miércoles, 30 de agosto de 2023

EL MAESTRO DEL DISFRAZ

Seguramente anda entre nosotros
de incógnito: el cajero de un negocio,
el pibe del delivery, la chica
que atiende en la farmacia, un peluquero,
el tipo todo inflado del gimnasio,
la bailarina exótica, el joyero,

el paseador de perros, el cieguito
que pide “Una moneda, por favor,
¿no me puede ayudar?” por los vagones.
Alguien que está encendiendo una fogata
falsa en la chimenea también falsa
de una vidriera, mientras miran desde

el sillón con el rictus congelado
de una sonrisa un padre y una madre,
cuando la calle se vacía y llega
la hora de cerrar del funerario
y hasta el último mozo se va a casa.
Ese mendigo viejo, ahí parado

en el portal, la cara medio oculta;
y no descartaría ni a ese gato
negro que acaba de cruzar la calle,
ni al foquito desnudo que en el túnel
del subte está colgado de su cable,
y que se mueve cuando el tren se para.

(de la Revista "Hablar de poesía")

Charles Simic (poeta serbio estadounidense (1938-2023)


(Traducción:  Ezequiel Zaidenwerg)

Pueden LEER la biografía en entrada anterior del autor (N.del A.)

MASTER OF DISGUISES // Surely he walks among us unrecognized: / Some barber, store clerk, delivery man, / Pharmacist, hairdresser, bodybuilder, / Exotic dancer, gem cutter, dog walker, / The blind beggar singing, Oh Lord, remember me, // Some window decorator starting a fake fire / In a fake fireplace while mother and father watch / From the couch with their frozen smiles / As the street empties and the time comes / For the undertaker and the last waiter to head home. // O homeless old man, standing in a doorway / With your face half hidden, / I wouldn’t even rule out the black cat crossing the street, / The bare light bulb swinging on a wire / In a subway tunnel as the train comes to a stop

( PUEDEN leer la biografía y más poemas en entradas anteriores del autor. N. del A.)

lunes, 28 de agosto de 2023

LA VIDA CONTINUA


POESÍA NARRATIVA

Ayer en el supermercado oí sin querer a un hombre y una mujer que hablaban de la poseía narrativa. Ella decía:

«Quizá todos los así llamados poemas narrativos sean sencillamente irónicos, sus acontecimientos solo señalarían que estamos tan empobrecidos que, como utopistas desesperanzados, vivimos para la conclusión. Muestran que nuestras vidas las han anulado las necesidades, especialmente por la necesidad de continuar. He llegado a creer que lo narrativo nace del odio a uno mismo».

    Él dijo: «Lo que me preocupa es la narrativa que no proporciona un marco coherente para medir una transición espacial o temporal, la narrativa en la que el héroe viaja, creyendo que avanza, cuando en realidad está quieto.

Se convierte en el único conector, la encarnación de la narrativa, su terrible engaño, la pesadilla de su propia irrealidad».

    Quise recordarles que el poema narrativo ocupa el lugar de una narración ausente, siempre absorbiendo la ausencia de esta para poder ser nombrada, a la vez que abandona continuamente su propia presencia a las sobrecogedoras soledades del olvido. La narración ausente es en la que, quería decirles, nuestro destino está escrito. Pero se habían ido antes de que pudiera hablar.

     Cuando llegué a casa mi hermana me esperaba sentada en la sala de estar. Le dije: «¿Sabes lo que te djgo, hermana?

Se me acaba de ocurrir que algunos poemas narrativos se mueven ten deprisa que no puedes seguirles el paso y tienes que imaginar cómo continúan. Son lo más parecido a la vida y lo menos real».

  «Sí —dijo mi hermana—, pero ¿te has dado cuenta de que algunos poemas narrativos se mueven tan despacio que continuamente saltamos más allá de ellos y nos imaginamos cómo podrían ser? ¿Te has dado cuenta de que son los que con más frecuencia se escriben cuando eres joven?».

    Después recordé el verano en Roma, cuando me persuadí de que las narraciones en las que la memoria desempeña su papel son autodestructivas. Hacía calor y me di cuenta de que la memoria es una conmemoración de acontecimientos que no se sostendrían en el presente, por eso la memoria siempre está teñida de piedad y su música es siempre un canto fúnebre.

