jueves, 14 de diciembre de 2017

FINAL


















Este es el patio donde fui chico.
Las baldosas se han gastado un poco y las plantas 
han crecido por las rendijas de las paredes.
En esta soledad de la casa deshabitada
tengo la terrible certeza de estar parado sobre una
                                         [equivocación.
No todo es tan duro, ya lo sé;
pero convengamos que esta falsedad
de tensar los poemas con una catástrofe
se ha convertido ahora en mi segunda naturaleza.
Cuando veo a la gente besándose en las plazas
no puedo dejar de creer en un futuro
donde los únicos vestigios del amor
serán videos
pornográficos.


(De: "Tuca", 1990)


CARTA ABIERTA A TRES PERSONAS DEL PERÚ


Rodolfo Hinostroza, José Watanabe,
Antonio Cisneros:
le estuve recitando sus poemas
a la botella de Johnny Walker, mi psicólogo rubio,
quien se veía visiblemente emocionado.
Hinostroza, Watanabe, Cisneros:
se repudiaban también Eliot y Williams
pero ambos descansan, uno al lado de otro,
en los estantes de esta biblioteca.
Tal es el destino de los buenos poetas 
una vez que han muerto: no rechazarse 
como polos opuestos de un imán 
sino mezclarse bajo los ojos 
de un mestizo borracho 
a altas horas de la madrugada.



(De: "Horla City", 2006)

DESPUÉS DE UN LARGO VIAJE


Me siento en el balcón a mirar la noche.
Mi madre me decía que no valía la pena
estar abatido.
Movete, hacé algo, me gritaba.
Pero yo nunca fui muy dotado para ser feliz.
Mi madre y yo éramos diferentes
y jamás llegamos a comprendernos.
Sin embargo, hay algo que quisiera contar:
a veces, cuando la extraño mucho,
abro el ropero donde están sus vestidos
y como si llegara a un lugar
después de un largo viaje
me meto adentro.
Parece absurdo: pero a oscuras y con ese olor
tengo la certeza de que nada nos separa.


(De: "El salmón", 1996)



Fabián Casas (Boedo, Buenos Aires, 1965)







martes, 12 de diciembre de 2017

CONDENADO A SIEMPRE COMENZAR








































Pienso en poesía y en poemas y mentalmente 
construyo oraciones dentro de alguna elucubración 
teórica del momento que enseguida se desarticula 
y desaparece mutando en otra agitación diferente...


                  como


“crúzalo al mar al bies” es un prurito barroco 
en una piel de observación común y descriptiva.

Mi pobre gran cactus de la entrada trata 
de echar raíces en el escalón de mármol...

búsqueda del haiku de eso...

el cactus 
busca entrarle 
al mármol

Hacerle cosquillas ahí en las carnecitas de la entrada 
con la lengua en puntín y poniendo en esa lanza la energía 
    del toque
unas cosquillas apenas de ultrasuave contacto y deslizantes 
que hacia el vagar eléctrico impulsen alaridos vivoreos 
zigzagueantes entre neuronas y tejidos y partes 
rincones de hueso blanco y resbaloso.

La industria debe tender a producir objetos duraderos!

Es muy fácil producir un calzado eterno para una persona... 
bueno...lo que es un zapato a medida 
hechos por un experto.
A mis zapatos ortopédicos de niño deforme 
los hizo un viejito de Colón,
hasta su casa viajamos para que me tome las medidas, 
desde ahí usé zapatos ortopédicos pesados irrompibles, 
de los 11 a los 16 y así me salvé de que me operaran los pies...

Unos golazos terroríficos, le daba con todo
de puntín con los zapatos
contra el arco pintado en la pared
del Ateneo Infantil de Concordia
reventaban los pelotazos contra el muro
de mis patadas ortopédicas,
mojábamos la pelota en la canilla
para que se vea bien dónde había pegado,
era divino dejar cimbrando
la columna de hierro del tablero de básquet.

Primero prohibieron patear de punta, 
igual se las metía todas porque estaban asustados, 
después prohibieron jugar con zapatos 
y ahí sí quedé afuera...

