martes, 11 de enero de 2011

SAPO FIERRO







Aquí me puse a vivir,

con mi sapa y mis sapitos,

en este aljibe infinito;

cuanto más fijo mejor,

que al sapo muy picaflor

lo cazan como chorlito.

Yo nací en una laguna

y mi cuna fue de lodo,

cosa de ningún modo

me puede desmerecer,

que a la hora de nacer

renacuajos somos todos.

A este fondo no rodé,

me mudé con gran trabajo.

Yo no soy un estropajo

ni por desidia me hundo:

no es lo mismo ser profundo

que haberse venido abajo.

Aquí estoy entretenido

como gato en almacén.

Me gusta pasarlo bien,

quieto y con economía,

que sapo que anda en la vía

no lo para más que el tren.

Yo tengo una picardía

cuando suena la roldana:

me escondo de buena gana

para salvar mi pellejo,

que el sapo sabe por viejo

pero más sabe por rana.

Aquí me voy a plantar

profundo como carozo.

Yo le digo al veleidoso

que por variar se desvive:

sapo que cambia de aljibe

siempre es sapo de otro pozo.



María Elena Walsh


María Elena Walsh nació el 1 de febrero de 1930 en Ramos Mejía, suburbio de la ciudad de Buenos Aires. Caserón grande, con patios y gallinero, un pomerania negro, rosales, gatos, limoneros y naranjos y una higuera muy cómoda sobre cuyas ramas la hija rubia y pecosa de «un inglés del ferrocarril» leía durante la siesta de los mayores Los Tres Mosqueteros, Robinson Crusoe y La Cabaña del Tío Tom. Antes de finalizar sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes, a los diesisiete años, escribió su primer libro: Otoño Imperdonable, libro de poemas que mereciera el segundo premio Municipal de Poesía. Ya antes, en 1945, había publicado sus primeros versos en la legendaria revista El Hogar y en el suplemento literario de La Nación. En 1948, viajó a los Estados Unidos invitada por Juan Ramón Jiménez. En 1952 partió hacia Europa, radicándose en París durante cuatro años. Allí, con Leda Valladares, formó un dúo que se dedicó a difundir el folclore argentino, recibiendo premios y el aplauso del público. Es en esa época también que comienza a escribir versos para niños. Desde 1959 escribe guiones para TV, obras de teatro, canciones y novelas para niños. Las canciones de sus obras de teatro (Canciones para mirar, Doña Disparate y Bambuco, etc.), la letra y la música de sus canciones son cantadas por millares de niños en la Argentina, generación tras generación, quienes participan del mundo de fantasía e ingenio que les propone María Elena Walsh. "Dailan Kifky", "Versos para cebollitas", "Hecho a mano", "Desventuras en el País Jardín de infantes", son algunas de sus obras literarias más recordadas.Murió en Bs.As., en 2011.