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miércoles, 16 de marzo de 2011

el intenso dice





un adiós el intenso dice una sombra mi amor aterciopelada palaciega en esta tarde regocijante y tristonosa las gentes se ponen máscaras oh no mi amor se sacan los rostros se arrancan infantilizados la identidad remota y saltan saltan y no son langostas siquier y tristemente re medan al ancestral sagrado qué estoy diciendo mi amor yo celebrante rojo celebrante amarillo y negro y azul huelo a collón a piedra pintada a sien quemada huelo a corazón ahumado huelo a rodillas blanconas a canillas bermejas mi amor dios quiera que no pienses como yo en esta tarde que huele a tambores colorados a bajo vientre castaño a tobillos simulones a talón pintarrajo mientras la soledad los va comiendo y chilla



Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Argentina, La Pampa, Santa Rosa, 1929 -Id., 2010)




"¿Qué sabemos de él? Apenas que nació en La Pampa en 1929. Que estuvo internado en un hospital psiquiátrico durante un lustro a comienzos de los años 90. Que entre sus libros publicados, todos en pequeñas tiradas locales, figuran: Elegías de la piedra que canta (1969), Aura del estilo (1970), Unca bermeja (1984), Los poemas puelches y Quetrales (1991), el Libro del Ghenpín (2004), y una cuidadísima antología, Herejía bermeja (2008), a cargo de Cristián Aliaga, que editó el sello Ediciones en Danza en Buenos Aires. Juan Carlos Bustriazo Ortiz es un poeta imprescindible, inclasificable, que todavía espera a sus lectores. Pertenece a esa línea de alquimistas que, como el Vallejo de Trilce o Lorenzo García Vega, escriben en una lengua desconocida, hecha de destellos. Su escritura no está sola, tampoco, en la Argentina. Nicolás Peyceré, Néstor Sánchez, Juan Gelman o Susana Thénon son, como él, francotiradores, vale decir, niños que se impacientan ante el lenguaje como sistema coercitivo y limitante, y prefieren jugar, desmarcarse, desmontar, a veces con violencia, frases y palabras como si fueran cubos de madera. No exagero si afirmo que, en Bustriazo, ese trabajo de zapa da lugar a un cisma escabroso. En su caso, la gramática enloquece del todo. Ninguna normativa queda en pie. No es que estemos, tan sólo, ante una experiencia absoluta del lenguaje, estamos ante una manera absoluta de ver las cosas. Un manifiesto, si se quiere, contra el arte realista que confía en los valores inteligibles. Una confianza en que la escritura no es un instrumento de comunicación sino, más bien, un desorden ostensiblemente enraizado en un más allá del lenguaje. La virtud poética estaría, en este sentido, ligada a la no transparencia, al uso antisintáctico de la sintaxis, al enrarecimiento del sentido y a ese arte de la antirrepresentación que se llama música. Para un niño que juega a inventar palabras, la riqueza es infinita. También aquí el don es generoso y opera afuera de toda contención (convención), acaso porque la totalidad del universo halla su casa en la inminencia de lo decible, no en lo dicho. De ahí la fuerza vital arrolladora de esta poesía, su energía matricial. "

Fragmento de un ensayo de MARÍA NEGRONI, Tomado de ADN, Cultura, La Nación, de fecha 6.4.2012.




miércoles, 2 de junio de 2010

BUSTRIAZO















por María Teresa Andruetto


Entre la tradición y la vanguardia, Juan Carlos Bustriazo Ortiz (1) (Santa Rosa de Toay, actual provincia argentina de La Pampa, 1929), crece como una flor poco menos que sola en la poesía de su provincia y como una extraña expresión de lirismo y experimentación en la poesía de Argentina y Latinoamérica. De circulación completamente subterránea hasta no hace muchos años, pero con un prestigio mítico, la obra de Bustriazo empieza a ser conocida más allá de su provincia, gracias a personas como Dora Battistón (durante cierto tiempo también su albacea), Carla Rivara, Sergio De Matteo y Cristian Aliaga, hasta que publicaciones como Alguien Llama, La Danza del Ratón, El Camarote o Diario de Poesía, empiezan a publicar sus poemas.

