domingo, 26 de junio de 2016

LOS DICTADOS DE LA MODA


























LA VIDA A VECES
en su despliegue
nos recuerda el estruendo
primigenio
el dictado antiguo para el que
una frase
o un verso
basaban para armar el mundo:

no escaparse y asentir con la cabeza
con la voz
escribir muy prolijo y redondeado
conservar
la vista firme en otros ojos
hasta que
otra bomba
un impacto fulminante
queme el papel la letra o el sonido
y no haya más que un ruido absurdo
capaz de detonar el universo.




VERANO 2001-2002

Un Chanel se contonea por Callao
lleva
el aire de su origen parisino
parsimonias de la seda y el brocato
un ojal para una flor
pespunte rojo
que le marca los dobleces a los frunces
la solapa redondeada
y en los bordes
una cinta de chantung.

Un Chanel se contonea por Callao
va arrasando su perfume con la siesta
imponiéndose al del humo del 60
al del vino en tetrabrik de de los borrachos
al del pútrido excremento en la vereda
tolerando la inclemencia en las esquinas
del desagüe o el desangre del diluvio
esparciendo sobre baches y baldosas
una sombra tan ciclamen como el crimen
esquivando ropa de outlet o de feria
uniformes de mucamas y de obreros
sometiendo los andrajos al oprobio
reclamando la epojé de las vidrieras
suscitando la lascivia en las corbatas
y el arrojo de bocinas en trompeta.

Un Chanel se contonea por Callao.
El fru fru de la pollera toma el ruido
soporífero de autos y sirenas
en orquesta filarmónica
en concierto
en ensamble de john Cage
en heavy metal.
Suple el forro altenativo
percusiones
los botones del bolsillo
campanitas
y del cinto penden perlas como címbalos
prediciendo la impudicia del compás.

Un Chanel se contonea por Callao.
A su paso tónanse todas las cosas
y su andar en cambio solo
profetiza
ningún cuerpo que lo pueda soportar.



Valeria Melchiorre (Buenos Aires, Argentina, 1970)