jueves, 21 de mayo de 2026

ÚLTIMO SOL EN ITATÍ


en el negro profundo de un 
camino rural los faros altos 
descubren dos liebres que 
cruzan la huella a los saltos 
apuradas y ridiculas

dos mulitas pelean o 
se aman a un costado 
torpes y tiernas con su 
formita prehistórica

vamos atentos a todo lo 
que se mueve 
esperamos el milagro de 
un zorro o una lechuza

nos sumergimos de pronto en 
un mar de destellos veloces 
las luciérnagas iluminan el 
paso de nuestra nave y 
encienden la alegría

algunas chocan 
contra el parabrisas y 
siguen brillando un 
segundo más

se apagan de rotas como 
un amor, o como estrellas 
que se extinguen y su luz 
sigue en viaje, olvidada 
de su fuente
cada segundo que pasa

nosotros también 
nos apagamos 
nos alejamos de todo 
lo brillante que alguna 
vez fuimos




El amante del pasado me 
mira con el mismo ardor 
veinte años más tarde 
me abraza con hambre 
me aprieta y no me suelta y 
podríamos volver a las 
mismas posiciones
seguir con aquel beso 
que dejamos apagarse

el fuego está intacto 
nos lo decimos con los 
ojos ansiosos que miran 
sin ver porque quieren 
seguir viendo a los que 
fuimos y no a estos 
gastados y comprometidos

no podemos tocarnos 
tenemos otras personas

en el abrazo de despedida hay un 
secreto que compartimos: cuando mi 
pecho se apoya en el de él otra vez 
soy suya, sólo suya, por un momento




mi marido 
me ve triste 
en sus brazos 
pero lejana 
se preocupa 
no entiende 
qué me pasa 
no duermo ni como 
lloro con disimulo 
con canciones de 
amor que nunca 
escuché

no puedo decirle que 
mi alma quedó 
en otro lado 
que la vida 
me parece chata 
quiero correr muy 
lejos de nuestra casa 
y engañarlo con él 
o cualquier otro

estamos rotos 
este corazón y yo 
no sé cómo volver a 
ser la que era suya



Mis puentes de Madison 
cruzan 960 kilómetros 
y me dejan en la tricicleta 
cargada de leña 
de un hombre hermoso 
que amasa el barro y 
me cuenta el signiñcado 
de palabras dulces en guaraní

me quedo de este lado del puente 
con mis hijos y mi casa y mi perro 
mis trabajos y un amor gastado 
soñando con sus manos que 
acariciaban mis dedos 
su boca ansiosa en la mía 
unos emojis en el teléfono 
que me hacían cosquillas 
en la panza y se fueron 
apagando con los días

qué hago con el marido
la casa los chicos
cuando lo único que quiero
es ir a dormir a Itatí.




No puedo sacarme este anillo 
enterrado en la carne 
de mi dedo que creció 
como un árbol ahorcado 
con su cincha

el divorcio es ese 
anular deformado que 
lleva para siempre su 
forma empecinada 
como un estigma o 
una vergüenza

este dedo ha fracasado
quiero estar en Itatí 
que llueva con truenos 
y se corte la luz

sentirme a salvo 
en tu abrazo



estos árboles 
este río
el atardecer que cae atrás 
de una isla de sueño 
los pájaros que comen 
granos de arroz 
el sol y su fiesta 
de luz y calor 
la siesta de los gatos 
ese perfume del aire

todo este paisaje me 
llevo adentro mío como 
una semilla que crece 
en el recuerdo y florece 
de amor por vos

(Del libro homónimo,
Caleta Olivia,2026)

María Paula Zacharías



María Paula Zacharías nació en Buenos Aires en 1978. Es periodista especializada en artes visuales en La Nación desde 2001. Sobre arte publicó Roux en sus propias palabras (Paidós), Estado del Arte, Entrevista con el arte, Maestro Cafiso y Artistas de entrecasa (India), entre otros títulos. Edita libros de arte en India Ediciones. Conduce el programa El Ojo del Arte en Radio Rivadavia.
En el ámbito de la poesía se formó con Arturo Carrera y Cecilia Pavón. Publicó su primer libro de poesía en 2021, Decálogo para un casamiento (Mansalva). Este segundo libro, que plantea el ocaso y el renacer del amor, obtuvo una mención en el Premio Nacional de Poesía Storni 2023, en un jurado compuesto por los poetas María Teresa Andruetto, Silvio Mattoni y Carlos Battilana.


 

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