Hijo de un policía, el Penca Bustriazo siguió a su padre en los traslados familiares por el deshabitado oeste pampeano y fue telegrafista (oficio al que le adjudica importancia central en su percepción de la música y el ritmo poéticos) en Puelches. Ha escrito más de ochenta libros, de los que sólo cinco fueron editados (Canto quetral, 1969; Elegías de la piedra que canta, 1969; Aura de estilo, 1970; Unca bermeja, 1984 y Libro del Ghenpín, 2004), en los que se puede diferenciar al menos tres etapas: una primera (1954-1969) que corresponde al cancionero y se caracteriza por la intención de cantarle a la región y por el uso de los esquemas métricos tradicionales (estilos, zambas, milongas), una segunda, etapa de transición (1969-1970), donde abandona el esquema fijo de la canción, y la tercera etapa (1970 en adelante) en la que se repliega en Santa Rosa mientras su poesía se abre, también podríamos decir se rompe, en múltiples formas de experimentación.

Itinerante por los pueblos pampeanos, ejerciendo diversos oficios, J.C. Bustriazo Ortiz fue derivando vida y hacer hacia la poesía. La originalidad de su voz, su sentido de la musicalidad y el afán de exploración con el lenguaje a partir de líneas de la poesía popular, lo convierten en un poeta de gran luminosidad, una figura extraña –absolutamente atípica– en el panorama de la poesía de su país, desvinculado de un contacto personal con otros grandes poetas de su tiempo y con los grandes movimientos poéticos y al mismo tiempo receptor, heredero y promotor de todo ello.

Cuando su poesía da –hacia 1970– un salto desde lo folclórico, las letras para ser cantadas y la sujeción a las formas clásicas hacia lo urbano, la experimentación y las preocupaciones de la vanguardia, las formas y los tonos se vuelven más intensos, se enfatiza lo lírico y es más compleja su concepción del mundo y menos realista su visión del hombre y del paisaje. Bustriazo pierde, o mejor olvida, los esquemas fijos de la lírica, mantiene y exacerba una alta intensidad rítmica (una de las características más potentes de su poesía), y sus poemas, ahora autónomos, se despliegan en imágenes. En esta última etapa, su mundo gira ya de un modo definitivo en torno a Santa Rosa de Toay, sus calles, sus boliches y peñas (San Cayetano, boliche La Araña, Corü Hue, Camarüco, Temple del Diablo, muchas veces citados al pie de sus poemas como el lugar donde se produjo la visión), viejas casonas de la ciudad o sus alrededores, mundo nocturno de la bohemia provincial, donde encuentra a sus criaturas, oscilando sobre la marginalidad, y con ellas muestra (y se muestra en) soledad, demencia, decadencia.

Poeta nocturno, de extramuros, Bustriazo da importancia a lo cíclico, la celebración de la amistad, lo sobrenatural que roza hasta a las criaturas más sumergidas y las capas más míseras de la condición humana, lo agónico y lo elegíaco, el tiempo que corre pavoroso, la desolación de la memoria, el efecto que produce la decrepitud, el retorno de los espectros personales, el gusto por lo arqueológico, la presencia de la mujer como orden cósmico y el amor que se define por su ausencia, todo lo cual lo liga a la lírica universal, sin que por eso deje de jamás de permanecer tan fuertemente situado en su geografía y en su tiempo.

Este poeta dionisíaco que dice escribir atento al dictado, en estado de trance o como producto del sueño o del alcohol y se acerca a la experiencia mística (en una percepción del destino próxima a la cosmovisión mapuche, que deja ver sin embargo en las fisuras la ausencia de Dios, la omnipresencia de la muerte, y la permanencia del deseo como lo único que justifica la vida de los hombres), nos ha entregado un lirismo que no se parece al de ninguno y que encuentra al mismo tiempo afinidades con Lamborghini, con Girondo, los neorrománticos, el cancionero popular, el melodrama, la gauchesca y la poesía clásica. Lirismo que ha permanecido subterráneo en buena parte por los injustos modos de circulación de la poesía en Argentina y por la dificultad de encontrar espacios de validación que permitan a la obra de un poeta excepcional salirse del co-to regional.


