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viernes, 23 de octubre de 2020

POEMAS A DANIELA



























una invitación a música celta mi Outlook acumula, lanzamientos

una invitación a música celta mi Outlook acumula, lanzamientos
del FCE, promociones, la reconfiguración de arribos y despegues
de LAN y Copa Airlines, alguien adjunta un cable para que vea
al sirio-kurdo Aylan Kurdi dormido en la costa del mediterráneo
remera roja, pantalones azules: plegaria, mil niños dormidos
que no están: para siempre entera se apagó la infancia en el mundo:
además noticias de que la civilizada Europa cierra las fronteras: acaso
no recordarías mi nombre siquiera, y en tal motivo, Daniela, no diría
en mi Outlook Daniela” nunca, pensaba, mientras escribía un ensayo
sobre el mandamiento primero no matarás y la demanda de amor
en el rostro del otro, el tuyo, por ejemplo, cara a cara pensándote
esta madrugada en que suena cansable el teléfono y alguien 3:55 am
pregunta qué, si no hay sueño: nombró melatonina, neurotransmisores
ritmos circadianos, parámetros y niveles, hipótesis bioquímicas:
entre tanto, Erlösung, pensaba, de Walter Benajmin, incomprendido
viejo Walter, en un cuarto que pagó de Port Bou y la dosis de morfina
contra la Gestapo: Erlösung para el ensayo sobre versos de Ernesto:
liberación, en dimensión política; redención, en la teológica:
Erlösung dije la noche del 30 de agosto después de que fueras
sobre escena una tal Amelia, por Federico escrita en la dictadura
española ejecutado, mientras el principio de esperanza (Hoffen)
en mi Outlook, lleno de tantas otras cosas, cosas graves, tan graves
tal cual la gravedad de aquello que Mushtad contó a Dios inexplicable
lo que es capaz de hacer el hombre al hombre, al niño incluso: soñaba
entre tantas salvas de artillería, esperanzado, aparecieras, apareciera
una palabra al menos, sincera tu palabra, fuera de escena o un set
sin producción de maquillaje, imposible recordar tu palabra sin
también recordarte, Daniela: dijeras acaso alguna tarde, una tarde
cualquiera, algo que haga un momento, una pausa, algo que dijeras
para estos días, días de vida, tuyos y míos, desde luego, en los que
no estarás, lo sé, Daniela, pero sí estarás, semejante a una palmada
de Ibis Escarlata, esos pájaros tropicales con la ternura de ir en V
a los manglares de Isla Trinidad, ya cerca la noche, con frío, semejante
la escena a tus cuadros estilo Paul Klee, a momentos Marc Chagall:
algún día, un día cualquiera, quizá mañana al fin, en que no estés pero
también estés, porque sé que no estarás, pero imposible de pensar
tu palabra sin pensarte a vos: estarás entonces, seremos La Promenade
de Chagall, alguien por irse de la mano de alguien para no irse, y
otra vez tu mano, entonces, Daniela, que no tomé el pasado 30
cuando dijiste más de una vez tenías frío, la escena era El Muelle
de Bercy ahora, porque en los muelles, verás, alguien parte sin mano
alguna que retenga, aunque no estés, pero sí estés, Daniela, porque
imposible de pensar tu voz, el 30 último de agosto, sin pensarte ahora




