DE COLLECTED POEMS (1941-1994)
En casa
para mi madre, a la edad de noventa
Primeros días de junio. Una ola de calor distiende a Londres.
Las paredes de ladrillos se aligeran y sobre las cercas
se recrean los zarcillos trepadores.
Los turistas salen, a la deriva, para vivir brevemente de su mirar.
Te encuentras allí, y tus ojos pueden ver:
formas que has tenido en tus manos, rasgos que los años han
[acentuado.
Tu mirada no puede sostenerlas mucho rato. No permanecen,
te las arrancan - ¿hacia dónde?
Te internas en una duración como la de la música y, extrañada, la
[abandonas.
Te encuentras allí, pero no en tu jardín.
Fragancia de glicinas
llega por la puertaventana entreabierta.
No es necesario que te levantes de la cama o la silla:
sin mirar ya sabes cómo las malezas lo van invadiendo todo,
el último de tus jardineros ya en otra parte;
sabes cómo las enredaderas brotan en los ahogados arbustos de
[grosellas
y pronto, ostensiblemente, florecerán.
Aun así, el desorden te duele. Tu cuerpo, que duele más,
te dice cada día que te despreocupes.
y también la casa se aleja de tu mandato y tu posesión.
Hay cosas que se han corrido de lugar. Si ahora recuerdas y te
[preguntas
dónde estará el mantel de tu abuela -
tan piadosamente bordado y decorado con flecos
que preservaste todas esas décadas con devoción -
para entregar un obsequio convocas al fantasma de un afecto.
Agil o fría, Londres ha cambiado y retrocede:
tus nietos habitan en barrios que no puedes imaginar.
Sin embargo se acercan a ti; y allí te encuentras,
y puedes verlos y oírlos - hasta que sus voces se van de tu tiempo;
¿hacia dónde? - Un movimiento como el de la música
que al dirigirse a sus límites solamente llega allí
para descansar en la morada de su espacio.
Y es allí donde te encuentras -sólo tu sonrisa lo admite-
mientras que, por detrás, tu casa se disuelve.
AT HOME
for my mother, at the age of ninety
Early June. In a heatwave London is loosened.
Over fences, brick walls grown lighter
Wandering tendrils play.
Tourists are out, adrift, briefly to live by looking.
You 're there; and your eyes can see:
Shapes you have handled, features the years have sharpened.
Your gaze cannot hold them for long. They will not stay,
Tugged away from you - into what?
A duration like music s you enter and leave, estranged.
You’re there, but not in your garden.
Wistaria fragrance
Blows in through french windows half-open.
No need to rise from your bed or your chair:
Without looking you know how the weeds are taking over,
The last of your gardeners gone;
How convolvulus buds on the smothered gooseberry bushes
And soon will blatantly flower.
Still disorder hurts you. Your body, by hurting more,
Tells you each day to let go.
And the house, too, withdraws from your rule and possession.
Things have been shifted. If now you recall and wonder
Where it might be, your grandmother’s tablecloth -
So devoutly embroidered and fringed
That all those decades devoutly you must preserve it -
For the giving away you summon the ghost of a care.
London, limbered or cold, has changed and receded:
In districts you cannot envisage your grandchildren lodge.
Yet they come to you; and you're there,
And can see them and listen - till their voices drop out of your time;
Into what? - A movement like music’s
That reaching out to its limits arrives there only
To rest at the home of its range.
And that’s where you are - your smile alone will concede it -
While, beyond you, your house dissolves.
En un espejo convexo
Una sala majestuosa - chaise-longue y butacones,
viejas jarras en cómodas talladas, un clavicordio,
tres paisajes, modestos, del siglo dieciocho,
contra las pálidas paredes grises; todo a media luz,
la calle angosta, las casas de enfrente altas,
cada una con una sala como ésta - una sala de espera.
Hundido en un sillón, bastante rígido, un hombre que espera
observa una composición clásica
vistosamente enmarcada encima de la repisa de la chimenea.
