domingo, 29 de noviembre de 2015

DE PLENO MOVIMIENTO






















5

Siempre que viene esa otra
buscándome
para dar un paseo –dice-
puedo ver a lo lejos las víboras
meciéndose,
que estoy ocupada –le digo-
sin morder manzana.


7

Hay una sombra entre nosotros.
Como un abismo.
Como un invierno.
Hay una sombra.

Y no puedo mirarte sin verla.



8

De cuando era gorrión y no te conocía,
recuerdo haber visto las mejores mañanas.
De cuando era gorrión y vivía en primavera,
recuerdo que solía jugar con mis amigas
y reír a los trinos.
Recuerdo que una vez,
también vos reías,
pero eras árbol.

Y ahora que sujetas con tus ramas
mis sueños,
me he ido secando.



21

Hay dos momentos de pleno movimiento
en los que me noto
más humana, más lenta.

Cuando siento unas manos invisibles
que me empujan
y
cuando siento las cadenas pesadas
con que atan mis bestias.




Elisa Bonato





Elisa Bonato nació en 1977, en Colón Entre Ríos, Argentina. Escribe desde adolescente.  Estudió en el Profesorado de Literatura y lengua italiana, que luego ejerció por un breve período. Se acercó activamente a la escritura en el taller literario del poeta Alfredo Maxit (año 2010/2011). En el año 2012, publica su primer libro  "De pleno movimiento", al que pertenecen los poemas que publicamos. Obtuvo el 1º premio en el Tercer Certamen del Poema Ilustrado de Chilecito. Actualmente, colabora en el taller donde se formó.




viernes, 27 de noviembre de 2015

CARTAS ENTRE NIEVE Y ASFALTO







































POR MÁS QUE

...me pedís
que no me haga falsas ilusiones
que no exagere con mis fantasías
por mas que me prevengas de que sos brava
de hielo
que lo que sentís es similar pero no igual al amor

por más que apeles a toda la racionalidad del psicoanálisis
y que no nos conozcamos
y que estamos lejos
y que los proyectos son distintos
y por mas que me pedís que te capture
que te rapte

por más que me digas que no te crea todo
pero te siga cuidando
y me llores que estas sola
y no me preguntes que hice en la cama la noche anterior
para que yo tampoco te pregunte a vos

por más  que me digas que no soy el autor de tu excitación
ya que es compartida
porque si vos no participaras yo no te hubiera excitado
y me digas que te prometa cuidarte
aunque lo nuestro no pase de un idilio poético.

por más que me digas que nieve es mejor que edificios
y que aquí es cultura y allí mediocridad
que la alternativa es el inglés y no las ingles

por más que me tientes con el vacío de la nada
y el espacio de la oscuridad, y la levitación
por mas que te sientas cuidada
desde mucho antes que yo me percatara
y que me hagas sentir el hombre más idiota

por más que tus hijas crezcan o engorden
y tú anterior marido tenga un nuevo hijo en camino
y te tortures con ser destituida
desterrada y abandonada 
por esas mismas hijas a quienes no les das mayor familia

por  más que me digas si soy open minded y me pongas a prueba
y me recuerdes que tenés historias con tus pretendientes
y me cuentes la telenovela del poli ladrón
y del síndrome de estocolmo
y me hagas notar lo mutante de tus sentimientos

por más que quieras alejarme
y acercarme y alejarme lejos de toda tu cercanía
y me acaricies la entrepierna en el ultimo taxi
y por mas que me clave yo mismo
todos los puñales por no haberte poseído
y me aplauda a la vez por no haberte poseído

por más  que hagas todo lo posible
para que deje de soñar con lo imposible
y hagas de todo lo improbable
una ilusión a cada instante,



nadie me podrá sacar esos minutos de sofá y de escalera
en que volví a sentir después de tantos años lo ancho del amor
lo inmenso del futuro y el temblor del alma
como una hoja que pende en el vacío