alguien tembló bajo un caño de escopeta esa misma noche

alguien tembló bajo un caño de escopeta esa misma noche
en que cruzó un bandaje de patos, Daniela, sobre nosotros:
en V un montón de patos por el cielo del 30 de agosto, uno
demorado en la estampida y otro lo acompaña: amarás al prójimo
dijo el cielo, luego de que fueras alguien en escena y empezaras
otra escena y otro personaje: después fue un toque de queda
y quemas de Napalm contra la vida en la pantalla: el 8 de junio
en que a Phan Thi Kim Phúc le ardieron la vida a 1200 ˚C y fue
una estrella Phan Thi Kim Phúc en la noche de la historia, como
cada noche, también en esta noche, imposible de olvido, esta noche
Señor, en que te pido nos guardes del hospicio, de este orfelinato:
estarse a la intemperie cada quien, a los 1200 arrojados de Napalm
entre tanto carbohidrato y diazepinas para seguir viviendo como
Phan Thi Kim Phúc a los 1200 de las luces de Napalm: sigue aún
dormido Aylan Kurdi, una barca soñaría acaso, la barca de papel
de Aylan Kurdi desde Bodrum con 27˚C a Vancouver, y abreva
un sueño a 27˚C en que no hay huérfanos de pan y un bandaje
en V de patos cruza el cielo a 27˚C bajo todas las estrellas: Dios
cobró la forma de los yacimientos de Yezel en Homs y disputan
con tanquetas, explosivos y otras armas el amor a Dios empetrolado
mientras apagan en el mundo cada día amor humano, niños, tantos
apagados, tantísimos en el mundo cada día, incluso niños, los niños
todos por entero, y qué haría el hombre sin niños en el mundo:
este parecer, pienso, Daniela, y otros tantos posibles, por caso
en que bajo un sol de mediodía estamos: ejemplo hoy tus manos
diciendo adentro mío cosas, las cosas que jamás dirás posiblemente
lo sé, y tus manos sin embargo no terminan de decir adentro mío esto
que por cierto afuera no dirás, Daniela, pero sí, por qué no, quizá dirás:
el tiempo es la espera hasta tu próxima palabra, tu posible, Daniela
próxima palabra: lo sé, distancias que no son en forma alguna equivalentes
aunque te acerque, al darte, cuando te escribo, Daniela, el nombre, y
sea eso soportar el peso de mis decisiones: estás, acaso, más lejos
que la propaganda de la felicidad que nos prometen: aun la noche del
30 de agosto el Empire State estuvo más cerca del humanitario que
nosotros: tus manos más lejos que los patos en V de todas las estrellas
Daniela, hacía tantas noches, seguramente, ya apagadas para siempre



Ignacio Uranga



Ignacio Uranga (Bahía Blanca, Argentina, 1982), publicó los libros de poemas El ella real (Argentina, 2008), a-letheia/ramalaje (Argentina, 2011), ramalaje (Perú, 2011; Pennsylvania 2015), Materna (México 2012; Argentina, 2015, Brasil, 2016), entonces Daniela (Brasil, 2014, Argentina, 2015, EEUU, 2016), Lo, parcialmente, hasta entonces dicho (Puerto Rico, 2015), al grave aparecer de lo que ser ahí (inédito; 2º Premio en el FNA), al que pertenecen los poemas publicados (enviados gentilmente por el autor);  y la novela Técnico Superior en Escena del Crimen (inédita). Obtuvo los premios: Ediciones en Danza, 2011; Fondo Nacional de las Artes de Argentina, 2018; Luis Cardoza y Aragón de Guatemala en 2017. Algunos libros fueron traducidos al inglés y al portugués.






