostro, se resisten
a pensar que este puede ser
su último crepúsculo.
 
de Una flecha hacia la nada
 
 
 
Amo la vida
 


Amo la vida,
dejadme decirlo así como suena,
como un cohete, como una larga
piedra que rompe en la distancia,
amo la vida, y amo este dolor
que llevo en mi costado,
mi larga cadena, la lluvia
de decir adiós
demasiado pronto,
 
la vida no es nada, detrás
de cada hombre no hay nada,
si lo piensas, sólo el reloj,
y el amor a la vida.
 
de Ana Frank no puede ver la luna, 2010
 
 
(Tomados de la página del autor) 
 
Pablo Méndez
 


 
 
Pablo Méndez (Madrid, España, 1975) Poeta, editor, y grafólogo español. Dedicado a la poesía desde la adolescencia, publicó su primer libro en 1993, cuando tenía dieciocho años. En 1995 creó Ediciones Vitruvio, editorial especializada en libros de poesía.Libros: Morir es como  un cuento, 2019, Oh siglo XX, 2014, Taller de poesía 2005, Patio interior, 1998, entre otros.
 





viernes, 16 de julio de 2021

ANTE LA LLUVIA









Las cosas parecen fáciles aunque nunca lo sean,
pero voy andando a casa y regreso andando,
hago cuentas estrechas en tanto las horas crecen
y aumentan cada vez los múltiplos del trigo.
Hoy estoy donde estoy y mañana me ausento
y lo que hoy no tengo, mañana lo calculo.
 
Acaso la madurez era finalmente esto,
este lento abandono y este oro entregado.
 
 


Voy y vengo por la plaza, la recorro 
como en despedida. La plaza se sigue 
en soportales que contienen con arcos 
su infinito. Voy y vengo y digo adiós. 
Las cosas precisan un límite, una raya 
de humo y agua en lo más delicado. 
Lo real existe en la juntura, en la línea 
cabal que lo circunscribe y anima. 
Ya que el perfil ahonda los volúmenes 
y el horizonte es hoy campo de batalla 
que extiende sus armas en el plano, 
sobre él, en fuga, somos sólo relieve.
 


LLámalo resto leño despojo
llámalo náufrago residuo
llámalo padre y madre
niño deshonesto dile traidor
pirata forma en cavidad
-algo has robado algo carnal
algo que no era íntimo-
calco clavo calma calima
dile humo y vapor y gota
titilando encima del cristal
de la caja dile esto ha
quedado hilachas de una
sábana y en la almohada
el trazo donde su cabeza
fue imagen en bajo relieve
de hacia dentro la ausencia
 
(Envíos de Miguel Ángel Federik)
Esperanza López Parada


 
Esperanza López Parada (Madrid, 1962) es una poeta española.Tras su tesis doctoral Bestiarios americanos : la tradición animalística en el cuento hispanoamericano contemporáneo dirigida por Juana Martínez Gómez y premio extraordinario de tesis doctoral, completó en la Academia de España en Roma su formación. En la actualidad es profesora titular de literatura hispanoamericana en la Universidad Complutense de Madrid. Ejerce la crítica literaria en el Suplemento Cultural Babelia.Su obra poética está compuesta por Como fruto de fronteras (1984), Género de medallas (1985), La cinta roja (1987), Los tres días (1994) y El encargo (2001), entre otras. Dentro del apartado de ensayo ha publicado Una mirada al sesgo. Literatura hispanoamericana desde los márgenes (1999)
 



jueves, 15 de julio de 2021

SANGRE SECA


 








VARIACIÓN STANDFFORD
 
Conducía a través de un estrecho sendero de montaña.
Noche azul y, de pronto,
me encontré un ciervo
                                      muerto.
 
Bajé del coche y anduve hacia el cadáver.
La piel suave. El cuerpo, casi rígido.
 
¿Dónde miran los ojos de los muertos?
¿En qué lugar coinciden sus  miradas?
 
Lo fui arrastrando hacia el desfiladero.
Antes de despeñarlo,
me fijé en su barriga extrañamente desproporcionada,
que aún estaba caliente.
 
Y entonces, la palpé:
en su interior un cervatillo
                                            inmóvil,
donde nace la muerte.
 
