miércoles, 13 de octubre de 2010

La transparente luz...















La transparente luz del mediodía
filtraba por los bordes paralelos
de la ventana, y el contorno de los
frutos —o el de tu piel— resplandecía.

El sopor de la siesta: lejanía
de la isla. En el cambiante cielo
crepuscular, o en el opaco velo
ante el rojo y naranja aparecía

otro fulgor, otro fulgor. Dormía
en una casa litoral y pobre:
en el aire las lámparas de cobre

trazaban lentas espirales sobre
el blanco mantel, sombra que urdía
el teorema de la otra geometría.





Severo Sarduy




Severo Sarduy (Camagüey, 1937-París, 1993). Escritor cubano. Es uno de los más brillantes narradores cubanos contemporáneos. Estudió medicina en La Habana y desde 1960 residió en París, donde colaboró en la revista Tel Quel y donde trabajó como asesor literario en prestigiosas editoriales francesas (Seuil, Gallimard). Su obra, caracterizada por su audacia experimental y por su gusto neobarroco, está constituida en su mayor parte por novelas (Gestos, 1963; De don de son los cantantes, 1967; Cobra, 1973; Maitreya, 1978; Colibrí, 1986; Cocuyo, 1990; Para que nadie sepa que tengo miedo, 1991). Es autor de ensayos (Barroco, 1975; Simulación, 1982) y escribió poesía a lo largo de toda su producción, sus últimos libros de poemas fueron: "Un testigo perenne y delatado" y "Un testigo fugaz y disfrazado", publicados en un solo volumen en 1993.