    Entonces sonó el teléfono. Era mi madre que llamaba para preguntarme qué hacía. Le dije que trabajaba en una antinarrativa, la que se niega a comenzar porque comenzar carece de sentido en un universo infinito y se niega a concluir por la misma razón. Todo ello es el intervalo suprimido, una conjunción inacabable e inexpresable: «Mamá —le dije—, es como esa narración que se niega a enmascarar la quietud universal y esencial de manera que limita sus observaciones a lo que nunca ocurre».

    Entonces mi madre dijo: «Tu padre solía hablarme de la poesía narrativa. Decía que era una mujer que llevaba flores y vestía de fiesta. Su pelirrojo cabello le caía con delicadeza sobre los hombros. Decía que la poesía narrativa solía ocurrir en primavera e incluía un hombre. La mujer se acercaba a su casa, saludaba con la mano al hombre y dejaba caer las flores. Esto —seguía diciendo mi madre— parecía una señal de la falta de concreción de la poesía narrativa. Dondequiera que estuviera, la mujer sembraba las semillas del desinterés».

    «Mamá —me atreví a decir—, lo que llamamos narración es sencillamente sumisión a las insoportables demandas del predicado sobre el futuro; favorece la continuidad, florece en otro predicado. ¡Vaya si las nociones de cierre no descansan sobre nuestros deseos de un predicado estéril!».

«Tienes toda la razón —dijo mi madre—, no hay otra forma de entenderlo». Y colgo.

del libro: "La vida continua"(1990). Ed. Visor, 2016 

Mark Strand (Summerside, Isla del Príncipe Eduardo, Canadá 1934 - Nueva York, E.E.U.U., 2014)

(Traducción de Dámaso López García)


Yesterday at the supermarket I overheard a man and a woman discussing narrative poetry. She said: “Perhaps all so-called narrative poems are merely ironic-, their events only pointing out how impoverished we are, how, like hopeless Utopians, we live for the end. They show that our lives are invalidated by our needs, especially the need to continue. Ive come to believe that narrative is born out of self-hatred. ”

He said: “What concerns me is the narrative that provides no coherent framework for measuring temporal or spatial passage, the narrative in which the hero travels, believing he goes forward when in fact he stands still.

He becomes the single connective, the embodiment of narrative, its terrible delusion, the nightmare of its own unreality. ”

I wanted to remind them that the narrative poem takes the place of an absent narrative and is always absorbing the others absence so it can be named, and, at the same time, relinquishing its own presence to the awful solitudes of forge fulness. The absent narrative is the one, I wanted to say, in which our fate is written. But they had gone before I could speak.

When I got home my sister was sitting in the living room, waiting for me. I said to her: “You know, Sis, it just occurred to me that some narrative poems move so quickly

they cannot be kept up with, and their progress must be imagined. They are the most lifelike and least real. ”

“Yes, ’’said my sister, “but has it occurred to you that some narrative poems move so slowly we are constantly leaping ahead of them, imagining what they might be? And has it occurred to you that these are written most often in youth?”

Later I remembered the summer in Rome when I became convinced that narratives in which memory plays a part are self-defeating. It was hot, and I realized that memory is a memorial to events that could not sustain themselves into the present, which is why memory is tinged with pity and its music is always a dirge.

Then the phone rang. It was my mother calling to ask what I was doing. I told her I was working on a negative narrative, one that refuses to begin because beginning is meaningless in an infinite universe, and refuses to end for the same reason. It is all a suppressed middle, an unutterable and inexhaustible conjunction. “And, Mom, ”

I said, “it is like the narrative that refuses to mask the essential and universal stillness, and so confines its remarks to what never happens. ”

Then my mother said: “Your Dad used to talk to me about narrative poetry. He said it was a woman in a long gown who carried flowers. Her hair was red and fell lightly over her shoulders. He said narrative poetry happened usually in spring and involved a man. The woman would approach her house, wave to the man, and drop her flowers. This, ” Mom continued, “seemed a sign of narrative poetry’s pointlessness. Wherever the woman was, she sowed seeds of disinterest. ”

Mom, I ventured, “what we call narrative is simply submission to the predicates insufferable claims on the future; it furthers continuance, blooms into another predicate. Don’t you think that notions of closure rest on our longing for a barren predicate!”

