jueves, 13 de enero de 2011

Esta es la forma...

























Ésta es la forma femenina,
Exhala de pies a cabeza una divina aureola,
Atrae con irresistible atracción,
Me atrae su aliento como si yo no fuera otra cosa que
un indefenso vaho, todo desaparece salvo ese
aliento y yo,
Los libros, el arte, la religión, el tiempo, la visible y

sólida tierra, y lo que del cielo esperábamos y lo
que del infierno temíamos, todo se ha consumido.
Mis frenéticos filamentos, indómitos, brotan de él,
la
reacción también es indómita.
El pelo, el pecho, las caderas, la curva de las piernas,

las negligentes manos que se sueltan, las mías que
se sueltan.
La marea aguijoneada por el reflujo, el reflujo por la

marea, carne de amor henchida y deliciosamente
doliendo.
Límpidos, ilimitados chorros de amor, calientes y

enormes, trémula jalea de amor, zumo espumoso y
delirante.
Noche nupcial de amor que se abre camino con

delicadeza y demora en el alba yacente.
Penetrando en el día dócil que cede,
Perdida en el abrazo de la profunda y dulce carne del

día.
Éste es el núcleo —primero el niño nace de la mujer,
el hombre nace de la mujer.
Éste es el baño del sexo, ésta la fusión de lo grande y de

lo pequeño, y otra vez la salida.
No sintáis vergüenza, mujeres, vuestro privilegio
incluye a los otros y es el manantial de los otros,

Sois las puertas del cuerpo y también las puertas del alma.
La mujer encierra todas las cualidades y las afina.
Está en su lugar y avanza con equilibrio perfecto.
Es todas las cosas debidamente veladas, a la vez

pasiva y activa.
Su destino es concebir hijas e hijos, y asimismo hijos

e hijas.

Veo mi alma que se refleja en la Naturaleza,

Veo a través de una neblina a la Única, de inexpresable
plenitud, cordura y belleza.
Veo la cabeza inclinada y los brazos cruzados sobre

el pecho, veo a la Mujer.



Walth Whitman


(Traducción: Jorge Luis Borges)





Walt Whitman (West Hills, EE UU, 1819 - Camden, id., 1892) Poeta estadounidense. Hijo de madre holandesa y padre británico, fue el segundo de los nueve vástagos de una familia con escasos recursos económicos. Pasó sólo ocasionalmente por la escuela y pronto tuvo que empezar a trabajar, primero, y a pesar de su escasa formación académica, como maestro itinerante, y más tarde en una imprenta. Allí se despertó su afición por el periodismo, interés que le llevó a trabajar en varios diarios y revistas neoyorquinos. Nombrado director del Brooklyn Eagle en 1846, permaneció en el cargo sólo dos años debido a su disconformidad con la línea abiertamente proesclavista defendida por el periódico. Su afición por la ópera (género que influyó enormemente en su obra poética) le permitió coincidir en una noche de estreno con un dirigente del periódico de Nueva Orleans Crescent, quien lo convenció para que dejara Nueva York y aceptase una oferta para trabajar en el diario. Durante el viaje hacia al Sur, que emprendió en 1848, tuvo la oportunidad de contemplar una realidad, la de provincias, para él totalmente desconocida y que, en definitiva, sería decisiva para su carrera futura. Por todo este conjunto de experiencias, cuando regresó a Nueva York, unos meses después, abandonó el periodismo y se entregó por completo a la escritura. La primera edición de su gran obra, sin embargo, no vio la luz hasta 1855. Esta primera edición de Hojas de hierba (Leaves of grass) (habría otras ocho en vida del poeta) constaba de doce poemas, todos ellos sin título, y fue el propio Whitman quien se encargó de editarla y de llevarla a la imprenta. De los mil ejemplares de la tirada, Whitman vendió pocos y regaló la mayoría, uno de ellos a Ralph Waldo Emerson, importante figura de la escena literaria estadounidense y su primer admirador. Su crítica, muy positiva, motivó a Whitman para seguir escribiendo, a pesar de su ruinosa situación económica y de la nula repercusión que, en general, habían tenido sus poemas.



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