DEBE SER ABSTRACTA
III
El poema renueva la vida para que compartamos,
Por un momento, la primera idea... satisface
La creencia en un comienzo inmaculado
Y nos envía, alados por una voluntad inconsciente,
Hacia un final inmaculado. Nos movemos entre estos puntos:
Desde ese siempre incipiente candor hacia su último plural.
Y el candor de ambos es la poderosa alegría
De lo que sentimos acerca de lo que pensamos, del pensamiento
Latiendo en el oído, como si la sangre volviera renovada,
Un elixir, una excitación, un poder puro.
El poema, mediante el candor, nos devuelve un poder
Que le otorga a todo una naturaleza cándida.
Decimos: De noche un árabe en mi cuarto,
Con su maldito hoobla-hoobla-how,
Inscribe una astronomía primitiva
A través de los escollos que el futuro opone
Y esparce sus estrellas por el piso. Durante el día
La paloma silvestre solía entonar su hoobla-hoo
Y aún la más burda iridiscencia del océano
Aúlla hoo y se levanta y aúlla hoo y cae.
El sinsentido de la vida nos traspasa con una relación extraña.
VII
Está bien como es, sin el gigante,
Un pensador de la primera idea. Tal vez
La verdad dependa de un paseo alrededor del lago,
Un componer mientras se cansa el cuerpo, un alto
Para mirar la hepática, un alto para contemplar,
Una definición que se vuelve certeza y
Una espera en esa certeza, un descanso
Entre las cortinas de pino que bordean el lago.
Tal vez hay momentos de intrínseca excelencia,
Como cuando los gallos cantan desde la izquierda y todo
Está bien, equilibrios incalculables,
En los que una especie de perfección suiza adviene
Y una música familiar de la máquina
Establece su Exaltación*, no equilibrios
Que alcanzamos, sino equilibrios que suceden,
Como un hombre y una mujer que se encuentran y se aman de inmediato.
Tal vez hay momentos de despertar,
Extremos, fortuitos, personales, en los cuales
Más que despertarnos, nos sentamos al borde del sueño
Como sobre una elevación, y observamos
Las Academias como estructuras en la niebla.
*Schwärmerei en alemán en el original.
DEBE CAMBIAR
I
El viejo serafín, parcialmente dorado entre violetas,
Inhaló el olor señalado, mientras las palomas
Subían como fantasmas de las cronologías.
Las chicas italianas llevaban junquillos en el pelo
Y éstos que el serafín veía, los había visto hacía mucho
En las vinchas de sus madres; los volvería a ver.
Las abejas llegaron zumbando como si nunca se hubieran ido,
Como si los jacintos nunca se hubieran ido. Decimos
Que esto cambia y que aquello cambia. Así las constantes
Violetas, palomas, chicas, abejas y jacintos
Son productos inconstantes de una causa inconstante
En un universo de inconstancia. Significa
Que el azul de la noche es algo inconstante. El serafín
Es sátiro en Saturno según sus pensamientos.
Es decir que el disgusto que sentimos por esta mustia escena
Se debe a que no ha cambiado lo suficiente. Permanece,
Es una repetición. Las abejas vienen zumbando
Como si— Las palomas traquetearan en el aire.
Un perfume erótico, a medias corporal, a medias
De un ácido obvio, es lo que seguramente pretende,
Y el zumbido es tajante, no desgranado en sutilezas.
IV
Dos cosas de naturaleza opuesta parecen depender
Una de otra, como un hombre depende
De una mujer, el día de la noche, lo imaginado
De lo real. Es este el origen del cambio.
Invierno y primavera, copuladores fríos, se abrazan
Y los detalles del arrebato llegan.
La música desciende en el silencio como una sensación,
Una pasión que sentimos, no que entendemos.
La mañana y la tarde están entrelazadas
Y norte y sur son una dupla intrínseca
Sol y lluvia un plural, como dos amantes
Que se alejan unidos en un cuerpo más vivo.
En soledad las trompetas de la soledad
No son el eco de otra soledad;
Una pequeña cuerda habla por multitud de voces.
El participante participa de aquello que lo modifica.
El niño que toca toma el carácter de la cosa,
Del cuerpo, que toca. El capitán y sus hombres
Son uno y el marinero y el mar son uno.
Sigue tú después, oh mi compañero, mi camarada, yo mismo,
Hermana y solaz, hermano y deleite.
DEBE DAR PLACER
IV
Razonamos acerca de estas cosas con razón tardía
Y hacemos con lo que vemos, con lo que vemos claramente
Y con lo que hemos visto, un lugar que depende de nosotros mismos.
Hubo en Catawba un matrimonio místico,
Fue a mediodía del día central del año,
Entre un gran capitán y la doncella Bawda.
Este fue su himno ceremonial: Entonces
Amábamos pero no queríamos casarnos. Entonces
El uno rechazaba tomar al otro,
Rehusábamos beber el vino del matrimonio.
Cada uno debe tomar al otro, no por la grandeza de él,
Ni por su potencia, ni por el refinado sonido de ella,
Alrededor, el shoo-shoo-shoo de címbalos secretos.
Cada uno debe tomar al otro como signo, un breve signo
Para frenar el torbellino, contener los elementos.