You re absolutely right, ’’said my mother, “there’s no other way to think of it. ” And she hung up.


PUEDEN leer la biografía y mas poemas en entradas anteriores del autor (N.del A.). 


sábado, 26 de agosto de 2023

EL POETA STANDARD


 El poeta pequeño 
se despierta en estado de alerta: 
las palabras que amontonó en la noche 
se le hacen imposible de retener 
y corre a sentarse a la mesa al amanecer.
Así que a lo largo del día
suelta incesantes imágenes continuas,
olvida el desayuno
y otras necesidades menores del destino.
En resumen, un frenesí creador 
pero de resultado artístico dudoso.
¿Pero quién podría decirlo, diseñar lo perdurable, 
medir la exacta distancia 
entre el entusiasmo y su obra?
¿Por qué el día habría de quedar perdido?
Lo que importa es poner huevos 
no en eternidad sino en el tiempo: 
allí donde los errores, rotas las cáscaras, 
deben rendir cuentas a la luz.

(del libro Obra completa,
Ed. del Dock,2014)


Joaquín Giannuzzi (Argentina, Buenos Aires, 1924- Salta, 2004)


(PUEDEN leer la biografía y más poemas en entradas anteriores del autor)

jueves, 24 de agosto de 2023

APÉNDICE


Poemas del editor
(que también fue el traductor)


El editor interpreta el sabor del café 
a partir de un dibujo


La forma en que trazó la mano 
un pocilio de café sobre el círculo blanco, 
podría incluirse entre los detalles olvidables 
de los manuscritos de Orbe.
Pero ¿no es el café un sabor abandonado 
a un costado, también entre tachaduras y borrones?

Imagino el ritual. El agua se convierte 
en negrura espumosa, llena el pocilio: 
la magia perfumada de la noche,
(porque es de noche y está en silencio).
Un sorbo caliente. Luego cierra los párpados 
y desde otro siglo un suspiro le oigo:

“Todavía sigo vivo”.


Epílogo

(Donde el traductor celebra al poeta futuro que
-con perdón de la gramática-nunca existió)


Escribir no es gran cosa. Tampoco 
te creas que hace alguna diferencia 
escribir poesía, novelas de mil páginas 
o ensayos políticos.

Los escritores son algo del pasado:
Esos que a uno le robaron el corazón.
Esos que creyeron
en la posteridad o en la botella al mar 
o en la voz de los sin voz.

El contemporáneo existe. Claro que existe: 
twittea, va a congresos, a ferias y festivales, 
firma autógrafos, sonríe. Copia a los olvidados, 
parodia, en el mejor de los casos, 
hace psicoanálisis, reiki o mindfulness.
Le han quedado sólo caminos cortos: decir 
lo que se esperaba.

Escribir no es gran cosa.
No se logra la cuadratura del círculo
ni aquel polvo de hadas
para unicornios de canciones tristes.
Ni hablar de inventar la escritura cuneiforme 
o los jeroglíficos. ¡Eso fue la gran cosa!

¿Qué quiero celebrar, entonces?
Vos o yo no estaremos juntos, 
de uno y de otro lado del siglo, 
dando vuelta hojas y subrayando frases.
No llamaremos nunca más por sus nombres 
a nuestros muertos
ni a Cervantes, ni a London, ni a Giannuzzi.

Celebremos a los que no han nacido 
a los que otra vez creerán escribir 
la respuesta final a una gran pregunta, 
algo así, por ejemplo:
¿Qué hay de nuevo?


del libro "Nadar en el tiempo"
Paradiso ediciones, CABA, 2023
Gentileza del autor.

