martes, 13 de noviembre de 2012

UN GRILLO HACE LA NOCHE





















“Un grillo hace la noche”, me dijiste.
Tu risa abrió el asombro y el cortejo,
la niebla, la noche campesina,
infinitas luciérnagas tus ojos.

Vos conducías, atento a las señales
del camino y del viaje,
aquel que muy pronto, lo sabíamos,
culminaba al filo de la sombra.

Sonreí también, los dos callamos.
Cantaba la eternidad en ese grillo.
Cruel destino fugaz de la aventura,
tácita despedida en la alborada.

“Un grillo hace la noche”, me dijiste,
Sólo pude murmurar viejas plegarias.




Daniel González Rebolledo




Daniel González Rebolledo nació en Galarza, Entre Ríos, Argentina, en 1952. Vive en Gualeguay. Es escritor, dramaturgo,  actor y director de teatro. Ha publicado: Sobre el amor y otras yerbas, Treintaicuatro y Volatinero (Poesía); Entre San Juan y los Ángeles (Cuento); La yegua blanca y Ángeles jubilados (Teatro, Premio Fray Mocho y selección Instituto Nacional de Teatro, respectivamente), Los Kennedy del Sur (novela, Premio U.N.E.R.)  y La novia del Clé (Novela, Editorial Simurg, Bs.As., 2011).





domingo, 11 de noviembre de 2012

pertenencias
















la poesía no es de los poetas


por ejemplo
la noche
en que tu cuerpo tragaba la luz del rayo
y mi cuerpo
repetía la lluvia
sobre tus caderas

o el rastro incandescente que dejaban tus besos
sobre mi dolor oscuro

o el viento impecable de tu voz
sobre los techos vecinos

o quizá
la tarde en que escuchabas el granizo
sobre buenos aires
con una lumbre infantil entre los ojos

la piedra en pleno yocavil
que sabe de nosotros
el agua que besó nuestros pies

estas cosas
y otras tantas

de quién son

/sin ir más lejos…
el fuego apagado de mi ausencia
el ritmo quebrado de tu silencio
el fantasma roído que vuela sobre mi cama
los pasos asimétricos de nuestro olvido

el cuarzo de tus ojos bellos
el tabaco nuevo de tu voz
el carnaval que golpea mi caja
con un nuevo amor
la chaya escondida de febrero

de quién son…

definitivamente
la poesía no es de los poetas/





TENER POETAS

claro que tengo amigos poetas
sara por ejemplo
/pasea su cuerpo desnudo
/los domingos
por los techos de su barrio
/y dice que los templos de dios
están llenos de lujuria/

roberto rosales               /es veterinario
y les puso nombres a sus pájaros
y besa a los gatos
y habla con las plantas    /que están locas
dice/

araceli biñón se ríe todo el día
hasta de la muerte/dice que así debe ser
/que la muerte no comprende
ciertos lenguajes del cuerpo       /y huye/

claro que tengo amigos poetas
/haberse visto a luis
ahuyentando caballos escapados
por la avenida belgrano
/porque son bestias
que acarrean el dolor              /supone
y eso también es la poesía
/y suponer cosas extrañas      /hallar la viceversa
y a veces hasta estar seguros...
sería interminable 
enumerar a los poetas que conozco
/por no rerferirme
sólo a ramón      /a oscar     /a daniel
/que escriben poemas    /como yo
y se valen de la eternidad y montan el futuro
y fastidian a la muerte
                        /con una lapicera/


Pablo Dumit




Pablo Jerónimo Dumit. Nace en San Miguel de Tucumán en 1969. Desde 1987 participó en diversos recitales y tertulias literarias. Integró los grupos Joetuc y Poesía Norte hasta 1989. Desde 1990 formó parte de los Miércoles Literarios del Teatro El Galpón. Entre 1992 y 2008 fijó residencia en Buenos Aires. Publicó poemas para andar despiertos en 1991, poemas para quitarse la muerte en 1996, el sol sobre las cosas perdidas en 2003 y tu cuerpo echa una sombra que cura la mirada en 2011. Algunas de sus obras fueron musicalizada por diferentes compositores de nuestro medio como Topo Encinar, Lucho Hoyos y grabadas por intérpretes como Mercedes Sosa, Chany Suarez, Teresa Parodi, Georgina Hassan...

