miércoles, 15 de marzo de 2017

EXHIBICIÓN DE ATROCIDADES


















Alguien pescó, cortó y dejó
en la orilla esta cabeza de pescado
unida simplemente a su intestino.
La veo y siento mi propia cabeza
cómo se continúa en la garganta
y más allá. Con el mar hasta el culo
se besa la pareja enamorada.
La joven pareja enamorada.
También estuve ahí, sí, claro,
¿quién no? Una mujer sin pelo
entra al agua con determinación.
Apelmazado de sal un perro suelto
olisquea por sorpresa la entrepierna
de una chica en bikini: “¡Salí,
perro de mierda!” (cito textual). Si tres
granos de arena secos son capaces
sobre la roca, al viento, de variar
en dibujos infinitos, ¿cuán atroz
puede ser la variación de esta escultura
que en arena dura y húmeda sugiere
un castillo, un torso femenino,
unas montañas, un circo, una frontera?
¿Qué se arrasa por dentro de los moldes
y convulsiona y en lo químico muta
mientras una tan campante veranea?



Laura Wittner




Laura Wittner nació en Buenos Aires en 1967. Publicó un libro de cuentos (Pintado sobre una jaula. Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1985), siete de poesía: El pasillo del tren (Buenos Aires, Trompa de Falopo, 1996); Los cosacos (Buenos Aires, Ediciones del Diego, 1999); Las últimas mudanzas (Bahía Blanca, Vox, 2001); La tomadora de café (Bahía Blanca, Vox, 2005); Lluvias (Rosario, Bajo la luna, 2009); Balbuceos en una misma dirección (Buenos Aires, Gog y Magog, 2011) y La altura (Rosario, Bajo la luna, 2015); cuatro libros para chicos, uno, en colaboración con la ilustradora Gwen Le Gac (Cahier du temps. París, Actes Sud, 2006); Cumpleañeros, La noche en tren y Gato con guantes. Fue, junto a Teresa Arijón, la única poeta mujer de los 90', aceptada por el clan de los poetas de los 90', en la Argentina (o Buenos Aires, que era casi lo mismo).  Es Licenciada en Letras, trabajó durante varios años en el diario Buenos Aires Herald y actualmente trabaja como traductora e imparte talleres literarios y de traducción.




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