Mi mamá fue a hablar con la directora del Ateneo, 
a decirle que yo solo podía ponerme los zapatos ortopédicos 
porque tenía los pies sin arco casi para operar...

Volví a la canchita y nadie me marcaba 
los ortopédicos eran de hierro y quebraban 
les quitaba la pelota y la estrellaba 
adentro del arco pintado
sobre el paredón trasero de la iglesia capuchina.

Los otros chicos dejaron de ir al Ateneo 
y yo nunca aprendí a jugar muy bien al fútbol.



(De: Cabeza de buey
Lomo, 2017)


Daniel Durand





Daniel Durand. Poeta argentino. Nació en Concordia, Entre Ríos, en 1964, vivió en Buenos Aires, hasta 2015, año en el que se fue a a vivir a Filipinas, donde reside actualmente. Fundó la revista 18 whiskys, y las editoriales, Ediciones del Diego y Colección chapita, está última sólo dedicada a los poetas jóvenes y a las traducciones de poetas extranjeros. En Ediciones del Diego, que codirigía con los poetas José Villa y Melissa Bendersky, publicaron la mayoría de los poetas de los 90', e incluso algunos que recién se iniciaban y después se hicieron muy conocidos. Libros publicados:  Vieja del agua y El terrible Krech (Ediciones del Diego); La maleza que le crece, Segovia (Selecciones de Amadeo Mandarino), El cielo de Boedo y Ruta de la inversión (Gog y Magog) y El estado y él se amaron (Mansalva), entre otros. Tradujo a Tu Fu, John Berryman, Craig Raine,Peter Ackroyd y Delmore Schwartz, entre otros. Es, junto a Fabián Casas, el crack de los poetas de los noventa; también uno de los más visibles de eso que la crítica ha dado en llamar "generación de los 90'". 




domingo, 10 de diciembre de 2017

HAGO MALABARES


















Hago malabares 
porque estoy al pedo, 
hago malabares 
porque no quiere más.

No quiere garchar más conmigo 
porque dice que lo único 
que yo quiero es garcharla...

dice que soy el perfecto idiota 
que lo único que quiere es garcharla...

Tres bolas fucsias en el aire...! 
Tantas maneras diferentes hay 
de tirarlas para arriba...!

No quiere estar más conmigo 
porque dice que lo único 
que yo quiero es hacer eso... 
dice que quiero hacerlo...
que lo quiero hacer... 
que se lo quiero hacer... 
que quiero hacérselo...

Las tres bolas al aire de la tarde

pienso y quiero 
solo eso
quiero y pienso.

La que más miraba 
las bolas en el aire 
lanzadas por mis manos 
fue la que más duró 
en el aire de la tarde

en el sol y en la sombra 
con las bolas profesionales 
de silicona fucsia...

las fofas rellenas con alpiste 
de todos los colores

en el aire caliente de la tarde 
porque es lo único que quiero 
porque es lo que no quiere 
estoy al pedo y hago malabares 
en la tarde caliente de verano 
y solo pienso en eso que yo quiero
el malabar de tres bolas 
veloces perfectas luminosas 
en el calor de la tarde

tirala bien alto y que tarde en volver 
dejá pasar algunos días 
y vení para recibirla 
cuando caiga

...

Que tu conchita me quiera 
como me querés vos...

que vos me quieras
como me quiere tu conchita...

que yo te quiera
como me quiere tu conchita...

que tu conchita me quiera 
como la quiero yo.

Bola fucsia que atravesó el espacio 
alto lechazo derramado en cuna... 
fétido pedestal de la humareda 
para tu ni soplada carne dura
una peinada de nutria todo encuentro 
un triple borbotón fucsia en el espacio 
un moño de hilitos transparentes

las dos bolas azules 
y la bola amarilla 
xeneizes en el aire de la tarde.