nadie me podrá sacar el sabor del dolor de que no me llamaras
y el terror infinito de que nada pueda ser
ni la dulzura de tu voz
ni tu impostación teatral por instantes que guardo en mi memoria
ni tu mirada contra mis ojos vacilantes
ni las pequeñas arrugas de tus ojos
ni tus poemas que no se si ya fueron usados antes

nadie me podrá sacar haber vibrado 
hasta mas lejos del limite de mi mismo, nuevamente 
como hace tantos y tan remotos años que no me conmovía
nada me podrá asombrar mas que este asombro
ni dejar perplejo de mi propio ser en estos días

nadie me podrá alejar jamás de vos aunque te vayas
sola, o con otro, o con otros
o la muerte nos separe
aún mi propia muerte inesperada

nada ni nadie me podrá robar la maravilla de lo que siento
la maravilla de tu atracción, de tu ternura
de tu dureza, de tu valentía
de tu fuerza, ni aún siquiera tu culpa
aquella que los dioses si existieran ya deberían haber lavado

nadie me podrá extraer una gota de tu aliento
la textura de tu lengua y el contorno de tus dientes
ni tu terror a la traición
que te acompañara por siempre aunque nadie te traicione
ni tu instinto salvaje de huir antes que nada sea peligroso
ni tu onda rea y tu sarcasmo de mentira en el que no creo

nada ni nadie me alejaran de vos aunque estés lejos
y no me veas ni me toques ni me recuerdes ni me sientas
porque ya sos parte de mí
raíz de mi tallo
jalón de mis amarras
sirena de mi odisea
perfume de mis siete capas
piedra preciosa de mis salitres
armonía de mis oídos
canción de mis latidos que se repiten
cuando vos ni siquiera imaginarías,
secreto de mi conciencia
corazón de mi boca y de mis ijares
cuerpo de mi deseo y alumbramiento de mi propia sombra
por eso todo y más que todo
hasta tus cicatrices
por eso la cuerda de tus lágrimas
el viento en la vela
y la espuma en la rabia
por eso todo y más que todo para vos
desde la espesura que jamás terminará
aunque te haya recorrido una y mil veces
y te asustes y te asombres de este hombre
que se queda sin palabras cuando te habla
que soy yo
el mismo que te escribo sin estribo
a puro pelo
al viento
y sin sombrero


(Del libro inédito: Cartas 
entre nieve y asfalto)

Silvio Katz



Katz, en primera persona:

Nací en 1955 en la Paternal, Bs.As., Argentina,  donde viví hasta los seis años al fondo del pasillo, entre malvones y mosaicos. A los seis años me mudé a uno de los primeros edificios de Caballito, a la vuelta del Parque Rivadavia, hice la primaria en el Antonio Schettino. Después adolecí en el Nacional Buenos Aires. Desde los trece años ya había empezado a componer canciones y escribir poemas que nunca fueron editados pero me sirvieron para desahogarme por la muerte de mi abuelo. Tuve mis primeras novias con las que compartí largas horas diletantes en El Foro, La Paz y La Giralda y en el Cine Ritz mientras veía Woodstock casi religiosamente durante 25 sábados seguidos. Después empecé a estudiar Medicina, sólo medio año hasta que largué con la toma, y seguí con Derecho, mientras tocaba mi primer Fender Rodhes por los bares con Supertrapo y mis amigos de los colegios ingleses de Adrogué. Viajé después por primera de tantas veces al carnaval de Bahía, fume porro, volví loco y empecé a fabricar ropa, para continuar seguidamente cambiando cheques cuando descubrí que la bicicleta financiera era mejor negocio que la industria. Finalmente, al cabo de veintitrés meses de estudiar duro y parejo, me recibí de abogado para volcarme de lleno al negocio inmobiliario. Me dedique a muchas diferentes cosas pero durante todos esos años seguí escribiendo como una obligación conmigo mismo, sin pretensiones, sólo para mí y para algunos pocos y generosos amigos que toleraron leerme de vez en cuando.