Actualmente coordina en su espacio cultural (casa dumit, en San Miguel de Tucumán) , el ciclo literario "letras del desmayo"



viernes, 9 de noviembre de 2012

adeene






una niña 

una niña
abrazada a mí
va huyendo 
de mi sangre, 

dice y calla 
arbitrariedades
en una secuencia 
peligrosa,

desde el fondo 
de una pausa,
sus ojos apenas 
me perciben

un raspaje lento
remueve la herrumbre
en mi lengua,

se presume
alguna esquirla
desgajada
en el curso
y la piedad
de un noble perro,

nada más,,,


(Inédito)





adeene 

revisa el historial,

la esperma 
trasegada
en estirpe ajena,

oye el miedo,
su tintineo horadando
las sienes,

el eco 
le estruja el adeene,

(dónde te olvido
abuela 
-que no hubiste
de moño rosa
la puerta
ni cuna-
en qué batalla
te quito los besos,
devuelvo tus cuentos,
gateo hasta
la saqueada noche
y, sin disgregarme,
regreso)

revisa
el historial,
caleidoscopio
de otro cielo,

ronda de
sombras
en una tiniebla 
lejos,
otros árboles
guardan la infancia,
ella no está ahí,
no juega,
no se salva,,,





Alicia Pastore (Argentina, Buenos Aires, 1949)








miércoles, 7 de noviembre de 2012

La vida que se vive






La noche azul donde los ojos duermen

 La noche azul donde los ojos duermen,
la noche que llama y lame los párpados,
me ahoga como un mar inmenso:
bajo, otra vez, a la gruta más honda del alma.

Grito en el hueco del cráneo,
gemido primitivo,
paredes que responden mudas...

Los labios murmuran lentamente:
“No digo tu nombre, todavía no existes,
pero me gusta hablarte.
Este ciego corazón que sólo quiere estallar
te espera desde todas sus noches.
Espera la mañana en que bajes
como la luz de estos montes hasta el seno del valle,
tu luz alta en el mediodía,
el cielo limpio del lago,
los árboles temblando junto al río...
Bajo esta noche oscura
dejo el corazón más allá
de donde ven mis ojos.”




Noche sonámbula

Ciudad abandonada
en el aire del verano.
Irreal es tu vida,
caminando sólo caminando,
como aquel espectro de Bradbury,
bebes su secreto
en esta noche sonámbula.
Pisan tus pies las manchas del día,
velan sus nichos las luces insomnes,
alguna, roja, vuelve otoñal un follaje.
Como un sueño
pasa un soplo de tierra viva,
pero pesa el silencio en el asfalto
y un rumor de neón
vigila este desierto de nadie.
En un país que ha conocido el crimen,
Edipo cegado, mendigo inerme,
caminas absorto aferrado a tu flauta de caña,
hasta el final de las calles,
hasta donde vuelca el horizonte
la leche tibia de la madrugada.



Esteban Nicotra

Esteban Nicotra ( Argentina; Villa Dolores, Córdoba, 1962). Ha publicado, entre otros: en poesía, La vida que se vive, Aire Nuestro, Córdoba, 1992 y, con ese mismo título, La vida que se vive, Brujas, colección Vital, Córdoba, 2006, libro que reúne los poemas de su libro anterior más los recientes de la sección En cada día que pasa. En ensayo: La realidad en la palabra. Escritores italianos del siglo XX y nuestros días, Brujas, Córdoba, 2005 (Incluye ensayos sobre Ungaretti, Gadda, Luzi, Gramsci, Pavese, Sciascia, Pasolini, Rossi, Cucchi y traducciones de jóvenes poetas) y también el libro Ser el otro. Apuntes sobre la traducción literaria y versiones de poesías italianas contemporáneas, Brujas, Córdoba., 2007 (Incluye traducciones de Sbarbaro, Pavese, Pasolini, Giudici, Rossi, Cucchi, Parri, Lamarque y D’Elia). En esta editorial en la colección “Vital”, ha publicado sus traducciones (por primera vez al castellano) y ensayos introductorios de los libros Del diario (1945-47) y Empirismo herético de Pier Paolo Pasolini y Por un segundo o un siglo de Maurizio Cucchi. Ganador del “Concurso de traducción de poesía italiana contemporánea”, del Gobierno de Italia para la traducción al castellano del libro Gente di corsa (Garzanti, Milano, 2000) del poeta italiano Tiziano Rossi, publicada como Gente al paso por Editorial Atuel, Buenos Aires, 2002. A su cuidado estuvo la edición y el estudio introductorio del libro Por un poco más de luz Obra poética 1974-2005, que reúne la poesía completa del poeta Horacio Castillo. Profesor de la cátedra de “Literatura Italiana” y del “Seminario de Traducción Literaria del Italiano” de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba (1986-2011). Se especializó en literatura italiana contemporánea en la Università degli Studi de Florencia (1988-1990).