Osvaldo Picardo



Osvaldo Picardo nació en la ciudad de Mar del Plata (provincia de Buenos Aires, Argentina, 1955), donde actualmente reside, es profesor de literatura y dirige la revista La Pecera. Ha escrito ensayos y crítica literaria para sus publicaciones y periódicos del país y en el exterios. Entre sus libros de poemas podemos mencionar: Apenas en el mundo (1988), Dejar sin ventanas la verdad (1993), Quis, quid, ubi. Poemas de Quintiliano (1997), Una complicidad que sobrevive (2001), Pasiones de la línea (Ediciones en danza, 2008) y Mar del Plata seguido de otros lugares y viajes (Ediciones UNL, 2012),  21 gramos (2014) y Nadar en el tiempo (2023) -libro al que pertenecen los poemas publicados-. Entre sus otras publicaciones se destacan: Primer mapa de poesía argentina. Solicitudes y urgencias. El noroeste: La Carpa y Tarja (2000); y "Poesía de pensamiento", una antología de poesía argentina temática, editada en España, en 2015. Tradujo junto a F. Scelzo y E. Moore The love poems, de James Laughlin (2001).

 

martes, 22 de agosto de 2023

NADAR EN EL TIEMPO (III)

 

El viejo Cavafis te mira desde el mostrador de un bar

No, no sepas que te amo
ni la noche esconda a este viejo
más que a un gato. Es algo de mi aspecto humano,
que asusta o da pena,
pero estás viendo una máscara arrugada
detrás de la que un dios no se cansa de mirarte.
Y él quiere saber
el mundo de quién le está prohibido.
En el incendio de tu cuerpo,
mira la belleza del humo que hace creíble al viento. 
Poco y nada entre las cenizas deja el tiempo, 
no dejes que los idiotas apaguen la llama.
Estoy acá, donde podés alcanzarme 
donde el recuerdo no ha nacido, 
ni envejecen los ojos.



Celebración de las manos ásperas

Tus manos
las que me hacen pensar
en las hojas de la higuera,
en la lengua minuciosa de un gato.
La aspereza no la suavidad de lo pulido.
Nada es tan real ni tan literario 
en la memoria primera, madre.

del libro "Nadar en el tiempo"
Paradiso ediciones, CABA, 2023
Gentileza del autor.

Osvaldo Picardo(Mar del Plata , provincia de Buenos Aires, Argentina, 1955)


IMAGEN: El poeta griego Constantino Cavafis

domingo, 20 de agosto de 2023

NADAR EN EL TIEMPO (II)


Una flor de hace millones de años
y una palabra árabe


El perfume de las flores del naranjo 
se hospeda en el mismo nombre que la flor.

Azahar huele a flores con musica árabe.

Cómo se dice cuando el viento arrastra 
nubes de pétalos y el aroma de los naranjos 
se enreda al pelo húmedo 
de una mujer que sonríe?

Escuché que las costumbres de las flores 
no cambiaron en los últimos millones de años.

Me tranquiliza
la fósil costumbre que perfuma nuestro silencio.



En las olas suaves de la despedida

Goethe en su Fausto habla de nosotros.
Con fuerza, dice, nos aferramos a lo que queda 
después de perderlo todo.

Sé que me hundo preciso y sin esfuerzo 
en las olas suaves de la despedida.
¿Dónde escondernos del tiempo?

La luna, no yo,
a tu oído murmura un poema chino:

Una mano no alcanza la otra.
Apenas vuela, se cierra en sí misma.

¿Qué aprieta el puño? Ausencias.

del libro "Nadar en el tiempo"
Paradiso ediciones, CABA, 2023
Gentileza del autor.


Osvaldo Picardo(Mar del Plata , provincia de Buenos Aires, Argentina, 1955)



 

viernes, 18 de agosto de 2023

NADAR EN EL TIEMPO (I)


Una invención apócrifa


LOS POEMAS DE  ANTONIO J.ORBE


Nadar en el río es nadar en el tiempo


Nadar un río es diferente. Mi cuerpo 
recuerda. Conoce la diferencia.
Resiste la corriente, se aleja de la orilla, 
cada brazada da un golpe en la quietud.

La luz fluida casi dorada se desprende 
en grumos que multiplican los reflejos.
El río ya no es el mismo en el centro 
que en sus bordes donde reina asomada 
la sombra de la selva. En el río 
nada otro río. Se ve en la piel del agua, 
en sus arrugas plegadas a la ribera 
y en la tersura sedosa pero distante 
donde el otro respira pleno, rebosante.