IMAGEN: Detalle de "El beso" de Gustav Klimt.


miércoles, 25 de noviembre de 2015

LA PIEL DE LA ORUGA



























Así como la ninfa
yo también tejía
ese capullo negro
en el corazón de la noche
del derrumbe

trenzaba los hilos
de mis largos cabellos
alrededor de tus dedos

ya estaban humedecidos
de tanto escarbar en mi nombre
caído en esa grieta de luz
que unía y separaba tus labios
de los míos

no usabas alianza en ese dedo
pero mis hilos
quizás demasiado frágiles
aún se cortaban
a la tercera vuelta

y tenía que volver a empezar
como si yo también cayera
del borde de tu tiempo

Así como la ninfa
yo también
me bajaba despacio
el vestido como la piel 
de la oruga deslizándose 
hasta tocar ese final de cuento
anunciado hasta el hartazgo

y aún así
igual que ella
vi con horror la pausa
el vestido,
muerto en la mitad
del cuerpo,
descubriendo a medias
lo sensual, lo trágico
del amor 
cuando no se termina.



EN LOS OJOS DE UN HOMBRE

Yo vi el deseo revolver el agua
desde el fondo del barro
y enredar sus ofrendas como lenguas de mar
en los ojos de un hombre

lo vi despojado y se parecía tanto
a mí como yo misma
me he visto sonreír
en la luna de un espejo clavado al muro 
en una fotografía
tomada dentro de un sueño

vi el deseo llevar mi piel sin curtir
echada sobre los hombros
cuando él me desvestía 
y desordenar los rasgos de todas las mujeres
que habían estado antes
de mí

lo vi estirar los ligamentos de la noche
hasta desarticular el abrazo inválido
sobre la cama abierta
y rezando de rodillas
llevarse a la boca
un rosario de esperma

nunca pude hacer entrar 
el beso 
dentro del beso
el océano
dentro del oleaje
regresaba a sus labios
cada anochecer con más fuerza
para romperlos y sanar
para volver

yo vi el deseo en los ojos de un hombre
arder como el insecto
que aplastado por la luz
siente estallar 
en su vientre
una molécula de sangre.



(Inéditos, del libro homónimo)

Melisa Mauriño





Melisa Mauriño (Buenos Aires, 1985), Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Actualmente es residente de 4to año de la Residencia Integrada Multidisciplinaria de Psicología en Hurlingham, Pcia. de Buenos Aires, y ejerce su práctica como psicoanalista también en el ámbito privado. Escribe narrativa y poesía. Ganó el primer premio del 1er. Concurso Nacional de Poesía Viajero Insomne 2015 con su primer libro “La piel de la oruga”, que será publicado a principios de 2016 por Viajero Insomne Editora.





lunes, 23 de noviembre de 2015

LEJÍA


























¿De dónde viene la pretensión de amarte al estilo
de los que están perdidos, de quienes ponen la mano
en tu vientre para aislar la desesperación con la caída?

Podés saber el vértigo que me das,
parado al lado de acontecimientos de río muerto,
atando a la mano el sueño con cordones que se cortan,
turbado de sangre que cae sin levantarse.
Podés oír el ruido de la furia al caer, la carga
del tiempo olvidado, el golpear la puerta
con dedos de calor;
y podés oír que nadie abre.

¿Y podés oír que nadie abre
si estoy fuera tanto tiempo?



TERRAZAS

Querida mía
alguien ha tendido la ropa que a mí me sobra.
Hay una camisa, un sombrero
y el pánico es la cuerda.



LAS PROFECÍAS DE AIRE

Mañana -futuro- cantá nena,
cantá con el pavor propio de la edad,
de la obcecación y el misterio.
Pero retumbá cantando hasta el ardor,
y no me dejés leer jamás lo que escribas.
A contraluz, bajo tus piernas, escribí siempre, sobre todo
en silencio, con el mismo líquido tuyo.
Mañana. Mañana no sabrás más que ahora,
pero tu espejo habrá dado el mayor fruto
que se puede esperar,
y dejarás de mostrar lo que te he pedido
que no me muestres.