(De: Cabeza de buey, 
Lomo, 2017)


Daniel Durand (Concordia, Entre Ríos, 1964) 
                        Vivió en Buenos Aires,  desde 1983 
                        y, desde hace dos años, vive en Filipinas) 




viernes, 8 de diciembre de 2017

ÚLTIMO POEMA

























En la pensión donde vivo
no hace mucho
se ahorcó un cabrón
era poeta
y estaba viejo
y nunca soltaba
el whisky
hasta esa noche
cuando su cuello
se cruzó en el camino
de aquella cuerda
lo encontraron
2 días después
apestaba
lo bajaron
se lo llevaron
en la mesa
dejó un poema
dedicado a
"la muy
puta"

el cuarto
que ocupo
era el suyo
yo también
soy poeta
igual de mierda
y de borracho
pero no estoy
viejo
o no mucho
y si en una
de esas
decido ir
y colgarme
no pienso
escribirle
un último
poema
a la perra
aquella
no se merece
ni siquiera
eso
la muy

puta.


José Villa 



José Villa.  Nació en Martín Coronado, Pcia. de Buenos Aires, Argentina, 1966. Fue director en los años noventa de la legendaria revista  18 Whiskys, y formó parte de la editorial Ediciones del Diego, a finales de esa misma década. Desde 2005 edita la revista digital    Atmósfera   (revista-atmosfera.com.ar). Entre 2012 y 2014 fue uno de los editores del sitio web Poesía Argentina, que incluía ebooks, secciones de crítica, ensayo, reseñas, poesía y una Enciclopedia de poetas argentinos, entre otras  cosas; revista que no existe más, pero que rediseñó en la página web Op.cit:  http://www.opcitpoesia.com/ , y dirige. Publicó, entre otros textos: Cornucopia (Trompo de Falopo, Buenos Aires, 1996), 8 poemas (Ediciones del Diego, Buenos Aires, 1998),  Wu (2000); Poemas largos (Ediciones 73, Bariloche, 2005) y Es un campo (Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2006). En el año 2007, Gog y Magog editó Camino de vacas, su poesía reunida. En 2015, publicó Escombro,  en Club Hem editores.  Villa es uno de los representantes más conspicuos de la "poesía de los 90'",  según la denominación de la crítica argentina.  




miércoles, 6 de diciembre de 2017

LA PELOTA





















Llueve y lava la basura del año que comienza, 
por casualidad, justo ahí: una mancha despintada, 
con una fantasía 
del césped de auténtico verano
La basura. Fosforescente resaca,
se moja en una bandeja de madera junto a desechos
de plástico listos para ser un rato más 
a la derecha y más allá en el marco de lo inútil.

Pero más probable es que ella continúe media en el fleje
de la suprautilidad, juntando agua,
polvo y rodaje por rincones, cajones,
tachos, y que una mano buscando siempre otra cosa 
la ponga de nuevo en su lugar asestándola 
contra la pared y llevándola gratuita hacia una nueva
reservación de hechos de la naturaleza escrita 
y manufacturada.

Sobreviviente del prisma de cristal, del muñeco de pañolenci, 
de la jirafa de estopa y de cuanta cosa
que hoy descansa como jergón de hormiga
Rastro de tarde cálida y vacía, más que las actuales, 
más cálidas y cargadas de expiación por el bien
de la hermandad.

Un paletazo helado atravesando
balcones de silenciosos e insomnes; vino. 
Pibes en remera quemándose en la herida
Parla, rollo fotográfico, pensamiento,
una máquina de resonancia entre sombras, rejas,
arrugas, paredes altas y final de calle.

El rumor despierta entre árboles unos nombres: 
Ismael. 
¿Qué nos dicen ahora la caña que vuela o el hongo y el lobo
de las raíces volcadas sobre cruicas del piso?
Vena íntima, asalto, por un momento perfiles de trazo fijo
 recogidos por una capa de desencuentro. 
Rumor.

Clara de espinazo... se irá 
y no querrá volver. Habrá sido una equis descubierta, 
... En la papada risueña, tras cartón, la frente
engullida, canson negra, … y las piernas rellenas de moras, 
estropajo, y otra vez, eso que se llama
un ópalo de celestes rodeados de dinámicos entablillados blancos,
con muecas de yerba realizándose.

