sábado, 5 de noviembre de 2011

He mirado

























He mirado un pequeño animal un poco grotesco.
Una figura casi de ciertos dibujos animados:
las orejas largas y el hocico todavía largo -

hacía pocos días que lo habíamos recogido del baldío.

No parecía un gatito, no, no parecía.

Y he sentido de pronto que en ese momento era mi vínculo
con un mundo vasto, vasto, de vidas secretas y sutiles,
de vidas calladísimas, a veces duramente cubiertas,
pétreamente cubiertas,
y también de las otras cercanas de la suya
manando - sin memoria, dicen - entre las sombras indiferentes y hostiles

- ay, las sombras hostiles y opresoras y sangrientas somos siempre nosotros
- hacia el sueño final ardiente todavía de otras vidas...

Pero en sí lo he querido, lo he amado
con mirada profunda y mano suave.
Y él me ha respondido con su gritito
desde su pesadilla ahora doblemente acariciada.
Reíos: me fundí con él, me hice uno con él
Como con el llamado vivo, vivo, que nos rodea, y tiembla en la sombra...
Y vi otros rostros, oh sí, vi infinitos rostros
de niños envejecidos en el horror de otra pesadilla.


Los rostros de los niños de los infiernos helados de las ciudades y los pueblos.
Los rostros de los niños, ay, de los campos, y de las orillas de los ríos.
Los rostros también afinados por el hambre, grotescamente afinados.
Y viejos, viejos, en las orillas de los ríos...
- Qué habéis hecho, por Dios, de nuestros propios tallos puros?


La caricia, sí, la caricia dolorosa para esas cabezas alargadas,

para esos pelos ásperos y sucios, para esos ojos pálidos y pequeños y arrugados,
y esas miradas tímidas que nos buscan desde la hondura de la noche común;
sí, la caricia; sí, la respuesta que se inclina delicadamente atenta.

Pero el amor, oh Buda, pero el amor, oh Cristo, pero la caridad, si queréis,
han querido, han debido ir hasta el fin
y ahora el camino seguro es suyo y la lámpara fiel también es suya...

(en “El aire conmovido”)

Juan L. Ortiz (Argentina, Gualeguay, Puerto Ruiz, 1896 -Paraná, 1978)



2 comentarios:

Anónimo dijo...

No conocía este poema del gran Juan L, gracias por compartirlo
Rocío

Anónimo dijo...

no conocía, como dice el comentario anterior, este poema de juanele. Gracias.
susana