(2004)

(1) Bibliografía consultada: Alguien llama, carpetas de poesía argentina, Año VII Nro 11, febrero 1999. Villa María, Córdoba (editor Alejandro Schmidt). Diario de poesía, Año 18 Nro.66, diciembre 2003 a marzo 2004. Buenos Aires (nota: Daniel Freidemberg). Museo salvaje/revista cultural. Santa Rosa, otoño 2005, Año VII Nro 15 (Unca bermeja o la sinfonía del lenguaje: Carlos Juárez Aldazábal). Canto quetral. La poesía de Juan Carlos Bustriazo Ortiz. Dora Battistón. Cuadernillo. Santa Rosa, 2004. El mundo poético de Juan Carlos Bustriazo Ortiz. Dora Delia Battistón Martino. Caldenia. Santa Rosa, domingo 30 de agosto de 1987. Bustriazo Ortiz. Los diálogos de un poeta con los vientos y los caminos, Carla Valentina Rivara, inédito, sin fechar. Libro del Ghenpín, prólogo de Norma H. Durango/Vicegobernadora de La Pampa, y de Dora Battistón, Cámara de Diputados de la Provincia de La Pampa, Santa Rosa, 2004.


Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Argentina, La Pampa, Santa Rosa, 1929 -Id., 2010)





Agradezco a Teresa Andruetto el envío de este microensayo que publicamos a modo de homenaje del poeta, que falleció en La Pampa, ayer, al mediodía, a los 80 años (Nota del Administrador)




sábado, 5 de diciembre de 2009

Estilo de la calandria










En un paisaje de adobes
y de piedras solitarias,
debajo del cielo puelche
una calandria cantaba.


(En el corazón tenía
una guitarra hechizada.)

Cuántas cosas le salían
de su sangre enamorada:
todo el canto de la tierra
le cabía en la garganta.


(Qué dios remoto y silvestre
le regaló tanta magia?)
Era el triste de los yuyos,
la huella de las aguadas,
era el estilo del viento,
la milonga de las bardas.


(Porque mil pájaros sabios
era la sola calandria.)
Una vez regresó el río
con pifulcas desbordadas,
y sus viejas sinfonías
me repitió la calandría.


(Era una niña de cobre
con un cacharro de lágrimas.)
Dónde andará con su canto?
De quién serán sus tonadas?
Con esta música vuelve,
pero mi voz no la alcanza.


(Se me ha vuelto la calandria
una guitarra con alas!)

(Canción)

Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Argentina, La Pampa, Santa Rosa, 1929 -Id., 2010)





martes, 17 de marzo de 2009

allí estabas...


















allí estabas mi amor allí estabas en los penachos de la
enredadera del monte pelusa de pollito blanco enamorada
del molle espeso abrazándolo fina en la fruta verde
del camambú en la ruta anaranjada del camambú con su
corazón de pequeña sandía en la flor de la pasión del señor
del camambú allí estabas mi amor allí estabas en las varas
bermejas de la quina apenas alzándose de latierra
pesada de semillas en las hojuelas rubionas que confundía
el viento veranoso que levantaba el viento con ruido de
cachilote que las robaba él allí estabas mi amor allí
estabas en la sangre de enero de las muchachas de trece
años en el gateado mordiendo a su rosilla en el olor
precioso de la siesta soltada en los cuú de ella en los más
gruesos vinos debajo del gran caldén en la mariposa púrpura
sobre la mariposa blanca allí estabas mi amor allí
estabas en la garganta del agua en lo bondadoso del poleo
en el sol en el sol mapuche en las briznas de lo que respiraba
en lo que caminaba y en lo que saltaba y era florido
y hacía bien allí estabas mi amor allí estabas


(hornos de los mareque).
De: Caja amarilla (1973-1974)


Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Argentina, La Pampa, Santa Rosa, 1929 -Id., 2010)




Hay un panal de brujas...