El gran capitán amaba la eterna colina de Catawba
Es por eso que se casó con Bawda, a quién encontró allí,
Y Bawda amaba al capitán como amaba al sol.
Se casaron bien porque el lugar de la boda
Fue aquel que amaban. No era el cielo ni el infierno.
Ellos eran índoles amorosas que se encontraron cara a cara.
VIII
¿En qué creeré? Si el ángel en su nube,
Contemplando con serenidad el abismo violento,
Pulsa sus cuerdas para pulsar la gloria abismal,
Salta hacia abajo a través de las revelaciones nocturnas, y
Con sus alas desplegadas, no necesita nada sino el profundo espacio,
Olvida el centro de oro, el dorado destino,
Se expande ardiente en el inmóvil movimiento de su vuelo,
¿Soy yo quien imagina este ángel no muy satisfecho?
¿Son suyas las alas, el aire lapidado?
¿Es él o soy yo quien experimenta esto?
Soy yo, entonces, el que continúa diciendo que hay una hora
Plena de expresable dicha, en la cual no tengo
Necesidad, soy feliz, me olvido de la mano dorada de la necesidad,
Estoy satisfecho sin la majestad consoladora,
Y si hay una hora, hay un día,
Hay un mes, un año, hay un tiempo
En el cual la majestad es un espejo del yo:
No tengo sino que soy y así como soy, yo soy.
Estas regiones exteriores ¿con qué las llenamos
Sino con reflexiones, las escapadas a la muerte,
La cenicienta completándose a sí misma bajo el techo?
(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026, Envío
de Alberto Cisnero)
Wallace Stevens
-Traducción de Isaías Garde- (*)
Wallace Stevens. Poeta norteamericano nacido en Reading, Pennsylvania, en 1879, Falleció, víctima de un cáncer en agosto de 1955, en Hartford, Connecticut. Adscrito, como T.S. Eliot, a la corriente vanguardista. Hijo de un prestigioso abogado, tuvo acceso a una esmerada educación en Reading Boys' High School, en Harvard College, y posteriormente en New York Law School, donde se graduó como abogado en 1903. Aunque algunos de sus mejores poemas están contenidos en "Harmonium" 1923, "Ideas de orden" 1935, "El hombre con la guitarra azul" 1937, y "Las auroras de otoño" 1950, sólo fue reconocido internacionalmente cuando publicó los "Poemas completos" en 1954. En 1946 fue aclamado por el Instituto Nacional de Artes y Letras. Entre los galardones obtenidos merecen destacarse el Premio Bollingen 1950, y los premios Pulitzer y National Book Award en 1955.. Su obra poética se compone de estos títulos: Harmonium (1923), Ideas of Order (1936),Owl's Clover (1923), The Man with the Blue Guitar (1937), Parts of a World (1942), Transport to Summer (1947), The Auroras of Autumn (1950), Collected Poems (1954), Notes Toward a Supreme Fiction (1942), Opus Posthumous (1957), The Palm at the End of the Mind (1972), Collected Poetry and Prose (1997).Integró, junto a los poetas Eliot, Pound, Moore, Williams, lo que se llamó el Movimiento Modernista norteamericano que tuvo influencias no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo.
(*) Isaías Garde. Escritor y traductor especializado en poesía, nació en Buenos Aires (1961), ciudad donde reside. Coordina desde 2010 talleres de escritura, corrección de estilo y los seminarios “Textos en transición”, en los que se aborda la lectura y análisis de grandes obras literarias. Se desempeña en Institutos de Comunicación como profesor de Redacción periodística, Literatura, Historia del arte y Taller de guion y libreto. Publicó los libros de poemas “Variaciones sobre un mundo cuadrado”, “Milonga inconclusa”, “Máquinas del tiempo”, “Ensamble de espejos” y “Mínima Barroca”.
Nota de Isaías Garde al libro NOTAS PARA UNA FICCIÓN SUPREMA (Parcial): La poesía fue para él un asunto estrictamente privado.“Notas para una Ficción Suprema” apareció como obra independiente en 1942 y más tarde pasó a formar parte del volumen “Transporte al verano” de 1947. Se trata de un largo poema de grandes opacidades y grandes transparencias en el que se desgrana el arte poética del autor a través de tres propuestas que constituyen las tres partes en que se divide el texto: “Debe ser abstracta”, “Debe Cambiar” y “Debe dar placer”.Pese a que el poema admite, en muchos pasajes, las más diversas interpretaciones, podemos estar de acuerdo en que, para Stevens, la ficción suprema es la poesía, entendida no como quehacer meramente literario sino como núcleo de cada una de las artes, a la vez que como actitud vital. "La creencia final es creer en una ficción, sabiendo que es ficción; no hay nada más. La verdad exquisita es saber que se trata de una ficción y creer voluntariamente en ella”, anota en uno de sus “Adagia”. Lo que él dice, tal como yo lo escucho, está acá. Dando por descontado que toda traducción es una foto movida.
Pueden LEER más poemas de este libro y todos los poemas y ensayos del autor incluidos en la Biblio.: AQUÍ

No hay comentarios:
Publicar un comentario