Un tanto gris, mi yo en miniatura
contra el tapizado de pálido rosa, exhala
humo invisible; mueve una mano lentamente,
apenas diez minutos aquí y ya a medias perdido,
a medias derrotado por el mobiliario, a medias absorbido,
si no fuera por el sonido del reloj bajaría
todas sus defensas, llamaría a esa imagen borrosa una alucinación.
Pero ahora murmuro «oropel», doy un salto para romperlo,
les ordeno a mis piernas que caminen, libro a mis ojos vidriosos
del ojo de este anacronismo vidriado,
y oigo que pronuncian mi nombre; voy, miro una vez más:
una composición clásica; nada se mueve.
Un poco de gris que combinaba con las paredes
ha sido borrado, en esa media luz demasiado tenue
como para dejar un espacio, y pronto será reemplazado.
IN A CONVEX MIRROR
A stately room - chaise-longue and easy chairs,
Old jugs on carved commodes, a clavichord,
Three landscapes, minor eighteenth century,
Against the pale grey walls; and all in half-light,
The street being narrow, the houses opposite tall,
Each with a room like this - a waiting-room.
Sunk in a chair, quite still, a waiting man
Who stares into a classic composition
Heavily framed above the mantelpiece.
A streak of grey, myself in miniature
Against pale pink upholstery, exhales
Invisible smoke; and slowly moves one hand,
Ten minutes only here, half lost already,
Half vanquished by the furniture, half absorbed,
But for the ticking of a clock would yield
All his defences, call the blur delusion.
But 'trumpery ’ now I mutter, jump up to break it,
Command my legs to walk, jerk my glazed eyes
Out of this glazed anachronism’s eye,
And hear my name called; going, look once more:
A classic composition; nothing stirs.
One little streak of grey that matched the walls
Removed, hut in that half-light far too faint
To leave a gap, and soon to be replaced.
Roble
Lento para crecer, tardío para que aparezcan sus hojas,
y las hojas enteras oscuras, austeras,
ni la flor ni el fruto es dulce
excepto para la lengua áspera del arrendajo, de la ardilla y del
[jabalí,
el roble tiene un impulso terrenal, cada rama duda,
de pronto se elevan, de pronto se estremecen hacia un lado, se
[retuercen,
sólo la masa de la parte baja del tronco mantiene
una línea recta, sólo la masa de follaje amontonado
logra hacer una forma de nudos y zigzagueos.
Pero cuando los otros árboles, incluso el fresno de hoja tardía,
el nogal que crece lento, el haya y el tilo de ramas que se despliegan
se balancean en el viento de verano, se inclinan el álamo y el sauce,
sólo el roble se ve firme, en la inmovilidad esconde
tocones negros de extremidades que enlazan o explotan
[desplumadas;
y para la muerte reservan la sustancia más perdurable.
Sobre tablones con cuatro siglos de antigüedad,
curvados, aunque apenas usados, puedo caminar
y, en palabras que no son de roble, las de mi tiempo, aplacadas,
destacar aquellos que nunca fueron un monumento
sino mera utilidad, y señalar el descrédito,
la pérdida del árbol paciente, la pérdida de las destrezas
que se ajustaban a la paciencia, dándole forma a la madera dura
OAK
Slow in growth, late in putting out leaves,
And the full leaves dark, austere,
Neither the flower nor the fruit sweet
Save to the harsh jay’s tongue, squirrel’s and boar’s,
Oak has an earthward urge, each hough dithers,
Now rising, now jerked aside, twisted hack,
Only the bulk of the lower trunk keeps
A straight course, only the massed foliage together
Rounds a shape out of knots and zigzags.
But when other trees, even the late-leaved ash,
Slow-growing walnut, wide-branching beech and linden
Sway in a summer wind, poplar and willow bend,
Oak alone looks compact, in a stillness hides
Black stumps of limbs that blight or blast bared;
And for death reserves its more durable substance.