Hasta hoy el cuerpo no deja de ser aquella por donde pasás: 
lanudo perro que el sol es el único que no abandona
Hasta puede ser que no sea sola, sean dos los pedazos
de piques y golpes infligidos. Es probable 
que otra esté, que no aparezcan juntas en ninguna ocasión. 
Y cuando si así lo hacen, lo hagan 
de que siempre fue así y de qué más da, hasta que el rayo
se atasque en las tuberías y caigan en redondez 
de fruto póstumo.

Si ahora la buscás, nunca la encontrás.


(Inédito, 
envío de J.V.)




José Villa (Martín Coronado, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1966)





martes, 5 de diciembre de 2017

PANFLETOS DE PAPEL PICADO
























ME CUENTO LOS DEDOS 

Me cuento los dedos

por si dejé alguno
entre los tuyos.



TODOS LOS PUERTOS


en una pieza de hotel

junto todo lo que queda
y lo pasado se eriza
moviendo las cortinas
abajo la ciudad se deja
invadir por el mar
y entonces sí
navegamos otra vez
de orilla a orilla
atravesando el tiempo
haciendo equilibrio
por un hilo de tu voz
amarrada
a todos los puertos a la vez



HACE UN RATO


Hace un rato

vi a un hombre
hablando solo por la cale
ahora recién caigo:
¡la poesía es lo mismo!



EL MONJE PIZZERO (Monk pizza)


te invito a navegar por un mar de muzzarella

te invito a volar por ese cielo de fugazzeta
te invito a pasear bajo la lluvia de aceitunas
con un paraguas de fainá
mirá!: encontré una sirenita
mitad mujer mitad anchoíta
de jamón y morrones son todos los caminos
cuatro quesos tiene la baraja
con los tomates de la napolitana
juego al disco volador
y en la calabresa
me hago el salame
y no pago el monotributo
te invito a correr por una playa de orégano
mirando los barquitos con velas de pizza
¡y marche un moscato
que estamos a pico seco!




UN CABALLO

¡hola!
soy el caballo de la calesita de tu barrio
y me gustaría que hoy me montés.



1974

puse en mi gomera
una aceituna
con la esperanza de acertar
en un copetín casero
circa 1974
con todos vivos



LOS PANES

los panes
sobre la mesa familiar
son naves de harina
ancladas en los puertos
de la memoria
esperando ese almuerzo dominguero
que siempre está por empezar



LA BORRA DE LA POESÍA

un alud de palabras arrastró al poeta
y perdió el sentido
y ahora no hay
arriba ni abajo
ni derecha ni izquierda
en el agua del mundo
boyan letras de colores
restos de cotillón
papel picado nuevamente picado
la borra
la inmensa borra de la poesía.




Rodolfo Edwards





Rodolfo Edwards nació en Buenos Aires, Argentina, en 1962. Es poeta, crítico literario,  Licenciado en Letras y periodista cultural. Ha publicado varios libros de poemas, entre ellos:  Culo Criollo(Editorial Siesta, 1999), That´s amore (Ediciones del Diego, 2000), Rodolfo Edwards(Selecciones de Amadeo Mandarino, 2000), Los Tatis(Edwards & Edwards, 2003) ¡Vamos con esas imágenes!(Eloísa Cartonera, 2005), Mosca blanca sobre oveja negra (2007), Mingus o muerte (2009) y Panfletos de papel picado (Peces de la ciudad (2017), de donde fueron extraídos los poemas publicados. Fue miembro de la redacción de la revista 18 whiskys y dirigió las publicaciones La Mineta y La novia de Tyson. Participó en mesas redondas, debates y conferencias sobre poesía argentina en instituciones como la Biblioteca Nacional de Maestros, Biblioteca Nacional y Universidad de San Andrés, entre otras. Textos suyos han sido seleccionados para participar en varias antologías de poesía argentina y latinoamericana, los que además se reprodujeron en ediciones europeas. Ha sido columnista literario de varios programas de Radio Nacional y colaborador de suplementos culturales de diarios de Buenos Aires (Pägina/12 y Clarín). Ha coordinado varios ciclos de lecturas poéticas y perfomances integrando la poesía con otras disciplinas como el teatro y la música (La yilé en el tobogán, Maldita Kubana, etc.) Por el período 2007 estuvo a cargo de la Clínica de Escritura de Poesía, para autores jóvenes,  organizada por el Centro Cultural Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires.