LABIOS PINTADOS CON LA MENTE

El cabaret lleno de angustia
y un novio impotente llamado al escenario.
Te morías, me llamabas, te morías. Los labios azules,
la desesperada erección ¿te acordás?
Claro que no estarás mañana. Subite el corpiño
que nunca usaste.
Te quiero mal nacida.
Oh serpiente cascabel, muerta de risa. El escenario,
cómico de mala muerte, seguridad en los pasillos.



ÓLEO 1793

Una mujer de grandes faldas
explora la abertura de sus piernas
con aire santo
en un óleo del siglo XVIII.

Ningún detalle del futuro
      (ni los gusanos que ahora suplantan
        la mano egoísta de la doncella)
ha de empañar el gusto
que le tomamos.

Ningún detalle del futuro
nos ocultará el goce inmoderado
de lo que mañana morirá.



COMPETIDORES DE PAVESE

Los papeles diferenciados, al nacer, al morir
con las manos en la guerra,
con el silencio primitivo de los injustos.
Ah, los competidores de Pavese,
o los que salen a comparar su sexo con nostalgias
de otro tiempo,
y sólo encuentran sillas para morir
y rendir exámenes ardientes.
Lloro la tarde en que perdías tu aire de hembra lúcida
para entregarte a los buitres.



LA RUINA

Jaque al viento. La reina es puta.
Canto de rey, canto de escándalo:
quién nos dará una imagen más parecida
a la ternura.
Enroque con el as de bastos. -Que venga,
que venga alguien-.
Y después irse, cantar, repetir
la versión de que hay piernas
alumbradas y más oscuras.
El viento parte las máscaras. Vieja Alicia.
Te quiero, te quería, matame con los ojos.
Y después, después, y después. Y algo.
La ruina. Vayamos a la ruina, al amor, a la destrucción.
La canción, y los muslos y la música suficiente
para despertar a un monstruo suave. Te quería te amo te quería
y a ver si la ternura fuera devuelta.
¿Habría países, habría una habitación de madera
donde desnudarse?



PREPARACIÓN PARA EL TANGO

No cantes, no dejes de cantar: pero lo real es olvidar,
olvidar hasta tanto algo pueda recordarse con rigor,
callando y callando hasta el próximo silencio.
Ese, yo, el otro que vive repitiendo las palabras,
y la tómbola sin premios
son la máxima aspiración poética.
Hay miedo encerrado, la clínica de todos, de todos.
Vuelvo a decir: olvida / canta.




Cristian Aliaga




Cristian Aliaga. Poeta argentino. Nació en Tres Cuervos, provincia de Buenos Aires, en 1962 y reside en la Patagonia. Publicó Lejía (Último Reino, 1988;  No es el aura de Kant (Último Reino, 1992); El pasto azul (Último Reino, 1996); Estancia la adivinación (Último Reino, 1998); Música desconocida para viajes (Deldragón, 2002), la antología Estrellas en en el vidrio (Selección de Jorge Boccanera, Colihue, 2003) y La sombra de todo (Bajo la luna, 2007). Editó la obra de Juan Carlos Bustriazo Ortiz: Herejía bermeja (En Danza, 2008). Una selección de su obra, traducida por Ben Bollig, ha sido publicada en Gran Bretaña y Estados Unidos. Como compilador, publicó Sur del mundo (Narradores de la Patagonia, 1992) y Comodoro Rivadavia 1900-1940, años de imagen (1994). Publicó "Viaje interior por los márgenes de la Patagonia Austral" en el libro Patagonia: terrain vague de l'utopie (Aütrement Editions, Francia, 1996). Fundó la Editorial Universitaria de la Patagonia, la que dirigió entre 1993 y 1995. Integró el consejo de redacción de la revista Último Reino.





sábado, 21 de noviembre de 2015

NO ES EL AURA DE KANT


























El resultado es el silencio.
Ocultos en los ranchos,
emparejados con la hacienda,
los peones carcomen la filosofía.
No es el aura de Kant
ni el primer motor de Tomás de Aquino:
es una bola de lento fuego
que se revuelca en el alma.
El sueño es un cuchillo en el vientre
de los blancos dioses
y un incendio de alpataco
que todo lo destruye.

