lunes, 13 de septiembre de 2010

A LA PINTURA















Mil novecientos diecisiete.
Mi adolescencia: la locura
por una caja de pintura,
un lienzo en blanco, un caballete.

Cándidamente complicado
fluye el color de la paleta,
que alumbra al árbol en violeta
y al tronco en sombra de morado.

Comas radiantes son las flores,
puntos las hojas, reticentes,
y el agua, discos transparentes
que juegan todos los colores.

El bermellón arde dichoso
por desposar al amarillo
y erguir la torre de ladrillo
bajo un naranja luminoso.

Diérame ahora la locura
que en aquel tiempo me tenía,
para pintar la Poesía
con el pincel de la Pintura.



Rafael Alberti




Rafael Alberti. Poeta y dramaturgo español, nacido en El Puerto de Santa María (Cádiz), en 1902. Inicialmente se dedicó a la pintura. Se trasladó a Madrid con su familia, y en 1924 se le concedió el Premio Nacional de Literatura por el primer libro que publicó, Marinero en tierra. En 1926, apareció La amante y en 1927, El alba del alhelí. En 1929, tuvo lugar un cambio importante en su poesía, cuando publicó Cal y canto, influido por Luis de Góngora y el ultraísmo. También de ese mismo año es Sobre los ángeles. Sus tonos apocalípticos se prolongaron en Sermones y moradas (1930). Su surrealismo lo lleva a introducir asuntos personales en el ámbito de las cuestiones históricas, lo que supuso en él una inclinación hacia el anarquismo, como demuestra su elegía Con los zapatos puestos tengo que morir, de 1930. Posteriormente se afilió al Partido Comunista español, y publicó, hasta 1937, un conjunto de libros que el autor denominó El poeta en la calle, aparecidos conjuntamente en 1938. También de la misma época son sus obras de teatro, entre las que destaca Fermín Galán (1931) Con su compañera, la también escritora María Teresa León, se vio obligado a exiliarse después de la derrota de la República en la Guerra Civil española. Vivió en Argentina hasta 1962. A partir de ese año residió en Roma, y no regresó a España hasta 1977; fue elegido diputado por la provincia de Cádiz. Entre la producción de Alberti posterior a su regreso a España, cabe destacar el libro de carácter erótico Canciones para Altair, publicado en 1989. Ha recibido muchos premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Lenin de la Paz, en 1966, y el Premio Cervantes, en 1983. El 28 de octubre de 1999, a los 96 años falleció Rafael Alberti, en su casa del Puerto de Santa María de Cádiz, el último exponente de la generación del 27 y figura clave de la poesía española de todos los tiempos. Por expreso deseo del poeta, sus restos mortales fueron incinerados y sus cenizas esparcidas en las aguas de la Bahía de Cádiz. En el Puerto de Santa María, localidad de la que era además alcalde honorario, se declararon tres días de luto y se le rindió un homenaje popular.



1 comentario:

Francesc Cornadó dijo...

Magnífica la obra de Alberti. Siempre he pensado que la buena poesía es aquella que además del ritmo adecuado, presenta imágenes poeticas tangibles, que podemos dibujar. Desconfio de entelequias y paseos por el intrincado mundo de lo inmaterial.
Gracias por ponernos a Rafael Alberti.

Salud

Francesc Cornadó