On wide floorboards four centuries old,
Sloping, yet scarcely worn, I can walk
And in words not oaken, those of my time, diminished,
Mark them that never were a monument
But plain utility, and mark the diminution,
Loss of that patient tree, loss of the skills
That matched the patience, shaping hard wood
De: INTERSECTIONS (1994-2000)
El silencio
Como el aire que envuelve a las cosas corrientes, recurrentes,
y a las palabras que usamos para poseerlas,
cada una mortal, computadas hasta las galaxias.
Si ahora la electrónica desbloqueara mi audición, hace tiempo más
[aguda,
lo que oiría sería el silencio,
la voz de cada pájaro que desaparece un canto de cisne,
incluso el de la alondra, trepando desafiante
un alpes aéreo, para perderse en la cumbre, mimetizado;
una improvisación, precaria,
cada nido sobre el suelo o en los árboles más altos, sacudidos por el
[viento.
El granizo se mezcla con los pétalos del ciruelo en flor, caídos,
una sola blancura alfombra el pasto nuevo.
Otra vieja amistad ha muerto,
un nuevo número de teléfono conecta a quien llama con una
[ausencia,
un pitido, un mensaje grabado, un silencio, un vacío.
«Estaré de regreso», dijiste, tu sangre ida para cuando llegó el
[viernes santo,
pero el cura dijo «del polvo vinimos y al polvo vamos».
Aunque tal vez no caminemos por el sendero que nos llevaba
justo a tu portón a través de campos en los que se oía a las alondras,
¿por qué una vida se compone durante tanto tiempo en colores, en
[sonidos,
busca, se configura, sólo para regresar por meros instantes
en los que no eras, no eres tú misma, y el silencio lo aprueba?
Eso decía la música de Bach,
la música de nadie, de todos, es una niña del Japón que ha resucitado.
Para Rosalie de Méric-Blackburn (1916-1999)
THE SILENCE
Like air now envelops the current, recurrent things
And the words we use to possess them,
Mortal each one, up to the galaxies only computed.
If now electronics unblocked my hearing once sharper
It’s the silence I should hear,
A swan song the voice of each vanishing bird,
The skylark’s even, defiantly climbing
An aereal alp, to he lost on the summit, merged;
An improvisation, precarious,
Every nest on the ground or on tallest of wind-swept trees.
Hailstones mix with the plum blossom petals, shed,
One whiteness carpets new grass.
Another old friend is dead,
One more telephone number connects the caller with absence,
Beeps, a recorded message, a silence, a void.
'I shall be hack’, you said, the blood in you drained by Good Friday,
But the vicar said, ‘dust to dust’.
Though perhaps we’ll not walk again the footpath that took us
Right to your gates across fields on which skylarks were heard,
Why a life long be composing in colours, in sounds,
Searching, shaping, save to be back for mere moments
Where you were not, are not yourself, and the silence approves?
So said the music of Bach,
No one’s, everyone’s music a girl from Japan resurrected.
For Rosalie de Meric-Blackburn (1916-1999)
La vida y el arte VII
Henry James: El revés de la trama
¿Importa si en nuestros corazones sabemos
lo que él supo y lo que su novelista debió de saber,
lo que fuera que ese personaje haya querido decir
con esa clave ocultada al crítico,
luego capturada en un instante por otro
que se la pasó a la esposa y a la viuda y a la esposa otra vez
que a su segundo marido no se la revelaría:
que no hay cerradura para esa llave,
ninguna puerta que se pueda abrir
en el texto, la textura
tejida con palabras como un engaño dentro de un engaño,
cuando ser engañado es la condición humana
-intrincadamente, por él,
delicadamente, sin duda, por el novelista que él concibió,
sabiendo que el no saber es todo lo que necesitamos
para sostener una vida, como hizo ella, o estar absortos en una
[ficción,
en suspenso, como lo estamos en nuestras vidas,
ignorando su valor, el resultado, el lapso,
ignorando las ficciones vividas por aquellos que mejor conocemos;
cuando para él, para ella, para ti, para mí, para cualquiera,
en las tramas más vulgares o más refinadas
el revés es lo que parece?