Cuadragésima Segunda Palabra


HAYUNPANALDEBRUJASIENELAIRE!
UNNOSÉQUÉDECOSAREVENTONA
MARIPOSEORÁFAGAFLOREADA
CHISPORROTEARDELCIELODELATARDE
COMOELQUEMARSEDELACHILLADORA
COMOUNCLAMORDEHOJURADESBORDADA
LALENGUAYASEPONEDEESCARLATA
HAYUNPANALDEBRUJASENELAIRE


(Alighieri, lunes.)
de: Libro del Ghenpín (1977)



Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Argentina, La Pampa, Santa Rosa, 1929 -Id., 2010)







este libro es para tu boca...
















20

porque mentí desde los umbrales
porque este libro es para tu boca
mi tenida de luna en luna
mi arrimada de siesta en siesta
vos estaráste en él mi quejona
hasta saber que érate tuyo
porque este libro es para tu boca
él fuéme entero por los maíces
por las calandrias reventonas
por los caballos de alma dorada
por el silencio amoratado
porque este libro es para tu boca
miraráste en él talvezmente
por las lloviznas anacaradas
por el olor de las cotorras
por mi tazona que anda y súfrese
por los relámpagos soterrados
como toldo de cuero fuéme
mi cardenala más amarilla
porque este libro es para tu boca!

(Anochecer del 28 de mayo, Santa Rosa)
De: "Unca Bermeja" (1973)


Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Argentina, La Pampa, Santa Rosa, 1929 -Id., 2010)



IMAGEN: Bustriazo y Lidia Hernández, su esposa.



domingo, 9 de noviembre de 2008

AVES DEL PARAÍSO



tan como luna escarmenada corazón amarillo de ese estrellón desnudo te contagio el edén dentro tuyo te enarcas vara de hambre pulsada te contagio la muerte el más indescifrable desapercimiento oh los cordajes de tu piel como milongas electrizadas como venura sobaditas-me-con-tagias-la-vida-el-más-florido-nacimiento-me-descuajas-
el-alma-hasta-la-raízdelorígen-hasta-la-nacedura-de-mis-cabellos-hasta-el-
tuétano-de-mi-hembra-arrebatada-no-quiero-más-mi-amor-me-vuelo-hasta-el-
algarrobo-azul-hasta-el-tamarindo-de-las-lentejuelas voy-a-trinar- mañana-co-mo-
loca-en-el-chañar-de-los-espejos tan como luna escarmenada tan tu nido desgranador
de mis hechurías tu garganta tachonada de chaquirones vivos oh mojadita tumultuosa
otra vez herir herir sobre tu buche azulenco sobre tu corazón anaranjado.



Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Argentina, La Pampa, Santa Rosa, 1929 -Id., 2010)



sábado, 11 de octubre de 2008

ESTA CAJA AMARILLA


desde lo repugnoso del desvelo desde lo colorado de la
sien desde los ábrete porque estoy vivo ay vidalita
desde la guitarra embichada desde el engreimiento del
cielo desde las chaquiras que puse en tus muslos ay
vidalita
desde las mesnadas del llanto desde las ínfulas
de lo que es como piedra desde la embustera porfía
desde el abrepuño amarillo ay vidalita desde lo venenoso
del bochorno contra el corazón cabal desde el boato
de la cizaña desde lo contra el cuerpo y contra el alma
ay vidalita desde el racimo del vaso infausto desde
el espejillo donde tus ojos me comen desde la última
visitación desde lo tremebundo de este estar ay vidalita
desde la musa extraviada desde el tordillo plateado
que perdió la querencia desde los soles que me hieren
porque soy más de las lunas ay vidalita desde la sexta
que está en un hilo desde esta vihuelada que en el final
es bermellón ay vidalita desde la codicia
del chupasangre desde el santiamén del olvido desde
la sombra caudalosa desde no sé qué, escalofrío y en
el disturbio de los ojos

ay vidalita




Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Argentina, La Pampa, Santa Rosa, 1929 -Id., 2010)