martes, 19 de octubre de 2010

POEMA DE LA NATURALEZA





Este calor de agosto, la brisa pasajera
que en él se filtra y luego se prolonga
hasta que sientes que los dos son uno,
este rumor de agua que es un susurro de hojas:
revuelos y murmullos que, unidos, nos recuerdan
el fluir del poema, y quieren ser escritos
para perpetuarse, pero no mitigados
sino con voz y pulso. Tantas oscuridades,
tantos rincones llenos, piedras ocultas,
sombras bajo los árboles a pleno día,
que una sola lectura no da por concluido
su texto cambiadizo; también, como el poema,
enfrentan a la mente con su propia derrota,
burlando y rebasando el lugar que imagina,
entre esta imbricación, profundidades tenues,
las corrientes del aire, estas ocultaciones.


Charles Tomlinson (Inglaterra Stoke-on-Trent, 1927)

(Traduccción: Margarita Ardanaz)


NATURE POEM

This August heat, this momentary breeze,
First filtering through, and then prolonged in it,
Until you feel the two as one, this sound
Of water that is sound of leaves, they all
In stirrings and comminglings so recall
The ways a poem flows, they ask to be
Written into a permanence—not stilled
But given pulse and voice. So many shades,
So many filled recesses, stones unseen
And daylight darknesses beneath the trees,
No single reading renders up complete
Their shifting text—a poem, too, in this,
They bring the mind half way to its defeat,
Eluding and exceeding the place it guesses,
Among these overlappings, half-lights, depths,
The currents of this air, these hiddenesses.








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