viernes, 22 de diciembre de 2017

ME GUSTARÍA SER UN ANIMAL






































De vez en cuando, cada vez que puedo, cuando ando por la zona y tengo 
unos minutos libres, más si necesito salir de mí mismo para encontrar 
cierta afinación con el pulso de los días, como hoy, vuelvo a este bar y 
escribo: no importa qué.
   Nunca importa qué. Esa es una preocupación anterior a la escritura; 
es la preocupación que divide a la escritura del tiempo.
   La escritura es una práctica primitiva, orgánica, integrada sin 
solución de continuidad en las sociedades sin estado.
   La escritura no tiene tumba: es parte del viento y de la arena, 
eternamente recombinados en el principio de todo lo que existe.
   Sociedad sin estado: aquella en que todos escriben, pero nadie lee.
   ¡Qué forma de ingratitud más necesaria, si el grano hace a la 
hormiga, alguien baja apresuradamente por el cerro y unas manos pequeñas 
intentan sostenerlo tirando de su ropa!
   Me gustaría ser un animal.
   No un elefante, no un delfín, no un oso, no una rana toro, no una 
pantera oscura, no un antiguo calamar gigante, no un puma.
   Me gustaría ser un perro, o un lobo.
   Me gustaría ser una loba.
   Iría hacia donde fuera mi presa.



MANUAL DE AUTOAYUDA



Ponete a leer. No importa si tenés que pasar la máquina por las alfombras o si tenés que limpiar los vidrios del living, del cuarto y del escritorio. Vos ponete a leer. Deja para otro momento la necesidad de ir al supermercado a comprar desodorante, queso blanco, un pan lactal y alguna gaseosa. Lo que leas hoy no lo vas a leer nunca. Si tenés que ir a trabajar, no te olvides de llevar un libro con vos: abrilo en el colectivo aunque viajes de pie, aunque vayas cabeceando por el sueño. Al mediodía, cuando salgas a comer, poné el libro a la izquierda del plato, y que te sea indiferente si la comida se enfría. Postergá todos los compromisos que tengas para la noche; pasalos para el fin de semana. No 
vayas al teatro, ni a oír ningún concierto. Ni que hablar de ir al cine. 
Si alguien quiere charlar con vos por teléfono, que sea en otro momento. 
No importa cuándo. Lo que importa es que no sea ahora.
Ahora lo único que importa es leer.



EL ENIGMÁTICO Sr. NO

No quiere ir: no quiere acercarse, no quiere mirar, no quiere esperar.
No quiere enterarse, no quiere admitir.
No quiere subir.
No quiere ceder: no quiere moverse, no quiere aguantar, 
no quiere enfrentarse.
No quiere evadirse.
No quiere decir.
No quiere escuchar.
No quiere atrasarse: no quiere enfrascarse.
No quiere repetir.
No quiere saber: no quiere insistir, no quiere intentar, no 
quiere arriesgarse.
No quiere saludar, no quiere conversar, no quiere ayudar. 
No quiere compartir.
No quiere imaginar: no quiere prever, no quiere desear. 
No quiere comprar.
No quiere comer, no quiere dormir.
No quiere avisar.
No quiere elegir.
No quiere extrañarse: no quiere decidir.
No quiere relajarse, no quiere volver: no quiere buscar, no 
quiere contar, no quiere optar, no quiere cerrar.
No quiere cansarse.
No quiere mentir.
No quiere perder: no quiere ahorrar.
No quiere acordarse, no quiere imponer.
No quiere cumplir.
No quiere integrar.
No quiere seguir.




Ezequiel Alemian





Ezequiel Alemian nació en Buenos Aires, Argentina, en 1968. Poeta, narrador, periodista financiero, agitador cultural (co-fundó El club de admiradores de Emeterio Cerro y El club de lectores de literatura soviética). Publicó el grupo de relatos: "Intentaré ser breve" (Simurg, 2000) y "El síndrome de Bessalko" (Paradiso, 2001); los poemarios La ruptura (Tierra firme, 1997), La devastación (Del Diego, 1998), Siete poemas '(Belleza y Felicidad, 1999) y Me gustaría ser un animal (Siesta, 2003); las crónicas Rayar (Amadeo Mandarino, 2000) y Diario del Mundial Alemania 2006 (Belleza y Felicidad, 2008) y los libros visuales El talibán (1AP, 2008) y El Tratado \contra el método de Paul Feyerabend y El libro blanco de la revista Time (ambos por Spiral Jetíy, 2010). Como periodista cultural, publica sus trabajos en los diarios Clarín y Perfil, en la revista Ñ y en otros medios. En los últimos años, publicó textos que la crítica considera inclasificables, como "Una introducción", "Died", Onnainty y El regreso (2017). Es el escritor más excéntrico y sofisticado de la generación de los 90'.





1 comentario:

Elena Larruy dijo...

Yo también soy una loba y a veces una sirena. Me ha encantado leerte, con prisas... son días de compromisos con las fiestas de Navidad, pero volveré a visitarte cuando sea el momento. Felicidades por tu poesía. Elena