
Vete, dia maldito;
guarda bajo tus parpados de yeso la mirada de lobo que
me olvida mejor;
camina sobre mí con tu paso salvaje, simulando un desierto
entre el
hambre y la sed,
para que todos crean que no estoy,
que soy una señal de adios sobre las piedras;
cierra de par en par, lejos de mi, tus fauces sin crueldad
y sin
misericordia,
como si fuera ya la invulnerable,
aquella que sin pena puede probarse ya los gestos
de los otros,
y tiendete a dormir, bajo la ciega lona de los siglos,
el sueño en que me arrojas desde ayer a manana:
esta escarcha que corre por mi cara.
Aun así, he de llegar contigo.
Aun así, has de resucitar connmigo entre los muertos.
Olga Orozco
Olga Orozco nació en 1920 en Toay, provincia de La Pampa. Su infancia y adolescencia transcurrieron en Bahía Blanca. Se la ubica entre las autoras más notables de la llamada “generación del 40” y está considerada, tal vez junto a Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, como una de las poetas nacionales más prestigiosas y valoradas en Argentina y en el exterior. Colaboró en numerosas publicaciones, Reseña, Correo literario, A Partir de Cero, Espiga, Claudia y La Nación. En ocasiones utilizaba seudónimos, particularmente cuando escribía horóscopos y predicciones zodiacales. Su obra destacó por configurar un universo personal, cargado de elementos místicos, sugerentes y profundos. La magia, los talismanes, la astrología y la sensualidad onírica abundaron entre las imágenes de su poética, emparentada con el surrealismo, a pesar del rechazo de la propia autora a dicha adscripción. Pletórica de conjuros y ocultismo, de fascinación y fatalismos, su poesía también acusó la influencia de los poetas franceses que admiraba, Arthur Rimbaud y Charles Baudelaire. Justamente, y a semejanza del autor de Las flores del mal, le dedicó un poemario a su gata, Cantos a Berenice (1977). En 1980 recibió el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes y en 1988 el Premio Nacional de Poesía. En 1998 obtuvo uno los máximos galardones literarios concedidos en América Latina, el Premio Juan Rulfo. Sus últimos libros publicados en vida fueron: Con esta boca, en este mundo (1994) y las antologías Olga Orozco (Fondo Nacional de las Artes, 1996) y Eclipses y Fulgores (Lumen, Barcelona, 1998). Falleció en Buenos Aires en 1999.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada