martes, 21 de septiembre de 2010

RETRATO DEL FILODENDRO



















Si Monet pintó varias veces una parva de heno
en el mismo día para demostrar que la luz cambia el color
[de las parvas,
por qué yo no voy a escribir otro poema al filodendro
[de mi casa
si siempre los amigos que llegan lo entrevistan
y le toman fotografías y él crece orgulloso contra la
pared igual que una vedette del cine mudo
porque el orgullo es objeto de la vanidad y eso se le nota
en los días de lluvia cuando desdeña las gotas pequeñas
y sólo deja caer sobre sus hojas art nouveau o de medusa
[verde,
las gotas grandes y las más sonoras, ah, hijo, le reprocho
con Hipócrates:
la vida es corta, el arte largo, la ocasión fugitiva,
la experiencia falaz, el juicio dificultoso...
y él me sonríe y me cuenta que otra planta que no me
[quiere
nombrar lo ama tiernamente en el jardín de las penumbras.

Además, agrega, la felicidad consiste en saber disfrutar
lo que no se tiene, y no sé por qué enredos vegetales
[manifiesta ahora un poco serio: "por eso yo no me mezclo en rencillas
[de palacio".



Alfredo Veiravé (Argentina, Entre Ríos, Gualeguay, 1938- Chaco, Resistencia, 1991)




Más poemas, aquí.

3 comentarios:

bea dijo...

qué cosa más hermosaaaaaaa !!!!!!!!!!!!!!!!!!!
gracias marcelo por publicar
cariños
bea

Anónimo dijo...

UNA MARAVILLA!!! GRACIAS.

Anónimo dijo...

Cuanta sensibilidad. Una hermosura.
Gracias.