La luna amontonada en los galpones
y el regreso de un interminable viaje
a caballo por las estrellas.

Los perros huelen el alma de los peones
y encuentran seres desconocidos.



MARCO DE ESMALTES

Contá tu historia, chica muda,solitario
árbol de los pechos
          Vocabulario reducido a amagues, Aratud
           puesto en un marco de esmaltes,
           adónde vamos a parar-.
La mordedura fantasma de tu estilo,
hembra Irlanda, hecha de sobriedad
y escándalo.

No amés a nadie
que te quiera tanto,
las pruebas siguen partiéndose
como espejos.



LIJA DE TINTA

Antes que nada, es preciso tener una vida
para hablar.
Es paciente, lija de tinta, pasión
del tiempo.
Es preferible, tal vez,
que pocos entiendan el discurso
de un hastiado. La comprensión excesiva
conduce al vómito.
Que nadie entienda tu memoria.
Tus gustos son muestras del estilo,
cortes de estilete
sobre un cuello finamente pálido.




Cristian Aliaga (Tres Cuervos, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1962) -Reside en la Patagonia.









jueves, 19 de noviembre de 2015

DÍA PRIMERO

























Estabas frente al gran mundo, sólo viste
pequeños movimientos de un cuerpo agitándose.
Ese es tu acento, un detalle
te lleva a tantos lados
y no hay manera de regresar completa,
siempre algo tuyo se queda en otro sitio
desperdigándote.

Una ligera agitación te trajo
de vuelta a este momento, ves pasar
los diminutos peces
sobre un declive mínimo de agua, te vas
tras el reflejo de una rama elástica,
la travesía de una forma.



Me fui tan lejos,
algo de lo que hablamos
lanzó mi mano hacia el árbol de nísperos,
ahora muerdo despacio la pulpa amarilla.

¿Me ves sentada en el sillón?, voy
de la esquina del árbol a la casa.
Entro en la vieja bañera enlozada
me alargo con los pies en el agua
mido mi altura en los dibujos de la cortina
para ver si crecí.



La recién llegada reconoce la noche,
guiada por el curso de su propia atención.
Deja que dure ese rumor hacia el parque,
que se apaguen las voces de una esquina,
se vuelve lenta bajo un foco azul.

Cada elemento que cruza es transitorio,
nada la ligará.
Es sólo ella al cruzar la avenida
(y este descanso)
sin que haga falta que su presencia deje
alguna imagen.



Fue tan simple ese día, saltabas por la casa.
Llegó con la forma de un lugar ansiado,
era tu misma sorpresa desbocándote.
La conocés más íntima,
resurge algunas noches cuando todo
parece detenerse.
Es el triunfo de una pequeña euforia.
Te conduce liviana, abiertos los sentidos
hasta que una puntada muy fina te atraviesa

y con ella o por ella te hundís en el aire,
en tu forma más blanda, para que dure.



Este trajín, el anhelo sin descanso
lo que a diario se aprende y al final
todo acaba, decías
¿no ves?
cada cosa parece alcanzarte
volverse tuya y sigue en su propio centro.

Entonces te ausentabas por un rato,
refrenabas las ganas para no conceder.



Antes de que vuelva a moverse el tiempo
podría nombrar las señas de este instante.
No llegarán a ser palabra.
Esto es real
estamos juntos en un aire denso
que anestesia todo mientras atardece
y la última línea de sol que se repliega
consolida un silencio.