lunes, 5 de noviembre de 2012

UN ÉXTASIS TRANSPARENTE

















Un éxtasis transparente,
no excesivamente claro.
No demasiado acusadas
las cosas:
ni nítidas ni brillantes en el éxtasis.
Y una soledad suspendida
y translúcida,
fácil para el olvido,
que sería fácil para el olvido,
sí no amásemos estas húmedas llanuras,
estas tímidas colinas,
con su deshecha planta humana,
sí nuestra comunión excluyera esta planta,
esta dolida planta.
Los estetas dirán
que este cielo delicado
lo domina todo.
Pero el amor tiene memoria,
pero el amor tiene ojos humildes.
La memoria del amor y sus ojos
nos ponen frente
a otras criaturas
del paisaje
que las determinaciones
del cielo,
a otras criaturas ajenas
a la dicha del aire,
sin cielo en sí para mirar el otro
despojadas y humilladas,
entre el honor del aire y las colinas.
Sí, hay que buscar el cielo dentro de nosotros y para todos.
Muchas cosas deberán cambiar para que este cielo tenga una
dulce réplica
en una interior dicha ligera.
Mejor: esta dicha discreta que casi es el pensamiento
será como la irradiación de la otra que se habrá conquistado con duras manos, ay, lo sé.
Cielo en el corazón del hombre para que el otro
dé todo su valor en un paisaje
que será del hombre, por fin.
Nosotros también de las cosas
como su aspiración iluminada.

Juan L. Ortiz (Argentina, Gualeguay, Puerto Ruiz, 1896 -Paraná, 1978)






sábado, 3 de noviembre de 2012

EL DÍA DE LA CREACIÓN

http://youtu.be/4jkkz4ITB7o











Vinicius de Moraes (Brasil, Río de Janeiro, 1913-1980)











viernes, 2 de noviembre de 2012

de la imposibilidad de derramar el verso…



cristales de agua
mantienen
la intención de un verso

-la calma es un espejismo-

la significación
un fragmento
que se refugia
descendente

-un ancla llevando secretos-

en la laguna sin fondo
en la laguna sin cielo

mientras la mano vuela
en círculos como la gaviota
sin poder rozar la voz
que estalla
dentro.




La hija observa a la madre
desde la hamaca, detrás del ciruelo
estudia sus movimientos
y los fija
en el lugar donde se guardan los recuerdos
Con los años, volverá
una y otra vez
buscando lo que sostenía a la imagen.



A mamá

la arrojaron al país blanco
con apenas trece años

había otras como ella
a las que les cosían los ojos
y las lenguas

se rezaba en el temor
cada mañana
por las noches se abrazaban
a sábanas níveas
con la devoción
de las amantes vírgenes

se les caía el alma
con la lluvia
les crecían sueños paganos
que acallaban con una multitud
de santos y estampitas

miraban pasar el mundo
a través de la ventana
detrás de los barrotes

intuían
que el amor
era otra cosa.
(Inéditos)


Marina  Kohon (Mar del Plata, Argentina, 1965- reside en Bahía Blanca)





miércoles, 31 de octubre de 2012

PRELUDIOS DEL RÍO



Yo no soy el cantor, 
el cantor es el río,
Uruguay de los pájaros
en concierto de trinos.

Yo no soy el poeta,
el poeta es el río
que me dicta los versos:
yo sólo los escribo...



NUBES

Nubes en el cielo.
nubes en el río,
las nubes viajeras
como marineras
se van por el cielo
camino del río,
se van  por el río
camino del cielo.