LIFE AND ART VII
Henry James: The Figure in the Carpet
Does it matter if in our hearts we know
What he knew and his novelist must have known,
Whatever that personage may have meant
By the clue withheld from one critic,
Then grasped in a flash by another
Who passed it on to the wife and widow and wife again
Who to her second husband would not divulge it:
That there’s no lock to the key,
No door that could ever open
Out of the text, the texture
Woven with words as a hoax within a hoax,
When to be hoaxed is the human condition
Intricately, by him,
Delicately, no doubt, by the novelist he devised,
Knowing that the unknowing is all we need
To sustain a life, as she did, or be engrossed in a fiction,
Suspended in it, just as we are in our lives,
Ignorant of the worth, the outcome, the span
Ignorant of the fictions lived by those we know best;
When to him, to her, to you, to me, to anyone
In the coarsest and finest of carpets
That figure is what it seems?
De: CIRCLING THE SQUARE (2004-2006)
Uno o más
Luna llena en la Nochebuena,
todos lo sabían los que caminaban
desde y hacia coches estacionados, llegando, yéndose,
nuestros hijos dispersados hace tiempo pero cerca,
sus propios hijos, exploradores, ahora menos cognoscibles
reunidos en una sola casa,
la mayor a punto de embarcarse
hacia países lo más alejados posible para extender su compasión.
Miré cuatro veces y cuatro veces vi
cuatro lunas; una, la más luminosa, redonda,
y a su alrededor, con un halo firme, aureolados,
definidos, tres segmentos no concéntricos.
Parecían superpuestos, tan separados
que podrían haber navegado a otro espacio,
cada uno era espectral, lo suficientemente luminoso,
aunque más no fuera por reflejo,
como para convertirse en otra luna, creíble,
la oscuridad de esta noche tan clara
que la nube de ningún testigo podría atenuar su brillo.
Miré con y sin mis lentes, mandados a hacer otra vez poco tiempo
[atrás,
y dije lo que veía.
Quizá sonrieron y pensaron:
Tendrías que hacerte ver tus ojos de nuevo, y tu cerebro.
¿Sos tú o las lunas lo excéntrico?
No dije nada en ese momento, aunque hasta el más pequeño
se reía cuando hablaba el viejo chiflado.
Ella se dio cuenta de que no era una broma
de aquel que, para asegurarse, a la mañana siguiente
miró la luna disipada por la luz del día,
luna apócrifa ganada en brillo
por el sol invisible:
los círculos más tenues centelleaban, aún cuatro, no uno.
De modo que una vez que el sol se partió
aquí no, en una luz helada, más frío,
para intrusos atraídos por el blanco más azul
para ver lo que nadie ha visto,
algunos enceguecidos hasta morir:
cuando los sentidos comunes fallaron
más se volvieron en su contra,
trajeron equipamiento, el ímpetu de perros,
también sentido común, compartían la ciencia básica.
Las últimas raciones se habían acabado,
eso detuvo lo que los había lanzado e impulsado, el consenso
de que ver es creer.
La luna de la Navidad aquí menguaba, se desvanecía,
hijos nietos apartados
hacia sus preferencias, sus fantasías,
sus exploraciones, polares, ecuatoriales,
o meramente urbanas y moderadas,
pero diversas ahora donde sea
que perpleja ante la Tierra
más y más cerca, más mortífera,
les dejo la cosmología
a aquellos que balbucean, que gritan
una duda o una creencia como paliativo,
primero por medio de una visión, después de una fórmula,
construyen imperios de lo siempre cierto.
Pronto las lunas que vi podrán rodar
de regreso a su matriz, cuatro hechas una,
o de un manuscrito de los esenios,
encontrado con retraso, podremos obtener una conexión luminosa.