 


 
JARDÍN
 
Después de la tormenta,
las hojas que han caído alrededor del árbol
empiezan a pudrirse.
 
Gotean los rosales:
son un cuadro de Pollock
queriendo deshacerse.
 
Mi madre me contó
que la primera vez que vi la lluvia
empecé a llorar,
como si por entonces ya entendiera
que en la belleza hay algo doloroso.
 
Es invierno. Y hay una bruma leve,
fría,
como un velo de novia en la mesa de autopsias.
 
Dime,
¿qué crees tener que ya no hayas perdido?
 
 
 
 
Josep M. Rodríguez  


Josep Maria Rodríguez nació en Súria, España, en 1976.Poeta y crítico. Se licenció en Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Lleida, ciudad donde reside. Desde 1998 colabora como crítico literario en diversos medios. Ha sido incluido en las antologías más representativas de la poesía española última.Publicó Arquitecura yo, 2012; Sangre seca, 2017, Hana o la flor del cerezo, 2007, entre otros poemarios.Mereció distinciones como el Premio de Poesía Generación del 27, el Premio de Poesía Emilio Alarcos o el Premio Internacional de Crítica Amado Alonso.




miércoles, 14 de julio de 2021

Llevo acostada largo tiempo...


 







Llevo acostada largo tiempo
en la orilla. Mis pechos
son colinas cubiertas de hoja seca.
Levanto la cabeza y me contemplo:
en mis muslos el vello a punto de ser vello,
me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,
doy un paso y despierto al agua
a punto de ser agua,
se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto
de ser negra...
Un resplandor me ciega:
el bosque me contempla, a punto de ser bosque,
a punto de ser tuya.

De "Hainuwele" 1990

Una mañana acorde a la estética de un pintor de la época Tang...
Una mañana acorde a la estética de un pintor de la época Tang:
viento en la gran acacia del jardín,
lluvia de flores amarillas.
Ella, por precaución,
se ha quedado en la casa y me contempla
a través de un cristal.
Sabe que me alimento del olor de las hojas,
del susurro del aire en la corteza
de los árboles,
sabe que volveré colmada y repartiendo vida por doquier.
Y con cuánta cautela me esquiva entonces la mirada,
con cuánta discreción separa su piel de los objetos tenebrosos,
con cuánta suavidad se desdibuja
para no perturbar la danza del sol en mis cabellos.


De "Poemas a mi muerte" 1994
 
   

Deseé alguna vez que un poeta me amase

Ahora duelen sus poemas en mi cuerpo‚
algo de mí que en él se reconoce hasta quebrar la imagen
de todo lo que fui.
Ahora deseo que me amase tanto que dejara de amarme
y sus palabras fuesen nieve
que el sol de junio fundiese entre mis pechos‚
allí donde su aliento insiste en acallar
esta tristeza antigua que siempre me acompaña.
De "Semillas para un cuerpo" 1988

(Envíos de Miguel Ángel Federik)

 
Chantal Maillard
 


Chantal Maillard. Hija de padres belgas, nació en Bruselas en 1951, nacionalizándose española desde los 17 años. Es doctora en Filosofía Pura y profesora titular de Estética y Teoría de las Artes en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Málaga, en la que imparte enseñanza desde 1990.Vivió un año en Benarés, India, en cuya universidad se especializó en Filosofía y Religión India. Ha colaborado con críticas de filosofía, estética y pensamiento oriental en el Suplemento Cultural de los diarios ABC y El País. Como poeta, ha publicado, entre otros, «Semillas para un cuerpo» 1987, Premio Leonor de poesía «Hainuwele» 1990, Premio Ricardo Molina , «La otra orilla» 1990, «Poemas a mi muerte» 1994, Premio Santa Cruz de La Palma, «Conjuros» 2001, «Lógica borrosa» 2002,  «Matar a Platón» 2004, Premio Nacional de Literatura, y "Notas al margen". Con la obra "Hilos", publicada en 2007,  0btuvo el Premio Nacional de la Crítica.
Ha cultivado la prosa poética en «Filosofía en los días críticos», «Diarios 1996-1998» y «Benarés». Ha traducido y editado a Henri Michaux y ha colaborado en distintos proyectos y actividades editoriales como la realizada conjuntamente con Jesús Aguado, de la cual ha resultado una colección de libros (poesía, ensayo y teatro) de textos clásicos de la tradición india, editados en Benarés. Entre sus ensayos se destacan los títulos «La creación por la metáfora» 1992, «El crimen perfecto»,  «Aproximación a la estética india» 1993,   «Confucionismo, taoísmo y budismo» 1995  «La razón estética» 1999.
Biografía tomada de “A media voz”


martes, 13 de julio de 2021

HASTA QUE EL TIEMPO FUE RECONSTRUIDO


 