lunes, 4 de diciembre de 2017

TOCAR DE OÍDO
















Que yo no necesite llegar hasta allí, 
pasar a otro paisaje por la herida.
Que me baste para ser el ver venir 
en diálogo de vientos. Ojo de alba.

Es verdad, los encuentros 
dan al alma sus patrones, 
alguna vez bailar y saludar entre las llamas.

¿Será tocar de oído el misterio poesía?
Vacío intenso en que el verbo reverbera 
como edénico destello de las cosas.

Tras ir, quedarse siempre y percibir 
un aire de familia en el silencio, 
armonía de adyacer en medio, siempre.

Que yo no necesite responder demasiado.
Elegir las preguntas que me ayudan, 
el anzuelo candente.

Que ser paciente sea ser sensible intensamente. 
Que ser paciente sea recibir intensamente.

Me agrada el pescador, su proporción, su aura. 
Mientras aguarda el pique telegráfico, 
contempla y oye las distancias y los mundos.

Que yo no necesite para serme más vital 
otra cosa que sentir el caracol de su tiempo.



VE VER

Tiene pocas cosas 
Diógenes el cínico.
Muy poco:
una bolsa, una manta, un bastón.

Y un cuenco 
tenía pero al ver 
beber a un niño 
agua con sus manos

lo arrojó.



JUNG

Llueve. El ruido suave de las chapas 
es un cielo para el canto de las aves. 
Tranquilo anoto el sueño 
que no vuelve: el cuerpo ajeno, 
la voluntad encarcelada en él.
La misma habitación, la misma cama. 
La angustia boca arriba, 
no saber 
si sueño aún.



RISOTTO

Cocinaba y me puse romántico. 
Como una rosa boba 
la cebolla deshojé.

No sé si por el aura 
fogosa que desprende 
(el aroma es la espina), 
pero lloré.

Y fue más bien risotada 
el desperdicio. Con la risa 
alcanzó la comisura
la lágrima lenta 
(toda tristeza es lenta) 
que bajaba 
y tragué.

Mi propio aperitivo, 
concentrado, 
gota fuerte 
como buen remedio.
Y compensé lo perdido 
para alimento.

No sé si de impresión 
o expresión, 
pero al fin lloré.

Y fue el corazón vacío.



Martín Pucheta



Martín Pucheta (Argentina, Entre Ríos, Gualeguaychú, 1981) publicó Superjardín (En danza, 2010), Superbóreos (Zorra/poesía, 2009), Matota (2009; La gota, 2010; Singular, 2012), Sonajero de misterio: los tomuer, (2009) -con Nicolás Cambon-, La Rusa -Matota II- (Singular,  2011), río raíz (Singular, 2012), y Podría haber sido un haiku (Singular, 2014). Integra las siguientes antologías de poetas: Última poesía argentina (En danza, 2008), Felicidades también (18 poetas) (2005), Poemas con famosos (Ananga ranga, 2010), Palimpsesto-parrincesto, antología enfermiza (Ananga ranga, 2011), Hijo e pluma (Ananga ranga, 2014), La Plata Spoon River (Libros de la talita dorada, 2014) y Tocar de oído (2015). Trabaja en escuelas secundarias como profesor de Lengua y literatura. Forma parte del colectivo cultural Casa Eppur si muove.



domingo, 3 de diciembre de 2017

SUPERJARDÍN


























QUE ME MUERDAN, TOTAL
ahora que me gusta una chica
no me duelen
las hormigas coloradas,

son como chichoncitos de risa 
para mi piel las ronchas, 
como airecitos de sol, 
pancita de empanada, 
como flores que se acurrucan, 
se apimpollan de frío, 
como tortugas 
debajo de la servilleta 
o escondidas en el trapo de piso.

