miércoles, 24 de noviembre de 2010

DEL RÍO NATAL



Llegás del trabajo y mientras te duchás

pensás: lo único que falta es que se corte

el agua, dos días ha te cortaron

el cable, te cortaron un documental

de ballenas en el National Geographic.

Agua: anunciaba la virgencita que cambia

de color según el estado del tiempo.

Habrá que ver cómo reorganizás una vida

sin tele, por ahora lo mejor es acostarse

bien tempranito en la placentera

cama que heredaste de mamá.

Agua: hay un vaso al lado de la alarma

del celular. Poner la radio pero sin sintonizar

ninguna estación, ese ruidito como si

lluvia finita que te hace dormir.

Conforme tu cuerpo va ensimismándose

en posición fetal, entrás a soñar,

a recordar en sueños la placenta,

el nado prenatal, lo que sueñan

los bebés entre la panza.

De golpe te despertás sin entender

nada, como recién nacido. Pero

no estás llorando y no son

interferencias de tormenta,

tan sólo un mensaje de texto

que cae atravesando la radio,

con una cadenita de la virgen

desatanudos o una de esas

que en una de esas te conceden

los tres deseos.


(del libro inédito SinTácticas)


Martín Moureu (Argentina, Ayacucho, 1981)




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