sábado, 20 de junio de 2020

se colocó a llover este 5 de septiembre: colocada a llover













se colocó a llover este 5 de septiembre: colocada a llover
la tarde esta: tantas gotas a caer sobre un total vacío
grietados por tan dulcemente habernos sido: ahora
qué, si estarme así, en el hondo corazón escenas tornan
gastado amarillo de acá en más, pues estamos en el fondo
corazón amarillado juntos, sin más abiertos, traspasados
de nunca más decirnos algo y decirnos cada día, cada
abierto sol que rompe en tu rostro, tus nuestros rostros
de cada día en que juntos éramos aun sin nada, siquiera
un propio rostro tuyo, un propio rostro mío: sin embargo
5 de septiembre, ha colocado a llover, no estoy tranquilo:
este volcado en vacío donde no estás, acaso no estamos:
estarme con el fondo corazón, tuyas imágenes amarillo:
lo sé, acaba de estallar la guerra al otro lado, la miseria
a lo largo del globo se extiende: mintieron en la infancia
nos dieron mentira, no sé qué hacer si las malditas ahora
historias infantiles no existieron sino en la pantalla, sino
en la materna voz leyendo a que abaje al niño el sueño:
no sé dormir ahora, cómo se duerme digo, cómo hacer
que abaje el sueño al hombre si la pantalla es pedazos
si está apagada la materna voz: se ha colocado a llover
colocada en la tarde esta noche a llover, septiembre 5:
estarme tal como si niño a la intemperie sobre un páramo
estarme niño a la intemperie páramos adentro: estarme
cuando quiero estamos, en verdad: no se me quita esto
de escribirte amor, lo sé, aunque una guerra al otro lado
Auschwitz, cámaras de gas, empuado alambre, números:
si estúpidamente no razono y me calma “fuimos sanados
por sus heridas”, y me enajeno en la lengua para decir ven
sígueme, deja todo y sígueme: amarilla el fondo corazón
empedazado en que sí estamos, no se me quita estarme:
el estamos amarillo en el fondo corazón que me sucede
que nos sucede, pues pongo mis palabras en tus labios
desesperado sigo a Jeremías: ven, sígueme, deja todo y
sígueme: con lazos humanos, con el atado de amor, tal
como quien alza una criatura hasta la mejilla: ven, deja
todo, sígueme a poblar páramo adentro este niño: dar
hasta que duela dijo Agnes Gonxha Bojaxhiu, por dios
llamada Santa Madre Teresa de Calcuta: qué importan
las inútiles palabras, vista en el Time, en portales diversos
ahora del mundo: alguien cansado en el ´81 abordó el vuelo
en Cincinnati, Ohio: cruzó el cielo celestial de Ohio a Kansas:
blanco-azul las ropas, nacida en Uskub, Macedonia, el 26 de
septiembre de 1910 como Agnes Gonxha Bojaxhiu, Madre
Misionera de la Caridad: dar hasta que duela dijo, y falló el
enorme corazón de Agnes Gonxha Bojaxhiu o Santa Madre
Teresa de Calcuta: qué importan los modos, las formas de
nombrar lo que se nombra: un 5 de septiembre se apagó el
diverso corazón en Teresa o Agnes de Calcuta, India: qué
importa la forma, acaso el nombrar de lo nombrado: y no
se me quita sin embargo el amarillo fondo corazón en que
estamos, estarme en que tuya la palabra bastará para sanar


(Del libro:
"al grave aparecer de lo que ser ahí", 
Inédito,
envío del autor)
Ignacio Uranga (Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina .1982 




IMAGEN: La madre Teresa de Calcuta , canonizada por el Papa Francisco en 2016.



viernes, 9 de abril de 2010

A dónde (Marzo o de “los vuelos de la muerte”)

























a Daniel Freidemberg
a Juan Gelman
I
ruido en el arranque: polvo/ del embrague sobre el
béndix. afuera, reales, húmedos, bajo el intenso
desde el cielo, caer del agua: rostros, y en el cauce
sobre vidrio, en ese lento detenerse del caer, gotas y
esos mismos rostros, espesos, en un pesado des-
hacerse, como quien da, como quien tiende, tem-
blando, al morir. en el frío del agua arden, prome-
tiendo el fuego, la memoria, a la postrera, a la que
los llevare, no dejar, sino, como pétalos arrastra-
dos, hacia el final del curso, polvo y agua sólo
ser, mas agua y polvo enamorados


II

afuera, bajo el intenso caer desde el cielo: agua y
temblando en el aire, rostros sobre el frío, que dan
ardiendo, al cauce, al polvo, como pétalos arrastra-
dos, bajo lluvia, sin dejar a la postrera, a la que los
llevare, el fuego, la memoria


III

arrasados como pétalos, rostros que tiem-
blan, en el intenso caer desde el cielo: al río
tienden, dan: no polvo, sino agua enamorada


IV

rostros arrasados como pé-
talos arden, en el frío, y tiem-
blan, en el intenso caer hacia
el cauce: ¿en el cielo?, ¿en el
río?,¿ desde el cielo, en el aire
hacia el río: rostros? rostros:
así en el cielo como en el agua