CHAPARRÓN

Anda el trueno de rebote
por un cielo de ceniza,
zigzaguea el refucilo
y trae fresco la brisa.

Ya se viene el chaparrón:
-Preparen las tortas fritas
y ensillen el cimarrón
para hacerles compañía...

Pero también está lindo
para sestear un buen rato,
mientras me acuna la lluvia
y me ronronea el gato.

¡Ah!, tiempos del pueblo Liebig,
cómo quisiera volver
a jugar en las cunetas
con barquitos de papel.

Y correr bajo la lluvia
con las patitas descalzas
y una bolsa de arpillera
tapándome las espaldas.



Jorge Enrique Martí




Jorge Enrique Martí. Poeta y periodista argentino. Nació en Rosario, en 1929, pero a los dos años se radicó en Colón, Provincia de Entre Ríos. Desde entonces desarrolló su carrera profesional en distintas ciudades y pueblos de la región. Trabajó en El Sol de Concordia, Hoy de Concepción del Uruguay, y Diario Uno de Paraná, entre muchos otros medios gráficos y radiales de la provincia. Fue, a su vez, colaborador de los diarios La Nación, La Prensa y Página/12, y de la revista Siete Días. Es autor de los siguientes libros: Panambí (1949), Fraternilia (1952), Antigua Luz (l954), Entre Ríos y Canciones (197O), Entrerriano por el Canto (1976) Rapsodia Entrerriana (1978), obra esta última que mereció recibió el Premio Fray Mocho, en 1974.









lunes, 29 de octubre de 2012

Camélido


















Pesa.
Pesa la certeza y pesa el camino.

Pesa la duda y pesa la tierra.
Pesa el silencio y pesa el ansia
y pesa
pesa todo.
Pesa el peso de la letra
y pesa la lana del cobijo
y pesa la búsqueda del puerto
y lo hallado en la neblina.
Pesa el pujo del cuerpo
y el calor del nido bravo
y lo rabioso del fuste enemigo
y la sobria pataleta del acomodado.
Todo pesa.
Pesa y re-pesa el cansancio
y la búsqueda eterna del deseo.
Pesa caminar

pesa dormir
y el sueño justo y la tregua.
Lo esencial se entrevera en las ramas
y el bosque esconde la sombra fría.
El sol sólo brilla en los ojos del ciego
y el vidente silencia su lengua ante el pavor.
Pesa el tiempo que atora las bocas
y la historia
la maldita historia que me abre al temor.
Pesa la nostalgia de la cueva segura
y el sueño de mi pecho antiguo.
Pesa el vuelo
y pesa el paso
y pesa el ala
y pesa el pie
y el poema brota
y brota la sangre
y pesa
pesa el derrame
y los hijos
y el presente
y el mañana.
Pesa 
pesa la solución de hoy
y pesa 'la solución final'
y pesa el arte de soñar con fugas.
Pesa
pesa todo.
Pesa la página
y el aire
y el blanco
y la nada pesa
          y renueva el peso
          y borra el paso
          y pasa
          y no deja huella
          y destruye el habla.



(De: Por gracia de hombre,
2008)
Verónica Zondek




Verónica Zondek nació en Santiago de Chile, en 1953. Es licenciada en Historia del Arte de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Durante los últimos 25 años se ha dedicado a la traducción tanto de textos literarios como de otras materias. Escribe poesía y sus libros han sido publicados en Chile, Argentina y Colombia. Ha organizado innumerables Encuentros Literarios nacionales e internacionales tanto en Chile como en el extranjero. Publicó, entre otras obras: Vagido (1991), El Libro de los Valles ( 2003) - Entre Lagartas (1999) - Peregrina de mí (1993) - Vagido (1991) y El hueso de la memoria (1988), El ojo atravesado I y II (2005/2007),  y La ciudad que habito (2012).









sábado, 27 de octubre de 2012

tal era y será y es el poeta




tal era y será y es el poeta
aquel que descifrará las profundidades del horror para defender 
con su vida la arquitectura 
de un rayo de sol : y tallará selvas inmortales de desesperación
para sostener en su mano el latido de una montaña.