Ana Lafferranderie





Ana Lafferranderie nació en Montevideo (Uruguay) en 1969. Vive en Buenos Aires desde 1990. Estudió la Licencitura de Ciencias de la Comunicación en la UBA. Ha publicado poemas en distintos medios, revistas y antologías. Entre los años  2006  y 2010 organizó el Ciclo de poesía en Fedro, Librería y Espacio cultural de San Telmo, junto a Florencia Walfisch. Publicó sus primeros poemas en dos antologías: Editorial Nuevo Ser (2002) y De los cuatro vientos (2005). Luego los libros:  “El cielo tácito”  (Sigamos enamoradas, 2007); Volcar la cuna (Ediciones del Dock, 2012) y "Día primero" (Ediciones del Dock, 2015). Poemas suyos han sido publcados en la Revista Versal, de Amsterdam (2007) y en Coal City Review, de Kansas (2007) , en ambos casos con traducción al inglés de Laura Chalar. Otras publicaciones: Antología Plata Caribe. Poesía Uruguaya y Dominicana, 2008 y El manto de mi virtud, Poesía Uruguaya y Cubana (2011) (Min. Relaciones  Exteriores, R O del Uruguay). 






martes, 17 de noviembre de 2015

ANTRO
























SI SUPIERAS

cuántas veces cuánto
y la mitad de esas veces
me niego
me suelto o me soltaría
para decirte cuánto me importás

no siendo 
la mitad mía ni la de nadie
me excedo a veces
llegando a la mitad
del final
y no me extraño 
entonces
de no extrañar

sigo pensando que
siendo tan
lindo
y yo mirando el fuego
a mí misma
llorando de tristeza por lo que veo

(no puedo dejar
de creer 
que me parezco a una lámina)

si supieras
mucho más de lo que sabés
mucho menos entonces
te daría quizás
                           algún beso



ANTRO

adónde quisiera salir si pudiera
del antro de adentro
estamos adentro del antro
morir allí adentro
del antro cerrado
sin puerta
respirando algo negro

quién muere quién no
ruleta rusa

se cae este techo
se cae sobre personas y estamos
como payasos idiotas ratitas
corremos yo corro para salvarme y respirar

humo

pero el techo ya no es techo
y los de afuera no sé si escuchan.



QUÉ PUEDE HACERSE

cuando otros ven rojo el azul
(solías desesperarte)
también desespero
cuando mi azul profundo
parece invisible
y el lenguaje pierde sentido

despierto del azul
desespero de rojos insolentes




La fuerza de la matriz, el abrazo. Busca quedarse
sin aliento, se retoma en fragmentos, se deja suavizar
por la cámara lenta.


Del aire se lanza a buscar la cúpula, alcanza alguna
parte de su estallido, se aparta, sonríe, se deja.
Del aire que danza se cae la brújula, toma parte 
de su vestido lo vuelve harapos, se aleja a veces 
de a poco, se deja, sonríe.


Los dedos apuntan hacia el fluir, el creyendo,
la huida. Sigue el movimiento oyendo los pulsos.
Empieza a flotar. Cae sin soltarse, cae. Vibrando
y aumentando en dolor, en ruido. Tensa todo el cuerpo
en la corriente, oye el volumen que sube. Crece
en sinfonía, mira el punto que se acerca lleno de luces.




Juana Roggero





Juana Roggero (Buenos Aires, Argentina, 1980). Lic. en Ciencias de la Comunicación y Correctora.  Publicó Bipolaridad (pájarosló editora, 2008),  Cromañón (La Propia Cartonera, 2010) y Antro (Ediciones la Parte Maldita, 2014). Fue publicada por Plebella, Color Pastel, Poesía Manuscrita, El Interpretador, No-retornable y diversas antologías independientes. Forma parte del grupo Enjambre -poesía + música-, con quienes, entre otras acciones, produjo el CD de poemas musicalizados Acántaros (subsidiado por el Fondo Metropolitano de las Artes) y coordinó el ciclo de poesía "¡...Oh aquellos banquetes avestrúsicos...!". Es alumna del taller de poesía de Osvaldo Bossi.