Hasta que el tiempo fue reconstruido                   
bajo tu propia vigilancia, cuántas                
residuales versiones de los hechos             
fueron depositando su carroña                    
en papeles, en bocas, en conciencias.                     
 
Hombres e ideas tenebrosamente               
instalados en la mitología, textos                 
que suplantaron con abyecta máscara                   
el rostro de la historia, allí                  
se conjuraban para hacerte cómplice                    
de la maquinación contra el fantasma                   
que recorrió tu juventud                    
hasta que el tiempo fue reconstruido.                   
 
¿Cómo escapar a ciegas, desandar              
el camino? ¿Quién que no tú              
lo haría, con qué trámites                   
de acotadas lecciones, testimonios             
apócrifos, tenaces simulacros?                     
 
Arduo oficio fue el tuyo e inhumanas                    
las trampas de la vida. ¿Con qué suerte                 
de antídotos, argucias, imposturas             
te preservaste del contagio, mientras                    
a solas compartías las ruinas            
hasta que el tiempo fue reconstruido?                  
 
Elegir no pudiste una verdad            
distinta de la única, algún medio                 
de subvertir el orden del pasado,                
dirimir lo proscrito, rechazar            
el asedio.                
Pero tú mismo fuiste
tu testigo: primero un libro,               
una mano después, más tarde           
una palabra, luego un hombre                      
y luego otro y otro más, y un año                 
y otro año, una premonitoria            
concurrencia de hombres y de años,                      
y media vida que concurriría            
para que al fin y de tu propia mano            
otros nombres pusieras a la historia                      
mientras que el tiempo fue reconstruido.            
 


 
Super flumina Babylonis


Aquella impávida, bellísima harapienta que merodeaba por el mercado de Sanlúcar, tenía que ser sin duda la última portadora aborigen del talismán. Pues nunca podría ser aherrojada quien tan humildemente iba ofreciendo la incorregible magnificencia de su vida. Fermentaban despacio los zumos tórridos de las frutas y un dulce amago de miseria envolvía los ambulantes puestos de la plaza. Pero ella atravesaba incólume la densidad de los desperdicios: nada la hacía tan superviviente como el contacto con lo perecedero. Junto a la edénica antigüedad del gran río, era la más joven desterrada del mundo. Parecía escapar hacia ninguna parte, como buscando esa otra forma de extravío que la conduciría al punto de partida. También junto al gran río, lloraba la harapienta por un perdido reino.
 
 


 
José Manuel Caballero Bonald


 
 
José Manuel Caballero Bonald  (Jerez de la Frontera,1926 -Madrid, mayo de 2021).Poeta, novelista y ensayista español. Perteneció a la generación del 50'.
Como poeta se inicia en 1948 con Poesía (1945-1948), a la que siguieron Las adivinaciones (1952), Memorias de poco tiempo (1954), Ateneo (1956), Las horas muertas (1959), El papel del coro (1959) y Pliegos de cordel (1963). En 1969 se publica Vivir para contarlo, obra que recoge toda su poesía. En 1997 se publica una antología de sus poemas, recopilados por María Peyeras Grau, con el título El imposible oficio de escribir. Antología, y en 2002, la editorial Visor publica Antología personal, acompañada de un CD con poemas recitados por el autor. En 2004 fue galardonado con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana por el conjunto de su obra, y al siguiente año con el Premio Nacional de las Letras Españolas. Ha recibido numerosos premios a lo largo de su carrera pero el reconocimiento definitivo le llegó en 2006 con el Premio Nacional de Poesía (Ministerio de Cultura) en 2006 por su obra Manual de infractores, poemario que el autor califica como "apología de la desobediencia". En 2012 recibe el Premio Miguel de Cervantes.