martes, 7 de marzo de 2017

LA TIERRA MÁS AJENA































HUMO

marcos rosados en callado hueso
agitan un coktail humeante
miles de calorías desaparecen
ante la repicante austeridad
de los humos vistos de atrás
dos manos de trébol roto
casi enredan los dientes separados
y castigan las oscuras encías
bajo ruidos recibidos al segundo
los pelos ríen moviendo 
las huellas de varios marcianos
cognac bordeaux-amarillento
rasca retretes sanguíneos
tres voces fonean tres besos
para mi para ti para mi
pescar la calandria eufórica
en chapas latosas
ascendente faena!



SÓLO UN AMOR

Mi amor se amplía.
Es un paracaídas perfecto.
Es un clic que se exhala y
su pecho se hace inmenso.
Mi amor no ruge
no clama
no ruega
no ríe.
Su cuerpo es un ojo.
Su piel es un mapamundi.
Mis palabras perforan la
última señal de su nombre.
Mis besos son anguilas que él
Se ufana en dejar resbalar.
Mis caricias un chorro reminiscente de
música sobre fuentes de Roma.
Nadie pudo huir aún de su territorio
anímico.
No hay rutas ni pliegues ni insectos.
Todo es tan terso que mis lágrimas se
sublevan.
Mi creación es una mojigatería junto a
su rubio carromato.
En estos momentos el tintero alza vuelo y
enfila hacia linderos inacabables de
mosquitos haciendo el amor.
Suena el fatídico sonido. Ya no vuelo.
Es mi amor que se amplía.



YO SOY

mis alas?
dos pétalos podridos

mi razón?
copitas de vino agrio

mi vida?
vacío bien pensado

mi cuerpo?
un tajo en la silla

mi vaivén?
un gong infantil

mi rostro?
un cero disimulado

mis ojos?
ah! Trozos de infinito




Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1939- id., 1972)





Los poemas publicados pertenecen a "La tierra más ajena",  primer libro de la Pizarnik; que ella misma eliminó de su obra completa y que había editado el poeta Arturo Cuadrado, en la editorial Botella al mar, en 1952. Quizá no le faltara cierta razón, porque estos textos no tienen la terminación y elaboración que presenta su obra posterior; pero aquí está el embrión, sin el cual, quizá el resto no hubiera sido posible: las imágenes surrealistas y el color negro, que todavía no es tan negro; y el borde.