domingo, 15 de noviembre de 2015

VISITA








































hoy papá me preguntó
qué tal van las cosas
en mi relación
me vino a visitar al mediodía
trajo todas esas carpetas con las que anda en la semana
se tomó su café con cigarrillo obligado
y volvió a reírse de que no compro leche
siempre me pregunta
quién me metió eso en la cabeza
siempre cree que otros
me meten cosas en la cabeza
compraría leche solo para papá
aunque se me pudriera cada semana
pienso
pero no complacerlo en este detalle
me libera un poco
entonces mira mis cosas 
abre mi heladera por pura curiosidad
y hablamos de mis mareos
de mi extrema sensibilidad
me escucho hablarle del inconsciente
de cómo eso maneja todo nuestro cuerpo
y me siento un poco tonta
pero él escucha cada cosa con total atención
y yo lo miro
y no quiero hablarle de mi relación
es como si eso
nos pusiera a mil kilómetros
quiero hablar de cosas que él pueda admirar
le muestro mi libro
le hablo del viaje que se viene
quiero saber qué lugares visitó él
quiero haber viajado con él
creo que nunca sé del todo
cuánto le interesan mis relatos
o cuánto le intereso yo
y así como de la nada
mientras se levanta para irse
me lanza la pregunta sobre mi relación
no nos miramos
le digo bastante bien, mientras ordeno algo
y no sé si quiero que se alegre
hablar de mi relación
es meter a un intruso entre nosotros
porque me vino a visitar y somos solo él y yo
me aconseja que no peleemos en el viaje
no no, ya lo hablamos, le digo
y ya se está yendo
y me invade una angustia desmedida
fue tan breve y amable nuestro rato
que no quisiera soltarlo
y me quedo en casa
pensando por qué me deja sola
con todo esto


(Inédito)



Juana Roggero (Buenos Aires, Argentina, 1980)



Imagen: Pintura de Ismail Shammout




viernes, 13 de noviembre de 2015

SUSURRO DE LA PIEL ABISMAL DEL MAR



























El mar descansaba digiriendo ya su ingesta.
Animal echado
al vaivén del respirar.
Tendido en su pelaje
flotan enfermos hombres
que han sobrevivido.
Están con piernas desaparecidas en aguas,
aferrados a la trama del hálito:
al susurro de esa piel.
Aquí no hay roca sino agua.
Agua y nada de agua.
Y la marea es el camino.
La marea como una mancha desde allá arriba,
desde satélites.
Que serán chatarra, marea y nada de agua.
Si hubiera agua en el agua no moriríamos de sed.
Y sin embargo
moriremos de nada de agua en el agua.
Porque no hay vaso ni grifo en la marea.
Y no me puedo poner de pie,
a pensar por qué flotamos en la maraña.
Somos pesca  plástica en vísceras de gaviota:
gaviota parca, gaviota calavera, gaviota muerta de hambre.
Nosotros,
fabricantes de alimento.
Veo los ojos del pingüino rodeados por el fuego
que salta sobre la madera para rodear el vidrio del mensaje que nunca llegará.
La marea arrastra el teclado muerto en falanges de textos amputados.
Porque aquí no se puede estar ni sentado ni parado:
siquiera hay silencio en la marea.
Sino una hamaca insolada, ultravioleta y cándida como la esperanza.
Todos pelean por gritar tierra a la vista.
Pelean y algunos sobresalen entre perros y ratas.
Y se abrazan a un  huevo.

