viernes, 17 de junio de 2011

ATARDECER EN EL PUERTO DE OLIVOS




Encuentro entre estas ramas las voces de los pájaros
que cantan canciones melancólicas
y así como los pájaros se cantan a sí mismos
me sueño en la tristeza de esta hora sola

Luces apenas distinguibles de los barcos
voces apenas audibles de marineros lejanos
que yo evoco con el tedio de quien vive imaginando
y no llega a poseer el saber de lo que evoca

Enciendo un cigarrillo para ver el horizonte
que se quiebra en distintos y absurdos pedazos
del espíritu gregario de unas nubes pasajeras
y un puñado de pájaros

De un extremo a otro el puerto desolado
el silencio un mendigo que se embriaga en su espera

Apenas la ceniza que tiembla cae al suelo
levanto la mirada y observo
El sol es una rosa (pálida) que se incendia.



Mariano Pérez Carrasco






1 comentario:

Anónimo dijo...

no conocía a este poeta. Buscaré más acerca de él. Gracias. Susana.