domingo, 19 de febrero de 2017

TAL VEZ NO IMPORTE TANTO





















Tal vez no importe tanto,
tu cara se borra sola.
Hay muchas caras en mi vida
que viven borradas
quién sabe hasta cuándo.
Se han borrado poco a poco,
pero en el momento menos esperado,
y a veces en el menos indicado,
vuelven a aparecer por un brevísimo instante
para sumergirse enseguida
en el “¿Dónde estarás ahora?”
con un intenso sobresalto
de mi parte…
Hay días mucho más chicos que otros.
Y hay días muertos,
descolgados,
inútiles,
días que crecen y mueren sin esperanza.
El rostro borrado aparece de pronto
y es, al mismo tiempo,el mismo
y otro,
siempre dispuesto a borrarse
para aparecer otra vez
pero, ¿cuándo?
La música corre como el agua
pero se borra en el aire.
Es difícil acordarse de invierno
en verano
y del verano en invierno,
evocar una melodía remota
a la deriva en el tiempo pasado.
es difícil salvar del olvido
un rostro, una cara
que se ha borrado
y que aparece
el día y el momento menos pensado.
Si uno pudiera manejar la cosa,
Es decir matar definitivamente ese rostro en la memoria,
o evocarlo a voluntad,
todo sería distinto.
El vientito del despecho
ha lijado los relieves,
los ímites de la superficie recortada,
de los diferentes rostros de Ella.
Uno se salva de a ratos




Ricardo Zelarayán 



Ricardo Zelarayán (Argentina, Paraná, Entre Ríos,  1922 — Buenos Aires, 2010).Estudió Medicina en Buenos Aires carrera que más adelante abandonó para trabajar como corrector de una editorial. Trabajó como traductor y periodista. En 1973 fue colaborador de la revista Literal. Es autor de La obsesión del espacio, Poesía, 1973, Traveseando, cuentos infantiles, 1984, La piel del caballo, novela, 1986, Roña criolla, poesía 1991 y Lata peinada, novela, 2008, En Ahora o nunca se reunió su poesía, en 2009.