(Inédito)


Martín Barea Mattos




Martín Barea Mattos (Montevideo, Uruguay 1978). Poeta, cantor y artista visual. Ha publicado Fuga de ida y vuelta (La gotera, 2000); Dos mil novecientos noventa y cinco (Artefato, 2002); Los ojos escritos (Premio 43 Feria de Libros y grabados, 2003); Por hora por día por mes (Estuario, 2008). Sus discos: Por hora por día por mes_ Parking poético (Ed. de autor, 2007); Grey tres hits ( Ed. de autor, 2010 ); Odisea en el parking planetario (Feel de agua, 2011 ). Como artista visual, ha expuesto pinturas y ensamblajes, realizado videos y performances en uruguay, argentina, brasil y méxico.





miércoles, 11 de noviembre de 2015

VIDA EN LA TIERRA

















UN HOMBRE NO ES UN PÁJARO

Elevarse para

cruzar 
el mar

Huir de 
la 
luz
reveladora 

el hilo 
conductor

la tierra húmeda

Alcanzar la 
sombra 

que se

abre 

para recibirte



EXTRANJEROS
I

ahuecando las 
manos
recogemos 
del

aire

las palabras

tropezamos con 
puertas que
separan y
unen una 
letra con
otra

y se cierran
del otro 

lado del

sentido

II

presa entre las
telas de 
araña
cerrás los
ojos ves tu
cuerpo
hundirse

en el mar

buscás ese 
carbón 
encendido
que te juró
fidelidad

te hundís 
entre 
hilos 
de seda
hacia el

resplandor

donde 
te esperan

las alas



INTEMPERIE

Nos acostamos con la
panza apretada
contra el
cemento las
manos en la
cabeza

No abrimos los
ojos para no
ver lo que
no está



VALS

Altas ventanas reciben el 
sol de la 
mañana que 
proyecta

sombras 

en las paredes
descascaradas

Al otro lado de la 
sala 
las escaleras dan a un
corredor 
bordeado de 
puertas

Las valijas están en el 
último
cuarto

amontonadas en 
desorden

gastadas

No es la primera 
vez
Siempre elegís la 
misma

El cuero 
suave 
resiste
ileso

Tus dedos 
rozan 
apenas las 
hebillas

Sabés qué vas a 
encontrar:

el costurero

el camisón 
(tus dedos 
acarician la
seda)

el frasco de 
perfume

las flores de 
tela que ocultan la
pistola de 
juguete
El dedo en el 
gatillo
contra tu 
sien

Los discos de 
pasta

El diario: "Italia se rinde"

La caja de 
agujas (la botellita 
todavía casi 
llena)

Música 
invade el 
cuarto 

Ella baila en su 
camisón de
seda con los ojos
cerrados 

Ponés la 
mano en su
cintura y 
girás con el 
sol en los
ojos



NOSTALGIA

Corremos
como
locos
buscando
un lugar donde
escondernos

Llegamos a 
nuestro
vagón y
trepamos
con cuidado

Está
vacío

El nido es el
pájaro
construido desde
adentro

Nos metemos 
bajo la
frazada

Todo lo que
tenemos 
está
acá

Cumplí los
doce en el
instituto
me escapé y
me fui a
bailar

No sé
cuántas 
veces
entre y
salí

Es la forma de su
cuerpo su
dolor

Corrimos 
hasta
alcanzar los
árboles
espesos de
sombras

Nos dejamos caer
bajo las ramas y 
entonces lo
vi

Sobre una
rama
delgada y
endeble
hecho de
barro y
vacío

(Envío de Valeria Cervero)


Judith Filc





Judith Filc  (Buenos Aires, Argentina, 1962). Poeta, traductora, editora e investigadora.  Es médica y doctora en literatura comparada y teoría literaria.  Completó su doctorado en literatura Comparada y Teoría Literaria en la  University of Pennsylvanía. Fue docente universitaria en la Argentina y en los Estados Unidos. En 2002 viajó a Nueva York para hacer investigación en el  Institute on Culture and Society de la Universidad de Columbia. Por esas vueltas de la vida, terminó instalándose en el valle del río Hudson, donde vive con su marido y su hijo.  Vida en la tierra es su cuarto poemario. Anteriormente publicó Transducciones (1985), El otro lado (1998), Resquicios (2010) y Vida en la tierra (Barnacle, 2015). Administra el blog Word Creation/Crear con palabras, donde publica sus traducciones al inglés de poesía hispanoamericana. Actualmente está trabajando en un libro sobre lengua y extranjería.