V

rostros y agua en el aire: cielo.
¿cielo: rostros y agua en el
aire? rostros y agua en el aire:
cielo. ¿y río? rostros y agua en el
aire sobre el agua del cauce. ¿ros-
tros y agua en el aire sobre el cau-
ce del agua: río?. río: rostros y
agua en el aire sobre el cauce. y
rostros y agua en el aire: cielo


VI

cielo en el agua y
tiembla por
rostros


VII

así en el cielo como en el agua: rostros
rostros no “como” sino pétalos arrasados
en el aire hacia el cauce, ardiendo en el
frío, temblando en el intenso caer, des-
haciéndose, sin dejar a la postrera la me-
moria: fuego sobre agua enamorada


VIII

ahora rostros, pétalos arrasados, cielo, in-
tenso caer, río, temblor, fuego en el agua


IX

ros-tros a-rra-sa-dos en el cie-lo: pé-
ta-los a-rra-sa-dos en el ai-re: fue-
go tem-blan-do en el frí-o: ar-de
el a-gua e-na-mo-ra-da


X

se diría hubo rostros en el cielo. al parecer
habrían sido arrasados como pétalos y dado
en intensa caída, temblando, al cauce. se
presume a la postrera el fuego, la memoria no
dejaron. diversas fuentes señalan ardieron en el
frío. varios muestreos indicarían agua enamorada


XI

se diría? al parecer? habrían? se presume?:
hubo rostros, pétalos arrasados, así en el cielo
como en el agua, y dieron, temblando, en intensa
caída, al cauce, sin dejar a la postrera el fuego.
en la memoria arden. el río/ es de agua enamorada


(Inédito)
Ignacio Uranga



Ignacio Uranga. Poeta argentino. Nació en 1982 en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires. Estudió armonía, composición e improvisación musicales, y licenciatura en letras. Tradujo poetas del griego antiguo, latín, francés, inglés, italiano, y portugués. Sus poemas fueron publicados en diversas revistas literias y antologías en Argentina, Chile, México, USA, Inglaterra, y España. Actualmente está escribiendo un libro que se llama Urbe Salvaje. Fue invitado a Chile para hacer un documental cinematográfico sobre Enrique Lihn, y en breve tiene previsto viajar a México junto a Gelman y Serrano, para seleccionar nuevos poetas de ese país, donde se publicarán reunidos en una Antología.


IMAGEN: Fotografía de Marisa Negri

RECOMIENDO
leer más poemas en
Campo de maniobras
(especialmente "Interacción comunicacional")
y en el blog del autor
(especialmente "Glossas")