El pasado se alza en cada ola que avanza.
El brillo de las cosas y las palmeras oscuras 
son reflejo de un museo de colores, y 
el diente de las bestias, y el ojo asomado 
al redondo presente que los acecha 
y la noche que avivan las llamas.

El pasado se alza en cada ola que avanza.
El brillo de las cosas y las palmeras oscuras 
son reflejo de un museo de colores, y 
el diente de las bestias, y el ojo asomado 
al redondo presente que los acecha 
y la noche que avivan las llamas.

Recuerdo la plegaria en cada bocanada 
y al niño que en una playa sin nubes 
pesca lo que no importa si existe.
 
El río respira con uno.
Me deslizo apretado a la desnudez 
y a la corriente. No es fácil el trabajo. 
Nadar es perdonar el tiempo, olvidar.

del libro "Nadar en el tiempo"
es Pulpa, CABA, 2023
Gentileza del autor.

Osvaldo Picardo(Mar del Plata , provincia de Buenos Aires, Argentina, 1955)


Nota del Traductor:

Es el primer poema que encontré y la primera noticia que tuve del poeta Orbe. El texto estaba en el suelo de la B.M. de Nairobi, en un papel amarillo, con letra casi ilegible de médico y una miniatura dibujada con destreza al margen: es una palmera inclinada sobre su propio reflejo en la corriente de un rio donde también bracea un nadador. Como podrán apreciar, consideré que podía darle título a la presente antología.


MAGEN:  un río, pintura de Joseph María Solá.


 




miércoles, 16 de agosto de 2023

MAR DEL PLATA

 

MAR DEL PLATA

3


Hay un cuadro de Hopper
que me recuerda caprichosamente
la ciudad en que nací.
Ventanas en la noche.
En primer plano, por efecto de la luz y la sombra, 
una cadera de mujer y un codo 
indican un brusco movimiento 
que una de las ventanas recorta. 
Es una historia que no necesita 
principio ni fin.
La ciudad insiste en aparecer 
en la tela del pintor.
También, para mí, 
he creado mi propia tela.
No existió antes ni después.
El inmigrante y el desterrado 
me entienden.
El turista 
nunca ha llegado a estas playas.


9
Debería hablar sobre el mar, 
el que le da nombre a la ciudad 
tanto como que la niega.
El mar -decir, por ejemplo- respira.
Suben y bajan, apoyados, tres patos marinos.
Y sobre el ronquido de su sueño 
se sostiene el insomnio del pescador.
No está un marinero pensando en las playas 
de un vago, lejano, brumoso país...
Me viene en cambio, la imagen del pescador. 
De su espera larga, en la escollera.
Horas bajo el farol, horas de termo y de radio.
Y el brillo de unos ojos muertos
que traducen la incógnita de otro mundo.
No es el mar, sino una caña en el tiempo.
Debería hablar sobre el mar: El que da nombre 
a la ciudad tanto como que la niega.
Decir algo así como Fogwill dice:
Pero no hay mar: el mar es solo ausencia 
en la sílaba mar: pasa el sonido 
y queda el hombre frente a un mar que inventa.
Es cierto, no hay sino un invento.
Y sólo, fuera del lenguaje,
es posible que lo miren y que lo vean.


de la Plaquette:"Mar del Plata";
es Pulpa, 2023
Gentileza del autor.

Osvaldo Picardo (Mar del Plata, 1955)


IMAGEN: Edward Hooper "Ventanas en la noche"



lunes, 14 de agosto de 2023

OVA COMPLETA (1987)



¿por qué grita esa mujer?
¿por qué grita?
¿por qué grita esa mujer?
andá a saber
esa mujer ¿por qué grita?
andá a saber
mirá que flores bonitas
¿por qué grita?
jacintos
          margaritas

¿por qué?
¿por qué qué?
¿por qué grita esa mujer?