Que me ataquen 
todos los mosquitos, 
que me muerda un perro 
y una víbora a la vez.
Ahora que me gusta una 
si me llego a morir 
ni cuenta me voy a dar.



SILENCIO FRUTAL

Todo beso bien puesto aturde 
a las jirafas del edén, 
un cachete bien acariciado 
asusta a las estrellas, 
mosquitos que submarinizan.

La caricia regiamente acariciada, 
ni viscosa, ni suelta, 
ni mamenga, ni en puntitas de pie, 
acariciada con talento azul 
y con ángel pocolento, provoca 
si no una maraña celestial 
a rastrón de la vida, 
un silencio frutal impresionante, 
un vacío mujeriego 
tal que sube
a la lluvia por las piernas 
y, pobre, desbarranca en horizonte 
la medusa del aire.

En fin, si quiero 
redondear este cariño, 
todo toqueteo de jardín, 
todo mimo fantástico y sensual 
en tiempo y forma,
con justa proporción de raíz y de vuelo, 
con babosa lentitud de caracol calcomanía
y aérea y lírica y tibia
velocidad de nube florada,
no tiene perdón de Dios,
por eso hay que hacerlo.



EL INSUFRIBLE

Cruza un caballo a lo loco.
Salpica las pupilas.
Acelera el viento de las hojas.
Se arquea, da coces y relincha. 
Quiere desprenderse de la rémora, 
arrancarse al jinete maldito.
Se afirma la estrella en la sangre, 
el brillo de la espuela.
Quiere su cara contra el lodo, 
quiere que burbujeen 
como sapos los pulmones, 
que aletee y desespere 
en sus párpados la luz.
Es como si echara raíces 
en su carne, el insufrible.
Le baja un relámpago la guasca.
Se ablanda el cuero. Se arde.
El ritmo del poema es un caballo 
que prueba la destreza de la imagen. 
Salpica el viento.
Se clava en la sangre.



Martín Pucheta (Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina, 1981)






sábado, 2 de diciembre de 2017

VIAJERO INMÓVIL

























2

Cuando la lluvia nos sorprendió
En medio de ese campo de verano
Propuse que te fueras rápido
Sola Lejos Que yo
Bajo la tormenta y aún cegado
Por el agua que se cerraba
Como una manta fría yo
Iba a ser capaz de encontrarte

Me tomaste de la mano sin escucharme 
Y corrimos empapados sorteando airosos 
Un enemigo imaginario 
Huyendo de la duda del tiempo 
Del sol que terminó secando luego 
Las flores que pisamos al escapar.



4

Andar puede parecer una ausencia 
Cuando el destino comienza a borrarse 
Antes de salir Antes de empezar

Es por eso que intento convencerme 
De que la espera también es un viaje 
Pensarme igual a un cuerpo suspendido 
Al que la tierra le pasa debajo 
Lenta como una rueda de juguete


La espera también puede ser un viaje


Un reloj que se ha parado por caso 
Marca con rara precisión la hora 
Por un instante dos veces al día 
Pero aquél que atrasa debe aguardar 
Como si caminara en retroceso 
Hasta encontrarse de espaldas al tiempo

Porque sé que en el punto de partida 
Es donde desaparece el camino 
Entonces prefiero quedarme quieto 
Antes de salir Antes de empezar
Ser el propio naufragio Estar varado 
En la ruta estática de la espera

Soy el reloj detenido en lo exacto 
Camino de espaldas Soy mi equipaje 
Un punto ciego adonde nadie llega


Voy a tu encuentro porque no me muevo.



20

El abismo es el punto de partida 
¿Y si el más grande error fuera moverse? 
Ya no quiero equivocarme No quiero 
Cederle más terreno a la distancia 
En este viaje de intensa parálisis 
Con rumbo al ojo de un rostro vacío 
Moverse es como alentar un encuentro 
Un encuentro imposible como todos 
Puesto que todo encuentro es imposible 
«La gente siempre se muere esperando» 
Oí decir una vez Y el error 
Es un hilo que se enreda en las horas 
Nadie después de que ha partido puede 
Regresar 
Ya no quiero equivocarme.



