lunes, 23 de noviembre de 2015

LEJÍA


























¿De dónde viene la pretensión de amarte al estilo
de los que están perdidos, de quienes ponen la mano
en tu vientre para aislar la desesperación con la caída?

Podés saber el vértigo que me das,
parado al lado de acontecimientos de río muerto,
atando a la mano el sueño con cordones que se cortan,
turbado de sangre que cae sin levantarse.
Podés oír el ruido de la furia al caer, la carga
del tiempo olvidado, el golpear la puerta
con dedos de calor;
y podés oír que nadie abre.

¿Y podés oír que nadie abre
si estoy fuera tanto tiempo?



TERRAZAS

Querida mía
alguien ha tendido la ropa que a mí me sobra.
Hay una camisa, un sombrero
y el pánico es la cuerda.



LAS PROFECÍAS DE AIRE

Mañana -futuro- cantá nena,
cantá con el pavor propio de la edad,
de la obcecación y el misterio.
Pero retumbá cantando hasta el ardor,
y no me dejés leer jamás lo que escribas.
A contraluz, bajo tus piernas, escribí siempre, sobre todo
en silencio, con el mismo líquido tuyo.
Mañana. Mañana no sabrás más que ahora,
pero tu espejo habrá dado el mayor fruto
que se puede esperar,
y dejarás de mostrar lo que te he pedido
que no me muestres.



LABIOS PINTADOS CON LA MENTE

El cabaret lleno de angustia
y un novio impotente llamado al escenario.
Te morías, me llamabas, te morías. Los labios azules,
la desesperada erección ¿te acordás?
Claro que no estarás mañana. Subite el corpiño
que nunca usaste.
Te quiero mal nacida.
Oh serpiente cascabel, muerta de risa. El escenario,
cómico de mala muerte, seguridad en los pasillos.



ÓLEO 1793

Una mujer de grandes faldas
explora la abertura de sus piernas
con aire santo
en un óleo del siglo XVIII.

Ningún detalle del futuro
      (ni los gusanos que ahora suplantan
        la mano egoísta de la doncella)
ha de empañar el gusto
que le tomamos.

Ningún detalle del futuro
nos ocultará el goce inmoderado
de lo que mañana morirá.



COMPETIDORES DE PAVESE

Los papeles diferenciados, al nacer, al morir
con las manos en la guerra,
con el silencio primitivo de los injustos.
Ah, los competidores de Pavese,
o los que salen a comparar su sexo con nostalgias
de otro tiempo,
y sólo encuentran sillas para morir
y rendir exámenes ardientes.
Lloro la tarde en que perdías tu aire de hembra lúcida
para entregarte a los buitres.



LA RUINA

Jaque al viento. La reina es puta.
Canto de rey, canto de escándalo:
quién nos dará una imagen más parecida
a la ternura.
Enroque con el as de bastos. -Que venga,
que venga alguien-.
Y después irse, cantar, repetir
la versión de que hay piernas
alumbradas y más oscuras.
El viento parte las máscaras. Vieja Alicia.
Te quiero, te quería, matame con los ojos.
Y después, después, y después. Y algo.
La ruina. Vayamos a la ruina, al amor, a la destrucción.
La canción, y los muslos y la música suficiente
para despertar a un monstruo suave. Te quería te amo te quería
y a ver si la ternura fuera devuelta.
¿Habría países, habría una habitación de madera
donde desnudarse?



PREPARACIÓN PARA EL TANGO

No cantes, no dejes de cantar: pero lo real es olvidar,
olvidar hasta tanto algo pueda recordarse con rigor,
callando y callando hasta el próximo silencio.
Ese, yo, el otro que vive repitiendo las palabras,
y la tómbola sin premios
son la máxima aspiración poética.
Hay miedo encerrado, la clínica de todos, de todos.
Vuelvo a decir: olvida / canta.




Cristian Aliaga




Cristian Aliaga. Poeta argentino. Nació en Tres Cuervos, provincia de Buenos Aires, en 1962 y reside en la Patagonia. Publicó Lejía (Último Reino, 1988;  No es el aura de Kant (Último Reino, 1992); El pasto azul (Último Reino, 1996); Estancia la adivinación (Último Reino, 1998); Música desconocida para viajes (Deldragón, 2002), la antología Estrellas en en el vidrio (Selección de Jorge Boccanera, Colihue, 2003) y La sombra de todo (Bajo la luna, 2007). Editó la obra de Juan Carlos Bustriazo Ortiz: Herejía bermeja (En Danza, 2008). Una selección de su obra, traducida por Ben Bollig, ha sido publicada en Gran Bretaña y Estados Unidos. Como compilador, publicó Sur del mundo (Narradores de la Patagonia, 1992) y Comodoro Rivadavia 1900-1940, años de imagen (1994). Publicó "Viaje interior por los márgenes de la Patagonia Austral" en el libro Patagonia: terrain vague de l'utopie (Aütrement Editions, Francia, 1996). Fundó la Editorial Universitaria de la Patagonia, la que dirigió entre 1993 y 1995. Integró el consejo de redacción de la revista Último Reino.