¿y esa mujer?
¿y esa mujer?
vaya a saber
estará loca esa mujer
mirá
          mirá los espejitos

¿será por su corcel?
andá a saber

¿y dónde oíste
la palabra corcel?

es un secreto
         esa mujer
¿por qué grita?
mirá las margaritas
la mujer
espejitos
pajaritas

que no cantan
¿por qué grita?
que no vuelan
¿por qué grita?
que no estorban
la mujer
y esa mujer
¿y estaba loca mujer?
Ya no grita
(¿te acordás de esa mujer?)



vos
que leiste a Dante en fascículos 
te dejaste llevar por esos dibujitos
a los que llaman miniaturas iluminadas 
y te tragaste todo todo 
de pe 
a pu
pero es mentira
ese complicadero del infierno es pura macana 
hecha a propósito para hacerte perder tiempo 
en calcular a qué círculo irán a dar 
los huesos de tu alma
¿y sabés una cosa?
este famoso averno
es de una sencillez admirable
que no de balde su señor es astuto
llegas allí y te dicen
sos libre
andá y hacé lo que te dé la gana



La disección

cosa casi sagrada 
es una cosa casi sagrada 
una cosa casi 
casi sagrada
tan casi sagrada es esta cosa
que llama poderosamente la atención
la casi absoluta ceguera de la gente
para tener en cuenta que a fin de cuentas
es casi innecesario ver para creer en cosa tan casi
tan consecuentemente casi
sagrada
y es que además este elemento o cosa 
ha sangrado 
o casi
y podemos apreciarlo por la sombra de lo casi sangrado
sobre el suelo sobre el suelo sobre el mismísimo suelo
y retomando la demostración
tenemos esta cosa
una cosa bah el montón
de cosa casi medio sagrada
y además sangrada y por ende
y en ciernes casi ad nauseam
y en otro orden de cosas esta cosa
se resiste con casi todos sus botones
a ser casi descubierta
analizada remolida destripada
en sus causales últimos internos
mejor dicho casi internos porque la cosa en sí
no se deshoja fácilmente
sino capa tras capa
como los alcauciles
los inviernos
y el tiempo ah el tiempo ese factor
disyuntivo que casi aquí se agota
y por lo tanto nos impide
llegar al gran por qué
y al supercómo de esta cosa
casi sagrada
tam tam casi sagrada
tan casi casi
casi tan sagrada



Non stop

creer que voy a la India a creer que entiendo 
lo que creo que hay que creer
creer que entendí lo que hay que creer para saber y 
creer que estoy en la India porque creo saber 
lo que hay que creer
creer que sigo en la India para profundizar este saber 
sin permitirme creer que me ilusiona 
ganges alguno
profesor templo vaca millón de muertos 
ganges alguno
creer que mi creer estar en India tiene un sentido cósmico 
irrepetible intraducibie
creer que mi creer estar en India será fundamental 
para mi creer saber 
y el de la India
creer que el seguir en India todo un año resolverá el dilema 
de lo que es creerse un ser ansioso de saber
de paso creer que es mi deber elaborar manuscribir trasliterar 
reelaborar y difundir
creer que ya es hora de creer que capté todo lo que había que 
entender
creer que ya es hora de volver a la añorada patria a divulgar 
tanto saber
creer salir de la India llegar a la añorada patria 
ver ver no poder creer
no poder creer 
no poder ser
creer que vuelvo a la India a ver si entiendo 
lo que creo que hay que creer

(Del libro: "La morada imposible"
Ed. Corregidor, 2019,
Edición a cargo de Ana M. Barrenechea
y María Negroni), Tomo I.

Susana Thénon (Buenos Aires, Argentina, 1935- 1991)

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(N. del A.)



sábado, 12 de agosto de 2023

LIBROS DE HORAS (de la peregrinación)

 

Mi Dios es oscuro y como una trama 
de cien raíces que en silencio beben.
Ahora, cuando me elevo desde su calor,
no sé más, porque todas mis ramas
reposan en la hondura y se agitan solo en el viento.




Es que no se ama a un padre? No nos desasimos 
—como tú de mí— con dureza en el rostro, 
de sus manos vacías e impotentes? 
No escribimos con dulzura su palabra marchita 
en viejos libros que se leen raramente?
No fluimos de su corazón, como desde una división de las aguas, 
hacia el placer y el dolor?
No es el padre para nosotros lo que ya fue: 
años transcurridos como ajenos, 
gestos anticuados, vestiduras muertas, 
manos ajadas, cabello sin color? 
Y aunque haya sido un héroe para su tiempo, 
él es la hoja que cae, cuando crecemos.

