martes, 27 de marzo de 2018

COMO EN LAS PELÍCULAS





















Como en las películas
tomaron champaña sobre un puente
dispararon sus risas de corcho a las estrellas
brindaron por la noche
y los ríos de Heráclito
como en las películas dijeron toda la verdad
para que no pareciera mentira
se balancearon como un paréntesis de carne
en la baranda
se trajinaron el corazón los bolsillos de la piel
recitaron poemas de memoria
como en las películas ella bailó sin música
bajo la mantilla de una noche de película
le enseñó unos pasos que aplaudían el aire
su pasado la vida
que no tendrían mañana

como en las películas le repitió veinte veces no 
le alcanzó su boca
para que no rodara en el vacío lo envolvió 
en sus piernas
para que no temblara como los niños 
cuando están solos en la fiebre

como en las películas aceptaron comerciales
en el momento de la pena hicieron
un segundo de silencio/
como en las películas tejieron una red
para cazarse para tomarse en el tropiezo
para equivocarse junto

como en las películas llegaron a la casa
manosearon el sexo de sus libros se atrincheraron
en una pared se desabrocharon se ataron
a una boca entraron a la cama
para salirse de las culpas para vengarse para comer/
como en las películas ella le dijo cosas
en la lengua ronca del gemido buscaron
tesoros en la espalda del otro rasguñaron
un camino invisible en la espalda del otro marcaron
su laberinto para ciegos

como en las películas una semana después era 
un mes un año después
hablaban con los ojos se tomaban de las palabras para 
caminar
el silencio manchaba las sábanas de amor 
el amor era una luna roja en las cortinas verdes 
donde no entraba la mañana

como en las películas se espiaban de reojo
olfateando sus recuerdos
callaban hablando/
descubrieron sin sorpresa que los días
no caben en la vida del otro cuando el otro es una vida

como en las películas cambiaron
el escenario de sí mismos
la música de fondo fueron los dos sonando
se persiguieron en la arena se salpicaron
con lecturas secaron la humedad de papel
que los tapaba en la cama/
abusaron del perdón
del no importa del mañana de los ojos
como el mundo era grande lo achicaron
a las tres de la tarde/ a las cuatro/ a las cinco
de amor se mataron




No se puede amar así
no le da vergüenza
hacer estas morisquetas de amor frente al espejo
del mundo

no se puede querer
como si esto fuera mejor
desde hace unas semanas

(el amor no es tan inconsciente)

andar por ahí tirándose la ropa como si fueran bengalas
escondiéndose para que no la vean transformada
en una enorme mariposa que no quiere escapar

tan leona en celo
tan a mí qué carajo me importa
el mundo cobra estos excesos:
al mundo no le gustan estas bromas
los que se hacen los loquitos




Esta mujer nos vence
usando su mirada de bandera/ sabemos
que no podremos con su boca
sus esquinas no nos darán amparo
sus pliegues
son tan ásperos como una pesadilla de la siesta
esta mujer nos vence
arquea sus piernas para espantarnos/ sabe
el tiempo es una burla que ondea en nuestros ojos
no sumamos ahora un hombre
con todos los hombres que hemos sido.


(Envío de Ana Herrera)

Dionisio Salas Astorga 





Dionisio Salas Astorga (Viña del Mar, Chile, 1965). Poeta, escritor, editor y periodista cultural, radicado desde hace años en Mendoza, donde desarrolló casi la totalidad de su obra. Es profesor de Lengua y Literatura y cursó la Maestría en Literatura Argentina Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional de Cuyo. Ha ejercido su oficio de periodista en la revista Primera Fila, en Diario Uno, Diario Los Andes y MDZ de Mendoza. Ha recibido numerosos galardones.  Ha publicado: en novelas:  ; Las aventuras de Cepillo el león, Mendoza, 2007; en poesía: Sábanas sin flores, Mendoza, 2003,  Como en las películas, Mendoza, 2013; Últimas oraciones, Mendoza, 2013; Crónicas cínicas, Mendoza, 2014; Para salir a matar, 2015, casi todos en su propia editorial LunaRoja.  Su último libro: Vida de santos y santas non sancta (2016),  fue editado por Libros de Piedra  Infinita.




2 comentarios:

patotective dijo...

Una sorpresa leer estos poemas en tu blog. Gracias por el gesto Marcelo. Abrazo desde Mendoza, la ciudad donde todo está prohibido.

Marcelo dijo...

Y una sorpresa para mi encontrar tu comentario, casi un año después! Vaya mi disculpa! Ah, mirá vos; no sabía; pero tanto como "todo" prohibido en Mendoza? Y los caminos del vino?.