miércoles, 23 de diciembre de 2009

Qué es el alma




En caso de que la mujer por otro, en el peor de los casos, o por 
lo que fuere, decidiera irrumpir en la construcción, patológica e
inevitable, del sujeto activo en el amor, es decir el amante, para
comenzar a dedicarse a otra cosa o por el simple hecho de que
su marco epistémico, a la hora de considerar la toma de postura
frente a los acontecimientos que la importunan, la hiciera repensar
y repensar el cómo, la forma para matar la situación, bajo la
pretensión de pensar como identidad neutra, en la coyuntura del
género, procediendo luego, un poco por impulso y otro por esencia
misma, a aplicar todas sus fuerzas a la hora de cerrar la puerta
intentando el cierre para siempre, y tomando como apoyatura para
el fundamento el agua que cae de sus ojos, el sujeto de amor activo
sentirá y resentirá que para poner, quimérica e ilusoria,la comunicación,
tan deseada, en funcionamiento y hacer manifiesto todo
aquello que su cerebro maquina tras los hechos adversos acontecidos
recientemente, a causa de divergentes e irreconciliables perspectivas
individuales que nunca conseguirán la unidad en la visión del
mundo, grave sería el error, y la distancia, si en la elección para el
caso optara por el tradicional sistema comunicativo, en el que, al
menos la mayoría de la humanidad, a ciegas, deposita plena
confianza en su supuesta operatividad al momento de decir, salvándose
de la crisis que produce representar la cosmovisión en estos
signos que por arbitrarios, poco satisfactorios. Así, el paciente (del
lat. patior) solo en sí mismo y consigo mismo, revisará la noche de
los enamorados, y ya no pensará en la velocidad de la luz estelar, en
la armonía o las canciones que el movimiento deja oír en el universo
sino que considerará cómo, de qué modo resolver el problema del
dolor, la angustia, la imposibilidad de decir: dónde hallar el
elemento, el hacha de Walt Whitman para no hacer ningún tipo de
pacto y entrar a darle y darle, al lenguaje, hasta arrancarle los
caprichos, la manía, esa puta costumbre que tiene el hijo de mil puta
de fingir amistad y después, en el momento menos oportuno:
enmudecer, ocultar, dejarnos solos. En ese momento en que la
respiración se corta y cuesta, cuando todo el sufriente duele y duele
pensará que el hacha en su camino a la palabra ha equivocado la ruta
deteniéndose del lado interno, en el medio del medio, el pecho, donde
presuntamente la esencia reside, según el creyente: entonces, el
enamorado, desestimando toda existencia sobrenatural, mística:
Alprazolam 0,50mg: triazolobenzodiazepina de vida intermedia
agonista directo de los receptores benzodiazepímcos asociados al
complejo-receptor GABA-A, para lograr la acción inhibitoria del
Gaba: 3 a 4 veces diarias según sintomatología o desilusion:

Dios salve a los hombres tristes de las mujeres hermosas




(de: El ella real,
Hemisferio Derecho
Ediciones, 2009)
Ignacio Uranga (Argentina, Buenos Aires, Bahía Blanca, 1982)



Imagen: "El beso" (1882), escultura de Auguste Rodin, Musée Rodin en París.




Lenguaje, amor, traducción: bajo continuo:



Tensión

entre
la conservación
y
la pérdida


(de: El ella real,
Hemisferio Derecho
Ediciones, 2009)

Ignacio Uranga
(Argentina, Buenos Aires, Bahía Blanca, 1982)



El papel



Ahí, el papel en cuarto escalón de la entrada principal
de la Universidad Nacional del Sur, tirado, solo, diciendo
nada a los estudiantes que, en la carrera de horarios impuesta
por el rígido calendario del sistema, siquiera al pasar lo miran:
un papel, un papel que podría haber participado quizá en la
composición de un músico apurado por impulsos románticos
tardíos, en el desvarío del lápiz de un niño, en el exilio del perro
que durmió anoche en el escalón de al lado, en el arqueo del
quiosco de la esquina, en la mediación de la mesa y el pocilio:
deberíamos saberlo: en y por él, excluido ahora del campo propio
de la utilidad, han sucedido catástrofes no específicas de la
existencia sino ajustadas a los actuales parámetros de la
humanidad: en principio ha muerto un árbol, y junto con él su
sombra y la flora y fauna que al hombre le parecieron autónomas
y la rama que brindaba un sitio donde anudar la angustia al suicida
o al feliz atar la rueda, también excluida, y hamacarse, o al pájaro
hacer ahí su domicilio y ponerse a cantar para siempre, y también
a la flor o al fruto que, cooperando con la cadena o círculo
vital, pensaba dejarse caer y nacer otra vida, o quizá colorear el
paisaje para que el trabajador, tan agobiado por su tarea, despejara
el sitio del cerebro donde residen sus preocupaciones y pudiera
ingresar en las leyes ajustadas al mercado, conforme con las cuales
decidiría el lugar adecuado donde dar el conjunto de golpes para
que la madera se rompa y caiga lo más cerca posible del camión
que irá hasta el lugar indicado a dejar la carga y recibir el pago
semejante al que está ahora acá tirado en el cuarto escalón de la
entrada a la Universidad Nacional del Sur: un papel, un simple papel



(de: El ella real,
Hemisferio Derecho
Ediciones, 2009)
Ignacio Uranga (Argentina, Buenos Aires, Bahía Blanca, 1982)