Fernando Toledo




Fernando G. Toledo, poeta mendocino, nacido en San Martín,Argentina, en 1974. Es licenciado en Comunicación Social, por la Universidad Juan Agustín Maza. En 2002, fundó con Hernán Schillagi la editorial independiente Libros de Piedra Infinita; y también de esa unión, ha surgido el Festival Internacional de poesía de Mendoza, que producen desde hace cinco años. Asimismo, editan juntos, la revista virtual de poesía: El Desaguadero. Toledo, ha trabajado como periodista, como redactor del suplemento joven de Diario Uno de Mendoza. Actualmente es jefe de espectáculos de ese periódico y Coordinador Periodístico de la Redacción Multimedia de Uno Medios, periodista de Canal 7 Mendoza y de Radio Nihuil.Ha ejercido su tarea como crítico (teatral, cinematográfico, musical y literario) en diversas publicaciones de Mendoza.  Por otra parte es creador y autor del sitio de internet Razón Atea, donde publica asiduamente sus ensayos sobre ateísmo y religión, y de Oído Fino, sobre música clásica. Ha publicado los libros de poemas: Hotel Alejamiento (1998, editorial Diógenes), Diapasón (2002,Libros de Piedra Infinita), Secuencia del caos (2006, Ediciones Culturales de Mendoza, Viajero inmóvil (2009, Libros de Piedra Infinita) y Mortal en la noche (2013, Alción Editora). Aquí pueden visitar la página del autor.





viernes, 1 de diciembre de 2017

HOTEL ALEJAMIENTO

















DISTRACCIÓN


Lamías mi sexo con avidez 
El atardecer ahuyentaba muertes y fantasmas 
De un modo u otro 
Tu saliva se parecía
A la lluvia que mañana iba a caer sobre el pasto.



REVELACIÓN

Se peina como en un manual de instrucciones 
Arremete musical
Desnuda es maldita como un iceberg

Yace de mí salpicada

El horizonte /entendemos/ es un deseo recostado

Ahora somos dos animales sin sus ansias 
Somos dos revólveres disparados 
Somos /entendemos/ una raza sencilla 
Y el cielo está aquí con nosotros 
Entre las sábanas.



INSTRUMENTO DE TRABAJO

Toda desolación
Podía comprenderse al mirar su sexo 
Tan fláccido como un otoño 
O tan oscuro y triste 
Como el beso que ella te da 
Pero no te brinda.



6

Si hubiera sorteado las travesuras de la noche
Apagado las luces
Puesto boca abajo los rostros
Mirado por sobre el filo del invierno
Si hubiera escrito para nosotros
Si hubiera cerrado o abierto las puertas
Dicho o callado si hubiera elegido otro color para los labios
Hecho el amor matado con las manos
Si hubiera agujereado la espuma de los días
Si hubiera visto lo poco y lo mucho
Lamido heridas


Si hubiera escrito para nosotros.



14

Una naranja
O cierto sabor tibio
Sobre la mesa
Sobre las sábanas
Sobre los pliegues de las horas
Sobre lo que llega después
De todo lo que tus manos mismas
Desearían ocultar pero está allí
Concreto sucedido


Constante como un pasado.



28

Ahora nadie te busca


Andan trajes sin tu medida 
O todos llenos 
No te acecha 
Ningún miedo
Es imposible hallar un espejo o están 
Todos llenos
No hay recipiente para tu semen 
Nadie te busca
Y vas como un fantasma sin dibujo 
Hay cuerpos enteros
Y cada objeto tiene su dueño 
Una muerte para cada cadáver
Una correspondencia para cada sueño 
Tus relojes están llenos

Porque ya es tiempo 
De que nadie te busque


Es éste tu lugar y tu herramienta 
Una palabra un poema


El hilo cortado en el laberinto.





Fernando Toledo (San Martín, Mendoza, Argentina, 1974)