sábado, 23 de abril de 2011

Se despidió el verano...


















Se despidio el verano sin ruido.
Nubes ligeras, una a una, hincharon
el corazon de signos sin nombre.
La luna transcurria ansiosa, honesta,

Enteramente echada sobre un muro
dormia otra edad en la canícula.
En la mano apretaba su mas caro
objeto. No por pudor, que no tiene pudor
el sueño, y hasta el sueño está solo en la ciudad.



Sandro Penna
Traducción de Pablo L.Ávila)
L'estate se ne andò senza rumore.
Nubi leggere ad una ad una il cuore
gremirono di segni senza nome.
Lunga luna trascorreva ansiosa e onesta.

Lunga distesa sovra un muro nella
canicola dormiva un'altra età.
Nella mano stringeva il suo più caro
oggetto. Non per pudore ché non ha pudore
il sonno, e il sogno è solo anche in città.


Sandro Penna nació en Peruggia, en 1906 y murió en Roma, en 1977. El más grande, el más alegre de los poetas italianos vivos llamó Pasolini a Sandro Penna en los años cincuenta, cuando casi era un autor desconocido. Homoerótico en sus obsesiones, intuitivo y espontáneo, poeta maldito comparado alguna vez con Cavafis, con el que tiene algunas afinidades, su obra se resiste a las etiquetas. Vivió siempre en el margen, en lo excéntrico como escritor y como persona. Frecuentemente estuvo al borde de la indigencia económica que llevaba con un porte aristocrático y gongorino. Cesare Garboli, compilador y comentarista de Penna, cuenta que en los setenta, en medio de la mayor pobreza tenía contratado a un chófer que lo llevaba a respirar la brisa del sudoeste a las afueras de Roma. A partir de 1958 con Cruz y delicia empezó a ser reconocido como poeta importante pero eso no evitó que se siguiera resistiendo a la publicación. Casi veinte años tarda en aparecer su libro siguiente, Extrañezas. Otros de sus libros son El viajero insomne (1977) y Confuso sueño (1980).