(Del libro: "La morada imposible"
Ed. Corregidor, 2019,
Edición a cargo de Ana M. Barrenechea
y María Negroni) Tomo I.

Susana Thénon (Buenos Aires, Argentina, 1935- 1991)

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(N. del A.)



jueves, 10 de agosto de 2023

EL LIBRO DE LAS IMÁGENES

 



Otoño

Caen las hojas, caen desde lejos
como si se marchitaran en remotos jardines del cielo;
caen con gestos de rechazo.

Y en las noches cae la pesada tierra 
desde todas las estrellas a la soledad.

Todos caemos. Esta mano cae.
Y mira las otras: en todas es igual.

Y no obstante hay Uno que con dulzura infinita 
contiene estas caídas en sus manos.

(Del libro: "La morada imposible"
Ed. Corregidor, 2019,
Edición a cargo de Ana M. Barrenechea
y María Negroni) Tomo I.

Susana Thénon (Buenos Aires, Argentina, 1935- 1991)

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IMAGEN: Pintura de un arce (sin créditos)


martes, 8 de agosto de 2023

DISTANCIAS (1984)

12
edipo


el abrazo el abrazo en la tarde 
qué inmortal he sido 

y qué poco lastima el porvenir extranjero 
esta piedra sin descanso          eras eterna todavía 
eras lo último y primero y nada y nada 
sino           sol           tu mirada mi ceguera 
sol para siempre ayer M       y anochecimos 
y el abrazo era el mar

la noche


13
amparo desamparada 
amparo nictálope 
delicada combustible 
amparo esta vieja cáscara 
entre tantas otras 
que revienta de fuegos olorosos 
pólvora niña
y razón pura vertebrados eximios
y el ojo crece 
desaloja dispara manos 
y el ojo súbitamente carne 
va al encuentro de lo ciego
destila en bares no llanto pero sí 
hierro escualos sopa venérea 
y el ojo de ciudad repentina 
se pierde en el museo de la cólera
cuerpo sin funeral
rueda el hijo como una luna
como otra vez
en mi espanto lleno de crujidos 
en mi valija de ave 
la muchacha infutura 
bebe su nombre idiota
mi leve lengua 
empollo 
sobre esta grieta 
cómplice amarga 
del despertar sin día
me alimento de párpado brillo de alondra muerta

(Del libro: "La morada imposible"
Ed. Corregidor, 2019,
Edición a cargo de Ana M. Barrenechea
y María Negroni) Tomo I.
  

Susana Thénon (Buenos Aires, Argentina, 1935- 1991)

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IMAGEN: Alondra (de archivo).


 

domingo, 6 de agosto de 2023

LUGARES EXTRAÑOS (1967)

PARA el que amó desde su encierro 
las hojas últimas de un verano, 
para el que solitario 
se negaron los días y las noches 
no hay lugar en un círculo perfecto.

El que busca una fuente no prevista 
da con la fuente de la sed, con sus blasones 
y vigilias de arena.

Augura y late para nadie el amor 
en fortines aislados y carrozas, 
en literas sin viento, 
en estrechas proas desgobernadas.

Para el que solo sabe de absoluto, 
caminos,
no hay lugar en un círculo perfecto.



SOLO conozco andenes
de los que todo parte, nada llega.
He nacido en un tiempo 
de zumbidos de adiós, 
largos ríos de manos y silencio.

La antorcha vacilante, 
la puerta que se cierra, 
la sonrisa marchita por el aire, 
la inminencia del hueco 
donde hace unos minutos 
maduraba una rosa.

Ésta es mi parte del botín:
ser el vigía quieto, ignominioso,
de un lugar donde todo es despedida.


(Del libro: "La morada imposible"
Ed. Corregidor, 2019,
Edición a cargo de Ana M. Barrenechea
y María Negroni) Tomo I.

Susana Thénon (Buenos Aires, Argentina, 1935- 1991)

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IMAGEN: Círculo imperfecto (Sin créditos)