jueves, 13 de agosto de 2026

UNA TAZA DE TÉ

 


Cuando muera
vigila mi sepulcro
saltamontes



Lluvia de primavera
una Hermosa joven
bosteza



Vuela mariposa
como si del mundo del deseo
estuviera exento



Nada vacío
calma del alma
fresco es el aire



Mi morada de primavera
nadie la habita
a nadie hago falta



La rana salta
arrecia la lluvia
destellos en la hierba



Así en este mundo
a pesar del infierno
se admiran las flores



Aun en las pequeñas islas
techan los campos
las alondras cantan.



Un mundo de rocío
solo es un mundo de rocío
a pesar de todo



La luna retoño del ciruelo
así es
la vida va



Lecho de río seco
iluminado
por el relámpago



¡Desnudo!
Sobre desnudo caballo
¡Bajo el aguacero!



¡Oh búho!
cambia esa expresión
es primavera



Bajo la luna
el caracol
desnudo hasta la cintura



Luna llena
mi choza
es solo eso



Hermoso mundo
las gotas del rocío caen
de una en una de dos en dos



En sueños
mi hija lleva un melon
a su suave mejilla.



Bajo la imagen de Buda
las flores de primavera
parecen fatigadas



Luna de otoño
una pequeña embarcación
se aleja con la marea



Aquí
estoy aquí
y nieva

(Del libro homónimo,
Interzona, 2014)

Issa 
(Traducción: Miguel Ángel Flores)




Kobayashi Issa(小林一茶. Poeta japonés, de apodo Yataro durante su juventud. Nació en 1763 en la ciudad de Kashiwabara, en la antigua provincia japonesa de Shinano. Su familia se dedicaba a la agricultura, algo habitual en el Japón feudal del siglo XVIII. Cuando contaba pocos años, su madre falleció. Pasó a estar a cargo de su abuela y fue entonces cuando el pequeño conoció por vez primera el haiku, de la mano de un poeta del pueblo llamado Shinpo. Sin embargo, su padre tardó poco en contraer matrimonio de nuevo, un matrimonio infeliz. Los problemas con su madrastra no tardaron en aparecer, y tampoco las palizas: Yataro recordaría haber sido golpeado "más de 100 veces en una misma noche". La situación se hizo aún más insoportable cuando su madrastra dio a luz a su hermanastro. A la edad de 14 años marchó a Edo, la actual Tokio, enviado por su padre. Sabemos que fue allí donde retomó el contacto con el haiku. Sus días se alternaban entre su trabajo en un templo budista y sus estudios con los poetas Mizoguchi Sogan y Norokuan Chikua, en la escuela de haiku Katsushika. Su talento no tardó en salir a la luz y Seibi Natsume se convirtió en su mecenas. Por aquel entonces Issa aún no existía. Sus poemas iban firmados con los seudónimos Kobayashi Ikyo o Nirokuan Kikumei. Fue en 1792 cuando abandonó definitivamente el nombre de Yataro y adoptó el nombre literario de Issa. "Con la primavera / Yataro renació / convertido en Issa", reza uno de sus haikus. Tras un viaje por el suroeste del Japón en 1795, Issa publicó su libro de poemas Tabishui. En los años posteriores vivió en diferentes ciudades, conoció la legendaria Kioto, Osaka, Matsuyama, Nagasaki y otras muchas. Pero si bien su fama como poeta se acrecentaba, Issa conoció durante muchos años la pobreza. Años en los que se vio obligado a trabajar duramente y a realizar frecuentes viajes. Incluso volvió alguna vez a su tierra natal. Allí, en Kashiwabara, su padre falleció víctima de la fiebre tifoidea. Los problemas volvieron a surgir con su madrastra y su hermanastro, que le impidieron durante 13 años heredar las propiedades que su padre siempre deseó que fueran para él. En el Diario de la muerte de mi padre (1801) relata los pleitos y los detalles de la enfermedad de su padre. De él dice que, a pesar de la enfermedad que le devoraba, "sonreía alegre a todo el que le ofrecía veneno, y despreciaba al que le obligaba a tomar medicinas". El cuerpo fue incinerado de acuerdo con los ritos budistas, e Issa guardó sus huesos. En los comienzos de 1810 decidió instalarse definitivamente en Kashiwabara y se casó con una joven del pueblo. Tenía ya 50 años pero no le esperaba un feliz retiro; al contrario aquella fue la época más terrible de su vida. En los 10 años siguientes vio morir a sus 4 hijos, y también a su mujer en el parto del último de ellos. Volvió a casarse, ya con 62 años, pero se divorció a los pocos meses. Aún se casó por tercera vez. Entonces su casa se incendió, y volvió a la más absoluta pobreza. Los últimos meses de su vida los pasó en un almacén con piso de tierra. Murió en el invierno de 1827, sin llegar a ver el nacimiento de su última hija.



Pueden LEER todos los haikus de Issa: AQUÍ





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