martes, 11 de agosto de 2026

MIENTRAS SE OYE APENAS

 



“Hay que perder a veces “la ciudad” y hay que perder a veces “las letras”
para reencontrarlas sobre el vértigo, más puras
en las relaciones de los orígenes….
O más ligeras, si prefieres, como en ese domingo 
y en esa fantasía que serán…
Hay que perder los vestidos y hay que perder la misma identidad
para que el poema, deseablemente anónimo, 
siga a la florecilla que no firma, no, su perfección
en la armonía que la excede…”

Juan L. Ortiz, “Deja las letras”, De las raíces y del cielo, 1958.


Este solitario mundo que danza


UN SONIDO ME ACOMPAÑA 
o me persigue? Finjo 
     morderme los labios como se dice 
una mentira piadosa. Parado 
     en una luz casi
    deshabitada, como 
caída en la piel 
     del mundo.

     Con el aire 
del río se hamacan los ojos dulces 
     del cielo que habla 

en una noche con silencio 
     tocado. 

Bajo una nube 
     iluminada, este solitario mundo 
que danza.



EN LA VENTANA donde miro de lejos un pedacito 
     del Paraná, se va enterrando 

     sola 
     la entera luz de un sol de fuerte color 
     escarlata.

     Y me quedo pensando en el molinillo de horas de chillidos 
     de chicharras tocando la puerta de la noche del aire 
     quieto.  



Poemas del luchador


El luchador


    En la mente 
del luchador, hay un tigre dando vueltas 
sin sentido. 

    Hay lunas 
dormidas en el ojo 
   del tigre, canciones de agua, un sol celeste 

y violento, y una noche 
triste.




El luchador escribe en su diario


“El primer día, se llega con lo puesto 
al mundo. Y en los días 
siguientes, ni siquiera un domingo, absolutamente
nadie sale a las calles del mundo 
sin su armadura.”


“Ah! las preocupaciones del mundo.
En silencio, busco un sitio y una dirección. 
Aquel asunto, será niebla, vapor.”



“¿Y ahora qué es la paz? Aquí la paz 
no existe, no es nada. Son esos árboles 
gigantes del otro lado del río que ves 
en sueños.”



Mientras se oye apenas


Mientras se oye apenas el sonido del agua de las palabras más lejanas, 
el silencio cae entre los bloques de los ecos mudos de los derrumbes 
de la luna.


En la vereda de tierra, el viento suave de la mañana nos dejó un arcoíris 
hecho de hojas del Paraíso.


Mirando el cielo, aún esperando que entre en mi patio interior.



Ha llegado y aún no nos respira la primavera. 


Todavía, cada 
mañana, te quiero 
y te abrazo infeliz mundo 
caprichoso.


Dejando un momento las cosas del mundo, mis ojos están volando 
por ahí.

(Del libro homónimo,
Barnacle, 2026,Envío
de Alberto Cisnero)

Fabián Herrero (Santa Fe, Argentina, 1965)


Pueden LEER la biografía y todos los poemas del autor en esta Biblio.: AQUÍ



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