domingo, 30 de abril de 2017

CARTA A MALVOLIO









































Jamás se trató de una fuga de mi parte, Malvolio,
y tampoco de un flair mío que huela lo peor
a mil leguas. Ésta es una virtud
que tú posees y que no te envidio, incluso
porque no le sabría sacar ningún provecho.
No, no se trató nunca de una fuga
sino sólo un respetable
tomar las distancias.

Al comienzo no fue muy difícil,
cuando las separaciones eran netas,
el horror de un lado y la decencia,
oh, tan sólo una decencia infinitesimal,
del otro. No, no fue difícil,
bastaba doblar la esquina, apagarse,
volverse invisibles,
serlo tal vez. Pero después...

Después que los establos se vaciaron,
el honor yla indecencia, anudados en el mismo pacto
fundaron el permanente oxímoron
y ya no fue cuestión de huidas y reparos.
Era la hora del batiburrillo
conceptual, el revés era el derecho
y todo el resto burla y silencio.


Fue tu hora y aún no termina.
Con qué agilidad revolvías
materialismo histórico y pauperismo evangélico,
pornografía y redención, náusea por el olor
a trufa, el dinero que te llovía.
No, no estás equivocado, Malvolio, la ciencia del corazón
no existe todavía, cada uno la inventa como quiere.
Pero déjate de fugas, ahora que apenas se puede 
buscar la esperanza en su negativo.
Deja que mi fuga inmóvil pueda decirle ¡ánimo!
a alguien o a mí mismo, que la partida sigue abierta,
que la partida está cerrada para quien rehúsa
las distancias y se apura como haces tú, Malvolio,
porque sabes que mañana será imposible
también para tu astucia.



Eugenio Montale


(Traducción: Fabio Morábito)



Nota Bene: "Malvolio" es Pier Paolo Passolini, a quien Montale le dirige la carta.


LETTERA A MALVOLIO


Non s'è trattato mai d'una mia fuga, Malvolio,
e neanche di un mio flair che annusi il peggio
a mille miglia. Questa è una virtù
che tu possiedi e non t'invidio anche
perchè non potrei trarne vantaggio.

No,
non si trattò mai d'una fuga
ma solo di un rispettabile
prendere le distanze.

Non fu molto difficile dapprima,
quando le separazioni erano nette,
l'orrore da una parte e la decenza,
oh solo una decenza infinitesima
dall'altra parte. No, non fu difficile,
bastava scantonare scolorire,
rendersi invisibili,
forse esserlo. Ma dopo.

Ma dopo che le stalle si vuotarono
l'onore e l'indecenza stretti in un solo patto
fondarono l'ossimoro permanente
e non fu più questione
di fughe e di ripari. Era l'ora
della focomelia concettuale
e il distorto era il dritto, su ogni altro
derisione e silenzio.

Fu la tua ora e non è finita.
Con quale agilità rimescolavi
materialismo storico e pauperismo evangelico,
pornografia e riscatto, nausea per l'odore
di trifola, il denaro che ti giungeva.
No, non hai torto Malvolio, la scienza del cuore
non è ancora nata, ciascuno la inventa come vuole.
Ma lascia andare le fughe ora che appena si può
cercare la speranza nel suo negativo.
Lascia che la mia fuga immobile possa dire
forza a qualcuno o a me stesso che la partita è aperta,
che la partita è chiusa per chi rifiuta
le distanze e s'affretta come tu fai, Malvolio,
perchè sai che domani sarà impossibile anche
alla tua astuzia.





Eugenio Montale. Poeta, crítico literario y premio Nobel italiano. Nació el 12 de octubre de 1896 en Génova. En 1917 se incorpora a filas y conoce allí a Sergio Solmi, y en 1919 a Camilo Sbarbaro. Luchó en la I Guerra Mundial. En 1925 firma el Manifiesto de los intelectuales antifascistas promovido por Giovanni Amendola y redactado por Benedetto Croce. Tras trabajar en una revista y en una editorial, en el año 1928 fue director de la biblioteca del Gabinete Vieusseux en Florencia, trabajo que abandonó en 1938 a causa de sus convicciones antifascistas. Durante diez años fue traductor al italiano de autores ingleses y norteamericanos y en 1948, se inició como crítico literario y musical para el Corriere della Sera, de Milán. Editó cinco libros de poemas, entre los que destaca Huesos de sepia (1925), Las ocasiones (1939) y El vendaval y otras cosas (1956), todos ellos reeditados en un solo volumen, Poesie, en (1958). En 1966 publica Auto da fe y es nombrado Senador vitalicio por Giuseppe Saragat, presidente de la República Italiana. En 1971 aparece Satura y en 1973 Diario del 71 y 72. En 1974 recibe el doctorado honoris causa de la Facultad de Letras de la Universidad de Roma. En 1975 recibe el Premio Nobel.  Falleció en Milán en 1981. Fue sepultado junto a su mujer en el cementerio de San Felice en Ema, Flore.





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