E.E. Cummings (Cambridge, 1894-North Conway, 1962)

(Versión: Marina Kohon)



Such was a poet and shall be and is
-who’ll solve the depths of horror to defend a sunbeam’s 
architecture with his life: and carve immortal jungles of despair 
to hold a mountain’s heartbeat in his hand. 






jueves, 25 de octubre de 2012

De la manera en que me salvo



















Mamoushka


                          a Rosa Karchevsky.

El frío nómada que sólo
un samovar lleno lo calma.
El último grito
donde sale y se pone el sol;
el pasado…

que una muñeca rusa parece.

He visto triángulos
de fertilidad en las costillas;
el níquel del dolor,
la historia
de mentón doblegado.

La Petrushka de Ladoga;
una ilusión de Liev;
épicas
en tus ojos helados.
¡Ay! Lena; Lena…

que una muñeca rusa parece.



Caracola

Tenían quietudes azules/sus ojos
cantábrica profundidad/ marítima su alma
inaccesa/ toda alma todo cielo toda vida/
caracola en movimiento.

Tenían la ductibilidad de los vientos/ sus vientos.
Me miraba su historia - abuela - como queriendo
salirse de usted.

De niña entendí/ solo viéndola mirar/ que todo
es un acantilado lejano.






De la manera en que me salvo


No uso reloj en la muñeca
(es triste el mundo de los ajustados)

No uso gafas oscuras de sol
(es triste el mundo de los escondidos)

No uso paraguas de la lluvia
(es triste el mundo de los protegidos)

Me salvo así (o eso creo)

De pensar el control de los objetos,
De pensar la distancia de los otros,
De pensar que la lluvia es una maldición.


(Inéditos)


Alejandra Mendez (Argentina, San Cristobal, Santa Fe, 1979)




IMAGEN: Mamushka rusa.



martes, 23 de octubre de 2012

Otras diapositivas




















Teatro de la luz, poses y sorpresa,
o vitrales del hogar para alumbrar el amor,
que los hijos sigan en la casa, 
que la casa crezca y colme el universo:
el cariño humedecía la ilusión
del polvillo iluminado que flotaba 
entre la lente y la lámpara.

Eso era el principio.
Pero en la penumbra el mar mugía
con sus olas de formas sucesivas
metido en un cajón, acaso
entre unas cartas, algunas fotos,
aquellos impuestos impagos,
esa botella.

Y ahora la tanda era otra: un viaje,
mucho después y demasiado rápido,
donde todos discutían confundiendo
los lugares, esas islas de casas con cal,
cabos acumulados que la luz enceguecía,
y a veces se hundían  en el hueco negro 
de la ventana. ¿Compraron ese collar
en  Mostar?¿Quedaba allí la mezquita
desharrapada, con la pintura que se caía
en hojas sobre las alfombras de verde prohibido
del Islam?¿Llovió en Hydra?

En el fondo, el cabo, el mar
se oía fatigado, o algo más en paz,
o con asma; 
o simplemente
era el bajo continuo sobre el cual
concluyen por entenderse los cantos.




Basilio Uribe 




Basilio Uribe. Ingeniero civi, traductor y poeta argentino, Buenos Aires, 1916-1997. Fue Director del diario Crítica. De su obra poética se destacan Libro de Homenaje (La Plata, Hipocampo, 1940), Año del amante (Buenos Aires, El Uriponte, 1943), Los días (Buenos Aires, Emecé, 1959), Corona de María (Buenos Aires, Raúl Veroni, 1961), Vida de Hombre (Buenos Aires, La Isla, 1965), Edipo etcétera (Buenos Aires, La Isla, 1971), Relaciones humanas (Buenos Aires, Emecé, 1976), La ballena (Buenos Aires, Emecé, 1981), Antología inédita (Buenos Aires, La Isla, 1984), Minuendo (1984-1990) (Buenos Aires, El Uriponte, 1990), La mirada de abril (1970-1972) (Buenos Aires, El Uriponte, 1991), Libro de sonetos (edición del autor, 1993), La huella de su paso (1940-1995) (Buenos Aires, Comisión Arquidiocesana para la Cultura, 1996), Antologia vitae (1936-1996), (Buenos Aires, Leroy Petit, 1997), así como sus numerosas colaboraciones en La Nación, La Prensa, Clarín, Criterio, La Gaceta de Tucumán y otras publicaciones.