Mientras tenga ojos ellos serán
cartógrafos de un misterio -
lo poco que puedan ver
en buena parte gracias al sol.
Si tú, lector distante,
eliges la más cercana, la más lejana
y la dejas, y haces
de estas lunas lo que deseas
o puedes, con tus incertidumbres,
con tu desconocimiento, mi tarea no habrá sido en vano.
ONE OR MORE
Full moon on Christmas Night,
All were aware who walked here
From, to parked cars, arriving leaving,
Our children long grown separate but near,
Their children, searchers, now least knowable
When gathered in one house,
The eldest due soon to take off
For countries far as can be to stretch her compassion.
Four times I looked, four times I saw
Four moons - one brightest, round,
About it, firmly haloed, aureoled,
Outlined, three segments not concentric.
Superimposed, they seemed, so separate
That into other space they might have drifted,
Each spectral, each bright enough,
If by reflection only,
To make another moon, believable,
The dark of this night so clear
No cloud of witness could diffuse their shining.
With and without my glasses recently renewed
I looked, said what I saw.
They may have smiled and thought:
Have your eyes tested again - and then your brain.
Is it you or your moons that are eccentric?
Said nothing there, though still the youngest
Could laugh when the old crackpot spoke.
She sensed this was no joke
Of his who, to make sure, next morning gazed
At a moon dimmed hy daylight,
Apocryphal moon outshone
By the invisible sun:
Still four, not one, the fainter circles glinted.
So once the sun had split
Not here, in icelight, colder,
For intruders lured hy the bluest white
To see what none had seen,
Some dazzled into their dying:
When common senses failed
More turned against them,
They brought equipment, impetus of dogs,
Common sense, too, the basic science shared.
Last rations had run out,
Stalled what had launched and driven them, the consensus
That seeing is believing.
Christmas moon waned here, fading,
Children grandchildren removed
Into their choices, their imaginings,
Their explorations, polar, equatorial
Or temperate urban merely,
But plural now wherever
In earth-perplexity
Nearer and nearer, deadlier,
I leave cosmology
To those who mumble, those who shout
As palliative a creed or doubt,
From vision first, then formula construe
Fallible empires of the for-ever true.
Soon my seen moons may roll
Back to their matrix, four into one,
Or from an Essene scroll,
Belatedly found, a luminous link accrue.
While I have eyes they’ll be
Map-makers of a mystery -
The little they can see
Thanks mainly to the sun.
If, distant reader, you
The nearest, farthest take
And leave it, make
Of these moons what you please
Or what you can, in your uncertainties,
In your unknowingness, my work is done.
(Del libro homónimo,
Antología,Lumen,2013)
Michael Hamburger
(Traducción: Matías Serra Bradford)
Michael Hamburger. Poeta, ensayista y traductor inglés de origen judeo-alemán, nacido en Berlín, aunque muy pronto, en 1934, se trasladó con su familia a Inglaterra, huyendo del nazismo. Se educó en Oxford y pronto se especializó en la traducción y difusión de la poesía alemana en Inglaterra. Sus traducciones de Hölderlin y Celan son ya clásicos. Vivió gran parte de su vida retirado en su casa de Suffolk, dedicado al cultivo de las más variadas especies de manzanos. Es autor, entre otras obras, de un excelente ensayo sobre poesía, The Truth of Poetry. En 1992 fue galardonado con el Premio Petrarca.El ensayo fue publicado en castellano, en 1991, con el título "La verdad de la poesía. Tensiones en la poesía moderna de Baudelaire a los años sesenta", en el F.C.E., traducido por Mercedes Córdoba y Miguel Ángel Córdoba. Hamburger murió en 2007. Esta antología de Matías Serra Bradford es la primera que se realiza en realiza en castellano sobre el poeta.
Pueden LEER el ensayo que da título al libro LA VERDAD DE LA POESÍA y todos los poemas:

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